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La cultura y el PIB

Rubén Aguilar Valenzuela

Amigas y amigos artistas comentan su decepción de la política cultural del actual gobierno y aseguran que es todavía peor a las anteriores que tampoco era buena. Los políticos de las distintas ideologías no terminan de entender la importancia que tiene la cultura.

En los últimos diez años la cultura ha aportado al PIB nacional entre el 4.0 y el 3.2 % con un crecimiento promedio anual del 4.4 % cuando el conjunto de la economía aumentó en 2.7 %, según el INEGI.

Los años del crecimiento más alto son 2009 con el 4.0 % y 2010 con 3.8 % y los más bajos 2017 y 2018 con 3.2 % en cada uno de esos años. El aporte del 3.2 % del PIB en 2017 representa una generación de 661,595 millones de pesos y en 2018 de 702,132 millones de pesos.

De acuerdo a Eduardo Cruz Vázquez, autor de Sector cultural. Claves de acceso (UANL, 2016) la cultura es un importante creador de empleo. En 2017 generó un millón 384 y en 2018 un millón 395 mil, que son el 3.2 % de los puestos de trabajo en el país.

Dentro del sector la producción de artesanías es la que genera el mayor número de empleos con el 35.7 % seguida de la producción cultural de los hogares con el 18.4 % y los servicios de diseño y servicios creativos con el 11.1 %

Le sigue la formación y difusión cultural en instituciones educativas con el 6.3 %, libros, impresiones y prensa con el 5.3 %, música y conciertos con el 3.5 %, patrimonio material y natural el 2.5 %, las artes visuales y plásticas el 1.7 % y las artes escénicas y espectáculos el 1.6 %.

El investigador dijo en una entrevista con Yanireth Israde (Reforma, 21.11.19) que la actividad cultural relacionada con el mercado genera el 2.7 % del PIB, los hogares el 0.6 % y el gasto público contribuye solo con el 0.2 %.

En el sector de la cultura el gasto público es marginal y revela la falta de interés de las distintas administraciones, que incluye a la presente, en impulsar una política pública de apoyo decidido a su favor.

Para el investigador es notable que "pese a las diferentes crisis y situaciones por las que ha pasado la economía nacional, el sector muestra que puede ser consistente para sostenerse en un nivel básico de aportación" como lo ha demostrado en los últimos diez años.

En 2018, el aporte del PIB en cultura se distribuye de la siguiente manera: el 36.8 % medios audiovisuales, el 18.8 % artesanías, el 18.6 % producción cultural en los hogares. Estos tres rubros representan el 74.2 % de la producción cultural del país.

Le sigue el diseño y servicios creativos con el 8.2 %, artes escénicas y espectáculos el 5.5 %, formación y difusión cultural en instituciones educativas el 4.6 % y libros, impresiones y prensa el 3.5 %. Estos cuatro rubros aportan el 21.8 %. Y el restante 4.0 % lo generan el patrimonio material y natural (1.6 %), artes visuales y plásticas (1.3 %) y música y conciertos (1.1 %).

En 2018 las artes visuales y plásticas y los medios audiovisuales son los que mostraron un mayor crecimiento con 9.7 % y 5.6 % con relación al año anterior. Y la que tuvieron una disminución del 4.0 % los libros y las impresiones y la prensa, según la Cuenta Satelital de Cultura del INEGI.

Las Reducciones del Paraguay

Rubén Aguilar Valenzuela 

El argentino Sergio Raczko realiza uno más de sus documentales dedicados al trabajo de los jesuitas en América Latina, en esta ocasión Paraquaria: La Provincia Jesuítica del Paraguay. Camino al Cielo (Argentina, 2016) producida por el estudio Roque González de Santa Cruz, que depende de la Provincia Argentina-Uruguaya de los jesuitas. La película es la primera de dos partes y tiene hora y media de duración.

En el documental se aborda la creación, al inicio del siglo XVII, de la Provincia Jesuítica del Paraguay, que en su origen comprendía Paraguay, Argentina, Chile, Uruguay, sur de Brasil, Chile y el oriente de Bolivia. Y da cuenta de lo que se conoce como las Reducciones del Paraguay, una original propuesta misional de los jesuitas.

La película inicia con la fundación de la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción en 1537, la hoy capital del Paraguay. En 1553 se crea la Provincia de la Compañía de Jesús en Brasil y en 1568 la de Perú. Los jesuitas de esta región de América discuten entre ellos si deben o no asumir el trabajo misional porque su tarea central es la educación.

