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El Ejército, diez días después

Rubén Aguilar Valenzuela 

El general de división Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional, conoce la importancia que tiene la comunicación para una institución pública, en el marco de una estrategia, y en alguna época de su carrera fue el responsable de esta área en la Sedena.

Y por eso llama la atención que, ante los hechos ocurridos en el Multiforo Cultural Alicia, el 30 de mayo, haya salido a fijar la posición del Ejército diez días después, en la mañanera de la presidenta del 10 de junio.

Todos esos días dejó abierto el espacio para que corrieran distintas interpretaciones sobre la actuación del Ejército y se hablara de que este había reprimido un acto cultural, y violentado la libertad de expresión, y que esta acción pudo haber provocado una masacre.

En la mañanera dijo que el Ejército al participar en el desalojo de los jóvenes asistentes a un acto cultural, el concierto del músico español Fermín Muguruza, lo había hecho en colaboración y coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México.

Según él, en sus propias palabras, el Ejército "se decidió a hacer esta incursión, con la que no estuvimos de acuerdo". Si no estaban de acuerdo ¿por qué actuaron? ¿Quién los manda?

Y mencionó que la jefa de Gobierno, Clara Brugada, responsable final de esos hechos, ya había destituido "a los jefes de sector que coordinaron ese operativo". De esa manera reconoció que un policía dio órdenes al Ejército y este, sin más, se le sometió.

En su intervención dijo también que en adelante el Ejército y la Guardia Nacional, que es un cuerpo del mismo, solo actuarían en la Ciudad de México "únicamente con autorización o por disposición de la autoridad judicial correspondiente" o una "solicitud de la fiscalía". Así debió haber sido siempre.

A partir de este caso, en conferencia de prensa, la jefa de Gobierno, adelantó que sobre "la participación de la Sedena en la Ciudad de México, estamos concluyendo un protocolo entre el gobierno de la Ciudad con la Sedena para que quede muy claro en qué casos debe participar el Ejército (...)".

Brugada sostuvo que el gobierno de la Ciudad requiere el apoyo del Ejército sobre todo "en zonas limítrofes con el Estado de México y o algunas zonas específicas que se determinen (...)" y que "los operativos serán solicitados por la Secretaría de Seguridad" en el marco del nuevo protocolo.

Hago una recomendación al secretario de la Defensa, que representa a un órgano del Estado y no de un gobierno en turno, que debería tener su propio espacio para hacer declaraciones y fijar posiciones y no hacerlo como un invitado al que tiene la presidenta. Ese no es el suyo.

Diálogo de carmelitas

Rubén Aguilar Valenzuela

 

Diálogo de carmelitas (Editorial Troquel España, 1956) es una obra de teatro del escritor francés Georges Bernanos (1888, París, Francia -1948, Nevilly-sur-Seine, Francia), que se basa en la novela La última en el cadalso (Dieletzte am Schafott, 1931) de la escritora alemana Gertrud von Le Fort.

 

La escritora y Bernanos toman un hecho de la vida real que ocurre el 17 de julio de 1794 cuando se pasa por la guillotina a catorce religiosas carmelitas y dos laicas, que trabajan con ellas, en los años del terror de la Revolución Francesa. Su delito es no querer dejar la vida religiosa.

 

Después de un juicio sumario donde no hay lugar a las garantías procesales de defensa, declaraciones de testigos ni pruebas de cargo, se les condena a muerte y se ordena la ejecución inmediata ese mismo día. Las suben a una carreta con las manos atadas hasta la Plaza de la Nación, donde se encuentra la guillotina.

 

Ese día, las carmelitas, una tras otra, suben al cadalso. Lo hacen con entereza cantando el Salve Regina y luego el Veni Creator. Una a una recibe la bendición de la superiora, Teresa de San Agustín, antes de ser asesinadas. Al final, ella entrega con igual dignidad su vida al Señor.

 

El murmullo de la multitud reunida en la plaza para presenciar las ejecuciones se detuvo, hasta que solo se escuchaba el coro de las hermanas, que también iba apagándose conforme pasaban por la guillotina. La priora fue la última en subir y con ella terminó el canto. Sus cuerpos fueron arrojados a una fosa común cercana al cementerio de Picpus, junto a otros tres mil que allí se amontonaron.

 

En la obra, Blanca de la Force, una joven de familia rica, pide a su padre que la lleve al convento de Compiègne, Amiens, porque se siente llamada por Dios a la vida religiosa. La superiora piensa que no tiene vocación y que solo se trata de un capricho y no autoriza que Blanca emita sus votos.

 

Integrantes de un Comité Revolucionario violentan la clausura del convento para anunciar a las religiosas que ahora son solo ciudadanas. Y por lo mismo deben dejar sus hábitos y vivir en grupos, fuera del convento, de no más de dos personas, bajo la pena de guillotina en caso de no cumplirlo.

 

Los integrantes del Comité le dicen a Blanca, que no ha realizado los votos, que está libre y puede regresar a su casa. Ella no acepta. Los revolucionarios se retiran y eso abre el espacio para que las carmelitas, las hijas de santa Teresa de Jesús, la grande, inician un proceso de reflexión. Saben que van a ser asesinadas, pero no reniegan de su fe y convicciones.

