Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

López Obrador y Anaya, la comunicación

Rubén Aguilar Valenzuela

 En el México de hoy no hay nadie que desconozca que la Fiscalía General de la República (FGR) y su titular obedecen, sin más, a lo que se ordena desde Palacio Nacional, de manera particular el presidente López Obrador. La historia se repite.

En la elección de 2018, por órdenes del presidente Peña Nieto, la Procuraduría General de la República (PGR), en pleno proceso electoral, levantó cargos contra Anaya, en ese entonces candidato presidencial de la alianza PAN-PRD-MC.

La medida fue muy efectiva y logró que Anaya cayera en la intención del voto y creciera el candidato López Obrador de la alianza Morena-PT-PVEM-PES. El acuerdo entre el presidente Peña Nieto y el candidato López Obrador en esa ocasión se hizo más que evidente.

Al concluir la campaña electoral y con el triunfo de López Obrador, la PGR dio carpetazo al caso porque no había materia. El propósito se había cumplido y el candidato beneficiado de manera pública manifestó su agradecimiento. Ahora él, ya como presidente, es quien ordena a la FGR que investigue a Anaya.

El affair Anaya- López Obrador es un circo de tres pistas: la comunicación, la política y la jurídica. De las tres la primera es la más importante y ocupa el centro de la función. El presidente lo mejor que hace es comunicar, pero también Anaya sabe hacerlo.

López Obrador fue el primero en salir a escena y, en los días que tiene el espectáculo, que habrá de prolongarse, por momentos él tiene la iniciativa, y Anaya se pone a la defensiva, pero en otros es el presidente quien pasa a la defensiva y Anaya a la ofensiva. Van y vienen.

La contienda es desigual por la cobertura que el presidente tiene de parte de los medios y por el uso del aparato del gobierno, para publicitar sus dichos. Aún así, ahora en esta pista quien luce y gana es Anaya.

Los golpes de Anaya, que ha pasado a ser el primer exilado político en el gobierno de López Obrador, desconciertan al presidente que no sabe cómo reaccionar, para defenderse. Lo suyo es atacar.

La función en esta pista del circo es la que más atrae a las distintas audiencias y también a la prensa nacional e internacional que dan cuenta del intercambio de golpes entre uno y otro. El presidente utiliza sus comparecencias mañanera y Anaya las redes sociales.

El criterio, para evaluar quien perdió y quien ganó la contienda mediática es lo que estos logren transmitir a los distintos sectores de la sociedad. Seguramente pronto se darán a conocer encuestas que digan cuál es la valoración de la ciudadanía.

Al presidente nunca le ha importado la consistencia jurídica de sus acusaciones. Eso le resulta irrelevante. Sus juicios son mediáticos y tienen como escenario la comparecencia mañanera en Palacio Nacional donde ha instalado una guillotina, que él mismo opera, para descabezar a sus "enemigos".

El presidente es quien abrió el talón del circo en una función mañanera. Hay elementos para pensar que esta vez el presidente puede perder la batalla mediática que tanto le importa. Ya lo veremos. En próximos artículos hablaré de las pistas política y jurídica. El circo continúa.

Oscar Arnulfo Romero, la justicia y la reconciliación

Rubén Aguilar Valenzuela
En 23 de febrero de 1977, Óscar Arnulfo Romero y Galdámez (1917-1980) fue nombrado arzobispo de San Salvador, El Salvador. El 24 de marzo de 1980 es asesinado por los grupos fascistas de su país y el 14 de octubre de 2018, la Iglesia católica lo declaró santo. Antes lo había hecho la Iglesia anglicana.

El jesuita mexicano Rafael Moreno Villa (Guadalajara, 1941) trabajó con monseñor Romero al inicio de su responsabilidad como arzobispo. Formó parte de su equipo como secretario de Asuntos Sociales. Ahí lo trató y convivió con él. Y como su colaborador vivió de cerca su proceso de transformación.

De ese conocimiento directo, de la revisión de sus homilías y el diario personal de ese ser humano excepcional, consecuente hasta la muerte, comprometido con los más pobres y la construcción de un mundo más justo y fraterno escribe Monseñor Romero, testimonio vivo de justicia y reconciliación cristiana (Buena Prensa, 2021).

