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Cenizas, novela de una Premio Nobel

Rubén Aguilar Valenzuela

La italiana Grazia Deledda, Premio Nobel de Literatura en 1926, publica Cenizas (Menades Editorial, España, 2021) en 1904. La historia, ubicada en Cerdeña, Italia, cuenta la vida de Ananías, hijo de Oli, madre soltera, desde su infancia, marcada por el abandono, hasta su edad adulta.

 

Oli es una muchacha de 16 años y Anania, es un cam­pesino que la­bra la tierra de su amo, y se enamora de ella y pronto consigue que esta le corresponda.

 

Ana­nia a Oli le promete matrimonio, pero le esconde que ya está casado. Cuando ella va a dar a luz, la lleva con la comadrona Grathia, que habita en Fonni, sitio ubicado en los montes que circundan Nuoro. En este paraje nace y crece el pequeño Ananías.

 

Oli, cuando su hijo ya es un niño, lo lleva a Nuoro y lo deja en casa de su padre, y después desaparece, para ya nunca más saberse de ella, pero su presencia invisible seguirá flotando ­en toda la historia.

 

El pequeño Ananías es bien acogido por la esposa de su padre, la tía Tatanna, persona dulce y piadosa que le educa amorosamente. Ella no ha podido tener hijos.

 

Ananías crece como un muchacho guapo inteligente, que es querido por todos en el pueblo. Antonio Carboni, su padrino, hombre rico y poderoso, lo beca para estudiar.

 

Él tiene una hija, Margherita, que Ananías ha amado des­de niño y ella a él. Se hacen novios y se comprometen. Es cuando este se da a la búsqueda de su madre biológica.

 

La autora, con esta obra, se adentra en la complejidad de las relaciones humanas, y retrata la vida en la Cerdeña de principios del siglo XX, y destaca las tradiciones de la sociedad sarda.

 

Y teje una narrativa que explora temas como la culpa, el pecado, la tradición, la lucha interna del ser humano frente a su destino.

 

El centro de la historia es el dilema emocional de sus personajes, que ponen en evidencia la tensión entre el deseo individual y las expectativas sociales en un contexto donde las normas familiares y comunitarias se imponen.

 

 

Escritora

 

 

 

 

 

Grazia Deledda (Nuoro, Cerdeña, 1871 - Roma, 1936). En 1926 obtiene el Premio Novel de Literatura. Nace en el seno de una familia numerosa y acomodada. El padre, Giovanni Antonio, empresario y terrateniente, fue poeta aficionado y alcalde de Nuoro en 1892. La madre, Francesca Cambosu, fue una mujer muy religiosa.

 

Después de haber realizado sus estudios de educación primaria, recibe clases particulares de un familiar suyo, las costumbres de la época no permitían que las jóvenes tuvieran una instrucción más allá de la primaria. Luego, como autodidacta, profundiza en sus estudios literarios.

 

Después de casarse con Palmiro Madesani, funcionario del Ministerio de Finanzas, al que conoce en Cagliari en 1899, se traslada a Roma. Empieza a destacar como escritora con relatos que publica en la revista L'ultima moda. Su primer éxito literario fue En el azul (1890).

 

Entre sus obras se encuentran: Paisajes sardos (1896); Almas honestas (1895); El viejo de la montaña (1900); Elias Portolu (1903); Cenizas (1904); La hiedra (1906); Hasta el límite (1911); Colombi e Sparvieri (1912); Cañas al viento (1913); El incendio en el olivar (1918) y El Dios de los vientos (1922).

 

La narrativa de Grazia Deledda se basa en vivencias de amor, dolor y de muerte sobre las que está presente el sentido del pecado, de la culpa, y la conciencia de una inevitable fatalidad. Se considera que estaba influenciada por el verismo de Giovanni Verga, y por el decadentismo de Gabriele D'Annunzio, y por el ruso León Tolstói.

