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AMLO y la formación de la base electoral de Morena  

Rubén Aguilar Valenzuela 

José Gil Olmos publicó días atrás El gravoso ejército electoral de AMLO (Proceso No. 2226) que ofrece un primer recuento del trabajo que, de manera silenciosa y con recursos públicos, impulsa el presidente López Obrador en la construcción de la base electoral de Morena.

El proyecto está a cargo de Gabriel García Hernández, Coordinador General de Programas Integrales de Desarrollo, que depende de Presidencia de la República. Es un reconocido operador político y una de las personas más cercanas y de mayor confianza del presidente.

La responsabilidad de este funcionario es "coordinar a los delegados estatales y regionales del gobierno federal y llevar a cabo los programas integrales, desde las comunidades, los pueblos, los municipios, los estados, los programas de desarrollo económico-social", según Presidencia.

García Hernández informa directamente al presidente y nadie en el gobierno duda de su enorme poder. Coordina a los 17,500 integrantes del ejército de Servidores de la Nación que están distribuidos en todo el país y son los encargados de entregar los apoyos directos del gobierno federal a nombre del presidente.

La compleja estructura clientelar que encabeza García Hernández cuesta 2 mil 567 millones de pesos al año en salarios. Tiene además de los brigadistas a 32 coordinadores estatales, 128 subdelegados estatales, 266 coordinadores regionales y 105 subcoordinadores regionales. Y reciben otros 662 millones de pesos para operar.

Una parte importante de estos funcionarios, entre el 25 % y el 36 % de los mismos, han sido candidatos de Morena a distintos puestos de elección popular y también ocupado diversos cargos en el partido.

Los Servidores de la Nación son quienes levantan el Censo para el Bienestar, para identificar a los beneficiarios, al margen de los censos que por ley realiza el INEGI. Y también quienes entregan las tarjetas de los programas sociales prioritarios del presidente. Ellos saben quienes viven en cada casa y quienes pueden votar.

El uniforme que llevan es un chaleco café y para acreditarse portan una credencial que tiene grabado el nombre del presidente. Se presentan como sus representantes y no enviados por una dependencia del gobierno federal. Todo esto en clara violación de la ley.

Las 266 coordinaciones regionales coinciden con los 300 distritos electorales que actualmente tiene el país. El trabajo de toda la estructura se organiza tomando en cuenta cada una de estas demarcaciones electorales.

El presidente de manera directa supervisa este trabajo de construcción de una base electoral clientelar a partir de la relación que establecen los Servidores de la Nación con los beneficiarios de los programas.

Estos se encargan de decirles que el recurso se los envía el presidente, no tal o cual dependencia, y que es él a quien se lo deben de agradecer. Se espera como resultado de la acción que los beneficiarios voten por Morena en las elecciones.

@RubenAguilar    

Trotsky y la televisión rusa

Rubén Aguilar Valenzuela

 
Trotsky (Rusia, 2017) es una serie de ocho capítulos producida por el Canal 1 de la televisión rusa que se estrenó en 2017 con un enorme éxito de audiencia en ese país. Konstantin Ernst, el director del canal, ante las críticas responde que no se quería hacer una biografía o un documental sobre la vida de Trostsky sino una serie con elementos reales y ficticios de su vida con el propósito de hablar sobre la Revolución de 1917.

El elenco está compuesto por actores y actrices muy reconocidos en Rusia como Konstantin Khabenesky (León Trotsky), Olga Sutulova (Natalia Sedeova, la esposa de Trotsky), Yevgeny Stychkin (Valdimir Lenin), Orkhan Abulov (José Stalin), Maksim Matveyev (Frank Jackson un periodista estadounidense que es quien asesina a Trotsky y ocupa el papel de Ramón Mercader), Aleksander Bergman (Diego Rivera) y Viktoria Poltorak (Frida Kahlo).

En Rusia la serie ganó muchos de los premios que otorga la Asociación de Productores de Cine y Televisión: Mejor Sonido; Mejor Dirección Artística; Mejor Maquillaje; Mejor Fotografía; Mejores Efectos Especiales; Mejor Actriz (Olga Sutulova), Mejor Actor (Konstantin Khabensky) y Mejor Serie de Televisión. Es notable la fotografía de Sergei Trofimov y Nikolai Bogachov.

La serie deja mal parados a Lenin, a Stalin y a Trotsky que son los líderes históricos de la Revolución de Octubre. A Lenin se le caracteriza como oportunista, maniobrero y calculador; a Stalin como ignorante y bárbaro y a Trotsky como arrogante, soberbio y sanguinario. A finales de 2018, Netflix compró los derechos a la televisión rusa, para ponerla en su plataforma.

