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Diálogo con "altos mandos" del Ejército

Rubén Aguilar Valenzuela

En los últimos meses he tenido la oportunidad y el privilegio de platicar con altos mandos del Ejército en activo y en retiro. Ellos manifiestan su preocupación sobre la marcha del país; ven graves regresiones democráticas y no están de acuerdo en cómo se conduce y desempeña la Secretaría de la Defensa (Sedena). En estas conversaciones surgieron cuatro grandes temas:

1. El Ejército distorsionado — Estos militares consideran que en la actual gestión de la Sedena el Ejército se ha "distorsionado" o "deformado", como resultado de la decisión y acción conjunta del Comandante en Jefe y el secretario de la Defensa. Ya no es lo que era, tanto en su concepción como en su accionar.  

 

El Ejército, comentan, ya no es una institución del Estado con una misión y responsabilidad única, sino que se ha convertido en una dependencia administrativa, como otras dentro del gobierno. Por lo mismo, el Ejército ha perdido el centro de su misión histórica y la razón para lo que fue creado, que es la garantía de la seguridad nacional, la defensa de la Constitución y la democracia. Su identidad histórica se ha "distorsionado".

 

A partir de esa "distorsión", el Ejército asume una serie de responsabilidades y actividades, que lo convierten en una institución "mil usos", al servicio discrecional del Comandante en Jefe. Su misión se ha desdibujado y ahora hace de todo y tiene asignadas más de 250 tareas.  Ha perdido identidad y rumbo.

 

Ahora, dicen, la Sedena es una oficina de la presidencia de la República, bajo el mando directo, no del secretario de la Defensa, sino del Comandante en Jefe, quien la utiliza como más le conviene en el marco de sus planes y proyectos personales. En los hechos su nueva concepción e identidad es la de una supersecretaría a disposición del presidente. El secretario de la Sedena es solo un operador de su superior jerárquico: el general de cinco estrellas.  

 

2. El Ejército en la elección de 2024 — En estos tiempos con frecuencia se pregunta a los altos mandos en activo y retiro: ¿qué hará el Ejército si el presidente desconoce y rechaza los resultados electorales en 2024? Ellos son conscientes que es muy posible que el presidente, en caso de que su candidata sea derrotada, no reconozca el resultado. Hay una historia que así lo señala.    

 

Los altos mandos con los que platiqué me leyeron el artículo 177 del Reglamento del Ceremonial Militar que dice: "Los Generales, Jefes y Oficiales, al ser designados a ocupar un cargo, rendirán la protesta de desempeñarlo leal y patrióticamente, así como guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, antes de tomar el cargo en presencia de la autoridad nombrada para darles posesión y del personal que vaya a quedar bajo su mando (...)".

 

Sostienen que en el Ejército hay una cultura institucional que asume como uno de sus más grandes valores el cumplimiento y defensa de la Constitución. Los militares han sido formados en la lógica de que el Ejército es el último baluarte en la defensa y sostén de la democracia. En su versión, incluso el actual secretario de la Defensa, que consideran está muy ligado al presidente (cosa que no ven bien), no se sumaría al intento de desconocer la elección.

 

El problema, según estos militares, no está en el Ejército sino en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El Ejército va a asumir la posición que adopte este órgano del Estado mexicano. Si la oposición triunfa de manera clara, pero el TEPJF —objeto de diverso tipo de presiones— decide ilegalmente otra cosa, el Ejército no tendrá una posición distinta a la de esa institución.

 

Por eso mismo, dicen, es importante que el conjunto de la sociedad civil y las fuerzas de la oposición estén atentos y vigilantes del accionar del TEPJF. Estos militares, que están al día y tienen un amplio conocimiento de lo que pasa en México y el mundo, saben de la postura institucional que tomaron los Ejércitos de Estados Unidos y Brasil, cuando Trump y Bolsonaro solicitaron su apoyo para desconocer el resultado de las elecciones en las que perdieron la reelección.

 

3. El Ejército en las tareas de los civiles — Los altos mandos con los que platiqué no están de acuerdo con que militares en activo asuman cargos en la administración pública para hacerse cargos de tareas que no le corresponde al Ejército y que deberían estar en manos de civiles. En su visión, el presidente ha "utilizado" a los militares para poder sacar sus proyectos "estrella".

