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Mujeres fuertes y decididas

Rubén Aguilar Valenzuela


¿A dónde vamos ahora? (Líbano-Francia-Italia-Egipto, 2011) es una película dirigida por la libanesa Nadine Lebaki donde también actúa el papel principal.
 
La población está rodeada de minas terrestres y solo se puede acceder mediante un pequeño puente. La historia comienza con Roukoz un niño cuyo trabajo, junto con su primo Nassim, es salir de la aldea, para traer productos que se necesitan en la vida cotidiana (jabón, focos ...).
 
Por desgracia, en el estallido de un ataque de violencia sectaria, Nassim es asesinado en una escaramuza entre cristianos y musulmanes mientras lleva un recado a un pueblo cercano.
 
En un país devastado por la guerra un cortejo de mujeres vestidas de luto se dirige al cementerio en un pueblo del Líbano que no tiene nombre.
 
Las mujeres bajo un sol intenso caminan apretando sobre sus cuerpos fotos de sus hijos, esposos o padres. Todas comparten el mismo dolor, consecuencia de una guerra funesta y estúpida.
 
Al llegar a la entrada del cementerio, el cortejo se divide en dos grupos: uno musulmán y otro cristiano. Estas mujeres muestran la inquebrantable determinación de proteger a los suyos de un mudo que se derrumba.
 
Con ingenio intentan distraer la atención de los hombres para que olviden el rencor. Lo que se necesita es sentido común, para que vuelva a reinar la paz.
 
En su intento por controlar la situación, drogan a los hombres mezclando hachís en dulces y sacan sus armas de la aldea. Cuando los hombres se despiertan, encuentran a las mujeres cristianas vestidas con atuendos musulmanes, y viceversa.
 
Así desafían a sus esposos e hijos a que las golpeen primero a ellas si quieran seguir con su absurda violencia sectaria. El funeral de Nassim se desarrolla pacíficamente. Los hombres se acercan a sus mujeres para que estas los orienten.
 
La película se articula a partir de una combinación fluida de un musical, con cantos y coreografías, una comedia y también un drama.
 
Una parte de la crítica especializada alaba la película. Se dice que es una buena mezcla de un musical, una comedia y un drama.
 
Otros critican precisamente eso. La cinta ganó el premio del público en la edición de 2011 del Festival Internacional de Cine de Toronto.
 
¿A dónde vamos ahora?
Título original: W hallá la waym  / ¿Et maintenant, on va où ?
Producción:  Líbano - Francia, 2011

Dirección: Nadine Lebaki
Guion: Nadine Lebaki, Sam Mounier y Thomas Bidegain
Fotografía: Christophe Offenstein
Música: Khaled Mouzanar
Actuación: Nadine Lebaki, Layla Hakim, Claude Baz Moussawbaa, Antoniette El-Noutally, Yvonne Maalouf, Saseen Kawzally, Adel Karam, Mustapha Sakka, Mustapha El Masri (...).

Las diferencias entre Chile y México

Rubén Aguilar Valenzuela

El día de la victoria del nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric Font (35), ya por la noche, me comuniqué con un consultor mexicano, al que quiero mucho, que participó en la campaña del chileno, para felicitarlo.

Esto fue lo que me contestó: "Tristeza y envidia, ver esta democracia, ver una izquierda real, un país participativo. Mientras tanto ver a mi país ir absolutamente hacia atrás de las libertades y la participación".

En el discurso de Boric Font, al reconocer su triunfo, están algunos de los elementos centrales, entre otros muchos, que señala las diferencias entre el México y el Chile de hoy.

Retomo ocho párrafos de esa intervención que contrastan, son diametralmente opuestos, con lo que cada día, en sus comparecencias mañaneras, dice el populista conservador que es el presidente López Obrador.  Lo que afirma chileno dicen lo que es su país y en comparación, lo que no es el México del actual presidente:

- "Recibo este mandato con humildad. Sé que en los años que vienen se juega el futuro de nuestro país. Por eso les garantizo desde ya que seré un presidente que cuide la democracia y no la exponga, que escuche más de lo que habla; que busque la unidad de los acuerdos y que atienda, día a día, a las necesidades de las personas; que combata los privilegios y trabaje cada día por la calidad de vida de tu familia".

- "Hemos llegado hasta acá con un proyecto de gobierno que puede sintetizarse en pocas y simples palabras: avanzar con responsabilidad en los cambios que Chile viene demandando, sin dejar a nadie atrás. Esto significa crecer económicamente; convertir lo que algunos entienden como bienes de consumo en derechos sociales, garantizar una vida más tranquila y segura, profundizar las libertades de todos, y especialmente de todas: en nuestro gobierno las mujeres no retrocederán en los derechos y libertades que han logrado a la largo de la historia".