La serie es una superproducción de la televisión pública rusa. Se toman hechos reales de la vida de Trotsky y otros que se inventan, para construir un personaje muy atractivo que muestra a un hombre inteligente, lúcido, osado y un gran orador, pero también a un sujeto perverso y capaz de cualquier cosa para conseguir lo que quiere.

La ambientación de la época, los escenarios, el vestuario, la fotografía, la actuación y la dirección de la serie son muy buenos. La televisión rusa quería hacer algo espectacular y lo logra. La trama, entre la realidad y la ficción, está muy bien armada y mantiene siempre la atención de los televidentes. La construcción dramática es muy buena.

La serie plantea dos preguntas centrales: ¿Por qué dar este trato a los líderes de la Revolución de Octubre? ¿Por qué de manera particular dar ese trato a Trotsky?  Pienso que la respuesta va en línea de lo que quiere el régimen del presidente Vladimir Putin. Es una relectura de la Revolución y de sus héroes que no lo son tanto o simplemente no lo son.

Me quedo con la idea de que el actual régimen político en Rusia trata de desacreditar a la Revolución y a sus líderes. No solo se quiere hacer un corte radical con el pasado, sino que se pretende eliminarlo del imaginario de los rusos de hoy. Eso abre espacio a la construcción de una nueva epopeya y narrativa, la que conduce Putin.

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Título original: Trotsky
Producción: Rusia, 2017
 
Dirección: Aleksander Kott y Konstantin Statskiy
Guión: Oleg Malovichko, Rusian Galeev y Pavel Teterksky
Música: Ryan Otter
Fotografía: Sergei Trofimov y Nikolai Bogachov
Con: Konstantin Khabenskiy, Mikhail Porechenkov, Maksim Matveyev, Yevgeni Stychkin, Orkhan Abulov, Sergey Bezrukov

Twitter: @RubenAguilar
 

Extinción de las especies

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado mayo se dio a conocer el informe Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), auspiciada por la ONU en la que participaron 145 científicos de 50 países con el apoyo de 310 especialistas.

El estudio plantea que están en peligro de extinción un millón de las ocho millones de especies animales y vegetales que ahora existen en el planeta.

Esta pérdida podría ocurrir en las próximas décadas de no tomarse medidas realmente efectivas y con carácter de urgente. El documento asegura que estamos frente a un "declive sin precedente" en la historia de la humanidad.

"Los ecosistemas, las especies, la población salvaje, las variedades locales y las razas del planeta y animales domésticos se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La esencial e interconectada red de vida en la Tierra se retrae y cada vez está más desgastada", asegura uno de los autores del informe.

El documento identifica y, por primera vez, clasifica los cinco principales impulsores directos de las transformaciones de la naturaleza. En los últimos 50 años son los que las han acelerado. Y son:

  1. Los cambios en el uso de la tierra y el mar. Por la acción humana se han visto alterados significativamente el 75% del medio ambiente terrestre y el 66% del marino.
  2. La explotación de organismos. Ya en 2015 el 33% de los recursos pesqueros marinos eran explotados en niveles insostenibles.
  3. El cambio climático. Desde 1980 se han duplicado las emisiones de gas de efecto invernadero. Esto ha
  4. provocado un aumento global de la temperatura del 0.7 grados.
  5. La contaminación. Desde 1980 se ha multiplicado por diez la polución plástica.
  6. Las especies invasoras. Desde 1970 han aumentado en un 70% en al menos 21 países. 

 

El informe, de 1,500 páginas, plantea que el impacto no es solo medio ambiental, sino que amenaza el cumplimiento de buena parte de los objetivos del desarrollo sostenible fijados por la ONU y también a la economía y el desarrollo social.

Los científicos sostienen que golpear a la naturaleza necesariamente frena la lucha contra la pobreza, el hambre y también obstaculiza los avances en materia de salud.

La posibilidad de revertir las cosas es "transformar nuestro modelo de desarrollo" en todos sus niveles y que los ciudadanos cambien sus actuales hábitos de consumo, asegura el texto.

Twitter: @RubenAguilar

La valoración y percepción de AMLO 

Rubén Aguilar Valenzuela
Al fin del primer semestre de gobierno la aprobación del presidente López Obrador es del 61 %, la de Peña Nieto fue del 57 %, de Calderón del 65 %, de Fox del 63 %, según la serie de Consulta Mitofsky.

Los cuatro se mueven en rangos semejantes, no hay nada excepcional, pero el morenista (López Obrador) queda por debajo de los panistas (Calderón y Fox) y solo arriba del priista (Peña Nieto).

En las recientes encuestas de El Financiero y Consulta Mitofsky, el presidente cae en sus niveles de aprobación en el caso de la primera del 82 % en enero a 66 % a finales de junio, 16 puntos menos, y en la segunda del 67.1 % en febrero a 61 % a finales de junio, seis puntos menos.

Una explicación de la caída de la buena percepción del presidente, que todavía sigue siendo alta, se encuentra en la valoración que la ciudadanía tiene sobre la actual situación económica y de la seguridad.

