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Janez Janša, el populista esloveno

Rubén Aguilar Valenzuela 
Janez Janša (1958) en tres ocasiones ha sido primer ministro de Eslovenia. De 2004 a 2008, de 2012 a 2013 y la última a partir de marzo de 2020.

En 2013 fue condenado a dos años de prisión por un presunto caso de tráfico de influencias, pero solo cumplió seis meses, para luego ser absuelto por el Tribunal Constitucional.

En 1990, a la desintegración de Yugoslavia y la independencia de su país, es nombrado ministro de Defensa en una época de guerra con tres diversos frentes. Permanece hasta 1994. Su gestión fue exitosa, pero también tuvo cuestionamientos.

Este segundo semestre de 2021 Eslovenia ejerce la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE) que recae en Janša. La vicepresidencia en el holandés Frans Timmerman. De entrada, ha habido conflictos entre ellos por posiciones políticas e ideológicas.

El primer ministro esloveno es un populista ultraconservador muy carismático. Sus intervenciones en distintas cumbres europeas apuntan a convertirse en otro vértice del llamado Eje de Visegrado: Hungría, Polonia y la República Checa.

Los liderazgos ultraconservadores de esos tres países, ahora de un cuarto, mantienen posiciones intolerantes y discriminatorias contra la comunidad LGTBI. Y también con relación a los migrantes. Descalifican las posiciones progresistas en todos los temas.

En los 16 meses que Janša lleva a la cabeza de Eslovenia la UE le ha reclamado por su abierto hostigamiento a la prensa libre y crítica y también por su falta de respeto al Estado de Derecho. Dos cosas que son comunes a los populistas no importa si son de izquierda o de derecha.

El primer ministro a eurodiputados socialdemócratas de su país los calificó como "comunistas infiltrados". Y a la crítica sobre esa postura se defiende argumentando que dice la verdad y si eso no gusta es que no se acepta la verdad.

Janša acusa a los medios y a los periodistas libres y críticos de ser de izquierda y los declara sus enemigos. Con sus constantes declaraciones violenta la libertad de expresión y de prensa.

Las organizaciones internacionales de periodistas en diversas ocasiones han denunciado el retroceso en libertad de prensa que el país vive.  A través de las redes sociales ataca de manera sistemática a quienes ejercen el periodismo libre.

Meses atrás en una conferencia de prensa mostró un video de 16 minutos donde expuso los supuestos agravios en su contra de la prensa. En esa ocasión incluyó una lista con nombres de periodistas que han pasado a la vida política.

Cuando se le recordó que él mismo fue periodista y posteriormente pasó a la política, dijo: "En esos tiempos [cuando ejerció], el periodista era algo más. Era diferente". Como es común en otros populistas lo que ellos hacen está bien, pero en otros lo mismo está mal.

Como otros populistas de izquierda o derecha ha declarado la guerra sin cuartel al sector cultural de su país porque suelen ser mujeres y hombres independientes a los cuales no puede someter.

Janša por el uso intenso del Twitter se ha ganado el apodo del "mariscal Twitto" en referencia al mariscal Tito que creó y encabezó la antigua Yugoslavia.

La violencia está fuera de control

Rubén Aguilar Valenzuela
En todo el sexenio del presidente Fox (2000-2006) se registraron 74,577 averiguaciones relacionadas con homicidios dolosos.

En los primeros dos años y medio de la administración de López Obrador ya van 72,898. En ese tiempo son los mismos casos que en los seis años del gobierno de la alternancia.

Al hacer un comparativo de los expedientes abiertos por asesinatos dolosos, en los primeros 30 meses de gobierno de los presidentes, Calderón, Peña Nieto y López Obrador se constata que existe un crecimiento, que se acelera con el último.

De diciembre de 2006 a mayo de 2009, en el gobierno de Calderón, los expedientes abiertos por homicidios dolosos fueron 30,572, de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Con Enrique Peña Nieto, de diciembre de 2012 a mayo de 2015, el número llegó a los 41,970, que es un 37 % más que con Calderón. Una diferencia de 11,398 casos.

El número de los expedientes abiertos por asesinatos dolosos en el gobierno del presidente López Obrador, de diciembre de 2018 a mayo de 2021, suman 72,898.

Es 74 % más comparado con Peña Nieto y 138 % si se compara con Calderón. Que son 30,928 más casos para ese periodo que Peña Nieto y 42,326 que Calderón.