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Versión Original. Cenere, publicada en 1904 en italiano. Traducción del italiano al español es de Melina Márquez.


 

 

 

 

 

Cenizas 

Grazia Deledda

Menades Editorial

España, 2021

pp. 280

Animal Político: Convento de San Buenaventura

Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

El Convento de San Buenaventura fundado en el siglo XVI por la Orden de Frailes Menores (OFM) se encuentra en Cuautitlán, Estado de México.

 

Toponimia

 

La palabra Cuautitlán proviene del náhuatl Cuauhtitlan, que significa "lugar entre los árboles" o "junto a los árboles". Deriva de las raíces cuauhtli (árbol) y titlan (entre).

 

Historia

 

Desde 1522, Cuautitlán fue encomienda de Alonso de Ávila, uno de los generales de Hernán Cortés. Dice Kubler, que en 1524, los frailes de la Provincia del Santo Evangelio de la Orden de Frailes Menores (OFM) invitados por un pariente de Moctezuma, el señor de Tenayuca, inician sus primeros trabajos de evangelización entre los indígenas de Cuautitlán y Tepotzotlán.

 

Los primeros franciscanos que llegan al sitio el 14 de julio de 1524 son fray Alonso de Herrera, primer guardián, y fray Alonso de Guadalupe, primer conventual.

 

Hay que tener en cuenta que los primeros 12 franciscanos, a Veracruz llegan el 14 de mayo de 1524, antes habían arribado tres a Texcoco, entre ellos Pedro de Gante. Esto lo menciona fray Jerónimo de Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana, donde también dice que Cuautitlán y Tepotzotlán fueron los dos primeros pueblos visitados por los evangelizadores.

 

La primera construcción franciscana en el lugar es una pequeña capilla en honor a la Inmaculada Concepción. En 1530 se registra el inicio de la construcción del complejo conventual, en la Real Cédula a Gil González de Benavides, hermano de Alonso de Ávila, de parte de la reina de España, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, donde se solicita la construcción de un monasterio.

 

Para 1538, la escasez general de frailes obliga a reducir el establecimiento a vicaría y convertirlo en visita de Tlanepantla. Para esa fecha ya existía un convento y una iglesia con atrio. En 1568-1569, Miles Philips pasó por el pueblo y señala "la hermosa casa de los padres grises".

 

De la visita de fray Alonso Ponce de 1585, fray Antonio de Ciudad Real escribe que el conjunto: "Es pequeño, de los antiguos, pero acabado con su iglesia, cuartos, dormitorios y huerta. Moraban en él cuatro religiosos". Se encontraron con una población compuesta por otomíes y mexicanos.

 

Ya no quedan restos de la primera iglesia, porque sobre esta se construye la segunda, y el terreno que ocupaba el primer convento fue ocupado en parte por el templo de la Tercera Orden y la capilla de la Inmaculada Concepción.

 

El segundo conjunto conventual inicia en 1655 con la llegada de fray Manuel Cabrera como guardián del convento, que también fue superintendente general de las obras de desagüe de la Ciudad de México (1665 - 1691), a quien se le atribuye el diseño e inicio de la construcción de la iglesia actual.

 

Esta se termina en 1732 según la inscripción en lo alto del ábside, coincidiendo con la ubicación y orientación del primer templo el cual fue demolido para darle paso. El 15 de noviembre de 1754, el conjunto conventual pasa a manos del clero secular junto con la Catedral de Corpus Christi de Tlalnepantla, siendo su primer párroco el bachiller Manuel Vicente Serrato.

 

Este segundo conjunto conventual, recibió poco o nulo mantenimiento durante el resto del siglo, por lo que en 1804 el párroco José Antonio Frera repara la bóveda. En 1838 el párroco Manuel Negrete realiza trabajos de impermeabilización en la bóveda y construye el segundo cuerpo de la torre.

