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Rumbo a 2027

Rubén Aguilar Valenzuela

Si hoy fueran las elecciones de diputado federal, Morena tendrían el 34% de los votos; PAN, 14%; MC, 12%; PRI, 8%; PVEM, 7% y PT, 3%.

 

La oposición sumada tendría 34%, al igual que Morena, y si este último suma a sus aliados contaría con 45%, según la encuesta electoral más reciente de El Universal (23.02.26).

 

Morena pasa de una intención de voto del 45% en febrero de 2026 a 35% en febrero de 2026, pierde diez puntos en un año. El PAN es el partido que más ha crecido en la intención del voto al pasar del 7% en febrero de 2025 a 14% en febrero de 2026.

 

El 22% de los encuestados no declara ninguna preferencia partidaria, la encuesta se realizó en vivienda, con un cuestionario previo a contestar, a una muestra representativa de 1000 viviendas, con 95% de confianza estadística.

 

De los encuestados, el 42% se identifica como independiente y crece en siete puntos; el 34% como morenista; en 2025, el 45%, una pérdida de 11 puntos, que ahora no se trasladan a otro partido. El 6% como panista y el 5% como priista.

 

El 54% de los encuestados tiene una muy buena y buena imagen de Morena, y el 27% entre mala y muy mala; el 36% tiene una muy buena y buena imagen del MC, y el 29% entre mala y muy mala.

 

El 34% tiene una muy buena y buena imagen del PVEM, y el 32% entre mala y muy mala; el 29% tiene una imagen muy buena y buena del PT, y el 36% entre mala y muy mala.

 

El 25% tiene una muy buena y buena imagen del PAN, y 51% entre mala y muy mala; el 18% tiene una imagen muy buena y buena, y el 58% entre mala y muy mala.

 

De acuerdo al análisis que hace El Universal de la encuesta, el MC se ubica como un partido "bisagra" con oportunidad de crecimiento, porque su imagen ante el electorado no está determinada por lo que este piensa de Morena, PAN o PRI.

 

Los electores a Morena, PVEM y PT, los identifican de un mismo lado político, y que están en oposición al PAN y al PRI, que los identifican también como del mismo lado político.

 

Falta poco más de un año para las elecciones del domingo 6 de junio de 2027, donde habrá más de 20 000 candidatos a los distintos puestos de elección popular, y en ese tiempo todavía pueden pasar muchas cosas en los partidos y en el país.

 

Un dato relevante es que las próximas encuestas se habrán de incorporar a los nuevos partidos políticos, que todo indica serán tres o cuatro más. El INE todavía no da el veredicto final sobre quienes sí obtienen el registro.

 

Habrá que ver si estos partidos quitan votos a los actuales partidos o crecen a partir del porcentaje de los electores que ahora no se identifica con ninguno. Habrá que ver el comportamiento de las próximas encuestas.

El Jardín de Velasco

Rubén Aguilar Valenzuela 

 

 

 

 

 

 

 

La exposición El jardín de Velasco se presenta en el Museo Kaluz, Alcaldía Cuauhtémoc, Centro Histórico, Ciudad de México, y muestra la dimensión más personal del pintor científico que fue José María Velasco (1840–1912), el artista que transformó la manera de representar y comprender el paisaje mexicano.

 

Adquisición

 

En 2023, el Museo Kaluz adquirió, de María Elena Altamirano Piolle, bisnieta del artista, el Acervo José María Velasco, mismo que durante años se dedicó a reunir, conservar e investigar. Se integra de 2500 piezas inéditas —pinturas, libretas, bocetos, cartas, manuscritos, libros y objetos personales— que revelan al creador desde su faceta naturalista, científica y artística hasta su vida íntima.

 

Exposición

 

 

 

 

El título de la exposición, El jardín de Velasco, alude al Valle de México como su territorio de estudio y contemplación, un espacio donde arte y conocimiento científico se entrelazaron en la mirada del pintor. Desde sus apuntes botánicos hasta sus grandes paisajes, la naturaleza fue el centro de gravedad de su producción.

 

El concepto curatorial es un desarrollo de Sara García Fernández, maestra en Historia del Arte por la UNAM y doctora en Estudios Culturales por Columbia University, Nueva York, y Omar Olivares Sandoval, doctor en Historia del Arte por la UNAM e investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE). Su curaduría ofrece una lectura transdisciplinaria que articula colecciones artísticas, científicas y documentales para ofrecer una experiencia sensorial e intelectual a quien la ve.

 

La exposición propone una aproximación al artista a través de siete secciones que invitan a recorrer su pensamiento visual y científico:

 

1) Pintor y científico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

José María Velasco, Estudio de Rocas, 1910. 

 

 

La producción artística de Velasco está estrechamente vinculada con las prácticas científicas del siglo XIX. Fue pintor, pero también investigador que participó activamente como protagonista de la ciencia en las sociedades decimonónicas.

 

A través de sus pinturas y publicaciones, Velasco contribuyó a conformar un imaginario mineral, zoológico, botánico y arqueológico, campos de conocimiento fundamentales para dar sentido al tiempo geológico, el pasado antiguo y las regiones naturales del país.

