En un ambiente de crisis sanitaria y económica generado por la aparición, desarrollo y propagación del virus del Covid-19, la oposición mexicana y sus intelectuales siguen intentando lograr consensos con la sociedad civil, tarea que se torna difícil debido a los diferentes intereses a los que responden cada uno de ellos en particular.
En contraparte, el Presidente Manuel López Obrador actúa diariamente para imponer una agenda que lo aleje de los temas que quieren imponer sus adversarios y le permita marcar su propia estrategia y rumbo.
Como presidente, López Obrador quiere dejar claro que escoge un camino propio, muy distinto al de su predecesor, y así recalcar y recordar las razones por las que fue electo. Como ejemplo, en Palacio Nacional, el presidente encabezó la séptima reunión con madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, municipio de Tixtla de Guerrero.

Encabezados por el antropólogo, sociólogo y académico mexicano Roger Bartra, un grupo de 30 intelectuales publicaron un desplegado denominado “Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia”.
A dos años del triunfo electoral del actual presidente de México, vale la pena recordar que de las 56 millones 611 mil personas que votaron en las pasadas elecciones federales, 53.19% lo hicieron por Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, de acuerdo con el resultado final de los cómputos distritales.