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Camino a la nueva República

Rubén Aguilar Valenzuela

En julio de 2022, Porfirio Muñoz Ledo (1930-2023), invitó de manera personal a cada uno de los que participamos en Camino a la nueva República. Historia de las transiciones políticas desde 1988 (Editorial Debate, México, 20265) coordinado por él y Tatiana Alcázar.

 

El libro es un homenaje a quien lo diseñó, animó y coordinó, que fue un protagonista fundamental de la historia moderna de México, que falleció el 9 de julio de 2023, y ya no pudo ver la obra terminada.

 

Muñoz Ledo se propuso que los quince invitados a participar en la obra fueran un claro reflejo de la pluralidad intelectual y política que existe en el país, y que eso se expresara de manera abierta en cada uno de los textos.

 

La obra se basa en los testimonios y análisis de los actores que vivieron acontecimientos claves de la transición democrática y también de quienes han estudiado los momentos decisivos de la política mexicana de 1988 a 2018 con sus luces y también sus sombras.

 

En el libro participan con su trabajo: Juan Ramón de la Fuente; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano; Ifigenia Martínez y Hernández; Marcos Rascón; María Xelhuantzi López; Leonel Durán Solís; María Teresa Gómez Mont; Marta Anaya; José Woldenberg; Ricardo Valero; Gilberto López y Rivas; Amalia García; Rosario Robles; Jorge Torres Castillo; Rubén Aguilar Valenzuela e Inti Muñoz Santini.

 

Cada uno de los distintos autores, desde su propio marco conceptual y visión de los hechos, analiza el proceso de transición democrática y los cambios políticos que esta trajo consigo. Es un enfoque multidisciplinario, que ofrece una visión rica y compleja de la historia política de México, que va de 1988 a 2018.

 

Los distintos artículos abordan sobre la ruptura electoral de 1988, los quiebres de 1994-1995, la llegada del PAN al poder en el año 2000, el regreso del PRI en 2012 y el triunfo de Morena en 2018. Explora la transición de un gobierno de partido hegemónico, para algunos de Estado, hacia un régimen dividido y la conformación de una democracia plural, que deja atrás el sistema autoritario.

 

Tatiana Alcázar, coordinadora de libro, dice que la elaboración de esta obra es un ejercicio de memoria y rigor, para el cual Porfirio -"con su profundo conocimiento de la historia, de la que fue protagonista durante seis décadas"- seleccionó minuciosamente a los autores y diseñó un índice que narrara de manera integral la construcción de las actuales instituciones democráticas.

 

Después de la invitación a escribir, tuve el privilegio de en dos ocasiones reunirme con Porfirio, en su casa, para hablar del artículo que estaba escribiendo y entonces me dio algunas ideas, y me planteó lo que no podía faltar.

 

El artículo se llama Momentos claves en la historia de la transición democrática en México, y aborda el proceso de la transición democrática en México, lento y tortuoso, que inicia en 1977 y termina en 2000, cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) pierde la presidencia de la República por primera vez.

 

Registra que fue un largo y gradual recorrido de 23 años, que se construye de muchos momentos a partir de una constante lucha ciudadana y también de los partidos de la oposición. Se transita de un régimen autoritario a uno democrático de manera pacífica. El partido hegemónico va cediendo, en un proceso gradual, y termina por aceptar su derrota. No recurre a la violencia para sostenerse en el poder.

 

La transición democrática en México no tuvo un momento fundacional único como fue el caso del paso de la dictadura a la democracia en Brasil, Chile y Uruguay. En México se da un proceso que se construye de muchos momentos claves, que de manera sintética se abordan en el texto. Es un todo que se articula de muchas partes.


 

 

 

 

 

 

Camino a la nueva República. Historia de las transiciones políticas desde 1988

Porfirio Muñoz Ledo y Tatiana Alcázar (coordinadores)

Editorial Debate

México, 2025

pp. 314

La chica de la aguja

Rubén Aguilar Valenzuela 

En hechos de la vida real se basa la película La chica de la aguja (Dinamarca, 2024) del director danés Magnus von Horn, que también escribe el guion junto con Line Langebek Knudsen.

