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Las mujeres la verdadera oposición

Rubén Aguilar Valenzuela  
Desde el 2019 se veía que el movimiento de mujeres se planteaba como una real oposición alternativa a un presidente misógino y al partido machista y patriarcal fundado por él.

Este 2021, en pleno proceso electoral, se hace todavía más clara la misoginia de López Obrador y el machismo patriarcal de Morena que han defendido, a capa y espada, como su candidato a la gubernatura de Guerrero a un violador.

No es la excepción y en otros cargos de elección popular, menos sonados, Morena ha presentado candidatos acusados de abuso sexual y violación.

Los niveles de aprobación del presidente rondan en el 60 % y las preferencias electorales de Morena superan a la de los otros partidos.

Si no hay una oposición fuerte que les haga frente los candidatos de Morena tiene posibilidades de ganar. Es claro y abierto el rechazo del presidente a las causas de las mujeres y que Morena protege a violadores.

En ese marco el movimiento de las mujeres, que trasciende ideologías y partidos, se plantea como una real alternativa. Son las mujeres las que pueden decidir las elecciones del próximo seis de junio.

El movimiento de mujeres, abierto y plural, integrado por una gran cantidad de colectivos feministas muy diversos, y mujeres en lo individual pueden decidir la elección.

En estos dos años el presidente, el gobierno y Morena han manifestado de muy diversas maneras su incomprensión e incluso rechazo a las causas por las que luchan las mujeres. De manera sistemática se han negado al diálogo.

El presidente y su partido no van a cambiar. Ante esa realidad las mujeres y sus organizaciones deben decidir dónde poner su fuerza, que es enorme, y a quién elegir.

Están en condiciones de exigir a los partidos de oposición, si quieren su voto, lo que ellas pidan. Entre otras cosas que cesen los feminicidios y que las mujeres tengan el derecho a decidir sobre su cuerpo.

Las mujeres sin optar por ningún partido pueden usar su fuerza moral y real, para invitar a las mujeres a votar y que ellas en las urnas decidan por quién hacerlo.

En el México de hoy, también en el de ayer, la agenda progresista de las mujeres, parcialmente solo la ha enarbolado el PRD. De cara a la próxima elección tienen que decidir no entre un bien mayor sino frente a un mal menor.

¿Cuál es ese? ¿Votar por Morena, que ya se sabe qué piensa y cómo actúa frente a las causas de las mujeres? ¿Votar por los partidos de la oposición a cambio de compromisos reales y duros? Es, en todo caso, una decisión solo de las mujeres.

Días en la playa

Rubén Aguilar Valenzuela 
La hija oscura (Lumen, 2018), que se publicó en 2006, es la tercera y última de las novelas de la trilogía Crónica del desamor de la italiana Elena Ferrante. La primera el Amor molesto (1992) y la segunda Los días del abandono (2002).

Leda es una profesora de literatura inglesa, divorciada hace mucho tiempo, dedicada a sus hijas y al trabajo. Éstas deciden emigrar a Canadá donde está su padre. De pronto se queda sola.

Se va lo que más quiere, que son sus hijas. La primera sensación es de libertad. Decide, entonces, tomarse unas vacaciones en un pequeño pueblo de la costa napolitana. Vive en Florencia.

En su estancia, en la playa, conoce a Nina y a su hija Elena, que son una familia napolitana tradicional donde el hombre tiene un papel central.

Elena tiene una muñeca que quiere mucho y de la que nunca se separa. Un día la pierde. Todos la buscan. La niña está desolada.

Leda la encuentra y de manera inexplicable decide quedarse con ella. Por las mañanas va a la playa y en las tardes-noches la pasa en el departamento.

En este espacio vive un proceso interior que le permite autodescubrirse. Siempre se ha considerado autosuficiente y capaz de hacerlo todo por su cuenta. Ahora se asume que está sola.

Ferrante hace un retrato de la sociedad italiana desde la mirada aguda de una mujer. Una crítica, con todo, que vale para cualquier realidad geográfica.

Su prosa, con pocos diálogos y párrafos enteros, es siempre atractiva por su claridad, concisión y también agilidad.