- "Nuestro proyecto también significa avanzar en más democracia y, por supuesto y como ya lo hemos dicho acá, cuidar el proceso constituyente, motivo de orgullo mundial y único camino para construir, en democracia y con todos, un país mejor. Por primera vez en nuestra historia estamos escribiendo una Constitución de forma democrática, paritaria, con participación de los pueblos originarios. Cuidemos entre todos este proceso para tener una Carta Magna que sea de encuentro y no de división".

- "Vamos a trabajar en equipo con todos los sectores. Los desafíos son demasiado relevantes para quedarnos atados a las trincheras. Aquí todas y todos somos necesarios. Las y los trabajadores que forjan día a día la riqueza de nuestra patria. La cooperación del mundo empresarial, construir alianzas, acercar miradas. Si estamos aquí es para asegurar que la prosperidad alcance a cada rincón de nuestra tierra, y para eso nadie sobra".

- "En esta noche de triunfo repito el compromiso que hiciéramos durante toda la campaña: expandiremos los derechos sociales y lo haremos con responsabilidad fiscal, lo haremos cuidando nuestra macroeconomía. Lo haremos bien y aquello permitirá mejorar las pensiones y la salud sin que haya que retroceder en el futuro".

- "Tendremos un Congreso equilibrado, lo que significa a su vez una invitación y una obligación de dialogar. Yo honestamente lo veo como una oportunidad para volver a encontrarnos, para unirnos en grandes gestas por el bienestar de nuestra patria, para lograr amplios y duraderos acuerdos que mejoren la calidad de vida de nuestros compatriotas".

- "Confío en la responsabilidad de todas las fuerzas políticas de mantener las diferencias en el marco de las ideas, poner siempre por delante el bien común y rechazar de manera clara y sin ambigüedades la violencia en política y en nuestra vida en sociedad. Sepan que en mí, encontrarán un presidente abierto a escuchar y a incorporar distintas visiones, siendo también receptivo a las críticas constructivas que nos ayuden a mejorar".

- "Hoy es un día de mucha felicidad, pero sobre todo de mucha responsabilidad, el trabajo que tenemos por delante es enorme, y nos necesitamos a todos y a todas. Tenemos que seguir siendo uno, tenemos que seguir encontrándonos para llevar adelante los cambios que el país tanto necesita. Así lo haremos, gobernando con todas las personas. Sumando ideas, abriendo puertas, tendiendo puentes. Así iremos, paso a paso, construyendo la patria justa poco a poco, día a día".

El chileno habla de humildad frente a la arrogancia y soberbia del mexicano. Habla de cuidar y hacer avanzar a la democracia frente al mexicano que todos los días la ataca. Habla de escuchar ante un presidente que se niega oír a los otros. Defiende la unidad y los acuerdos frente a uno que solo vale lo que él dice y descalifica a los que no piensan como él.

Para el chileno nadie se puede quedar atrás mientras el mexicano excluye a los que no piensan como él y polariza a la sociedad. Habla de profundizar en las libertades frente al mexicano que todos los días las violenta y restringe. Habla de trabajar en equipo con todos los sectores sociales y no encerrase en su trinchera partidaria, para el mexicano todo es exactamente lo contrario.

Boric Font sostiene la necesidad de las alianzas, de acercar la mirada y de colaborar con todos los actores sociales incluidos los empresarios. Para el mexicano solo existen sus ideas y los suyos. Los demás son enemigos. El chileno celebra la existencia de un Congreso equilibrado, que obliga al diálogo. El mexicano, que tiene la mayoría en el Congreso lo maneja como quiere.

En la pluralidad política el chileno ve una gran oportunidad, para el mexicano, de mentalidad totalitaria, eso es defecto. El primero reconoce el valor de diferir en las ideas y rechaza la violencia política. El segundo aplaude el pensamiento único y todas las mañanas agrede a la oposición, a los que no piensan como él que considera como sus enemigos.

El chileno se dice abierto a escuchar e incorporar las distintas visiones frente al mexicano que descalifica todo lo que él no piensa y dice.  Manifiesta estar abierto a la crítica frente al rechazo visceral del mexicano a cualquier señalamiento crítico. El chileno señala la necesidad del encuentro entre todas y todos. El mexicano solo reconoce a quien se le somete. El chileno habla de ir paso a paso, de gradualidad, respetando las conquistas del pasado, el mexicano todo lo quiere hacer de un día para otro y destruye lo que ya se había alcanzado.

