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Delcy Morelos. El espacio vientre

Rubén Aguilar Valenzuela 

 

En el Museo de Arte Contemporáneo (MUAC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se presenta la exposición El espacio de vientre, de la artista colombiana Delcy Morelos Sandoval.

 

Exposición

 

La instalación, curada por Alejandra Labastida y Daniel Montero, abarca la totalidad de la sala nueve del museo. Para desarrollar la obra la artista tiene como referentes: el paisaje configurado por la lava del volcán Xitle, al sur de la Ciudad de México, la pirámide de Cuicuilco y el Espacio Escultórico, que se ubican en las cercanías del MUAC.

 

Estas son estructuras circulares, que la artista con su obra, también circular, plantea una inversión de las relaciones. Es una "pirámide" circular de tierra, mezclada con materiales vegetales, que para la artista es un ente femenino, sobre todo en relación con la fertilidad y la alimentación; lo que han hecho históricamente los seres humanos es generar tecnologías que les permiten establecer relaciones con esta materia.

 

Morelos Sandoval, entiende la tierra como una divinidad que engloba los ciclos de vida y muerte, pero también que ha estado siempre en el centro de los ciclos de explotación, guerra y violencia. Sus obras buscan replantear nuestra relación con la tierra para recuperar su relevancia y producir asombro ante su vitalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El espacio vientre, la intención de la artista es invertir la relación exterior - interior hacia una tensión vertical, que hace alusión a la tierra como un vientre y al espacio como un lugar de protección maternal. La tierra que conforma esta obra proviene de campos de cultivo de maíz, y el aroma de la sala remite a este pilar de la cultura local.

 

Delcy Morelos Sandoval con esta obra nos invita a habitar un espacio ritual en el que la tierra se presenta ante nosotros y nosotros nos presentamos ante la tierra. Ella no está interesada en generar una mirada, sino un estado de ánimo y un horizonte interno, que invita a sentir y reflexionar.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Delcy Morelos Sandoval, nació en 1967 en Tierra Alta, Colombia.  Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Cartagena. Vive y trabaja en Bogotá. Su práctica está arraigada en la cosmovisión ancestral andina y en la estética del arte minimalista. Sus obras abstractas, con sus formidables evocaciones, inspiran una reflexión sobre la interacción entre los seres humanos y la tierra, el cuerpo humano y la materialidad.

 

En 1988 obtuvo el Primer Premio en el Salón de Arte Joven de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Cartagena y el Primer Premio en el Salón de Arte Joven de Bogotá en 1994, entre otros.

 

Ha expuesto de manera individual y colectiva en museos, salones de arte y galerías de Colombia, México, Ecuador, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Alemania, Francia, Finlandia, Suecia, Noruega y Australia.

 

Algunos de sus proyectos recientes son: Profundis, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla, España (2024); Interwoven, Pulitzer Arts Fundation, St. Louis, MO (2024); El abrazo, Dia Chelsea, New York (2023); El lugar del alma, Museo Moderno, Buenos Aires, Argentina; Enie, Fundación NC-Arte, Bogotá (2018).

 

 

 

 

 

Comentario

 

La instalación, de gran formato, impresiona por la fuerza que proyecta y por las texturas de la tierra que se mezcla con otros materiales vegetales. Morelos Sandoval en sus instalaciones, este es el caso, las realiza con materiales que obtiene de los lugares que visita y se configuran a partir de la lectura que hace del lugar. El resultado es una experiencia que muchas veces involucra la vista, el olfato, el oído y el tacto, provocando en los espectadores una experiencia tanto sensorial como trascendente. 

 

 

 

 

 

 

La textura de la tierra grita que se le toque, pero no se puede. Es una enorme escultura de gran armonía y belleza. Es un círculo como la pirámide de Cuicuilco, del Preclásico, y el Espacio Escultórico, proyecto escultórico de un grupo de artistas coordinados por Matías Goeritz. La obra me habló y la gocé.