Construye personajes, en particular de mujeres, que parecen existir y tienen una personalidad clara y definida. Personas con las que uno se puede encontrar en la calle.

La hija oscura     
Elena Ferrante
Editorial Lumen
España, 2018
pp. 152

 
Versión original. La figlia oscura, 1996. Traducción del italiano al español de Edgardo Dobr. 

Un gobierno enemigo de las mujeres

Rubén Aguilar Valenzuela  
Las palabras se las lleva el viento, lo que cuenta y permanece son los hechos. Desde que llegó el gobierno que encabeza el presidente López Obrador con relación a las políticas públicas a favor de la mujer dice una cosa y hace otra.
 
Es público que, al solo llegar a la presidencia, de manera inexplicable, suspendió el programa de guarderías infantiles, fundamental para apoyar a las madres trabajadoras, y el programa de casas de acogida, para proteger a las mujeres violentadas en su hogar.
 
Ahora una investigación de Alexis Ortiz (El Universal, 08.03.21) muestra que en los dos primeros años de gestión el presidente ha eliminado por lo menos otros once programas de apoyo a la mujer, para ese recurso canalizarlo a otras actividades.
 
Esta decisión implica que 1,400 millones de pesos destinados a financiar políticas públicas de igualdad sustantiva e inclusión de género se hayan eliminado del presupuesto federal.
 
Los recortes, de acuerdo a Ortiz, tienen un mayor impacto en los programas destinados a la atención de las mujeres indígenas y a las que viven en zonas de alta marginación.
 
Se han cerrado, en una clara política en contra de las mujeres más pobres, por no responder a una lógica clientelar como la que impulsa el actual gobierno. Los que se han eliminado son:

  1. Programa para el Mejoramiento de la Producción y Productividad Indígena. Lo administraba el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y disponía de 437 millones de pesos. Se apoyaban 4,130 proyectos en las comunidades indígenas.
  2. Programa de Apoyo al Empleo. Estaba a cargo de la Secretaría del Trabajo y disponía de 306 millones de pesos. La población objetivo un millón 646 mil mujeres.
  3. Programa para la Inclusión y la Equidad Educativa. Disponía de 208 millones de pesos. Destinado a fomentar el aprendizaje en mujeres de grupos vulnerables.
  4. Programa de Fomento a la Economía Social. Disponía de 203 millones de pesos.
  5. Programa de Conversión Social. Disponía de 136 millones de pesos.
  6. Programa de Derechos Indígenas. Disponía de 88 millones de pesos.
  7. Programa Promoción al Respeto de los Derechos Humanos. Disponía de 4 millones 108 mil pesos.    
  8. Programa de Participación Social para la Reconstrucción del Tejido Social. Disponía de un millón 520 mil pesos.
Hay otros tres programas que no desaparecieron, pero sí sufrieron recortes considerables:
  1. Programa Políticas de Igualdad de Género en el Sector Educativo. Se le recortó el 77 % de un presupuesto.
  2. Programa de Apoyo Económico a las Viudas de Veteranos de la Revolución. Se le recortó el 26 % del presupuesto.    
  3. Programa para el Monitoreo y Evaluación sobre la Política en Materia de Igualdad de Género. Se le recortó el 13 % del presupuesto.

El gobierno señala que la suspensión y los recortes de esos programas se inscriben en una política, para evitar la corrupción y fomentar la austeridad y ahorro. Es evidente que no es así. Las prioridades en política pública se expresan en los montos de recursos que se les destinan. Para este gobierno las mujeres no lo son.

Y de otro lado la suspensión de programas institucionales o el recorte de los recursos de los mismos responde a la más vieja política del paternalismo clientelar que por décadas impulsó el PRI. Lo que se quiere garantizar es la entrega de recursos de manera directa a la población con una clara intención electoral.

Excavar, para encontrar

Rubén Aguilar Valenzuela 
La excavación (Reino Unido, 2021) del director Simone Stone narra la historia de un descubrimiento arqueológico en la Gran Bretaña. El guion es de Moira Buffini, a partir de una novela de John Preston.

En ella Edith Pretty (1883-1942) (Carey Mulligan), viuda de un militar, y dueña de una gran propiedad, está segura que en los túmulos que existen en sus tierras hay vestigios de pasadas culturas.

