Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

Diálogo entre dos papas

Rubén Aguilar Valenzuela 
Los dos papas (Estados Unidos - Reino Unido - Italia y Argentina, 2019) dirigida por el brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios y Jardinero fiel) y con guion de Anthony McCarten (Bohemian Rhapsody y Las horas más oscuras) construye, a partir de algunos datos reales, una supuesta larga conversación entre los papas Benedicto XVI (Anthony Hopkins) y Francisco (Jonathan Pryce).

La estructura del guion es una obra maestra que hace de esa conversación algo no sólo posible sino creíble. El director y el guionista ofrecen una mirada íntima, llena de humanismo, de los cardenales Ratzinger y Bergoglio y también de la relación entre ellos.

Son dos hombres que han decidido ser sacerdotes y permanecer en la Iglesia, pero cada uno entiende la manera de ser y de estar en forma muy diferente. Los dos son honestos y actúan conforme a su manera de entender el Evangelio, el seguimiento a Jesús y el papel de la Iglesia.

Los dos encuentran la forma de dialogar y dar razón de su fe. Se respetan como seres humanos. Uno confía del otro. Los dos saben que quieren el bien de la gente y que la Iglesia se ponga de su lado, pero desde concepciones muy distintas e incluso distantes.

La obra de Mirelles y McCarten no pretende ser un análisis de la Iglesia y sus crisis. Esa no es su intención. Lo que se proponen, lo logran con creces, es tratar de entender la vida interior de Benedicto XVI y Francisco como seres humanos con luces y sombras.

Los dos son hombres de fe e integrantes de la Iglesia. En ella ocupan posiciones claves. Benedicto XVI decide renunciar al papado. Lo hace con honradez y valentía. La realidad lo supera. Decide que el suyo no es el pontífice que necesita la Iglesia.

El jesuita argentino Bergoglio quiere renunciar al obispado y termina aceptando la tarea de ser papa en sustitución del alemán Ratiznger. Eso es lo que le piden las circunstancias. Tiene el aval de su antecesor y de los demás cardenales. La tarea es enorme.

El director utiliza imágenes de archivo de noticieros de televisión y las locaciones del mismo Vaticano. Eso da a la construcción ficticia de la conversación el carácter de un documental. Las escenas en la residencia de verano del papa, lugar del primer encuentro, las que suceden al interior de la Capilla Sixtina y los funerales de Juan Pablo II contribuyen a esa sensación.

Las actuaciones de Jonathan Pryce (Francisco) y Anthony Hopkins (Benedicto XVI) son extraordinarias. Los dos hacen creíbles a sus personajes y les imprimen una gran cantidad de matices. Se expresa su rivalidad y diferencia, pero también su entendimiento y cercanías.

Los dos papas
Título original: The Two Popes
Producción: Estados Unidos-Reino Unido-Italia y Argentina, 2019.

Director: Fernando Meirelles
Guion: Anthony McCarten
Fotografía: César Charlone
Música:  Bryce  Dessner
Actores: Jonathan Pryce, Anthony Hopkins, Juan Minujín ...

La prensa y el poder

Rubén Aguilar Valenzuela  

 
La novela de Enrique Serna, El vendedor de silencio (Alfaguara, 2019), que se inspira en la vida del periodista Carlos Denegri (1910-1970) tiene muchas lecturas y una de ellas, pienso la más interesante, es cuando se describe la relación que se establece entre la prensa y el poder.

Julio Scherer, el fundador de la Revista Proceso, después de haber sido expulsado por el presidente Luis Echeverría (1970-1976) del periódico Excélsior, alguna vez dijo que "Denegri fue el mejor periodista del siglo XX, pero también el más vil".
 
Denegri durante más de 30 años, precisamente desde las páginas de Excélsior, fue el periodista más poderoso de México y que en algún momento la Agencia AP lo nombró "uno de los diez periodistas más influyentes del mundo".

Serna, a partir de su investigación, construye un personaje complejo y verosímil en sus muy distintas facetas. En todas está el ser humano que aparece lleno de contradicciones. Es un hombre culto, cosmopolita, políglota y que como pocos conoce el oficio de periodista, y al mismo tiempo es corrupto, estafador, chantajista y mentiroso.

