Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia 

En 1964 se inaugura el Museo Nacional de Antropología (MNA), en el Parque Chapultepec, Ciudad de México, proyecto del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, con la colaboración del arquitecto Rafael Mijares. A lo largo de las décadas, las investigaciones de antropólogos, etnólogos, arqueólogos, historiadores, epigrafistas y restauradores, entre otros especialistas, han arrojado miles de nuevos hallazgos de las distintas culturas del México prehispánico, que se han incorporado al acervo y a la exhibición.

La Sala Mexica se ha enriquecido a lo largo de las décadas  producto, sobre todo, de los descubrimientos de distintos frentes de investigación en particular el que realiza el Programa de Arqueología Urbana (PAU) creado por el INAH en 1991, que trabaja, sobre todo, en el área del Centro Histórico, y más específicamente en el perímetro de lo que fue el centro ceremonial mexica, antes de la conquista.

 

Cronología de los mexicas

 

A) Peregrinación y Asentamiento (1111-1325)

- 1111: Salida mítica de Aztlán.

- 1215-1220: Llegada al Valle de México (zona lacustre).

- 1279-1299: Asentamiento en Chapultepec y posterior expulsión.

- 1325: Fundación de México-Tenochtitlán en un islote del lago de Texcoco.

 

B) Consolidación (1325-1428)

- 1375: Reinado de Acamapichtli, primer tlatoani de linaje mexica.

- 1396-1415: Reinado de Huitzilíhuitl; la ciudad se consolida.

- 1415-1426: Reinado de Chimalpopoca, que es asesinado. Tensiones con Azcapotzalco.

 

C) Imperio 1428-1521)

- 1428: Formación de la Triple Alianza (Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopan) tras derrotar a los tepanecas.

- 1440-1468: Reinado de Moctezuma I (Ilhuicamina); expansión territorial y grandes construcciones.

- 1486-1502: Reinado de Ahuízotl, que extiende el territorio al máximo.

1502-1520: Reinado de Moctezuma II; llegada de los españoles en 1519.

D) Caída del Imperio (1521)

- 1521: Conquista española y caída definitiva de Tenochtitlán, el 13 de agosto de 1521.  

---------

Al inicio del siglo XVI, México- Tenochtitlán, sede del imperio más poderoso de su época, que se fundada en un islote en el lago de Texcoco, crece ganando terreno al lago-

Llegó a albergar entre 200 000 y 300 000 habitantes y a ocupar un área de entre 12 y 15 kilómetros cuadrados. Se dividida en cuatro grandes barrios, a su vez formados por otros de menor tamaño.

Exhibición 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la sala hay una gran cantidad de piezas relevantes con carácter histórico y cultural. Acá una lista de las que se recomienda ver, que son fundamentales, para acercarse a la Cultura Mexica.

 

Monolito de Tláloc

 

 

 

 

 

 

 

La pieza del dios Tlaloc que se encuentra a la entrada del museo. Mide 7.0 metros de alto y pesa 160 toneladas. En el siglo XIX se encontró en las cercanías de Coatlinchán, Estado de México. En 1964 se trajo a su actual sitio.

 

 

 

Piedra del Sol - Calendario Azteca

 

 

 

 

 

 

La Piedra del Sol, es la pieza más icónica del museo. Mide 3.58 metros de diámetro y pesa más de 24 toneladas. Es de basalto de olivino, un tipo de roca volcánica de color oscuro. Se labra hacia 1479 en tiempos de Axayacatl, sexto tlatoani azteca.

Permanece en su lugar hasta 1521, cuando Hernán Cortés ordena destruir y retirar de su sitio todos los monumentos que estaban en el centro ceremonial de México-Tenochtitlán. Se le traslada hacia el exterior del Templo Mayor, al oeste del entonces Palacio Virreinal y la Acequia Real, en donde se mantuvo al descubierto, con el relieve hacia arriba durante muchos años.

En 1559 se decide enterrarla con los relieves viendo hacia abajo a petición del arzobispo fray Alonso de Montúfar. Permaneció bajo tierra durante 270 años, hasta 1790 cuando se la "redescubre".

Por años estuvo a un lado de la torre poniente de la Catedral Metropolitana, y en 1887 se traslada al Museo Nacional ubicado dentro de Palacio Nacional por la calle de Moneda. En 1964, de ese lugar viene al museo.