No se trata de una biografía y tampoco una reflexión sobre su vida sino que, como lo dice su autor, el libro se "centra en describir el hilo conductor de su proceso de transformación, el cual lo llevó a ser testimonio de justicia y reconciliación". El texto contiene también un esbozo de la personalidad del obispo, ahora santo, de su obra y del contexto de la realidad que vivió en El Salvador.

En la Introducción, al presentar cada uno de los capítulos, Moreno Villa sintetiza el contenido de los mismos. Resulta esclarecedor, para entender su propósito, mencionar el título de cada capítulo y después hacer referencia al resumen que nos presenta. Es la manera como él mismo entiende su aporte.

Monseñor Romero y sus circunstancias es el primer capítulo. Se ofrece una sucinta presentación del arzobispo en el contexto mundial y salvadoreño con el fin de dar a conocer al personaje y contextualizar la reflexión de los siguientes dos capítulos.

El segundo es Su transformación. Es un esfuerzo por sistematizar en qué consistió lo que algunos llaman la "conversión" del arzobispo, que él siempre describió como su proceso personal de "transformación". El autor describe y explica esa dinámica procesual a partir de su convivencia con él.

Testimonio vivo de justicia y reconciliación es el tercer capítulo. El autor explica la manera en que el arzobispo logró ser reconciliador sin suavizar las exigencias de la justicia social. Se describen los pasos de su manera de proceder, que lo hizo ser un personaje tan especial reconocido a nivel nacional y mundial. Se propone en qué consistió su mensaje y cuál fue su actuación y su propuesta de solución a la situación de una sociedad polarizada y violenta como era la de El Salvador.

El cuarto es El sentido pleno de su canonización. El autor intenta dar sentido, en el mundo de hoy, que la Iglesia haya decidido declarar santo al arzobispo y cómo antes de que ocurriera ese reconocimiento ya, por muchos creyentes, era reconocido como "san Romero de América". En especial, pero no solo, en América Latina.

Monseñor aquí y ahora es el Epílogo. Presenta aspectos del modo de proceder del arzobispo y del contenido de su mensaje. El autor asegura que son una enseñanza, para la Iglesia y para cualquier persona que busca contribuir a la construcción de un mundo mejor. Incluye una reflexión de cómo, el ahora santo, continúa siendo un signo de contradicción al interior de la iglesia salvadoreña y un faro para iluminar y guiar a la comunidad de los creyentes y no creyentes.

De mi lectura del texto considero que hay un aborde original y distinto a la figura de monseñor Romero y destaco: La descripción que se hace del proceso de decisión-actuación del personaje; la presentación de su proceso de trasformación y no conversión; desde siempre su cercanía con los pobres; la manera como se trata el tema de la reconciliación-justicia y la metodología, para lograrlo; el marco de interpretación del sentido de la canonización y el registro puntual de su modo de proceder.

Es un texto llamado a convertirse en un referente, a partir de fuentes primarias, para acercarse y comprender mejor al personaje. Y también una fuente para los trabajos de investigación en torno al que fuera arzobispo de San Salvador y luego santo, pese al esfuerzo de sectores de la Iglesia que intentaron impedirlo. Les parecía, a algunos les sigue pareciendo, un personaje "excesivamente" comprometido con los pobres y el cambio social. El texto es una fuente de inspiración espiritual. Me impactó.

Es un acierto, que el autor hable en primera persona y que haga, sin abusar, referencias al trato personal con el ahora santo. Es evidente que simpatiza con él, pero la obra no es una hagiografía. Es sí un texto testimonial y eso es parte de su valor. Las citas de las homilías y el diario personal permiten que el lector se ponga en contacto directo con la obra de san Romero de América.

Monseñor Romero, testimonio vivo de justicia y reconciliación
Rafael Moreno Villa, S.J.
Editorial Buen Prensa
México, 2021
pp. 167

 

¿Qué hacer, para erradicar la pobreza?

Rubén Aguilar Valenzuela
Desde 2008, que inició la medición multidimensional de la pobreza por el Coneval, las dos mayores carencias que explican la existencia de ésta son los ingresos insuficientes y la seguridad social. En el informe de 2020 estas se vuelven a presentar.