Las cifras son terribles. Los asesinatos no ceden. La reducción de lo que va de 2021 con relación a 2020 es solo marginal de acaso el 3 %. Aunque el presidente la celebra como un gran éxito.

Si los homicidios dolosos siguen en el mismo nivel, y no hay nada que señale será distinto, al final del sexenio habrá no menos de 174,888 contra 102,895 con Calderón y 125,508 con Peña Nieto.

Hay especialistas que sostienen, en base de sus propios cálculos, que el sexenio de López Obrador terminará con poco más de 200,000 homicidios dolosos.

El presidente en campaña, por más de 18 años, siempre acusó a los gobiernos de no tener una estrategia, para hacer frente a la violencia y que al llegar al poder las cosas cambiarían.

En el caso de la seguridad las cosas sí han cambiado y para mal. El país es más violento y por lo mismo hay más homicidios dolosos y también más feminicidios.

La explicación del aumento de la violencia en el actual sexenio obedece a la estrategia de no confrontación adoptada por el presidente, para hacer frente al crimen organizado.

Es un tema sobre el que se habla poco, pero empiezan a conocerse investigaciones de especialistas que, desde hace muchos años, trabajan sobre las políticas de gobierno y el crimen organizado.

Los gemelos se encuentran

Rubén Aguilar Valenzuela 
La tercera y la última parte de la trilogía de Claus y Lucas es La tercera mentira (Seix Barral, 1999) escrita por Agota Kristof (1935-2011). La primera es El gran cuaderno (1987) y la segunda La prueba (1988).

Al inicio la narración es en presente y en primera persona donde habla Claus, que luego resulta ser Lucas, pero esto solo queda claro al final.

En la narración hay saltos en el tiempo que pasa del presente al pasado. Claus que está de regreso y se encuentra en la cárcel porque su visado ha caducado.

Ahora el relato es en tercera persona. Aunque sí existe Lucas, es Claus el que ha escrito la primera y segunda parte de los cuadernos cambiándolo todo como a él le hubiera gustado que fuera.

La realidad es que fueron separados a los cuatro años de edad al inicio de la guerra por un hecho terrible; la madre asesina al padre delante de sus hijos.

Claus en ese hecho resulta herido y pasa cinco años en un hospital. Ahí, abandonado, se convierte en un niño conflictivo. Después de un bombardeo, Claus es enviado a la ciudad de K. al cuidado de una anciana.

Toda su vida añora a su hermano y sueña con él. No sabe qué ha sido de Lucas y de su madre. Ahora solo tiene vagos recuerdos de la infancia junto a sus padres y hermano.

Empieza a escribir sus primeras mentiras. Después de la muerte de la anciana acabada la guerra y se instaura un régimen comunista. Claus, ya con quince años, cruza la frontera gracias a un desconocido.

Después de 40 años de ausencia Claus vuelve a K. Ha llegado a creerse sus propias mentiras escritas en el gran cuaderno. Espera que su hermano vuelva a reunirse con él.

Esto aunque sabe que en casa de la anciana, su supuesta abuela, vivía solo él, pero imaginaba que vivía con Lucas, para hacer frente a su dolorosa soledad.

Claus y Lucas por fin se encuentran. Claus no quiere volver al pasado. Lo niega. No quiere revivir el dolor al que se ha enfrentado todos estos años. Prefiere seguir viviendo en la mentira.

Lucas se suicida después del fallido encuentro con su hermano. Lo entierran junto a su padre. Claus termina la historia diciendo que después de la muerte todos se volverán a reunir y serán felices como era antes de la herida que truncó sus vidas.

La tercera mentira
Agota Kristof
Editorial Seix Barral
Barcelona, 1999
pp. 160

Aquí amamos al presidente

Rubén Aguilar Valenzuela 
El pasado siete de julio, después de cenar en el Portal de Cenobbio en la plaza del estupendo centro histórico de Mazatlán, Sybille y yo tomamos una pulmonía, para recorrer las calles iluminadas y visitar los miradores de la ciudad. Lo hemos hecho en otras ocasiones. Nos gusta mucho.

Quien conducía la pulmonía, a quien voy a llamar Pedro, me dijo me había visto en la televisión. Que las caras no se le olvidan. Se acordaba que era el portavoz en el gobierno del presidente Fox. Muy amable y entusiasmado nos dijo que "aquí se ama al presidente". Sybille le preguntó ¿por qué?. Le respondió porque nos cumplió con la vacuna. Nos cumplió con los programas sociales. Menciona el de adultos mayores, el de jóvenes construyendo el futuro, el de los discapacitados y "todos los demás".

