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Los feminicidios y el Paro Nacional de Mujeres

Rubén Aguilar Valenzuela

Ayer las marchas por la celebración del Día Internacional de la Mujer tuvieron un nivel de participación que nunca antes se había dado. Son la expresión de un nuevo nivel de conciencia y de organización del movimiento feminista y de las mujeres en defensa de sus derechos.

Hoy tiene lugar la movilización de las mujeres que se unen al Paro Nacional en protesta contra el feminicidio y el mal trato que reciben. Las proyecciones son que puedan participar entre 30 y 35 millones de mujeres, que sería, con mucho, el mayor evento ciudadano en la historia del país.

Los números que se presentan a continuación son parte de la explicación del coraje de las mujeres y de su decisión de protestar, para que cambie su situación. Es un grito a la conciencia nacional. La actual situación no puede seguir.

En el mes de enero de 2020 fueron asesinadas 319 mujeres y de ellas 72 fueron feminicidios y 247 homicidios dolosos, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El número de asesinatos de mujeres es del 5.9 % más que en enero. La cifra es 9 % menor a la de diciembre pasado cuando se sumaron 352 casos que es el mayor del que se tenga registro.

En enero hubo por lo menos un caso de feminicidio en 64 municipios del país. El de Culiacán, Sinaloa, fue el que tuvo más (4) seguido con dos en Manzanillo, Colima; Lerdo, Durango; García, y Monterrey, Nuevo León y Chitla, Puebla.

Y con un caso aparecen cuatro alcaldías de la Ciudad de México: Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza. En enero de todos los feminicidios cometidos en el país 14 corresponden a menores de edad.

En 2019, los estados con el mayor número de feminicidios fueron: Nuevo León (8), Puebla (7), Sinaoa (6), Estado de México (5) y Chiapas (4).

Y de asesinatos dolosos Guanajuato (49), Estado de México (21), Jalisco (20), Oaxaca (20), Michoacán (19) y Chihuahua (15) y Baja California (14), de acuerdo al SESMSP.

La diferencia de los números entre el SESMSP y organizaciones de la sociedad civil son los criterios, para establecer cuando un asesinato doloso puede ser considerado feminicidio.

A los 319 asesinatos (dolosos y feminicidios) de enero de 2020 hay que añadir 122 homicidios culposos. En Guanajuato (49), Jalisco (20), Ciudad de México (19), Quintana Roo (18) y Guanajuato (16).

Y también en el mismo mes 4,588 casos de lesiones dolosas contra mujeres. En el Estado de México (1,097), Guanajuato (434), Jalisco (355), Michoacán (311) y Querétaro (211).

Con los números anteriores se explica, entre otras cosas, por qué las mujeres en la encuesta de Indicadores de Bienestar del INEGI, tienden a estar menos satisfechas que los hombres.

En el caso de las mujeres los indicadores con más bajo nivel de satisfacción son la seguridad ciudadana (5.1) y la situación del país (6.8). Ellas también muestran menores niveles de satisfacción con relación a su vecindario y su ciudad.

Y todo eso que es evidente y cada vez lo es para más mujeres y hombres en el país, no lo es para el presidente y su gobierno, que descalifica al movimiento feminista y lo acusa de estar manipulado por las fuerzas conservadoras del país. Es evidente que el presidente y su gobierno no entienden nada.

La comunicación de los presidentes

Rubén Aguilar Valenzuela  
La doctora Yolanda Meyemberg coordina Estrategias de Comunicación Presidencial en México (1994-2018) (UNAM-IIS, 2019) en el que también participan Maira Vaca, Tomislav Lendo y Rodolfo Jiménez.

El texto que aquí trascribo lo leí el pasado 28 de febrero en la presentación del libro, en compañía de las y los autores, en la Feria del Libro de Minería en la Ciudad de México.

1) Literatura

En México hay muy poca literatura sobre el tema de la comunicación del gobierno y la comunicación presidencial. Y todavía menos en el ámbito académico.

Lo que ocurre en nuestro país contrasta, por ejemplo, con lo que sucede en Argentina donde existen editoriales, como La Crujía, solo especializada en el tema de la comunicación gubernamental.

