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AMLO: "No fueron tantos los muertos"

Rubén Aguilar Valenzuela   

Cuando la vida de los otros no importa y mueren en un evento trágico se puede decir que "no fueron tantos", como el presidente López Obrador sostuvo al referirse a las personas que perdieron la vida a consecuencia del huracán Otis.

 

En todas las tradiciones religiosas la vida de cada persona es sagrada y es la expresión más acabada de la acción creadora de Dios. Cada persona cuenta como un todo único e irrepetible, que merece toda atención y respeto. Es semejante a Dios.

La filosofía humanista de las personas ateas o agnósticas sostiene lo mismo. La dignidad de cada persona merece el más alto de los respetos. Cada vida vale todo. Es también el sentido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

Para el presidente los muertos provocados por Otis "no fueron tantos" y no sabemos, eso no lo ha dicho, cuando las muertes sí son muchas. ¿No son tantos equivale a 100 ó 1000? ¿Cuándo sí son muchos? ¿Cuáles es el criterio para medir?

 

En los protocolos de prevención para enfrentar los efectos de un huracán se proponen que no haya muertos, puede haber daños materiales, que difícilmente se pueden evitar, pero es posible movilizar con anticipación a la población a lugares seguros para que nadie pierda la vida.

 

El presidente siempre que ocurre un hecho trágico lo trata de minimizar. Esa es su estrategia político-comunicacional. Como parte de esta se ubica su frase "no son tantos los muertos". Siempre ante estos eventos sostiene que "no es para tanto", "que le bajen".

 

En el marco de su estrategia político-comunicacional trata de que esos temas salgan de la agenda de los medios y critica e insulta a quien informa de ellos. Los acusa de zopilotes y carroñeros. No hay que reportar la tragedia sino solo lo que hace su gobierno, para "solucionarla".    

 

Las tragedias no las enfrenta con una acción rápida y efectiva de gobierno sino solo con discursos. Entiende muy bien que comunicar es gobernar. Aplica a la perfección este gran principio de la comunicación gubernamental.

Pero se olvida que ese mismo principio sostiene que por un tiempo, incluso largo, se pude sostener la imagen de una "buena gestión" solo con saliva, como él lo hace, pero en algún momento eso cae por su propio peso.

En el largo plazo se requiere no solo saliva sino una masa de acción que se pueda comunicar, para para poder generar la percepción de una "buena gestión". Ya se verá cómo se comporta la percepción sobe la gestión del presidente ante los efectos de Otis.

Al quinto año de gobierno, y antes del huracán, conserva niveles de aprobación muy semejante a la que tuvieron sus antecesores, menos en el caso de Peña Nieto, que muy pronto tuvo una muy mala valoración. Se ubica entre el 58 % y el 60 % de aprobación.    

 

La insensibilidad del presidente ante cualquier tragedia, frente a las víctimas y sus familiares es pública y reconocida. Las evidencias son muchas. Su comportamiento ante el huracán Otis es una más. Queda para la historia su frase: "No fueron tantos los muertos".

 

 

Nota. Lo antes expuesto representa solo la opinión personal del autor

Museo Taller Luis Nishizawa (Toluca, Estado de México)

Rubén Aguilar Valenzuela 

Historia

 

En 1992 el museo se abre al público tras el plan de restauración del espacio a cargo del arquitecto Antonio Latapí. Su objetivo es preservar y difundir la obra del maestro Luis Nishizawa Flores (1918-2014). Aquí el maestro impartió su taller de artes plásticas por 25 años.

 

El Museo Taller Luis Nishizawa, junto con el Museo del Paisaje José María Velasco y el Museo del Retrato Felipe Santiago Gutiérrez, conforman el Corredor de la Plástica Mexiquense, que promueve el legado cultural e histórico de estos artistas que nacieron en el Estado de México.

 

Edificio

El edificio en su origen es una casona del siglo XVIII que durante la época virreinal fue el predio Número 8 de la calle de Esquipulas, la cual cambió varias veces de nombre al paso de los años. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas intervenciones.

Mural de cerámica en una pared de la casa.

 

Plafón en el patio central. 

 

 

Vitral en el segundo piso.

 

Patio en la parte posterior de la casa.

 

 

Caballerizas de la vieja casona.

