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México no cumple con sus compromisos ambientales

Rubén Aguilar Valenzuela
 
A la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebra en Glasgow, Escocia, por su importancia acuden la mayor parte de los jefes de gobierno. Se discute ahí el futuro de la humanidad.
 
El de México no asiste y se hace representar por una delegación de bajo perfil. En esto seguramente influye que para el presidente López Obrador la ecología y el medio ambiente son estrategias del neoliberalismo, para saquear a los países como lo dijo días atrás en Campeche.
 
En esa ocasión acusó que "agencias internacionales que apoyaban el modelo neoliberal, de pillaje, donde corporaciones se apropian de bienes nacionales, del pueblo, financiaban, y lo siguen haciendo, a grupos ambientalistas, defensores de la libertad (...)".
 
Gustavo Alanís Ortega y Anaid Velasco, integrantes del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C., diagnostican como México llega a la COP26, que inició ayer (Reforma 31.10.21). Recuerdan que el país fue líder en las negociaciones de la agenda climática, pero el liderazgo se ha perdido por la notoria e inexplicable falta de interés del presidente López Obrador en estos temas.
 
En el compromiso de las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, México llega con las manos vacías. Éstas se miden por el indicador de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC por sus siglas en inglés). Las NDC's son el instrumento que ayuda a la implementación del Acuerdo de París.
 
Que para México es un mecanismo jurídico de aplicación obligatoria y cuya actualización, en diciembre de 2020, solo ratificó las metas que presentó en 2015, cuando ya esa NDC se había reconocido como insuficientes para cumplir con el escenario de 1.5º centígrados. Ahora estas metas se consideran altamente insuficientes.
 
La actual política energética de México está lejos de favorecer la transición energética, para poder lograr la reducción de emisiones. El sector energético el que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en el país. Y va en sentido contrario a lo que se hace en el mundo al promover abiertamente las carboeléctricas, la construcción de una refinería y al privilegiar el uso del combustóleo.
 
Además, el gobierno se lanza en contra de las energías renovables. A esta política regresiva se añaden retrasos intencionales en la aplicación de regulaciones que ayudarían a reducir las emisiones haciendo concesiones a PEMEX. Estas acciones impiden el cumplimiento efectivo de las metas de reducción de emisiones. La política climática de México ha dejado de ser insuficiente para ser altamente insuficiente.
 
Ortega y Velasco consideran que México tiene una urgente necesidad de reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas y de las personas ante los efectos del cambio climático. Para ello es necesario hacerse responsable de la reducción de las emisiones. Ojalá, dicen, que el gobierno entienda la emergencia climática que vivimos y tenga la suficiente y necesaria voluntad política para actuar en consecuencia. ¿El presidente se hará cargo de esta realidad o lo hará todavía más grave?

De personas y animales

Rubén Aguilar Valenzuela 
 
Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 - Ciudad de México, 2003)  se nacionalizó guatemalteco a los 18 años y en 1944, cuando tenía 23 años, se exilió en México donde permaneció el resto de su vida.

En La Oveja Negra y demás Fábulas (Editorial Era, 2000), que originalmente se publicó en 1969, reúne treinta y nueve textos, algunos solo tienen un párrafo, donde los protagonistas son los animales.
 
El escritor, que en 2000 recibió el premio Príncipe de Asturias, desnuda al hombre de hoy a través de una galería de animales que se asemejan mucho a los seres humanos.

En la obra cada personaje es un animal humanizado, que en palabras de Monterroso "están disfrazados de moscas, perros, jirafas o simples aspirantes a escritores". Sus escritos nacen del sentimiento de compasión por el hombre.

Los críticos coinciden en que Monterroso rompe con el estilo de la fábula tradicional y con los estereotipos que suponen, por ejemplo, que el zorro es astuto o el burro, estúpido. Se burla de estas alegorías.

La diferencia de fondo con la fábula tradicional radica en que Monterroso no busca enseñar una moral correcta sino solo escribir literatura. Al fin, lo que queda de los grandes escritores de fábulas no son sus enseñanzas, sino sus valores literarios, su prosa.

De estos relatos Isaac Asimov dijo que: "Estos pequeños textos, en apariencia inofensivos, muerden si uno se acerca a ellos sin la debida cautela y dejan cicatrices, y por eso mismo son provechosos".

Y el Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, que "este libro hay que leerlo manos arriba: su peligrosidad se funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de seriedad".

La de Monterroso, maestro inigualable del relato corto, es una escritura nítida, fresca y llena de ironía que divierte y hace reír. Es manifestación de una enorme imaginación creadora, que se expresa en una prosa ágil y precisa.   
 
