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La deuda social de México: pobreza, exclusión y justicia

IMG_7399.jpgEl arquitecto e intelectual yucateco, Manuel Amábilis, en su libro "Mística de la Revolución Mexicana", señala: La vida exige del individuo un esfuerzo propio y egoísta para adquirir los elementos constitutivos de su integridad armónica; pero este esfuerzo, está limitado por el medio”.

Y en ese medio que lo limita hoy vemos a la exclusión social. Este fenómeno que tiene un vínculo directo con el acceso precario o nulo a los derechos y condiciones que conforman la ciudadanía plena. Es decir, la última etapa del proceso de desincorporación social y económica.

La exclusión no deviene de una sola causa, más bien es un problema multidimensional, tanto en lo que se debe a sus causas: desempleo, discapacidad, bajos ingresos, drogadicción, enfermedad, desintegración familiar, etcétera, así como a las políticas públicas a establecer para su superación. Por tal motivo, partir de un buen diagnóstico es básico en el planteamiento de la solución del problema. 

El INEGI informó en agosto de 2025 que en México viven en pobreza multidimensional 38.5 millones de personas y 7 millones están en pobreza extrema. Si bien, estas cifras reflejan una disminución del 17.74% y del 23.08% respectivamente al compararlas con las de un periodo anterior (2022), significan una gran tarea para el Estado mexicano y su gobierno.

Dentro de los elementos que se consideran en esta medición se encuentran el nivel de ingreso; el rezago educativo; el acceso a servicios de salud; acceso a seguridad social; acceso alimentación; calidad y espacios de la vivienda y acceso a servicios básicos en la vivienda.

El Estado debe actuar en consecuencia, para ello, entre otras cosas, cuenta con la administración pública, el aparato burocrático del gobierno, que es un instrumento esencial para el desarrollo de la vida democrática y el aseguramiento del progreso individual y del conjunto de la sociedad.

Los servicios públicos son indispensables para garantizar la igualdad de oportunidades de todas las personas y para que éstas puedan ejercer plenamente los derechos y libertades reconocidas por nuestra constitución. 

Por tal razón la administración pública debe de actuar al servicio de toda la ciudadanía y está obligada a hacerlo funcionando con transparencia, eficacia y calidad, y con un compromiso con la calidad de los servicios públicos y convocando a la participación ciudadana en las decisiones públicas y en la definición de los intereses generales de la nación.

Garantizar la calidad de los servicios públicos y el derecho de todas las personas a acceder a ellos en condiciones de igualdad requieren un mejoramiento continuo en la gestión mediante la aplicación obligatoria de modelos de excelencia. Asimismo, crear nuevos servicios públicos de ayuda a las familias, a las personas dependientes, especialmente a los mayores, y enfocados a la conciliación de la vida familiar y laboral. 

Para todo ello, es necesario incrementar de forma selectiva las inversiones públicas para subsanar los déficits de los servicios públicos de seguridad pública, educación, asistencia social y apoyo a las familias. 

Por otra parte, la administración pública debe convertirse en un factor que dinamice la economía, convirtiéndose en un agente más productivo. Para cumplir esto, deberá ofrecer más y mejores servicios públicos con los mismos recursos que actualmente emplea; reorientar sus actividades en función de los objetivos y resultados y aspirar a la máxima excelencia en la calidad de los servicios que presta. 

Todo ello sin dejar de lado que el gasto público deberá considerar también una orientación hacia la inversión productiva en capital físico, tecnológico y humano, en aras de buscar un funcionamiento eficiente y productivo de la economía y así garantizar un crecimiento sostenible a mediano y largo plazo. 

Además, hoy más que nunca, es urgente que en nuestra sociedad germine el fruto de la solidaridad nacional que nos aproxime los unos a los otros.

 

José Vega Bautista 

@Pepevegasicilia

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La participación ciudadana como motor del cambio democrático

IMG_7185.jpgCon frecuencia se dice que la mayoría de los ciudadanos no se interesan en los temas políticos porque tienen necesidades básicas que atender.  

