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Alto a la gestión arbitraria del presidente del TEPJF

Rubén Aguilar Valenzuela
El actual conflicto en el TEPJF es producto del desastroso comportamiento de su magistrado presidente José Luis Vargas, los académicos Juan Jesús Garza Onofre, investigador del IIJ-UNAM, y Javier Martínez Reyes, investigador del CIDE, analizan al personaje (Reforma, 05.08.21).
 
Afirman que es la "peor presidencia en la historia del TEPJF, encabezada por un magistrado que nunca se comportó como tal, que mostró incongruencias en sus votos y una alarmante sumisión al poder en turno, Vargas ha sido alguien, que como pocos, ha trasladado sus preferencias políticas a sus decisiones jurídicas".
 
Y añaden que "estamos frente a un sujeto investigado por enriquecimiento ilícito, que fungió como el más ferviente defensor de Salgado Macedonio, que ha violado una y otra vez las normas internas del TEPJF y que incluso ha tenido la puntada de autonombrarse "el Pípila de la democracia", mientras tilda a sus colegas de "manada".
 
A lo dicho por los investigadores se puede agregar, es de dominio público, el apoyo que Vargas ha recibido de diversas instancias de la presidencia de la República que incluyen a funcionarios del primer círculo del presidente, que son los que han estado atrás de las decisiones políticas, con barniz de jurídicas, de Vargas.
 
El pasado miércoles, cinco de sus pares, decidieron destituirlo. Pienso que se tardaron. Y también nombraron como nuevo presidente al magistrado Reyes Rodríguez. Los investigadores plantean que "parecería difícil no celebrar el fin de la presidencia de Vargas", pero advierten que la "remoción" es "una figura que no está expresamente contemplada en ninguna ley".
 
He hablado con constitucionalistas que plantean como válida y correcta la decisión tomada por la mayoría de los magistrados ante la actuación facciosa y desaseada de Vargas. Esto en independencia de las acusaciones por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. El senador de Morena, Germán Martínez, estudios del derecho, sostiene que la decisión de la mayoría de los magistrados "es un acto que no se puede impugnar porque ni el Consejo de la Judicatura Federal, ni la Suprema Corte de Justicia de la Nación tienen atribuciones en ese tema".
 
Ante el hecho de que la "remoción" del presidente del TEPJF no está contemplada en la ley se abre una inédita situación, que de hacer caso a lo que plantean algunos connotados constitucionalistas y también el senador Martínez, la decisión de la mayoría de los magistrados es válida y están es su derecho, y solo a ellos corresponde, destituir a su presidente y también, y por lo mismo, nombrar a otro magistrado para ocupar el cargo, como ya lo han hecho.

La estrategia de comunicación y el discurso de los mandatarios populistas

Rubén Aguilar Valenzuela
De febrero a julio de 2021, cada jueves, en la Revista Etcétera he analizado la estrategia de comunicación y el discurso de 22 presidentes o primeros ministros ubicados como populistas en América, Europa, Asia y África. En Oceanía no hay.

Meses atrás en diversos artículos, que aparecieron en distintos medios, ya había analizado al populista del presidente López Obrador. El análisis comprende, pues, a 23 populistas.

Es posible que a nivel mundial me faltan cuatro o cinco más, pero en mis distintos recorridos por los medios, revisión de estudios académicos y páginas de Internet no los he podido ubicar. Pienso que no son más de 30 los populistas en activo en todo el mundo.

De los últimos años los hay muy famosos como el presidente Donald Trump, que ya no está en el gobierno, o el comandante Hugo Chávez, pero ya no vive. En el análisis solo considero a los que están en el ejercicio de su cargo. Identifico a los siguientes:

En América: Daniel Ortega (76) y Rosario Murillo (70), presidente y vicepresidenta de Nicaragua; Nicolás Maduro (58), presidente de Venezuela; Jair Bolsonaro (65), presidente de Brasil; Andrés Manuel López Obrador (67), presidente de México; Alberto Fernández (62) y Cristina Kirchner (68), presidente y vicepresidenta de Argentina; Nayib Bukele (39), presidente de El Salvador y a José Pedro Castillo (52), presidente de Perú.

