Indudablemente que en este mundo cada vez más globalizado y abierto se encuentra enfrentado a retos que afectan al conjunto de la comunidad internacional y que requieren por lo mismo una respuesta global. Esa es la pertinencia de las reuniones de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno y la necesaria presencia de nuestro país en ellas.
El pasado 16 y 17 de abril en Barcelona se llevó a cabo la IV Cumbre en Defensa de la Democracia. En ese marco, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, participó y dio un mensaje. Por lo general se dice que los discursos de los mandatarios en esas cumbres tienen como principal objetivo las audiencias de sus respectivos países, es decir, que son para consumo interno.
Pero esta vez, desde mi punto de vista, el mensaje de Sheinbaum va a escuchas más lejanos, y, por ello, aquí les comparto algunas de sus líneas:
"Vengo a la Cumbre por la Democracia, para felicitar a mis colegas Presidentes que luchan todos los días por ella.
Vengo a contarles lo que México tiene como principios constitucionales surgidos de la historia, en materia de principios democráticos en política exterior y que hoy resuenan fuerte y claro, y están más vivos que nunca en el escenario mundial:
El respeto a la autodeterminación de los pueblos.
La no intervención.
La solución pacífica de controversias.
El rechazo al uso de la fuerza.
La igualdad jurídica de los Estados.
La necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo.
El respeto a los derechos humanos.
La lucha permanente por la paz.
Porque en un mundo herido por la guerra, por la desigualdad, estos principios democráticos siguen siendo un aporte de México a los pueblos del mundo como un símbolo de esperanza.
Los principios democráticos también significan libertad.
Pero vale la pena preguntarnos: “¿cuál libertad?”.
¿La libertad que defiende el conservadurismo?
¿La libertad de someterse a intereses externos?
¿La libertad de convertir a las naciones en Colonias modernas?
¿O la libertad del mercado sin Estado, que convierte a muchos en nada y a pocos en mucho?
No.
Creemos que la democracia implica libertad, pero la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos.
Cuando hablamos de democracia, no es la de las élites, sino la del pueblo.
No es la de la concentración de la riqueza, sino la de la distribución.
No de la imposición, sino de la participación.
No de la guerra, sino de la paz.
No de la indiferencia y de la exclusión, sino de la cooperación y la inclusión.

Iniciemos con un breve diagnóstico. En 2025 el primer año del sexenio, de la presidenta Claudia Sheinbaum, la inversión pública se contrajo -28,4% real, lo que implicó la peor caída de gasto en obras tres décadas, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Hacienda.
El arquitecto e intelectual yucateco, Manuel Amábilis, en su libro "Mística de la Revolución Mexicana", señala: “La vida exige del individuo un esfuerzo propio y egoísta para adquirir los elementos constitutivos de su integridad armónica; pero este esfuerzo, está limitado por el medio”.