 

La gran cantidad de tareas que ahora realiza el Ejército —desde construir bancos, aeropuertos y vías férreas hasta administrar aeropuertos, aduanas y centros de migración— distorsiona las funciones propias del instituto armado, pues lo desvían de la misión que le señala la Constitución y la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.

 

Tampoco están de acuerdo en que el Ejército se meta en los negocios privados. Ellos, hombres informados, conocen muy bien la historia de los Ejércitos de Centroamérica y de Sudamérica que están metidos en negocios. La corrupción campea y México no es la excepción.

 

La corrupción es el mayor enemigo que puede tener el Ejército. Eso lo destruye. Los militares deben mantenerse alejados, al margen, de actividades que puedan prestarse a la corrupción. Los negocios propios abren el espacio para que esto se pueda dar. Hablan de datos que demuestra ya se está dando.

 

4. El presidente deprecia al Ejército — Los altos mandos con los que conversé coinciden en señalar que el presidente "desprecia" al Ejército. A lo largo de toda su vida política siempre tuvo una posición en contra del Ejército y sus integrantes, a quienes criticaba, descalificaba e incluso agredía. Están seguros esta sigue siendo su posición.

 

Ya en el poder supuestamente el presidente cambió, pero es solo para aprovecharse del Ejército y de su capacidad para hacer las obras que se había propuesto. Una vez que había ganado la presidencia vio que era la única institución del Estado que por su disciplina y capacidad podría sacar adelante lo que se proponía. El presidente, dicen, usa al Ejército y se aprovecha de él.

 

Estos militares en activo y en retiro piensan que, para revertir lo ahora "distorsionado" o "deformado" del Ejército, es necesaria la llegada de quien sea que vaya a ser la nueva presidenta de México. Ellos mencionan nombre de generales de división, para ocupar el cargo de secretario de Defensa, que piensan como ellos, y que ya en el cargo pronto podrían devolver al Ejército su identidad perdida.

1. El Ejército distorsionado — Estos militares consideran que en la actual gestión de la Sedena el Ejército se ha "distorsionado" o "deformado", como resultado de la decisión y acción conjunta del Comandante en Jefe y el secretario de la Defensa. Ya no es lo que era, tanto en su concepción como en su accionar.  

 

El Ejército, comentan, ya no es una institución del Estado con una misión y responsabilidad única, sino que se ha convertido en una dependencia administrativa, como otras dentro del gobierno. Por lo mismo, el Ejército ha perdido el centro de su misión histórica y la razón para lo que fue creado, que es la garantía de la seguridad nacional, la defensa de la Constitución y la democracia. Su identidad histórica se ha "distorsionado".

 

A partir de esa "distorsión", el Ejército asume una serie de responsabilidades y actividades, que lo convierten en una institución "mil usos", al servicio discrecional del Comandante en Jefe. Su misión se ha desdibujado y ahora hace de todo y tiene asignadas más de 250 tareas.  Ha perdido identidad y rumbo.

 

Ahora, dicen, la Sedena es una oficina de la presidencia de la República, bajo el mando directo, no del secretario de la Defensa, sino del Comandante en Jefe, quien la utiliza como más le conviene en el marco de sus planes y proyectos personales. En los hechos su nueva concepción e identidad es la de una supersecretaría a disposición del presidente. El secretario de la Sedena es solo un operador de su superior jerárquico: el general de cinco estrellas.  

 

2. El Ejército en la elección de 2024 — En estos tiempos con frecuencia se pregunta a los altos mandos en activo y retiro: ¿qué hará el Ejército si el presidente desconoce y rechaza los resultados electorales en 2024? Ellos son conscientes que es muy posible que el presidente, en caso de que su candidata sea derrotada, no reconozca el resultado. Hay una historia que así lo señala.    

 

Los altos mandos con los que platiqué me leyeron el artículo 177 del Reglamento del Ceremonial Militar que dice: "Los Generales, Jefes y Oficiales, al ser designados a ocupar un cargo, rendirán la protesta de desempeñarlo leal y patrióticamente, así como guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, antes de tomar el cargo en presencia de la autoridad nombrada para darles posesión y del personal que vaya a quedar bajo su mando (...)".