Denegri hizo del periodismo un negocio, Serna dice que "era sin duda El Rey Midas del Cuarto Poder. No había otro periodista más rico y poderoso. Fue el rey de una opinión pública prostituida. Ganaba más dinero por su silencio". En su época de mayor éxito cobraba grandes cantidades de dinero, por no publicar sus investigaciones sobre personajes de la política.

El éxito de Denegri como periodista comienza a partir de su cobertura de la Segunda Guerra Mundial. Desde Europa escribe crónicas en primera persona en las que se presenta como un corresponsal de guerra que sortea todos los peligros, para realizar su trabajo e informar a sus lectores. Esos reportajes tuvieron gran impacto entre periodistas y lectores.

Es la época en la que surgen periodistas como Scherer García, Carlos Septién García, Roberto Blanco Moheno, Ernesto Julio Teissier, Alfredo Kawage Ramia y Jacobo Zabludovsky. Unos resisten la compra del poder, pero otros no solo sucumben sino que hacen de ésta su forma de vida personal y profesional. Escriben por encargo del poder y cobraban sus trabajos.

Serna describe el régimen político, creado y gestionado por el PRI, y da cuenta del abuso del poder, de la manera en como los recursos públicos se hacen privados, de los políticos que quieren llegar a la cima de los cargos públicos no para servir sino para enriquecerse. La impunidad es la condición de que todos eso sea posible.

Denegri es la figura paradigmática de la relación entre la prensa y el poder. Fue un maestro del chantaje y del uso de sus relaciones e influencias con el sector político y también con los empresarios. A partir del sexenio de Miguel Alemán, hizo periodismo de sociales, para aprovecharse de que los nuevos ricos querían salir en los periódicos, para ostentar su riqueza.

En 1968, el ascenso de Scherer García a la dirección de Excélsior marca el declive de Denegri y de su manera de trabajar. Al cambio de la manera de hacer periodismo y de las transformaciones que ocurren en el país se une el proceso de degradación total del personaje preso del alcohol y ya con claros rasgos de locura.
 

La CEM y los Legionarios

Rubén Aguilar Valenzuela
En una reacción poco común, incluso única, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) solicitó de manera oficial a los Legionarios de Cristo que reduzcan al estado laical al sacerdote de esa congregación, Fernando Martínez.

Días atrás los Legionarios reconocieron, después de 50 años, los abusos sexuales perpetrados por este sacerdote en contra de niñas y niños en diferentes colegios de esa institución.

La CEM les pide también que el pederasta permanezca en México, para estar a disposición de las autoridades competentes.

Los Legionarios y su fundador, el pederasta Marcial Maciel, gozaron de la protección del papa Juan Pablo II y por eso los obispos mexicanos no se atrevieron nunca, teniendo la información de los delitos, a llamar a cuenta a la congregación.

Los tiempos han cambiado y los protocolos que ahora tiene la Iglesia, para enfrentar estos casos, plantean cero tolerancia para los casos del pasado y los que se puedan dar en el presente.

Los obispos plantean que en el reconocimiento de los Legionarios sobre los actos criminales de Martínez "no hemos encontrado un acto concreto de justicia y reparación del daño, para las víctimas, ni quienes actualmente, por parte de la congregación, asume la responsabilidad de transparentar a los responsables del encubrimiento".

Así, la CEM aplica los nuevos ordenamientos de la Iglesia, que en los hechos trataron, una vez más, de evitar los Legionarios. Ahora los obispos mexicanos no quieren verse como cómplices de los discípulos de Maciel. En otro tiempo lo fueron.

La CEM ha hecho público, el pasado 10 de diciembre, que se ha pedido "a las víctimas, no solo a presentar denuncias penales, sino también, a exigir la reparación del daño por las acciones u omisiones por parte de los directivos de la congregación de los Legionarios de Cristo".

"Expresamos, dicen los obispos, nuestro firme compromiso de que en este y en todos los casos de abuso sexual de menores en el seno de la Iglesia se dé atención prioritaria a las víctimas, se denuncie a los agresores, se repare el daño causado, los responsables enfrenten los procesos legales ante las autoridades civiles y canónicas, y éstas actúen de modo expedito y responsable".