 

Las obras reunidas en esta sala dan cuenta de su carrera multifacética, que abarca desde su participación en exploraciones arqueológicas y su intervención en el debate sobre el evolucionismo.

 

2) Flora del Valle de México

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Litografía para Flora del Valle de México, número 65, 12. Biblioteca Instituto de Biología UNAM 

 

 

En 1869, Velasco creó Flora del valle de México, una publicación de dieciocho litografías de plantas de la cuenca del Valle de México. Fue dibujante, pero también recolectó y clasificó ejemplares, y se encargó de su descripción.

 

Con esta publicación, Velasco ingresó a la Sociedad Mexicana de Historia Natural, donde impulsó el proyecto de la descripción de la flora nacional que debía extenderse a todo el país. Aquí se exhiben sus láminas y bocetos junto con ejemplares de las mismas especies de la colección del Herbario Nacional.

 

Se interrumpe por falta de suscriptores, este trabajo es reflejo de un ideal científico que buscaba la continuidad entre la recolección y la publicación de la flora mexicana. Los diferentes formatos en que aparecen las especies nos conducen al proceso material y visual en el que conviven formas de coleccionar, observar y producir una estética botánica.

 

3) Comunidades botánicas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cardón de Oaxaca, 1901. Acervo Colección Kaluz.

 

 

La obra botánica de Velasco se inscribe en el intenso intercambio global de especímenes y publicaciones que caracterizó el siglo XIX. Él participó activamente en las redes internacionales de investigación científica. Un ejemplo de ello es la especie Lennoa madreporoides Llav. Lex., una planta recolectada por el botánico alemán Johann Wilhelm Schaffner, que Velasco dibujó para la revista La Naturaleza.

 

La circulación de especímenes botánicos como este permitió la creación de grandes colecciones de plantas mexicanas en todo el mundo. Estos herbarios hicieron posible la publicación de importantes estudios sobre cactáceas que Velasco retomó en sus propias investigaciones. Esta geografía marca el horizonte científico del pintor y la botánica de su tiempo.

 

4) De plantas a medicamentos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dibujo científico de los traquilideos (colibríes) posados en flores. Acervo de la Colección Kaluz.

 

 

La observación de las plantas y la investigación médica experimental convierte la botánica en un recurso para la producción de medicamentos nacionales.

 

Este objetivo se persiguió a mayor escala en el Instituto Médico Nacional, fundado en 1888, donde médicos y artistas cercanos a Velasco, como Fernando Altamirano y Adolfo Tenorio, participaron en el proyecto de dibujar la flora con el propósito de crear una terapéutica nacional.

 

A partir de colaboraciones como las que mantuvo con Rafael Montes de Oca en diversas publicaciones, es posible mostrar que el conocimiento visual de las especies fue una herramienta para extraer recursos del mundo vivo.

 

5) Arboleda

 

Ahuehuete de la noche triste, 1885. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.

 

Los árboles fueron un motivo esencial en la obra de José María Velasco. Pintados individualmente o como arboleda, fueron estudiados con atención: la forma de las hojas, la densidad del follaje, la textura de la corteza y el lugar donde crecían. Este interés científico y artístico dio lugar a representaciones de gran verosimilitud.

 

Entre sus obras destacan aquellas dedicadas a los árboles que cobraron un valor emblemático en la historia del país, como el ahuehuete de Popotla —célebre por las narrativas que lo sitúan en la llamada "Noche Triste" de 1520— o los ahuehuetes del Bosque de Chapultepec.

 

El estudio de las cortezas–concretamente del fresno y del chopo– también despertó el interés de Velasco, como atestigua una de sus libretas de notas. Sus obras se exhiben en esta sala junto a una selección de maderas de la Xiloteca del Instituto de Biología de la UNAM, con el objetivo de mostrar cómo la mirada científica de Velasco hacia los árboles tuvo una influencia decisiva en su producción artística.

6) Floras del tiempo profundo

 

Aunque José María Velasco practicaba la representación del natural —pintar basándose en lo que se observa— para ejecutar la serie de lienzos encargados por el Instituto Geológico Nacional (hoy Museo de Geología de la UNAM), tuvo que viajar a períodos geológicos pasados.

 

El proyecto se basó en las pinturas del Museo de Historia Natural de Viena, realizadas por el pintor austriaco Josef Hoffmann (1831-1904), que Velasco tomó como referencia para pintar diez composiciones de gran formato.

 

Entre todos los seres vivos representados del tiempo profundo, destacan los helechos, una de las plantas más antiguas de la Tierra. Sus restos fósiles se remontan al Devónico medio (entre 383 y 393 millones de años), cuando aún no existían las plantas con flor.

 

La fascinación de Velasco por el pasado remoto, simbolizada en el helecho, se aprecia en su obra que plasmó con gran expresividad en pinturas como El bosque de Pacho (1875) y Paisaje fantástico (s/f). La relevancia de esta planta como puente con el pasado se evoca en esta sala mediante dos ejemplares de helechos arborescentes de las regiones de Puebla y Veracruz, lugares que Velasco recorrió durante sus viajes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7) Paisajes vivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plátano (en la casa del Sr. Reponti), 1876. Colección particular.