En 1576 se hacen cargo de la Misión de Juli, en Perú, que va a ser el antecedente inmediato de la creación del modelo misional de los jesuitas que después se va a aplicar en lo que será la Provincia Jesuítica de Paraguay que se funda en 1604. El primer provincial es Diego de Torres, S.J. por el período que va de 1607 a 1615. La residencia del provincial estaba en Córdoba, Argentina. En un inicio la provincia se integra con jesuitas que vienen de Brasil y Perú.

Hasta antes de la experiencia de Juli, el trabajo misional de los jesuitas en esta región de América era lo que se conoce como de "entrada". Se hacían presentes en las comunidades por algunos días, pero solo luego salían. No permanecían de fijo en el lugar.

La primera fundación de las reducciones es la de San Ignacio Guazú en 1609, en territorio del actual Paraguay, a cargo del padre Marcial de Lorenzana. Los jesuitas antes habían aprendido el guaraní, para comunicarse con los habitantes del nuevo campo de su acción misional. En sus orígenes el trabajo misional se organizó en cuatro regiones: el Guayrá, el Paraná-Uruguay, Itatim y Tapé y se realizó en forma paralela.

El elemento central del nuevo proyecto misionero es la ruptura con el modelo de la encomienda y la organización de comunidades indígenas autónomas de la Corona Española y también de las autoridades eclesiales. Bajo lo que se conoce como la Ordenanza de Alfaro que es una especie de Constitución de las misiones.

En estas nuevas poblaciones (reducciones) solo se habla el guaraní. Decisión de los jesuitas, para mantener la unidad e impedir el comercio con los españoles. Los padres fundan 30 misiones en territorio de los guaraníes de 1609 a 1767, cuando la supresión de la Compañía de Jesús. De éstas, doce en la actual Argentina, diez en Brasil y ocho en Paraguay.

En cada reducción había dos sacerdotes y en las más pobladas tres. Uno se hacía cargo de la vida religiosa y el otro de las tareas relacionadas con la educación y el trabajo. La estructura espacial de todas fue la misma: la iglesia, la residencia de los padres, las casas de los indios y las estructuras administrativas. Había una gran plaza.

El padre Antonio Ruiz de Montoya y sus compañeros fundan diez misiones a partir de 1610 en la región de Guayrá, en el actual estado de Paraná en Brasil. Entre ellas Nuestra Señora de Loreto en 1610. En 1630, Ruiz de Montoya es el primero que escribe en la lengua guaraní y crea una gramática y un diccionario. Los ataques de los bandeirantes, que trafican con esclavos de los pueblos indígenas, en 1631-1632 obligan al éxodo de estas misiones que se trasladan a la región de Paranaimá, hacia el oeste.

En la película se da un lugar especial al padre Roque González de Santa Cruz (1576-1628), ahora santo, y su trabajo misional. En 1615 funda la reducción de Nuestra Señora de la Anunciación de la Encarnación de Itapúa, que seis años más tarde, en 1621 se trasladó al otro lado del Paraná. Desde aquí recorre la zona sureste de la actual provincia de Misiones. Y en 1619 establece la reducción de Nuestra Señora de la Limpia Concepción del Ibitiracuá.

A él se le encomendó el trabajo misional en lo que hoy es Uruguay. En 1626 funda la reducción de San Nicolás de Piratiní. Le siguieron Nuestra Señora de la Candelaria del Ibicuy y la de Asunción, al norte del Ijhui Grande. En 1628 establece la que va a ser su última reducción la de los Santos Mártires del Japón de Caaró. En ese mismo año él y dos de sus compañeros fueron martirizados. Escribió un catecismo en guaraní. Se habla de la imagen de la Vírgen que el padre llamaba La conquistadora, que lo acompañaban en sus viajes.

La película da cuenta de la importancia que tuvieron las bibliotecas en las reducciones. En total había 56,000 libros. En la misión de Nuestra Señora de Loreto se fabricó una imprenta que publicó libros sin solicitar permiso a las autoridades civiles y religiosas. Se habla del trabajo de Nicolás Yapuguay. Y de la publicación de la Diferencia entre lo temporal y lo eterno de Eusebio Nieremberg en 1705.

El documental muestra el legado jesuita que todavía está presente en la fuerza de la religiosidad popular, se presentan diversas festividades, tal como se celebran en la actualidad, y explica la importancia de los "estacioneros" responsables de los cantos. Y también se muestra el legado en la arquitectura, la escultura, la pintura y la extraordinaria calidad de la música barroca que se produjo en las reducciones y que todavía se sigue tocando y cantando.