 

 

Desde la recámara se ve este patio de la casa

 

 

 

Colección

El museo cuenta con siete salas de exhibición de las cuales tres son permanentes y exhiben la obra de Nishizawa. Hay también una sala permanente dedicada a la pintura de Eva Zepeda, su compañera de vida.

 

En este mismo sitio está el centro de investigación Luis Nishizawa y su tiempo, que tiene un acervo de 800 libros relacionados al arte, dispuestos al servicio de investigadores y público en general.

Objetos personales del maestro

 Meditaciones - Sala Eva Zepeda

La ficha técnica dice:

 

Eva Zepeda fue mujer de hogar. Se ocupó de sus hijos, dos mujeres, dos varones, y de su esposo con un alto sentido del deber: pero su verdadero hogar, el más íntimo, ha sido la pintura.

 

Todo en Eva fue virtuosísimo ya sea tratar de cocinar o pintar, lo hacía con esmero y paciencia, a fuego lento, insatisfecha siempre, anhelante de perfección, si la hay. No era una aficionada; la soportaban las sabias enseñanzas de sus maestros: Agustín Lazo, Antonio Ruíz, Raúl Anguiano, así como las lecciones de quienes admiraba devotamente: Rembrandt, Chardin, Fantin-Latour.

 

En su juventud vivió durante un año en el Valle del Mezquital. Allí retrató con intensa emoción femenina, humildes mujeres en sus afanes cotidianos. Eva era artista sensible al sufrimiento.

 

Fueron también sus modelos las pequeñas maravillas que estaban a su alcance: paisajes, frutas y flores; pero no son éstos su tema, sino ella misma, en comunión con las cosas. Lo que pinta es su verdad, lo que ven los ojos del alma. Por eso, los objetos son algo más que eso: semejan más bien realidades cósmicas; por eso, "este que ves, engaño colorido" no es sino la apariencia sensual de abismos espirituales.

 

Durante más de un año viajó por el mundo, con su compañero de vida, Luis Nishizawa Flores. Afinó su mirada al pintar, medita; al meditar, pinta. La pintura es meditación. Eva no esperaba nada. Ni halagos, ni vana trascendencia.

 

En la pintura se consumía y se consumaba, como los alimentos que a diario preparaba. El don obliga. Y ella cumplió. Y cumpliendo accedió a paraísos secretos que, por fin, después de muchos ruegos aceptó compartir con nosotros, ahora, ya, querámoslo o no, cómplices, quizá por única vez, de sus Meditaciones.

 

En el Museo de Arte Moderno. Fui yo su curador. Enamoró a los asistentes por su grandeza y modestia.

 

Augusto Isla.

 

Comentario

La casona es un gran edificio, que conserva vestigios del siglo XVIII, pero la mayor parte es del siglo XIX y XX. El maestro Nishizawa la intervino en distintas ocasiones. Entre otros de sus añadidos están: Los patios, el plafón de vidrio del patio central, el vitral de intensos colores y el mural de cerámica. La casa vale por sí misma.

 

La personalidad y la estética del maestro se dejan ver en este espacio que fue su taller y también lugar dedicado a su enseñanza. Lo mejor del museo es la misma casa. Está presente su obra, pero es una muestra reducida de su gran producción en las más variadas técnicas.  

 

 

 

Luis Nishizawa Flores

Nació en la Hacienda de San Mateo Iztacalco en el municipio de Cuautitlán, Estado de México, el 2 de febrero de 1918. Aquí vivió su infancia. Hijo de padre japonés, Kenji Nishizawa, y madre mexicana, Maria de Jesús Flores.

 

Al cumplir 90 años narró en diferentes entrevistas que en sus días de infancia disfrutaba delinear en la tierra caballos y vacas, y le gustaba ver y recorrer los paisajes de valles, lagos y bosques que después serían temas recurrentes en su pintura.

 

Su padre, de formación militar, llegó a México desde Japón y cruzaba el país rumbo a Estados Unidos, pero interrumpió su viaje al conocer a su madre, con quien se casó y procreó cinco hijos.

 

Antes de cumplir los ocho años, recién concluida la Revolución Mexicana, la familia Nishizawa se mudó a la Ciudad de México, donde él comenzó a aprender la producción de joyería y estudió música con el maestro Rodolfo Halfter.

 

Su gusto por el dibujo se mantuvo y a los 15 años entró a estudiar artes plásticas a la Academia de San Carlos, donde tuvo contacto con algunos de los más importantes profesores de su época, como José María Velasco, Julio Castellanos, José Chávez Morado, Alfredo Zalce y Benjamín Correa.