Para ello se contacta con el director del cercano Museo de Ipswich, para que la ayuden en su proyecto. En esos días ellos están concentrados en la investigación de ruinas romanas.

Le envían a Basil Brown (1888-1977) (Ralph Fiennes) un arqueólogo autodidacta, pero con grandes cualidades para el trabajo. Es un buscador innato.

En 1939 inician las excavaciones en Sutton Hoo. Brown decide comenzar por dos túmulos en los que no encuentra nada y después se concentra en el que proponía Pretty.

Empieza a salir a la luz los vestigios de un barco que sirvió de tumba. Brown piensa que son restos vikingos, pero pronto descubre que son todavía más antiguos.

Concluye que el entierro se remonta a lo que en Gran Bretaña se conoce como la Edad Oscura (400 al 1000) y que ocurrió entre el 600 y el 650. En barco fue arrastrado desde el río Deben.

Encuentra una serie de objetos de gran valor histórico como los atavíos de un guerrero (casco, espada, escudo, hacha, lanza ...) y también remos, una lira, ropa, y elementos que llegaron de tierras lejanas.

Ante la importancia del hallazgo intervienen los arqueólogos del Museo Británico, que hacen a un lado de Brown, que cuenta con el apoyo de la dueña de la propiedad.

El museo entabla un litigio sobre la propiedad del hallazgo y de los objetos que en él se encontraron. El caso la gana Pretty, que años después dona los objetos al museo.

Que por primera vez se exhiben nueve años después de su muerte y en esa ocasión no se da crédito al trabajo de Brown, quien descubre el barco-tumba.

En el hallazgo nunca se encontró un cadáver. Surgieron varias hipótesis. En 1979, se descubrió que sí hubo uno cuando un análisis químico de la tierra reveló la presencia de fosfatos, que indicaban la descomposición total de un cuerpo.

Las investigaciones continúan en Sutton Hoo. Se han encontrado evidencias de un segundo barco (Montículo 2) y otros entierros entre ellos el de una mujer de la nobleza (Montículo 14) y la de un joven guerrero con su caballo (Montículo 17).

En la película hay personajes reales, pero también otros que son ficticios. Se rodó en un sitio donde se reconstruyó la escena. Hoy Sutton Hoo en un sitio arqueológico.

La película da cuenta del trabajo de los arqueólogos. De sus métodos y también de su actitud. De su vocación por "excavar".

Fiennes realiza un extraordinario trabajo en su papel de Brown. El tono de la narración y también de las imágenes, de los colores, es de melancolía. (Se puede ver en Netflix)

La excavación
Título original: The Dig
Producción: Reino Unido, 2021

 
Dirección: Simone Stone
Guion: Moira Buffini, con base a una novela de John Preston.
Fotografía: Mike Eley
Música: Stefan Gregory
Actuación: Carey Mulligan, Ralph Fiennes, Lily James, Johnny Flynn, Ben Chaplin, Ken Stott, Monica Dolan, Arsher Ali, Joe Hurst, Paul O'Kelly, Eileen Davies, James Dryden, Chloe Stannage, Kate Margo, Kevin Nolan.

Recep Tayyip Erdogan, el populista turco

Rubén Aguilar Valenzuela
Recep Tayyip Erdogan (1954) fue primer ministro de Turquía de 2003 a 2016. En 2017, después de un referéndum, el país adopta el sistema presidencial. En 2018 gana las primeras elecciones ya bajo esta nueva modalidad.

Fue escolarizado en centros religiosos islamistas. A los 15 años, se afilia a una asociación islamista. En 1972 crea el Partido de Salvación Nacional (MSP). En 1973 termina sus estudios en una escuela para la formación de imanes. Después estudia economía en la universidad en Estambul.

Es el líder indiscutible del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que funda en 2001. Se le compara con las figuras de los populistas Viktor Orbán, de Hungría, y el Jaroslaw Kaczynski, de Polonia. Es uno de esos líderes que llegan al poder por la vía democrática y después se sostienen y perpetúan en el movimiento de masas que crearon.