 

 

La presencia de las plantas en la obra de Velasco se enmarca en una cultura visual del paisaje centrada en el mundo natural y su relación con lo humano. Se suma a la tradición paisajística que estrechó los lazos entre el arte y la ciencia.

 

Él observó con atención los vínculos entre lo inorgánico y lo vivo, así como las relaciones que unen suelos, plantas, animales y humanos. Sus dibujos y cuadernos, más que registros botánicos con un afán de exactitud, revelan la vitalidad del paisaje.

 

Obras como las vistas desde el cerro de Santa Isabel (década de 1870) o las diferentes perspectivas de la cuenca desde Tacubaya (década de 1880), evidencian ciclos humanos y naturales. En Volcán de Orizaba desde la hacienda de San Miguelito (1892), la abundancia de plantas individuales invita a reflexionar sobre la distribución de la flora, mientras que en Hacienda de Chimalpa (1893) muestra la huella humana sobre la tierra. Al centrarnos en la botánica de los paisajes de Velasco encontramos un mundo vivo y en transformación.

 

 

Gabinete José María Velasco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como parte de la exposición, a la manera de un Gabinete, se exhiben objetos personales de Velasco que provienen de la colección de la familia Altamirano Piolle, que recientemente ha adquirido el museo y pasa a ser parte de su acervo. Se incluyen, entre otros, bocetos, dibujos, cuadros, libretas, documentos, libros y mapas. 

 

Diálogos contemporáneos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vía láctea, Jan Hendrix

 

El recorrido de la exposición se complementa con intervenciones que el museo comisionó a cuatro artistas contemporáneos que reinterpretan el legado de Velasco desde una perspectiva actual:

 

Vía Láctea, de Jan Hendrix (Maasbree, Países Bajos, 1949). Obra dedicada a la flor del maguey. Tomando como punto de partida el boceto de Velasco, Flor del maguey (s/f), el artista interpreta su morfología y contorno. Dieciséis siluetas del tallo y flor del agave trabajadas en acero pulido como espejo emiten reflejos que iluminan el espacio, creando una suma de formas aleatorias y dinámicas.

 

- Registro Fósil, de Patricia Lagarde (Ciudad de México, 1961). Toma como eje de su trabajo la Libreta 9 del pintor, una de las piezas más importantes del Acervo José María Velasco, por reunir no sólo un gran número de dibujos botánicos sino el propio herbario del artista. Para Lagarde en esta libreta se encuentran intervenciones, a veces inconexas, unidas por alguna relación azarosa, registrando un importante acontecimiento: el encuentro con las cosas.

 

- Murmullos del universo, de Wendy Cabrera Rubio (Ciudad de México, 1993) en colaboración con Sbethlanna González (Ciudad de México, 1992). Este tríptico fotolitográfico y la escultura comisionada exploran la relación de Velasco con su colega, el científico Alfonso Luis Herrera —introductor de la biología en México y director del Zoológico de Chapultepec—, quien compartió con el pintor el interés por el origen de la vida.

 

- Consejo de plantas, de Ariel Guzik (Ciudad de México, 1960). Propone una configuración en la que un grupo de plantas, un instrumento de cuerdas y las personas visitantes crean una dinámica triangular donde alternan sensibilidad, expresión y expectancia. El contraste entre Velasco y Guzik en esta exposición genera un diálogo entre dos formas distintas de aproximarse a la ciencia, ambas expresadas a través del arte.

 

 

Artista 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

José María Velasco y Gómez-Obregón nació en Temascalcingo, Estado de México, el 6 de julio de 1840 y falleció en la Ciudad de México el 26 de agosto de 1912.

 

Estudió en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, con una beca que obtuvo por medio de un concurso. Allí fue alumno de Santiago Rebull, Pelegrín Clavé, Manuel Carpio y, sobre todo, del italiano Eugenio Landesio.

 

A los 18 años fue nombrado profesor de perspectiva en la misma escuela y cuatro años después obtuvo la titularidad de la plaza de profesor de paisaje en la misma escuela. Su labor docente duró más de 40 años.

 

Su producción artística inició en 1868, al concluir sus estudios en la Academia, y se extendió durante 44 años, en los que llegó a crear cerca de 300 pinturas al óleo, además de acuarelas, litografías y pinturas en miniatura. Destacan especialmente sus paisajes del Valle de México.

 

Velasco no solo se interesó por la pintura sino también por las ciencias naturales y sociales. Se adentró en el estudio de la arquitectura, la antropología, la botánica, la geología, la paleontología. Trabajó en una serie de estampas sobre la flora y la fauna terrestre y marina, lo cual convirtió en una fuente de estudio de la ciencia en México y lo llevó a ser nombrado presidente de la Sociedad Mexicana de Historia Natural en 1881.