 

Como ocurría con la mayoría de los artistas mexicanos en la primera mitad del siglo XX, el nacionalismo fue un motivo de inspiración de Nishizawa, con un fuerte énfasis en los paisajes, pero antes de cumplir los 30 años de edad también estudió otros movimientos del arte como el expresionismo abstracto y el figurativismo.

 

En 1955, cuando tenía 37 años de edad, comenzó a dar clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, donde trabajó con más de 50 generaciones de artistas jóvenes, por lo cual se le otorgaron los títulos de Maestro Emérito y Doctor Honoris Causa de esa casa de estudios.

 

A los 45 años estudió en el país natal de su padre, en el Centro Japonés para las Artes, en Tokio y al regresar de ese viaje conoció y se casó con Eva Zepeda, quien fue madre de sus cuatro hijos: Gabriel, Luis, Eva y Adriana.

 

A lo largo de su vida recibió muchos reconocimientos. Entre la larga lista de los galardones y distinciones que recibió están el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1996, que le otorgó el Gobierno de la República; y la Medalla Bellas Artes, que le otorgó en 2013 el Instituto Nacional de Bellas Artes.

 

Su obra está en el museo de México, como el Museo de Arte Moderno y el Museo Carrillo Gil, de la Ciudad de México; el Centro Cultural Mexiquense, en Toluca, y en museos del mundo como el Museo de la Estampa, en Bulgaria; el Museo de la Cultura Mikubisi, en Yokohama, el Museo de Arte Moderno de Kioto y el Museo Shinanu Nagano, en Japón.

 

Hay murales suyos en el Centro Médico Nacional, del Instituto Mexicano del Seguro Social, que es de 1958. Se llama El aire es vida y la salida es la mayor riqueza y está integrado por cuatro grandes imágenes en el área de neumología.

 

En 1969 pintó en el Hospital General de zona de Celaya, Guanajuato, el mural El nacimiento de la vida. También pintó un gran mural en la estación del metro Keisei, en la ciudad de Narita, Japón.

 

Pintó murales en el edificio central de la Secretaría de Educación Púbica, en el Centro Cultural José Martí, de la ciudad de México, localizado afuera de la estación Hidalgo del Metro, así como en el Centro Cultural Universitario, de la UNAM y en el Archivo General del Estado de México.

 

Suyo es un mural en el patio central de la Procuraduría General de la República y su último gran mural, llamado Justicia se encuentra en una de las cuatro escalinatas de la sede central de la Suprema Corte de Justicia. Otras obras destacadas fueron las escenografías, en forma de telón que realizó para la obra Guantanamera del Taller Coreográfico de la UNAM, dirigido por la maestra Gloria Contreras.

 

A los 96 años, el 29 de septiembre de 2014, murió en Toluca, Estado de México, ciudad en la que vivía.  

31 octubre 2023.

Convento de la Purificación (Tlanepantla, Morelos)

 

Rubén Aguilar Valenzuela

 

Toponimia

 

Tlanepantla, proviene de los vocablos náhuatl Tlali, "tierra" y nepantla, "en medio". Se traduce como: "En Medio de la Tierra''.

 

Historia

 

Es una fundación de la Orden de San Agustín (OSA). En 1540 se funda como visita del Convento de San Guillermo de Totolapan y son los frailes de ese convento quienes construyen el conjunto de Tlanepantla.

 

Alfonso Toussaint sostiene que es en 1600 cuando los agustinos logran congregar a varios pueblos y se inicia formalmente la construcción del conjunto conventual.

 

En otra versión se dice que es hacia muy finales del siglo XVI cuando se logra congregar a los habitantes de cinco pueblos y se funda el convento.  

 

Descripción:

 

- Atrio

El atrio conserva su traza original. Está bardeado. La entrada es un arco de medio punto de mampostería. En la parte superior un frontón. Ahora el atrio está ajardinado.  

 

- Iglesia

 

Exterior

La fachada es lisa y tiene cuatro elementos: El primero es la portada que es un arco de medio punto enmarcado en columnas dobles, que sostiene un remate. El segundo la ventana rectangular del coro que está arremetida dentro de un nicho que es un arco de medio punto. El tercero el remate que es una estructura con un reloj al centro. El cuarto, en la parte superior hacia la izquierda, un nicho.

