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La liberación de París

Rubén Aguilar Valenzuela

El clásico del cine ¿Arde París? (Francia, 1966) del director René Clément se basa en la novela histórica de Larry Collins y Dominique LaPierre publicada en 1964. En el marco de la II Guerra Mundial, se narran los días de agosto de 1944 y de manera muy precisa las horas que anteceden a la liberación de París por los Ejércitos Aliados, las Fuerzas Francesas Libres y la Resistencia Francesa.

Hitler ordena al general Dietrich von Choltitz (Gert Fröbe), gobernador de la París ocupada, que resista de hasta lo último y en la retirada destruya con cargas explosivas los monumentos emblemáticos y prensa fuego a la ciudad. El título surge de la pregunta que Hitler hace a su Estado Mayor reunido en el Cuartel General de Rastenburg, el 25 de agosto de 1944. ¿Arde París? El general alemán se niega a obedecer las órdenes de Hitler.

Los autores de la novela entrevistaron a docenas de protagonistas de los hechos. En ella hay muchos detalles que se retoman en el guión de la película que dan cuenta, más allá de las acciones militares, del ambiente de la ciudad y de la vida de los parisinos en los días previos a la liberación de su ciudad.

La película es una gran superproducción en la que su director, el francés Clément, actúa como un gran concertador de los múltiples elementos con los que construye esta obra. El guión es un trabajo conjunto de Francis Ford Coopola, Gore Vidal, Pierre Bost, Jean Aurenche, Claude Brulé, Larry Collins y Dominique LaPierre. No debió haber sido fácil dirigir a la treintena de actrices y actores de gran nombre que son figuras fundamentales del cine de la segunda mitad del siglo XX.  Algunas de ellas muy buenas.

El montaje de Robert Lawrence es notable y logra una narración donde se alternan las grandes escenas de las batallas con los elementos propios de la vida cotidiana. Un actor estelar es la banda sonora de Maurice Jarre, que contribuye a generar los distintos ambientes a través de la música. La fotografía de Marcel Grignon crea escenas poderosas y también retrata la vida íntima y más personal de los personajes.

La película es un gran mural que retrata a personajes históricos que estuvieron implicados en la liberación de París, pero también a los ciudadanos de a pié. El director ofrece una mirada en la que destaca el espíritu de lucha por la libertad y también la actitud del enemigo que ante la derrota se niega a la barbarie. Las últimas escenas, que están muy bien logradas, son conmovedoras. Después de cuatro años de silencio, los de la ocupación alemana, suenan las campanas de Notre Dame y se oye La Marsellesa.

¿Arde París?
Título original: Paris brûle-t-il?
Producción: Francia, 1966

Dirección: René Clément
Guión: Francis Ford Coopola, Gore Vidal, Pierre Bost, Jean Aurenche, Claude Brulé, Larry Collins y Dominique LaPierre.
Música: Maurice Jarre
Fotografía: Marcel Grignon
Con: Kirk Douglas, Orson Welles, Jean-Paul Belmondo, Alain Delon, Simone Signoret, Glenn Ford, Charles Boyer, Leslie Caron, Anthony Perkins, Yves Montard, Michel Piccoli, Jean-Louis Trintignant, Gert Fröbe, Robert Stack, Jean-Pierre Cassel, George Chakiris, Bruno Cremer, Claude Dauphin, Pierre Dux, Daniel Gélin, Michel Etcheverry, Georges Géret, Hannes Messemer, Harry Meyen, Wolfgang Preiss, Claude Rich, Pierre Vaneck, Marie Versini, Skip Ward, Billy Frick, E.G. Marshall, Patrick Dewaere.
 

La guerra vuelve a Colombia

Rubén Aguilar Valenzuela
El derechista Iván Duque, desde que llegó a la presidencia de su país, tensó de manera intencional e irresponsable los acuerdos de paz y la relación con los dirigentes de las FARC, ahora convertida en partido político, a los que en diversas ocasiones calificó de "delincuentes".

La cuerda se rompió y el pasado jueves 29 de agosto, quien fuera número dos de la guerrilla, Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez; Seuxis Pausias Hernández, alias Jesús Santrich, y Hernán Darío Velázquez, alias El Paisa, y otros combatientes anunciaron su retorno a la lucha armada. Es solo una parte de las FARC, no más del diez por ciento, pero la guerra se reanuda.

Los comandantes argumentan que Duque traicionó los acuerdos de paz firmados en 2016. En respuesta, el presidente anunció la creación de una fuerza especial del Ejército, para perseguir a los ahora otra vez guerrilleros y ofreció cientos de miles de dólares a quien los entregue.

Márquez, el ahora número uno de las FARC-EP, afirma que va a buscar coordinar esfuerzos con otros integrantes de lo que fue la guerrilla y también aliarse con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que sigue en las montañas.

