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Coahuila ante el reto electoral

La elecciones de gobernadores en los tiempos de López Obrador han traído, entre otras cosas, suspicacias por parte de algunos ciudadanos. Una de ellas es la relacionada con la postura de algunos gobernadores de la oposición que han perdido las elecciones ante el partido Morena, el partido del presidente.

Sobre todo de aquellos gobernadores que una vez que perdieron han sido invitados a formar parte de la actual administración federal. De ellos se sospecha que hayan, de alguna forma, negociado, de pensamiento, palabra, obra u omisión, la derrota de su partido a cambio de algunas consideraciones por parte del ejecutivo federal.

En ese contexto, suena interesante la postura de Miguel Riquelme, gobernador del Estado de Coahuila, entidad que tendrá elecciones, el próximo año, en donde se renovará el ejecutivo estatal así como su congreso.

En el marco de la Trigésima Tercer Sesión Extraordinaria del Consejo Político Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Coahuila, donde tomaron protesta a los 38 Comités Municipales y frente a más de 35 mil priistas, Riquelme afirmó: “Aquí en Coahuila no se jugará con el destino de nuestro estado, no se negociará nada, ni con embajadas ni con otra cosa, yo seguiré siendo priista toda mi vida”.

Con lo dicho, el gobernador coahuilense mandó un gran mensaje no solo a la clase política priista, sino a los electores en general: en Coahuila el gobernador no caerá en tentaciones individualistas y privilegiará el bienestar colectivo.

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En política todo abona, hasta los olvidados .

Los procesos electorales locales ordinarios que se celebraron el 5 de junio de 2022 en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, dejaron muchas lecciones tanto para los gobiernos federal y estatales, para los partidos políticos y, sobre todo, para la ciudadanía en general.

El partido del presidente López Obrador gobernará en 20 estados, 22 si consideremos alianzas. En 2017 Morena no tenía ni un solo gobernador. Cómo todos lo sabemos los resultados no atienden a un solo factor, por lo que tenemos seguir analizando el contexto y sus actores.

En este afán me gustaría recordar aquel diálogo de Michael Calderbank, coeditor de la publicación Red Pepper de Reino Unido, con la filósofa y politóloga belga Chantal Mouffe sobre el concepto de populismo de izquierda. Mouffe le comentó: "Hoy muchos más sectores de la sociedad están afectados por la globalización neoliberal y por el nuevo modo de regulación del capitalismo. En los tiempos fordistas, estos fenómenos te afectaban sobre todo si trabajabas en una fábrica. Pero con el desarrollo del capitalismo financiero y lo que algunas veces se denomina “biopolítica” todos estamos afectados, porque muchos aspectos de nuestras vidas están ahora bajo control del capitalismo. Esto, por supuesto, es negativo, pero también puede suponer una oportunidad, porque significa que hay un número más grande de personas que pueden verse beneficiadas por un proyecto de radicalización de la democracia. Ya no será sólo la clase trabajadora, sino importantes sectores de la clase media."

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Alianza o no alianza, esa es la cuestión en los estados de México y Coahuila

“El mejor método para resolver diferencias es el método democrático, en la democracia es el pueblo el que manda”. López Obrador regresa siempre al ambiente que le es más cómodo, al que más se le da: la campaña política.

Y, con ello, logra activar a sus seguidores para que en los espacios públicos en los que se mueven, tanto mediáticos, redes sociales, etcétera, sigan con ese plan de campaña.

La premisa de su estrategia, según se deduce, es: los pueblos no están gratis ni por que sí con ningún movimiento. No es un capricho colectivo, masivo. No se trata de una reacción de simple simpatía, sino de algo mucho más hondo y significativo: la convicción de que se han alcanzado realidades que hace poco todavía parecían un sueño.

El paraguas de la campaña le permite recordar a sus electores por qué optaron por él. Les recuerda que la gente decía: ‘no sólo no voy a votar por ellos (llámese PRI, PAN, PRD, empresarios, líderes sindicales y jerarcas católicos), sino que además voy a votar por el que más les duele, por el que más afecte sus privilegios’.

Y a la vista de ellos, tan les están afectando las decisiones de López Obrador, que estos grupos privilegiados y sus personeros actúan con una feroz crítica hacia todo lo que haga y diga el presidente. Con lo cual se fortalece la percepción, ante ellos, de que este último está actuando tal y como lo prometió en campaña y respondiendo al sentimiento de los ciudadanos que en su mayoría se decían indignados por los abusos de quienes ostentaban posiciones de poder y la impunidad con la que actuaban.

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