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Born Free: Generation of Hope en el Museo del Apartheid (Johannesburgo, Sudáfrica)

 
Rubén Aguilar Valenzuela

Exhibición 

La exposición reúne el trabajo de la fotógrafa Ilvy Njiokiktjien (1984, Utrecht, Países Bajos). Ella vino a Sudáfrica por primera vez en 2007 a trabajar como becaria en el periódico nacional The Star. A partir de ese año y, desde entonces, ha desarrollado una serie de proyectos sobre este país.

 

Todos se han centrado en la vida de las personas que nacieron tras el fin del apartheid en1994, año en que Nelson Mandela fue elegido presidente, y a la que bautizaron como la generación "born free" (nacidos libres). De ella dice la fotógrafa: "Iban a ser la representación de la nueva, libre y exitosa Sudáfrica".

 

Para conmemorar el 25 aniversario de la elección de Nelson Mandela, Ilvy ha recopilado lo mejor de su trabajo de Sudáfrica en un libro retrospectivo y en la exposición "Born Free: Mandela's Generation of Hope" que ha sido curada por Neo Ntsoma y Azu Nwagbogu.

 

Desde 2011, la fotógrafa empezó a captar las imágenes de la vida de estos jóvenes, que muestra la existencia de un cambio con el pasado más reciente. El proyecto no termina, y la fotógrafa sigue trabajando en él.

 

De este proyecto en marcha dice: "Busco a los nacidos libres y sus historias, y quiero conectar con personas de todos los ámbitos de la generación Mandela: ricos y pobres, negros y blancos, LGBTQ y heterosexuales, de la ciudad y del campo, de diferentes religiones y grupos sociales y culturales".

La exposición es un proyecto conjunto del Museo del Apartheid, de la Fundación Mandela y de la embajada del Reino de los Países Bajos en Sudáfrica.

 

Comentario

La muestra ofrece una mirada amplia sobre la generación de los "nacidos libres", y permite ver, como lo dice Ilvy Njiokiktjien. "un resumen de como se encuentra el país, en todos los estratos de la sociedad, tras veinticinco años de la democracia".

 

Esta, la generación de Mandela, es la primera generación de sudafricanos, que en principio, tienen las mismas oportunidades y ya sin la segregación del pasado. Esto es una realidad, pero también que el racismo y las diferencias sociales siguen existiendo, aunque ya no de la misma manera.

 

Los retratos de Ilvy Njiokiktjien muestran que algunos jóvenes, ellas y ellos, han tenido un gran éxito en las artes, en la moda, en los medios de comunicación, pero muchos de los integrantes de esta generación luchan, a veces más que sus padres, en contra de la pobreza, la desigualdad y el desempleo.

El crimen organizado en la vida pública

Rubén Aguilar Valenzuela 

Días atrás el arzobispo de Guadalajara, el cardenal Francisco Robles Ortega, hizo una declaración donde dijo que en muchos municipios de Jalisco y del país la verdadera autoridad eran los jefes de plaza de los grupos del crimen organizado en esas localidades.

 

El pasado domingo 25 de mayo, el obispo de la Diócesis de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, denunció abiertamente la creciente influencia de los grupos del crimen organizado y el aumento de la violencia e hizo énfasis en la violencia en el  ámbito político.

 

En la misa celebrada en el atrio de la Catedral de Cuernavaca, el obispo reconoció que el gobierno federal y el estatal han puesto en marcha nuevas estrategias para combatir la violencia, pero aseguró que estas no han sido suficientes para generar condiciones que permitan superar la crisis de inseguridad que ahora se vive en el país.

 

Dijo que "a la Iglesia la entristece profundamente, y rechaza la situación de violencia, una violencia que nos afecta a todos de una manera o de otra, que abarca las distintas esferas y tiempos. No es justo vivir en el temor, en la desconfianza. Nadie merece que lo priven de su vida, de su familia, de sus bienes".

 

El presidente de la CEM habló sobre la expansión del crimen organizado y la forma en que este ha permeado todos los espacios de la vida pública, al grado de que, resulta difícil no tener algún tipo de contacto con estas redes delictivas, y que ahora los funcionarios públicos enfrentan graves riesgos en el ejercicio de sus cargos.

 

Y de manera textual afirmó que "aunque nadie lo dice, los funcionarios saben que a los líderes del narco hay que pedirles permiso para muchas cosas: para pavimentar calles cuando afecta sus negocios, para retirar ambulantes (...) No reconocerles el poder que tienen les puede costar mucho".

