Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

Un Acapulco distinto

Rubén Aguilar Valenzuela  
El biólogo marino y buzo, Juan Bernard, es el autor de Acapulco submarinoUna mirada bajo el mar un libro editado por el Ayuntamiento de Acapulco que presenta una realidad del puerto que sorprende.

El propósito del libro, dice su autor" es "una contribución para saber más de un Acapulco poco difundido: el Acapulco Submarino, y así conocer acerca de los mares y las costas, de nuestro litoral acapulqueño (...)".

Las fotografías fueron tomadas en seis zonas de la costa del puerto: 1) De Pié de la Cuesta a la Quebrada; 2) De la Quebrada a Flamingos; 3) Coral de Boca Chica e Isla la Roqueta; 4) Bahía de Acapulco; 5) Bahía de Puerto Marqués; 6)  De Punta Diamante al Revolcadero.

Son 185 imágenes, a todo color, y en el índice de éstas se indica la zona en la que se hizo, los metros de profundidad a los que fue tomada y el nombre de la especie que aparece en la imagen. Entre una y otra hay texto de artistas, escritores, filósofos y científicos.

Sorprenden las fotografías que uno no asocia a Acapulco sino a lugares remotos y no tocados por la civilización. La variedad de especies, de flora y fauna, es enorme y cada imagen registra una distinta.

Estas fueron tomadas a lo largo de los 62 kilómetros de litoral que se encuentra en el municipio de Acapulco. Y a una profundidad que varía entre los cinco y los 32 metros.

A pesar de esta riqueza el autor, biólogo marino, reconoce que hay un decremento de la biodiversidad en el litoral acapulqueño producto de la actividad humana de quienes viven en el puerto y del turismo masivo que ya tiene décadas.

El fotógrafo marino, a pesar del daño ecológico en Acapulco, cree "firmemente que estamos muy a tiempo de realizar acciones que puedan ayudar a nuestros mares mexicanos y nuestro litoral acapulqueño (...)."

Bernard plantea la necesidad de desarrollar una conciencia ecológica junto con la educación ambiental que permita darse cuenta "de que nosotros nos debemos al entorno del cual nosotros dependemos y eso es lo que nos ha fallado muchísimo a nivel tanto local, estatal, nacional y global".

En una comida con mis amigos Florencio Salazar y Mario Mendoza, en Acapulco, conocí a Juan Bernard que me regaló su libro con imágenes extraordinarias de las especies, de la flora y la fauna, que viven en la profundidad del litoral acapulqueño.

Acapulco submarino
Una mirada bajo el mar
Juan Bernard
Ayuntamiento de Acapulco
Acapulco, s/d
pp. 196

En otro tiempo fue sicario

Rubén Aguilar Valenzuela 
Uzi (México, 2020) es el cuarto largometraje del director salvadoreño-mexicano Pepe Valle que antes ya había filmado Las búsquedas (2013), Workers (2013) y Yo necesito amor (2019).

La película se estrenó en el Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM). Uzi es el nombre de una pequeña ametralladora de origen israelí con alta capacidad de fuego. Y Uzi es el apodo de Uziel (Manuel Sorto) un hombre que fue sicario y que ahora, a los 60 años, se dedica a administrar unos baños públicos que por años no han recibido mantenimiento.

Uzi ahora vive en la pobreza y con la culpa de su pasado. Un antiguo cliente solicita su trabajo, para que mate a un hombre. En un principio se niega, pero después, a cambio de una buena paga, acepta la tarea que lo pueden sacar de la pobreza en la que vive.

Estudia los movimientos de la persona que debe matar, que es un hombre de familia con hijos pequeños. En ese tiempo le toca ayudar en el nacimiento de un niño y se cuestiona todavía más lo que antes hacía. Un cangrejo, que mantiene en una pecera, es su mascota y con él habla de su vida y sus problemas.