En África: John Pombe Joseph Magufuli (62), presidente de Tanzania (murió en marzo de 2021 por Covid-19); Évariste Ndayishimiye (53), presidente de la República de Burundi; Issayas Afewerki (75), presidente de la República de Eritrea; Andry Nirina Rajoelina (47) presidente de la República de Madagascar; Paul Barthélemy Biya'a bi Mvondo (88), presidente de la República Federal de Camerún y Salva Kiir (70), presidente de Sudán del Sur.

En Europa: Victor Orbán (63), primer ministro de Hungría; Boris Johnson (57), primer ministro de la Gran Bretaña; Janez Jansa (63), primer ministro de Eslovenia y Milos Zeman (76), presidente de la República Checa.

En Asia: Rodrigo Duterte (76), presidente de Filipinas; Recep Tayyip Erdogan (67), presidente de Turquía; Narendra Damodardas Modi (71), primer ministro de la India y  Prayuth Chan-o-cha (67), primer ministro del reino de Tailandia.

De los 23 populistas que he analizado en su estrategia de comunicación y discurso ubico a nueve en América; seis en África; cuatro en Europa y cuatro en Asia. Entre los populistas de izquierda y de derecha no hay diferencias significativas en término de la estrategia y la estructura del discurso. Las hay en el contenido.

En las próximas semanas voy a analizar la estrategia y el discurso de los mandatarios en América, África, Europa y Asia, para terminar un ejercicio con una síntesis final que dé cuenta de la estrategia y el discurso de los populistas en todo el mundo.

Un encuentro en casa de Anastasio Somoza (I)

Rubén Aguilar Valenzuela
El 10 de octubre de 1978, el fotógrafo Pedro Meyer, que en ese tiempo cubría la guerra en Nicaragua para el Uno Más Uno, entrevistó en su casa de Managua, al dictador Anastasio Somoza (Nicaragua, 1925 - Paraguay, 1980).
 
Meyer de su muy rico archivo personal, más de un millón de fotografías, me ha dado una transcripción de ese encuentro, que resulta excepcional. En esos tiempos Somoza no daba entrevistas y menos en su casa.
 
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, y Rosario Murillo, su esposa, que es vicepresidenta, han restaurado un régimen dictatorial muy semejante al de Somoza. La historia se repite.
 
Aquí retomo algunas de las preguntas y respuestas. Hoy se podrían hacer a Ortega y Murillo y sus respuestas, ya se sabe por la vía de los hechos, que son semejantes a las de Somoza.
 
Pedro Meyer (PM): Hace algún tiempo (...) usted dijo: "me voy con mis hombres y mis armas". A mí me quedó una inquietud al respecto ¿a dónde es que un hombre como usted se iría con sus hombres y sus armas?.
 
Anastasio Somoza (AS): Una vez se rompió la Constitución y en 1927 (...) costó 20 mil muertos. Los nicaragüenses creen en su Constitución (...) ellos me decían que me fuera ilegalmente, al irme yo ilegalmente ya no tendría compromiso con Constitución ni (tampoco) los hombres que están conmigo dentro del gobierno. Entonces aquí sería esto un relajo volveríamos otra vez al asunto del caudillismo (...) y es lo que estoy tratando de evitar. Pero estos nicaragüenses ilusos que creen que van a quitar a Somoza y todo se va a ir y todo se va a arreglar y no es así.
 
PM: ¿Cómo si sería?
 
AS: Bueno, pues sigamos el curso de nuestra Constitución (...) busquemos un método ordenado de llevar a cabo la próxima elección y así como entregué el poder en 1967 se lo voy a entregar a quien gane. Lo que pasa ahora es que la oposición quiere que la ponga en el poder sin haber elecciones sin haber organizado sus partidos ni sus partidarios.
 