La oveja negra y demás fábulas
Augusto Monterroso
Editorial Era
México, 2000
pp. 104
 

El papel de la sociedad civil en la construcción del Estado

Rubén Aguilar Valenzuela

El pasado 26 de octubre 562 Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), todas sin fines de lucro, publicaron una carta dirigida a las y los senadores, donde ofrecían información y evidencias a tener en cuenta antes de que decidieran su voto en torno al tema de los donativos a las OSC.
 
Las organizaciones señalan que en México hay miles de OSC donde trabajan 700 mil personas remuneradas y más de 2.1 millones de voluntarios. Éstas movilizan recursos humanos, materiales y financieros para atender a los grupos más vulnerables y marginados. La Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares del Inegi del 2020, señala que 2.8 millones de hogares, el 30 % más pobre de la población, recibe bienes, servicios y transferencias económicas de las OSC.
 
Advierten que México es uno de los países del continente americano con la menor densidad de organizaciones sin fines de lucro per cápita y que cualquier barrera adicional a su labor contribuye a complicar y desincentivar su existencia, y ello contribuye, en sentido contrario a la historia; a serios retrocesos a nuestra democracia.
 
Dicen que los donativos a las OSC están sujetos a un estricto régimen de transparencia y supervisión por parte del SAT y atienden a las políticas contra el lavado de dinero. Una persona solo tiene posibilidad de deducir el 35% de sus impuestos en donativos. La SHCP ha documentado que este 35% que "deja" de percibir el gobierno produce 8.12 veces más valor, en labores de desarrollo social, cuando lo invierten las OSC. Es decir, que por cada peso que el gobierno deja de recaudar por concepto de donativos, las OSC multiplican ese monto en 812 por ciento.
 
En seis años, el SAT dejó de recaudar 88 mil 792 millones por deducciones para donativos y en ese mismo tiempo, la sociedad recibió de las OSC un beneficio de 720 mil 672 millones de pesos. Es claro que por el bien de toda la sociedad, incluyendo el gobierno, se debe apoyar y fomentar el trabajo que realizan las OSC.
 
Las OSC contribuyen con el 1.37% del PIB nacional y crean millones de empleos. Este porcentaje representa un monto de 670 mil 488 millones de pesos (que incluye la valoración económica del trabajo voluntario) en 2019. Cualquier impacto negativo sobre el sector afecta no solo a sus beneficiarios, sino al conjunto de la economía.
 
Las OSC piden a las y los senadores que reconsideren dejar el incentivo fiscal de deducción hasta en un 7% de los donativos realizados por personas físicas. De no ser así considerar dos alternativas: Establecer un esquema de gradualidad en función de los ingresos de las personas físicas y fijar, adicional al límite de 5 UMAS anuales para las deducciones personales, un segundo límite de 5 UMAS anuales para los donativos deducibles de impuestos. En el Senado no se tomó en cuenta el análisis, la petición y las propuestas de las 562 OSC, que firman la carta.
 
Los datos son contundentes, por cada peso que el gobierno deja de recibir por la deducibilidad de los impuestos obtiene 812 por ciento en inversión social de las OSC, para ayudar a los más pobres y desfavorecidos. Esto en versión de la propia SHCP ¿Por qué entonces no ayudar a los más pobres? ¿Por qué quitarles la posibilidad de los servicios y apoyos que les brindan las OSC? ¿Cuál es el argumento para impedirlo?

Discriminación en el baile de graduación

Rubén Aguilar Valenzuela
 
Ryan Murphy dirige The Prom (Estados Unidos, 2020) que originalmente fue un musical que se estrenó en Broadway en la temporada de 2016. En la película se oye la música original de Matthew Sklar y la letra es de Chad Beguelin que fue adaptada por éste y Bob Martin.
 
Dee Dee Allen (Meryl Streep) y Barry Glickman (James Corden) son dos actores de Broadway que han recibido duras críticas por su trabajo en un musical sobre la vida de Eleanor Roosevelt.
 
Un hecho en Edgewater, Indiana, se convierte en noticia nacional. A la joven Emma Nolan (Jo Ellen Pellman) no le permiten asistir al baile de graduación con su novia Alyssa (Ariana DeBose). Los alumnos y padres del instituto no lo aceptan.
 
La historia llega a oídos de los actores que deciden hacerse presente en la comunidad, para luchar por los derechos de Emma. Al grupo se añade la corista Angie Dickinson (Nicole Kidman) y Trent Oliver (Andrew Rannells), actor fracasado.
 
La historia apoya las causas de la comunidad LGBTI y celebra la diversidad y la tolerancia, pero lo hace a través de lugares comunes que no aportan nada.
 
Hay momentos aislados de escenas musicales muy bien logradas, pero la película no tiene más. La adaptación del guion no funciona. Es una obra que se queda a medias.
 
La crítica reconoce que los actores cumplen con su trabajo, pero los personajes que representan carecen de definición y por lo mismo son superficiales y monótonos. Se destaca la actuación de Meryl Streep.
 
