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Matar a los dioses

Rubén Aguilar Valenzuela

Matar a nuestros dioses. Un Dios para un creyente adulto (España, 2007) es un libro póstumo del filósofo, teólogo y sociólogo de la religión, el español José María Mardones (1943-2006).  
 
A su compañero y amigo Patxi Loidi, al iniciar lo que se considera su testamento espiritual, le decía: " (...) he empezado de escribir sobre las imágenes de Dios: matar a nuestros falsos dioses. Un intento de presentar siete imágenes de Dios perversas, que habría que sustituir por otras positivas." Y que quería fuera un texto "legible, sencillo, sin notas".
 
Al día siguiente de su muerte, en la homilía del funeral, Pedro Olalde, que en los últimos años convivió de cerca con Mardones, comentó que éste le planteaba: "Dios no es alguien terrible, sino un Padre con entrañas de misericordia. Dios es amor y todo lo hace por amor. Quiere envolvernos en su amor, invitándonos a acoger y desarrollar esta potencia creadora."
 
Mardones plantea la necesidad de transformar radicalmente la manera de relacionarnos con Dios. Hay que erradicar para siempre la imagen de un Dios que infunde miedo, que juzga y castiga. Que en muy buena medida es el Dios que por siglos predicó la Iglesia católica. A partir del Concilio Vaticano II esta postura empezó a cambiar.
 
Mardones plantea que el Dios de los cristianos es distinto, pese a que en muchos sitios la Iglesia sigue predicando al Dios que juzga y castiga. Propone que comprendamos y nos relacionemos con un Dios que ama, con un Dios misericordioso, con un Dios que quiere seamos felices y que se revela a través de Jesús.
 
Me impresionó y me dijo mucho la manera en la que Mardones desmantela las concepciones de los dioses que hemos construido, que nada tiene que ver con Dios, y después proponer lo que realmente es Dios. Es un libro muy bien escrito.      
 
El autor desde la filosofía, la teología y la sociología de la religión hizo relevantes aportaciones para entender, entre otras cosas, las dimensiones culturales y políticas del fenómeno religioso contemporáneo.

Este profesor de la Universidad del País Vasco e investigador del CSIC en el Instituto de Filosofía deja una basta obra, entre las que se encuentran: Dialéctica y sociedad irracional. La teoría crítica de la sociedad de M. Horkheimer; Habermas y religión; Capitalismo y religión; Postmodernidad y cristianismo.

Matar a nuestros dioses    
Un Dios para un creyente adulto
José María Mardones
PPC
España,2007
pp. 236


 

El encuentro con el otro

Rubén Aguilar Valenzuela
La vida ante sí de Edoardo Ponti (Italia, 2020) se basa en la novela La vita davanti a sé de Romain Gary escrita en 1977. En ella dirige a su madre la extraordinaria Sophia Loren, que ahora tiene 86 años.
 
Madame Rosa, interpretada por Loren, una mujer que vivió el campo de exterminio de Auschwitz, se dedica a cuidar hijos de prostitutas.
 
El Dr. Coen (Renato Carpentieri), su amigo y médico personal, la convence de hacerse cargo de Momo (Ibrahim Gueye), un niño senegalés musulmán de 12 años, que es huérfano. Tiene una personalidad muy sensible y al mismo tiempo rebelde.
 
Aquí se encuentra con otros dos niños que viven en la casa. Momo en su propósito de tener recursos propios se conecta con la venta de drogas. En su actividad de traficante al menudo tiene mucho éxito.
 
En un inicio la relación entre Madame Rosa y Momo no es fácil. Entran en conflicto. Ella lo pone en contacto con el señor Hamil quien lo contrata para que le ayude en su negocio.
 
El niño establece una relación personal con Madame Rosa y el señor Hamil. Al principio con prejuicios y desconfianza. Al paso de las semanas y meses descubre lo que es la atención, la compañía y el amor.
 
En la convivencia diaria, Momo se da cuenta de la solidaridad y el cariño de la que ahora pasa a ser la abuela que nunca tuvo. Los dos se tocan desde dentro. Se saben en la conexión de amor que se establece entre ellos. Se acompañan.
 