La Piedra del Sol no es un calendario sino un altar o disco ceremonial. El disco solar se representa como una sucesión de anillos concéntricos que contienen diferentes elementos relacionados con el registro del tiempo. Presenta rayos y puntas que irradian de su superficie, los cuales marcan las cuatro direcciones y los movimientos del Sol, y al centro está el glifo 4 Movimiento (nahui ollin), nombre del Quinto Sol, que fue la era de los mexicas.

Al centro del monumento se encuentra el rostro de Tonatiuh, dios del Sol, que se identifica por su decoración facial en forma de líneas que cruzan la frente y se curvan para rodear la parte externa de sus ojos, su cabello lacio y las joyas características de su imagen. Su lengua está representada por un cuchillo, símbolo del sacrificio humano que el dios solar exigía para alimentarse y renacer cada día por el oriente, después de su viaje nocturno por el inframundo.

En cada una de las esquinas del signo Ollin aparece el nombre de los otros cuatro soles: Nahui Océlotl (Cuatro Jaguar), Nahui Atl (Cuatro Agua), Nahui Quiáhuitl (Cuatro Lluvia) y Nahui Ehécatl (Cuatro Viento).

El primer anillo principal del calendario azteca tiene 20 figuras que representan los días del mes (Tonalpohualli). La cuenta de los días comienza con un caimán y continúa en sentido contrario de las manecillas del reloj. Los días van acompañados de un número consecutivo del uno al trece y de esta forma no se repite la misma figura con el mismo número en un periodo de 260 días. Serpientes de fuego (Xiuhcóatl) que rodean el conjunto.

 

Coatlicue

 

La escultura de la Coatlicue mide 2.52 metros de altura y fue tallada en piedra andesita, originalmente policromada, por un artista anónimo. Se labra entre 1439 y 1491.

 

Permanece en su lugar hasta 1521, cuando Hernán Cortés ordenó destruir y retirar de su sitio todos los monumentos que estaban en el centro ceremonial de México-Tenochtitlán.  Se "redescubre" en 1790 durante trabajos de remodelación de la Plaza Mayor, del ahora Zócalo.  

A finales de 1790, la estatua fue trasladada a la Universidad para ser preservada y estudiada, pero pronto fue de nuevo enterrada por orden de sus profesores. A un sector de la población criolla y mestiza, la escultura le parecía un monstruo repugnante, pero los indígenas empezaron a llevarle flores y encenderle velas.

La estatua fue desenterrada en 1803, para que Alexander von Humboldt pudiera hacer dibujos y un vaciado, tras lo cual fue enterrada otra vez. Fue desenterrada nuevamente por última vez en 1823, para que William Bullock pudiera hacer otro molde, que se exhibió al año siguiente en el Egiptian Hall de Piccadilly, Londres, como parte de la exposición México Antiguo. La estatua permaneció desde entonces en el patio de la Universidad hasta que en 1887 se lleva al Museo Nacional, de ahí se traslada a su actual sitio en 1964. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Coatlicue ("La que tiene su falda de serpientes") representa a una diosa decapitada cuya cabeza la forman dos serpientes enfrentadas que emergen del cuello, simbolizando la fértil sangre que brota. Manos y pies terminan en garras. Porta un collar de corazones y manos humanas que se alternan y un cráneo adorna el cinturón delante y detrás, sobre un faldellín de serpientes entrelazadas. En las pantorrillas lleva bandas de las que cuelgan plumas y cascabeles. En la parte posterior, se observan representaciones de Tláloc y Tlaltecuhtli.

 

----------

 

El primero que estudió la imagen fue Antonio de León y Gama (1735-1802), quien identifica a la diosa como "Teoyaomiqui", la deidad de la muerte y la guerra sagrada. La estatua fue identificada como Coatlicue por el arqueólogo mexicano Alfredo Chavero (1841-1906) en su libro México a través de los siglos.

 

----------

 

En el siglo XX se descubrieron estatuas y fragmentos de estatuas similares, que entre los especialistas ha abierto el debate sobre el significado de estas imágenes y su papel en el Imperio Mexica.

