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CAPITALES: El reto de impulsar las Ciudades Inteligentes

Francisco Treviño Aguirre

El concepto de ciudades inteligentes se utilizó por primera vez en la década de los años 70’s cuando la Oficina de Análisis Comunitario en Los Ángeles, California, introdujo el uso de bases de datos, análisis de clusters y fotografía aérea para analizar las tendencias de la población. Esta nueva tecnología se utilizó para recopilar e interpretar datos relacionados con la demografía, la vivienda y el transporte, proporcionando a los responsables de la formulación de políticas información adicional al proponer cambios en dichas políticas. Desde entonces, este concepto ha sido utilizado por gobiernos para describir diversas iniciativas que permitan modernizar las ciudades, poniendo los datos y la tecnología digital a trabajar con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes.

Hoy en día, las ciudades se enfrentan a dos dilemas principales. El primero se refiere a la demografía. En los mercados emergentes, se espera que ciudades como Nueva Delhi y Shanghai vean un aumento de sus poblaciones entre un 30 y 40 por ciento respectivamente para 2030. A medida que las ciudades se urbanicen y generen más población, el uso de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y el Internet de las cosas se volverán más comunes en las grandes ciudades, contribuyendo a una mejora en los flujos de tráfico, la eficiencia energética, la reducción de la contaminación y la gestión de residuos, entre otros conceptos.

El segundo dilema es la nueva realidad post-pandemia. En este nuevo entorno, las necesidades de las personas tanto en las economías desarrolladas como en las emergentes cambiarán, pasando de ciudades centradas en el trabajo a ciudades centradas en las personas. Los ciudadanos requerirán acceso a una gama de servicios, instalaciones culturales y de ocio, así como la proximidad a espacios verdes como parte de sus comunidades. Los gobiernos tendrán que invertir en infraestructura para mejorar el transporte y el acceso desde las zonas suburbanas a los centros de las ciudades. Por lo tanto, se vuelve importante comprender qué impulsa las nuevas tendencias de urbanización, cómo serán las nuevas ciudades del futuro y dónde los gobiernos deberán invertir para mejorar el atractivo de las ciudades para su población en general.

A lo largo de la historia, las ciudades han crecido como centros de comercio, cultura y desarrollo económico. La revolución industrial en Europa y los Estados Unidos durante el siglo 18 contribuyó al aumento de la migración de los trabajadores de las zonas rurales a los centros urbanos más grandes.

La transición a una industrialización de los procesos de fabricación y la implementación de nuevas tecnologías tomó casi 100 años, lo que resultó en mejores condiciones económicas y un cambio demográfico. Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, no fue hasta finales de 1800 cuando la proporción de la población que vivía en áreas rurales cayó del 94 al 60 por ciento en los Estados Unidos. Hoy en día, aproximadamente el 80 por ciento de la población en los Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania vive en áreas urbanas.

El proceso de urbanización se ha convertido en un catalizador para el desarrollo de nuevas tecnologías, la mejora de la construcción de viviendas, una mejor conectividad del transporte y los motores generales del crecimiento económico. Curiosamente, el 80% del PIB mundial es aportado actualmente por entornos urbanos, lo que pone de relieve la importancia de estas grandes ciudades. A pesar de esto, los grandes centros urbanos también son parte del problema ambiental. Aunque representan menos del 2 por ciento de la superficie mundial, las ciudades consumen el 78 por ciento de la energía mundial y producen más del 60 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el impulso para hacer que las ciudades sean más sostenibles ha cobrado gran fuerza, aumentando la presión sobre los responsables de las políticas públicas y las empresas para que inviertan en estas mejoras.

El uso de la tecnología para la planeación urbana ha evolucionado a lo largo de los años, pasando de ser una simple herramienta para analizar datos de tráfico a un recurso valioso para mejorar muchos aspectos de la vida urbana. Los cambios en la demografía y las secuelas de la pandemia de Covid-19 han acelerado la necesidad de que las ciudades implementen algunas de estas nuevas tecnologías para hacer que las ciudades sean más habitables y sostenibles. La implementación de algunas de estas tecnologías inteligentes tiene el potencial no solo de proporcionar una solución rentable a muchas de las necesidades ambientales y de infraestructura que enfrentan las grandes ciudades, sino también de mejorar algunos de los indicadores de calidad de vida. Derivado de lo anterior, se espera que las ciudades inteligentes tengan sistemas de transporte público eficientes, fuentes de energía más limpias y una mayor participación pública. Por lo tanto, a medida que las ciudades se vuelven más interconectadas y basadas en datos hacia las necesidades cambiantes de sus ciudadanos, invertir en estas nuevas tecnologías dará a las ciudades del futuro grandes ventajas competitivas.

