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CAPITALES: Hacia el Futuro Inteligente: Políticas Públicas para Impulsar las Ciudades Inteligentes en México

Francisco Treviño Aguirre

la era digital en la que vivimos, las ciudades inteligentes se están convirtiendo en una realidad cada vez más presente en todo el mundo. Estas ciudades utilizan la tecnología de la información y la comunicación (TIC) para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, aumentar la eficiencia en la prestación de servicios públicos y promover un desarrollo sostenible. México, como una nación en constante evolución, tiene un enorme potencial para impulsar la adopción de ciudades inteligentes. Sin embargo, esto requiere de políticas públicas integrales y la colaboración de diversos actores, incluyendo la sociedad civil, el sector empresarial, el sector académico, los centros de investigación y los tres órdenes de gobierno.

Una ciudad inteligente se distingue por su enfoque estratégico en la utilización de tecnología y datos para elevar la calidad de vida de sus ciudadanos, optimizar la gestión de los recursos y fomentar la sostenibilidad. Este enfoque se materializa a través de la implementación de soluciones digitales en áreas fundamentales como el transporte, la energía, el medio ambiente, la seguridad, el gobierno electrónico y la participación ciudadana.

Por ejemplo, en Barcelona, España, se ha implementado un sistema de gestión inteligente del tráfico basado en sensores y análisis de datos en tiempo real. Estos sistemas recopilan información sobre el flujo de vehículos y peatones, permitiendo ajustar los semáforos de manera dinámica para optimizar los tiempos de desplazamiento y reducir la congestión en las vías. Como resultado, se han observado mejoras significativas en la eficiencia del transporte y en la reducción de emisiones contaminantes.

La relevancia de las políticas públicas es fundamental para alcanzar una implementación exitosa de ciudades inteligentes en México. Estas políticas deben ser diseñadas estratégicamente para fomentar la colaboración entre los diversos actores involucrados y estimular la innovación tecnológica. Para lograrlo, es esencial tener en consideración los desafíos y oportunidades particulares del país, así como las necesidades y aspiraciones de las comunidades locales.

Además, es crucial que las políticas públicas promuevan la colaboración entre los diferentes actores involucrados, como el sector empresarial, el sector académico y los centros de investigación. En este sentido, se pueden establecer programas de colaboración público-privada para incentivar la inversión en investigación y desarrollo de tecnologías innovadoras aplicadas a las ciudades inteligentes. Asimismo, la creación de alianzas con universidades y centros de investigación puede fomentar la generación de conocimiento y la formación de talento especializado en el campo de las tecnologías de la información.

En el caso de México, la implementación de políticas públicas para impulsar ciudades inteligentes también puede basarse en enfoques específicos adaptados a las necesidades del país. Por ejemplo, se podría establecer una política pública centrada en la mejora del transporte público a través de la implementación de tecnologías de información y comunicación. Esto incluiría la adopción de sistemas de pago electrónico, la integración de aplicaciones móviles para la planificación de rutas y la optimización del tráfico, así como la implementación de sensores para monitorear la calidad del aire y brindar información en tiempo real a los usuarios.

Hoy por hoy, el impulso de ciudades inteligentes en México requiere de una visión estratégica y la adopción de políticas públicas que promuevan la colaboración, la innovación y la adaptación a las necesidades locales. Con la implementación de soluciones digitales en áreas clave como la movilidad urbana, la energía, el medio ambiente, la seguridad, el gobierno electrónico y la participación ciudadana, México puede avanzar hacia un futuro más inteligente, eficiente y sostenible.

Twitter: @pacotrevinoa

CAPITALES: Nearshoring: la gran apuesta de China en México (2ª. Parte).