El día que tiene a su presa en la mira decide no disparar e intimida con él. A partir de entonces se ven con frecuencia. Se hace amigo de la familia. El criminal que lo contrató lo presiona, para que termine su trabajo que ya le ha sido pagado. Con ese dinero se ha comprado nueva ropa y ha hecho cambios en su vida.

Una pareja de jóvenes sicarios se encarga de la tarea y mata a la persona a la que Uzi se negó asesinar. Y poco después alguien lo mata a él cuando entra a su casa que también es su negocio.

Del Valle dice que la película es "una reflexión sobre la violencia, no una película de violencia ni con violencia, me parece necesaria, más urgente y, además, más apegado a mis intereses".

Y agrega que "es la historia de un sicario retirado y es, también, un poco reflexionar sobre el ámbito de la pobreza espiritual y la pobreza material que lo rodea, el arrepentimiento, la redención (...)".

El director dice que rechaza el discurso panfletario y de denuncia y que no busca la "espectacularización sino, al contrario, me gusta como espectador un cine que desdramatiza un poco, que enfría, es más como para reflexionar".

Uzi, dice Valle, "es como la concreción de un viejo anhelo mío que era como dar mi punto de vista audiovisual sobre el tema de la violencia en México (...) un tema importante, trascendente en los últimos años en México (...) la violencia te destruye la vida de igual modo estar pensando en la violencia".

La película descansa, en su mayor parte, en la actuación de Manuel Sorto director de cine salvadoreño que vive en Francia y que antes nunca había actuado en cine. De muy joven fue actor de teatro en El Salvador y lo dirigió el padre del director de la película. Sorto da vida a un personaje entrañable.

Valle construye una historia creíble que, como se propone, invita a la reflexión sobre la violencia. Las actuaciones de todos los actores son buenas y resultan naturales. El director con muy pocos recursos estructura una película que está bien hecha y no hace concesiones.

Vi la película el día de su estreno en la Sala Julio Bracho de la UNAM durante el FICUNAM. Al final de la proyección el director y los actores dialogaron con el público. Estos reconocieron el trabajo de dirección actoral del director.
 
UZI
Producción: México, 2020
Dirección: Pepe Valle
Guion: Pepe Valle
Fotografía: César Gutiérrez Miranda
Actuación: Manuel Sorto, Regina Flores Ribot, Mauricio Pimentel, Adolfo Madera

El Banco Mundial, el Covid-19 y América Latina

Rubén Aguilar Valenzuela 
El Banco Mundial (BM) acaba de dar a conocer el Informe Semestral de la Región de América Latina y el Caribe, abril 2020, donde plantea que, al mal desempeño de la economía de la región, en 2019, se añade el shock producido por el Covid-19.

Para el BM, la región se enfrenta a "un gran shock de oferta" ya que "la demanda de China y de los países del G7 disminuirá drásticamente" con implicaciones para los exportadores de productos primarios de América del Sur y de bienes manufacturados y servicios de América Central y el Caribe. A esto se añade la caída de los precios del petróleo, que afecta a los exportadores, y el colapso del turismo en los países de la cuenca del Caribe.

Los esfuerzos por contener la epidemia han producido el descenso en la actividad económica en países que no tienen el espacio fiscal de las economías avanzadas y sí tienen altos niveles de informalidad que hace "mucho más difícil llegar hasta sus empresas y hogares por medio de mecanismos como el aplazamiento del pago de impuestos y las subvenciones salariales", plantea el BM.

Y advierte que, "las dificultades de la crisis serán enormes para grandes segmentos de la población" que viven al día y no tienen recursos para afrontar el confinamiento necesario, para contener la propagación de la epidemia". Muchos de estos hogares dependen de las remesas "que están colapsando" ante la parálisis de la actividad económica en los países de acogida, donde los trabajadores migrantes se encuentran entre los más afectados.

La respuesta de política debe abordar la dimensión social de la crisis y el "consejo estándar", que da el BM, "es proteger a los trabajadores en lugar de los trabajos" porque "el capital humano específico de la actividad podría perderse, y aumentar la producción más adelante podría ser más difícil" lo que afecta el crecimiento de la economía.