 

El 5 de febrero de 1979 se crea la Diócesis de Cuautitlán y la iglesia de San Buenaventura pasa a ser la catedral.

 

 

Descripción:

 

Atrio

El acceso central al atrio son dos arcos de medio punto. El original tenía una longitud de 133 metros y un ancho de 146 metros, después fue dividido para crear un parque público. Ahora tiene 44.7 metros de largo y 135.5 metros de ancho.

 

Está bardeado con una reja de acero alternadas con pilastras de remate piramidal y tiene tres accesos, el central y dos laterales.

 

 

 

Cruz atrial

De 1555 es la cruz atrial. En ella se encuentra la imagen del encomendero Alonso de Ávila y del fraile guardián. Está tallada en cantera y se levanta sobre base octagonal. La altura es de 4.48 metros. El remate de los brazos de la cruz son flores de lis. Es la cruz atrial más alta de México.

 

 

 

Portal de peregrinos  

Tiene dos arcos de medio punto, que se sostienen en pilastras.

Puerta de entrada al convento. Debe ser de finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII. Tiene un marco labrado en cantera con figuras geométricas. En la parte de arriba, al centro, un escudo con águilas bicéfalas.

 

Iglesia

 

- Exterior

La fachada - portada tiene dos cuerpos y un remate. En el primero hay tres calles, en la central un arco de medio punto y en la dos laterales nichos sin imágenes. Las calles se dividen por pilastras. El segundo tiene también tres calles, en la del centro la ventana del coro, y en las dos laterales hay nichos sin imágenes. En el remate cuatro pilastras con un semicírculo de cantera.

 

La torre, a la izquierda de la fachada - portada tiene tres cuerpos. El primero corre a lo largo de esta y se divide en tres partes. En las dos primeras hay ventanas respiradoras. En segundo cuerpo tiene arcos de medio punto alargados y en cada lado cuatro pilastras. En el tercero, que es más alto, se repiten los mismos elementos. El remate es una cúpula en forma de campana. Al centro una cruz.

- Interior

La planta es de cruz latina, y en el crucero tiene una cúpula octagonal. Desde 1735, cuando se termina la nueva iglesia, hasta 1901, se mantuvo el retablo principal y los retablos laterales de estilo barroco churrigueresco. En ese año José G. Huitrón dispuso que fuesen retirados y cortados para reubicarlos en las iglesias de San Martin Tepetlixpan, Santiago Tepalcapa y San Francisco Magú, Estado de México.

 

En lugar del gran retablo barroco se levantó un ciprés de estilo neoclásico, que fue a su vez eliminado, cuando se llevó a cabo la última remodelación general del interior de la iglesia, y se levanta un nuevo retablo, obra del arquitecto Manuel González Galván, con el fin de exhibir los cuatro cuadros del pintor flamenco Martín de Vos (1532-1603), que nunca vino a la Nueva España. Se empieza a construir en 1988 y se bendice en 1997, en el XVIII aniversario de la erección de la diócesis.

Cada uno de los cuatro cuadros del siglo XVI mide 2.40 metros de alto, por 1.70 metros de ancho. Las cuatro pinturas, San Pedro y la Coronación de la Virgen del lado izquierdo, y San Pablo y San Miguel Arcángel del derecho, son un patrimonio que ha sido objeto de numerosos estudios.

 

En 2013 Elsa Arroyo Lemus, realiza uno de estos y concluye, haciendo uso de herramientas tecnológicas como fotografía especializada y microscopía, que la Coronación de la Virgen no fue obra del artista Martín de Vos, pero sí las otras tres; la que está firmada y las otras dos no firmadas.

 

La imagen de San Miguel luchando con el diablo, es la única, de las ocho pinturas atribuibles al pintor que existen en México, que está firmada Martín de Voz, con fecha 1581 y fue restaurada en 1969 por Arturo Díaz Martínez. La Coronación de la Virgen ahora se atribuye a Luis Juárez de Alcaudete (1585-1639)​​.

