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Galería Episcopal de la Catedral

Catedral Basílica Menor

Durango, Durango.

Edificio

La galería está en un segundo piso en la parte posterior del edificio de la catedral. Es una construcción del siglo XVIII.

Colección

Me llamaron la atención los magníficos libros de canto gregoriano. Hay 67 y van de 1730 a 1796. Están pintados a mano. Son obra de Simón Rodríguez de Guzmán, José Remigio Puelles y Juan de Dios Rodríguez Leonardo. De este último hay también cuatro pequeñas acuarelas sobre papel con imágenes de santos que son muy buenas y datan de 1742.

Hay un magnífico tenebrario poblano de 1738, que tiene incrustaciones de concha nácar. Me gustaron dos óleos sobre lámina de cobre de autor anónimo del siglo XVIII. Hay una serie de 16 cuadros sobre la vida de la Virgen María, pintados por Francisco Clapera en lámina de cobre a finales del siglo XVIII. Se ve el tránsito del barroco al neoclásico.

Me gustó una Virgen del Refugio firmada por Miguel Cabrera en 1708. Hay una Santísima Trinidad de Francisco Martínez que estuvo activo entre 1718 y 1754 y trabajó en el Norte de México. Hay dos buenos relicarios de latón con figuras de marfil bien trabajadas del siglo XVIII. Son interesantes tres anáforas de plata de mediano tamaño, para guardar los santos óleos fechadas en 1729.

Me llamaron la atención dos Cristos de marfil de factura oriental del siglo XVIII y dos figuras policromadas, una de José y otra de María, para ser llevadas en andas durante la celebración de las posadas que son del siglo XVIII. El trabajo escultórico y la policromía son buenos. Resulta naif una custodia monumental de plata dorada con pedrería fechada en 1880.

La Sala de los Obispos tiene 29 retratos de los titulares de la diócesis de Durango de inicios del siglo XVII hasta el día de hoy. La colocación de los cuadros impide verlos bien. Su factura es muy desigual. Hay retratos firmados por José Juárez, Juan Corra y Francisco Rodríguez Juárez, pintores importantes de la Clonia, pero también muy malos retratos pintados recientemente.

En el segundo piso está también la sala capitular, que es parte del museo, a la que se entra por un estupendo arco de piedra del siglo XVIII. La dimensión del espacio con bóveda de cañón es interesante. En el altar se encuentra una buena Inmaculada de Miguel Cabrera. Hay muebles y diversos tipos de objetos. En la penúltima sala se pueden ver cuatro buenos trabajos de cera realizados por Catalina Lorenzana de Ríos ya en el siglo XIX.

Comentario

La colección está muy bien montada y en general la museografía es buena. Es un conjunto importante y notable, para el Norte de México. Me sorprendió. Es necesario un trabajo de restauración, para que los cuadros y los objetos luzcan más. En las escaleras hay una puerta de dos hojas de herrería, que puede ser de principios del XVII, que es muy hermosa.

Sobre la melancolía

Rubén Aguilar Valenzuela 

La melancolía es un tema central en la obra del antropólogo Roger Bartra y en La melancolía moderna (FCE, 2017) reflexiona una vez más sobre esta realidad.

En otras obras ha publicado sobre la influencia de la melancolía en las vidas de Emanuel Kant, Max Weber y Walter Benjamín.

Y ahora analiza las de Soeren Kirkegaard, Alexis de Tocqueville, Abraham Lincoln, Edgard Allan Poe, Ralph Blakelock, Edvard Munch, Giorgio de Chirico, Paul Delvaux, Edward Hopper, Winston Churchill y Samuel Beckett.

En los tres capítulos introductorios, antes de abordar el análisis de los personajes mencionados, reflexiona sobre el hecho de la melancolía.

Así, en el primer capítulo, aborda la obra del filósofo coreano-alemán Byung-Chul que ha estudiado nuestra época a la que define como de violencia neuronal.

Bartra plantea que los nuevos tiempos han traído "desesperación y tristeza por el mal funcionamiento de la democracia".

Y esto provoca el surgimiento de "alternativas populistas de derecha e izquierda" que generan en la sociedad confusión y abre la puerta a regímenes autoritarios e incluso dictatoriales.

En el segundo capítulo se adentra en el tema de manera más clara y cita a Víctor Hugo quien dice "la melancolía es la felicidad de estar triste".

Bartra plantea que "pareciera ser que la condición melancólica surge con gran fuerza en la cultura cuando en el transcurrir del tiempo se derrumban los valores tradicionales y se pierde el sentido de la historia".

A partir del Renacimiento, asegura el autor, la melancolía se introduce en el arte como un motivo muy concreto. Desde esa época nunca ha dejado de ser un tema en el arte.

De manera detallada, en el capítulo tres, aborda el tema de María Magdalena como expresión de la melancolía en dos cuadros de Artemisa Gentileschi, artista barroca italiana del siglo XVII. Uno de ellos en el Museo Soumaya de la ciudad de México.