Obtuvo múltiples reconocimientos nacionales e internacionales entre ellos: Medalla de Oro de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes (1874 y 1876; Medalla en la Exposición Internacional de Filadelfia (1876); Premio de la Academia Nacional de México (1878); Medalla de la Exposición Universal de París (1889); Medalla de Oro del Centenario de Colón (Madrid, 1893) y Medalla de la Exposición de Bellas Artes de Puebla (1900).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El jardín de Velasco es una exposición única y distinta de todas las que se han presentado sobre José María Velasco (1840–1912). En esta no solo se hace presente el artista sino también el científico, de manera particular el botánico.

 

La curaduría de Sara García Fernández y Omar Olivares Sandoval, nos permite acercarnos a un personaje complejo interesado por múltiples temas, un hombre del renacimiento, que abarca la pintura, en particular el paisaje, pero también temas científicos relacionados con la botánica y la geología.

 

En la exposición se hace el recorrido por la vida del personaje y su obra en siete grandes apartados: 1) Pintor y científico; 2) Flora del Valle de México; 3) Comunidades botánicas; 4) De plantas a medicamentos; 5) Arboleda; 6) Floras del tiempo profundo; 7) Paisajes vivos.

 

A estas áreas se añade un Gabinete con piezas de Acervo José María Velasco que integró María Elena Altamirano Piolle, bisnieta del artista. Está muy bien expuesta.

 

Y también, es parte de la originalidad de la exposición, la creación de cuatro artistas contemporáneos -Jan Hendrix; Patricia Lagarde; Wendy Cabrera y Ariel Guzik -, que fueron invitados por el museo, para dialogar con la obra de Velasco.

 

La exposición ofrece una lectura transdisciplinar de la obra de Velasco, que proponen una visión que sitúa al personaje en el cruce entre el arte, la ciencia y la botánica, que invita a reflexionar sobre su legado en el arte y la ciencia de México.

 

El trabajo museográfico es muy bueno, que incluye la iluminación, donde cada pieza está donde debe de estar y puede ser vista a plenitud. Gocé mucho de la visita y voy a volver. 

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La exposición se puede ver hasta el 22 de junio.

Marco Antonio y Cleopatra de Shakespeare

Rubén Aguilar Valenzuela

La tragedia de Antonio y Cleopatra (Espasa Calpes, España, 2020) de William Shakespeare (1564-1616) es una obra que escribe en 1606, y se representa por primera vez en 1607 o 1608. El Stationers Register es de 1608, pero el First Folio de 1623, que es el texto canónicos.

 

Los especialistas reconocen que la fuente principal para construir la obra es la Vida de Marco Antonio, una de las Vidas paralelas de Plutarco, en la traducción al inglés publicada por sir Thomas North en 1579.

 

Las ediciones modernas dividen la obra en cinco actos, pero Shakespeare no creó estas divisiones en actos. Su obra se articula en cuarenta "escenas" separadas, más de las que usó en cualquier otra obra.

 

Se requieren tantas de estas porque la acción se mueve de un lugar a otro; Italia, Sicilia, Siria, Grecia, y diversas partes de Egipto y del Imperio romano. La obra contiene treinta y cuatro personajes hablados, que es común para una obra de Shakespeare de tal escala épica.

 

Esta tragedia histórica narra los últimos años de la vida Marco Antonio, y su relación con la faraona Cleopatra de Egipto, los dos fallecieron en el año 30 a.C. La historia cuenta que Marco Antonio, uno de los triunviros de Roma, junto con Octavio César y Lépido, abandona sus obligaciones como miembro del triunvirato, y sólo se preocupa de su amor por Cleopatra.

 

Llegan noticias de Roma, que Fluvia, la esposa de Marco Antonio ha muerto, y se suceden distintos conflictos en el Imperio, donde Octavio César ostenta el poder, y Sexto Pompeyo resulta ser una amenaza. Marco Antonio decide volver a Roma. Cleopatra lamenta su ausencia y le envía un mensaje diario.

 

Una vez reunido el triunvirato de nuevo, dejan atrás los reclamos y se unen contra Pompeyo. Para sellar la nueva alianza, Marco Antonio se casa con Octavia, hermana de César. Pero su intención es volver a Alejandría, a con Cleopatra.

 

El triunvirato llega a un acuerdo con Pompeyo y se evita la guerra. Él retendrá Sicilia y Cerdeña, y entre todos lucharán por "limpiar el mar de piratas". Marco Antonio, César y Lépido son invitados a la embarcación de Pompeyo, donde se emborrachan.

 

Mena, uno de los soldados de Pompeyo, le propone que mate a los tres triunviros para hacerse con el poder, pero Pompeyo no lo considera honorable. Más tarde, Octavio y Lépido rompen su tregua con Pompeyo y le hacen la guerra. Antonio no aprueba esto, y enfurece.

 

Un mensajero informa a Cleopatra de que Antonio se ha casado con Octavia. Cleopatra entra en cólera y pide informes sobre Octavia. Le dicen que ella no es atractiva; de baja estatura, estrecha de frente y cara redonda.

