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Rocha Moya y la falla de los sistemas de inteligencia

El Gobernador, con licencia, de Sinaloa, Rubén Rocha Moya forma parte de un grupo de 10 personas requeridas por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York. En ese grupo también están el senador Enrique Inzunza y el presidente municipal de Culiacán con licencia, Juan de Dios Gámez Mendívil.

 

Las autoridades estadounidenses los señalan por delitos relacionados con conspiración para importar narcóticos, narcotráfico, corrupción y posesión de armas de fuego, y solicitaron a México su detención urgente con fines de extradición.

 

Este viernes, el gobernador anunció públicamente su reincorporación y sostuvo que durante el periodo de licencia compareció ante autoridades mexicanas para responder por los señalamientos.

 

Después de 112 días de investigación, como la propia Fiscalía General de la República lo ha informado ya, en conferencia de prensa ante los medios de comunicación, que no existen los mínimos elementos de prueba que sustenten nuestra participación en conducta penal alguna, o sea no he cometido ningún delito, conforme al marco constitucional y legal de nuestro país”, escribió Rocha Moya.

 

Ante tal hecho, las reacciones no se hicieron esperar.

 

Un pronunciamiento oficial emitido el 21 de agosto de 2026 por 23 gobernadores estatales de la Cuarta Transformación y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. En el documento, las autoridades respaldan a la presidenta Claudia Sheinbaum y llaman a la madurez y responsabilidad política al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tras su decisión de retomar el cargo.

 

Así lo expresaron: Las y los gobernadores firmantes, electos por la voluntad popular y comprometidos con la transformación de México, manifestamos de manera enérgica nuestra postura ante los acontecimientos recientes:

 

El movimiento que iniciamos junto al pueblo de México se sostiene sobre pilares éticos e institucionales indestructibles. En la cuarta transformación, las decisiones individuales jamás estarán por encima del proyecto colectivo ni del mandato ciudadano.

 

La fortaleza de la República reside en la institucionalidad. Ninguna autoridad está facultada para actuar al margen de la ley ni para tomar determinaciones unilaterales que atenten contra el orden constitucional o el diálogo republicano.

 

Los proyectos políticos personales o de grupo no tienen cabida cuando se contrapesan con el bienestar de la Nación.

 

Hacemos un llamado al Dr. Ruben Rocha Moya a la madurez y la responsabilidad. La política es un ejercicio de congruencia; la desmesura y las decisiones de facción atentan contra los principios de honestidad y lealtad que juramos defender.

 

Manifestamos nuestro absoluto y categórico respaldo a la Presidenta de la República, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. Ella encabeza con legitimidad, honestidad y liderazgo el destino de la patria. Su conducción cuenta con la fuerza y el compromiso de nuestros gobiernos estatales.

 

La unidad es nuestra mayor fortaleza. Frente a cualquier intento de división o personalismo, responderemos con cohesión, disciplina y trabajo por el pueblo.

 

Nuestro compromiso está con México, con la democracia, con la legalidad y con la continuidad de la transformación iniciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador y encabezada hoy por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Reivindicamos el principio juarista que él sostuvo durante su gobierno: "Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie".

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La cuestión México-Estados Unidos: Gravitar inteligentemente

Ante la actual coyuntura que vive nuestro país en su relación con los Estados Unidos de América, me permito compartirles un texto de uno de los intelectuales, periodistas y narradores más destacados de México, Martín Luis Guzmán.


Como un ingrediente más de la pertenencia del texto, publicado en 1915, les señaló que para Luis Guzmán era muy importante la necesidad de plantear en términos eficaces los problemas fundamentales de México, para partir de ahí hacia la verdadera solución; el imperativo de resolverse, ver bien el pasado mexicano, para tener una luz y disponer de una brújula, con la cual guiar, certeramente un México nuevo y encaminarlo, consciente y dueño de sí mismo, hacia el futuro.


Acompáñenme, por favor, en esta lectura:

Algunos sucesos actuales —pequeños, aparentemente insignificantes y escogidos al acaso— ponen de manifiesto que las relaciones entre México y los Estados Unidos (eso que es, o debiera ser. la piedra angular de la política internacional mexicana) encierran para el pueblo de ambos países una serie de problemas de importancia inmediata y evidente. Bien sabemos que la cuestión no es nueva, así como tampoco son nuevas las opiniones que a este respecto se formulan. Y precisamente porque nada hay nuevo en lo uno ni en lo otro, juzgamos útil insistir sobre la conveniencia que resultaría de que tanto en México como en los Estados Unidos se procediese a revisar el asunto, añadiendo, de paso, a los datos fundamentales del problema, las enseñanzas que en esto, como en tantas otras cosas, debemos a la Guerra.


La realidad geográfica es así. De una parte una nación grande, rica, fuerte, bien organizada, bien gobernada, y movida tan incontrastablemente hacia la expansión, que no ha podido menos de echar por tierra, al fin y al cabo, las barreras que le oponía su política tradicional.


De la otra parte, una nación, vecina de la primera, que si no es chica por sus recursos naturales, es socialmente pobre, débil, mal organizada, mal educada, mal gobernada, y susceptible y temerosa. Motivos de vecindad y necesidad de vida hacen que la primera de estas dos naciones se crea llamada a poner de su parte cuanto sea necesario a su tranquilidad en puntos relacionados con el bienestar de la segunda nación. Por razones semejantes, ciertos aspectos de la vida de la nación segunda dependen, irremisiblemente, de la primera nación, o están, por lo menos, estrechamente supeditados a esta última.