 

Sostienen que en el Ejército hay una cultura institucional que asume como uno de sus más grandes valores el cumplimiento y defensa de la Constitución. Los militares han sido formados en la lógica de que el Ejército es el último baluarte en la defensa y sostén de la democracia. En su versión, incluso el actual secretario de la Defensa, que consideran está muy ligado al presidente (cosa que no ven bien), no se sumaría al intento de desconocer la elección.

 

El problema, según estos militares, no está en el Ejército sino en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El Ejército va a asumir la posición que adopte este órgano del Estado mexicano. Si la oposición triunfa de manera clara, pero el TEPJF —objeto de diverso tipo de presiones— decide ilegalmente otra cosa, el Ejército no tendrá una posición distinta a la de esa institución.

 

Por eso mismo, dicen, es importante que el conjunto de la sociedad civil y las fuerzas de la oposición estén atentos y vigilantes del accionar del TEPJF. Estos militares, que están al día y tienen un amplio conocimiento de lo que pasa en México y el mundo, saben de la postura institucional que tomaron los Ejércitos de Estados Unidos y Brasil, cuando Trump y Bolsonaro solicitaron su apoyo para desconocer el resultado de las elecciones en las que perdieron la reelección.

 

3. El Ejército en las tareas de los civiles — Los altos mandos con los que platiqué no están de acuerdo con que militares en activo asuman cargos en la administración pública para hacerse cargos de tareas que no le corresponde al Ejército y que deberían estar en manos de civiles. En su visión, el presidente ha "utilizado" a los militares para poder sacar sus proyectos "estrella".

 

La gran cantidad de tareas que ahora realiza el Ejército —desde construir bancos, aeropuertos y vías férreas hasta administrar aeropuertos, aduanas y centros de migración— distorsiona las funciones propias del instituto armado, pues lo desvían de la misión que le señala la Constitución y la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.

 

Tampoco están de acuerdo en que el Ejército se meta en los negocios privados. Ellos, hombres informados, conocen muy bien la historia de los Ejércitos de Centroamérica y de Sudamérica que están metidos en negocios. La corrupción campea y México no es la excepción.

 

La corrupción es el mayor enemigo que puede tener el Ejército. Eso lo destruye. Los militares deben mantenerse alejados, al margen, de actividades que puedan prestarse a la corrupción. Los negocios propios abren el espacio para que esto se pueda dar. Hablan de datos que demuestra ya se está dando.

 

4. El presidente deprecia al Ejército — Los altos mandos con los que conversé coinciden en señalar que el presidente "desprecia" al Ejército. A lo largo de toda su vida política siempre tuvo una posición en contra del Ejército y sus integrantes, a quienes criticaba, descalificaba e incluso agredía. Están seguros esta sigue siendo su posición.

 

Ya en el poder supuestamente el presidente cambió, pero es solo para aprovecharse del Ejército y de su capacidad para hacer las obras que se había propuesto. Una vez que había ganado la presidencia vio que era la única institución del Estado que por su disciplina y capacidad podría sacar adelante lo que se proponía. El presidente, dicen, usa al Ejército y se aprovecha de él.

 

Estos militares en activo y en retiro piensan que, para revertir lo ahora "distorsionado" o "deformado" del Ejército, es necesaria la llegada de quien sea que vaya a ser la nueva presidenta de México. Ellos mencionan nombre de generales de división, para ocupar el cargo de secretario de Defensa, que piensan como ellos, y que ya en el cargo pronto podrían devolver al Ejército su identidad perdida.

Museo de Antropología e Historia: Centro Cultural Mexiquense (Toluca, Estado de México)

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Historia

En 1987 se inauguró el museo, que tiene como función preservar y difundir el patrimonio histórico del pueblo mexiquense. En 2021 se realizó una importante obra de renovación y mantenimiento.

Edificio

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Es un diseño del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Se encuentra en los terrenos de lo que fue la Hacienda La Pila, cuyo casco está integrado al conjunto del Centro Cultural Mexiquense.

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A la entrada del museo se encuentra un mural de Ulises Licea, de nueve metros de largo y tres de alto, con la temática de la vida de los pueblos cazadores y recolectores que habitaron las orillas del lago de Texcoco.