En Argentina a fines del siglo XIX se "descubren" las misiones y se realizan los primeros trabajos arqueológicos. En 1940 el arquitecto Carlos Luis Onetto y otros comienzan la obra de rescate y restauración de las reducciones, que ha seguido hasta ahora en toda la extensión del territorio que ocuparon las reducciones.

La estructura del documental son imágenes de las misiones, celebraciones religiosas y, sobre todo, el registro de las entrevistas con historiadores, estudiosos de la obra de los jesuitas, artistas, músicos, sacerdotes, jesuitas y de personas que participan en las festividades y actividades religiosas.

Entre las personas que entrevista el director están los historiadores Bozider Darko Sustersic, Ernesto J.A. Maeder, Carlos Bedoya, Graciela Cambas, Ramón Gutiérrez, Liliana Mirta Rojas, Ignacio Telesca, Esteban Ángel Snihur y Susana Brandamiz. Los artistas y músicos Koki Ruiz, Ricardo Massú, Pocho Roch y Emilio Rocholll. El arquitecto Roberto Levinton y la arqueóloga Ruth Pujade.

Y también al sacerdote Juan Lino Flores y los jesuitas Antonio Betancur y Bartolomé Melía LLiteras (1932-2019) fallecido el pasado seis de diciembre. Este último, historiador, antropólogo y lingüista, ha sido uno de los más reconocidos estudiosos de la lengua y la cultura guaraní. Miembro de la Real Academia Española de la Historia. Algunos de sus libros: El guaraní conquistado y reducido, La tierra sin mal de los guaraníes, y Pueblos indígenas del Paraguay.

El documental de Sergio Raczko logra con escasos recursos, es al mismo tiempo director, guionista y camarógrafo, una visión panorámica bien documentada de lo que fueron y son hoy las reducciones jesuíticas del Paraguay. La obra es una introducción a un vasto campo de estudio de uno de los proyectos misionales más originales de la Iglesia católica y obra fundamental en la historia de la Compañía de Jésus fundada por san Ignacio de Loyola en 1540.

En la actualidad siete de las misiones han sido declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco: São Miguel das Missões (1983) en Brasil; San Ignacio Miní, Santa Ana, Santa María la Mayor y Nuestra Señora de Loreto (1984) en Argentina; Jesús de Tavarangué y Santísima Trinidad de Paraná (1993) en Paraguay.

Paraquaria. La Provincia Jesuítica del Paraguay. Camino al cielo.
Producción: Argentina, 2016

Dirección: Sergio Raczko
Guion: Sergio Raczko
Fotografía: Sergio Raczko
Música: Instrumental y coral de la época de las reducciones.
Con: Entrevistados

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A la manera de los Legionarios

Rubén Aguilar Valenzuela

 
En 1969, el padre de una niña abusada por el sacerdote Fernando Martínez Suárez, miembro de los Legionarios de Cristo, denunció ante sus superiores el hecho, pero estos no hicieron caso alguno y el pederasta siguió como si nada trabajando en colegios de la institución en la Ciudad de México, Cancún y como confesor de Salamanca, España.

El pasado 22 de noviembre, después de 50 años, los Legionarios reconocen como ciertas las seis denuncias de abuso sexual contra menores perpetradas por este sacerdote que por décadas fue protegido por la congregación religiosa.

De 1969 a 2016, a pesar de las denuncias, el sacerdote siguió ejerciendo tareas en contacto con adolescentes. Cuando la situación de protección por parte de los Legionarios se hizo ya imposible, en lugar de denunciarlo y suspenderlo, lo enviaron a España como confesor de novicias y jóvenes.

Las víctimas y sus familias no solo acusan al abusador sino también a los integrantes de la congregación que lo protegieron, para que siguiera abusando de otros niños. Las víctimas dicen que los Legionarios solo reconocen las acusaciones cuando ya han prescrito en términos jurídicos.

En el comunicado de los Legionarios, donde reconocen los hechos, culpan de los mismos a su fundador, Marcial Maciel, que fue calificado como criminal por el papa Benedicto XV, y dicen que "como superior general tomaba todas las decisiones importantes sobre los sacerdotes".

Y que "así minimizaba la capacidad de actuación de los superiores a nivel territorial o local, además de que no recibieron la información relevante para el ejercicio responsable y maduro de su oficio". Para las víctimas esta posición es una manera de justificarse, por parte de la congregación.