El 48 % de la población piensa que su situación económica está peor que antes, el 37 % igual y solo el 14 % dice que ha mejorado, según Consulta Mitofsky (El Economista 01.07.19).

En esta valoración influye que el 39 % de los entrevistados estima que el incremento de los precios ahora es más grave que en el gobierno anterior, el 33 % que es igual y 29 % que es menor.

Y el 35 % piensa que la creación de empleos nuevos ahora es un problema más grave que en el gobierno anterior, 33 % que es igual y solo el 30 % que es menor.

El 60 % considera que la inseguridad está peor que antes, el 23 % igual y solo el 9 % que ha mejorado. En esta valoración influye que han crecido los homicidios, los secuestros y la presencia del crimen organizado.

El 50 % estima que el problema de los homicidios ahora es más grave que en el gobierno anterior, 34 % que es igual y solo 15 % que es menor.

Y el 48 % que el problema de los secuestros ahora es más grave que en el gobierno anterior, el 33 % que es igual y solo el 16 % piensa es menor.

Sobre la presencia del crimen organizado el 48 % considera que ahora es más grave que en el gobierno anterior, el 33 % que es igual y solo el 16 % piensa es menor.

El deterioro de la imagen del presidente no se va a detener mientras que la ciudadanía no vea que mejora su situación económica y también que se reduzcan los niveles de homicidios y secuestros.

En el corto y mediano plazo la situación económica no va a mejorar y más bien todo indica que se va a complicar con un crecimiento del menos del uno por ciento el PIB en 2019 y los efectos negativos que trae consigo esta realidad.

Y los especialistas piensan que con la estrategia de enfrentar al crimen organizado y garantizar la seguridad a partir de la acción de la recién creada Guardia Nacional -el mismo Ejército con otro uniforme- se van a elevar y no reducir los niveles de violencia.

@RubenAguilar

Siete meses de gobierno

Rubén Aguilar Valenzuela  
Hoy lunes 1 de julio, al cumplirse siete meses de gestión, el presidente López Obrador convoca a un mitin en el Zócalo, para rendir un informe de gobierno. El evento es un claro pretexto, para celebrar el primer aniversario de su victoria en 2018. En adelante todos los años seguramente se va a organizar esta celebración.

López Obrador una vez pasada la elección y ya en el cargo, no ha querido asumirse como presidente de todas las y los mexicanos. Se asume solo como el presidente del sector de la ciudadanía que votó por él y está de acuerdo con todo lo que dice y hace. A los otros los ve como enemigos.

En estos meses el presidente mantiene un discurso que polariza a la sociedad y no corresponde a su investidura como Jefe del Estado y del Gobierno, sino es el propio de la cabeza de una fracción por grande que sea. Esta actitud proyecta a un mandatario intolerante y autoritario. Para él solo existe la disyuntiva de estás conmigo o estás contra mí.

Es evidente que su proyecto es restaurar el viejo presidencialismo donde el Ejecutivo se ubica por encima de los otros Poderes del Estado y también de la soberanía de los estados. Es el regreso al México del muy viejo PRI donde nada se movía sin que el presidente lo decidiera todo. Él se formó en esa tradición y la asume como un valor.

En este afán se ha propuesto eliminar los órganos autónomos del Estado, que tanto trabajo han costado construir, y también programas sociales institucionales que han sido sustituidos por apoyos directos a la población, sin reglas de operación, con el propósito de construir una gigantesca base social que se convierta en una plataforma electoral cautiva.

El presidente en estos meses mantiene un ataque frontal contra medios, periodistas y comentaristas que no coinciden con lo que le dicen y evidencian sus mentiras de todos los días. Él habita en un mundo construido con "otros datos" mismos que contradicen los que ofrecen las estadísticas de su gobierno. Vive en la negación absoluta de la realidad.

La laicidad del Estado ha sido una y otra vez violentada por el presidente que mantiene una relación privilegiada con sectores de las iglesias evangélicas a las que ha prometido dar concesiones de radio y televisión para que difundan el mensaje de Cristo, al que con frecuencia hace mención en sus intervenciones de la mañana.

Este gobierno, como nunca antes, ha castigado el presupuesto destinado a la salud. Hay gente que ya ha muerto a consecuencia de esta nueva política. Y de la misma manera se han reducido los recursos públicos para el desarrollo de la cultura, de la ciencia, de la tecnología, de la innovación y también para estudiar en el extranjero.

Muchas de las reformas que impulsa el actual gobierno, en particular la de educación con claro carácter clientelar apuntan a una regresión de carácter histórico. El país se ha militarizado y la seguridad pública ha pasado a manos de las Fuerzas Armadas. Los primeros siete meses del gobierno de López Obrador no han sido buenos para la democracia ni para México.


 

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