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Después de la contienda, es necesario un tiempo de  autocrítica y examen de conciencia en los partidos

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado. Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar. Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse. Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar. Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar. Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz.

Después de haber vivido en Coahuila una campaña política intensa en todos los sentidos, es tiempo de volver a la calma, tiempo de serenarse y convertir toda la energía en razonamientos objetivos y constructivos.

La democracia implica aceptación del pluralismo y de la diversidad; tolerancia y dialogo; autonomía de la política y respeto y responsabilidad institucional. En una democracia moderna no es suficiente que los gobernados estén representados. La proximidad y conexión entre representados y representantes, entre elegidos y electores, constituye un elemento primordial en la legitimidad de los actores políticos, el sistema político y su eficiencia social.

Los procesos electorales dan la oportunidad a los ciudadanos para seleccionar a sus gobernantes y, se ha dicho, son una evaluación que se hace de quienes los gobiernan. La reciente jornada electoral en Coahuila y la disputa en cada uno de los distritos electorales son un claro ejemplo de ello. Y el análisis de los resultados deberá corresponder, también, tanto a gobernantes como a partidos políticos. 

Un gran análisis de conciencia queda en ellos, como instituciones políticas y como administradores de la cosa pública. En toda organización hay que distinguir la cuestión del poder objetivo de la organización de la del poder subjetivo sobre la organización y la del poder subjetivo de la organización. El poder de la organización es la capacidad de acción del todo, según su volumen y contenido, en cuanto acción que se desarrolla hacia adentro y hacia afuera por la organización combinada de todos los miembros de la misma.

Este poder objetivo puede medirse objetivamente hasta cierto punto (crédito, probabilidad de obediencia), pero no cabe localizarlo en ningún miembro particular de la organización en su totalidad. (Hermann Heller; Teoría del Estado , FCE).

Los partidos políticos se han vuelto esenciales para la democracia; por lo que su legitimación constante es fundamental para su adecuado funcionamiento. La modernización democrática del país debe iniciar por los propios partidos, como instrumentos atractivos para el compromiso y participación.

Su organización interna, sus procedimientos de actuación y toma de decisiones, además de sus mecanismos de financiamiento, son los aspectos que pueden incidir más en el alejamiento de los ciudadanos de ellos. 

Para que los partidos se conserven como eficaces instrumentos de participación política, es necesario, entre otras cosas, que regulen y trasparenten los derechos y deberes de sus afiliados; la designación democrática de los órganos internos de dirección; la elaboración de las candidaturas a los cargos públicos representativos y las garantías en los procesos internos.

Ese es el reto para los partidos, solo así podrán ir al reencuentro con los ciudadanos. Las pasadas elecciones son el gran ejemplo.

José Vega Bautista

@Pepevegasicilia

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Seguridad y gobernabilidad: las razones detrás del voto en Coahuila

IMG_9359.jpegLas elecciones de este domingo en Coahuila han resultado en un gran triunfo para el gobernante Partido Revolucionario Institucional. Los resultados electorales se derivan de varios factores, desde el clima político que se vive en el territorio de la disputa, que deriva en el humor social, hasta el perfil de los candidatos, el principal elemento de la elección.

Acompáñenme a revisar algunos de los principales factores que influyeron en el voto en los pasados comicios coahuilenses

En México y en Coahuila, la principal preocupación de la población, lo dicen las más recientes encuestas, es la seguridad.

La percepción de seguridad por parte de la ciudadanía influye mucho a la hora de tomar la decisión de por quién sufragar. Si el ciudadano se siente seguro, es muy probable que vote por los candidatos del partido que le seguirá brindando ese ambiente de tranquilidad.

El tema es tan importante que los Partido Revolucionario Institucional y la Unidad Democrática  de Coahuila, lo utilizaron de nombre y bandera, conformando la Alianza Ciudadana por la Seguridad

En este rubro, el panorama es el siguiente: De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, que tiene como objetivo obtener información que permita realizar estimaciones en áreas urbanas (ciudades) de interés acerca de la percepción de la población sobre la seguridad pública en su ciudad, Coahuila se mantiene como un Estado seguro para vivir, al ubicar dicho documento a las tres ciudades coahuilenses que mide dentro del Top 6 nacional.

La estrategia de seguridad de la sociedad coahuilense, encabezada por el gobernador Manolo Jiménez Salinas, ha colocado a Piedras Negras como el segundo municipio con mayor percepción de seguridad en el país, y la frontera más segura de México.

Saltillo se mantiene como la capital más segura y cuarta ciudad con mayor percepción de seguridad.