Francisco Treviño Aguirre

Si bien la relocalización completa de la manufactura china a los Estados Unidos puede no ser factible o económicamente viable, México ofrece una alternativa atractiva. La proximidad a los Estados Unidos, una relación estable, costos laborales competitivos y un mayor control sobre las operaciones hacen de México una opción atractiva de nearshoring para los fabricantes. Sin embargo, es crucial reconocer los costos iniciales asociados con la reubicación en México y desarrollar estrategias efectivas para administrarlos. Además, la estabilidad de los acuerdos de libre comercio, como el T-MEC, es un factor crítico a considerar. Al diversificar las operaciones de fabricación y evitar la dependencia excesiva de un solo país, los fabricantes pueden navegar los desafíos de la globalización y construir un ecosistema de cadena de suministro más resistente y adaptable.

Estados Unidos renovó efectivamente su acuerdo comercial con México y Canadá cuando firmó el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) en 2020, sucediendo al TLCAN. Se requerirían cambios o desarrollos significativos para interrumpir este acuerdo. Sin embargo, es importante destacar que el atractivo de México como opción de nearshoring depende en gran medida de la existencia del libre comercio. Sin los beneficios de un acuerdo comercial, México puede perder parte de su atractivo. Es esencial considerar el impacto potencial de los cambios en las políticas y regulaciones comerciales al considerar la relocalización cercana a México.

Por otro lado, Frente a las incertidumbres geopolíticas y las disputas comerciales, es probable que las naciones muestren escepticismo con respecto a la cooperación comercial transfronteriza. Para navegar por este panorama, las organizaciones deben centrarse en mejorar la transparencia, generar confianza y participar en una comunicación abierta con sus socios internacionales. El desarrollo de planes de contingencia sólidos y estrategias de abastecimiento alternativas será esencial para mitigar posibles interrupciones y mantener una cadena de suministro resistente.

A medida que las cadenas de suministro se digitalizan, la amenaza de los ataques cibernéticos se intensifica. Las organizaciones deben priorizar las medidas de ciberseguridad para salvaguardar sus operaciones de la cadena de suministro. Esto incluye la implementación de protocolos sólidos de protección de datos, la capacitación de los empleados sobre las mejores prácticas para la ciberseguridad, la realización de auditorías periódicas de los sistemas de tecnologías de la información y la colaboración con socios de confianza para compartir información y fortalecer la defensa colectiva contra las amenazas cibernéticas.

Por último, las empresas deben invertir en análisis avanzados, inteligencia artificial, aprendizaje automático y automatización para mejorar sus capacidades de cadena de suministro. Estas tecnologías pueden proporcionar información valiosa, optimizar la toma de decisiones y permitir a las organizaciones responder de manera proactiva a las interrupciones. Además, la implementación de plataformas digitales que faciliten la colaboración fluida y el intercambio de información entre los socios de la cadena de suministro será crucial para lograr visibilidad y agilidad en todas las partes de la cadena de suministro.

Finalmente, las empresas deben centrarse en construir una capacidad madura de planeación de la cadena de suministro. Esto implica aprovechar el análisis de datos, el modelado predictivo y la planificación de escenarios para identificar proactivamente posibles interrupciones y desarrollar estrategias de respuesta. Al aprovechar estas herramientas, las empresas pueden adelantarse a los riesgos y capitalizar las oportunidades emergentes.

En general, al establecer una sólida capacidad de planeación de la cadena de suministro y adoptar la agilidad, las organizaciones pueden abordar de manera proactiva las tendencias y los desafíos relacionados al nearshsoring. Esto, junto con la visibilidad en tiempo real en todo el ecosistema de la cadena de suministro, lograda a través de capacidades digitales y una colaboración efectiva con socios, posicionará a las empresas para el éxito a largo plazo en el cambiante panorama del comercio mundial.

Twitter: @pacotrevinoa

CAPITALES: Energía inteligente para ciudades inteligentes

Francisco Treviño Aguirre

El desarrollo de las ciudades inteligentes ha ganado impulso significativo en todo el mundo en los últimos años. Las ciudades inteligentes se caracterizan por el uso de tecnologías avanzadas, como las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Las ciudades inteligentes ofrecen numerosos beneficios, como la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, la reducción del impacto ambiental y la optimización de los servicios públicos. Sin embargo, el éxito de las ciudades inteligentes depende en gran medida de la eficacia de la gestión de energía.