 

Antonio y Octavia van de viaje a Atenas, se despiden de César, que teme Antonio vuelva con Cleopatra. Antonio advierte a Octavia de que si César, su hermano, continúa ninguneándolo, hará la guerra en contra él. Octavia se erige en mediadora y va a Roma.

 

El ejército de César mata a Pompeyo. Octavia se siente desgraciada, por tener su corazón dividido entre su hermano César y su esposo Antonio. César le informa que Antonio está con Cleopatra.

 

Antonio aprovecha su ausencia y se va a Alejandría con Cleopatra, él y ella se coronan como gobernantes de Egipto y del tercio oriental del Imperio romano, que era la parte que correspondía a Antonio como triunviro.

 

Acusa a César de no darle la parte que le corresponde de las tierras de Pompeyo, y se enoja porque Lépido, a quien César hace prisionero, y queda fuera del triunvirato. César accede a la primera demanda, pero manifiesta su desacuerdo con lo que ha hecho Antonio.

 

Antonio se prepara para enfrentarse a César en una batalla naval en las costas de Actium, actual territorio griego. Enobarbo, teniente de su ejército, le dice a Antonio que luche por tierra, donde es más fuerte, y no por mar, pues la armada de César es más ligera, y está mejor dirigida.

 

Él rechaza el consejo, y Cleopatra le promete que con su flota lo va a apoyar. En la batalla, Antonio y sus hombres vencen en la primera jornada, pero al día siguiente, las tropas de Antonio son derrotadas en el mar.

 

La víspera de la batalla, los soldados de Antonio oyen extraños portentos, que interpretan en el sentido de que el dios Hércules lo ha abandonado. El propio Enobarbo lo abandona y se pasa al lado de César.

 

Antonio, aunque este lo traiciona, lo perdona. Enobarbo queda tan abrumado por la generosidad de Antonio, y tan avergonzado de su propia deslealtad, que muere con el corazón roto.

 

La derrota, Antonio la atribuye a la traición por parte de Cleopatra, que en plena batalla huye con su flota. Ella decide que la única manera de volver a lograr el amor de Antonio es enviarle un recado diciendo que se ha suicidado, y muere con su nombre en los labios. Se encierra en un monumento mortuorio, y espera la llegada de Antonio.

 

El plan de Cleopatra fracasa, Antonio no se apresura, a ir a ver a su Cleopatra "muerta", sino que decide que su propia vida ya no merece la pena. Pide a uno de sus ayudantes, Eros, que lo atraviese con una espada, pero Eros no soporta hacer eso, y se mata a sí mismo. Antonio admira el coraje de Eros e intenta hacer lo mismo, pero solo consigue herirse. Sabe, entonces, que Cleopatra aún vive. Lo llevan en parihuelas hasta ella, y muere en sus brazos.

 

César lamenta la muerte de Antonio, que pese a haberse convertido en su enemigo lo sigue admirado. Luego va a reunirse con Cleopatra, la cual le entrega una lista de sus bienes para que sean requisados. César le dice que no es necesario, que será benévolo con ella, y se va.

 

Cleopatra no está dispuesta a ser llevada a Roma, y prepara su muerte: hace llegar a un campesino con una cesta de higos en la que esconde una víbora letal. Mediante su mordedura, Cleopatra se suicida.

 

Muere serenamente y en éxtasis, imagina cómo se va a encontrar de nuevo con Antonio. Sus doncellas, Iras y Charmian, también se suicidan. César descubre los cuerpos muertos y experimenta emociones encontradas.

 

Las muertes de Antonio y Cleopatra le dejan el camino libre para ser el primer emperador romano, pero también siente simpatía hacia ellos. Ordena un gran funeral público, para la pareja.

 

De las tragedias de Shakespeare, Marco Antonio y Celopatra, es la única en la que el tema amoroso está fatalmente ligado a la lucha por el poder. La acción se despliega en una continua alternancia entre Roma y Alejandría como extremos opuestos del mundo antiguo y símbolos del conflicto de Antonio entre su deber romano y su pasión amorosa egipcia.

 

Shakespeare, más allá de las consideraciones políticas, que también las hay, se adentra en la pasión amorosa entre Marco Antonio y Cleopatra, el primero abandona sus deberes públicos, como político y soldado, por dejar que la pasión lo invada y sea la que conduzca su actuación, lo que necesariamente lo conduce a la tragedia.

 

Es su tragedia, pero también de Cleopatra, la faraona de Egipto. César, en cambio, guía su actuación desde el cumplimiento de sus deberes como gobernante y soldado, que lo lleva a convertirse en el primer emperador del Imperio romano.

 

Gocé mucho el texto, y de cómo Shakespeare construye la historia y aborda una gran cantidad de personajes, a los que humaniza en sus sentimientos, reacciones y relaciones. Son hombres y mujeres, que viven su vida con amor, y pasión. Las escenas en las que participan, por más complejas que sean, los hacen seres humanos reales, de carne y hueso.

 

Cada personaje vive sus contradicciones, al tiempo, que es fiel a sí mismo y lo que siente. Cada uno, aunque no lo sepa es parte de una gran tragedia, que va más allá de sus personas y afecta a sus pueblos y naciones. Todas y todos intentan vivir con dignidad, honor y ejercen el poder al estilo de su tiempo.