Si revisamos el concepto tenemos que las necesidades básicas de la población son los requisitos mínimos indispensables para la supervivencia y el desarrollo integral, incluyendo alimentación, agua potable, salud, vivienda digna, educación, vestimenta, empleo y seguridad.

Su satisfacción simultánea es fundamental para la calidad de vida y se caracteriza por ser complementaria e inalienable. Y su satisfacción tiene mucho que ver con la política, en tanto en cuanto se relaciona con las funciones que debe cumplir el Estado y su administración pública.

Por ello no se debe dejar de lado por el conjunto de la población su participación responsable en su resolución. Tomando en cuenta que el pueblo es el elemento humano del Estado y como tal tiene un gran compromiso.

La satisfacción de las necesidades básicas no está separada de la política. Al contrario, depende en gran medida de las decisiones públicas. Por eso, la participación ciudadana no es opcional: es esencial para mejorar la calidad de vida de todos.

Pero ¿qué debemos hacer como ciudadanos? El Maestro Roberto Salcedo explica que la participación política comprende una gama de acciones diversas: atención a la información política en los medios masivos, discusión política dentro del seno familiar o en el centro de trabajo, proselitismo espontáneo, voto en las elecciones, acción comunitaria, asistencia a actos políticos, relaciones con políticos y funcionarios públicos, aportación de fondos a causas políticas, militancia partidista, trabajo de partido, realización de tareas de campaña, entre otras.  

Estas formas de acción política de los electores conducen, de algún modo, a orientar la acción del gobierno.

La participación política está impulsada por el interés propio, el sentido del deber ciudadano, el impacto percibido del gobierno sobre la vida propia, el sentido de eficacia política de la acción personal, el conocimiento de las opciones políticas disponibles. 

La gente vota, hace campaña, se manifiesta, hace huelga o mítines porque piensa que el gobierno puede solucionar algún problema individual o de grupo. 

El modo como se llevan a cabo todas estas tareas también califica la participación política y puede variar de ser completamente racional, abierta, partidista, sistemática, activa y comprometida, a sólo ser fruto de las circunstancias y emociones del momento; asimismo, puede dirigirse al mantenimiento del statu quo u orientarse al cambio. (manual.inep.org)

Partiendo de ese marco, es muy importante que cada vez seamos más gente la interesada en los temas políticos, ya que está claro que el cambio verdadero sólo se produce con la participación de todos, porque el verdadero cambio afecta a todos.

Sin la participación ciudadana no podremos revitalizar y oxigenar el sistema democrático. México necesita hoy en día un sistema democrático renovado, que cuente,  entre sus ingredientes, con la aceptación del pluralismo y de la diversidad; tolerancia y diálogo; autonomía de la política, respeto y responsabilidad institucional. 

Por ello es importante que la participación ciudadana trascienda a las formas de acción política de los electores que conducen, de algún modo, a orientar su voto. 

Es decir, que vayan más allá de la coyuntura electoral y que se vuelva una exigencia permanente de instrumentos y motivación para participar. Solo abriendo las instituciones se puede generar una participación eficaz. Nada más así se conseguirá que la ciudadanía confíe en la acción de gobierno y colabore con ella . 

Los ciudadanos con su acción cotidiana y permanente deberán exigir que se revise y se reforme el actuar de los poderes públicos y sus instituciones autónomas, para fortalecerlas y lograr que cumplan cabalmente sus funciones. 

Todo lo anterior para lograr, entre otras cosas, un gobierno autónomo frente a los poderes e intereses que no están legitimados por la voluntad popular; que garantice la provisión de los bienes públicos esenciales; que respete a la oposición y preserve los equilibrios institucionales y la autonomía de los poderes del Estado y de los organismos autónomos y sea un leal dialogante con las autoridades locales; que favorezca la trasparencia y responda ante los ciudadanos, rinda cuenta de su gestión, asuma sus responsabilidades y de la cara y resultados en los momentos de crisis, en una palabra que genere las condiciones para que el pueblo goce de los requisitos mínimos indispensables para la supervivencia y el desarrollo integral, incluyendo alimentación, agua potable, salud, vivienda digna, educación, vestimenta, empleo y seguridad.