La torre se asienta sobre la fachada. Encima de esos dos cuerpos cada uno con arcos de medio punto alargados en medio de columnas. En el primero en las esquinas hay un adorno con tres elementos. El remate es una cúpula, que en la parte superior tiene una cruz. Debe ser una obra de finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX.  

Interior

La planta es de una nave. El estilo es neoclásico. Hay una cúpula octagonal. Dos altares laterales y dos repisas con imágenes. El altar mayor es neoclásico.  

La cúpula octagonal está dividida en ocho gajos. Hay cuatro ventanas. En las pechinas pinturas con la imagen de los evangelistas.

 

- Convento

El convento solo tiene claustro bajo. Todo es de piedra. En sus lados cuatro arcos de medio punto y en medio de ellos unos grandes contrafuertes con forma de proa de navío. El techo es bóveda corrida. El piso del patio es de piedra y al centro se ha construido una pequeña pirámide.

Escalera que sube hacia los techos del convento.  

 

Corredores del claustro. Techo cañón corrido.  

 

Contrafuerte y techos del convento.

 

Comentario

 

Desde 1540 Tlanepantla fue doctrina del Convento de san Guillermo en Totolapan fundado por la Orden de San Agustín (OSA).  

 

La construcción del conjunto conventual ocurre al final del siglo XVI o ya hasta 1600, después de que se logra la unificación de cinco pueblos.  

 

El atrio conserva la traza original, la iglesia ha sufrido distintas modificaciones a lo largo de los años. Ahora su interior es estilo neoclásico obra de finales del siglo XIX o principios del siglo XX.

 

Lo más relevante es su claustro de piedra de un solo nivel con cuatro arcos de medio punto en cada uno de sus lados. Tiene grandes contrafuertes. Se conserva muy bien.

 

En el terremoto de septiembre de 2017, el conjunto conventual no sufrió daños cosa que sí ocurrió en todos los otros conventos del siglo XVI en Morelos.      

 

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- Fuentes consultadas  

• Notas de la visita.

• Toussaint, Alfonso, Conventos en Morelos, Gobierno del Estado de Morelos, Cuernavaca, Morelos, 2003.

• Moreno Negrete, Serbelio, Esplendor de la arquitectura novohispana, Tomo II, Editorial Serbelio Moreno Negrete, Serbelio, Querétaro, Querétaro, 2006.

 

- Visitas

2022 (diciembre).  

 

 

El coronel no tiene quien le escriba

Rubén Aguilar Valenzuela

 El director Arturo Ripstein (1944, México) lleva al cine la novela de Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927-Ciudad de México, 2014) El coronel no tiene quien le escriba (México, España, Francia y Cuba, 1999) con guion de Paz Alicia Garciadiego, su compañera.

En su momento Ripstein y Garciadiego dijeron que trataron de ser fieles a la novela. Este texto del Premio Nobel de Literatura 1982 es cercano a temas que en otras ocasiones ha desarrollado el director.

 

La historia cuenta que al coronel le prometieron una pensión, que desde hace años espera inútilmente. Todos los viernes, arreglado con traje, se presenta en el muelle para recibir la carta que anuncia se le concede la pensión.

 

En el pueblo todos saben que ese mensaje nunca va a llegar y que la espera del coronel es en vano. Lo sabe también su mujer, que cada viernes lo mira arreglarse para ir al muelle.

 

El coronel no se resigna y prefiere cerrar los ojos ante la evidencia. Se aferra a un sueño que nunca se habrá de cumplir. ¿Qué puede hacer? ¿Qué le queda ante la realidad?

 

Siempre es un reto traducir en imágenes el texto de una novela y todavía más un relato de García Márquez, autor de culto. Uno lee sus novelas, para disfrutar precisamente de su escritura, de su manera de contar las historias.  

 

La novela es siempre distinta que la película una y otra tiene sus propias maneras y lenguajes, aunque cuenten la misma historia. En esta obra de García Márquez es patente la frustración, la amargura y la desolación.

 

Ripstein con su trabajo sale airoso e imprime su propio sello, en su manera de imaginar al personaje y visualizar su entorno, al tiempo que respeta la propuesta de García Márquez.  

 

Destacan las actuaciones y la fotografía, en momentos irreal, que ayuda a envolver el espacio, la casa y a los personajes. En su momento ganó el Premio al Cine Latinoamericano en el Festival de Cine de Sundance.

