En medio de la incertidumbre que ha generado la aparición y desarrollo de la COVID‑19, la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus, el diseño de las políticas públicas coyunturales se ven inmersas en las disyuntivas e hipótesis que los lleven a explorar soluciones para lograr un equilibrio entre la salud y la economía de la población.
La pandemia de covid-19 está gestando una recesión a la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya le ha puesto nombre: "El Gran Confinamiento". Lo que debería llevar al gobierno a hacer constantes revisiones respecto a la manera que las políticas de confinamiento afectan el lado de la oferta: la mano de obra, el capital y el crecimiento de la productividad del país, para ir tomando las desiciones pertinentes en cuanto a reactivar cuidadosamente la economía, siempre cuidando la variable salud pública.
Por supuesto que con el daño hecho ya a la economía ahora será necesaria la implementación de políticas económicas, fiscales y monetarias muy fuertes y que tengan como objetivo ayudar a la recuperación.

Actualmente México continúa resintiendo las consecuencias del fenómeno de la pandemia del COVID-19, al igual que en los demás países, se ha generado una gran incertidumbre entre el pueblo y su gobierno, al estar enfrentando una situación no vista y menos vivida en la etapa moderna del país.
Después de 17 meses de la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México y 20 meses desde que Morena, su partido, asumiera la mayoría de las dos Cámaras del Congreso, la oposición en el país encontró por fin un punto de acuerdo para unificarse: la propuesta para reformar la ley y permitir al mandatario reasignar una parte del presupuesto a discreción durante emergencias económicas.