 

El obispo se preguntó: "¿A quién esperamos para que venga a arreglar este mal? ¿Por qué no reaccionamos y hacemos algo para revertir este diabólico flagelo? ¿Por qué la ciudadanía da muestras de desinterés e indiferencia muchas veces? ¿Dónde perdimos el rumbo?". En un claro mensaje a la ciudadanía.

 

Quien preside la CEM, ofreció al gobierno la colaboración de la Iglesia como un aliado en la lucha contra la violencia. "Les digo: cuentan con nosotros como Iglesia, cuentan con estos sacerdotes, con esta vida consagrada, diáconos, con las parroquias, con los feligreses. Estamos aquí no solo para criticar, sino para ofrecer también el deseo de construir juntos".

 

Castro y Castro, al finalizar pidió a las autoridades implementar medidas concretas que generen resultados reales y verificables: "El pueblo se los va a agradecer. Más que los miles de discursos de paz y seguridad, más que las incontables mesas de análisis, más que los mil y un elementos patrullando sin rumbo ni estrategia, más que los mil y un millones que se gastan cada año por procurar una paz que nunca llega, se los pido de corazón: sean concretos".

 

El cardenal de Guadalajara y el obispo de Cuernavaca, altas figuras de la jerarquía eclesiástica de México, se atreven a decir de manera pública lo que el gobierno evita e incluso niega, que una parte importante, por lo menos el 30 por ciento del territorio nacional, está en manos del crimen organizado, donde actúan como el gobierno, y que le violencia no cesa aunque se diga lo contrario. El país necesita más voces como estas.

La Seguridad pública

Rubén Aguilar Valenzuela

En las conversaciones anteriores, el doctor en Alta Dirección y general de división Carlos Demetrio Gaytán Ochoa (Ciudad de México, 1949) ha desarrollado los temas de la Seguridad nacional y la Seguridad interior. En este séptimo encuentro platicamos sobre la Seguridad pública.

Quien fue subsecretario de la Sedena sostiene que "la Seguridad pública tutela los derechos del ciudadano y su patrimonio. Por ello para nuestro país, el crimen organizado es un asunto de Seguridad pública que debe ser atendido en dicho ámbito de competencia y por la autoridad expresamente facultada, es decir, la autoridad civil con sus policías preventiva y ministerial, según sea el caso".

Y subraya que en México "la Seguridad pública es facultad y responsabilidad de las fuerzas de Seguridad pública, por tanto, es atendida (es un decir) por cuerpos de policía preventiva (prevención del delito), así como por policía ministerial que es responsable de la investigación y persecución del delito".

Es por eso que resulta impostergable "reconstruir, reforzar y modernizar a todas las fuerzas de Seguridad pública en el país, tanto en el ámbito de lo federal, como en lo estatal y municipal, como base fundamental de cualquier política de seguridad que se establezca, pues, sin contar con policías organizados, equipados y adiestrados para cumplir eficazmente con su tarea, ningún esfuerzo verá frutos en el futuro inmediato ni en el de largo plazo, y las fuerzas armadas continuarán empeñadas en tareas para las que no fueron concebidas, y sobre todo, que no está entre sus misiones orgánicas ni constitucionales".

Gaytán Ochoa, hijo y hermano del general, plantea que "si se pretende delinear una estrategia, o políticas y protocolos relacionados con la Seguridad pública, es indispensable concebir acciones concurrentes, no aisladas, con una visión integral, no parcelada, para lograr que aquellas sean no solo eficaces, pero también eficientes".

Así, "la Seguridad pública deberá planearse sobre la base de un diagnóstico realista, sin complacencias ni eufemismos, que permita establecer una política de prevención, toda vez que la persecución aplica cuando la prevención no se alcanza, es decir, cuando ésta ha sido rebasada".

Y "una premisa por considerar, para generar menos tolerancia en la actuación de la autoridad, es que, el crimen existe porque se lo permite la impunidad. Toda vez que los beneficios son sumamente redituables, en comparación con los mínimos riesgos".

Desde su visión, "el sistema judicial penal también requiere de capacitar, tanto a quienes brindan la prevención del delito, cuanto a quienes realizan su persecución, pasando por la profesionalización del Ministerio Público, ya que estos últimos constituyen hoy por hoy, el talón de Aquiles del sistema".