Frente a la pobreza los programas sociales de cualquier gobierno pueden servir para enfrentar barreras en el ejercicio de derechos, pero a partir de estos tratar de enfrentar la pobreza es "una grave distorsión en la percepción" asegura la organización de la sociedad civil Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

En el documento La fórmula México sin Pobreza: Trabajo digno y Sistema universal de salud y protección social sostienen que ningún programa social puede sustituir al trabajo como puerta de salida de la pobreza, pues a la raíz de la pobreza está el trabajo con bajos ingresos y sin seguro social.

En la actualidad de la PEA, 9 millones de personas cuentan con un ingreso suficiente, para comprar la canasta básica y gozan de seguridad social; 35.3 millones tienen un trabajo con insuficientes ingresos para comprar la canasta básica y no tienen seguro social y 24.6 millones están desempleadas o no pueden buscar un trabajo remunerado por labores domésticas o de cuidado.

Para superar la pobreza la única posibilidad es que las personas cuenten con un trabajo digno suficientemente remunerado con plenos derechos laborales y también con un sistema universal de salud y protección social. No condicionado, progresivo y desvinculado de las prestaciones laborales.

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza propone diez acciones inmediatas, que van en la línea de contribuir a erradicar la pobreza y generar confianza en la población de que se va en la dirección correcta:

- Para mejorar los ingresos

1) Plan multianual de recuperación del salario mínimo, que es igual a dos canastas básicas, que hoy son 7,500.00 pesos.

2) Reparto de utilidades adelantado y con mayor porcentaje, para quienes ganan menos.

3) Fomento a la economía social y solidaria (cooperativas y otras empresas de propiedad colectiva...).

4) Continuar y ajustar el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.


- Para avanzar en el cumplimiento de derechos laborales:

5) Acelerar la implementación de la reforma laboral.

6) Fortalecer capacidades de inspección, sanción y coordinación de la STPS.

7) Cumplir con estándares internacionales, para evitar litigios en el marco del TMEC.


- Para construir las "piezas" del sistema universal de salud y protección social

8) Cobertura universal de salud, iniciando por la integración funcional de subsistemas con presupuesto igual, para la atención primaria en salud.

9) Aprobar el Sistema Nacional de Cuidados con plan presupuestal de cobertura, iniciando con 100 mil nuevos "cupos" en estancias infantiles.

10) Transferencia monetaria de emergencia para quienes se quedaron sin sustento.

En el país existen muchos estudios sobre la causa de la pobreza, sobre la pertinencia de algunos programas sociales, sobre los errores técnicos en su implementación y el efecto real de los mismos más allá de las buenas intenciones. Se puede estar o no de acuerdo con la propuesta de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, pero es plausible que ponga la discusión en el campo de las propuestas y no solo se quede en la crítica.

¿Qué sucedió en la matanza de Allende?

Rubén Aguilar Valenzuela    
Somos (México, 2021) es una serie de seis capítulos creada por James Schamus y dirigida por Álvaro Curiel y Mariana Chenillo. El guion es del creador y de Monika Revilla y Fernanda Melchor.

Se basa en el texto Anatomía de una masacre, que recoge la investigación que en 2017 publica la periodista estadounidense Ginger Thompson, ganadora del Premio Pulitzer.

Ella realiza entrevistas a familiares de las víctimas y también a los criminales que ahora son testigos protegidos de la DEA. A partir de estos testimonios logra construir una polifonía que narran paso a paso, lo que ocurrió. Retrata una realidad compleja y humaniza la tragedia.

De los distintos textos sobre la matanza en marzo de 2011 en Allende, Coahuila, perpetrada por Los Zetas, pienso que es el más sólido y cercano a lo que ocurrió. Thomson prueba que en el origen de la tragedia está una acción fallida de la DEA.

La serie articula los sucesos de Allende con los que ocurrieron en el penal de Piedras Negras, Coahuila. Son eventos distintos, pero relacionados con la operación del crimen organizado.

La serie da voz a las víctimas y sus familias. No a los narcotraficantes. Quienes hicieron el guion dicen que se propusieron construir una ficción, pero que al mismo tiempo ésta fuera fiel a la esencia de lo sucedido.