 

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De 2020, es la edición y la traducción del inglés al español de Ángel Luis Pujante. Es parte de su proyecto de traducir toda la obra de William Shakespeare al español. Es catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Murcia, España.


 

 

 

 

 

 

 

Antonio y Cleopatra

William Shakespeare

Espasa Calpe S.A.

Colección Austral

España, 2020

pp. 208

 

Sala Maya del Museo Nacional de Antropología (MNA)

Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia

 

En 1964 se inaugura el Museo Nacional de Antropología, proyecto del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, con la colaboración del arquitecto Rafael Mijares. A lo largo de las décadas, las investigaciones de antropólogos, etnólogos, arqueólogos, historiadores, epigrafistas y restauradores, entre otros especialistas, han arrojado miles de nuevos hallazgos de las distintas culturas del México prehispánico, que se han incorporado al acervo y a la exhibición.

   

A lo largo de los años, la Sala Maya ha experimentado una renovación. En 2000 se realizó una intervención museográfica muy importante, producto de años de investigación, que incorporó a la sala objetos nuevos que incluyeron: dinteles, estelas, esculturas, cerámicas, piezas ornamentales y diversos objetos utilitarios; encontrados en sitios de más reciente hallazgo como Calakmul, Campeche; Dzinbanché, Quintana Roo; Balamkú y Ek Balam, Yucatán.   

Exhibición

 

 

 

 

 

 

 

En la sala se exponen piezas de la Cultura Maya que se desarrolló en la geografía montañosa y selvática de casi 400 000 kilómetros cuadrados del sureste de México. Se abarca un período que va del 2000 a.C, hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI. La sala se organiza siguiendo criterios geográficos, están presentes todas las regiones; períodos cronológicos y temas claves: religión, poder político, arte funerario, astronomía y vida cotidiana.

 

 

 

 

 

 

Objetos

Períodos históricos: 

 

- Período Preclásico (2000 a.C. – 200 d.C.) 

Durante esta etapa se establecen los fundamentos culturales mayas. Las influencias olmecas fueron cruciales en el desarrollo de la iconografía religiosa y el sistema calendárico. Las primeras grandes ciudades, como Uaxactún en Guatemala, comenzaron a construirse hacia el final de este período.

Se muestran estelas, destaca una de Izapa, donde se aprecia el Dios de la Muerte. Y también elementos de la tecnología y la subsistencia. El mundo animal, integrado por armadillos, iguanas, tortugas, venados, guajolotes y serpientes, que se representan en pequeñas figurillas de barro o aparecen pintados en vasijas. Se ven agujas, instrumentos musicales, armas, moldes, artesanías y todo tipo de implementos utilitarios de hueso, concha y piedra.    

 

- Período Clásico (200 d.C. – 900 d.C.)

 

Época dorada de la civilización maya, en este período florecen ciudades como Palenque, Tikal y Yaxchilán. Durante estos siglos se desarrolla la escritura jeroglífica más avanzada de América, se refinaron las técnicas artísticas y se construyeron los monumentos más importantes.

Son piezas claves los dinteles de Yaxchilán, Chiapas, donde destaca el trabajo en relieve que realizaban los mayas y en los que narraban fechas, elementos y hazañas, y hablaban del linaje divino que los justifica como gobernantes. 

 

 

 

 

 

El Dintel 26 de Yaxchilán, fechado el 21 de junio de 726 d.C., forma parte del Edificio 23 de Yaxchilán, construido por el rey Itzamnaah B'alam II para su esposa principal, K'ab'al Xook. La obra nos permite observar aspectos íntimos de la realeza maya.

La escena representa un momento de preparación para la batalla, donde la reina entrega al rey los implementos de guerra: un tocado de jaguar con plumas y un escudo flexible. Esta ceremonia tenía profundas implicaciones rituales y políticas.

Las distintas clases sociales en que se dividían los pueblos mayas. En la cúspide el gobernante, seguido por los sacerdotes; después, otros religiosos y nobles de menor rango, guerreros, comerciantes, artesanos, y al final, en la base de la pirámide, el pueblo dedicado a la agricultura y otras actividades menores.   

 

 

 

 

 

 

 

Otras piezas demuestran la importancia del jade o la jadeíta en objetos como orejeras y collares, sólo utilizados por sacerdotes importantes o nobles de alto rango debido a su valor sagrado; también se evidencian las características mutilaciones dentarias con jadeíta, hematita y turquesa a las que recurrían con propósitos estéticos y religiosos.  Como muestra de su escritura se exhiben copias de códices. 

- Clásico tardío

 

 

 

 

 

 

 

 

Reproducción en tamaño real de los dos primeros cuerpos de la fachada del Palacio de Sayil. Diversos instrumentos musicales como caracoles, silbatos, flautas y tambores dan testimonio de la importancia que para ellos tenía la música y las artes.   