Dijo que el presidente se comprometió a hacer obras de infraestructura, menciona tres carreteras y una presa, que todavía no se han hecho, pero que está seguro se van a terminar antes de que finalice su mandato y lo mismo pasa con su promesa de resolver el problema del agua. Otros presidentes no prometieron eso. Y nos asegura que este compromiso es prueba evidente de que hay un cambio con el pasado, de que las cosas ahora son distintas y mejores.

Una prueba todavía mayor, nos dice emocionado, es que su hijo se encontró en un café de Mazatlán al hijo menor de los tres que el presidente tuvo con su primera mujer. Estaba en la fila como toda la gente. Imagínese nos dice. Ese sí es un cambio radical, habla de otro país. Antes los hijos de los presidentes tenían un gran, un abusivo, aparato de seguridad, pero él andaba solo. Imagínense eso, nos vuelve a decir. El país ya cambió. Al hijo del presidente el suyo le pidió tomarse una foto y éste accedió. Nos la enseña con orgullo en su celular. Y una vez más, con emoción y convicción, nos reitera que eso muestra que el país cambió. Que ya no hay privilegios, para quienes nos gobiernan.

Le pregunto sobre el narco y me contesta que en el estado es muy poderoso y que los gobernantes anteriores lo dejaron crecer. Le digo que me interesa saber su punto de vista sobre la decisión del presidente de liberar a Ovidio Guzmán, el hijo de Chapo. Nos asegura que los narcotraficantes tenían de rehenes a las familias de los soldados y las iban a matar. Que en el operativo habría muchos muertos. Que el presidente eligió el mal menor. En su versión ante el poder de los narcotraficantes no tenía opción. Fue una buena decisión. Le pregunto también qué piensa del saludo del presidente a la mamá del Chapo Guzmán. Toma un tiempo para pensar y después nos dice que eso, tal vez, no fue una buena decisión. Reconoce que no le queda claro por qué el presidente lo hizo. Que sus razones tendría.

La pandemia golpeó los ingresos de Pedro, dueño de una pulmonía. Algo se ha recuperado en la medida que se activa el turismo, pero está lejos de su ingreso a principios de 2020. A lo largo de la hora y media que anduvimos en la pulmonía nos muestra con orgullo su ciudad. Se sabe historias y leyendas. El viaje, ya de noche, resulta muy agradable e interesante. Pedro siempre amable y sonriente, para despedirse, nos reitera: "Aquí amamos al presidente".

López Obrador y la violación a la Constitución en el proceso electoral

Rubén Aguilar Valenzuela
De acuerdo a una investigación de El Universal, el presidente López Obrador habló de las elecciones en 40 de las 42 comparecencias mañaneras que tuvo entre el 5 de abril y el 1 de junio, ya en medio del proceso electoral.

Lo hizo a pesar de que sabía que violaba la veda electoral que impone la Constitución en los artículos 41 y 134. El primero señala que el Ejecutivo tiene prohibido intervenir en las elecciones en tiempos electorales; el segundo establece que no está permitido promocionar obras del gobierno mientras dure el proceso.

A pesar de ello, utilizó trece horas para hablar de los programas de gobierno o pronunciarse sobre los comicios. De ese total, 10 horas fueron en las 20 mañaneras del mes de abril. Las otras tres horas fueron durante las 22 mañaneras de mayo. No se contemplan las mañaneras del mes de marzo, cuando ya había iniciado el proceso electoral.

En la mañanera del 5 de abril habló 93 minutos en clara violación a las leyes. El 13 y el 7 de abril: 65 minutos y 61 minutos, respectivamente. En ocho ocasiones, más de 30 minutos. Sólo en las comparecencias del 4 y 10 de mayo no hizo referencia al proceso electoral. La primera la dedicó al accidente de la Línea 12 del metro; la segunda fue un espectáculo musical para celebrar el día de las madres.

El 15 de enero de 2021, el INE recordó a los titulares del Poder Ejecutivo de los tres órdenes de gobierno que no podían promocionar obras y hablar sobre las elecciones. Esto con el propósito de no afectar la equidad y la imparcialidad.

En contra de este señalamiento, el presidente hizo propaganda de gobierno en 29 de las 36 mañaneras efectuadas entre el 5 de abril y el 26 de mayo, de acuerdo al órgano electoral. Esto significa que violó la Constitución en el 80 % de las veces.