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El actual retablo tiene tres cuerpos y un remate. En el primero hay tres calles. En la del centro una escultura de la Inmaculada Concepción. En la de la derecha la imagen de san Pablo, y a la izquierda la de san Pedro. En el segundo también tres calles, en la del centro una escultura de san Buenaventura, en la de la derecha, el Arcángel san Miguel y en la izquierda la Virgen.

 

En el tercer cuerpo, tres calles, al centro un Cristo de caña de maíz del siglo XVI, y en las dos laterales, a la derecha el escudo pontificio con la tiara y las llaves, y a la izquierda un escudo episcopal con mitra y báculo, para aludir a la actual jerarquía catedralicia de la iglesia.

 

El remate es un resplandor semicircular dividido en tres tableros o secciones que aluden a la Santísima Trinidad y a las tres grandes potencias convergentes a la cabeza del Cristo. Esta alegoría se completa inscribiendo las frases Sanctus Deus, Sanctus fortis, Sanctus immortalis, en filacterias sobre las cabezas de grupos de tres querubines.

 

Las esculturas son recientes, aunque inspiradas en sus homónimas, que se encuentran en altorrelieve sobre la puerta principal del templo y que datan del siglo XVIII.

Cúpula con base octagonal, al centro una linternilla. En las pechinas pinturas.  

Cuadro en el muro izquierdo de la nave central. La Santísima Trinidad, la obra original es de Cristóbal de Villalpando (1649-1714), y se encuentra en la Iglesia del Carmen, en Puebla, Puebla. La que aquí se ve es copia de Sergio Antonio Rodríguez.  

Capilla de la Inmaculada Concepción

Se sitúa en un lugar que ocupó el primer conjunto conventual, entre la catedral y la iglesia de la Tercera Orden. La construcción fue financiada por Agustín de Carranza y se termina en 1727. El retablo se acaba en 1729 y fue pagado por Adriana Rodríguez.

 

La entrada original se aprecia al costado de la torre izquierda. Esta entrada fue clausurada para dar acceso directo a la capilla desde el interior de la nueva iglesia.

 

El retablo barroco tiene dos cuerpos y un remate. En el primero y segundo cuerpo tres calles con pinturas de san Miguel, santo Domingo de Guzmán, san Francisco de Asís, y una reproducción parcial de los Desposorios de la Virgen María y San José, de Rafael Sanzio, que ese encuentra en la Pinacoteca de Brera de Milán.

Iglesia de la Tercera Orden

Está en el costado izquierdo de la iglesia, y ahora se trabaja en su restauración. La iglesia original dedicada a san Francisco de Asís se termina a mitad del siglo XVII. Estuvo abierta al culto hasta finales del siglo XVIII. Se desmantela parcialmente para utilizar el material en la construcción, entre 1800 y 1810, del segundo templo dedicado a la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe, en el barrio de Santa María Tlayacac. En el interior estaba la pila bautismal que se encuentra en el baptisterio actual.

 

 

Convento

Se conservan partes del convento original, no hay patio. Lo que ahora vemos debió ser la parte posterior de las celdas, que deban a la huerta. 

 

 

Comentario

Patio junto a la iglesia.

 

 

La Orden de Frailes Menores (OFM) llegan a la Nueva España, el 14 de mayo de 1524, y solo meses después empiezan su trabajo misional en Cuautitlán y Tepotzotlán,  que fueron dos de los primeros pueblos visitados por los evangelizadores.

 

Los primeros franciscanos llegan a Cuautitlán el 14 de julio de 1524 y son fray Alonso de Herrera, primer guardián, y fray Alonso de Guadalupe, primer conventual. En 1530 se registra el inicio de la construcción del complejo conventual.