Para Ana Lucía Salazar, que en 1992 denunció la violación del sacerdote, resulta inexplicable que en el reconocimiento de los Legionarios no se mencione a Eloy Badía, Jorge Bernal y Aurora Morales, que lo protegieron. El primero, en ese momento, era el director territorial de la Congregación en México, y el segundo obispo de Cancún-Chetumal y director del colegio de Cancún donde ella estudiaba.

Y los Legionarios siguen sin actuar como corresponde en el intento de minimizar los hechos de por sí graves. Badía, el encubridor, ha sido nombrado padre capitular para el Capítulo General de la Legión, que tendrá lugar en 2020. Y Bernal, otro encubridor, sigue como obispo de Cancún-Chetumal.

Salazar, actriz y presentadora de radio, dice con razón, que la congregación no tiene intenciones de buscar justicia o reparar el daño y que seguirá denunciando a "una legión de pederastas y encubridores".

Y al estilo muy propio de los Legionarios, a pesar de las acusaciones y la evidencia de los actos de violencia y abuso perpetrados por Martínez Suárez, éste seguía concelebrando misas en las comunidades legionarias y escuchando confesiones. El mayor castigo de la congregación fue de carácter interno e implicaba "restricciones informales y no escritas". De estas nunca se informó a las comunidades donde se le trasladaba.

Y la Legión sigue sin castigar a los sacerdotes que protegieron al abusador que continúan en sus cargos. Badía y Bernal sabían de los hechos e intervinieron, para que las víctimas se desistieran de las denuncias. Los Legionarios al negar la gravedad de los hechos abren el espacio para seguir generando sacerdotes pederastas y protectores de los mismos. (He tomado información del artículo de Jacobo García y Georgina Zerega, El País 23.11.19)

Twitter: @RubenAguilar

Cortina de humo

Rubén Aguilar Valenzuela
El presidente Andrés Manuel López Obrador a partir de su comparecencia pública de todas las mañanas impone la agenda de la discusión mediática y obtiene una abrumadora cobertura en los medios, sobre todo en la radio, y las redes sociales.

Esto genera una cortina de humo que impide conocer con precisión cuál es la verdadera percepción que la ciudadanía tiene del presidente, su gobierno y su partido. Se da por hecho, a partir de esa presencia mediática, que tiene altos niveles de aprobación y que incluso, hay quien lo dice así,  son los más altos que han existido.

 

Todas las encuestas que se publicaron, para valorar el primer año de gobierno de López Obrador registran que la aprobación del presidente cayó entre el 5 % y el 15 % en los 12 meses pasados. Y también que la tendencia es a seguir cayendo.

De los últimos presidentes que ha tenido el país dos se pueden comparar por la expectativa que despertaron en la ciudadanía: Vicente Fox (2000-2006) y López Obrador. En la encuesta de Consulta Mitofsky sobre aprobación presidencial el primero arranca con 80.2 % de aprobación y el segundo con 62.6 %. Una diferencia de 17.6 puntos (El Economista, 28.11.19)

Al término del primer año Fox obtiene 59.4 % de aprobación y López Obrador 58.6 %. Fox, por décimas, supera a López Obrador, en su primero año de gobierno, pero cae 20.8 puntos, y el segundo sólo 4.0 puntos.

Todas las encuestas, con ciertas variaciones, registran que en el primer año de gobierno de López Obrador todos los indicadores de la gestión de su gobierno cayeron en los niveles de aprobación y crecieron en los de desaprobación.

Los temas con la mayor caída están relacionados con la seguridad. En marzo de 2019, el 53.0 % aprobaba el combate a la delincuencia y en noviembre el 31.1 %. La caída es de 22 puntos. El combate al narcotráfico y el crimen organizado pasa de 52.2 % de aprobación a 32.0%. La caída es 20 puntos, de acuerdo a la encuesta de El Universal (15.11.19).

Y lo mismo pasa con los dos temas emblemáticos de la gestión del presidente; el combate a la corrupción y la pobreza. En marzo de 2019 el primero tenía 65.8 % de aprobación y en noviembre 45.66 %. La caída es de 20 puntos. Y el segundo pasa de 64.7 % de aprobación al 52.1 %. La caída es de 12.6 puntos.

En el mismo periodo, de marzo a noviembre de 2019, la aprobación de la política del campo cae 15 puntos; la de salud 9.5 puntos; el combate al desempleo 9.3 puntos y la política económica 7.8 puntos. El presidente en lo personal está mejor evaluado, ronda en el 60 % de aprobación, que su gobierno.

