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Museo de Arte Contemporáneo de Panamá

Ruben Aguilar
Ciudad de Panamá, Panamá

Historia
En 1962 se funda el Instituto Panameño de Arte (Panarte) como institución sin fines de lucro dedicada a promover la cultura y el arte panameño.

Inicia sin contar con instalaciones propias y organiza un gran número de exposiciones de artistas panameños y latinoamericanos. Ellos donan una obra en cada exposición. De esta forma se crea la colección.

En 1983 Panarte logra hacerse de un edificio que había sido un templo masónico en la que fue la zona del canal de Panamá en control de Estados Unidos. La organización cambia de nombre y a partir de ese entonces funciona el Museo de Arte Contemporáneo.

 

Colección

Se integra de 689 obras del siglo XX de artistas panameños, latinoamericanos y de otras partes del mundo. En el acervo hay pinturas, esculturas, obra gráfica, fotografía, videos e instalaciones.


Comentario

El museo constantemente tiene exposiciones temporales que ocupan todas las salas. Me toca ver una extraordinaria: Dulemar: Una mirada contemporánea a la cultura gunadule a través del diálogo entre aproximaciones artísticas muy distintas. Obras de artistas gunas, que erróneamente se les llama cunas. Debería haber una sala con obras de la colección permanente y que estas rotaran.

Twitter: @RubenAguilar

 

En México, crecen los desplazamientos internos por la violencia

Rubén Aguilar Valenzuela
En México los medios de comunicación hablan con frecuencia del desplazamiento de migrantes centroamericanos a causa de la violencia en sus países, pero poco se dice de los desplazados internos, por esa misma razón.
 
Todas las estadísticas, también las oficiales, muestran que los tres primeros años del sexenio del presidente López Obrador son los más violentos en por lo menos los últimos 30 ó 40 años. Más de 36 mil homicidios dolosos por año.
 
En ese marco ocurren el desplazamiento interno. Alberto Padilla, de Animal Político, con base a un informe de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), muestra la gravedad de esta realidad en nuestro país.
 
En 2021, 44 mil 905 personas tuvieron que dejar su lugar de vivienda en forma forzada. Representa un incremento del 360 % con relación al año anterior.
 
Solo en los meses de noviembre y diciembre pasados fueron expulsadas de su región más de 7 mil personas en los estados de Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Michoacán y Zacatecas.
 
Los datos que elabora la CMDPDH, dice Padilla, es a través de la información que publican los medios de comunicación y es a nivel nacional el único indicador que mide el fenómeno del desplazamiento forzado.
 
No existe un censo oficial. El Senado desde hace un año tiene paralizada la Ley de Desplazamiento Forzado, que de aprobarse daría recursos a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).
 
Para que esta se hiciera también cargo de las familias mexicanas desplazadas de sus lugares por la violencia que ahora impera en diversas regiones del país. El gobierno federal dice reconocer el problema, pero no hace nada para enfrentarlo.
 
Ante esta realidad, el pasado 11 de noviembre, representantes de comunidades de todo el país, que sufren desplazamiento forzado, y 20 organizaciones de la sociedad civil anunciaron una alianza nacional para visibilizar el problema, exigir sea reconocido y se atienda a las víctimas.
 
En el último boletín de la CMDPDH, dado a conocer la semana pasada, registra, entre otros casos, que 800 familias de Chinicuila, Michoacán, tuvieron que huir, también lo hicieron las autoridades municipales por los enfrentamientos entre el Cartel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos.
 
Y que, en noviembre y diciembre pasado, en Valparaíso, Zacatecas, se registró el desplazamiento de 181 familias, más de 1000 personas, que tuvieron que dejar el lugar ante los enfrentamientos entre grupos criminales rivales, que extorsionan y se apoderan de los bienes de la población local.
 
El boletín menciona un caso en Chiapas donde 3000 personas tuvieron que dejar sus localidades y refugiarse en el municipio de Aldama después de varios ataques armados. En ese estado hay otros eventos similares. También se dan en Guerrero y Chihuahua.
 
Las decenas de miles de desplazados por la violencia del crimen organizado o la diputa por tierras están ahí. El gobierno federal con su estrategia de seguridad, con base a "abrazos y no balazos", no hace nada. Tampoco los gobiernos estatales. El problema día con día crece.
 
Lo único predecible es que, a lo largo de este año, como ya ocurrió en diciembre pasado, la violencia crezca y con ella el número de los homicidios dolosos, que genera, a su vez, espacios de disputa entre los criminales que obliga a las personas a dejar sus comunidades. ¿Hasta cuándo?

