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Julio, el hijo

IMG_5745.jpgFechada en la Ciudad de México el 30 de agosto del 2021, al renunciar como consejero jurídico de la presidencia, Julio Scherer Ibarra le redactó, envió e hizo pública una muy sentida carta al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. La epístola dice así:

Nuestro andar juntos tiene más de veinte años. La simpatía, la sinceridad y el afecto nos fueron acercando; los valores y la convicción acabaron por hacer de nosotros dos amigos que verdaderamente se quieren.

Seguía cada quien una ruta distinta que finalmente nos conduciría a un destino común: usted desde su posición de político; yo desde la mía en un despacho de abogados.

Con sus pasos reconocí en usted gestos de mi padre con los que me comprometí ineludiblemente: el pleno respeto a los derechos humanos y su lucha contra la corrupción y la desigualdad como prioridad.

Rumbo a la campaña presidencial de 2006 me ofreció ganar o perder a su lado y yo decidí acompañarle. Estos años fui testigo en primera línea de su honestidad, su compromiso con los más desprotegidos y la esperanza que en ellos despierta.

Desde el inicio del proyecto ambos supimos que nuestro desempeño como parte del gobierno tendría un tiempo límite: para usted los seis años que marca la Constitución para el encargo de ejecutivo federal; para mí la realización de las reformas legales necesarias para alcanzar la justicia social que usted persigue.

Agradezco la confianza y el apoyo que como Consejero Jurídico de la Presidencia me manifestó en todo momento, pero sobre todo la oportunidad de contribuir a la transformación de México que, tengo la certeza, va cristalizándose paulatinamente.

Cumplida la encomienda pactada, mi ciclo se completó y es tiempo para retomar las actividades que dejé en pausa para formar parte de un proyecto de Nación, encabezado por usted, en el que creí y en el que creo.

Fueron incontables nuestros encuentros; muy pocos desencuentros, miles de conversaciones, confidencias, consejos, desahogos, planes, proyectos, dudas, frustraciones, luchas, celebraciones y fracasos.

Usted devolvió el respeto y la admiración por la investidura presidencial en millones de mexicanos entre los que yo me cuento.

De los amigos uno nunca se despide, por eso, ni mi compromiso personal con el amigo ni con el Presidente de la República están concluidos.”

 

Con el paso del tiempo, Scherer Ibarra se encontró con el periodista Jorge Fernández Meléndez, quien le pidió: cuéntamelo lo todo.  Julio entró al confesionario a desquitar su despecho.

El periodista vive en el instante, y le planteó proyecto que, aunque apresurado por algún desquite fiscal y la coyuntura, ya es una realidad: Una entrevista convertida en libro: Ni venganza ni perdón”. Firmado por ambos, el texto cuenta pasajes sobre el paso del hijo de él icónico periodista Julio Scherer García por la administración pública.

La obsesión es un círculo, la voluntad una línea recta que rompe el círculo o se degrada.

El exconsejero jurídico de la Presidencia explica en el libro que su salida no fue producto de una traición, sino de un cambio profundo en la estrategia política del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. El mismo que, según había dicho en su sentida carta, había devuelto el respeto y la admiración por la investidura presidencial en millones de mexicanos” entre los que Scherer se contaba.

No te acerques al fuego del poder, que no es fuego que purifique, citaba Don Julio. A veces los hijos no escuchan, y no está mal.

Entre otras cosas Scherer señala que el poder del Estado transformó a López Obrador, pasando de ser un líder social a un político endurecido por el ejercicio del mando crudo.

No es mi afán la revelación de detalles importantes de la trama, el desenlace o giros argumentales del libro, pues arruinaría la sorpresa para quien aún no lo ha leído. Así que solo les diré que el Julio que escribió la primera carta aquí expuesta no parece el mismo que le platicó sus penurias burocráticas a Fernández Meléndez.