 

La historia se sitúa en la Dinamarca de 1919, Karoline (Vic Carmen Sonne) es una joven que trabaja como costurera en una fábrica en la Copenhague posterior a la Primera Guerra Mundial.

 

Desde hace meses no tiene noticias de su marido, desaparecido en el frente de guerra. Su jefe, inicia una relación sentimental con ella, pero cuando queda embarazada la corre de la fábrica.

 

Su casero la echa de la habitación para alquilarla por más dinero. De pronto aparece su esposo, que vuelve de la guerra con la cara desfigurada y un estrés postraumático.

 

Intenta abortar con una aguja, pero no logra su propósito y finalmente tiene a su hijo. En esta circunstancia conoce a Dagmar (Trine Dyrholm), que le ofrece la posibilidad de quedarse con su bebé y encontrarle una familia, y entonces, empieza a trabajar para ella.

 

Dagmar, supuestamente, opera una agencia de adopciones clandestina, que ofrece a mujeres desesperadas apoyo, para que tengan a sus hijos y luego los den en adopción, y queden en manos de buenas familias.

 

En la realidad la agencia no es lo que dice ser, y lo que realmente sucede es que Dagmar, mata a los recién nacidos por la vía del estrangulamiento o la asfixia.

 

Karoline, en la vida real, fue quien ayudó a identificar y a detener a Dagmar Overbye, quien fue acusada de asesinar a más 26 bebés, incluyendo a uno de sus hijos entre 1915 y 1921.

 

En 1921, después de ser juzgada, fue condenada a muerte. En el juicio ella justificó su acción diciendo que ayudaba a esas mujeres, que no sabían que hacer.

 

La crítica coincide en señalar, que Magnus von Horn construye una historia de enorme crueldad y ofrece una visión de la complejidad del ser humano y la violencia y lo abyecto de sus decisiones.

 

Y reconoce, que hay una construcción acabada de cada plano, en términos de una belleza de corte académico, cuidadosamente tratada.

 

La crítica elogia la calidad de las actuaciones de las actrices danesas Vic Carmen Sonne y Trine Dyrholm, que están cargadas de emoción y humanidad.

 

Hay un particular reconocimiento a la fotografía en blanco y negro que registra imágenes poderosas y también. Hay buenos comentarios sobre la música y el diseño del vestuario.

 

La película me impresionó por la manera en que se cuenta y actúa la historia y también por la poderosa fotografía en blanco y negro. Es una buena película. Hay un esfuerzo de imprimir un estilo propio.


 

 

 

 

La chica de la aguja   

Título original: Pigen med nålen - The girl with the needle

Producción: Dinamarca, 2024  

Dirección: Magnus von Horn

Guion: Line Langebek Knudsen y Magnus von Horn

Fotografía: Michal Dymek 

Música: Frederikke Hoffmeier

Con:  Vic Carmen Sone, Trine Dyholm, Besir Zeciri, Joachim Fjelstrup, Tessaa Hodser, Ava Knox Martin, Søren Saetter-Lassen, Ari Alexander (...)

La vida y la obra de Kati Horna

Rubén Aguilar Valenzuela 

 

 

 

 

 

En el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, Alcaldía Álvaro Obregón, Ciudad de México, se presenta la exposición Kati Horna: La mirada puesta en página.

 

Exposición

 

La muestra se realiza en el marco del 40 aniversario del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap), que, entre otros muchos archivos resguarda el de la fotógrafa de origen húngaro Kati Horna (1912-2000).

 

Y es resultado de un trabajo de investigación de un equipo multidisciplinario con curadoras del Cenidiap, y del Centro Nacional de Investigación Documentación e Información del Teatro. Se contó también con la colaboración y apoyo de los herederos de Horna, que prestaron material del archivo personal que pertenece a la familia.

 

En 1986, la fotógrafa donó su archivo al Cenidiap, y las obras que ahora podemos ver son fotografía, hojas de contacto, revistas, y objetos personales. La exposición se articula a partir de cuatro ejes temáticos: Redes y procesos editorialesObjetivista y experimentaciónArquitectura insólitaSucedió en Coyoacán.