Además, Torreón, que se encontraba en el séptimo lugar, logró avanzar un lugar colocándose en el sexto lugar nacional con mejor percepción de seguridad.

Con estos resultados Coahuila se consolida como el estado más seguro de México, ya que ninguna de las ciudades que la ENSU evalúa de Yucatán y Baja California Sur (entidades con las que Coahuila disputa el pódium de Estados más seguros del país) están mejor calificadas que las tres ciudades de Coahuila.

En Coahuila se sigue trabajando en equipo y coordinación entre las diferentes instancias de los tres órdenes de gobierno que actúan en nuestro territorio, dando a la ciudadanía certeza de seguridad.

De la misma manera, el Gobierno del Estado invierte una gran cantidad de recursos en infraestructura, equipo, capacitación, mejores condiciones para las y los policías, para continuar robusteciendo el modelo de seguridad.

El Fortalecimiento de Seguridad a través de prevención, proximidad, inteligencia y fuerza a mantenido a Coahuila con un modelo vanguardista que destaca no solo en el país sino a nivel internacional.

Coahuila demuestra que la solución a la grave situación de inseguridad, que viven algunas regiones del país, debe venir desde lo local, acompañada con una gran coordinación entre los diferentes órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal. Y, por supuesto, con el concierto de los otros poderes del Estado: el Legislativo y el Judicial.

Otro factor: las elecciones intermedias en el estado suelen ser una especie de referéndum, que ratifica el poder en el Congreso al gobernador y a su partido para  consolidar su proyecto político.

Por ello la imagen del gobernador y sus resultados inmediatos, han jugado un papel importante tanto en el desarrollo de las campañas políticas como en sus resultados.  

En ese sentido tenemos que, según los rankings publicados por diversas casas encuestadoras nacionales, el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, cerró 2025 como uno de los mejor evaluados entre los gobernadores y gobernadoras del país. (milenio.com

Esas son las variables más importantes del porqué de lo vivido este domingo en Coahuila, el resultado de las elecciones es la imagen de la sociedad que somos y la que queremos ser.

 

José Vega Bautista

@Pepevegasicilia

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El primer día de Andrés Manuel López Beltrán

IMG_9176.jpeg“Los retratos de la víspera, tan del gusto de Armandina, debieron haber sido arrancados en cuanto el poder dejó de ser suyo -a partir, supuso, del primer minuto de ese día desapacible por el viento del huracán que desde la madrugada atacaba las costas orientales.

‘Ayer todavía estaban’ y los recordó, mientras volvía de palacio a los Arcos con su mujer, en los muros de los edificios, sobre los grandes paneles en los que se anuncian bancos y cervecerías, fábricas de pan y embotelladoras de refrescos. Los buscó ondeando en los mástiles de las plazas públicas y jardines municipales. Tampoco los halló en los amarillos postes del alumbrado que definían los meandros de la Vía Rápida de Superficie Presidente Gomez Anda por la que avanzaba, sin descubierta de motociclistas, ni retaguardias de sedanes negros, con guardaespaldas, el antiguo Mercedes Blanco de don Aurelio. ‘No esperó mucho para empezar a joderme, el hijo de puta’ y dentro de la boca oyó el rechinido de sus muelas falsas.”

Con esos primeros párrafos inicia el escritor Luis Spota “El primer día”, la novela de la corrupción, de la soledad, de la ingratitud, de la ignorancia y la venganza de un hombre que después de ser Presidente se convierte en el ser más vulnerable e indefenso objeto del canibalismo político que un día lo encumbró y ahora lo hace víctima del nuevo Mandatario que intenta borrar todo rastro de su periodo.

Tal vez vivimos tiempos diferentes a los que relata Spota, pero tal vez la esencia de algunos actores políticos siga siempre siendo igual.

He estado pensando en el caso del hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, me refiero a Andrés Manuel López Beltrán.

¿Por qué pasar de ser un joven brillante, y requerido por mucha de la clase política de su partido, dentro de Palacio Nacional, a pasar a ser el receptor de la culpa de los recientes fracasos, una vez estando fuera de Palacio?

Los principales fracasos atribuidos a Andrés Manuel López Beltrán se concentran en su gestión como operador político y directivo en Morena, la pérdida de comicios clave, y la acumulación de polémicas por presunto tráfico de influencias.

Se le atribuye la derrota en las elecciones de Durango (2025): Como estratega y encargado de los comicios locales en dicho estado, sufrió una derrota contundente frente a la oposición, lo que debilitó de inmediato su imagen de operador infalible.

Se le responsabilizó directamente de la escasa participación ciudadana en los comicios para jueces y magistrados, un proyecto prioritario del movimiento de la autollamada “Cuarta Transformación".

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