La energía es esencial para nuestra vida diaria y el funcionamiento de una ciudad. La alta demanda de energía para el transporte, los, el entretenimiento y los negocios en las ciudades ejerce una enorme presión sobre el suministro. Satisfacer estas demandas y garantizar un suministro de energía confiable, rentable y sostenible representa un desafío significativo para ingenieros, planificadores y gobiernos. Las ciudades inteligentes no pueden funcionar sin energía inteligente. Los avances en tecnología, como sensores, Internet de las cosas (IoT), inteligencia artificial (IA) y análisis de datos, permiten el desarrollo de sistemas de energía inteligente que pueden mejorar la confiabilidad y eficiencia del suministro, transmisión y distribución de energía.

Un beneficio importante de la energía inteligente en las ciudades inteligentes es la capacidad de reducir los costos energéticos a largo plazo. Al utilizar tecnologías avanzadas de medición y monitoreo, los proveedores de energía pueden identificar y abordar problemas de desperdicio de energía, como fugas, mal funcionamiento de equipos y patrones de consumo ineficientes. La implementación de soluciones de eficiencia energética también puede ayudar a reducir los costos a largo plazo, ya que se necesitará menos energía para satisfacer la misma demanda. Además, la energía inteligente puede proporcionar información valiosa a los consumidores sobre su consumo, lo que les permite ajustar su uso y reducir sus facturas.

Otro aspecto clave es la mejora de la seguridad energética. La gestión efectiva de la energía en una ciudad inteligente implica la capacidad de monitorear y prever las demandas, lo que permite a los proveedores garantizar un suministro constante y confiable. En caso de interrupciones en el suministro, los sistemas de energía inteligente pueden alertar a los proveedores y a los consumidores para que tomen medidas preventivas. Además, la energía inteligente puede ayudar a diversificar las fuentes utilizadas, lo que puede reducir la dependencia de fuentes inestables o costosas.

Sin embargo, la implementación de la energía inteligente en las ciudades inteligentes también presenta una serie de desafíos. Uno de los principales desafíos es la necesidad de infraestructuras avanzadas para soportar la implementación de sistemas de gestión de energía inteligente. Las ciudades inteligentes requieren una infraestructura que pueda soportar el flujo de datos y la transmisión de información en tiempo real. Además, se necesitarán nuevas tecnologías y equipos para habilitar la monitorización y control de la energía en tiempo real.

Derivado de lo anterior, es importante destacar que la implementación de sistemas de energía inteligente en las ciudades no solo puede mejorar la eficiencia, sino también proporcionar beneficios económicos y sociales a la población. Por ejemplo, una gestión más eficiente puede llevar a una reducción en los costos de energía para los consumidores, lo que a su vez puede mejorar la accesibilidad y reducir la pobreza energética. Además, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero mediante el uso de tecnologías energéticas inteligentes también puede ayudar a las ciudades a cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones y mejorar la calidad del aire.

Hoy por hoy, las ciudades inteligentes son una oportunidad para mejorar la calidad de vida de la población y lograr un desarrollo urbano sostenible. Sin embargo, para alcanzar este objetivo, es esencial contar con sistemas de energía inteligente que puedan proporcionar un suministro constante y confiable de energía eléctrica. La integración de tecnologías avanzadas en los sistemas de gestión de energía puede mejorar la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad de la energía en las ciudades. A pesar de los desafíos asociados con la implementación de sistemas de energía inteligente, es importante que los gobiernos, sociedad e iniciativa privada trabajen juntos para superar estos desafíos y promover la adopción de energía inteligente para las ciudades inteligentes.

Twitter: @pacotrevinoa

  

CAPITALES: Ecosistemas digitales: impulsando la transformación empresarial en la era digital.

Francisco Treviño Aguirre

En el cambiante panorama empresarial de hoy en día, el concepto de ecosistemas digitales ha ganado una significativa aceptación. Cada vez más negocios, incluyendo las principales compañías del mundo, han reconocido los inmensos beneficios de las asociaciones y la conectividad. Los ecosistemas digitales, compuestos por empresas o productos interconectados, permiten a los negocios aprovechar recursos compartidos, conocimientos y redes para crear una ventaja competitiva.