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Exhibición

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La exposición tiene 2,700 piezas originales que se organizan en cuatro grandes áreas temáticas:

- Medio ambiente, flora y fauna

Se ofrece una muestra de piezas paleontológicas, como osamentas de mamut y armadillos gigantes. Se presentan las características climáticas, topográficas, geológicas, zoológicas y botánicas del Estado de México.

- Época Prehispánica

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Se muestran piezas de las culturas prehispánicas que se desarrollaron en el ahora Estado de México. Se inicia con el origen del hombre americano. La vida nómada del paleolítico, los primeros recolectores y cazadores. Se exhiben herramientas arcaicas.

Hay una sección donde se exponen instrumentos musicales, orejeras, vasijas y un entierro fechados entre 700 y 200 a.C. Estos objetos proceden de Tequesquinahuac, antigua aldea del preclásico, cercana a Texcoco. Es un donativo de la Universidad Autónoma de Chapingo.

Luego se muestran el desarrollo de las diversas culturas que habitaron el estado. Hay obras de los períodos Preclásico, Clásico y Postclásico. Destacan la escultura monolítica de Ehecatl, dios del viento, descubierta en la zona arqueológica de Calixtlahuaca que data del 1000 d.C.

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Hay un tambor azteca de madera (tlapanhuehuetl) que se encontró en Malinalco. Y también una pieza que por un lado tiene una serpiente emplumada (Quetzalcóatl) y en la parte de abajo a Tlaltecuhtli.

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Hay una sección especial dedicada a Teotihuacán, Ciudad de los dioses. Hay siete fragmentos originales de pintura mural. Destacan: La imagen de un Tláloc sembrador; una procesión de coyotes y un caballero tigre. Hay también objetos de cerámica y piedra de gran calidad.

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Hay piezas de los distintos asentamientos prehispánicos que se asentaron en el hoy Estado de México como las zonas arqueológicas de Teotenango, Calixtlahuaca, Huamango, Tlalpizáhuac, y San Miguel Ixtapan.

- Sala de Historia

  • Época Colonial

Se describen los hechos más importantes del período colonial, que inicia con la conquista. Se exponen objetos religiosos, pinturas, libros y documentos. Hay una reproducción de uno de los arcos de Tlalmanalco del siglo XVI del estilo que se conoce como Tequitqui (palabra náhuatl que significa vasallo o tributario) que es producto de la mezcla entre el arte europeo e indígena.

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  • Vida Independiente y Reforma

Se describe el proceso de la Independencia y la Reforma. Se presentan datos sobre la erección del Estado de México como entidad de la Federación.

  • Historia Moderna

Inicia con el porfiriato, la Revolución Mexicana y llega hasta nuestros días.

- Sala Etnográfica

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Se exhiben objetos que pertenecen a los diversos pueblos originarios que ahora habitan en el Estado de México: otomíes, mazahuas, nahuas, matlatzincas y ocuitelcos. Hay textiles, ruecas, telares de cintura y también objetos e imágenes de sus principales fiestas cívico-religiosas.

 

Comentario

El edificio del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez es muy bello. La solución exterior con sus salientes triangulares y el patio central con sus andadores y jardines.

Se da cuenta de una historia de más de 20 000 años en lo que hoy es el Estado de México. Las etapas en las que se organiza el guion museográfico son claras y conducen la vista.

La sala dedicada al medio ambiente, la flora y la fauna, que incluye piezas paleontológicas; la sala prehispánica con piezas de enorme valor histórico y artístico. Aquí está la colección de objetos de la Cultura Matlatzinca más importante del país.

Luego sigue la sala de historia que se divide en colonial, la Independencia y la Reforma y la Historia Moderna que incluye a la Revolución mexicana.

En la sala etnográfica se exponen las diversas costumbres y expresiones artesanales de los pueblos originarios que habitan en el estado.  

La museografía es buena y didáctica. Las fichas técnicas están bien elaboradas y ofrecen información sintética relevante, para hacer la visita. Hay biblioteca y videoteca.

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Última visita: 10.06.23

@RubenAguilar

El ejército y la seguridad de las candidatas

Rubén Aguilar Valenzuela  

El ejército siempre se ha hecho cargo de la seguridad de los candidatos a la presidencia de la República, aunque en alguna ocasión el candidato López Obrador la rechazó con críticas al desempeño de los militares.