 

- Casa principal. Aquí se ubica el primer eje que comprende retratos, fotorreportajes relacionados con revistas –Nosotras, Diseño, Mujeres, Mexico This Month– y otros medios impresos que publicaron sus retratos y fotomontajes.

 

Y se puede ver como desarrolla su trabajo de editora visual, al señalar encuadres o rayar las imágenes que no le parecían. Horna fotografió a muchas mujeres y aquí se muestran imágenes de: Remedios Varo, Leonora Carrington, Ángela Gurría, Lorraine Pinto, Elvira Gascón, Rosario Castellanos y Sofía Bassi. Las hay, también, de artistas menos conocidas, a quienes también registró con su cámara.

 

 

- Casa Frida Kahlo. Se muestran trabajos experimentales y de vanguardia, como la serie dedicada al movimiento de Los Hartos, que culminó en una exposición de un día (30 de noviembre de 1961) en la galería Antonio Souza, en la Zona Rosa. Sus integrantes, que se decían "artistas con hache", se unieron con el propósito de "desafiar la frivolidad y banalidad del mercado del arte". Muchas de estas piezas provienen del Fondo Mathias Goeritz que también resguarda el Cenidiap. Horna tuvo una relación muy estrecha con Pedro Friedeberg, de quien se exhibe su Mesa que camina. También está su trabajo para la revista S.nob.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Casa Juan O'Gorman. En la planta baja están las fotos que hacen referencia a la arquitectura, ella colaboró con muchos arquitectos y revistas de esta disciplina. Y en la planta alta se despliega su labor en la escena junto con personalidades como Alejandro Jodorowsky, así como sus colaboraciones con la actriz Beatriz Sheridan. Este apartado da fe de su trabajo más como artista plástica, con objetos, cajas, al llevar la fotografía a "otro límite".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Kati Horna. Nació en Budapest, Hungría, en 1912, como Katalin Deutsch, y murió en la Ciudad de México en 2000. Se nacionalizó mexicana. Hija menor de tres hermanas de una familia judía acomodada, su padre era banquero. Desde joven, su madre le insistió en que debía tener una carrera para valerse por sí misma; por ello, en 1931 se trasladó a Berlín, Alemania, para comenzar a aprender fotografía.

 

Aquí se relacionó con el grupo de Bertolt Brecht y con la Bauhaus, al tiempo que trabaja para la agencia Dephot (Deutsche Photodienst). Ella, con la escalada del nazismo, regresa a Budapest, para encontrarse con que su padre había sido apresado. En 1933, su madre le financia un curso en París con el fotógrafo Jósef Pécsi, a quien ella siempre consideró su maestro.

 

En París trabaja retocando fotografías de moda y fotos fijas para cine, y también realiza reportajes para la agencia francesa Agence Photo. De esta época son sus trabajos El mercado de las pulgas (1933) y Reportaje de los cafés de París (1934).

 

Se hace pareja del fotógrafo Robert Capa (1913-1954), cuyo nombre entonces era Endre Friedmann, quien luego lo "americaniza". También se relaciona con Chiki Weisz, quien en ese momento manejaba el estudio de Capa y más tarde se encontraría con él en México.

 

En París tiene lugar su primer encuentro con el surrealismo cuando se acerca a la Asociación de Artistas Alemanes en París, que se reunían en el Café des fleurs en Montparnasse. Con uno de ellos, Wolfang Burger, desarrolló la serie Hitler Eye, que consiste en imágenes de un huevo parodiando a Hitler.

 

Cuando en 1936, estalla la guerra civil española, Kati Deutsch, con su cámara Rolleiflex y con ideales anarquistas, viaja a Barcelona y a Valencia. Hace el viaje junto con Capa como fotorreportera encomendada por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) para retratar la situación de los pueblos colectivizados de Aragón, con el objeto de servir como propaganda al gobierno republicano en el exterior.

 

Trabaja para diversas organizaciones y publicaciones republicanas. Destaca su trabajo como colaboradora en publicaciones anarquistas como Tierra y libertadTiempos Nuevos y Mujeres libres, así como su trabajo como redactora en la revista Umbral, donde conoce a José Horna, que trabaja como cartógrafo, para los republicanos, y pronto se casan y de él toma el apellido.