En su juventud, en la década de los setenta y ochenta, fue un islamista radical. En la década de los noventa mutó en islamista moderado. En ese entonces defiende la libertad de expresión y la democracia. A partir de 2003, ya en el poder, se sitúa en la corriente de un populismo de derecha de cuño islamista.

Como otros populistas tiene la gran capacidad de hacer que su base lo apoye en el proceso de sus continuos saltos ideológicos. Estudiosos del personaje plantean que el poder ejerce una enorme atracción en Erdogan. Lo disfruta por sí mismo, pero también lo ve como un instrumento, para llevar adelante su proyecto de una Turquía grande y poderosa en el marco del islam.

Se cuenta que en 1996 dijo a un grupo "la democracia es un tranvía: cuando llegas a tu parada, te bajas". La causa (dava) de Erdogan es volver al Imperio Otomano entendido como una Turquía reconocida, admirada e imitada por todas las naciones musulmanas y también como potencia geopolítica en ese espacio entre Asia y Europa donde se ubica.

La mayor fuerza de Erdogan, su gran capital político, es su capacidad de conectar con las masas populares. Se presenta como uno de ellos. Les dice que como ellos ha sido víctima de las injusticias de "los de arriba". Y que también ha sido perseguido por los poderosos debido a su compromiso con el pueblo.

Temas de sus discursos son el rechazo al establishment de los políticos del pasado y la lucha contra la corrupción. Él es quien va a resolver los agravios que sufrió el pueblo en el pasado reciente. Estudiosos del personaje plantean que en Erdogan hay un deseo de revancha personal ante las élites económicas y culturales que no aceptaron su victoria cuando llegó al poder avalado por millones de votos.

Tiene un manejo extraordinario de las emociones de las masas populares. Y convierte sus sentimientos en apoyo incondicional a él y lo que hace. Sus seguidores sienten como propios sus logros. Ya en el poder ha logrado que los más importantes grupos económicos de Turquía, que antes lo rechazaban, se plieguen a sus deseos.

Ha construido la imagen de un hombre humillado por los poderosos que fue capaz de salir adelante y de imponerse a quienes lo pisotearon. Ahora, como se lo pide del pueblo, enfrenta a los enemigos de su causa. Así se convierte en el hombre fuerte que quieren sus seguidores. En sus discursos explota la figura que viene "de abajo" y es perseguido por los "de arriba".

Erdogan utiliza el islam como medio de educación y control de las masas populares. Es una religión entendida no de acuerdo a una concepción tradicional sino como elemento de identidad nacional y militancia política. Es el cimiento de su estructura de poder y de control. Esto le ha permitido obtener victorias con el 50 % de los votos en todas las elecciones a las que se ha presentado.

Su éxito no se explica sin la inmensa maquinaria mediática ligada a su persona y su proyecto. En los medios no existe nadie más que Erdogan. Esto lo logra a través de prebendas y contratos con fondos públicos. Los medios a su disposición convierten cada campaña electoral en el show de un solo hombre. A esto se añade la persecución a los candidatos de la oposición, a los periodistas críticos y a cualquiera que pueda socavar su imagen.

Erdogan, como otros populistas, acusa a la oposición de "traidora" y de servir "a oscuros intereses extranjeros". En las elecciones ha jugado a su favor que la oposición se presenta dividida. Cuando esta se une, como ha sucedido en las alcaldías de Ankara y Estambul, las elecciones se le complican.

El apostar al conmigo o contra mí puede convertirse en un obstáculo a los intereses del presidente turco. Y también la polarización política que impulsa con su "democracia del 50%". A esto se añade los pobres resultados económicos que tiene como origen su pretensión de controlar todo, al detalle, aunque no lo entienda. Las relaciones clientelares que ha establecido se basan en la posibilidad de entregar recursos.

Turquía es un país complejo, con un pie en Europa y otro en Asia. Erogan es un populista de derecha que ha sabido explotar su capacidad de conectar con las masas y de dar cause a sus sentimientos, de plantearse como una víctima de los poderosos y como el líder que puede vengar al pueblo de las humillaciones que ha sufrido. Todo eso en el marco de una gran maquinaria mediática que juega a su favor. (Para la elaboración del texto se ha utilizado información de un artículo que apareció en El País, 22.06.2019).

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