 

Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, hermana de un militar en retiro, oficialmente no son candidatas, lo serán hasta noviembre, pero claramente ya lo son en esta, la elección más adelantada en la historia del país.

 

La decisión del comandante en jefe y del secretario de la Defensa es otorgar este servicio, es una buena decisión y lo es también que las candidatas hayan aceptado la seguridad que les ofrece el ejército.

El asesinato de políticos y de candidatos a puestos de elección popular en todos los niveles es una realidad, que se acrecienta en los períodos electorales.

 

Estos homicidios se inscriben en los altos niveles de violencia que ahora existen en el país con 36 000 asesinatos al año, en los últimos seis años, y un promedio diario de 100 personas asesinadas.

En lo que va del siglo XXI, en los últimos 23 años, por lo menos han sido asesinados en el país 1271 políticos, que incluye a 144 aspirantes, precandidatos y candidatos a puestos de elección popular.

 

El 81% de estos competía por cargos municipales (alcaldías, regidurías y sindicaturas); 14% por diputaciones federales y gubernaturas; y el 6% restante aspiraba a diputaciones federales.

 

En la elección federal de 2018 fueron asesinados 48 precandidatos y candidatos en el territorio nacional y en la elección federal de 2021, el número se multiplicó y llegó a los 101 asesinatos. Esto sin contar las agresiones y los asesinatos que no se pudieron consumar y quedaron solo en intento.

 

Los estudiosos del tema prevén que el número de los homicidios de políticos, precandidatos y candidatos en la próxima elección federal va a ser por lo menos igual que en 2021.

 

En la elección de 2024 se disputan 20 263 cargos de elección popular, que la convierte en la más grande en la historia del país. De estos, 629 son cargos federales y 19 634 de carácter local.

 

A nivel federal están en juego la presidencia de la República, 500 diputaciones y 128 senadurías. Los 19 634 cargos locales incluyen nueve gubernaturas: Ciudad de México, Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Puebla, Tabasco, Yucatán, Morelos y Chiapas.

 

Y los otros 19 625 cargos locales se reparten entre los diputados de 30 congresos en los estados, 1600 alcaldías con su presidente y regidores, y 431 gobiernos, por la modalidad de los usos y costumbres.

Está muy bien que se de protección a las dos candidatas a la presidencia de la República, pero ¿qué se hará para proteger a los otros 20 263 candidatos? ¿quién se hace responsable?

 

Es necesario que, ya ahora, que los partidos políticos, el INE, la Secretaría de Gobernación, la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa, la Secretaría de Marina y los gobernadores se sienten a ver qué se harán para dar seguridad a los candidatos.

 

@RubenAguilar

Intoxicación, con alimentos

Rubén Aguilar Valenzuela

El documental Intoxicación (Estados Unidos, 2023) es una obra de la directora estadounidense Stephanie Soechtig, con base en el libro de Jeff Benedict Basado, Poisoned: The True Story of the Deadly E. Coli Outbreak That Changed the Way Americans Eat, que se publica en 2003.

 

En esta ocasión la documentalista aborda el tema de la producción de alimentos y la falta de regulaciones para evitar brotes catastróficos de patógenos de parte de las autoridades de Estados Unidos.

 

El documental analiza las repercusiones sociales e individuales de las malas prácticas en la cadena alimenticia en su país. Estructura su narrativa a través de entrevistas con expertos, activistas y familiares de víctimas intoxicadas.

 

Expone, a partir de casos reales, los altos niveles de contaminación y enfermedades transmitidas por los alimentos en Estados Unidos y hace ver la debilidad de las políticas públicas en esa materia y el comportamiento irresponsable de las empresas del sector de la producción de alimentos.

 

Destaca el papel de los activistas sociales, que han puesto sobre la mesa de la discusión un tema que las empresas y el gobierno no quieren enfrentar.

 

El documental es una crítica al gobierno, por su descuido y burocracia, y a las empresas productoras de alimentos, agricultores, ganaderos y avicultores que no están dispuestos a sacrificar ganancia, para mejorar la calidad de su producción.