 

José Vega Bautista 

@Pepevegasicilia

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¿Urge la revocación de mandato de la Presidenta?

IMG_6924.jpegLa presidenta Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, informó que el miércoles de esta semana se prevé discutir ante el Pleno del Senado el dictamen a la iniciativa en materia electoral que presentó la titular del Poder Ejecutivo Federal, Claudia Sheinbaum Pardo. 

La legisladora detalló que, entre otros puntos que se incluyen en la propuesta de la Presidenta de la República, está fortalecer el derecho que tiene la ciudadanía a solicitar la revocación de mandato de la persona titular del Poder Ejecutivo Federal, y se podrá determinar si se realizará en el tercer o cuarto año de gobierno.

Castillo Juárez comentó que se prevé que las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos se reúnan este lunes, 23 de marzo, para discutir esa iniciativa de reforma conocida como el Plan B”.

En la sesión ordinaria del martes 24 de marzo, tenemos considerado dar primera lectura de la reforma constitucional del Plan B”, ello para estar en posibilidades de discutirla para el miércoles 25”.

Sobre el tema específico de la revocación platicamos hoy.

La ley federal de revocación de mandato, reglamentaria de la fracción IX del artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de revocación de mandato del titular de la Presidencia de la República, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de septiembre de 2021, señala que tiene por objeto regular y garantizar el ejercicio del derecho político de las ciudadanas y los ciudadanos a solicitar, participar, ser consultados y votar respecto a la revocación del mandato de la persona que resultó electa popularmente como titular de la Presidencia de la República, mediante sufragio universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible.

De acuerdo con esta ley, el proceso de revocación de mandato es el instrumento de participación solicitado por la ciudadanía para determinar la conclusión anticipada en el desempeño del cargo de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de la confianza.

El inicio del proceso de revocación de mandato solamente procederá a petición de las personas ciudadanas en un número equivalente, al menos, al tres por ciento de las inscritas en la lista nominal de electores, siempre y cuando la solicitud corresponda a por lo menos diecisiete entidades federativas y que representen, como mínimo, el tres por ciento de la lista nominal de electores de cada una de ellas.

Al Instituto Nacional Electoral (INE) le corresponde verificar el porcentaje establecido en la ley. El Instituto, a través de la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores, dentro del plazo de treinta días naturales, contados a partir de que reciba la solicitud, verificará que los nombres de quienes hayan suscrito la petición de revocación de mandato aparezcan en la lista nominal de electores y que corresponda a los porcentajes requeridos conforme a lo establecido legalmente.

Una vez que se haya alcanzado el requisito porcentual a que se refiere la ley, la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores deberá realizar un ejercicio muestra para corroborar la autenticidad de las firmas de acuerdo a los criterios que defina al respecto la propia Dirección Ejecutiva.

De acuerdo a la misma ley, para la preparación de dicho mecanismo de participación ciudadana el Instituto en estricta observancia a las medidas de racionalidad y presupuesto aprobado en el ejercicio fiscal correspondiente, buscará el máximo aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y financieros.

El Instituto es responsable de la organización, desarrollo y cómputo de la votación de los procesos de revocación de mandato y de llevar a cabo la promoción del voto, en términos de esta Ley y de la Ley General, garantizando la observancia de los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad, objetividad, paridad y perspectiva de género en el ejercicio de la función de la participación ciudadana.

La pregunta que está en el aire: ¿con los altos niveles de aprobación que, según las últimas encuestas, mantiene la presidenta Claudia Sheinbaum, es pertinente plantear la revocación de su mandato? (https://www.enkoll.com/wp-content/uploads/2026/03/APROBACION-PRESIDENCIAL-DE-CLAUDIA-SHEINBAUM-040326.pdf).

Reitero, el proceso de revocación de mandato es el instrumento de participación solicitado por la ciudadanía para determinar la conclusión anticipada en el desempeño del cargo de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de la confianza. Si la mayoría no le ha perdido la confianza a la presidenta Claudia Sheinbaum, ¿para qué le mueven a ese asunto?. Lo van a desacreditar.

 

José Vega Bautista

@Pepevegasicilia

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