El proyecto de gobierno de un presidente demócrata de izquierda

Rubén Aguilar Valenzuela
El nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric Font (35), en el discurso del pasado 19 de diciembre de 2021, el día de su victoria, esbozó lo que será su proyecto de gobierno.

Es un programa realmente de izquierda, no el de los populistas que se asumen como progresistas y en los hechos mantienen posiciones conservadoras o incluso reaccionarias en temas centrales de la modernidad.

Boric Font, en algo inusual, se dirigió antes que a nadie a las niña y niños. Y mencionó el país que estos sueñan: "Un Chile verde y de amor".

Habló de un Chile "que cuide la naturaleza y los animales" y también "que recupere las plazas de los barrios para poder jugar, un Chile donde papás y mamás tengan más tiempo para estar con sus hijos y los abuelos y abuelas no estén solos en esta etapa de su vida".

A las mujeres les dijo que "se organizaron en todo Chile para defender los derechos que tanto les ha costado alcanzar. Desde el derecho a voto hasta el derecho a decidir sobre su propio cuerpo".

El "derecho a la no discriminación por el tipo de familia que hayan decidido formar hasta el reconocimiento por las tareas de cuidado que hoy realizan" y añadió que "ustedes serán protagonistas de nuestro gobierno".

En materia económica sostuvo: "Que un crecimiento económico que se asienta en desigualdad tiene pies de barro: que solo con cohesión social, reencontrándonos y compartiendo un piso común, podremos avanzar hacia un desarrollo verdadero y sostenido, que llegue a cada familia chilena".

Se plantea lograr, en forma gradual, sin promesas demagógicas; "Una salud oportuna que no discrimine entre ricos y pobres igualando hacia arriba el acceso, la calidad y los tiempos de respuesta".

Garantizar "pensiones dignas para quienes han trabajado toda su vida haciendo grande a nuestro Chile y no pueden seguir esperando, crecimiento y distribución justa de la riqueza, que deben ir de la mano".

Habló de "fortalecer la educación pública, garantizar los derechos de los trabajadores para construir un país con Trabajo Decente y mejores salarios".

Y también "crear un sistema nacional de cuidado que reconozca y valore a las mujeres que hoy cuidan, avanzando también en co-responsabilidad y dejando atrás la herencia patriarcal de nuestra sociedad".

A diferencia de los populistas de izquierda que golpean el campo de la cultura y la ciencia, se propone "poner la cultura en el lugar que merece y no como vagón de cola, dignificando a sus trabajadores, expandir el deporte y fomentar la ciencia".

Su proyecto contempla "avanzar hacia una nueva relación con los pueblos originarios reconociendo su derecho a mirar el mundo desde otras perspectivas lingüísticas y culturales".

El cuidado del medio ambiente, como en todos los gobiernos realmente de izquierda, es un tema central y dijo que "el cambio climático, queridos compatriotas, no es una invención. Está acá, y genera efectos directos sobre nuestras vidas y las de futuras generaciones".

En ese marco sostuvo que "no podemos mirar para el lado cuando nuestros campesinos y agricultores, cuando localidades enteras no tienen agua o cuando se destruyen ecosistemas únicos pudiendo evitarlo".

Hizo referencia al "drama de la falta de vivienda y el acceso a servicios básicos" y a "la emergencia en seguridad que estamos viviendo" que hace necesario "hacer de los barrios lugares más seguros y libres de narcotráfico".

El esbozo del programa de gobierno de Boric Font pone al centro "el respeto a los derechos humanos, siempre y en todo lugar debe ser un compromiso inclaudicable y que nunca, por ningún motivo, un presidente le debe declarar la guerra a su propio pueblo".

En contra de la posición de los populistas supuestamente de izquierda con relación al periodismo crítico, el nuevo presidente de Chile plantea con fuerza que "la prensa libre es fundamento esencial de la democracia" y que los periodistas son el vehículo con la sociedad.

Con gran sentido de responsabilidad dice a la sociedad chilena que el camino a seguir "será difícil, no cabe duda, pero vamos a ir avanzando con pasos cortos, pero firmes, aprendiendo de nuestra historia".

Y con realismo, propio de un estadista, afirma que "desde luego, no todo puede hacerse al mismo tiempo y tendremos que priorizar para ir logrando avances que nos permitan mejorar, paso a paso, la vida de nuestra gente. No será fácil, no será rápido, pero nuestro compromiso es avanzar por esa senda con esperanza y responsabilidad".