 

 

 

Cabeza de Coyolxauhqui

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cabeza de Coyolxauhqui ("la que tiene cascabeles en la cara") mide 83 centímetros de alto; 75 centímetros de ancho y 55 centímetros de fondo.  Se calcula que fue labrada hacia 1469, en los años del gobierno del tlatoani Axayácatl, periodo de gran expansión mexica. Colocada originalmente en la base del Templo Mayor para escenificar el mito de su derrota frente a Huitzilopochtli.

 

La pieza se encontró en 1830 cuando se abrieron los cimientos del convento de la Concepción situado en la actual calle República de Guatemala, en el área donde se encontraba el Templo Mayor. La abadesa cedió la pieza al Museo Nacional ubicado entonces en la Real y Pontificia Universidad de México (actual calle de Pino Suárez).

 

Años después pasó al edificio que ocupó el museo a partir de 1865 en la calle de Moneda, dentro de Palacio Nacional. En 1964 fue trasladada a las instalaciones del museo.

 

La escultura muestra a la diosa lunar decapitada y desmembrada por su hermano Huitzilopochtli en la cima del Coatepec, sobre cada mejilla la sucesión de tres círculos, el superior con el símbolo cruciforme del oro y el inferior con forma hendida de cascabel. Está ataviada con nariguera y orejeras en forma de rayos de luz, lleva un tocado de plumas y pequeños plumones en su cabello.

 

--------

 

Aunque algunos investigadores han identificado como cabello lo que lleva en la cabeza, pero todo indica que está cubierta por un tocado de tela estriada, tachonado con los plumones circulares símbolo del sacrificio. La parte superior del tocado tiene un rosetón compuesto por tres círculos concéntricos de plumas cortas, del cual penden arreglos de plumas largas por el lado izquierdo. Las plumas ocultan parte del cuerpo de una serpiente con cuerpo anillado, animal que recorre la cabeza de la diosa de derecha a izquierda.

 

----------

 

El arqueólogo Eduard Seler (Polonia, 1849 – Alemania, 1922) fue el primero en reconocer esta escultura como Coyolxauhqui,  por la presencia de cascabeles en el rostro y por estar decapitada, sugirió que la escultura pudo haber ocupado originalmente la cúspide del Templo Mayor, pues, en el mito de nacimiento de Huitzilopochtli, la cabeza inerte de Coyolxauhqui permanece mientras que el cuerpo se precipita hasta las faldas del cerro.

 

Piedra de Tízoc

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La piedra de Tízoc Mide 2.65 metros de diámetro y 94 centímetros de alto, y pesa 9.5 toneladas, es de piedra andresita. Es testimonio de las conquistas militares y de la cosmovisión del tlatoani Tízoc quien manda realizar este monumento entre 1481 y 1486.

 

Se "redescubre" en 1791 en la Plaza Mayor de la Ciudad de México por Antonio de León y Gama (México, 1735 - 1802). Se considerada inicialmente como un temalácatl o plataforma de sacrificios, entonces se conoce como Altar de Sacrificios Gladiatorios, por el canal que presenta.

 

El canal no está documentado en la descripción detallada de la piedra en la Historia General de Bernardino de Sahagún. Eduardo Matos Moctezuma afirma que la escultura fue dañada intencionalmente en el siglo XVII, para reforzar los informes sensacionalistas de la civilización azteca y que esta no tiene relación alguna con sacrificios.

 

Alfredo López Austin (1936-2021) y Leonardo López Luján (1964) sitúan a la piedra como un cuauhxicalli, en donde se depositaba el cuerpo del guerrero sacrificado luego de combatir en el temalácatl.

 

En 1869, José Fernando Ramírez (1804-1871) fue el primero en reconocer conquistas en las escenas y en identificar al vencedor como el tlatoani Tízoc, nombrado una vez con su glifo. Es opinión general que las 15 ciudades, representadas por los guerreros vencidos, no fueron todas conquistadas por Tízoc.

 

La cara superior muestra una imagen de la divinidad solar Tonatiuh con anillos concéntricos alternados, que pueden ser lisos o de cuentas. En el contorno se alternan rayos solares, lancetas para el autosacrificio y cuentas (chalchihuites). Hoy el centro de la composición está ocupado por una cavidad circular de 46 centímetros de diámetro y 15 centímetros de profundidad, cuyos relieves fueron irregularmente labrados en casi la mitad de su circunferencia. El canal, de factura posterior, parte de la cavidad central y va directamente al borde del cilindro y baja verticalmente a lo largo del canto, destruyendo parte de la ornamentación tallada.