Para el BM las empresas deben recibir el apoyo del gobierno "a cambio del compromiso de mantener a sus trabajadores" y las más pequeñas deben ser asistidas por bancos y éstos "recibir incentivos" y garantías, para mantener "la disponibilidad de liquidez en un contexto de crecientes necesidades de capital de trabajo".

En esta crisis las pérdidas deben centralizarse en los gobiernos, considera el BM, en el entendido que para algunos esto no es posible y habría, entonces, que "comunicar con claridad cómo se gestionarán las pérdidas" esto regularía las expectativas y "ayudaría a los agentes económicos a adaptarse al nuevo entorno".

La gestión de la crisis requiere un pacto social que va más allá de "abordar las necesidades inmediatas y trazar el camino hacia una recuperación fuerte y sostenible. Las medidas de emergencia bien definidas son un paso en esta dirección", pero "es necesaria una visión de largo plazo. Los países deben tratar de recuperar su agenda de desarrollo, con el empleo y la transformación económica como pilares fundamentales", afirma el BM.

Postpandemia

Rubén Aguilar Valenzuela

 
En algunos medios internacionales se han publicado artículos relacionados con un Manifiesto firmado por 170 académicos de universidades holandesas donde plantean una propuesta, para transformar la economía de su país una vez que pase la pandemia.

La iniciativa, que tiene cinco puntos, ofrece una visión distinta de todo lo publicado sobre cómo hacer frente a la crisis económica después del Covid-19. Se esté de acuerdo o no con las posiciones expresadas en el documento vale la pena leer.

Los académicos que firman el manifiesto son economistas y expertos en temas relacionados con el desarrollo internacional y trabajan en las universidades de: Amsterdam, Rotterdam, Utrecht, Delft, Wageningen, Radboud y Leiden. Su propuesta se basa en el principio del decrecimiento y una vida más austera. Los cinco puntos son:

1) Reemplazo del modelo de desarrollo actual dirigido al crecimiento genérico del PIB, a través de un modelo que distingue entre sectores que pueden crecer y necesitan inversiones (los llamados sectores públicos cruciales, energía limpia, educación y cuidado) y sectores que necesitan reducirse radicalmente, dado que falta sostenibilidad o su papel es fundamental en la conducción excesiva al consumo (como los sectores de petróleo, gas, minería y publicidad).

2) Desarrollar una política económica de redistribución, que prevea una renta básica universal, integrada en una política social sólida; un fuerte y progresivo impuesto sobre la renta, ganancias y riqueza; semanas de trabajo más cortas y trabajo compartido; y reconocimiento del valor intrínseco de la asistencia sanitaria y los servicios públicos esenciales como educación y atención médica.

3) Transición a la agricultura circular basada en la conservación de la biodiversidad, producción de alimentos sostenible, principalmente local, reducción de la producción de carne y empleo con condiciones laborales justas.

4) Reducción en el consumo y los viajes, con una disminución radical en el lujo y formas derrochadoras, hacia formas necesarias, sostenibles y significativas de consumo y viajes.

5) Remisión de la deuda, principalmente a empleados, trabajadores independientes y empresarios en PYMES, pero también a países en desarrollo (a cargo de los países más ricos y las organizaciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial).

Y a estos puntos añaden que "como científicos y ciudadanos comprometidos, estamos convencidos de que estos pasos contribuirán a sociedades más sostenibles e igualitarias; sociedades que son más resistentes a los choques y pandemias que se avecinan".

"En lo que a nosotros respecta, la pregunta ya no es si debemos tomar estos pasos, sino cómo lo haremos. No podemos ignorar el hecho de que esta crisis está afectando a algunas personas más que a otras. Pero podemos hacer justicia a los grupos más gravemente afectados mediante la implementación de reformas de políticas que harán que las crisis futuras sean menos difíciles para estos grupos, y para todos nosotros, y generen menos miedo, o incluso eviten otra crisis. Instamos encarecidamente a los políticos, a los responsables políticos y a nuestros conciudadanos a que ayuden a lograr esta transición", concluyen el manifiesto.
 