De la misma manera que el texto de Thompson la serie es un gran coro, con múltiples voces, que cuenta lo que sucedió el día de la matanza y los acontecimientos que la provocaron.

He platicado con personas que estuvieron muy cerca de los hechos y vieron la serie y piensan que esa ficción ofrece una construcción que permite acercarse a lo que realmente sucedió.

Sobre la matanza de Allende he leído, entre otros, el texto de Thompson y también los que ha escrito el periodista mexicano Diego Osorno y pienso que la serie describe con objetividad lo que ahí pasó.

Su aporte más importante es poner en imágenes el resultado de la investigación de la periodista y dar rostro y voz a las víctimas y sus familias. Son los habitantes de Allende a quienes tocó vivir esa tragedia. La narrativa es consistente y creíble. (Se pude ver en Netflix)
 
Somos     
Título original: Somos  
Producción: México, 2021
 
Creador: James Schamus
Dirección: Álvaro Curiel y Mariana Chenillo
Guion: James Schamus con la colaboración de Monika Revilla y Fernanda Melchor 
Fotografía: Ignacio Prieto Palacios
Música: Víctor Hernández Stumpfhauser
Actuación: Alejandro Ruiz; Jero Medina; Arelí González; Iliana Donatlán; Everardo Arzate; Caraly Sánchez; Mercedes Hernández; Fernando Larrañaga; Jesús Sida; Martín Peralta; Jimena Pagaza; Jesús Herrera; Mario Quiñones y Ulises Soto.

Las diferencias entre los populistas de América Latina

Rubén Aguilar Valenzuela
En artículos anteriores publicados en Etcétera sobre los presidentes populistas en América Latina he tratado el tema de la estrategia de comunicación, de las estrategias operativas y de la forma y el contenido del discurso. En esos textos señalaba que existe una gran semejanza entre los populistas que se dicen de izquierda y de derecha.

Existen también diferencias significativas, pero que no hacen relación a sus posiciones ideológicas sino que más bien están directamente relacionadas con su personalidad y su ética tanto a nivel personal como del servicio público. Los presidentes populistas que se contemplan son:

En América del Norte al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (67). En Centroamérica a Daniel Ortega (76) y Rosario Murillo (70), presidente y vicepresidenta de Nicaragua y a Nayib Bukele (39), presidente de El Salvador. En América del Sur a Nicolás Maduro (58), presidente de Venezuela; Jair Bolsonaro (65), presidente de Brasil; Alberto Fernández (62) y Cristina Kirchner (68), presidente y vicepresidenta de Argentina; y a José Pedro Castillo (52), presidente de Perú.

Las diferencias que ubico son:

• Algunos son abiertamente homofóbico, machistas e incluso racistas, pero otros no.

  • • Algunos están a favor de la pena de muerte y el uso de la tortura, pero otros claramente no.
  • • Algunos se presentan como "mano dura" contra el crimen organizado, pero otros han decidido no enfrentarlo o negocian con él.
  • • Algunos se han enriquecido a expensas del poder, pero otros no.
  • • Algunos han hecho que el gobierno se adueñe de los grandes medios de comunicación, pero otros no.
  • • Algunos promueven la censura da manera abierta y se lleva a la cárcel a los periodistas independientes, pero otros no.
  • • Algunos encarcelan a los opositores mediante acusaciones falsas y el uso faccioso del aparato de justicia del Estado, pero otros no.  
  • • Algunos utilizan símbolos de identidad como cierto tipo de vestimenta (trajes, camisas, sombreros ...), pero otros no.
  • • Algunos usan la "necrología política", como parte central del discurso. Hacen mención constante de los que se han ido, pero otros no.

    La diferencia más importante es que al término de su mandato algunos líderes populistas, aprovechando la debilidad institucional de sus países, se valen de una serie de maniobras, para perpetuarse en la presidencia. Para ello, de diversas maneras, logran modificar la Constitución, para "legalmente" quedarse en el cargo. Hay otros, ante la fortaleza institucional de sus países, al término de su mandato dejan el poder y dan lugar a la realización de elecciones democráticas.

Página 151 de 218