El general, un hombre abierto y conocedor de la planeación estratégica y la administración pública, recomienda que el gobierno federal y el Ejército organice encuentros y foros "para escuchar las aportaciones de estudiosos y profesionales en el tema, así como de ciudadanos interesados en participar". Esta séptima conversación termina con una frase del general: "En seguridad no se gasta, se invierte".

The Secunders House en el Castillo de Buena Esperanza (Ciudad del Cabo, Sudáfrica)

Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

El establecimiento desde mediados del siglo XX forma parte del complejo museístico del Castillo de Buena Esperanza. Ocupa la parte izquierda de la The Secunders House.

Edificio

The Secunders House se construye en1695, dentro del Castillo de Buena Esperanza, que era la vivienda del segundo al mando  de la Dutch East India Company (DEIC) (Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales). La planta baja se utilizaba como bodega y almacén, y las plantas altas para la cocina, el comedor y las recámaras. Hay una escalera del patio al nivel de la entrada del edificio.

Exhibición

Se exhiben muebles, cuadros, porcelana, vajillas y otros objetos del siglo XVII al XIX. En su mayoría traídos de Holanda y el Reino Unido.

Comentario

El museo está bien puesto. Los objetos que se exhiben son de valor. Destacan los muebles. Da una idea del interior de las casas de las familias adineradas que en los siglo XVII y XIX vivían en Ciudad del Cabo. Primero bajo el dominio de Holanda y luego del Reino Unidos.  

 

Convento de San Francisco en Quito

Rubén Aguilar Valenzuela

El conjunto conventual de San Francisco es parte de la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad del Centro Histórico de Quito, Ecuador, en 1978.

Historia

En la época prehispánica aquí estuvo el palacio del Inca Huayna Cápac. Los incas ante el avance español destruyen la ciudad. En 1537, tres años después de la fundación de la nueva ciudad, inicia la construcción de la primera iglesia a cargo de la Orden de los Frailes Menores (OFM). Los primeros franciscanos en llegar son los flamencos fray Jodoco Ricke y fray Pedro Gosseal. En 1550 comienza la construcción del conjunto conventual actual que se termina en 1680.

A mediados del siglo XVII, el criollo fray Antonio Rodríguez, es el responsable de la obra, que también construye la iglesia de Santa Clara. Entre 1651 y 1755 es el período de auge de la OFM que se refleja en el aumento de los bienes artísticos del conjunto. El terremoto de 1755 destruye el artesonado mudéjar de la nave principal. En 1756 dan comienzo las obras de reconstrucción que terminan en 1809. Se incorpora un artesonado de estilo barroco. Entre 1810 y 1894 los franciscanos se ven obligados a ceder grandes espacios de la propiedad (claustros...).

Atrio 

Es el espacio al frente del conjunto conventual, que tiene una escalera cóncava - convexa que comunica la plaza con el atrio en la parte superior. Se construye sobre las ruinas del mercado inca y otras estructuras de esta civilización (1497-1533). Desde el siglo XVI, esta plaza es parte de la estructura urbana de la ciudad.

 

Iglesia

 

- Exterior

 

Es de piedra con dos cuerpos de estilo renacentista. En algún texto leí que el estilo es "sofisticadamente manierista", que fray Ricke extrajo del tratado de arquitectura de Sebastián Serlio. Se enmarca en las torres que son de 1893, las originales se derrumban en el terremoto de 1868.

 

- Interior

 

Planta basilical de tres naves. Mide 70 metros de largo. En la nave central un artesonado barroco que en 1770 sustituye al mudéjar. En los extremos de la nave se conservan cielos mudéjares. En el artesonado del nártex hay 18 lienzos con escenas del Génesis. El altar mayor es de cedro y estilo barroco cubierto con pan de oro. Destacan las esculturas Virgen de Quito, de Bernardo de Legarday el Jesús del Gran Poder, del padre Carlos. Pazos Barrera lo describe así: "El presbiterio presenta un altar semicircular con espacios separados por columnas y adornados con frontones partidos. En los espacios figuran las esculturas de los apóstoles que miran hacia la calle central. En lo alto se ve el Bautizo de Cristo, una escultura de Diego de Robles".

 

A los lados del presbiterio están la capilla de La Virgen del Pilar y la capilla de Villacís, que son retablos barrocos del siglo XVIII. El último, obra del arquitecto quiteño Antonio Rodríguez. Las paredes interiores tienen decorados en altorrelieve de mascarones, hojas y frutas americanas, todo dorado y policromado en rojo, azul y verde.