Muy lejos del estilo narrativo de su padre, Julio Scherer García, que se caracterizó por una mezcla única de rigor periodístico, literatura y una profunda ética, Julio junior nos platica desde el despecho.

Pero hay que escucharlo, no vaya a ser que algo de los que nos cuente sea verdad. Aquí entra el criterio agudo del lector. Desde abajo no se sabe qué aires se respiran allá arriba.

 

José Vega Bautista

@Pepevegasicilia

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La democracia se construye cuando nadie queda fuera

IMG_5437.jpegEl Maestro Octavio Paz, en una entrevista con el periodista Julio Scherer, planteó:  la democracia moderna nació de la crítica. A su vez, la crítica necesita, para desplegarse, ciertas condiciones políticas y sociales: la libertad de expresión y de reunión, la de imprimir y difundir lo impreso, etcétera.

 

La crítica contribuyó poderosamente al nacimiento de la democracia; al mismo tiempo, en la democracia no existiría la crítica. La democracia es su creación y ella es su criatura el tema de la crítica, nota definitoria de la cultura moderna nos lleva al de la democracia. Democracia sin libertad de crítica no es democracia.

 

El mercado es un método eficaz de producción económica, le dijo Octavio Paz a Scherer en la entrevista aquí citada. Tal vez el mejor. No es ni puede ser un ideal de vida. Es verdad que crear la abundancia y la riqueza; también es causa de pobreza y desigualdad”.

 

El mercado no tiene dirección: su fin es producir y consumir. Es un mecanismo y los mecanismos son ciegos. Convertir un mecanismo en el eje y el motor de la sociedad es una gigantesca aberración política y moral”.

 

Aunque el mercado no es eterno, ninguna institución humana lo es, no me parece que el remedio a nuestros males consista en su supresión. Esto sí sería un suicidio. Pero el mercado puede humanizarse, sentenció Paz.

 

El Premio Nobel de Literatura planteaba  una nueva filosofía política que tendría que recoger la doble herencia del pensamiento moderno de occidente: el liberalismo y el socialismo, la libertad y la justicia. Además, debería tener presente las visiones del hombre y de la mujer que nos han dejado los grandes poetas, de los trágicos griegos, Dante Shakespeare y Cervantes a los poetas y novelistas modernos.

 

El hombre es un ser de pasiones y deseos; tiene sed de infinito y envidia su vecino. Una nueva técnica y una nueva política deberán fundarse en la realidad real de los hombres, no en abstracciones”.

 

Toda esta suma de conocimientos y reflexiones tendrán que orientarse hacia una doble finalidad. La primera: la reconciliación entre la libertad y la igualdad por el puente de la fraternidad. La segunda: la reconciliación entre el hombre y la naturaleza, o sea, reconciliar a la sociedad con ella misma y reconciliar al hombre con el cosmos.   (Sherer García, Julio. Random Mondadori House, 2012.)

 

Si el Estado es una unidad que actúa en la realidad histórico-social, no podemos esquivar el examen, siquiera somero, de la difícil cuestión referente al carácter de la realidad social.

 

El punto de partida ha de ser aquí la fundamental inconmovible afirmación de que la realidad social es efectividad humana, es realidad efectuada por el hombre. (Heller, H., Teoría del Estado, F.C.E.)

 

La exclusión social, se ha dicho, tiene un vinculo directo con el acceso precario o nulo a los derechos y condiciones que conforman la ciudadanía plena.

 

Es decir, es la ultima etapa del proceso de desincorporación social y económica.

 

La exclusión no deviene de una sola causa, más bien es un problema multidimensional, tanto en lo que se debe a sus causas: desempleo, discapacidad, bajos ingresos, drogadicción, enfermedad, desintegración familias, etcétera, así como a las políticas públicas a establecer para su superación.

 

No puede haber una democracia plena mientras exista exclusión social, por ello el Estado y su aparato burocrático, el gobierno, tendrá que fomentar las modalidades de mercado justo y una economía social y solidaria.