Los tres templos principales del Grupo de las Cruces en Palenque: Templo de la Cruz: Deidad celeste relacionada con el Sol; Templo de la Cruz Foliada: Deidad de los linajes gobernantes asociada con el maíz; Templo del Sol: Dios solar en su aspecto nocturno de jaguar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la sala se explica del comercio entre los mayas y otras culturas, y hallazgos arqueológicos asociados a esta actividad.  Un fragmento de un friso estucado de Placeres, Campeche. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"La Reina de Uxmal", una obra maestra del estilo arquitectónico Puuc, escultura, del siglo VII d.C., procede de la fachada de un edificio situado bajo la pirámide conocida como "El Adivino" en Uxmal. Representa la sofisticación alcanzada por el estilo Puuc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Palacio de Hochob

 

 

En la parte exterior de la sala, recreación del ambiente selvático maya, con la reproducción de una de las construcciones de Bonampak, los murales con personajes de la época interactuando en ceremonias religiosas, acontecimientos bélicos y la celebración de festividades.  Y también el Palacio de Hochob.    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al bajar escaleras que se encuentran en le sala nos encontramos con la representación de un entierro infantil en olla y las ofrendas encontradas en el Templo del Búho, en Quintana Roo.

La recreación de la tumba de Pakal, descubierta en 1952 por el doctor Alberto Ruz en el Templo de las inscripciones en Palenque, Chiapas. Pakal "El Grande", cubierto de cinabrio – mineral rojo con el cual se cubría a los muertos- con su original ajuar funerario: pulseras, un pectoral compuesto de cuentas tubulares, la famosa máscara hecha de más de 200 placas talladas, pulidas y perfectamente ensambladas, orejeras y anillos completamente de jade. Magníficos retratos de señores de Palenque en estuco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Período Posclásico (900 d.C. – 1524 d.C.)

De nuevo en la sala nos acercamos al ocaso de la época de la Cultura Maya con el Posclásico. El esplendor de Chichén Itzá, el hombre pájaro serpiente, la famosa serpiente emplumada, un tablero de hombres ave y unas explicaciones sobre los hombres chamán, que se transforman y suben al cielo.

El colapso de las grandes ciudades del área central que contrasta con el florecimiento de centros como Chichén Itzá y Mayapán en el norte. Este período se distingue por la llegada de influencias del centro de México y el desarrollo de redes comerciales más extensas.

Hacia el 1000 d.C., grupos procedentes del centro de México llegan a la península de Yucatán, generando una transformación cultural profunda. Estos grupos, conocidos como toltecas, no destruyeron la cultura maya existente, sino que se fusionaron con ella, creando el estilo maya-tolteca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Chac Mool es el símbolo más visible de esta fusión cultural. Su nombre, que significa «Garra Roja», fue asignado por el explorador Augustus Le Plongeon en el siglo XIX, aunque su verdadero nombre náhuatl se desconoce.

Funcionaba como altar para ofrendas, particularmente corazones humanos extraídos durante sacrificios rituales. El plato sobre su vientre servía para depositar estas ofrendas, que posteriormente eran presentadas a las deidades.

La llegada de los toltecas introdujo el culto a Quetzalcóatl, conocido en maya yucateco como Kukulcán («Serpiente Emplumada»). Esta deidad tenía múltiples advocaciones: Dios creador; Dios del viento; Estrella matutina; Dios civilizador.

 

Los cenotes sagrados, donde se realizaban rituales religiosos y sacrificios humanos. Una serie de ofrendas de madera, oro y cobre, piezas de ornamentos y los discos de Chichén, que marcan los rumbos y subrumbos del universo y que fueron rescatados de los cenotes de Chichén Itzá.

Una copia del libro del Chilam Balam., manuscritos indígenas escritos durante la centuria siguiente a la Conquista, con este se cierra el recorrido por el mundo maya.  Reproducciones de los códices de Dresde y de Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dios Chac

 

Comentario

En la Sala Maya hay piezas de las distintas regiones donde prosperó esta cultura: Tierras Bajas del Sur: Palenque, Yaxchilán y Calakmul. Arquitectura monumental y refinado arte escultórico; Tierras Bajas del Norte: Uxmal y Chichén Itzá. Estilo arquitectónico Puuc; Tierras Altas: Montañas de Guatemala y Chiapas: Tradiciones culturales distintivas.

 

En la sala se muestran piezas de las distintas etapas de su desarrollo histórico: Período Preclásico (2000 a.C. – 200 d.C.); Período Clásico (200 d.C. – 900 d.C.); Período Posclásico (900 d.C. – 1524 d.C.). Etapas que a lo largo de los siglos desarrolló un avanzado conocimiento astronómico, matemático, de la escritura, y construyó un elaborado sistema económico y político.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la sala se exponen piezas fundamentales de la Cultura Maya, que dan cuenta del valor en de esta extraordinaria civilización, y al mismo tiempo son testimonio de la investigación y el trabajo arqueológico desarrollada ya por más de un siglo. 

La investigación de los últimos años ha permitido incrementar los conocimientos sobre el sistema de numeración posicional vigesimal de los mayas, que implicó la invención y utilización del concepto matemático del cero siglos antes de que los europeos lo conocieran mediante su contacto con los árabes, así como del sistema calendárico con su fecha Era – punto de partida- y las habilidades para calcular la duración del ciclo solar y predecir eclipses.   