Jaque mate a los órganos descentralizados y desconcentrados  

Rubén Aguilar Valenzuela 
En los planes, ya muy avanzados, del presidente López Obrador está que 16 órganos del Estado descentralizados y desconcentrados sean adscritos a secretarías u otras dependencias del gobierno federal.

La iniciativa de ley, que seguramente será aprobado con el voto de la mayoría de Morena y sus aliados, contempla que desaparezca la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

El Consejo Nacional para la Prevenir la Discriminación (CONAPRED), pasa a ser un área de la Secretaría de Gobernación. A la Secretaría de Bienestar se trasladan el Instituto Nacional de las personas Adultas (INAPAM); el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS) y el Instituto Nacional de la Economía Social (INAES).

La Secretaría de Trabajo asume al Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE). A la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) pasa el Instituto Nacional y Cambio Climático (INECC).

Ahora en la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural se inscribe el Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar. Y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) se traslada a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), que es una desconcentrada de la SEMARNAT.

La Secretaría General del Consejo Nacional de Población (CONAPO) se incorpora al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). A Instituto Nacional de Migración (INM) pasa la Coordinación General de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

A la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) va ahora la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID). El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) van a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).

La Secretaría de Energía (SE) absorbe la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas (CNSNS) y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE). El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) se hace de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).

No se ha hecho pública, dudo que existe, una evaluación del funcionamiento de cada una de estas estructuras y el por qué resulta mejor que pierdan su carácter de organismos unos descentralizados y otros desconcentrados.

¿Cuál es la lógica de estas fusiones? ¿Ahorro? No habrá tal ya que en principio las dependencias se trasladan con todo su personal e infraestructura a las secretarías que las absorben, pero existe la posibilidad, aunque no lo han dicho, de que despidan personal.

¿Mayor efectividad? Estos organismos fueron descentralizados y desconcentrados, precisamente para darles mayor espacio en la toma de decisiones y evitar el peso de las estructuras burocráticas reconocidamente ineficaces e ineficientes a las que ahora se incorporan.

Todo apunta a que se trata de un paso más en el proceso de concentración del poder en las estructuras centrales del Ejecutivo federal, que implica también incrementar el poder bajo un solo mando; el presidente. Es muy probable que la trayectoria de instituciones como el IMTA, la CONAPO, la COMAR y el CONAPRED se ven truncadas y pierdan el sentido y la fuerza que antes tuvieron.

La Nicaragua que ya no existe

Rubén Aguilar Valenzuela
Leí Tocar el cielo (Editorial Lóguez, 1981) del sacerdote y poeta Ernesto Cardenal (1925-2020), en Managua, pocos meses después de que se editara en Salamanca, España.

Todos vivíamos de la euforia de la Revolución sandinista, que había triunfado en 1979, y nos contagiábamos de la posibilidad de construir un mundo distinto y mejor.

El libro recoge poesías de Cardenal sobre la revolución nicaragüense y los cambios que en ese tiempo se estaban dando en el país.

Hablan de un mundo nuevo que ahora se hacía realidad a través de las acciones del gobierno del que él mismo participaba como ministro de Cultura.

Los "muchachos", los sandinistas, mujeres y hombres que se jugaron la vida, muchas y muchos la perdieron, habían derrocado la feroz dictadura de la dinastía Somoza. El último de esos sátrapas Anastasio Somoza (1925-1980).

Al Cardenal, también escultor, le tocó vivir el derrumbe de esa utopía y también la restauración de la dictadura a manos del comandante Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, que se dice poeta.

En estos días obscuros para Nicaragua, días de dolor y lamentación, por lo que sucede en el país, pero también con las y los amigos encarcelados quienes sin juicio han sido condenados a 15 años de cárcel, releo la obra del sacerdote y poeta.

Lo que Cardenal plantea en Tocar el cielo no existe en la Nicaragua de hoy que ha regresado a los peores años de la dictadura somocistas. El sacerdote-poeta-escultor antes de su muerte fue perseguido por el régimen.

La celebración que en esa obra se hace de la revolución, la construcción de un mundo más humano y justo, se mantiene como rasgos de una utopía por alcanzar. La que pensamos habíamos conquistado y teníamos en la mano fracasó.

Lo que ahora pasa en Nicaragua plantea muchas y dolorosas preguntas. ¿Qué nos pasó? ¿Por qué es posible que quienes se decían revolucionarios se vuelvan dictadores como los que antes combatieron? ¿Esa es la condición humana?

La relectura del texto me causa dolor y me enfrenta a una sensación profunda de impotencia. Ahora la dictadura no se debilita sino se fortalece. No se ve que en el futuro cercano la situación pueda cambiar.