PM: ¿Existe la posibilidad de una elección anticipada?
 
AS: Dentro de lo que marca nuestra Constitución no existe, a menos que sea un golpe de Estado.
 
PM: El día de ayer volvió a salir La Prensa ¿por qué levantó usted la censura señor?
 
AS: El estado de sitio está registrado por 30 días, dentro de tres días se termina y ya habíamos determinado con el Consejo de Ministro de que se iba a volver (a los) derechos de libre expresión.
 
PM: ¿Y el estado de sitio también usted lo va a levantar?
 
AS: No
 
PM: ¿Esto dependerá de qué señor?
 
AS: (...) en Venezuela como en Panamá y Costa Rica están formándose grupos que quieren venir a agredir a Nicaragua y todavía no están los ánimos evidentemente sanos aquí para poder devolverle a todo el mundo las garantías. (...) mi país está en guerra con toda la gente de afuera, aquí estamos en paz.
 
Ortega y Murillo, que alguna vez lucharon en contra de Somoza, hay fotografías de Meyer de ellos en la montaña en 1978, hoy imitan las maneras y argumentos de Somoza. Hay una diferencia, no dan entrevistas y menos en su casa.

Un encuentro en casa de Anastasio Somoza (Parte II)

Rubén Aguilar Valenzuela
Esta es la segunda parte de la conversación que el fotógrafo mexicano Pedro Meyer tuvo con el dictador Anastasio Somoza, cuando cubría la guerra en Nicaragua para el unomásuno. La reunión tuvo lugar en su casa de Managua el 10 de octubre de 1978. Diez meses después los sandinistas tomaron el poder. 
 
Pedro Meyer (PM): Señor presidente, ¿en caso de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitiera un fallo y fuera adverso a su opinión estaría dispuesto a darle credibilidad?
 
Anastasio Somoza (AS): Sí es basado en derecho sí.
 
PM: ¿Qué significa basado en derecho?
 
AS: Si está basado en las leyes de Nicaragua sí, pero si está basado en testimonios de quienes huyen quién sabe.
 
PM: Tengo entendido que la CIDH ha estado escuchando a diferentes personas que han acudido, para presentar sus testimonios y que posteriormente habrá de tomar algún dictamen (...) ¿en este caso si el resumen de sus apreciaciones recogidas resultara adverso esto lo aceptaría usted?
 
AS: Primero déjeme que yo le expliqué, la CIDH no está para enjuiciar a los regímenes de América, es para ver cómo funciona el sistema policial, jurídico y de derechos humanos en un país. Si el informe encuentra algunas anomalías le va a decir y es entonces, yo como gobierno, voy a dar los pasos para reparar esa situación y ponerme a tono con los estándares que se quieren (...). No considero que el dictamen de ellos sea de condena. Lo que sí conviene es que el dictamen sea saludable para Nicaragua y para muchos pueblos en América.
 
PM: Dentro de sus estudios de preparación militar y sabiendo que usted maneja múltiples negocios ¿usted encuentra que hay algún paralelismo entre los conocimientos y criterios aplicables de su carrera militar a los negocios?
 
AS: Claro que sí, yo soy ingeniero militar y por lo tanto estoy versado, en todas las disciplinas de la ingeniería y eso me da la posibilidad por comprender todas las habilidades que hay que tener para manejar un negocio. Además, en la milicia se maneja personal como recursos (humano) y uno aprende y después eso lo aplica (en la empresa). Hay muchos oficiales retirados del Ejército norteamericano que después de haber pasado treinta años en el Ejército son contratados por grandes corporaciones para que les manejen sus negocios (...).
 