Dada esa realidad, sería ocioso suponer que una u otra de estas dos naciones pueda vivir haciendo caso omiso de la otra. Y a sea que obren o que se abstengan, los Estados Unidos serán siempre, directa o indirectamente, la influencia exterior más grande de cuantas pesen en el destino de México.


Querámoslo o no los mexicanos, México contará siempre como elemento de primera importancia en la política americana de los Estados Unidos y como un factor no despreciable en determinadas coyunturas de su política asiática.

Para corroborar lo primero, recordemos tan sólo que el no haber reconocido el presidente Wilson al gobierno de Victoriano Huerta fue, para México, un suceso de mayor trascendencia que el desembarco de las tropas norteamericanas en Veracruz en 1914.

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La crisis migratoria de Ceuta: geopolítica, desigualdad y responsabilidad internacional

Ceuta es una ciudad autónoma española, situada en la península tingitana, en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, en su lado oriental. Está bañada por las aguas del mar Mediterráneo, mientras que al oeste y suroeste limita con Marruecos.

La ciudad autónoma de Ceuta afronta una crisis migratoria sin precedentes tras la entrada masiva de unas 72,000 personas procedentes de Marruecos a finales de julio de 2026. El cruce masivo, realizado principalmente a nado, generó un colapso humanitario e institucional inmediato, desencadenando además fuertes tensiones políticas dentro de la Unión Europea y una movilización civil masiva en la propia ciudad.

El Gobierno de España reportó el retorno de aproximadamente 70,000 migrantes a Marruecos. No obstante, el enclave permanece desbordado, albergando aún a miles de personas y bajo la tutela de más de 1,100 menores de edad no acompañados.

Los incidentes en el mar y el perímetro fronterizo cobraron la vida de al menos 100 personas en aguas españolas y 11 en territorio marroquí, según cifras oficiales, aunque varias ONGs elevan el total de víctimas mortales por encima de las 140.

Una hipótesis es que la avalancha humana estuvo impulsada por la difusión viral de rumores falsos en redes sociales que prometían un acceso libre y sencillo hacia Europa.

El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, calificó el evento de "emergencia humanitaria" y reclamó sin éxito al Gobierno Central la declaración de "emergencia nacional" ante el colapso total de recursos.

El ejecutivo de Pedro Sánchez desplegó al Ejército y fuerzas policiales. Defendió un enfoque pragmático frente al fenómeno migratorio y criticó con dureza el uso político de la crisis por parte de otros socios europeos.

El gobierno italiano de Giorgia Meloni cerró temporalmente su espacio Schengen para viajeros procedentes de España alegando motivos de seguridad. En respuesta, el Gobierno español impuso controles fronterizos recíprocos con Italia.

Marruecos, aunque cooperó activamente en la readmisión de los migrantes repatriados, utilizó el foco mediático para exigir una mayor cofinanciación por parte de la Unión Europea, afirmando que "no son el gendarme de Europa".

La administración de Donald Trump catalogó la entrada como una "invasión" y culpó directamente a las políticas fronterizas de España.

El 9 de agosto de 2026, una manifestación masiva de más de 15,000 personas convocada por el colectivo de las "Cuatro Culturas" que reúne a representantes cristianos, musulmanes, judíos e hindúesmarchó por las calles de Ceuta.

La ciudadanía y las autoridades locales firmaron un manifiesto conjunto exigiendo a España y a la Unión Europea medios humanos y materiales estables, garantías de seguridad y una respuesta estructural que salvaguarde la convivencia social de la ciudad autónoma. En paralelo, la Audiencia Nacional de España mantiene abiertas diligencias judiciales para esclarecer si existieron fallas o alertas previas no atendidas por los servicios de control fronterizo.

Ante la pregunta ¿Quién es responsable de la crisis migratoria en Ceuta? , dos expertos con los que ha hablado la agencia alemana Deutsche Welle  (DW) instan a la cautela. Coinciden en que las explicaciones simplistas se quedan cortas.

"Creo que hoy nos encontramos ante una situación claramente diferente a la de 2021", afirma Isabelle Werenfels, experta en el Magreb de la Fundación Ciencia y Política (SWP), en entrevista con DW. En aquel entonces, Marruecos tenía un claro interés en materia de política exterior, en el marco del conflicto del Sahara Occidental, por ejercer presión sobre España. Hoy en día, en caso de un movimiento migratorio orquestado deliberadamente, Rabat tendría "muchísimo que perder, sobre todo credibilidad internacional e inversiones".

El investigador en materia de migración Jochen Oltmer, de la Universidad de Osnabrück, también advierte en conversación con DW sobre conclusiones precipitadas. "Hay que tener en cuenta que aquí confluyen muchos intereses diferentes", afirma. La situación particular de Ceuta como enclave europeo en territorio africano, los movimientos migratorios que se prolongan desde hace décadas, las redes sociales y la esperanza de muchas personas de una vida mejor constituyen el trasfondo de los acontecimientos.

Mientras que Werenfels se refiere sobre todo al costo político para Rabat, Oltmer formula la responsabilidad de las autoridades marroquíes en términos mucho más contundentes. "Un cruce fronterizo de este tipo nunca habría podido tener lugar si la parte marroquí no hubiera, como mínimo, mirado para otro lado de forma activa", afirma. Sin esta actitud, habría sido difícil imaginar una irrupción fronteriza de esta magnitud.

Werenfels no contradice esta valoración. Ella también considera posible que Marruecos quisiera enviar una señal política. Por ejemplo, en el contexto del reciente acercamiento de España a Argelia y de la decisión de conceder la nacionalidad española a todos los residentes del Sahara Occidental nacidos antes de septiembre de 1977.

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