 

La iglesia que ahora vemos se inicia en 1655 y termina en 1732. El conjunto a lo largo de los siglos ha tenido diversas intervenciones. El 5 de febrero de 1979 se crea la Diócesis de Cuautitlán y la iglesia de San Buenaventura pasa a ser la catedral.

 

En 1901, el altar barroco churrigueresco es desmantelado, y se sustituye por uno de estilo neoclásico, que es sustituido por una que se empieza a construir en 1988 y bendice en 1998. En él se integran los cuatro cuadros del pintor flamenco Martín de Vos (1532-1603).

 

En 2013 Elsa Arroyo Lemus, realiza un estudio que concluye, haciendo uso de herramientas tecnológicas como fotografía especializada y microscopía, que tres de los cuadros sí son de Martín de Vos, uno está firmado en 1581, y el Coronación de la Virgen se atribuye a Luis Juárez de Alcaudete (1585-1639)​​.

 

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- Visitas

  • 1973, 1980, 2026 (febrero)

 

- Fuentes consultadas

  • Notas de la visita

  • Kubler, George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.

     

  • Vergara Hernández, Arturo y Robert G. Jakson, Las doctrinas franciscanas de México a fines del siglo XVI en las descripciones de Antonio de Ciudad Real (O.F.M.) y su situación actual, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca de Soto, Hidalgo, 2022. Con base en el libro del siglo XVI Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España de fray Antonio de Ciudad Real.

     

  • González Galván, Manuel, El nuevo retablo de la catedral de Cuautitlán, México, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, Vol 26, No. 84, Ciudad de México, 2004.   

Galería Regional Palacio Bellomo

 Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Galería Regional Palacio Bellomo se encuentra en Siracusa, Sicilia, Italia.

Historia

 

El edificio original es del siglo XIII y en el siglo XIV, la familia Bellomo, que vino después de Federico II de Aragón, compra el palacio y lo mantienen hasta la segunda década del siglo XVIII, que es cuando lo venden a los frailes benedictinos del convento adyacente, que es cuando los edificios se fusionan en uno solo.

En 1866, un siglo después, con las leyes que suprimen las órdenes religiosas y se confiscan sus bienes, la estructura sufrió una serie de usos, que la dañaron. Desde 1940 sirve como museo y a partir de 1958, el palacio alberga la Galería Regional Palacio Bellomo.  Entre 2004 y 2009 se llevó a cabo una renovación profunda.

Edificio

 

 

 

 

 

El edificio original es de la época del dominio de los Hohenstaufen, y tiene dos niveles: el inferior de estilo suabo, y el superior gótico catalán. La fachada principal, así como el sótano y la planta baja, conservan esencialmente el aspecto del edificio de ese tiempo.

 

En el siglo XIV (1365), pero sobre todo en el siglo XV, se realizan reformas de gran escala, ya en manos de la familia Bellomo. De este período son los portales, las ventanas con parteluces y la escalera que muestran influencias del gótico catalán, un estilo popular en Sicilia en aquella época, cuando Sicilia formaba parte de la Corona de Aragón.

 

En la fachada el único motivo decorativo es la pequeña imagen insertada en el arquitrabe, y luego se añade el escudo nobiliario de los Bellomo encerrado en un marco.

 

Al segundo piso se asciende por una escalera exterior que conduce a una logia con arcos y capiteles góticos. Ya en el interior el vestíbulo es muy semejantes al del Castillo Maníace.

 

Una gran puerta ojival conduce al pórtico. El águila Suabia colocada en la llave de la bóveda del vestíbulo es un claro indicio. Es de la época de Federico II.

 

 

 

 

Exhibición

 

 

 

 

La exposición se organiza en las dos plantas del edificio. En la baja, hay dos salas cuadrangulares cubiertas por una bóveda de crucería.

 

En las salas del primer piso, de la 1 a 4. Se ven esculturas desde la época bizantina del siglo IV hasta el siglo XVI; esculturas de Gagini y Giovan Battista Mazzolo, y carruajes de los siglos XVIII y XIX.