PM: Tendría la inquietud de preguntarle, todos tenemos en algún momento dado idea de un mayor acierto que hemos tenido en nuestras vidas, así como un mayor error, tendría usted la gentileza de poder contestarme, ¿qué considera usted que sería su mayor acierto y mayor error a lo largo de su vida? Entiendo que es una pregunta difícil.
 
AS: Bueno, mi mayor acierto es haber derogado el tratado de Chamorro-Bryan que le daba a los Estados Unidos de América la opción por vida para construir un canal a través del istmo de Nicaragua. Mi mayor error es haber creído que las intervenciones en América se habían terminado, pero me he dado cuenta de que no hay tal porque con la intervención de Costa Rica, Panamá y Venezuela no se han terminado. (Hace mención a la postura de estos países ante la guerra que tenía lugar en Nicaragua).
 
PM: Cambiando de tema señor presidente una pregunta muy indiscreta ¿qué tan rico es usted?. Se dice que es uno de los hombres más ricos del mundo.
 
AS: Ya desearía que así fuera y le podría dar más trabajo al nicaragüense. Lo material un día sube otro día baja de acuerdo a sus valores, pero bueno.
 
El comandante Daniel Ortega, ahora presidente, y su esposa, Rosario Murillo, vicepresidenta, no quieren que la CIDH emita juicios sobre Nicaragua. No quieren que los organismos internacionales se pronuncien sobre los derechos humanos en el país. La pareja imperial ha resultado extraordinariamente hábil para hacer negocios. Ahora es una de las familias más ricas de su país, como en su tiempo lo fue Somoza. Habría que preguntarles ¿cuál ha sido su mayor acierto y su mayor error?. Se parecen mucho al dictador que un día derrocaron.
 

El arte como mercancía

Rubén Aguilar Valenzuela  
En El arte del mercado del arte (MAPorrua y Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, 2005) Miguel Peraza y Josu Iturbe abordan el apasionante y muy complejo tema del mercado del arte.

La literatura sobre el objeto del arte como mercancía es escasa. El texto para el caso de México viene a llenar un vacío. Este hecho, la calidad y claridad del libro explican sus constantes reediciones.

En el texto se acerca al objeto artístico, a la obra de arte, como una mercancía. Para entender esta realidad se responde a preguntas claves: ¿Qué es el objeto artístico? ¿Quién lo produce? ¿Cómo se consume la obra? ¿Quién es el vendedor?  ¿Quién es el comprador?

Las respuestas se dan en el marco de una realidad histórica específica. Y para eso se tratan temas como los productores del arte, la mercadotecnia, la determinación del precio, la circulación de las obras a través de galerías, corredores, subastadores, coleccionistas y museos.

Se explica como se produce el calentamiento del mercado, para elevar el precio de las obras. En el mercado especulativo el arte, como el oro, se vuelve un polo de atracción para las inversionistas y un refugio, para la seguridad financiera.

Los autores sostienen que el mercado del arte está en expansión y que es una tendencia que va a continuar. El objeto de arte es una mercancía que se vende en mercados especulativos. Así es y así seguirá siendo.

En este mercado no necesariamente hay una relación entre la calidad de la obra, su real valor artístico, y el precio que alcanza. Son dos realidades diferentes que a veces, no siempre, coinciden.
 
Ahora el precio de la obra está determinado por muchos factores y agentes: Críticos, corredores, galerías, subastadores, publicaciones especializadas, medios de comunicación, propaganda, redes de distribución y museos.
 
El mercado del arte no es ya más un mercado primario, venta directa y sin intermediarios, sino uno secundario dominado por una serie de intermediarios que hace se encarezca el precio de la obra de arte.
 
Es un libro bien estructurado con información sólida y relevante que resulta muy útil, para comprender la manera en que la obra de arte se ha hecho una mercancía y cómo opera el mercado del arte.

El arte del mercado del arte
Miguel Peraza y Josu Iturbe
MAPorrua y Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
México, 2015
pp. 146

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