Trata también sobre las láminas Le Carceri d´ Invnzione que dibuja el arquitecto italiano Giovanni Piranessi, a mediados del siglo XVIII.

Bartra en el ensayo muestra como a lo largo de la historia el arte, la literatura y la reflexión psicológica y filosófica, incluso teológica, han abordado el tema de la melancolía.

La melancolía se hace presente en los hombres y mujeres de todos los campos de la actividad humana. En los personajes que analiza en esta ocasión hay filósofos, políticos, artistas plásticos, poetas y dramaturgos.

En ocasiones la melancolía puede ser impulso a la creación de ideas y obras, pero también puede llevar a la inacción y al sufrimiento.

El texto está muy bien construido y Bartra en el desarrollo de cada uno de los capítulos dialoga con una gran cantidad de autores.

La melancolía moderna
Roger Bartra
FCE, 2017
pp. 98

Diálogo entre dos papas

Rubén Aguilar Valenzuela 
Los dos papas (Estados Unidos - Reino Unido - Italia y Argentina, 2019) dirigida por el brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios y Jardinero fiel) y con guion de Anthony McCarten (Bohemian Rhapsody y Las horas más oscuras) construye, a partir de algunos datos reales, una supuesta larga conversación entre los papas Benedicto XVI (Anthony Hopkins) y Francisco (Jonathan Pryce).

La estructura del guion es una obra maestra que hace de esa conversación algo no sólo posible sino creíble. El director y el guionista ofrecen una mirada íntima, llena de humanismo, de los cardenales Ratzinger y Bergoglio y también de la relación entre ellos.

Son dos hombres que han decidido ser sacerdotes y permanecer en la Iglesia, pero cada uno entiende la manera de ser y de estar en forma muy diferente. Los dos son honestos y actúan conforme a su manera de entender el Evangelio, el seguimiento a Jesús y el papel de la Iglesia.

Los dos encuentran la forma de dialogar y dar razón de su fe. Se respetan como seres humanos. Uno confía del otro. Los dos saben que quieren el bien de la gente y que la Iglesia se ponga de su lado, pero desde concepciones muy distintas e incluso distantes.

La obra de Mirelles y McCarten no pretende ser un análisis de la Iglesia y sus crisis. Esa no es su intención. Lo que se proponen, lo logran con creces, es tratar de entender la vida interior de Benedicto XVI y Francisco como seres humanos con luces y sombras.

Los dos son hombres de fe e integrantes de la Iglesia. En ella ocupan posiciones claves. Benedicto XVI decide renunciar al papado. Lo hace con honradez y valentía. La realidad lo supera. Decide que el suyo no es el pontífice que necesita la Iglesia.

El jesuita argentino Bergoglio quiere renunciar al obispado y termina aceptando la tarea de ser papa en sustitución del alemán Ratiznger. Eso es lo que le piden las circunstancias. Tiene el aval de su antecesor y de los demás cardenales. La tarea es enorme.

El director utiliza imágenes de archivo de noticieros de televisión y las locaciones del mismo Vaticano. Eso da a la construcción ficticia de la conversación el carácter de un documental. Las escenas en la residencia de verano del papa, lugar del primer encuentro, las que suceden al interior de la Capilla Sixtina y los funerales de Juan Pablo II contribuyen a esa sensación.

Las actuaciones de Jonathan Pryce (Francisco) y Anthony Hopkins (Benedicto XVI) son extraordinarias. Los dos hacen creíbles a sus personajes y les imprimen una gran cantidad de matices. Se expresa su rivalidad y diferencia, pero también su entendimiento y cercanías.

Los dos papas
Título original: The Two Popes
Producción: Estados Unidos-Reino Unido-Italia y Argentina, 2019.

Director: Fernando Meirelles
Guion: Anthony McCarten
Fotografía: César Charlone
Música:  Bryce  Dessner
Actores: Jonathan Pryce, Anthony Hopkins, Juan Minujín ...

Violación de los derechos humanos

Rubén Aguilar Valenzuela 
De diciembre de 2018, cuando el nuevo gobierno asumió el poder, a octubre de 2019 la CNDH abrió 1,041 expedientes de quejas contra el Ejército, la Guardia Nacional, la Marina, la Policía Federal y la SSPC por presunta violación de los derechos humanos.

En el último año del gobierno del presidente Peña Nieto, de enero a noviembre de 2018, los expedientes abiertos fueron 1,082, 41 casos más que en el primer año de la actual administración.

Ahora, contra el Ejército se presentaron 430 casos frente a 283 del año anterior, 147 más; contra la Marina 202 frente a 257 del año anterior, 55 menos; contra la Policía Federal 248 frente a 507 del año anterior, 259 menos, de acuerdo a la CNDH.

En el caso de la Guardia Nacional que no existía en el sexenio pasado, aunque es el Ejército con otro uniforme, se registraron 24 denuncias y contra la SSPC, que tampoco existía, 137.

