Al cumplirse un año de su mandato recordamos que el presidente Andrés Manuel López Obrador, desde un inicio, llamó a la unidad nacional y al trabajo conjunto para dar solución a los grandes problemas nacionales: la corrupción y la impunidad.
Pero López Obrador sabe que la corrupción no es un fin, sino un medio. Por lo que ha dado prioridad a un pensamiento en donde la racionalidad política está por encima de cualquier otra racionalidad incluso la administrativa y económica.
Parte de la premisa de que el dinero proveniente de la corrupción se puede utilizar, en manos de sus enemigos, para luchar contra su proyecto político; por ello ha emprendido una gran batalla en la que el primer paso de su estrategia, para mantenerse en el uso pleno del poder, es impedir que recursos económicos o de cualquier índole lleguen a las arcas de quien considera sus adversarios políticos.
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De acuerdo con la más reciente encuesta de El Universal, realizada del 6 al 11 de noviembre, 51.2% de la ciudadanía considera que la actual situación económica, personal y familiar, les alcanza justo, sin grandes dificultades, lo que representa un crecimiento con respecto a lo que se percibía en marzo (43.2%).
El martes 15 de octubre de 2019 en una emboscada perpetrada por más de 30 presuntos integrantes del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la carretera Apatzingán-Aguililla, a la altura de la comunidad de El Aguaje, 13 elementos de la policía de Michoacán fueron asesinados y nueve quedaron heridos.