De acuerdo al texto de la declaración conjunta México Estados Unidos, mostrada por el Canciller Marcelo Ebrard, “México y los Estados Unidos se reunieron para enfrentar los retos comunes en materia de migración incluyendo la entrada de migrantes a Estados Unidos que violan las legislaciones estadounidenses. Teniendo en cuenta el aumento significativo de migrantes a Estados Unidos, provenientes de Centroamérica a través de México, ambos países reconocieron la importancia fundamental de resolver rápidamente la emergencia humanitaria y la situación de seguridad prevalecientes. Los gobiernos de México y Estados Unidos trabajarán conjuntamente lo más pronto posible para alcanzar una solución”.
Ante tal realidad, me permití compartir con ustedes las siguientes consideraciones.
Los derechos humanos deben ser el fundamento del sistema de libertades sobre el que descansa nuestra constitución y sus ordenamientos. Por tanto, estos deben conformar toda la actuación de los poderes públicos. Su promoción y respeto, así como la protección eficaz de quienes los defienden sobre el terreno, debe ser uno de los componentes esenciales de la política interior y exterior del país.

Con un llamado a la unidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró que, como resultado de las negociaciones entre los gobiernos de México y Estados Unidos, no se aplicarán aranceles del 5% a las exportaciones mexicanas, además de que los representantes del gobierno estadounidense se comprometieron a apoyar el plan de desarrollo en Centroamérica como medida para atender las causas de la migración.