 

En las dos naves laterales de la iglesia hay ocho altares barrocos cubiertos con pan de oro adornados profusamente de todo tipo de columnas y mascarones con ángeles y querubines. Están llenos de esculturas de santos de la escuela quiteña. Los dos altares del crucero son muy buenos, uno dedicado a San Francisco y el otro a San Antonio, obras del siglo XVIII. El púlpito es de buena factura.

En el coro se conserva el artesonado original de finales del siglo XVI. El de la nave debió ser muy bello. La sillería es de 1647 obra de Jorge de la Cruz Mitina y su hijo Francisco Morocho.

El coro está formado por 81 sillas en cedro con tallas caprichosas y muy trabajadas. En la parte posterior de cada uno de los sitiales hay un relieve policromado como los que aquí se ven. Son de gran calidad.

El coro tiene un techo mudéjar que es de finales del siglo XVI, obra de fray Francisco Benítez. Es un trabajo de gran calidad y enorme belleza. Impresiona. Podría estar en cualquier mezquita Omeya.

Convento

La obra se atribuye al fraile flamenco Jodoco Ricke. En el edifico original hubo cuatro claustros. Ahora sólo hay dos. Había también dos huertas grandes y seis pilas de agua. Colaboraron en la construcción los indígenas Jorge de la Cruz y su hijo Francisco Morocho. Después de Ricke, siguió las edificaciones fray Francisco Benítez, reconocido constructor.

Claustro principal

Edificio

El convento es del siglo XVI en su origen, pero sufrió grandes intervenciones a lo largo de la historia. El claustro principal es un cuadrado de trece arcos en el claustro bajo y alto. Los dos tienen columnas de piedra, pero los arcos son de mampostería. La fuente octagonal a mitad del patio es de alabastro. En un segundo claustro, sin arcadas, está el museo. En las esquinas del primer nivel del claustro retablos dorados obra de fray Francisco Benítez, que datan de los primeros años del siglo XVII. Los especialistas afirman que las columnas dóricas del claustro son la primera y más refinada expresión del espíritu renacentista que inspiraba la arquitectura quiteña del siglo XVI.

Fuente de alabastro 

 

Acervo artístico

 

El conjunto, iglesia y convento, cuenta con más de 3500 objetos de arte de los siglos XVI al XVIII de autores europeos y quiteños. En los patios de San Francisco nace la escuela quiteña. Entre las mejores esculturas están:

 

- El bautismo del Señor, Diego Robles, siglo XVI.

- Jesús del Gran Poder, padre Pedro, siglo XVI.

- Traición de Judas, Pampite, siglo XVII.

- Virgen de Quito, Bernardo de Legarda, siglo XVIII.

- El Calvario, Bernardo de Legarda, siglo XVIII.

- San Pedro de Alcántara, Caspicara, siglo XVIII.

- La impresión de las llagas de san Francisco, Caspicara, siglo XVIII.

- Tránsito de la Virgen, Caspicara, siglo XVIII.

- Virgen del Carmen, Caspicara, siglo XVIII.

- San JoséCaspicara, siglo XVIII.    

 

Entre las mejores pinturas están:

 

- Orden terciaria (15 cuadros), Andrés Sánchez de Gallque, siglo XVI.

- Genealogía de la Orden Franciscana, desconocido, siglo XVI.

- San Francisco de Asís, Francisco de Zurbarán, siglo XVII.

- Jesús sentenciado a muerte, Miguel de Santiago, siglo XVII.

- Jesús con la cruz a cuestas, Miguel de Santiago, siglo XVII.

- Jesús cae por tercera vez, Miguel de Santiago, sigloXVII.

- Otras 13 pinturas de caballete, Miguel de Santiago, siglo XVII.

- Verónica limpia el rostro de Jesús, Miguel de Santiago, siglo XVII.

- El descendimiento, Bernardo Rodríguez, siglo XVIII.

- San Camilo de Lelis, Bernardo Rodríguez, siglo XVIII.

- Inmaculada coronada por la Santísima Trinidad, Bernardo Rodríguez, siglo XVIII.

- Los milagros de san Antonio de Padua (12 cuadros), Bernardo Rodríguez, siglo XVIII.