Durante la campaña electoral, el INE le pidió al presidente una y otra vez que respetara la Constitución y no utilizara las mañaneras para hablar de las elecciones y promocionar obras del gobierno. Nunca hizo caso. A lo largo de la contienda, el mandatario sostuvo, en más de una ocasión, que era su obligación intervenir y que ejercía su libertad de expresión. Esto a pesar de que sabía que violaba la Constitución. Siempre se puso por encima de ella.

Luis Estrada, de la consultoría SPIN —que todos los días analiza las mañaneras—, dice que el presidente habló tres veces sobre la campaña en cada comparecencia entre el 4 de abril y el 31 de mayo, ya en veda electoral. Intervino más en las campañas de algunos estados donde le interesaba de manera particular que ganara el candidato de Morena, como los casos de Guerrero, Sonora, Michoacán y Nuevo León.

En 56 ocasiones habló de la campaña de Guerrero, 33 de la de Sonora, 30 de la de Michoacán y 21 de la de Nuevo León. En total, 141 veces. Ahora el INE mantiene abierta una investigación sobre la intervención del presidente en las elecciones. Esto ante cinco quejas presentadas por el PRD, MC y particulares.

La Unidad Técnica de lo Contencioso del organismo electoral emplazó al presidente, a Morena y a 71 concesionarios de radio y televisión a presentar pruebas en su defensa ante la acusación por difundir propaganda gubernamental en campañas y contravenir los principios de equidad e imparcialidad al hablar de las elecciones. Entre otras cosas, la Presidencia debe informar si los concesionarios de radio y televisión transmitieron, por decisión propia o por contrato, las mañaneras del 16, 19 y 20 de abril.

En la acusación se plantea: "Se emplaza a Andrés Manuel López Obrador, a través del Consejero Jurídico del Ejecutivo federal, al director del Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales, así como al titular de la coordinación general de Comunicación Social y Vocería del Gobierno de la República, por la probable transgresión a lo establecido en los artículos 41, párrafo segundo, y 134, párrafo séptimo, de la Constitución".

El pasado 1 de julio, la sala especializada del TEPJF determinó que el presidente violó la Constitución y afectó la equidad del proceso electoral en los estados de San Luis Potosí y Nuevo León. La sentencia fue aprobada por mayoría y se le acusa de haber utilizado recursos públicos indebidos, como lo señala la ley, los días 5,6,7 y 11 de abril.

Se llama al presidente, vía la Consejería Jurídica, a "que utilice adecuadamente los recursos públicos que tiene a su alcance". La resolución, ante la demanda presentada por el PRD, sanciona también al coordinador de Comunicación Social, al director del Centro de Producción de Programas Informativos Especiales (Cepropie) y da aviso al Órgano Interno de Control de la dependencia.

Advierte que las manifestaciones del presidente "no pueden estar amparadas en la libertad de expresión". El TEPJF determina que el presidente afectó la equidad del proceso electoral. Por ello exhorta a que utilice adecuadamente los recursos públicos a su alcance; que la coordinación de Comunicación Social de presidencia publique un extracto de la sentencia y modifique las mañaneras donde actuó en contra de la ley, y que no se repitan las conductas ilegales. Faltan todavía otras resoluciones.

Cuando el presidente decidió de manera abierta y pública meterse al proceso electoral, aunque lo tenía prohibido, sabía muy bien que iba a quedar impune como el 98 % de los ciudadanos que cometen algún delito en el país. Desde el primer día de su mandato, el presidente se ha puesto por encima de la Constitución y las leyes con el argumento de que la justicia está sobre la ley.

Es él y sólo él quien interpreta cuándo la justicia, que dice representar, está más allá de la Constitución y de las leyes. En su versión, la actual legislación que le prohíbe participar en el proceso electoral es injusta y tiene derecho de violarla. En su concepción del mundo, su cumplimiento debe exigirse a los demás, pero no a él. Sabe que de parte del INE y el TEPJF sólo habrá exhortos y llamadas de atención y que su accionar quedará impune.

Desde ya se puede decir que el presidente va a incrementar su participación ilegal en el proceso electoral en la elección de 2024 y que también lo hará en las elecciones a gobernador del próximo año. Su actitud deja en claro, como en otros capítulos de la vida pública, que violar la Constitución y las leyes no tiene ningún costo. ¿Algún día habrá consecuencias por violentar la ley?

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