 

En su costado cuenta con quince escenas de conquista en donde un personaje mexica —probablemente una deidad— somete a otros personajes por los cabellos. Al lado de los personajes sometidos hay un glifo de la población sometida: Matlatlzinco, Tochpan, Ahiutzlapan, Huexotzingo, Culhuacan, Tenayuca, Chalco, Xochimilco, Acolman, Tamazulapan, Tepanhuayan, Yanhuitlán, Tonatiuco y Cuetlaxtan. La parte superior del canto tiene alusiones al cielo incluyendo el planeta Venus y estrellas, la inferior símbolos asociados a la tierra y a la divinidad terrestre Tlaltecuhtli.

 

Investigaciones recientes indican que la Piedra de Tízoc era un monumento conmemorativo de victorias militares y expresión de poder político.

 

 

 

Teocalli de la Guerra Sagrada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Teocalli de la Guerra es un monolito basáltico en forma de una pirámide, con una capilla en la parte superior, que estuvo policromada. Los arqueólogos piensan que la pieza puede haberse labrado en 1507, cuando se realizó la última ceremonia de Fuego Nuevo, la atadura simbólica de 52 años (xiuhmolpilli), durante el reinado del talatoani Moctezuma Xocoyotzin, que se identifica por su glifo.

La escultura fue descubierta a fines de julio de 1926 en los cimientos del torreón sur del Palacio Nacional, cuando se practicaban obras de reconstrucción del inmueble. Desde el siglo XIX ya se tenían noticias de su existencia. El primer análisis de la pieza fue realizado por el doctor Alfonso Caso  (1896-1970), en 1927, que ha servido de base para trabajos posteriores.

En la pieza se ubican deidades del panteón nahua; dos de ellas acompañan a un elaborado disco solar, localizado en la sección central de la capilla. Hay un Cipactli (Monstruo de la Tierra) en el piso superior, y dos escudos (chimalli) con banderas (pantli o pámitl) y dardos (tlacochtli) o flechas (mitl).

En uno de sus laterales, se distingue una de las dos fechas calendáricas inscritas en la escultura: Uno Miquiztli (Uno Muerte). Desde la boca de esta representación emerge el teoatl tlachinolli, la conjunción del fuego y el agua, símbolo clave para los mexicas que, además de representar la dualidad, tenía un profundo significado marcial. En la parte inferior, aparecen dos personajes sentados en posición de loto, cuyo carácter religioso se infiere por su vestimenta y por los objetos que portan: punzones y copal, elementos utilizados en los rituales de autosacrificio.

 

 

 

Xochipilli – Príncipe de las flores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La escultura del Príncipe de las Flores es de piedra andresita y data el periodo Posclásico Tardío (1250-1521 d.C.) y fue encontrada a mediados del siglo XIX en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, cerca de la localidad de Tlalmanalco, Estado de México. Fue donada al Museo Nacional por Alfredo Chavero (1841-1906) y a partir de entonces forma parte del acervo arqueológico patrimonio de la nación.

En la década de 1960 y 1970, durante el auge del estudio de las plantas con las que se obtenían experiencias místicas, es cuando se dio una explicación razonable para la expresión corporal de la escultura de Xochipilli y los vegetales que la adornan. Llama la atención el tamaño de su cuerpo que es, sin tomar en cuenta el pedestal, similar al de un niño. Ese pedestal representa un templo adornado con el hongo enteógeno identificado como Psilocybe aztecorum Heim.

 

La escultura de Xochipilli se asienta sobre un pedestal en cuyos trazos puede desentrañarse el universo. Una monumental flor une su mitad inferior, geométrica, con la superior de líneas sinuosas y orgánicas. Así como el inframundo se contrapone y complementa con el mundo celeste en la cosmovisión mexica, la flor parece armonizar las dualidades al ser fruto de la unión entre los elementos de la tierra y los del sol. Así Xochipilli nace de un dios solar y una diosa de la tierra.