- La vida de San Francisco de Asís serie que consta de 27 lienzos de grandes dimensiones, atribuidos a diferentes artistas, que se encuentran en los corredores del primer nivel del claustro principal.

 

Entre el primero y segundo patio frescos con dos San Cristóbal, uno del siglo XVIII y otro del XIX.

 

Capilla de Cantuña

 

La entrada está por el atrio de la iglesia hacia la izquierda si uno está de frente. De las dos que existen es la que está más cerca de la calle.

 

Historia

 

Está dedicada a la Virgen de los Dolores y de San Lucas, el evangelista. En 1581, los franciscanos la entregaron a la Cofradía de la Veracruz de Naturales, que estaba formada por los escultores y pintores indígenas de la ciudad. Estos se dieron a la tarea de convertirla en una joya y lo lograron. Para 1763 los indígenas habían perdido todo derecho. Diversos decretos autorizaron también el culto a la Virgen de los Dolores, patrona de una cofradía también de pintores y escultores, pero mestizos y blancos, que para ese entonces había ganado mayor prestigio.

 

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Según la leyenda recogida por el padre Juan de Velasco, Cantuña fue hijo de Hualca, quien habría ayudado a Rumiñahui a esconder los tesoros de Quito para librarlos de la codicia española. Cantuña, urgido para que revelara el secreto de los bienes utilizados para decorar la capilla dijo que provenían de que había hecho pacto con el diablo. Él fue el gran mecenas de la capilla que lleva su nombre.

 

- Exterior

 

La fachada - portada es un marco en piedra, al centro un arco de medio punto. En la parte superior un frontón triangular cortado y una ventana. El estilo es renacimiento.

 

- Interior

 

La planta es de una sola nave abovedada, con nervaduras salientes y lunetos. Sobre el presbiterio, que con la nave forma un solo cuerpo, descansa una cúpula con una linterna por donde se filtra la luz que llena todo el espacio. En su parte posterior se encuentra la sacristía y, al ingresar a la nave, un coro pequeño al que se llega a través de una escalera colocada a la derecha del ingreso a la capilla.

 

El retablo del altar mayor junto con el púlpito son los elementos más relevantes del espacio. Se atribuyen a Bernardo de Legarda. Es de estilo barroco y hay un claro predominio de los elementos decorativos sobre las imágenes. El magnífico grupo del Calvario, del que forma parte la Virgen de los Dolores, colocado en su nicho central, también se atribuye a este maestro. El artista talló las columnas, paños, friso, cornisa, arco, remate y docenas de exquisitos elementos ornamentales. Las hornacinas y repisas están llenas de esculturas que también son de su autoría. Completó el conjunto dando al nicho central un marco de espejos y plata.

 

Tiene cuatro altares laterales. En la capilla está también la imagen de San Lucas tallada por el padre Carlos. Se considera una de las mejores obras policromadas de la escuela quiteña. Hay también trabajos de Caspicara, entre ellos una de sus obras maestras: La Impresión de las Llagas de San Francisco y escultura de San Pedro de Alcántara, que por mucho tiempo se atribuyó al padre Carlos.

 

Comentario 

Segundo claustro

En 1537, la Orden de Frailes Menores funda el conjunto conventual obra de los franciscanos Jodoco Ricke y Pedro Gosseal. En 1550 comienza la construcción del conjunto conventual que se termina en 1680. A mediados del siglo XVII, fray Antonio Rodríguez, es el responsable de la obra, que también construye la iglesia de Santa Clara. Entre 1651 y 1755 es el período de auge de la OFM que se refleja en el aumento de los bienes artísticos del conjunto. El terremoto de 1755 destruye el arte sonado mudéjar de la nave principal. En 1756 dan comienzo las obras de reconstrucción que terminan en 1809.

El conjunto es muy homogéneo y de enorme belleza. El día que la visitamos los restauradores trabajaban sobre algunos de los altares. El claustro principal es muy bello. El patio, de grandes dimensiones y con la fuente al centro, luce mucho. Se ve muy bien que sea un jardín con palmeras. El segundo claustro donde ahora está el museo es también muy bello.

La cantidad de obras artísticas de la Escuela Quiteña es impresionante, entre otros autores están representados Caspicara; Diego Robles; Bernardo de Legarda; padre Pedro; Miguel de Santiago; Bernardo Rodríguez y Andrés Sánchez de Gallque.

Visitas:

2009; 2017.

Fuentes:

Página 15 de 196