El partido del presidente también va a la baja y si en marzo de 2019 tenía una intención de voto del 51.9 % en noviembre de 36.3 %, que es una caída de 15.6 puntos. Y en menor medida pasa también con la identificación de los electores con es partido que pasa del 31.9 % en marzo a 24.5 % en noviembre, una caída de 7.4 puntos, según encuesta de El Universal (25.11.19).

La cortina de humo que tiende López Obrador con su comparecencia mañanera esconde la realidad de estos números, que muestran cuál es la realidad de la aprobación y desaprobación del presidente, de la gestión de su gobierno y de la intención de votar por su partido.

En esta evidente caída en los niveles de aprobación lo que ahora favorece al presidente y su partido es que nadie de la oposición recoge ese malestar y rechazo. Los electores y ciudadanos desencantados no encuentran un lugar a dónde ir y optan, por ahora, marginarse y rechazar a la política y los políticos.

Hoy día la intención de voto de toda la oposición sumada alcanza el 16.2 % frente al 36.3 % que tiene Morena, menos de la mitad, y esto sin contar los votos que pueda sumar de sus aliados. Si hoy a nivel federal fueran las elecciones Morena volvería a ganar. Las elecciones locales tienen otra lógica y requieren de otro análisis.

La ciudadanía en general, es distinta a la base incondicional de López Obrador, se da cuenta de que las cosas no van bien con éste gobierno. El problema es que no encuentra alternativas que le resulten interesantes y con las cuales se pueda identificar que necesariamente implica propuestas novedosas y creíbles y también nuevas figuras políticas. Ese es el gran reto de la oposición.

 

* Ilustración: Víctor Solís

Tercera oleada de denuncias a sacerdotes pederastas

Rubén Aguilar Valenzuela

 
En 2002, inició en Estados Unidos la primera oleada de denuncias de casos de sacerdotes que habían abusado de menores y años después en Europa y Oceanía ocurrió la segunda oleada.

Ahora se está ante una tercera oleada que tiene lugar en América Latina. El pasado 19 de noviembre la organización británica Child Richter International Network (CRIN) dio a conocer un documento con casos en 18 países de la región.

Según CRIN la Iglesia y los gobiernos en Latinoamérica no conocen la dimensión del problema, sobre el que existe un gran tabú, y su trabajo se propone solo como el inicio para que ambos actores se den a la investigación a fondo de esta realidad.

En el estudio de CRIN cuatro países concentran el mayor número de denuncias públicas: México 550, Chile 243, Argentina 129 y Colombia 137. En Uruguay son 44 y en Guatemala 12.

El documento no contempla el caso de Brasil, la mayor catolicidad del mundo, donde oficialmente el problema no existe. CRIN cita un documento interno del Vaticano de 2005 que estima en ese país estaban implicados 1,700 sacerdotes.

La organización dice que iniciaron su investigación a partir del hecho del muy bajo nivel de denuncias en los países de la región, de mayoría católica, en comparación con otros países de población católica más pequeña y con más denuncias.

En Argentina las denuncias iniciaron en 2017 y en Chile en 2018. En estos países las víctimas se han organizado bien, para ser escuchadas y que salga a la luz pública los abusos y el nombre de los abusadores. En ambos países la justicia civil está dando respuesta a los casos.

La Iglesia en México ha dicho que 157 sacerdotes han sido suspendidos de su ministerio en los últimos nueve años y que 101 han sido procesados ante la justicia eclesiástica, pero no han revelado su identidad.

En versión del exsacerdote Alberto Athié, un reconocido luchador en contra de la pederastia, la Iglesia en México ofrece números, pero no da a conocer el nombre de los abusadores en el intento de "cuidar su imagen".

Athié, que el presidente López Obrador criticó cuando renunció a ser consejero de la CNDH, tras la elección ilegal y fraudulenta de su nueva presidenta, sostiene que es urgente "romper el pacto" entre la Iglesia y las autoridades civiles que protegen a los sacerdotes pederastas.

En América Latina, la Iglesia, por todos los medios, intenta esconder la realidad de la pederastia y encubre a los sacerdotes culpables de la misma, dice CRIN.

Y añade que incurre en el encubrimiento a partir de trasladar al acusado a otro sitio, culpar a las víctimas y sus familiares y hacer pagos secretos, para comparar el silencio de los acusadores.

La Iglesia mexicana debe ventilar el problema y ser más abierta en la manera de enfrentarlo. Lo merecen la verdad y las víctimas.

Es también la manera de decir a los sacerdotes victimarios que su delito se hará público y no habrá impunidad. (He tomado información de un artículo de Íñigo Domínguez, El País, 20.11.19)
 
Twitter: @RubenAguilar

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