 

Su compañero es apresado por los nacionalistas, y ella lo ayuda a escapar hacia París, y se lleva consigo algunos negativos de sus fotografías que no mostró hasta el año de 1979, cuando la democracia ya estaba establecida en España y los puso a disposición del Ministerio de Cultura.

 

A su llegada a París, Kati Horna siguió trabajando, de esa época destaca su cuento visual Lo que va al cesto (1939). Sin embargo, con la invasión nazi a Francia y al no tener papeles la pareja corría el riesgo de ser arrestada, por lo que decidieron pedir ayuda a la Embajada de México, en ese momento se cambia el nombre a Catalina Fernández o Catalina Partos.

 

En 1939, Kati y José Horna llegan al puerto de Veracruz, y de inmediato se trasladan a la Ciudad de México. Una vez establecidos, Kati Horna se reencuentra con su amigo Chiki Weisz, quien era pareja de la pintora surrealista de origen inglés Leonora Carrington. Los Horna crearon vínculos con otros artistas e intelectuales que vivían en el exilio, como Gunther Gerzso, Walter Gruen, Remedios Varo y Benjamin Péret, quienes se reúnen en su casa en la calle de Tabasco, en la colonia Roma.

 

La amistad que Kati Horna estableció con las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington sería de gran relevancia, no sólo para su vida en México, sino para su obra. En 1943 las tres vivían en la colonia Roma, por lo que compartían gran parte de su tiempo y sus labores cotidianas. De ahí surgió una serie de retratos e imágenes surrealistas. Horna colaboró con las pintoras y las retrató.

 

En 1963, la muerte de José Horna y Remedios Varo unió más a Leonora Carrington y a Kati Horna, y juntas inician proyectos. Entre estas colaboraciones están las fotografías que tomó de los espectáculos montados por Alejandro Jodorowsky, entre el que destaca Penélope, para el que Carrington diseñó la escenografía y el vestuario.

 

La fotógrafa también colaboró con importantes publicaciones como: MujeresS.nob -donde publicó fotografías con tendencia surrealista-, Mapa (1940), Revista de la Universidad de México (1958-1964), Tiempo (1962), Perfumes y modas (1956), México this Mouth (1961-1965), Revista de Revistas (1963). Otra de sus facetas fue la fotografía de arquitectura, en la que participó haciendo memorias de distintas construcciones.

 

Además, trabajó como profesora de fotografía en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (1973-1999) y en la Universidad Iberoamericana. Entre sus fotoreportajes más destacados se encuentran: La Castañeda (1945), Fetiches de S.nob (1962), Sucedió en Coyoacán (1962), Mujer y Máscara (1963) y Una noche en el sanatorio de muñecas (1963).

 

Kati Horna falleció en octubre del año 2000. Dejó un archivo de más de 20 000 negativos, que ahora resguardada el INBAL y el Ministerio de Cultura de España.

 

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El trabajo de Kati Horna ha sido expuesto en España (Salmanca, Córdoba, Valencia, Valladolid, Madrid); Reino Unido; Francia; Estados Unidos y México.   

 

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En 2016,  la historiadora del arte Almudena Rubio descubre en el Instituto Internacional de Historia Social (IIHS), en Ámsterdam, Holanda, las fotos perdidas de la Guerra Civil Española que Horna había realizado por encargo para la CNT-FAI para difundir el papel de los anarquistas españoles durante la Segunda República.

 

El legado se consideró perdido como consecuencia de la guerra, salvo una lata que la propia fotógrafa húngara consiguió llevarse y que se encuentra desde 1983 en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, España. Rubio recuperó más de 500 negativos sobre la guerra en cajas cerradas desde 1939 y comenzó su análisis y estudio.

 

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Los especialistas en la historia y obra de Kati Horna consideran que su vida y trabajo no se conocen como debería serlo porque siempre se negó a participar en exposiciones o hacerse publicidad, por lo que gran parte de sus fotos, especialmente su obra surrealista, solo se conocieron cuando después de su muerte las encuentra su hija.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentario

 

La vida y el trabajo fotográfico de Kati Horna, tiene un gran valor y merece que se conozcan mucho más de lo que ahora son. Conocía algo de la vida y la obra de ellas, pero la exposición, y las lecturas posteriores, me han aportado nuevos elementos para entender mucho mejor su aporte y relevancia en el campo de la fotografía y también su papel en la Guerra Civil Española.