El libro coordinado por la doctora Yolanda Meyemberg y en el que también participan Maira Vaca, Tomislav Lendo y Rodolfo Jiménez es un chorro de agua en un páramo. Es un aporte importante.

Hace algunos años con las autoras y autores me tocó trabajar en el campo de la comunicación gubernamental en particular de la comunicación presidencial. Fue una experiencia interesante y divertida.

2) La situación actual

La actual estrategia de comunicación gubernamental que tiene como único actor al presidente, que utiliza solo un instrumento; las comparecencias mañaneras, tiende a obscurecer y simplificar un tema tan complejo como es el de la comunicación presidencial sobre la que en otros países existe un monto significativo de literatura especializada en el tema.

La presencia permanente del presidente en los medios y la muy amplia cobertura que estos dan a su comunicación, pareciera hacer innecesario el tratar un tema que al parecer ya está muy bien resuelto desde Palacio Nacional. La presencia muy amplia del presidente en los medios produce una distorsión cognitiva que da por resuelto y acabado un tema que tiene muchas aristas.

A partir de la actual estrategia de comunicación presidencial nunca en México se había escrito tanto sobre el tema. La gran mayoría son artículos periodísticos críticos, algunos muy críticos, pero todavía hay poco abordes académicos.

En ese contexto ubico el libro que ahora se presenta. En él no se aborda el estudio del actual gobierno, es una tarea todavía por hacer, faltan cinco años, pero al analizar a otros gobiernos nos dan idea del trabajo que es necesario hacer con relación a la actual estrategia del presidente López Obrador.

3) El propósito

En la Introducción, la Dra. Yolanda Meyemberg, la coordinadora del seminario virtual y del texto, plantea que el libro tiene dos objetivos:

  1. El registro histórico de la comunicación presidencial en México.
  2. Mostrar como las estrategias de comunicación presidencial tienen que ajustarse en la medida que interactúan con las estrategias de los otros actores que disputan la agenda.

El desarrollo del libro se propone cumplir con estos objetivos. Así, el texto se estructura en cinco capítulos:

- Presidencia retórica en México, el discurso en la estrategia de comunicación de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. De Rodolfo Jiménez y Yolanda Meyemberg.

- El impacto de la comunicación presidencial en la aprobación de desempeño en materia de seguridad. De Tomsilav Lendo.

- La comunicación en la presidencial de Enrique Peña Nieto. De Yolanda Meyemberg.

- El modelo del portavoz presidencial en el mandato de Vicente Fox. De Yolanda Meyemberg y Rodolfo Jiménez.

- Gobierno e Internet: ¿la promesa incumplida de las redes sociales? De Maira Vaca.

4) Recapitulaciones y propuestas

En Recapitulaciones y propuestas, la última parte del libro, las y los autores ofrecen una síntesis del seminario virtual que realizaron, que concluye con el texto que ahora comentamos, y dicen que en el libro:

  1. Ofrecen una evaluación de la forma en que los distintos presidentes, de 1994 a 2018, ejercieron su liderazgo.
  2. De la expresión de este liderazgo a partir de la estrategia y las herramientas de comunicación que utilizaron.
  3. Se habla de la construcción de las narrativas políticas y la traducción de estas en mensajes y propuestas mercadológicas que se proponen la persuasión. 
  4. Explican cómo se define la agenda mediática en la interacción entre los medios y la opinión pública.
  5. Evalúan las nuevas tecnologías como vehículo de conversación entre el gobierno y la sociedad.   

 
En ese marco hacen un diagnóstico de los temas mencionados, mismos que se desarrollan en el libro, y en relación a ellos hacen una serie de propuestas con el propósito de mejorar la comunicación presidencial.


  1. Sobre el liderazgo presidencial 

Concluyen que:
 
Hay una sobrexposición de los presidentes en actos públicos y un abuso del discurso presidencial. Esta saturación no incide en la opinión pública, para que tenga una buena evaluación del desempeño del presidente.
 