CAPITALES: La difícil dependencia del petróleo en México para la transición energética

Francisco Treviño Aguirre

El sector energético juega un papel importante en la trayectoria de desarrollo de México porque puede ser tanto un motor como una barrera para la modernización. Hablar sobre el aumento de la seguridad energética ha legitimado aún más los discursos y actores que abogan por una mayor extracción y uso de combustibles fósiles. Las abundantes reservas de petróleo y carbón le permiten no sólo cubrir su propia demanda de energía sino también generar ingresos a través del comercio internacional.

México es uno de los mayores productores mundiales de petróleo y otros combustibles líquidos. En 2019, alrededor del 51 por ciento de las exportaciones mexicanas de petróleo crudo suministraron alrededor del 9 por ciento de las importaciones de petróleo crudo de los Estados Unidos. El petróleo crudo impulsa en gran medida la economía de México, creando condiciones que hace que la transición a la energía alternativa sea más difícil y costosa. En este sentido, los campos maduros han causado que la producción de petróleo mexicano disminuya desde su punto máximo en 2004, con una producción en 2019 de solo la mitad que en 2004. En virtud de lo anterior, nuestro país tendrá que decidir si continuamos con esta dependencia del petróleo o bien, continuar hacia la diversificación en cuanto a la generación de energía a través de fuentes renovables.

En este sentido, en nuestro país se identifica lo difícil que es reducir la dependencia de la energía fósil a pesar de las condiciones geográficas y climáticas que favorecen el despliegue y el uso de energías renovables. ¿Por qué el país no puede beneficiarse de su enorme potencial para la energía solar y eólica? De acuerdo con los datos de la secretaria de Energía, En 2020, la generación total de energía de México fue de 317,200 GWh, de los cuales el 80 por ciento fue generado por combustibles fósiles, ciclo combinado, termoeléctrico y carbón.

Por lo anteriormente expuesto, La transición de México hacia la energía sostenible se ve socavada por el gobierno que expande su infraestructura energética hacia la quema de combustibles fósiles. Las condiciones de funcionamiento, el tipo, calidad del combustible y las especificaciones físicas generalmente significan que las infraestructuras solo se modifican ligeramente durante su vida útil, lo que dificulta la adopción de tecnologías de energía renovable nuevas y más limpias.  Sin esfuerzos ambiciosos dejando a un lado las metas de eficiencia energética nacional, México seguramente no logrará su objetivo de producir el 35 por ciento de su energía a partir de fuentes renovables para 2024 y el 43 por ciento para 2030.

Em conclusión, La transición energética de México no debe de separarse de la agenda de modernización en el sentido amplio. En este contexto, se debe de considerar como una variable dependiente en la democratización energética, el desarrollo económico y la cohesión social de México. La importancia del sector energético de México, dado los ingresos que representa, lo hace propenso a la politización, lo que puede hacer que la transición hacia una energía limpia, verde, confiable, eficiente, asequible, inclusiva y equitativa sea más difícil e incierta.

Twitter: @pacotrevinoa

                                     

CAPITALES: La cumbre trilateral y los acuerdos para la descarbonización

Francisco Treviño Aguirre

Uno de los acuerdos mas importantes durante la reunión que sostuvieron los jefes de Estado de Canadá, México y Estados Unidos tiene que ver con las estrategias a seguir para disminuir las emisiones de gas metano y lo relacionado con la descarbonización. La estrategia tendrá como objetivo "reducir las emisiones de metano de todos los sectores, especialmente el petróleo y el gas”. En este escenario, Biden y Trudeau reiteraron su compromiso de alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050, a través de acciones efectivas para lograr dicha meta en los siguientes 30 años.