 

Bernanos con esta obra se adentra al misterio pascual, el paso de la muerte a la resurrección. Es un texto que redacta al final de su vida. Registra el heroísmo de quienes soportando un miedo terrible deciden, con fortaleza inaudita, enfrentar, con dignidad y grandeza, su situación. Asumen que Dios está con ellas y que con el martirio van hacia él.

 

En 1968 leí la obra por primera vez. Tenía 21 años. Me impresionó y marcó. Años después vi la película. Es una obra que siempre me conmueve y anima. La grandeza del heroísmo y la valentía de ser fiel a sí mismo. La fe y la consistencia ética.

 

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El papa Pío X en 1906 beatificó a estas carmelitas, que en 2024 fueron canonizadas por el papa Francisco.

 

 

 

Diálogo de carmelitas

Georges Bernanos

Editorial Troquel

España, 1956

pp. 192

 

Transatlántico

Rubén Aguilar Valenzuela

La serie de siete capítulos Transatlántico (Reino Unido, 2023) es una creación de Anna Winger que se basa en la novela The Flight Portfolio de Julie Orringer (Estado Unidos, 1973).

 

Es una historia real sobre Varian Fry, un periodista de Estados Unidos, que entre 1940 y 1941, en la Francia ocupada por los alemanes, ayuda a judíos intelectuales y artistas a emigrar a sitios seguros.

 

Los directores de los capítulos son Anna Winger, Stéphanie Chuat, Véronique Reymond, Mia Mariel Meyer y los guionistas Carey McKenzie, Anna Winger, Daniel Hendler.

 

Fry en su trabajo tiene el apoyo financiero de su compatriota Mary Jayne Gold, hija de un millonario estadounidense, y de Albert Hirschman. Los tres se enfrentan a múltiples dificultades, para realizar su comprometida tarea.

 

El gobierno de Estados Unidos en la guerra se mantiene como neutral y se niega a recibir a los judíos, y menos si han militado en la izquierda. El cónsul estadounidense en Marsella solo acepta dar visas a cuenta gotas.

 

La historia registra que en los 13 meses que Fry estuvo en Marsella ayudó a salir de la Francia de Vichy, que se había entregado a los alemanes, a 2000 judíos refugiados en peligro de perder la vida.

 

En la construcción de la historia que cuenta la novela y el guion de la serie, se inventan personajes y situaciones que se articulan con otros que son reales al igual que los hechos.

 

Entre los personajes reales están Hannah Arendt, André Breton, Marcel Duchamp, Max Ernest, Marc Chagal, Walter Benjamin y Wilhelm Herzog.

 

Un crítico comenta de esta serie que es interesante, pero superficial, y coincido con él. La ambientación y el vestuario están bien logrados, pero falta profundidad en la estructura psicológica de los personajes.

 

Es relevante dar a conocer a un personaje y un trabajo del que solo se sabe en ciertos círculos de Estados Unidos. Y también sobre la realidad y la incertidumbre con la que vivían, día a día, estos refugiados judíos.

 

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En la serie hay una referencia marginal al trabajo del embajador mexicano Gilberto Bosques, que también desde Marsella ayuda a salir de Francia a refugiados judíos y españoles de la Guerra Civil. La historia de Bosques merece una serie.

 

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Se puede ver en Netflix.


Transatlántico

Título original: Transatlantic

Producción: Reino Unido, 2023  

Creadora: Anna Winger

Dirección: Anna Winger, Stéphanie Chuat, Véronique Reymond y Mia Maariel Meyer

Guion: Carey McKenzie, Anna Winger y Daniel Hendler. En base a la novela de Julie Orringer

Fotografía: Sebastian Thaler, Wolfgang Thaler

Música: Mike Ladd y David Sztanke

Con: Gillian Jacobs, Lucas Englander, Cory Michael Smith, Ralph Amoussou, Deleila Piasko, Amit Rahav, Grégory Montel, Corey Stoll (...)

El tren subsidiado del Ejército

Rubén Aguilar Valenzuela

El presidente López Obrador (2018-2024) decidió, sin ningún estudio ambiental y de negocio, violando la Constitución y las leyes, por una peregrina idea que tenía desde hace años, hacer un tren en el sureste de México, obra que se ha convertido en el más grande ecocidio cometido por un gobierno en la historia del país.

En la obra, que el Ejército construyó un tramo, se tiraron 10 millones de árboles, se destruyeron cenotes y cavernas, se agredió el hábitat de animales, hoy en peligro de extinción, y se modificó de manera radical un entorno natural que se había conservado por decenas de miles de años.

El que ahora se conoce como Tren Maya, que fue la obra insigne del sexenio pasado, costó dos o tres veces más del presupuesto inicial, y el presidente "regaló" el tren, antes de terminar su mandato, al Ejército, que ahora es su dueño.

Para poder operar el tren, la Sedena requiere de 10 700 % de subsidio, por cada peso que recibe de ingresos, por la venta de boletos, necesita 108 pesos de subsidio de parte del gobierno federal.