Por eso proponen:
 
- Evaluar la rentabilidad de los eventos presidenciales.
- Evaluar los mensajes dirigidos a los públicos específicos.
- Ubicar los temas, que son parte del mensaje, en el contexto en el que suceden y desde la perspectiva de quien escucha y no de la propia de la oficina de comunicación. 

2. Sobre la narrativa y los mensajes   

 
Concluyen que:
 
En los presidentes analizados la narrativa se construye de "desde arriba" y no tome en cuenta las preocupaciones y esperanzas del imaginario colectivo que está constituido por muy distintas audiencias. Esta narrativa es "abatida" por la realidad en desprestigio del presidente.
 
Por eso proponen:
 
- Evaluar los alcances de la estrategia y eficacia persuasiva del discurso presidencial a largo plazo.
- Construir la narrativa "desde abajo", para crear un sentimiento de pertenencia con la sociedad

3. Sobre la definición de la agenda y la relación con los medios

   
Concluyen que:
 
La construcción de la agenda mediática se articula a partir de la competencia entre actores: Medios, gobierno y sociedad. Los medios son los que definen los temas de la agenda. Los gobiernos reaccionan en actitud defensiva. Para hacer valer sus temas gastan enormes cantidades en publicidad. No hay una buena relación costo-beneficio para el gobierno. No logran tener una mejor cobertura de sus temas ni mejora su aceptación e imagen.  
 
Por eso proponen:
 
- Restablecer, lo hubo dos años (2005-2006), la conferencia de prensa como vehículo de rendición de cuentas y defensa del presidente y su gestión. Y como mecanismo para posicionar la agenda del gobierno.
 
4. Sobre las conversaciones con la sociedad
            
Concluyen que:
 
Las nuevas tecnologías de comunicación permiten que la sociedad participe en la definición de contenidos de la agenda y en la evaluación de lo que los gobiernos hacen y difunden. Es una realidad que deben considerar los políticos.  
 
Por eso proponen:
 
- Los responsables de la estrategia de comunicación del gobierno deben asumir que las nuevas plataformas demandan nuevos objetivos y procedimientos, para aprovechar las oportunidades que estas ofrecen.
- Se debe considerar las peculiaridades de cada plataforma.
- Se debe asumir que las plataformas requieren respuestas inmediatas y eficaces.     
 
5) La presidencia actual
 
A la luz del trabajo que ahora comentamos y de los temas que se analizan, para el caso de los presidentes de los cuatro últimos sexenios, se abre espacio, para el estudio del actual presidente. De entrada, me surgen diez preguntas que se derivan del texto: 
 

  1. ¿Hay una sobrexposición del presidente en actos públicos y un abuso del discurso presidencial?
  2. ¿Esta saturación incide o no en la opinión pública, para que tenga una buena evaluación del desempeño del presidente?.
  3. ¿La narrativa del presidente la construye de "desde arriba"?
  4. ¿Toma en cuenta las preocupaciones y esperanzas del imaginario colectivo que está constituido por muy distintas audiencias?.
  5. ¿Cómo se articula hoy la agenda mediática?
  6. ¿El gobierno está a la ofensiva o a la defensiva?
  7. ¿Se sigue gastando grandes cantidades en publicidad?
  8. ¿A quién se beneficia con ella?   
  9. ¿Ese gasto mejora la imagen del presidente?   
  10. ¿En este gobierno las nuevas tecnologías de comunicación permiten que la sociedad participe en la definición de contenidos de la agenda y en la evaluación de lo que los gobiernos hacen y difunden?

Espero que pronto las contesten.
Harían un gran aporte, que contribuiría a trascender la discusión polarizada de filias y fobias.
Yolanda, Maira, Tomislav y Rodolfo felicidades, por el libro.   
 
Muchas gracias.
 
Estrategias de Comunicación Presidencial en México (1994-2018)
Yolanda Meyemberg (Coordinadora)
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Sociales   
México, 2019.
pp. 220

Impunidad y "normalización" de la violencia

Rubén Aguilar Valenzuela
En 2018 en el país se cometieron 16 millones 667 mil 291 delitos contra las mujeres y de éstos solo el 7 % fueron investigados, según la última Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad (Envipe), realizada por el INEGI.