El texto se ilustra con pinturas de artistas de la isla de Solentiname, el proyecto que el sacerdote y artista impulsó, y con fotografías de la Nicaragua de esos días. El prólogo es de Benjamín Forcano.

Tocar el cielo
Ernesto Cardenal
Editorial Lóguez
Salamanca, España, 1981
pp. 60

 


 

Populistas y dictadores

Rubén Aguilar Valenzuela
Hay dictadores de izquierda y de derecha, unos se comportan como populistas y otros no. Hay populistas que no son dictadores también de izquierda y de derecha. Entre los dictadores y los populistas hay evidentes diferencias, pero también semejanzas.
 
La manera en cómo se valoran y califican a sí mismos, como se enfrentan a sus "enemigos", que los tienen muchos, y como articulan y frasean sus discursos son campos donde se ve con claridad la parte que les es común.
 
La valoración de sí mismos
 
- Se sienten llamados, generalmente por Dios, para realizar una misión histórica que sólo ellos pueden llevar a cabo. Para eso nacieron.
 
- Se ven a sí mismos como los salvadores de la Patria. Se sienten herederos y continuadores de los héroes nacionales de los textos escolares. Se ven que un día estarán en ellos.

- Se piensan como los únicos capaces de conducir los distintos de la Patria. Los dictadores para eso se perpetúan en el poder. Los populistas también quisieran quedarse para siempre en el poder. Unos lo logran y se hacen dictadores, pero a otros se los impide la fortaleza de las instituciones democráticas de sus países.
 
La lucha contra sus enemigos
 
- Se sienten amenazados en su persona y en su proyecto por quienes se definen como sus enemigos: Los periodistas, los medios, los intelectuales, los científicos, los artistas, los defensores de los derechos humanos, los defensores de la libertad de expresión y los activistas sociales, entre otros.
 
- Se manifiestan permanentemente en contra de sus enemigos de manera agresiva y con acusaciones falsas. Utilizan los órganos del Estado y manipulan la ley, para enfrentarlos. Los llevan a la cárcel. En algunas dictaduras también los matan.
 
- Se dicen distintos a los que antes gobernaron. Nunca más deben volver. Los dictadores, para garantizar eso, se tomaron el poder y nunca lo van a dejar. Es lo que quisieran todos los populistas, pero no todos lo pueden hacer. Eso se los impide la fortaleza de las instituciones democráticas de sus países.
 
La forma y los temas del discurso
 
- Conciben el ejercicio de gobernar como un espectáculo. Al centro del escenario está el líder ungido por Dios. La obra es un monólogo. No hay nadie más.
 
- Hacen uso de un lenguaje y un tono estridente, escandaloso, donde la mentira y la exageración tienen un rol central. Todo con objeto de llamar la atención de las audiencias y de los medios.
 
- La retórica de su discurso busca emocionar a los suyos. El sentimiento que provocan, son maestros de la manipulación, despiertan el apoyo incondicional e irracional de los suyos y de quienes simpatizan con ellos.
 
- Hacen referencia constante a la Patria y al "pueblo". Solo puede ser calificado como tal, los que están ciegamente con ellos. Los demás son los no pueblo. Son enemigos del líder y su causa.
 
- Con su actitud y discurso dividen y polarizan a la sociedad. En una sociedad binaria solo hay dos posibilidades: Estás conmigo o contra mí. Los que están conmigo son los verdaderos patriotas. Los demás son traidores.
 
- Reaccionan contra todo tipo de crítica, por pequeña que esta sea. Dicen que no tiene sustento, a pesar de la contundencia de las evidencias. Esta solo puede ser una estrategia de los enemigos, para atacarlos y desprestigiarlos.
 
- Hablan del fin de la corrupción. Por decreto del líder se elimina para siempre. La realidad es otra. La ignoran. Los corruptos tienen todo el espacio si manifiestan su lealtad incondicional al líder. En ese caso toda falta es admitida y perdonada.
 
Otras semejanzas
 
- Los dictadores y los populistas viven del culto a su personalidad. Lo promueven. No hay nadie como ellos. Son radicalmente ególatras y megalómanos.
 
- Promueven el miedo como forma de ejercer el poder entre quienes no se someten y también entre los suyos. Retan a quienes no piensan como ellos. Todos, menos ellos, están en el campo del error.
 
- De los suyos exigen la adhesión total. No hay lugar para el pensamiento propio. Solo se sigue lo que el líder llamado por Dios señala. A su círculo cercano, que les es incondicional, los tratan con desprecio. Los humillan.
 
- Entre los dictadores y los populistas hay rasgos de su personalidad que solo se pueden ubicar en el campo de las enfermedades mentales. Las hay distintas.
 

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