Jaguar Cuauhxicalli  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La escultura de Cuauhxicalli pertenece al período Posclásico Tardío (1250-1521 d.C.). Los arqueólogos piensan estaba al pie de la escalinata de un templo. La figura está lista para el ataque. En el lomo una cavidad de 64 centímetros de diámetro y 24 centímetros de profundidad. A un lado tiene esculpida una banda de plumas de águila, cuentas de jade y corrientes de agua. Estaba pintada de ocre con manchas negras, las uñas y el recipiente eran rojos.

En los ritos ceremoniales de sacrificio servía como depósito de los corazones en tributo a Huitzilopochtli y Tezcatlipoca. Los mexicas vinculaban al jaguar con la noche, el inframundo, la tierra y la fertilidad; con la guerra y el sacrificio dada su ferocidad, y con la magia y la hechicería por su actitud furtiva y su aguda visión con la oscuridad.

 

 

Cihuateteo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La figura de Cihuateteo ("mujeres diosas") es una pieza del período Posclásico Tardío (1250-1521 d.C.). Mide 1.12 metros por 53 centímetros. Las primeras excavaciones en la zona arqueológica de Calixtlahuaca, Estado de México, empezaron en 1928, pero el proyecto más amplio e intensivo se realiza en la década de 1930, coordinado por el arqueólogo José García Payón (1896-1977). La pieza se encuentra en esos años.

La escultura que representa a Cihuateteo está vestida con huipil de plumas, en posición sedente sobre las piernas, con las palmas de las manos hacia el frente, lleva tocado de calaveras, ataviada con orejeras circulares y collar de manos y cráneo humano.

Para la sociedad mexica, las mujeres embarazadas se convertían en guerreras quienes peleaban contra los múltiples riesgos, tanto reales como espirituales, que ponían en peligro el nacimiento del bebé. Las mujeres que morían durante el embarazo, especialmente si era el primero, bien fuera en algún momento de la gestación o al dar a luz, se convertían en cihuateteo, "mujeres divinas" o "mujeres diosas". Su funeral era celosamente custodiado por sus familiares hombres, pues al convertirse en divinidades su cuerpo era codiciado por los guerreros, que robaban el dedo medio de la mano izquierda y su cabello para usarlo como protección en el campo de guerra.

 

Las representaciones artísticas suelen incluir en su iconografía cráneos, en forma de máscara o en su vestimenta e indumentaria, además de incluir otros elementos como serpientes, que la relacionan con otras deidades y figuras divinas asociadas a la maternidad como Coatlicue. También es frecuente ver esculturas en las que se encuentra sentada sobre sus piernas flexionadas.

 

 

Mono de Obsidiana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La obra del Mono de obsidiana fue tallada en una sola pieza de obsidiana negra y después pulida, tiene 15 centímetros de altura. Es del periodo Posclásico Tardío (1250-1500 d.C.).  A principios de la década de 1880 llegó al Museo Nacional. Se encontró en Texcoco. A finales de la década de 1880, Leopoldo Batres (1852 - 1926), inspector y conservador de monumentos arqueológicos, recalificó un conjunto de objetos de la "civilización acolhua", entre ellas esta pieza.

En 1882, aparece por primera vez una descripción de esta en el Catálogo de las colecciones Histórica y Arqueológica del Museo Nacional de México de Gumersindo Mendoza (1829-1883) y Jesús Sánchez.

El doctor Ernest T. Hamy (Francia, 1848-1908), director del Museo de Etnografía, París, Francia, publicó una serie de artículos sobre artefactos del museo y excavaciones arqueológicas hechas a partir de 1882. En el número correspondiente a enero-febrero de 1884 de la Revue' D'ethnographíe apareció un artículo titulado "Le Vase en Obsidienne de Tezcoco Au Museé National de Mexico", escrito por el anticuario francés Eugene Boban, quien también era arqueólogo aficionado. El trabajo incluía tres imágenes de la vasija de obsidiana.

Una fotografía del mono de obsidiana, en un conjunto de objetos de la "civilización acolhua", fue publicada en 1891 en un catálogo en inglés del Museo Nacional, elaborado por Wilson W. Blake y titulado The Toltec Teocallis and Aztec Antiquities of Mexico.