La opción de regresar a las armas no tiene sentido y no va a prosperar. Las FARC, después de 50 años de estar levantadas, construyó con el presidente Juan Manuel Santos los acuerdos de paz que pusieron fin a muchos años de sufrimiento y de muerte, que le valieron el Premio Nobel de la Paz.

El grupo mayoritario de las FARC y su principal líder Rodrigo Londoño, que en la guerra utilizó el nombre de Timochenko, se han deslindado de la decisión de Márquez y los suyos.

La nueva organización nunca tendrá la fuerza que logró las FARC históricas, pero provoca que vuelva la guerra y muera más gente. Los responsables de esta ruptura son el presidente Duque y Álvaro Uribe, quien fuera presidente, pero también Márquez.

La guerra no es la salida a la actitud de Duque y sí el presionarlo, para que deje atrás sus objeciones a los acuerdos de paz y los impulse. El sábado pasado el presidente Santos en un evento celebrado en Querétaro hizo un llamado a Duque, para que gobierne para todos los colombianos.

Duque acusa al presidente Maduro de Venezuela de estar detrás de la decisión de Márquez y proteger en su territorio a los guerrilleros. La cancillería venezolana lo ha negado, pero es un hecho que ahora se abre un nuevo frente de tensión en la ya deteriorada relación entre esos dos países.

El presidente anunció que para combatir a estos "criminales dedicados al narcotráfico" se va a utilizar toda la fuerza del Estado y van a ser combatidos por el Ejército que va a recurrir a los bombardeos.

Por lo pronto ya se han dado combates entre la guerrilla y el gobierno donde éste bombardeó un campamento del nuevo grupo en la zona de San Vicente del Caguán, que fuera un bastión histórico de las FARC, en la que murieron nueve guerrilleros.

Twitter: @RubenAguilar

La iglesia de la salvación

Rubén Aguilar Valenzuela
El director y guionista estadounidense Paul Schrader en La iglesia de la salvación cuanta la historia del pastor Ernst Toller (Ethan Hawke) párroco de un templo en el estado de Nueva York que va a cumplir 250 años de su fundación. La parroquia es parte de una congregación encabezada por el pastor Joel Jeffers (Cedric Antonio Kyles).

Un día llega al templo Mary (Amanda Seyfried), una mujer que está esperando un niño que pide al reverendo que ayude a su esposo Michael (Phillip Ettinger), un ecologista radical, que no quiere el nacimiento de su hijo porque piensa que los habitantes del planeta están empeñados en autodestruirse.

Toller se convierte en consejero de la pareja y los visita en su casa, para platicar con Michael. A partir de esta relación se despiertan sus fantasmas del pasado y afloran sus problemas personales, es un alcohólico, lo llevan a una profunda crisis.

En las conversaciones con el ecologista se abre a una realidad a la que había permanecido ajena. La congregación a la que pertenece es omisa a los problemas sociales y está ligada a particulares intereses económicos. La relación de Toller y el dirigente de la iglesia se tensa.

Mientras tanto los preparativos de la ceremonia de aniversario de la parroquia continúan. Se espera la asistencia del gobernador del estado, del más importante benefactor, el empresario Ed Balq (Michael Gaston), que tiene una industria que contamina el agua de la comunidad, y de los dirigentes de la congregación.

En Toller se acrecienta la desesperación y la angustia en la medida que se acerca el día de la celebración. Su crisis interior se profundiza. El mundo que ha construido, para superar su tragedia personal se derrumba. Ya no hay nada que lo detenga.

El director logra transmitir, a través del personaje del pastor, la angustia y la pérdida de sentido de la vida. La esperanza desaparece y el dolor hace presa del ser humano que se siente solo e incomprendido.

La crítica especializada recibió muy bien la película y alabó el trabajo de Paul Schrader. Se dice que el director logra una gran película que penetra en la condición humana y en la relación entre lo divino y terrenal. Es una obra ante la que no se puede permanecer indiferente e invita a la reflexión.

Schrader es muy reconocido como autor del guión de Taxi Driver (1976) y en 1978 filmó Blue Collar su primera película como director. Entre sus películas están Aflicción (1997) en la que James Coburn gana el Oscar como mejor actuación, Como perros salvajes y Caza al terrorista.

La actuación de Ethan Hawke (Valerian y la ciudad de los mil planetas) es extraordinaria. Su semblante refleja los distintos estados de ánimo de su personaje. Es también buena la caracterización que hace Amanda Seyfrid (Mamma Mia y Una y otra vez).

La iglesia de la salvación
Título original: First Reformed
Producción: Estados Unidos, 2017 

Dirección: Paul Schrader
Guion: Paul Schrader
Música: Lustmord
Fotografía: Alexander Dynan
Con: Ethan Hawke, Amanda Seyfried, Michael Gaston, Cedric Antonio, Victoria Hill ...