La película ha sido nominada en distintos rubros en muchos festivales internacionales. Destaca las menciones a mejor canción original. La crítica reconoce el trabajo actoral de Loren y Gueye.
 
De ella se dice, que, pese a lo convencional y empalagoso de la historia, muestra una fuerza y un instinto actoral que dice lo que siempre ha sido. En su interpretación no hay nada falso.
 
La vida ante sí
Título original: A vita davanti a sé
Producción: Italia, 2020

Dirección: Edoardo Ponti
Guion: Ugo Chiti, Edoardo Ponti y Fabio Natale. En base a unos libros de Romain Gary.
Fotografía: Angus Hudson
Música: Gabriel Yared
Actuación: Sophia Loren, Ibrahima Gueye, Renato Carpentieri, Abril Zamora, Babak Karimi, Massimiliano Rossi, Francesco Cassano ...
 

Nerendra Modi, el populista indio

Rubén Aguilar Valenzuela 
Narendra Damodardas Modi (1950) es primer ministro de la India desde mayo de 2014, tras la victoria del partido nacionalista Bharatiya Janata Party (BJP), al que pertenece desde joven.

Su lengua materna es el guyaratí. Se casó a los 18 años en un matrimonio arreglado que duró cuatro años. A partir de entonces es célibe. Estudió ciencias políticas en la Universidad de Delhí y una maestría en la Universidad de Gujarat.

Se formó políticamente en el nacionalismo de derecha radical que promovía la Hindutva (supremacismo hindú). En 2001 gana las elecciones y se convierte en gobernante de Gujarat, estado de mayoría hindú con solo un 10% de musulmanes. En el cargo permanece hasta 2014.

En 2002 ahí tuvo lugar la persecución contra los musulmanes que cobró más de 2,000 vidas. Se acusó a Modi de condescendencia frente a la agresión de sus correligionarios hindúes. Esto provocó la condena de la Unión Europea y Estados Unidos, que le negaron la visa.

Desde que gobernó su provincia natal dejó ver su talante populista con el impulso de un gobierno nacionalista y proteccionista, que sostuvo bajo la ideología de un mítico pasado hindú, pero al mismo tiempo promovió la modernización económica.

A partir de entonces la intelectualidad secular, lo sigue haciendo ahora, ha dicho que mantiene una agenda sectaria y de intolerancia religiosa, con leyes discriminatorias en favor de los hindúes.
 
Se le acusa, como a otros populistas, de la concentración de poder en sus manos. Se dice que desde el Poder Ejecutivo controla al Poder Legislativo. Y que se desempeña como un presidente y no como un primer ministro. Se le acusa de autócrata.
 
Lo que más se le critica es que su gobierno ha erosionado los principios fundacionales de la India independiente (1947), plasmados en la Constitución de 1950, que se plantea como una nación para todos los indios.
 
En las elecciones de 2019 arrasó. En torno a su persona aglutinó a las más diversas fuerzas políticas. Es un líder carismático, que impulsa una economía de mercado endulzada por los valores espirituales de un hinduismo soft.
 
Con esta victoria se abre una nueva etapa en la historia política de la India. La de la hegemonía del nacionalismo hindú que propone el partido del primer ministro.
 
Esta creación, la modidad como se le conoce, ha reemplazado al espíritu de la supremacía hindú y la hinduidad beligerante, para llevar a cabo una transformación que atempera el radicalismo.
 
En su primer mandato no resolvió los problemas más urgentes e importantes, pero adoptó medidas dirigidas a cubrir los déficits básicos de la población más pobre, como instalar baños en las aldeas y facilitar la apertura de cuentas bancarias.
 
Programas que no habían sido contemplados por gobiernos anteriores, que lo han relacionado con los sectores más pobres de la población, que agradecen lo que Modi les da.

Un presidente enemigo de la Constitución y la democracia

Rubén Aguilar Valenzuela 
El presidente no acepta lo que sostiene la Constitución y se resiste a las decisiones de los órganos del Estado que se rigen por ella y la hacen valer.