Así, son 15 millones 609 mil 239 los delitos que no fueron investigados por el Ministerio Público (MP). En 2018 de un millón 58 mil 52 casos investigados solo 58 mil 228 de los agresores fueron llevados ante un juez.

Una investigación realizada por Alexis Ortiz (El Universal, 27.02.20) da cuenta de que en las últimas cuatro Envipe (2015, 2016, 2017 y 2018) los resultados son exactamente los mismos.

En 2015 hubo 14 millones 297 mil 016 delitos contra las mujeres, en 2016 fueron 15 millones 534 mil 717 y en 2017 sumaron 16 millones 851 mil 404. En esos años solo en el 7 % de los hechos hubo investigación.

Así, en 2015 fueron 64,588 casos, en 2016 sumaron 56,214 y en 2017 llegaron a 52,714. Y de éstos solo entre el 5 % y el 7 % de los presuntos delincuentes fueron presentados a la justicia.

La Envipe señala que en las entidades del país donde más se presentan los delitos contra las mujeres son: Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Puebla, Guanajuato, Baja California, Sonora, Nuevo León y Guerrero.

Y en los estados donde hay menos son: Colima, Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Tlaxcala, Quintana Roo y Yucatán.

Las mujeres no acuden al MP a presentar sus denuncias porque: Considera que es una pérdida de tiempo; no confían en la autoridad; consideran que el delito no tiene importancia; no tienen pruebas que presentar; piensan que es un trámite largo; por miedo al agresor; por la actitud hostil de las autoridades y por temor a ser extorsionadas.

Especialistas en el tema consideran que detrás de las reservas ya señaladas por parte de las mujeres, para denunciar la violencia en su contra, está la visión que éstas tienen, producto de la cultura dominante, de asumir como "normal" que los hombres sean violentos. Así, tienden a minimizar las vejaciones de las que son objeto.

De otro lado está que las instituciones públicas están rebasadas y no están preparadas, para recibir todas las demandas que puedan presentar las mujeres. Ahora sólo se enfrentan al 7 % de los casos y no pueden con ellos. ¿Qué pasaría si les llegan el 20 % o el 30 %?

La evidencia señala que, a más de la incapacidad de las instituciones públicas, está el trato que en ellas reciben las mujeres que se caracterizan por: la discriminación, el prejuicio y los estereotipos. Y a esto, se añaden preguntas como: si está segura quiere denunciar, si no estaba alcoholizada al momento de los hechos o si no tenía una relación con el agresor.

Secuestro y extorsión de mujeres

Rubén Aguilar Valenzuela 
En enero de 2020 fueron secuestradas 37 mujeres, que es 32.1 % más alto que en diciembre pasado cuando fueron 28, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

La cantidad es mayor a la de todos los meses de 2019 cuando el promedio mensual fue del 34 %. En los últimos cuatro años el secuestro de mujeres ha crecido en 27 % al pasar de 342 víctimas en 2015 a 413 en 2019. En 2016 fueron 384, en 2017, 369 y en 2018, 404.

En enero son trece los estados que tuvieron por lo menos un caso. El mayor número de secuestros corresponde al Estado de México (10), Morelos (5) y Veracruz (4).

La Ciudad de México, Tabasco y Zacatecas tuvieron cada uno tres casos. Con dos casos están Aguascalientes y Michoacán. Y con un caso Guanajuato, Oaxaca, San Luis Potosí y Quintana Roo.

En 2019 los estados con el mayor número de secuestros de mujeres fueron: Veracruz (89), Estado de México (57), Ciudad de México (55), Morelos (24), Puebla (18), Guanajuato (16), Quintana Roo (16) y Zacatecas (15), según la organización Alto al Secuestro.

La Ciudad de México y Veracruz son los principales focos rojos al pasar, en el primer caso de 21 en 2018 a 55 en 2019, y en el segundo de 58 a 89 respectivamente. Le sigue el Estado de México donde las víctimas pasaron de un año al otro de 46 a 57.

El 90 % de las mujeres secuestradas sufrieron violación sexual y menos del 7 % denunció el hecho. En otros artículos se ha explicado por qué las mujeres no denuncian las agresiones de las que son víctimas.