En el marco de este compromiso, más de 100 países que representan algo menos de la mitad de las emisiones antropogénicas de metano del mundo han firmado el compromiso. Los países se comprometen con un objetivo colectivo de reducir las emisiones globales de metano en al menos un 30 por ciento de los niveles de 2020 para 2030 y avanzar hacia el uso de las mejores metodologías disponibles para cuantificar las emisiones de metano, con un enfoque particular en las fuentes de alta emisión, según una declaración conjunta de los países participantes.

Sin embargo, una de las fuentes informativas presentes en dicha cumbre, ha hecho énfasis en que las emisiones de metano y el cambio climático en general han sido una prioridad menor para López Obrador, quien en cambio ha buscado apuntalar la producción de petróleo y productos refinados de la petrolera estatal Petróleos Mexicanos, y sin embargo, México se adhirió al Compromiso Global del Metano.

Además de abordar las emisiones de metano, Biden y Trudeau planean expandir la electricidad limpia, hacer crecer los vehículos con cero emisiones y la infraestructura de carga, y acelerar la captura de carbono". En consecuencia, se llevarán a cabo acciones para reducir las emisiones del sector de petróleo y gas y terminar con el apoyo público directo a los combustibles fósiles a nivel internacional para fines de 2022.

Por otra parte, Biden y López Obrador discutieron sus visiones para abordar la crisis climática y el futuro energético de América del Norte, donde ambos destacaron su compromiso de trabajar en estrecha colaboración para acelerar el despliegue de energía renovable en América del Norte, incluida la actualización de las finanzas y la tecnología al servicio de las energías renovables. Es importante señalar que López Obrador ha recibido críticas de los ambientalistas y la comunidad empresarial por las políticas energéticas destinadas a fortalecer a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, el cual actualmente está impulsando una reforma constitucional que priorizaría las plantas de la CFE en el despacho de energía eléctrica y terminaría con los acuerdos de compra de energía a empresas privadas.

Va a ser muy interesante la reacción del gobierno mexicano ante dichos compromisos, que van en sentido opuesto a lo que el presidente de México ha declarado en nuestro país. Cuando la tendencia mundial es migrar hacia la generación de energías verdes, priorizar las acciones para fomentar la descarbonización e impulsar tecnologías para las energías renovables, en México parece que las prioridades son exactamente lo opuesto.

Twitter: @pacotrevinoa

                                     

CAPITALES: La industria de la movilidad eléctrica en México

Francisco Treviño Aguirre

La movilidad eléctrica es un mercado emergente en todo el mundo. Los vehículos eléctricos tienen beneficios ambientales notables en comparación con los vehículos de combustión, contribuyen a disminuir la dependencia de la energía fósil, pero necesitan grandes inversiones en infraestructura de carga y su precio de mercado está muy por encima de los normales. Las condiciones para la penetración del mercado son generalmente críticas en las economías emergentes, donde el poder adquisitivo está muy por debajo del de las economías desarrolladas. Además, otras barreras técnicas y reglamentarias obstaculizan la aceptación y el aumento del mercado.

Si analizamos el caso concreto de nuestro país, la demanda de todo tipo de vehículos eléctricos (híbridos, de baterías y totalmente eléctricos) está aumentando gradualmente, ya que las ventas durante los primeros siete meses de 2018 fueron 63.3 por ciento más altas que en el mismo período en 2017. Sin embargo, las ventas de vehículos totalmente eléctricos disminuyeron para el mismo período en un 12.9 por ciento, considerando los 131 Los vehículos totalmente eléctricos se vendieron desde enero hasta julio de 2017 donde esta cifra disminuyó durante el mismo período de 2018 a 114 unidades. Para la operación de las unidades eléctricas en México, las primeras estaciones de carga se abrieron en enero de 2015. Actualmente existen cerca de 2,100 de estaciones carga de vehículos eléctricos, un numero bastante considerable si se toma en cuenta que a nivel nacional existen cerca de 13,000 estaciones de carga de gasolina y diesel.