La historia daba para más. El director y los guionistas desaprovechan una gran oportunidad. Solo es posible rescatar algunas de las escenas musicales de grupo. Ahí la escenografía, la música y la coreografía sí funcionan. (Está en Netflix).
 
The Prom
Título original: The Prom   
Producción:  Estados Unidos, 2020 
 

Dirección: Ryan Murphy
Guion: Chad Beguelin y Boba Martin. En base a la obra de teatro de Broadway The Prom estrenada en 2016.
Fotografía: Matthew Sklar
Música: Matthew Libatique
Actuación: Meryl Streep; James Corden; Nicole Kidman; Keegan-Michael Key; Andrew Rannells; Ariana DeBose; Kerry Washington; Kevin Chamberlin; Sofia Deler; Logan Riley Hassel; Mary Kay Place; Nathaniel J. Potvin; Nico Greetham y Tracey Ullman.

Las diferencias entre los mandatarios populistas de Asia

Rubén Aguilar Valenzuela
En artículos anteriores publicados en Etcétera sobre los mandatarios populistas de Asia (14.10.21 y 21.10.21) traté el tema de las estrategias operativas y de la forma y el contenido del discurso.
 
En esos textos señalaba que hay evidentes semejanzas entre estos, pero también diferencias más pronunciadas que entre los populistas latinoamericanos y europeos esto, entre otras cosas, por el origen, historia, formación, cultura, religión, pero también por su manera de acceder al poder.
 
Los presidentes populistas que se contemplan son: Recep Tayyip Erdogan (1954) presidente de Turquía; Narendra Damodardas Modi (1950) primer ministro de la India; Rodrigo Duterte (1945) presidente de Filipinas y Prayuth Chan-o-cha (1954) primer ministro del reino de Tailandia.
 
Los cuatro son nacionalistas, conservadores y de tradición religiosa distinta. Erdogan se educó en el islamismo; Modi en el hinduísimo; Prayuth Chan-o-cha en el budismo y Duterte en colegios católicos. Erdogan y Modi hacen constante manifestación de su práctica religiosa.
 
Son también líderes indiscutibles de sus partidos: Erdogan funda en 2001, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP); Modi controla el partido nacionalista Bharatiya Janata Party (BJP); Duterte el Partido Democrático Filipino-Poder Popular y Prayuth se hizo del poder a través de un golpe de Estado, que luego legalizó.
 
Lo que los diferencia
 
Las diferencias más significativas que encuentro son las siguientes:

- Erdogan
  • Se presenta como víctima de las injusticias de "los de arriba". Ha sido perseguido y humillado por los poderosos debido a su compromiso con el pueblo.
  • Opera una revancha personal contra las élites económicas y culturales que no aceptaron su victoria cuando llegó al poder.
 
- Modi
  • Promueve la hegemonía del nacionalismo hindú en una versión conocida como la "modidad", que ha reemplazado a la hinduidad beligerante, para llevar a cabo una que atempere el radicalismo.
 
- Duterte
  • De manera abierta invita al asesinato de traficantes de drogas y drogadictos como política de Estado. Alienta a policías y civiles a cometer esos homicidios.
  • En 2016, para celebrar su victoria, dijo: "Siéntanse libres de llamarnos o hágalo usted mismo, si tiene un arma (...) Abátanlos y les daré una medalla."
 
- Prayuth
  • A los periodistas y los medios les pide que no informen sobre hechos de la realidad y fallas del gobierno porque eso puede afectar al país. Y si alguien las publica tendrá que ser responsable de sus efectos. 
  • La Constitución, que hizo aprobar en 2015, establece que todo lo hecho por él es legal, constitucional y concluyente. Y también que puede permanecer en el poder por tiempo indefinido.
  • Para él las mujeres son amas de casa y madres que deben quedarse en el hogar. Y de ellas dice que "que son caramelos o postres que se deben envolver muy bien". Por eso deben de usar ropa adecuada.
  • Compone canciones y en cada año su gobierno ha dado a conocer una que siempre tiene gran difusión en la radio.
 
Fin del mandato
 
Prayuth, dictador y primer ministro del reino de Tailandia, de acuerdo a la Constitución que impuso, puede quedarse en el poder hasta que muera. Duterte, el presidente de Filipinas, termina su mandato en 2022 y la Constitución no le permite un segundo mandato. Ya anunció que al término de su gestión se retira de la política.
 
La India es la democracia más grande del mundo y Modi va a respetar la Constitución. En 2019 fue electo, para un segundo mandato. Se puede mantener en el cargo siempre que gane las elecciones que son cada cinco años. Erdogan, ahora presidente de Turquía, fue primer ministro por once años (2000-2011), y en 2014 presidente. En 2017 se reforma la Constitución que transforma el cargo presidencial, antes solo ceremonial, a uno con grandes poderes. Fue electo en 2018. El mandato es por siete años y puede haber una reelección.

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