Un ecosistema digital se refiere a una red de empresas o productos interconectados. Las empresas pueden establecer ecosistemas digitales de dos formas principales: primero, una única empresa puede ofrecer un paquete de productos interconectados que abarquen una amplia gama de necesidades del consumidor. Al integrar las funcionalidades de diferentes productos, los clientes pueden acceder a características mejoradas y una funcionalidad mejorada. Microsoft, por ejemplo, ejemplifica este enfoque al ofrecer un paquete integral de productos empresariales que incluyen una plataforma en la nube, herramientas de productividad y dispositivos compatibles.

La segunda forma implica asociaciones entre dos o más empresas para proporcionar productos o servicios colaborativos. A diferencia de las fusiones o adquisiciones, todas las empresas participantes contribuyen y se benefician de la red. Estos ecosistemas pueden variar en tamaño, desde una pequeña asociación entre dos empresas hasta redes extensas que comprenden numerosos participantes. Amazon, por ejemplo, ha establecido una red principal de 67 socios, ampliando su oferta y alcance.

Los ecosistemas digitales han transformado el panorama empresarial al fomentar la innovación y el crecimiento. Rompen los tradicionales caminos lineales entre proveedores y clientes, abriendo nuevas vías para la generación de ingresos. Además, los ecosistemas digitales reducen costos y optimizan los procesos comerciales, lo que conduce a una mayor eficiencia y rentabilidad. La cultura colaborativa y abierta fomentada por estos ecosistemas alimenta la creatividad y permite que las empresas de todos los tamaños se mantengan a la vanguardia de la competencia en la era digital.

Para aprovechar plenamente el potencial de los ecosistemas digitales, las empresas deben considerar la implementación de enfoques estratégicos que fomenten la participación y la lealtad del cliente. Una estrategia efectiva es ofrecer un paquete de productos interconectados que brinden conveniencia y una experiencia de usuario fluida. Los clientes aprecian la comodidad de acceder a todas sus necesidades en un solo lugar, y las empresas pueden incentivarlos aún más ofreciendo descuentos al comprar varios productos juntos. Este enfoque no solo mejora la satisfacción del cliente, sino que también impulsa las ventas y fortalece la fidelidad a la marca.

En 2023, a medida que los ecosistemas digitales continúen evolucionando, la integración de tecnologías emergentes desempeñará un papel fundamental en desbloquear nuevas posibilidades. La inteligencia artificial (IA) y las plataformas de análisis de big data están preparadas para impulsar la innovación dentro de los ecosistemas digitales al permitir un procesamiento avanzado de datos, análisis predictivos y experiencias personalizadas para los clientes. Estas tecnologías pueden ayudar a las empresas a obtener información valiosa sobre las preferencias de los clientes, optimizar las operaciones y ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades individuales.

Hoy por hoy, el surgimiento de los ecosistemas digitales ha revolucionado el panorama empresarial, ofreciendo oportunidades sin precedentes para el crecimiento, la innovación y la adaptación. Ya sea a través de productos interconectados o asociaciones colaborativas, las empresas de todos los tamaños pueden beneficiarse al implementar los ecosistemas digitales. Las ventajas incluyen la expansión de las bases de clientes, un mayor alcance de la marca, acceso a recursos compartidos y experiencia, adaptabilidad frente a los cambios económicos y el cultivo de una cultura colaborativa que fomenta la innovación.

A medida que avanzamos, la integración de tecnologías emergentes mejorará aún más las capacidades de los ecosistemas digitales, impulsando la transformación de toda la industria y dando forma al futuro de los negocios en la era digital. Implementar el poder de los ecosistemas digitales ya no es una opción, sino una necesidad para las empresas que buscan un éxito sostenible y una ventaja competitiva.

Twitter: @pacotrevinoa 

CAPITALES: El orden mundial en la era digital: ¿Quién tiene el control?