Las denuncias en la actual administración son por: Detención arbitraria; faltar a la legalidad; trato cruel, inhumano o degradante; prestar indebidamente el servicio público; incumplir con las formalidades de orden de cateo; emplear arbitrariamente la fuerza pública; tortura; privar de la vida; retención ilegal y casos que no se puede determinar que son los más.

La CNDH ha abierto carpeta a todas estas quejas, pero hasta ahora no ha dicho cuáles casos merecen alguna recomendación a las instituciones del Estado que presuntamente han violado los derechos humanos de los quejosos. Por ahora, el actual gobierno no ha recibido ninguna recomendación del CNDH por estas denuncias.

El cambio de la estrategia de seguridad, que en palabras del presidente López Obrador se traduce en la frase "abrazos y no balazos", no ha disminuido la denuncia de presuntos hechos de violación de los derechos humanos por las Fuerzas de Seguridad del Estado que se mantienen en el mismo nivel del último año del gobierno anterior.

En el caso del Ejército las carpetas abiertas por denuncias ciudadanas crecen de manera notable al pasar de 283 a 430 de un año al otro. Algunos especialistas plantean que el aumento tiene que ver con el Ejército ahora realiza una serie de funciones relacionadas con la seguridad pública que no le corresponden.

Los estudios del tema plantean que el Ejército y la Marina no están preparados para las tareas de tipo policial que ahora desempeñan y eso abre el espacio para que se cometan actos que atentan contra los derechos humanos de la población.

En los hechos, con la nueva administración, no hay un cambio perceptible en la forma de actuar las Fuerzas Armadas y por eso las denuncias ante la CNDH se mantienen en los mismos niveles de la administración anterior. Habrá que ver si en el futuro las cosas cambian. Por ahora eso no ha sucedido. Ahí están los datos.

La prensa y el poder

Rubén Aguilar Valenzuela  

 
La novela de Enrique Serna, El vendedor de silencio (Alfaguara, 2019), que se inspira en la vida del periodista Carlos Denegri (1910-1970) tiene muchas lecturas y una de ellas, pienso la más interesante, es cuando se describe la relación que se establece entre la prensa y el poder.

Julio Scherer, el fundador de la Revista Proceso, después de haber sido expulsado por el presidente Luis Echeverría (1970-1976) del periódico Excélsior, alguna vez dijo que "Denegri fue el mejor periodista del siglo XX, pero también el más vil".
 
Denegri durante más de 30 años, precisamente desde las páginas de Excélsior, fue el periodista más poderoso de México y que en algún momento la Agencia AP lo nombró "uno de los diez periodistas más influyentes del mundo".

Serna, a partir de su investigación, construye un personaje complejo y verosímil en sus muy distintas facetas. En todas está el ser humano que aparece lleno de contradicciones. Es un hombre culto, cosmopolita, políglota y que como pocos conoce el oficio de periodista, y al mismo tiempo es corrupto, estafador, chantajista y mentiroso.

Denegri hizo del periodismo un negocio, Serna dice que "era sin duda El Rey Midas del Cuarto Poder. No había otro periodista más rico y poderoso. Fue el rey de una opinión pública prostituida. Ganaba más dinero por su silencio". En su época de mayor éxito cobraba grandes cantidades de dinero, por no publicar sus investigaciones sobre personajes de la política.

El éxito de Denegri como periodista comienza a partir de su cobertura de la Segunda Guerra Mundial. Desde Europa escribe crónicas en primera persona en las que se presenta como un corresponsal de guerra que sortea todos los peligros, para realizar su trabajo e informar a sus lectores. Esos reportajes tuvieron gran impacto entre periodistas y lectores.

Es la época en la que surgen periodistas como Scherer García, Carlos Septién García, Roberto Blanco Moheno, Ernesto Julio Teissier, Alfredo Kawage Ramia y Jacobo Zabludovsky. Unos resisten la compra del poder, pero otros no solo sucumben sino que hacen de ésta su forma de vida personal y profesional. Escriben por encargo del poder y cobraban sus trabajos.

Serna describe el régimen político, creado y gestionado por el PRI, y da cuenta del abuso del poder, de la manera en como los recursos públicos se hacen privados, de los políticos que quieren llegar a la cima de los cargos públicos no para servir sino para enriquecerse. La impunidad es la condición de que todos eso sea posible.

Denegri es la figura paradigmática de la relación entre la prensa y el poder. Fue un maestro del chantaje y del uso de sus relaciones e influencias con el sector político y también con los empresarios. A partir del sexenio de Miguel Alemán, hizo periodismo de sociales, para aprovecharse de que los nuevos ricos querían salir en los periódicos, para ostentar su riqueza.

En 1968, el ascenso de Scherer García a la dirección de Excélsior marca el declive de Denegri y de su manera de trabajar. Al cambio de la manera de hacer periodismo y de las transformaciones que ocurren en el país se une el proceso de degradación total del personaje preso del alcohol y ya con claros rasgos de locura.
 

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