 

En las salas del segundo piso, de la 5 a la 9. Está la pinacoteca con obras desde el siglo IV. En la sala 6, polípticos del siglo XV y La Anunciación (1474) de Antonello da Messina.

 

Las salas 10 a 18.  Sección de artes decorativas: plata, papeles pintados, muebles, joyas, y cerámicas. En la sala 12 colección de belenes.

 

Entre otras obras que destacan están: Los dos sarcófagos de los Gobernadores de la Cámara Reginal, Giovanni Çabastida y Giovanni Cardenas.

 

En el primero, en la cara superior de la losa de la tumba se representa al caballero extendido con la armadura, la inferior fue reutilizada en el siglo XVI y representa la deposición entre los santos Lucía y Juan Bautista. El segundo es obra de Antonello Gagini, hijo de Domenico (1506).

 

Detrás de la escalera, se encuentra el Cortile delle Palme, del siglo XVIII, a lo largo de cuyas paredes se recogen escudos de armas de mármol, tanto civiles como religiosos, de diferente procedencia, entre ellos el gran escudo con el símbolo de la ciudad que representa el castillo y los monumentales escudos virreinales españoles, que originalmente estuvo en la Porta Reale y Porta di Ligne.

 

 

 

 

 

La Anunciación  (1474), Antonello da Messina.

 

 

 

 

 

Pinacoteca

 

 

 

 

 

San Pablo predica en la gruta de Siracusa

Francesco Paolo Priolo, 1867

 

 

 

 

Comentario

 

 

 

El edificio original es del siglo XIII, a la que se le añaden partes en el siglo XIV y XV. Desde 1957 está aquí la Galería Regional Palacio Bellomo.

La pinacoteca tiene obras de extraordinaria calidad, que van del siglo IV al siglo XIX. Es notable la sección de artes decorativas con obras de plata, muebles, joyas, cerámica y la colección de belenes.

Sin duda que la obra estrella es La Anunciación (1474) de Antonello da Messina. Un cuadro de extraordinaria belleza, por la composición y el tratamiento de las imágenes de la Virgen y el arcángel. Me llamó la atención San Pablo predica en la gruta de Siracusa (1867), de Francesco Paolo Priolo.

 

Pintura y escultura en el acervo patrimonial de México

Rubén Aguilar Valenzuela 

 

 

 

 

En la Casa Miguel Alemán del Complejo Cultural Los Pinos, Bosque de Chapultepec, Alcaldía Miguel Hidalgo, de la Ciudad de México, se presenta la exposición Pintura y escultura en el acervo patrimonial de México. El curador de la muestra es Guillermo Santamarina.

 

Son 67 piezas que provienen de obras que en 1993 Presidencia de la República comisionó a algunos artistas y otras vienen del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), de la colección Pago en Especie de la SHCP y de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, La Esmeralda. Las obras fueron creadas entre 1979 y 2005, y son pinturas y esculturas.

 

Se muestran obras de: Joy Laville, Vicente Rojo, Luis Nishizawa, Juan Soriano, José Chávez Morado, Manuel Felguérez, Francisco Toledo, Julio Galán, Alberto Castro Leñero, Beatriz Zamora, Gerardo Murillo, Dr. Atl, y Gilberto Aceves Navarro, Jazzamoart y Javier Marín.

 

Y también de: Rafael Cauduro, Francisco Castro Leñero, Arnaldo Coen, Rafael Coronel, José Luis Cuevas, Yvonne Domenge, Pedro Friedeberg, Alberto Gironella, Gunther Gerzso, Rodolfo Morales, Federico Silva, Roger von Gunten, Jorge Yázpik, Nahum B. Zenil, Manuela Generali, Marysole Worner Baz, y Manuel Marín. Se integra obra textil de Pedro Preux y Rodolfo Nieto, y escenas ecuestres de Ernesto Icaza.