En 2024, según la Cuenta Pública, el Tren Maya recibió 29 mil 912 millones de pesos de subsidios y solo tuvo ingresos propios por 276 millones de pesos. El déficit es abismal. En el año pasado del subsidio total, 13 mil 2023 millones de pesos fueron para el pago de obras pendientes.

El subsidio que se ha autorizado hasta ahora, al año y seis meses de su funcionamiento es de 40 mil 872 millones de pesos. Al día de hoy no se conoce el costo total de la obra, información que el Ejército mantiene en la opacidad.

Lo que se sabe es que el pasado febrero, Fonatur, de acuerdo con el dictamen del auditor, transfirió a la Sedena bienes por un monto de 470 mil 428 millones de pesos. Del total 396 mil 843 millones de pesos corresponden a construcciones.

En 2025, el tren va a erogar 827 millones de pesos en el pago de los salarios de sus 1700 empleados, y requerir otros 680 millones de pesos para gastos de operación. En los 15 meses que tiene funcionando, desde finales de 2023, solo ha transportado a 2000 personas al día, para un total en ese tiempo de un poco más de un millón.

La Sedena considera que la única manera que el tren de su propiedad sea rentable es convertirlo en transporte de carga, lo que de manera plena habrá de ocurrir en 2027 cuando se podrán transportar dos millones de toneladas de carga si todo, según sus estimaciones, marcha bien.

Y que, entonces, el equilibro financiero, para ya no depender del enorme subsidio que ahora recibe, se podría alcanzar en 2030. Y esto solo si logra funcionar, prioritariamente, como transporte de carga porque no hay posibilidad alguna de ser rentable como medio de transporte de personas.

Analistas financieros del sector sostienen que hoy día en ninguna parte del mundo son rentables las empresas que se dedican al transporte de pasajeros por tren y tienen serias dudas, lo ven imposible, que incluso en el futuro el Tren Maya pueda ser rentable a través de la carga. Por lo pronto la Sedena seguirá recibiendo millonarios subsidios, de los recursos públicos, para operar el tren de su propiedad.

Los obispos y la reforma del Poder Judicial

Rubén Aguilar Valenzuela

El pasado tres de junio, los obispos reunidos en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dieron a conocer el comunicado "En la justicia y la verdad, encontramos la paz", donde hacen pública su postura ante la reforma del Poder Judicial y la elección del pasado primero de junio.

En el texto, que está firmado por el presidente de la CEM, Ramón Castro Casto, y su secretario general, Héctor M Pérez Villarreal, se dice "que una mejora del sistema de impartición de justicia es deseada por todos. Sin embargo, junto a muchos ciudadanos vimos con preocupación la aprobación de la reforma judicial y la aplicación de esta para elegir ministros, magistrados y jueces puesto que hubo evidentes inconsistencias y confusiones, fruto de un proceso acelerado y no consensuado que provocó inquietud y desaliento".

Los obispos, como lo han hecho otros sectores de la sociedad, muestran su desacuerdo con la manera que se ha realizado la reforma del Poder Judicial que califican como un proceso acelerado que no fue consensuado con la sociedad, lo que provoca inquietud y desaliento, y también que el mismo tiene inconsistencias y confusiones. Esta es la posición oficial de quienes integran la CEM, que es un órgano colegiado.

Y sobre la jornada electoral que "la decisión del 87% de los mexicanos electores de no participar en las votaciones del 01 de junio, refleja tal vez este desaliento; es un mensaje que en un ejercicio democrático no se puede pasar por alto y que los actores políticos tendrán que ponderar con madurez, inclusión y visión política, para corregir lo que sea necesario". Los obispos ven en la abstención de los electores un claro mensaje, de corte democrático, al actual gobierno.

Afirman que "más allá de la decisión personal de quienes acudieron a votar y de aquellos que optaron por abstenerse, así como la opinión sobre el proceso mismo, hoy es tiempo de construir caminos de encuentro, reconciliación y paz que renueven nuestra esperanza, tal como nos ha exhortado el Papa León XIV".

Y añaden "para que esto sea posible requerimos un sistema de justicia cualificado y autónomo. Hacemos votos para que quienes fueron elegidos asuman con honestidad, profesionalismo, independencia y amor a México su delicada misión de impartir justicia aplicando la ley imparcialmente".

Los obispos señalan la necesidad de que el Poder Judicial es autónomo, y quienes ejercen la justicia profesionales, independientes, autónomos y honestos. Estos son buenos deseos de los obispos, la realidad no es así, el Poder Judicial ahora está sometido al Poder Ejecutivo y todos sus nuevos integrantes son afines al gobierno y al partido oficial. Harán lo que se les ordene.

El comunicado de la CEM termina "exhortamos a las autoridades de los tres poderes del Estado y de los tres órdenes de gobierno, con humildad y esperanza, a actuar con justicia e integridad respetando la autonomía de cada poder y fortaleciendo el estado de derecho". Es importante que los obispos den a conocer de manera abierta y pública sus posiciones en un país donde son cada vez más los medios y los grupos sociales que se alinean acríticamente a las posiciones del gobierno.

 

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