De 2015 a 2019, el número de las extorsiones de mujeres creció en 73.1 % al pasar de 1,739 en 2015 a 3,102, en 2019.

En enero de 2019 los estados con el mayor número de extorsiones fueron el Estado de México (79), Veracruz (31), Jalisco (24), Nuevo León (19) y Ciudad de México (15). Les siguen Guerrero (10), Quintana Roo (10), Querétaro (8), Baja California (7) y Tamaulipas (7).

Los estados donde no hubo ningún caso de extorsión a mujeres fueron: Yucatán, Tlaxcala, Nayarit, Michoacán, Guanajuato, Coahuila, Chihuahua, Chiapas y Campeche.

Alto al Secuestro sostiene que a pesar del aumento evidente de la violencia contra las mujeres las autoridades no han hecho nada por implementar una estrategia nacional integral para prevenirla y erradicarla. En los hechos, más allá de los discursos, no hay voluntad política, para hacerlo.

De cara a la nueva conciencia de las mujeres sobre el feminicidio y la expresión de nuevos niveles de organización, para dar a conocer esa dramática realidad, los tres niveles de gobierno están obligados a manifestar una más clara voluntad política, para hacer frente al problema y dar a conocer, más allá de los discursos, políticas públicas, para hacerle frente.

Feminicidios

Rubén Aguilar Valenzuela
La geofísica María Salguero Bolaños, con sus propios recursos y esfuerzos, ha logrado levantar el mejor instrumento para registrar los feminicidios en México, que es el Mapa Nacional de Feminicidios.

Lo lleva desde 2016 cuando contabilizó 2,400 casos y en 2017 obtuvo la misma cantidad, en 2018 fueron 2,500 y en 2019 subieron hasta los 3,825.

En 2016 se asesinaban entre 5 y 6 mujeres al día y en 2019 ya son entre 10 y 11. En 2016 la mayoría de ellas tenía entre 30 y los 36 años y en 2019 entre 18 y 25 años.

Las cifras de Salguero contrastan con las del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad (SESNS) que para 2016 registra 602 casos; en 2017, 741; en 2018, 891 y en 2019, 976.

El Mapa Nacional de Feminicidios señala a Colima, Chihuahua, Baja California, Jalisco, Guanajuato y al Estado de México como las entidades que registran el mayor número de casos.

Para Salguero, la impunidad absoluta de este tipo de crímenes es lo que explica su aumento y a eso se añade que en la disputa entre las bandas del crimen organizado "las mujeres son vistas como objeto de posesión del rival y para dañarlo asesinas a sus mujeres".

Un estudio del Programa Ciudades y Espacios Públicos Seguros que realiza ONU-Mujeres en cinco ciudades del país: Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Torreón y Puebla señala que el 70 % de las mujeres se sienten inseguras en sus localidades.

El 34.3 % ha sufrido algún incidente sexual a lo largo de su vida. El 30 % en el transporte o el espacio público. El 73.6 % se siente insegura en el trasporte público, el 71.0 % en la calle y el 60.8 % en los parques y centros recreativos.

La gran mayoría de las mujeres víctimas de violencia, el 93.4 %, no la denuncia en razón de: 49.5 % porque considera es algo sin importancia; 15.2 % no sabe a dónde ir para poner la denuncia; 8.9 % por vergüenza; 7.3 % por miedo a las consecuencias y amenazas y el 4.7 % por miedo a que no se les crea o se diga que ellas son las responsables.

El estudio de ONU-Mujer señala que los espacios donde se dan los mayores casos de violencia sexual son el barrio, la calle, el transporte, el entorno laboral, el entorno escolar, los baños públicos y los mercados. Ocurren también en el ámbito familiar.

En la sociedad mexicana la violencia contra las mujeres está "normalizada", dice el estudio, y no hay conciencia de parte de la ciudadanía y de las autoridades, en todos sus niveles, de la gravedad del problema.

Las mujeres en ese entorno, que es semejante en todo el país, ven limitada su libertad que se traduce, entre otras cosas, en no poder movilizarse a donde quieran y a las horas que elijan y tampoco poder expresarse como gusten en el vestir y en lo que dicen.

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