Juan, el que bautizaba en el Jordán

Rubén Aguilar Valenzuela 
 
En 1991 fue la primera vez que se publicó El Bautista (DEBOLS!LLO, 2014) del escritor y poeta Javier Sicilia. Vicente Leñero, todavía en vida, escribió que a su juicio, para ese entonces, era el mejor de sus libros. Con esta obra inicia su trabajo como novelista y con ella obtiene el Premio Juan José Fuentes Mares en 1993.

En el Prólogo el autor plantea: "¿Cuánto podemos saber de un hombre? ¿Qué derecho tenemos de inmiscuirnos en la intimidad de un ser al que no conocimos y del que por lo demás sabemos muy poco? Estas preguntas
que con toda seguridad se hará el lector de esta obra, sobre todo si es cristiano, me devoraban antes de escribir El Bautista".

Y añade "sin embargo, una profunda curiosidad me poseía delante de ese hombre cuyos rasgos, apenas delineados por los Evangelios, provocaban mi fascinación, una fascinación que terminó por imponerse a la gravedad de las preguntas y a mi pudor".

"¿Por qué escribí El Bautista?" se pregunta Sicilia y se responde: "no me propuse escribir una novela biográfica y mucho menos histórica, sino escribir una meditación espiritual de mi propio drama y, porque todo aquello que es interior es universal, del drama interior del hombre. Las figuras evangélicas, como las de los santos, son figuras históricas. Pero también, en el íntimo y brutal misterio de sus vidas, expresiones de nuestro propio drama interior".
 
Y es precisamente por eso es "que nos conmuevan y nos interpelen de una manera profunda. Esos seres, como me lo decía Álvaro Mutis, son los únicos que poseen un mapa del mal. Son también, agregaría, los únicos que poseen, a la luz de Cristo, un mapa del sentido y del destino del hombre. Sus mapas, que trazaron a tientas, extraviados en la invisible geografía del alma, son fundamentales en el proceso de nuestras propias experiencias interiores. Siguiéndolos, a través de las nuestras, nos reconocemos, nos interrogamos, blasfemamos y nos respondemos. Meditar en sus vidas es meditar en las nuestras".

En el Prefacio Ignacio Solares dice: "El Bautista de Javier Sicilia es de una actualidad abrumadora, precisamente por el mundo fatal -el del siglo XXI y las terribles violencias que nos azotan- en que Juan nace, re-nace. Su actualidad es tal, precisamente, porque va a contracorriente de nuestro tiempo. ¿No es éste, de alguna manera, la primera misión del profeta? Me gusta pensar que el poeta trabaja en "otro" tiempo, con fuerzas que desconoce, que parece por momentos que le van a destruir, pero que finalmente la escritura templa y tempera y las vuelve materia visible, comunicable".

La novela de Sicilia es distinta a las otras, es original y única, a propósito de Juan, El Bautista, como él mismo dice, escribe una meditación espiritual de su propio drama interior, que como todo drama interior es universal. El de Juan, y también el de todos los creyentes, es el drama de la búsqueda de Dios y de lo que éste les pide.

Es el drama, desde la fe, de vivir la obscuridad y la no repuesta de Dios, aunque se le pida a gritos que se manifieste. Es el drama personal de no perder la fe, que es don de Dios, a pesar de todas las dudas y calamidades. Es el grito desesperado que pregunta ¿eso es lo que quieres de mí?.

Es también, y de manera contradictoria, la paz interior que llega al saber que se ha hecho la voluntad de Dios. El drama de Juan es el de todo creyente que se toma en serio la fe. Es la búsqueda, nunca acabada, de Dios y su voluntad. Es la tensión permanente y la duda metódica entre creer y no creer. Toda fe verdadera siempre, como en Juan, es duda, pero también certeza.

El Bautista
Javier Sicilia
DEBOLS!LLO
México, 2014
pp. 248

 

Página 185 de 212