El libro del Eclesiástico

Rubén Aguilar Valenzuela

El libro del Eclesiástico fue redactado hacia 197 a.C. para reafirmar a los judíos de la Diáspora en la fidelidad a la ley y la tradición de sus mayores, y hacer frente a la influencia generalizada y creciente de la cultura helenística.

 

Es el único de los libros del Antiguo Testamento que lleva la firma de un autor, que es Jesús Ben Sirá, y se trata de un maestro que enseña en Jerusalén durante los primeros años del siglo II a.C. Es el libro más completo de la literatura sapiencial judía.

 

Ben Sirá, es un profesor, que ha viajado y conoce a distintas naciones y culturas, y compagina sus enseñanzas con las funciones propias del escriba y las del sabio, así, al mismo tiempo, proclama los preceptos de la ley de Moisés, y reflexiona sobre su aplicación en la vida de las personas.

 

La traducción griega se realiza hacia 132 a.C. y es obra del nieto de Ben Sirá, su abuelo había escrito en lengua hebrea y en un estilo académico según los modelos formales.

 

Su nieto traduce la obra a un griego culto y refinado, conocía la traducción de otros libros del hebreo al griego. El tono de su obra es apologético y se propone rescatar el prestigio de su abuelo y de la literatura de su pueblo.

 

El libro pronto deja de leerse y desaparece, lo más probable por no ser considerado como texto canónico de la tradición judía, pero fue aceptado como canónico por la antigua comunidad cristiana, y es cuando toma el nombre de Eclesiástico en lugar de La sabiduría de Ben Sirá.

 

La obra se estructura en tres partes: 1) Naturaleza y beneficios de la sabiduría (cap. 1-23); 2) Excelencia y postulados sociales de la sabiduría (24-42); 3) La sabiduría en la naturaleza y en la historia (42-50).

 

Es uno de los libros más extensos del Antiguo Testamento, su autor, según dice en el texto, se ha dedicado al estudio, la enseñanza y la exposición de lo que se entendía como la sabiduría, que equivale a la sensatez o la prudencia.

 

Y a lo largo del escrito mantiene como fuente del saber, la experiencia, la observación y la reflexión, y al mismo tiempo señala el valor que tiene la tradición y también la importancia de la oración.

 

En la época que se escribe el Eclesiástico, la sabiduría se adquiría, en buena parte, a partir del estudio directo y los comentarios de textos narrativos, legales y bíblicos.

 

El estilo puede considerarse repetitivo, pero en su calidad es semejante a los autores de los últimos Salmos y algunos de las colecciones de los Proverbios. La escritura del texto debe valorarse desde su clara finalidad didáctica.

 

Los Proverbios y el Eclesiástico se consideran los dos escritos más típicos de la literatura sapiencial, y una clara diferencia que existe entre los dos es que uno es obra de un solo autor y por lo mismo tiene mayor coherencia interna.

 

En el Eclesiástico se encuentran la gran mayoría de los temas tratados por la literatura sapiencial, y se propone como una síntesis de la sabiduría del pueblo de Israel.

 

El contenido teológico hace énfasis en que la mayor de las sabidurías es el respeto y la reverencia a Dios, creador y guía del universo, y esto, en términos prácticos, lleva al cumplimiento de la ley, de manera específica en lo que hace relación a la justicia y la misericordia con los necesitados y los débiles.

 

En el texto, Ben Sirá, hombre sabio y piadoso, inspira la piedad y la confianza en Dios a sus lectores. Sus enseñanzas se mueven en el horizonte del presente, en el marco de la doctrina tradicional de la retribución, y así, Dios recompensa al que permanece fiel a la ley y castiga a los que la violentan.

 

Ante el hecho de que los malvados triunfan y tienen éxito, el autor del Eclesiástico señala que es necesario saber interpretar la realidad no solo desde las apariencias sino en toda su profundidad, porque es en ella donde la justicia divina se muestra coherente y acertada.

 

El autor, que conoce otras naciones y culturas, es algo particularmente interesante de su propuesta, universaliza la revelación de Dios, y aunque Israel sigue siendo el pueblo escogido, la salvación se ofrece a todas las naciones de la tierra.         


