Conocí al Doctor Alejandro Dávila Flores hace muchos años, hermano de amigos y amigo de amigos, hicimos amistad fraterna, el siempre dedicado a la academia y la investigación; la vida y su talento lo llevaron a ocupar un tiempo la rectoría de la máxima casa de estudios de nuestro estado, la Universidad Autónoma de Coahuila.
Al terminar su período como Rector enfrentó una disyuntiva: dar un paso hacia su incorporación plena en el servicio público dentro del aparato burocrático, como coordinador de asesores económicos del Gobernador del Estado, o regresar al mundo de la investigación y la academia. Optó por lo segundo, privando a la burocracia de un gran cuadro, pero asegurando a la universidad la permanencia de un gran talento.
Hace unos días, atendí a su convocatoria y asistí, con mucho gusto e interés, a la presentación del libro Modelos Económicos de las Regiones de México, editado por la Universidad Autónoma de Coahuila y Miguel Ángel Porrúa.

El tema del suicidio siempre ha sido una preocupación en todas las etapas de la sociedad, la que vivimos no es la excepción, por lo que consideré pertinente traer a la memoria a Durkheim para revisar tal asignatura.
Recibí esta semana la encuesta aplicada el día 20 de julio de 2019, por la empresa Saba Consultores, en las que destaca entre otras cosas, que el nivel de aprobación de la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador se estima en un 69.5%. Las principales razones de la aprobación, refiere el documento, son: se ven los resultados, sí ayuda a la gente, tiene buenas ideas y ha puesto en evidencia la corrupción.