Rubén Aguilar Valenzuela
El programa de mano dice: "Misantropías es un homenaje a Jean – Baptiste Poquelin, mejor conocido como Moliére, y la vida de la gente del teatro. La obra se desarrolla en distintos planos de realidad. Por un lado sigue a la compañía teatral de Alceste (Moliére), dramaturgo y director de enorme talento, pero incapaz de negociar en un mundo lleno de hipocresía.
Su compañía teatral se encuentra en crisis; enfrentan un juicio con el cual podrían perder el teatro, y perderlo todo. Sus actores, Filinto y Celimena, le siguieren negociar con un mecenas poderoso que nada sabe de la belleza, sin embargo, Alceste es incapaz de dialogar con la mediocridad. Al mismo tiempo hay enredos amorosos al interior de la compañía que lo complican todo.
En otro plano de la realidad, Juan (Alceste), dialoga con Magdalena, su más grande cómplice, quien se ha alejado recientemente del oficio teatral. En sus diálogos reflexionan sobre el oficio del actor, la naturaleza humana y el amor. Conforme la obra avanza, ficción y realidad empiezan a confundirse".
La puesta en escena de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) de Misantropías, obra de Héctor Mendoza Franco (1932-2010), dirigida por Luis de Tavira (Ciudad de México, 1948), es un homenaje al autor, director y maestro de muchas generaciones de actores y pilar central del quehacer teatral contemporáneo en México.
Luis de Tavira dice de su maestro Mendoza Franco, que su aporte al teatro está "en la proposición estética del concepto de puesta en escena, el teatro sobrevivió a la crisis de la posguerra, alcanzó la modernidad y la autonomía como lenguaje, como técnica y como arte. En México, fue Héctor Mendoza quien lo propuso y su ejercicio suscitó un movimiento que transformó de modo irreversible la teatralidad mexicana".
Y añade que Héctor Mendoza fue un profético anticipador de las vanguardias que muestra en su andadura, la síntesis de sus conquistas; maestro de generaciones de actrices y de actores y de los primeros directores cuyo ejercicio del concepto de puesta en escena pondrá al teatro mexicano en el camino de una estética propia, moderna y universal".
De esta puesta en escena dice que "es un homenaje agradecido a su memoria", en "esta versión libérrima de El misántropo de Moliére, Héctor Mendoza compone un asombroso palimpsesto en el que los personajes habitan tres dimensiones distintas que se contienen respectivamente:
Una primera es la de El Misántropo, la más cruel y poderosa comedia de Molière, que a su vez recupera el mito de Timón de Atenas, el exilado voluntario de un mundo que desprecia y maldice, que a su vez fue asumido por Menandro en la invención de la Comedia Nueva, que es traído por Molière a su época y reelaborado por Mendoza con una vigencia sorprendente.
Una segunda dimensión, contenida en la primera, es la de la vida y la muerte enigmática del comediógrafo y actor Molière, amigo y amante de inconstante corazón.
En una tercera dimensión, Mendoza transparenta las peripecias del grupo de actrices y actores que ensayan y representan la comedia en el final del siglo XX, y que de alguna manera resulta en una despiadada confesión del gran pedagogo del arte de la actuación, del maestro de vida, la vez sabio, despiadado y apasionado".
En esta puesta en escena, homenaje al teatro, a quien lo hace, a Moliére y a Mendoza, Luis de Tavira ejerce como un extraordinario concertador, que articula las partes, para construir un todo armónico y al tiempo bello. La escenografía e iluminación de Jesús Hernández, que se desplaza en el escenario; el vestuario de Jerildy Bosch, y el maquillaje y los peinados, de Maricela Estrada.
La música original de Sebastián Espinoza Carrasco, que él mismo interpreta en vivo con Elvira Marzal. El diseño sonoro también suyo con la colaboración de Yurief Nieves. Los bailes interpretados por cuatro estudiantes, dos hombres y dos mujeres, de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA.
Las actrices y los actores del elenco estable de la CNT, que en esta ocasión tienen como protagonistas a Luis Rábago, Arturo Beristain, Octavia Popesku, Roldán Ramírez, Marissa Saavedra, Georgina Arriola Martínez y Estefanía Norato.
Luis de Tavira, en la construcción de su puesta de escena, da un sentido orgánico a todos los elementos, que se complementan unos con otros, para crear el espacio donde se desplazan y actúan, las actrices y actores, que dan vida al liberto Misantropías construido – redactado por Mendoza en una recreación muy personal, de El Misántropo de Molière, obra que este escribe en 1664 y estrena en 1666 en el teatro del Palais-Royal en París.
El concertador – director siempre ha dicho que el teatro es un trabajo colectivo, y sin él este no puede existir, es condición de su posibilidad. En esta obra es muy patente y notable, el trabajo colectivo, donde cada parte, articulada, construye un todo. El baile requiere de la música, las actrices y los actores, el vestuario, el maquillaje y los peinados. Y todos de la escenografía y la iluminación.
Luis de Tavira no solo concreta las partes en un todo, sino que a la puesta en escena, donde cada quien hace lo suyo, le imprime profundidad cadencia y ritmo. Y hace este trabajo extraordinario, al mismo tiempo haciendo frente a una situación personal muy grave. Su amor por el teatro, el sentido de su vida, su profesionalismo, y su compromiso con Mendoza, que fue su maestro, le dieron fuerza, para hacer lo que tenía que hacer, y así podemos ver en esta magnífica puesta en escena.
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El cinco de marzo pasado, en el estreno que dio inicio a la temporada en la que la CNT va a representar esta obra, estuvieron Rodrigo y Hernán Mendoza, hijos de Héctor Mendoza, quienes agradecieron las muestras de cariño y respeto hacia su padre: "Quienes lo vivimos lo recordamos como un extraordinario maestro de actuación, creo que no podías tener un mejor maestro; era un director que enfocaba todo su talento y todo su conocimiento para que los actores y actrices se lucieran, todo estaba basado en la actoralidad; como dramaturgo no pudo evitar vender su teoría de la actuación. Eso me hicieron recordar el día de hoy, se los agradezco de todo corazón a cada uno de ustedes", expresó Hernán Mendoza.
Y Aurora Cano, la actual directora de la CNT, dijo: "Es una noche entrañable porque es un momento en el que podemos recordar la figura de alguien que no solo ha sido un grandísimo artista del teatro nacional como autor y como director, sino quien además es responsable de la formación de una parte enorme de la gente de la Compañía y de la gente que trabaja en el teatro".
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La obra se puede ver hasta el tres de mayo, en el Teatro Julio Castillo, Centro Cultural del Bosque (CCB), Alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México.