 

En 1985, la fotógrafa donó su archivo al Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap), pero es hasta ahora, que se exhibe por primera vez. En sus años en México captó parte de la vida cultural de la Ciudad de México a través de reportajes fotográficos, retratos y relatos visuales. La mayor parte de estos trabajos se publicaron en medios  impresos culturales del país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Su trabajo registra y da cuenta de los personajes de la cultura mexicana que retrató y de las diferentes temáticas que desarrolló durante seis décadas de producción fotográfica. La exposición también muestra los procesos creativos de la editora visual y fotógrafa en la búsqueda del encuadre, el contraste y la composición, mediante la exhibición de series, hojas de contacto e imágenes que evidencian las marcas de la edición fotográfica que la publicación suele ocultar.

 

Horna estuvo siempre en diálogo con la vanguardia, la experimentación y los movimientos artísticos; sin pertenecer a un grupo, se mantuvo cercana a muchos mediante la amistad y la colaboración. Desde sus inicios en Europa, la experimentación fotográfica fue central en su práctica: explora el collage, la narración y construyo un lenguaje tanto político como experimental.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ella fotografió a muchas mujeres en sus espacios íntimos, y por eso mismo sus imágenes están cargadas de tensiones, aunque a menudo se presentan con una apariencia cotidiana en las portadas de las revistas para la que trabajó. En ellas captura la vida íntima, pero también deja entrever una esencia más profunda y velada de quienes retrata.

 

Me sorprendió, no conocía, su trabajo en la fotografía arquitectónica. Sus primeros trabajos en este campo están relacionados con el arquitecto Carlos Lazo y la recién construida Ciudad Universitaria. A partir de la década de los sesenta colaboró con los más importantes arquitectos del país.

 

Y mantuvo un diálogo con el artista Mathias Goeritz sobre la arquitectura emocional, la escultura monumental, el geometrismo, la abstracción y el misticismo. En este sentido, Horna buscó captar lo insólito de la arquitectura a través del valor expresivo de la materia y la forma, el sentido abstracto y el contexto histórico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También incursionó en el espacio del teatro. Dentro de ese campo se encuentra Historia de un vampiro: Sucedió en Coyoacán (1962). La serie fue creada junto a la actriz Beatriz Sheridan a quien también había retratado en Penélope de Leonora Carrington. Kati Horna fue una de las fotógrafas fundamentales de la obra de Alejandro Jodorowsky.

 

Su archivo conserva el registro de los ensayos de La ópera del orden, un testimonio tanto del proceso como del resultado. Y capturó aquello que la memoria necesita guardar, reconfigurar y discutir. Se adentró en la escena para mostrarnos las escenografías de artistas como Lilia Carrillo y devolvernos ese instante fijado en imagen.

 

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La exposición se puede ver hasta el 26 de abril de 2026.

Origen histórico de la celebración de la Semana Santa

Rubén Aguilar Valenzuela

La versión más antigua de la celebración de la Semana Santa en la Iglesia primitiva proviene de un relato que se escribe alrededor de 380, por una viajera llamada Egeria, que visitó Jerusalén en ese tiempo.

 

Ella vivía en Hispania (España), y emprende un viaje de tres años por Egipto, Israel, Palestina y Siria, y a lo largo de su recorrido registra sus experiencias en un diario destinado a sus hermanas que vivían en Hispania.

 

El diario, que se descubre en el siglo XIX, se conoce como La peregrinación de Egeria y proporciona una visión única, y muy precisa, de la celebración de la Semana Santa en la que participó en la Jerusalén del siglo IV. Ella describe detalladamente lo que vivió:

 

- La celebración inicia el Domingo de Ramos, donde el obispo y los fieles realizan una procesión con ramos, imitando la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

 

- El lunes santo, "todos se reúnen en la gran iglesia, donde se repiten continuamente himnos y antífonas hasta la primera hora de la noche y se leen lecciones adecuadas al día y al lugar, intercaladas siempre con oraciones".