Y esto, a su vez, ha permitido fechar de manera exacta los monumentos y las piezas que se exhiben, y también explicar mejor las imágenes que se muestran que dan cuenta de nacimientos, entronaciones, batallas, conquistas y muertes. Los nuevos estudios de la escritura permiten una mayor comprensión del discurso maya, y de sus símbolos.

 

La Malinche de Nacho Cano

Rubén Aguilar Valenzuela

El musical Malinche, es una creación del español Nacho Cano, que participó en el grupo musical Mecano, él escribió la música, el guion y es el director de escena.

 

La obra es una peculiar manera de entender la relación personal entre Malinche y Hernán Cortés sin ningún rigor histórico. Esa, en todo caso, no es la preocupación de Cano.

 

Sybille, mi compañera, y yo nos resistíamos a ver la obra, pero amigos que la habían visto la recomendaban. Por fin decidimos ir a verla. El guion de la historia es pobre y superficial. No hay tensión dramática. Es plano.

 

No sé gran cosa de música y tampoco de canto y baile flamenco, pero lo que me gustó de la obra fue precisamente los bailes, y la energía y la entrega de los bailarines, hombres y mujeres. Es un trabajo de profesionales.

 

Críticos especializados afirman que la música en vivo no tiene calidad y critican a quienes la ejecutan, pero a mí me gustó. Y también la mezcla de música pop, rock y flamenca. Y lo mismo los bailes que son una combinación de estilos muy diversos.

 

Es interesante, me resultó novedoso, el uso de la tecnología en la construcción de la escenografía. No me gustó, es lamentable, el final con la expresión de un nacionalismo ramplón, con el que gran parte del público vibra y se identifica.

 

En España la obra tuvo un enorme éxito y también en México, que después de muchos meses sigue en cartelera. ¿Por qué? ¿Cano cuenta la historia de Malinche y Cortés de una manera con la que se identifican los asistentes? ¿Esa historia de amor les gusta? Debe de haber una o varias razones que expliquen el éxito del montaje en los dos países.      

 

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A Sybille y a mi después de ver la obra nos pareció mejor de lo que habíamos imaginado. Al maestro Luis de Tavira le escribí diciendo que habíamos visto la obra, que la historia me había parecido pobre y plana, pero me había gustado la coreografía de los bailes, su ejecución y los recursos tecnológicos que se utilizaban.

 

En respuesta me mandó este mensaje: "Qué bien ir al teatro y hacer de eso un hábito necesario. El teatro es discurso social, no solo evento de entretenimiento. Y en el discurso hay una impresionante diversidad discernible de hallazgos y carencias cuyo contraste desafía a construir el criterio.

 

Así en ese espectáculo turístico del controvertido Nacho Cano, que me compartes. Y lo que ponderas, porque es necesario considerar: la riqueza coreográfica y su exigencia técnica; el despliegue tecnológico en la escenificación, gran producción, inversión en el hecho teatral, poderosa convocatoria de público, estrategia de recuperación. Y sin embargo, pese a lo provocativo del asunto, pobreza y debilidad de contenido.

 

Todo emprendimiento teatral aspira a tener éxito. Lo controvertible está en que no hay un solo tipo de éxito, sino varios, contrapuestos y nunca unánimes: éxito de taquilla, éxito de público, éxito artístico, éxito de crítica; éxito cuantitativo o éxito cualitativo; definir el que cada proyecto se propone suscita el debate que necesitamos.

 

Muy grave es la situación en la que el único triunfo al que puede aspirar un emprendimiento teatral sea a existir y no más bien a desaparecer. Es nuestro caso, hoy en México. Ya seguiremos compartiendo, pensando y conversando. Un abrazo fuerte".


 

Malinche

Frontón México

Alcaldía Venustiano Carranza

Ciudad de México

Dramaturgia: Nacho Cano

Música: Nacho Cano

Dirección: Nacho Cano

Elenco: Alán Javier Hernández, Alexa Cervantes, Alexis Olvera, Ana Karen Espinosa, Andrea Zapata, Arantxa del Pilar Lomelí, Belén Blanco, Celia García Cubillana, Celia Muñoz, Daniel Rosado, Daniel Torres, Diego Andújar, Eduardo Javier Siller, Goretty Tello, Jacob Navarro, Javier Mota, Javier Navares, Joaquín Hernández, Joshae Cruz, Julia Pereira, Julian Jakub Jacórzynski, Julliet Geraldine Martínez, Julieta Velasco, Karla Centeno, Laura Ramírez, Lucía del Campo, Lucía López, Lucía Moreno, Luisa Buenrostro, Luis Sánchez, Magaly Torres, María José García, María José Quiroz, Natalia Huerta, Paula Lages, Paula Muñoz, Paula Ximena, Patricio Tello, Regina Isabella Arroyo, Sandra Viridiana Cruz, Lucía Hermosillo, Victoria Hernández, Zeltzin Vargas.

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