Y también a las cadenas de comida rápida que no siguen las normas en la cocción y tratamiento de los alimentos, en su afán de economizar tiempo y recursos, para incrementar sus utilidades.

 

A más de la crítica el documental se propone hacer conciencia entre los consumidores del cuidado que debe tenerse de los alimentos que se ingieren. Cada uno tiene que hacerse responsable de lo que come.

La crítica especializada reconoce que el trabajo de la directora es serio y aporta elementos para comprender los peligros de las intoxicaciones alimentarias y la mejor manera de evitarlas.

 

Y que recorre de forma concisa, con un tratamiento objetivo, los principales casos de contaminación de alimentos ocurridos en los últimos años en Estados Unidos que han derivado incluso en la muerte de personas contagiadas.

 

Se puede ver en Netflix

 

Intoxicación  

Título original: Poisoned: The Dirty Truth About Your Foodaka  

Producción: Estados Unidos, 2023

Dirección: Stephanie Soechtig

Guion: Jeff Benedict

 

@RubenAguilar

El general, Centroamérica vista por Greene

Rubén Aguilar Valenzuela

El general (Fondo de Cultura Económica, México 1985) reúne las vivencias, encuentros y contactos que Graham Greene (1904, Gran Bretaña-1991, Suiza), el gran literato inglés, tuvo con Centroamérica en el período de 1976 a 1983.

 

Greene entra en contacto con Centroamérica a partir de las invitaciones que le hace el presidente de Panamá, el general Omar Torrijos (1929, Santiago de Veraguas, Panamá – 1981, Penonomé, Panamá), para que visite su país.

 

El libro narra los distintos viajes que Greene realiza a Panamá y de ahí a Nicaragua y Belice. En su testimonio da cuenta de sus encuentros con personajes de esos años en la región centroamericana y de lo que ve en su entorno.

 

La figura de Torrijos y de José de Jesús Martínez, Chuchú (1919-1991), escritor, poeta, matemático y uno de los más cercanos colaboradores del general, cautivan a Greene y expresa una gran simpatía por estos dos personajes.

 

En el texto ambos son vistos en su condición de seres humanos, con luces y sombras, más allá de lo que se pueda decir del desempeño de sus responsabilidades y tareas políticas y de gobierno.

 

Greene, junto con Gabriel García Márquez, forma parte de la delegación panameña que en 2000 firma el tratado de devolución del Canal de Panamá por Carter, que es cuando el país recobra la soberanía total de su territorio.

 

En la medida que se avanza en la lectura del texto se es testigo del proceso que vive Greene de irse comprometiendo con las causas de los distintos sectores sociales y políticos de la realidad centroamericana.  

 

El autor nunca deja de ser, es un elemento que da fuerza y autenticidad al testimonio, un inglés que vive en Francia. Hay valoraciones y juicios que provienen precisamente de esa condición.

 

Existe un conjunto de puntos de vista, por ejemplo el suicidio de Salvador Cayetano Carpio, el comandante Marcial (1918, Santa Tecla, El Salvador-1983, Managua, Nicaragua) que revelan solo tiene una versión de los hechos o carece de más información.

 

Con sus límites, no es un libro de historia, la obra nos pone en contacto con la intensa historia de Centroamérica en un período especialmente decisivo.

 

Me ha tocado vivir una parte de esa historia y en el texto hay personajes y episodios que me están muy cerca, son parte de mi propia historia.

 

Al responder a la pregunta de su interés por América Latina, Greene dice: "En esos países la política nunca ha consistido en una mera rotación de partidos electorales enemigos, sino en un asunto de vida o muerte".

 

En el momento de leer el libro me pegunté ¿Cuándo dejará de ser así? A la distancia de los años la pregunta sigue abierta y no hay una respuesta precisa.  

 

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En 1939, Greene publicó El poder y la gloria, la novela que lo lanzó a la fama. Esa obra se inspira en su visita a Tabasco y narra la persecución religiosa del gobernador Tomás Garrido Canabal (1890, Catazajá, Chiapas – 1941, Los Ángeles, California) a partir de la historia de dos sacerdotes, que están en condiciones distintas. Es una gran novela.

 

El general

Graham Greene

Fondo de Cultura Económica

México 1985

pp. 216

Página 68 de 203