Éste, sin lugar a dudas, es el posicionamiento más fuerte y claro de la Iglesia mexicana en torno a los casos de pederastia y anuncia el camino que ahora se propone seguir. En este mismo año, meses atrás, en el Vaticano se aprobaron una serie de ordenamientos que ahora aplica la CEM.

La nueva postura de los obispos mexicanos frente a los Legionarios, pero también frente a todos los pederastas del pasado y los que puede haber en el presente, debe animar a las víctimas que todavía no lo han hecho a exigir justicia y reparación del daño.

Habrá que dar seguimiento a la acción de la Iglesia y a cada uno de los obispos. En el pasado, todavía hoy, los obispos, por ignorancia, pero también por una falsa idea de evitar el escándalo, son los que han permitido la acción de los pederastas y el daño a las víctimas.

Twitter: @RubenAguilar

Sexo, erotismo y amor

Rubén Aguilar Valenzuela

 
En 1993 Octavio Paz (1914-1998) escribe el ensayo La llama doble (Seix Barral-Biblioteca Breve, 1999), que se integra de nueve partes que reúnen reflexiones, imágenes y metáforas sobre el amor que relacionan la poesía, el pensamiento y la vida del autor. Paz sobre el texto dice que "me enamoré. Entonces decidí escribir un pequeño libro sobre el amor".

Sobre este texto se han escrito muchos estudios y reseñas. Paz ofrece una reflexión sobre la historia del amor en Oriente y Occidente porque "el ocaso de nuestra imagen del amor sería una catástrofe mayor que el derrumbe de nuestros sistemas económicos y políticos, sería el fin de nuestra civilización"·

En esta obra, dice Liliana Muñoz, "se funden el poeta, el ensayista, el lector, el hombre: el Paz que escribe es el Paz que vive y ha vivido –que ha sentido y padecido– la pasión amorosa. El movimiento de La llama doble es pendular: Paz utiliza como eje la memoria histórica para articular su propia visión del amor, iluminando –embelleciendo– cada pasaje con imágenes poéticas que constituyen en cierto modo la cristalización de sus lecturas".

Paz en el texto reflexiona sobre tres llamas: sexo, erotismo y amor que son "manifestaciones de lo que llamamos vida", pero creación humana son solo el erotismo y el amor. Las tres llamas se necesitan, pero manifiestan estados diferentes. Hay una graduación que va del sexo al amor pasando por el erotismo. El sexo es lo instintivo y lo más primitivo, el erotismo es ceremonia del deseo y de los cuerpos y finalmente viene el amor, que es la entrega incondicional al otro.

Sin sexo no hay reproducción. Es una necesidad, para que la humanidad siga existiendo, pero el hombre y la mujer en su encuentro deben trascender la sola función de multiplicarse. El erotismo, un escalón en el proceso de humanización, no se sujeta al fin de la reproducción, y permite el encuentro de los amantes en el gozo compartido.

El lenguaje propio del erotismo es la mirada, la imaginación, la palabra y el cuerpo. Se expresa en el deseo de estar con el otro, de tocar al otro y de ser uno con él. Es también sexualidad, pero de otro modo. El erotismo conduce al amor, pero no necesariamente en todos los casos.

Paz plantea que el amor está presente en todas las civilizaciones, aunque de distinta manera. El amor es erotismo transformado. En su búsqueda encuentra que el amor tal como hoy día se entiende en Occidente surge con la idea del amor cortés en la Provenza francesa en los siglos XI y XII. Es la consagración total a la amada, al amado, que implica la vida sexual y erótica con sola una persona.

En versión de Paz un grupo de poetas, en el espacio de 200 años, crearon la manera de cómo entender el amor que hoy día sigue presente en Occidente. Esos poetas revolucionaron el contenido y la imagen del encuentro de la pareja. Los amantes, en su condición de amantes, eran iguales. Solo en esa igualdad puede fructificar el amor.

El amor como lo entiende Paz se da siempre en la relación con el erotismo. La amada, el amado, que es el objeto del deseo, supone una persona real y tangible, no una idea abstracta. Siempre se ama a una persona en concreto.