 

Este será sólo un paso para superar el gran reto que tiene enfrente; lograr que todos los mexicanos tengamos garantizados los derechos sociales universales.

 

Implicará, además, contar también con planes específicos en el ámbito de desarrollo local, es decir, que todas las políticas públicas de desarrollo social lleguen a cada una de las comunidades del país y así lograr un México justo, sin exclusión alguna; un país plenamente democrático.

 

José Vega Bautista

@Pepevegasicilia

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Adán Augusto y Morena: un episodio que genera consecuencias

IMG_5291.jpegAndrés Manuel López Obrador formó un partido político y un movimiento con el objetivo de ganar la Presidencia de la República. A él se unieron una mezcla de personas con distintos y, a menudo, opuestos puntos de vista, criterios filosóficos, premisas teóricas y valoraciones éticas y políticas, con la única coincidencia de tomar del poder.

En el ejercicio del poder, López Obrador en su momento, y ahora la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, han mostrado lo que realmente quieren como proyecto de nación y, por lógica, no es necesariamente lo mismo que desean los que se le unieron cuando el proyecto estaba basado en la aspiración al poder.

Para unos esa aspiración al poder era un nexo para la consecución de otros fines (idealistas) para otros era la búsqueda del poder por el poder, para gozar del sentimiento de prestigio que él confiere.

En estos últimos días se han vivido algunos pasajes que seguramente deberán llevar a la reflexión al partido gobernante y a su dirigencia moral.

Uno de ellos ha tenido que ver con la exposición de los vínculos con el narcotráfico de Hernán Bermúdez Requena, conocido como El Comandante H, el exjefe de Seguridad del Gobierno de Tabasco cuando el gobernador de esa entidad era Adán Augusto López, hasta ayer coordinador de Morena en el Senado, uno de los cuadros relevantes del morenismo.

En su crónica del 13 de julio para el diario El País, el periodista Pablo Ferri señalaba: El cerco se estrecha sobre la estructura criminal que vivió a la sombra del gobierno de Tabasco, en tiempos del gobernador Adán Augusto López y su sucesor, Carlos Merino, de 2018 a 2024. Actual coordinador de Morena en el Senado, el entonces gobernador López colocó al frente de la policía estatal a un sujeto, Hernán Bermúdez Requena, señalado ahora de haber liderado una organización criminal, La Barredora, que hizo estragos en la entidad. Este fin de semana, el actual jefe militar en Tabasco, el general Miguel Ángel López, ha desvelado que las autoridades cuentan con una orden de detención contra Requena, desde febrero. Lo malo, ha dicho López, es que Requena se fugó ese mismo mes.

Desde el momento que la opinión pública tuvo conocimiento del tema, este se ha convertido en una polémica en torno al Senador Adán Augusto y la comparación con el caso de Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública en tiempos del entonces presidente Felipe Calderón, condenado en Estados Unidos por sus ligas con el crimen organizado.

La pregunta en el ambiente es: ¿Un funcionario de nivel ejecutivo es responsable directo por los delitos y conductas irregulares de su gabinete o subalternos?.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha recordado los principios fundacionales de Morena basados en el pensamiento del expresidente Benito Juárez y ha replicado el mensaje: En el momento en el que estamos desempeñando un cargo público, todos debemos comportarnos adecuadamente. Cada quien debe ser reconocido por su historia, por su comportamiento”.

Por lo pronto, como siguiente secuela de lo anterior, Adán Augusto López ha renunciado este domingo a la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado. En su lugar ha quedado el senador Ignacio Mier, quien fue elegido por los legisladores de Morena y asumirá también la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo). En conferencia de prensa, el exgobernador de Tabasco ha afirmado que permanecerá “como un senador más”, y que no solicitará licencia.

Dice el aforismo: En política solo se comete un error, todo lo demás son consecuencias". Esperemos a ver hasta donde llegan las consecuencias en este caso.

 

José Vega Bautista

@Pepevegasicilia

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