Francisco Treviño Aguirre

En la era digital actual, los estudiantes universitarios representan el grupo poblacional más activo en internet. En México, específicamente, los jóvenes de entre 18 y 24 años ostentan un promedio diario de uso de internet de 6.3 horas, superando significativamente el promedio nacional de 4.8 horas. Este segmento de la población utiliza principalmente las redes sociales para visualizar publicaciones, vídeos cortos y contenido humorístico.

La utilización de dispositivos móviles inteligentes brinda la oportunidad de ocupar momentos de ocio, ayuda a la distracción de los pensamientos y facilita la interacción con otras personas o realidades virtuales. A pesar de que estas actividades no deberían considerarse negativas, es importante tener en cuenta que el abuso de ellas puede llevar a la postergación de tareas personales o académicas.

Numerosos estudios han evidenciado que el uso excesivo de los teléfonos móviles se asocia con una mayor tendencia a la procrastinación académica. Este comportamiento puede ocasionar un bajo desempeño escolar, así como afectaciones psicológicas como baja autoestima y ansiedad relacionada con la dependencia del teléfono móvil.

Más allá del estrés, la procrastinación se ha relacionado con una salud general deteriorada y, específicamente, con una menor calidad del sueño.  Se ha encontrado que los niveles más altos de procrastinación se correlacionan con una mayor latencia del sueño, disfunción diurna y el uso de medicamentos para dormir, así como con una menor duración del sueño.

Para la generación nativa digital, compuesta por jóvenes nacidos después de 1990, la tecnología y el uso de dispositivos móviles forman parte integral de su cotidianidad. La mayoría de ellos los emplea para navegar en redes sociales, cuya oferta de contenidos es amplia, variada y engañosamente seductora. La cautivadora naturaleza de los contenidos que se presentan en las redes sociales no es fortuita, sino que se debe a algoritmos de programación que se basan en los “me gusta” y tiempos de interacción para seleccionar, presentar y programar los contenidos a mostrarnos.

Hay un ejército de desarrolladores que trabajan en la industria de la tecnología para conectarnos profundamente en las redes sociales. El trabajo de estos desarrolladores es romper la autorregulación, lo cual tiene clara implicaciones para la procrastinación. Este cambio en nuestro procesamiento de información ha resultado en una tendencia hacia la multitarea, lo cual puede afectar nuestra capacidad de atención y concentración. Como resultado, esto aumenta nuestro nivel de ansiedad y puede disminuir nuestra productividad, ya sea en ámbito escolar o laboral.

El incentivo en el mundo conectado es cuánto tiempo cada uno de nosotros pasa en línea, específicamente con cualquier producto en particular. No desarrollar aplicaciones o sitios web "pegajosos" que mantengan nuestra atención en ellos significa que es probable que la aplicación o el sitio web cierren. Es la economía de la atención. No es un juego nuevo, pero hay muchas reglas dado el nuevo orden mundial que generó Internet.

El uso inadecuado y excesivo de estos dispositivos puede interferir con los procesos de atención, reducir la memoria de trabajo y afectar el rendimiento en tareas cognitivas, aumentando la tendencia a la procrastinación. Todo esto, a su vez, puede tener un impacto negativo en el aprendizaje y la productividad, y aumentar el riesgo de comportamientos problemáticos relacionados con la pérdida de autocontrol, la ansiedad y la depresión.

La maximización del compromiso en línea engancha a los consumidores con información de todo tipo, y la receta para el desastre personal se define como procrastinación. "Nos rendimos para sentirnos bien" con el tiempo que pasamos en las redes sociales mientras retrasamos innecesariamente otras responsabilidades e intenciones. Recompensa a corto plazo, costos a largo plazo.

La ironía y la paradoja abundan en nuestro mundo mejorado por la tecnología. Ninguno de nosotros puede escapar de ella, pero todos debemos tomar conciencia de los costos. Estamos siendo explotados, nuestra autorregulación está siendo socavada, y estamos desperdiciando nuestro recurso no renovable más valioso, el tiempo.

Twitter: @pacotrevinoa

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