México en el top diez de los países exportadores de manufacturas

Rubén Aguilar Valenzuela
México en 2018 exportó 363 mil millones de dólares en productos manufacturados, para ocupar el lugar siete a nivel mundial, con un crecimiento del nueve por ciento, según el "Examen estadístico de comercio mundial 2019", publicado por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El primer lugar lo ocupa la Unión Europea con 5 billones 95 mil millones de dólares, seguido de China con 1 billón 857 mil millones de dólares, Estados Unidos con 2 billones 318 mil millones de dólares, Japón 1 billón 179 mil millones de dólares y Corea con 641 mil millones de dólares.

La sexta posición la ocupa Hong Kong con 511 mil millones de dólares, que se podían sumar a los de China, le sigue México con 363 mil millones de dólares, Taipéi con 304 mil millones de dólares, Singapur con 301 millones de dólares y Suiza con 226 mil millones de dólares.

México, después de Estados Unidos, es el mayor exportador de manufacturas en el continente americano. En este solo Canadá y Brasil tienen una industria manufacturera tan o más desarrollada que la mexicana, pero sus exportaciones son menores.

En el país después de la crisis económica de la década de los ochenta se empezó a fortalecer el sector manufacturero, pero lo que explica el extraordinario desarrollo de las exportaciones es la entrada de México al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Desde hace más de 100 años no ha variado el porcentaje de las exportaciones que envía México hacia Estados Unidos que rondan en el 85 %, pero a partir de 1994, cuando entra en vigor el TLCAN, el monto de éstas no ha dejado de crecer, para alcanzar los actuales números.

En el imaginario de la sociedad mexicana no está presente que México es una potencia exportadora de productos manufacturados en lo que destaca la industria automotriz, la electrónica y la especial.

La industria manufacturera de exportación ligada al TLCAN se ha concentrado en los estados del centro y el norte de México que provoca se agudicen las igualdades regionales. El sur y sureste del país en términos comparativos cada vez se rezagan más.

Uno de los grandes retos del país es seguir creciendo en la capacidad manufacturera, para el mercado interno y de exportación, y al mismo tiempo cerrar la brecha de los niveles del desarrollo entre las distintas regiones del país.

Twitter: @RubenAguilar

Otra mañanera

Rubén Aguilar Valenzuela
El primer informe oficial del presidente López Obrador, el que establece la ley, fue una mañanera más. Se repitió lo mismo que desde hace nueve meses venimos escuchando todos los días. No hubo nada nuevo.

Fue un ejercicio de la retórica a la que nos tiene acostumbrados llena de lugares comunes y de frases publicitarias que ha acuñado a la largo de los últimos 20 años. Es un buen publicista. Hacer frases pegajosas se le da.

El presidente es muy predecible y no sorprende. Ahora tampoco lo hizo y no se salió del esquema de siempre. La única diferencia de esta mañanera con las otras fue el día, la hora y que no hubo preguntas.

Los datos que mencionó son poco creíbles o por lo menos cuestionables. Como lo hace todas las mañanas dijo medias verdades y francas mentiras. Lo hizo de manera abierta y descarada. Confía en que los suyos le van a creer. Los números se convierten en actos de fe.

Como en las mañaneras, no hubo momentos memorables. El presidente no sabe qué es la autocrítica. En esta mañanera, como tampoco en las otras, la hubo. En su versión, los suyos se la creen, el país marcha mejor que nunca. Es el mejor momento de la historia de México.

Con su discurso a sus simpatizantes les da elementos, para que defiendan su gestión. Solo unos pocos vieron el informe, pero el mensaje se les va a comunicar a través de los spots posteriores al informe.

El texto fue soso y la manera de leerlo también. Resultó particularmente aburrido y anticlimático. En la visión del presidente no son las instituciones del Estado y su equipo quienes realizan las tareas. Él lo hace todo. Como siempre fue un discurso yoyista.

Lo que hicieron los gobiernos de los últimos 36 años, los que califica de neoliberales, los de antes no eran buenos, son los responsables de todos los males que aquejan al país. Así justifica su incapacidad personal y la de su equipo.

En su visión todo lo resuelve la lucha contra la corrupción, que por milagro, a solo nueves meses de su gestión, ya no existe. Y es por eso que todos se ha empezado resolver. No sé si el presidente lo crea o es solo es retórica política. Espero sea lo segundo porque lo primero sería muy grave.

Una vez más el informe puso de relieve, como todas las mañanas, que el presidente no se puede asumir como un hombre de Estado que gobierna para todos los mexicanos. Es algo que esta más allá de sus fuerzas.

Él solo gobierna para los suyos y cualquiera que piense de manera libre y que no alabe y apoye su gestión es un enemigo que debe ser insultado y descalificado. Así terminó la mañanera del informe.

Un día después, la nueva mañanera borró lo dicho en el informe. Por alguna razón, una puede ser que los medios no investiguen y hagan evidente las múltiples mentiras que ahí dijo, decidió dar vuelta de página y hablar de otros temas.

Twitter: @RubenAguilar

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