 

Eclesiástico

Biblia de América

PPC Editorial

Madrid, 2013

 

La presidenta es una científica

 Rubén Aguilar Valenzuela

Alguien pudo ser formado como médico, pero no ejerce su profesión y por la vía de los hechos no es un médico, y lo mismo sucede con un arquitecto o un ingeniero. La formación original no es lo que determina lo que se es profesionalmente, sino el trabajo que se realiza todos los días.

 

Esto vale para cualquier profesión y todavía se hace más evidente en aquellas disciplinas, la ciencia y la tecnología, que evolucionan todos los días, y que si no se ejercen en el día día, con la actualización permanente que exigen, quien deja la práctica pronto se queda atrás y los conocimientos que adquirió al inicio de su formación se vuelven obsoletos.

 

La canciller alemana Angela Merkel (Hamburgo, 1954), que se formó como física, en la entonces República Democrática Alemana (RDA), que ahora ya no existe, y tiene un doctorado en química, y desarrolló su carrera como científica con una investigación sobre la desintegración de moléculas de hidrocarburo y escribiendo artículos para revistas científicas.

En 1989, después de la caída del Muro de Berlín, cuando decide entrar a la política dijo: "Me di cuenta de que no era tan buena científica y que no estaba suficientemente comprometida con la investigación, con pasar horas en el laboratorio. A mí me gustaba la gente, siempre sentí curiosidad por hablar con ella". Deja, entonces, la ciencia, para dedicarse a la política, que sería su nueva profesión.

 

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (Ciudad de México, 1962) se formó como científica, pero hace más de 20 años no ejerce como tal, y por lo mismo ya no es una científica, ella, como Merkel, decidió dejar las exigencias propias del mundo de la ciencia, para dedicarse de tiempo completo a la política y a la Administración pública, donde ha tenido grandes éxitos, entre otros, ser la presidenta de México y ser la primera mujer que lo logra.

 

Décadas atrás se formó como científica, tiene un doctorado en ingeniería en energía, pero desde que ingresó a la política, su nueva profesión, ya nunca volvió al ejercicio y a las actividades que exige la práctica cotidiana de la ciencia, que requiere de la investigación, la práctica de laboratorio y la actualización permanente.

La madre de la presidenta, la doctora Pardo, Premio Nacional de Ciencias 2023, si ha tenido una larga carrera como científica desde el campo de la investigación y la docencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

No hay duda de que la presidenta se formó inicialmente como científica, campo que deja por el de la política, y ahora no hay duda que su profesión de tiempo completo, desde hace más de 20 años, es la política, carrera en la que ha destacado.

Exposición en Cefalú, Sicilia

Rubén Aguilar Valenzuela 

La exposición Heritage: Formas y colores del sitio de la Unesco se presenta en el Octtagono de Santa Caterina, en Cefalú, Sicilia, Italia.

 

Edificio

 

La exposición se presenta en Octtagono de Santa Caterina, que originalmente fue parte del complejo de la iglesia de Santa Caterina, y ahora se ha rediseñado como un lugar dedicado a exposiciones de arte contemporáneo, eventos culturales y muestras temáticas. Se ubica en la Piazza Duomo de Cefalú, Sicilia, Italia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Edificio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La exposición se inscribe en el marco de las celebraciones por el decenio de la declaratoria de la Unesco (2015–2025) como Patrimonio Cultural de la Humanidad, de lo que se conoce como "Palermo árabe-normando y las Catedrales de Cefalú y Monreale".

 

La curaduría es de Rosalba Gallà, y la organización de la muestra está a cargo del Departamento de Cultura del Municipio, en colaboración con la Diócesis de Cefalú y la Fundación Cultural Mandralisca.

 

Se exponen obras, en técnicas y estilos muy diversos, de Ignazio Camilleri, Sebastiano Catania, Cosimo Cimino, Lucia Cimino, Saro Curcio, Francesco D'Anna, Toni D'Antoni, Giuseppe Forte, Anna Nelida Forti, Sergio Marino, Ignazio Marsiglia, Patrizia Milazzo, Benedetto Morello, Benedetto Poma y Silvana Schittino.