 

- El martes santo es similar al lunes, con la diferencia de que el obispo "lee las palabras del Señor que están escritas en el Evangelio según Mateo, donde dice: 'Miren que nadie los engañe'. Y el obispo lee todo ese discurso, y cuando lo ha leído, se hace la oración".

 

- El miércoles santo es similar al lunes y martes, aunque también con una diferencia en la lectura, el sacerdote lee: "el pasaje en el que Judas Iscariote se dirigió a los judíos y declaró lo que debían darle para traicionar al Señor. Y cuando se ha leído el pasaje, hay tales gemidos y lamentos de todo el pueblo que nadie puede evitar conmoverse hasta las lágrimas".

 

- El jueves santo se celebra la santa cena dos veces. Luego, en la noche, los fieles van al monte de los Olivos, donde se cantan himnos y se hacen lecturas de los Evangelios, para luego ir a Getsemaní, "donde el Señor oró", y donde "se lee el pasaje del Evangelio en el que el Señor fue capturado".

 

- El viernes santo se venera la Santa Cruz. Es una reliquia supuestamente descubierta por Elena, madre de Constantino, que, según ella, era la misma que Cristo cargó y en la que fue crucificado. Entonces se veneraba en el Gólgota, el mismo lugar de la crucifixión, donde Egeria estuvo presente.

 

- El sábado santo, se celebra nuevamente la santa cena y se leen pasajes sobre la resurrección como preparación para el domingo, en el que, a su vez, se celebran servicios habituales, se cantan himnos de resurrección y se lee el pasaje sobre Tomás el incrédulo, quien no creía en la resurrección.

 

Esta descripción del siglo IV muestra que para ese entonces ya en Jerusalén, cuna de la iglesia primitiva, se celebraba la Semana Santa con un ritual ya muy elaborado. Los especialistas de este período de la historia de la Iglesia, a partir del texto de Egeria, consideran que la celebración ya tenía siglos de practicarse.

 

Plantean la posibilidad de que esta inició ya desde el siglo I, en época de Santiago el apóstol, primer obispo de Jerusalén, o al menos desde el siglo II en los tiempos de los primeros obispos de la comunidad judeocristiana. Es evidente que desde los primeros tiempos de la Iglesia, esta celebración fue fundamental. ¿Lo es ahora?

Museo Aretuseo dei Pupi

 
Rubén Aguilar Valenzuela

El Museo Aretuseo dei Pupi, se encuentra en Siracusa, Sicilia, Italia, y forma parte de la Opera dei Pupi, la compañía de títeres que se funda a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, que en 2001 fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

 

Exhibición

 

Se muestran títeres hechos a mano que han pertenecido a la Opera dei Pupi. Se incluyen todo tipo de personajes entre ellos caballeros medievales, guerreros sarracenos, reyes, princesas, animales y criaturas fantásticas, con especial atención al trabajo que realizaron los titiriteros locales Alfredo y Saro Vaccaro en la década de 1970.

 

Hay también escenografías originales, telones de fondo pintados, atrezzo y vestuario. Se exhibe lo que han sido los talleres para elaborar y reparar títeres y también herramientas y materiales que se han utilizados para la creación de estas obras maestras.

 

Biblioteca

 

El museo alberga una biblioteca especializada con cientos de volúmenes sobre marionetas, folklore e historia local, además de una hemeroteca, videoteca, fonotecas, y manuscritos raros que tienen relación con los títeres.  

 

 

 

 

 

Comentario

El Museo Aretuseo dei Pupi narra la muy rica historia del teatro de marionetas en Sicilia, a partir del trabajo de la compañía Opera dei Pupi que se funda en Siracusa. Es el primer museo en Italia dedicado a exhibir exclusivamente títeres.

Cada uno de los títeres, con sus rostros y vestimenta, son obras de arte únicas. Las hay de extraordinaria belleza. Las escenografías que se muestran son también muy bellas.  El museo se aloja en un edificio antiguo de techos y paredes de piedra, que está bien acondicionado. La museografía es muy buena. 

A Sybille y a mi nos gustó mucho, y pudimos hacer un recorrido que nos permitió ver cada una de las piezas con cuidado. Al terminar la visita fuimos a ver una obra de títeres.     

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