Un nuevo discurso en la izquierda latinoamericana

Rubén Aguilar Valenzuela
En la noche del pasado 19 de diciembre, Gabriel Boric (35), el ahora presidente de Chile, pronunció un discurso que se propone como una nueva manera de articular el mensaje de la izquierda democrática en la región.

Con su intervención se deslinda de manera clara, diría incluso radical, del discurso antidemocrático y polarizador de la supuesta izquierda populista y autoritaria hoy presente en América Latina.

Boric, que en marzo se convertirá en el presidente más joven de la historia de Chile, inició su carrera política en la calle durante las protestas estudiantiles de 2011.

Está lejos, como toda su generación, de los políticos tradicionales de la izquierda chilena y latinoamericana. Es representante de una nueva izquierda forjada en la calle con demandas muy puntuales.

El nuevo presidente chileno es sin duda original pero no es un caso único. Hay otras mujeres y hombres de su generación que han seguido un camino semejante.

Como luchadores sociales de izquierda se han construido así mismos en el fragor de las batallas por ampliar los espacios de la vida democrática en su país.

Para esta generación de políticos la instauración y vigencia de la democracia sí es un tema fundamental. No lo ha sido para políticos de izquierda de generaciones anteriores, que todavía están en el poder.

En su agenda están los temas centrales de la modernidad como la igualdad sustantiva de mujeres y hombres, la inclusión social, los derechos humanos, los derechos de las minorías y la protección del medio ambiente.

Dan enorme importancia a la educación, la ciencia, la cultura, el arte y las nuevas tecnologías que manejan como algo que les es propio. Se asumen como ciudadanos del mundo y hablan otra lengua además de la materna.

Privilegian el trabajo colectivo y se saben parte de una comunidad. No se asumen como líderes únicos y menos como caudillos a la vieja manera de los dirigentes de la izquierda latinoamericana.

Ahora esta generación es la que ha asumido la conducción de Chile como antes lo han hecho otros jóvenes en Islandia y Finlandia, para poner dos ejemplos.

El discurso de Boric, que lo es también de su generación, pone por delante democracia a izquierda. La izquierda solo puede ser democrática o no es.

Si se compara el discurso de la nueva izquierda latinoamericana con lo que López Obrador dice todos los días en su comparecencia mañanera se aprecia con más claridad lo que realmente es.

Un político fuera de época, un conservador, en algunos temas francamente reaccionario, y, sobre todo, alguien que atenta todos los días contra la democracia y las libertades.

Los valores de los europeos en el siglo XXI

Rubén Aguilar Valenzuela
En noviembre de 2021 se dio a conocer el primer Eurobarómetro sobre valores e identidades de los ciudadanos de la Unión Europea.
 
Andra Rizzi, colaborador de El País, ofrece su opinión sobre los resultados de este estudio en un artículo publicado el pasado diciembre.
 
La investigación permite entender cuál es el espíritu y cuáles son los valores más apreciados por los ciudadanos comunitarios en el primer cuarto del siglo XX.
 
La encuesta propuso 13 valores sobre los que los encuestados de los diversos países se tenían que pronunciar. Rizzi destaca cómo cada país o región diverge de la media.
 
Los valores más apreciados por el conjunto de los ciudadanos europeos son: Cuidar a las personas queridas y tener el control de su propia vida tomando independientemente las decisiones relevantes.
 
Mantener los valores tradicionales es importante para el 53 % de quienes viven en Bulgaria, Grecia, Chipre, Polonia y Hungría. Es un porcentaje muy superior a la media.
 
Alemanes y daneses otorgan mayor importancia que el conjunto de los europeos al valor de formar su juicio sobre las cosas de manera independiente.
 
Para los ciudadanos del sur de Europa tiende a ser más relevante que en otras zonas la idea de ayudar a las personas cercanas. Destacan Grecia, España, Bulgaria y Portugal.
 
El valor que más apego suscita en los portugueses es que todas las personas del mundo tengan igualdad de oportunidades.
 
En cambio, la importancia que se otorga a poseer cosas que demuestren prosperidad es muy superior a la media en Rumania, Polonia y Hungría.
 
Rizzi se pregunta qué futuro tiene el proyecto común de la aventura comunitaria europea en una sociedad "en el que los ejes del tiempo y del espacio se mueven de sitio con una intensidad, probablemente, jamás vista antes".
 
Y también se cuestiona en una realidad en proceso de transformación continua, ¿cómo cambiarán nuestros valores y nuestra atención a ellos?
 
Es una pregunta cuya respuesta nos concierne a todas y todos. ¿Hoy día cuáles son los valores que rigen nuestra vida? ¿Los tenemos presentes en nuestro accionar diario?

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