 

Comentario

 

 

 

 

Las obras expuestas -pinturas, esculturas, gráficos e instalaciones- tienen como tema los lugares de la declaratoria de la Unesco, con especial atención la Catedral de Cefalú, una de las expresiones más acabadas del estilo del arte normando-árabe-bizantino, que solo se dio en esta región del mundo.

 

No hubo ninguna obra que me impresionara de manera particular. Es una buena idea celebrar con diversas actividades, los aniversarios de la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Recuerda el hecho, hace que la comunidad no lo olvide y aprecie lo que tiene, al tiempo que lo revalora. Es algo que se podía hacer en los 36 sitios Patrimonio de la Humanidad que tiene México.

Vivir, remake de Kurosawa

Rubén Aguilar Valenzuela 

Vivir (Reino Unido, 2022) es un remake del sudafricano Oliver Hermanus de la película Ikuri (1952) del japonés Akira Kurosawa, con un guion de Kazuo Ishiguro, escritor británico de origen japonés que escribe en lengua inglesa,  quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura 2017, que se inspira en la novela La muerte de Iván Ilich, de Laón Tolstoi.

 

Los hechos ocurren en Londres, después de la Segunda Guerra Mundial, el señor Williams (Bill Nighy, un burócrata eficiente y discreto, recibe un diagnóstico terminal, que le dice le quedan siete meses de vida. Bajo sus órdenes trabaja el señor Wakeling (Alex Sharp).

 

A Williams, la noticia no lo impulsa a la desesperación, la rebeldía o la aventura del final de la vida, sino a un desconcierto íntimo: descubre que no sabe cómo vivir fuera de la oficina, donde ha pasado toda su vida.

 

De su situación no le dice nada a su hijo Michael (Barney Fishwickni) a su nuera Fiona (Patsy Ferran), y en lugar de ir a trabajar se va a la playa, a un pueblo de la costa.

 

Allí conoce a un joven con el que se emborracha, él y el aspirante a escritor Sutherland (Tom Burke) visitan un club de striptease en el muelle y pasan una noche de juerga juntos. Al conocerlo, se da cuenta de lo que es realmente importante para él y se pone en contacto con su compañera de trabajo Margaret Harris (Aimee Lou Wood).

 

Con su ayuda, en las pocas semanas que le quedan, intenta llevar a cabo un proyecto que ama y es construir un parque infantil en medio de las ruinas de un barrio bombardeado. Aquí encuentra sentido a su vida.

 

Hermanus sigue su desconcierto sin apuro, registrando cómo el orden laboral, el respeto por la jerarquía y la distancia emocional moldearon su identidad más que su biografía personal.

 

La película organiza su relato a través de tres miradas: la del joven empleado Wakeling, que observa a Williams como parte del paisaje; la del propio Williams en su búsqueda tardía de sentido; y la de sus colegas que, tras su muerte, intentan reconstruir qué ocurrió.

 

Este rompecabezas narrativo revela cuánto desconocemos de quienes incluso consideramos familiares, a pesar de que todos los días compartimos escritorio o con los que compartimos la comida durante años.

 

Hermanus evita el consuelo fácil, y muestra cómo una existencia puede consumirse entre responsabilidades, silencios y obediencias, y cómo, aun así, un acto simple puede dejar una huella. Vivir no propone respuestas, sino una invitación a revisar qué hacemos con el tiempo que todavía nos queda.


 

 

 

 

Vivir

Título original: Living

Producción: Reino Unido, 2022  

Dirección: Oliver Hermanus

Guion: Kazuo Ishiguro

Fotografía: Jamie Ramsay

Música: Emilie Levienaise-Farrouch

Con: Bill Nighy; Aimee Lou Wood; Alex Sharp;  Tom Burke; Adrian Rawlins; Hubert Burton;  Oliver Chris; Michael Cochrane; Anant Varman (...)

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