Aún y cuando existe un importante sector de la población que tiene intenciones de adquirir un vehículo eléctrico, las estrategias gubernamentales para promover los vehículos eléctricos no son muy claras y no hay una iniciativa para fomentar la adquisición de estos vehículos. Uno de los incentivos que si se fomentan es la exención en el pago de la tenencia vehicular, pero a la fecha, es la única forma de incentivar este sector.

Muchos obstáculos que limitan la propagación de los vehículos eléctricos son la falta de capacidad de las redes eléctricas, las limitantes estaciones de carga, y las políticas y regulaciones gubernamentales que son insuficientes para respaldarla adquisición de vehículos eléctricos en el mercado mexicano. Por otro lado, México es considerado como uno de los principales fabricantes de vehículos a nivel mundial, ya que aquí convergen marcas de automóviles de muchos países, dichas marcas ya se están comprometiendo a impulsar la fabricación de vehículos eléctricos para los siguientes años.

Lo que es incomprensible es que dada esta tendencia mundial de ir hacia una economía industrial que impulse las energías verdes, el gobierno de México aún quiera seguir apostándole a la generación de energía a través de fuentes contaminantes. Este puede ser un precio muy alto que pague México, al ahuyentar inversiones en el sector automotriz. Por lo pronto General Motors ya ha declarado que, si nuestro país no se sube a la dinámica de impulsar las energías verdes, no seremos un destino de inversiones a considerar en el futuro para esta empresa que genera cerca de 20,000 empleos directos  y más de 80,000 indirectos en sus plantas mexicanas.

Twitter: @pacotrevinoa

                            

CAPITALES: El auge en el almacenamiento de energía

Francisco Treviño Aguirre
Hace solo cinco años, un proyecto de almacenamiento de baterías de 20 megawatts se consideraba grande. Ahora, un proyecto de 300 megawatts, el más grande del mundo, se ha puesto en marcha en California. El almacenamiento de baterías ha entrado en una nueva fase de rápido crecimiento, provocada por la caída de los precios de las baterías de iones de litio y aumento de la demanda de fuentes de electricidad que puedan llenar los vacíos en una red que se alimenta cada vez más con energía eólica y solar. La alta demanda está provocando un auge de la inversión en empresas de baterías y una febril especulación sobre nuevos tipos de baterías.
El almacenamiento con baterías es una parte crucial de la transición a la energía limpia debido a la forma en que puede almacenar energía de fuentes intermitentes para su uso en otros momentos, proporcionando una alternativa más limpia y menos costosa a las plantas de energía de gas natural, por lo tanto, a mediano plazo se perfila que el almacenamiento con baterías dará un gran paso para convertirse en una parte esencial de la red, en lugar de operar como elemento de emergencia.
Para comprender el tamaño de los nuevos proyectos de almacenamiento de energía, es útil comprender las dos medidas clave: megawatts, que muestran cuánta energía puede producir un sistema de almacenamiento de baterías en un momento, y megawatts/hora, que indican la duración de una batería al mostrar cómo un sistema de electricidad puede producir antes de que sea necesario recargarlo.
En este contexto, estos son los proyectos mas ambiciosos de almacenamiento de energía: Vistra Moss Landing en California, el cual inicio operaciones a principios del 2021 con una capacidad de 300 megawatts, lo que lo convierte en el sistema de almacenamiento de baterías más grande del mundo. El sistema funciona durante cuatro horas y produce hasta 1,200 megawatts/hora antes de necesitar una recarga. Por otra parte, El centro de almacenamiento de energía Manatee cerca de Parrish, Florida, tendrá una capacidad de 409 megawatts, que será la mayor capacidad de cualquier instalación que se encuentre en construcción. El sistema tiene una duración de algo más de dos horas y produce hasta 900 megawatts/hora con una sola carga.

Derivado de lo anterior, podemos concluir que el rápido crecimiento lleva a la innovación, por tanto, las empresas están trabajando para encontrar formas más eficientes de construir sistemas de baterías de iones de litio, lo que llevaría a desarrollar baterías que utilicen diferentes materiales. Los resultados pueden ser útiles en una economía que incluye almacenamiento de energía y vehículos eléctricos. Por lo tanto, a medida que la industria se desarrolla, se abre muchas oportunidades para nuevos emprendedores que eta iniciando sus actividades en esta industria.
Twitter: @pacotrevinoa

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