 

Sofía vestida de china poblana, de Julio Galán

Rodolfo Morales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vicente Gandía y Rafael Cauduro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dr. Atl.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nahum B. Zenil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todas las obras expuestas son de gran un valor artístico. Es una cuidada selección. Representan lo mejor de la producción de cada uno de sus creadores. El conjunto de las mismas ofrece una panorámica general del arte que se hizo en México a finales del siglo XX.

 

Las obras están bien expuestas y hay espacio para tomar distancia y verlas desde diferentes ángulos. En la entrada de la exposición hay un texto ideológico de carácter militante, que expresa las ideas del gobierno ahora en el poder, que nada tiene que ver con el arte y tampoco con las obras que se exponen y con los artistas que las crearon.

 

Disfruté de la exposición. Las fotografías recogen las obras que en esta ocasión más me gustaron y con las que más me identifiqué. Algunas las conocía, pero otras era la primera vez que las veía. La exposición estará hasta diciembre de 2026.

Colaboración entre ejércitos

Rubén Aguilar Valenzuela

Desde hace años, los generales del Ejército de México que conozco, ahora todos en retiro, me han hablado de la muy buena relación que existe con el Ejército de Estados Unidos, y que siempre se reconocen como integrantes de dos instituciones cercanas, pero no piensan lo mismo, y no tienen la misma relación, con las agencias de seguridad de los vecinos del norte.

 

La relación entre los ejércitos de los dos países se da en el marco del tratado de Cooperación Bilateral Militar México - Estados Unidos de América, que contempla temas relacionados con la Estrategia de Cooperación Militar Bilateral México - Comando Norte, vigente desde 2016.

 

El general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa, en el sexenio pasado, como jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional, suscribió 15 instrumentos de cooperación con el Comando Norte, en diversas materias de seguridad y defensa, intercambio de experiencias, y asignación de oficiales de enlace entre ambos ejércitos.

 

Los acuerdos, que se han intensificado con el general Trevilla Trejo, ya como secretario de la Sedena, incluyen cursos de capacitación de militares mexicanos en Estados Unidos y en México, a cargo de militares estadounidenses, Juntas de Comandantes Fronterizos, mesas redondas con temas distintos celebradas en los dos países.

 

En diciembre de 2025, integrantes de la Secretaría de la Defensa, la Secretaría de la Marina, y del Comando Norte participaron en la Sesión Técnica de la Junta de Cooperación entre los dos países, que se celebró en las instalaciones de la Sedena en la Ciudad de México.

 

En esta reunión, los representantes de los dos ejércitos, revisaron el plan de actividades programadas para 2026, afinaron los mecanismos y procedimientos de colaboración y de manera particular acordaron sobre la estrategia de seguridad durante los eventos de la Copa Mundial, que se celebra en los dos países y Canadá, que incluye sistemas integrados de comunicación.

 

El general Trevilla Trejo, en lo que va de 2026, ha estado en dos ocasiones en Estados Unidos reunido con sus contrapartes en sesiones de trabajo. Ambos ejércitos sostienen que la colaboración se da bajo el principio de reciprocidad y responsabilidad compartida, confianza mutua, y pleno respeto a las decisiones de países soberanos.

 

Desde el sexenio pasado, Trevilla Trejo, como jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional, promovió la cooperación entre los dos ejércitos y firmó acuerdos bilaterales en materia de inteligencia, coordinación en la frontera, combate al tráfico de armas, drogas, y también en el establecimiento de reglas, para la interacción con las agencias de seguridad de Estados Unidos.

 

Como secretario de la Defensa, en el marco de las presiones del gobierno de Trump al de Sheinbaum Pardo, tiene el reto de mantener los altos niveles de cooperación de los ejércitos de los dos países, en el acuerdo del respeto a la soberanía y el entendimiento mutuo. En el Ejército se le reconoce su capacidad para negociar y llegar a acuerdos.

 

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