Paz, en la figura del asceta y el libertino, encuentra los dos extremos en el impulso del amor erótico. Los dos tiene en común que niegan la reproducción. El primero a través de la castidad se propone la comunión con Dios y el segundo busca en el placer por sí mismo el sentido de la vida. Uno y otro  buscan romper con las convenciones del mundo. Uno y otro también enfrentan la vida en solitario.

Los dos renuncian a la pareja y todas las parejas, dice Paz, son la réplica de la pareja original. Aquella que por el pecado fue expulsada del Paraíso. Desde entonces, la pareja busca aquello que la reconcilie con el Paraíso perdido que es, precisamente, el amor. Y el amor penetra y traspasa el tiempo, para crear un espacio propio donde no existe el principio y el fin sino solo el tiempo que no tiene tiempo. La eternidad.

En el encuentro erótico, cada uno de los integrantes de la pareja se crea y recrea. Uno y otro son lo mismo, pero no son lo mismo. El erotismo es, dice Paz, un acto de "creación y destrucción. Es instinto: temblor pánico, explosión vital", que deja atrás la función primaria de la reproducción, para dar lugar al amor.

El amor solo es posible entre personas realmente humanas. Es un amor muy distinto al amor de los hijos, de los padres y de los amigos. Este amor, del que se habla en el libro, requiere del "elemento erótico, la atracción hacia un cuerpo".

Entre la religión y el amor hay una estrecha relación y Paz afirma que "nuestra poesía mística está impregnada de erotismo y nuestra poesía amorosa de religiosidad". El Cantar de los Cantares es un poema erótico que alimenta la imaginación y la sensualidad. El éxtasis místico siempre ha estado asociado al placer sexual.

La llama doble
Octavio Paz
Seix Barral-Biblioteca Breve
México, 1999
pp. 221

2019 y 2020

Rubén Aguilar Valenzuela
Los analistas económicos de Citibanamex estiman que, al cierre del 2019, el crecimiento del PIB será de -0.1 % y en 2020 de 1.0 %.

Es la primera vez que la economía de México no crece, aunque sí lo hace la de Estados Unidos con la que está profundamente imbricada.

El crecimiento negativo de 2019 y el bajo pronóstico para 2020, con tendencia a la baja, responde a razones internas de carácter político que afectan a la economía.

Para que la economía crezca se requiere de una inversión de por lo menos el 24 % del PIB y en 2019 fue de solo 19.5 %. El sector privado aportó el 17.0 % y el público 2.5 %. Es la más baja desde el 2003.

El monto de la inversión del sector privado y público es muy bajo y requiere elevarse. De no hacerlo el crecimiento de la economía seguirá a la baja.

La actividad económica interna no crece y son las exportaciones las que explican el crecimiento por bajo que este sea.

A pesar de que el actual gobierno se asume como de izquierda, para 2020 el porcentaje del gasto público será el más bajo para un país de la OCDE.

Y resulta también contradictorio que no quiera elevar los impuestos como lo hacen los países socialdemócratas. El presidente se ha comprometido a no elevarlos.

En la actualidad la banca nacional tiene muchos recursos para prestar. Pero no hay demanda de crédito. Los inversionistas no quieren arriesgar y esperan señales más claras del gobierno, para animarse a invertir.

La inversión extranjera directa que ha estado llegando compra empresas que ya existen, pero no genera nueva actividad económica.

De cara a la situación económica en 2020 se espera un crecimiento del empleo formal del 1.4 % cuando en 2017 y 2018 fue del 4 %.

La entrada en vigor del T-MEC por sí misma no va a acelerar el crecimiento de la economía. Genera certidumbre entre los inversionistas, pero la economía requiere de otros incentivos.

El gobierno dice que en 2020 PEMEX va a producir 1.9 millones de barriles al día, pero otras fuentes aseguran que solo alcanza los 1.7 millones.

La inflación en 2019 va a terminar en 2.9 %, que es un buen dato, y en 2020 se espera alcance entre 3.0 y 4.0 %.

En 2019 el peso frente al dólar terminará en 19.30 y en 2020 llegará a los 20.00 pesos.

A nivel internacional seguirá influyendo la economía la evolución del conflicto comercial entre Estados Unidos y China.

Las expectativas de la economía mexicana, para 2020 no son buenas y todo indica que habrá un año muy semejante al 2019 con las implicaciones que eso tiene.

Página 185 de 202