 

El coronel no tiene quien le escriba

Título original: El coronel no tiene quien le escriba

Producción: México, España, Francia y Cuba, 1999

Dirección: Arturo Ripstein

Guion: Paz Alicia Garciadiego sobre la novela de Gabriel García Márquez.

Fotografía: Guillermo Granillo

Música: David Mansfield

Actuación: Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek, Rafael Inclán, Ernesto Yáñez, Daniel Giménez Cacho, Patricia Reyes Spíndola, Odiseo Bichir, Esteban Soberanes, Julián Pastor (...)

 

@RubenAguilar

AMLO: Huir de la tragedia

Rubén Aguilar Valenzuela 

El presidente tiene como una de sus grandes habilidades la comunicación política, en el marco de una estrategia muy elaborada y compleja construida en los largos años como candidato a la presidencia.

 

Ya en el poder esa habilidad y estrategia le han permitido estar presente en los medios de comunicación como ningún otro presidente en la historia de México y establecer, día a día, los términos de la discusión mediática.

 

Uno de los pilares de esa estrategia político-comunicacional es nunca dar lugar a que su persona se vea en medio de eventos trágicos – terremotos, huracanes, matanzas – y reunido con las víctimas de ese tipo de hechos.

 

La manera como reaccionó a la tragedia que provocó el huracán Otis en Acapulco y la costa de Guerrero es un caso paradigmático, dignos de estudio, de la manera de operar su estrategia.

 

En lugar de trasladarse de inmediato hacia Acapulco en un helicóptero, para en unos minutos estar en el lugar de la tragedia y en contacto con las víctimas, optó, como siempre, por evitar ese momento.

Aplicó su manual de la estrategia político-comunicacional y se trasladó por tierra cuando sabía que la carretera estaba dañada e imposible de transitar. De manera consciente quería evitar estar en el momento más crítico en el lugar de los hechos.

 

Hizo diez horas, que estaba en sus cálculos. Cuando llegó a Acapulco, de pisa y corre, solo con el propósito de tomarse la fotografía de ya cumplí, pero sin encontrarse en el espacio del drama y con las víctimas, de inmediato se regresó a su casa ahora sí en un helicóptero, sin permanecer en el lugar de la tragedia.

 

Lo más pronto que pudo huyó del lugar, a diferencia, por ejemplo, del presidente Fox, en octubre de 2005 en el huracán Wilma, grado cinco, que lo siguió a lo largo de la costa de Quintana Roo, en un operativo organizado por la Marina en carros especiales, para cruzar cualquier río.

 

La prensa también iba para informar de la tragedia. Solo minutos después de que había pasado el huracán, el presidente se detenía en las comunidades costeras después de pasar el huracán. En todos los casos se reunió con los afectados sorprendidos de que ahí estuviera el presidente. Agradecían su presencia.

 

Ya en la noche llegó a un Cancún devastado solo horas después del paso del Wilma. Esa noche y al día siguiente, el presidente tuvo reuniones de trabajo con integrantes del gabinete y se reunió con hoteleros afectados. Se tomaron medidas de inmediato para hacer frente a la situación de la ciudad y de las comunidades costeras.

López Obrador con su estrategia político-comunicacional evitó que las víctimas le hicieran peticiones o reclamos. Eso siempre lo hace, está en su manual. Del pueblo bueno solo recibe elogios y agradecimiento y no demandas. Para él en su presencia estas no deben tener lugar.

 

Al presidente su estrategia político-comunicacional siempre le ha funcionado entre los suyos. Lo más probable es que en esta ocasión también le resulte. Estos, no importa el nivel de escolaridad y formación, construyen su pensamiento a partir de lo que el presidente les dice.

 

Escribo este artículo el domingo 29 de octubre y el presidente sigue sin visitar a las comunidades afectadas de la costa de Guerrero y no ha vuelto a Acapulco. Continúa con sus actividades como si no pasara nada. En sus mañaneras y en los eventos a los que va habla de otros temas, en particular de las elecciones de 2024.

 

En el marco de su estrategia político-comunicacional, la actitud del presidente ante la tragedia y las víctimas no es nada nuevo, siempre ha sido así. Se le puede preguntar, por ejemplo, a las madres buscadoras, pero su insensibilidad no deja de sorprender e incluso de escandalizar. La historia lo registra.

 

 

@RubenAguilar

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