Siempre quiere ubicarse por encima de las leyes que solo valen y tienen sentido cuando se acomodan a su visión del mundo, pero sobre todo a sus proyectos e intereses. Su palabra es la ley no la Constitución.

Se asemeja, cada vez se les parece más, a los presidentes autoritarios e incluso dictatoriales de Centroamérica y América del Sur, que se ponen por encima de la Constitución en aras de su "causa".

El pasado 27 de abril el TEPJF tomó dos decisiones de carácter histórico que validaron dos resoluciones que ya había tomado el INE y fueron controvertidas por Morena.

La primera es que el partido que gane la mayoría de votos, para la Cámara de Diputados, nunca podrá tener una sobrerrepresentación mayor al ocho por ciento de la votación recibida como lo señala la Constitución.

Con la decisión "se busca preservar los valores de pluralidad y proporcionalidad y se garantiza la aplicación de los límites constitucionales", consideró el magistrado Fuentes, ponente de la resolución.

Decidió también cancelar el registro como candidatos a gobernador a Félix Salgado Macedonio (Guerrero) y a Raúl Morón (Michoacán), porque de manera dolosa impidieron la labor de fiscalización de sus gastos de precampaña.

El 28 de abril, el presidente, ante la resolución del TEPJF en defensa de lo que ordena la Constitución, arremete con toda la fuerza de su investidura contra el INE y los magistrados del tribunal.

Quien juró la Constitución y se comprometió a defenderla sostiene que "no es posible, no tiene justificación, que por no comprobar supuestamente un gasto de precampaña en un caso de 14 mil pesos que corresponde al de Michoacán y de 19 mil pesos que no comprobó Félix Salgado, se les cancele su registro para participar, eso no tiene ninguna justificación, es excesivo."

La ley, como tramposamente lo quiere hacer ver el presidente, no señala montos, pero sí que se castiga con la cancelación de la candidatura al que no presente las cuentas, como lo hicieron Salgado Macedonio y Morón.

Y asegura, sin razón, que no se respetó la democracia y la voluntad del pueblo y "se afectó a los ciudadanos, se les quitó un derecho a elegir, se les quitó un derecho fundamental, tanto los consejeros del INE como los magistrados del tribunal actuaron de manera antidemocrática".

Cuando estos claramente optaron por la defensa de la democracia y la Constitución. El presidente está enojado, porque no se hace lo que quiere y por eso acusa a estos órganos autónomos del Estado de atentar contra el pueblo.

Desde que asumió su mandato ha declarado una guerra a los órganos autónomos que según él "solo fueron creados para desorganizar al Estado... surgieron como hongos." No quiere ningún contrapeso al ejercicio de su poder. Le molesta.

Es muy claro, están ahí las evidencias, que el presidente no respeta la Constitución y tampoco a los órganos autónomos que la hacen valer y se muestra como un enemigo jurado de la democracia, que tanto ha costado construir. Antes de asumir su responsabilidad pensaba de otra manera.

Restauración del presidencialismo autoritario

Rubén Aguilar Valenzuela

 El presidente López Obrador llegó a la presidencia como resultado de la lucha democrática de la ciudadanía y también de los partidos políticos que lograron, entre otras cosas, la creación de un órgano electoral de Estado autónomo del gobierno.

En la elección de julio de 2018, el INE contó los votos y reconoció como ganador al candidato López Obrador. Sin la existencia de ese organismo nunca hubiera podido ser presidente de México. Él lo sabe.

A pesar de lo anterior, en imitación de otros gobernantes de Centroamérica y también de Suramérica, desde el primer día de su gobierno se ha dedicado a sabotear a la democracia.

De manera particular al órgano electoral autónomo porque sabe que éste no le va a permitir controlar las elecciones, para que su partido se perpetúe en el poder y en su caso, está por verse, que él mismo pretenda reelegirse.

Ya desde el poder su proyecto ha sido restaurar el régimen del presidencialismo autoritario anterior a la reforma política de 1977. El propio de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), pero sobre todo de Luis Echeverría (1970-1976), que acaba de cumplir 100 años.

En ese proyecto de centralización y concentración del poder ya se ha hecho del Poder Legislativo y todo apunta que también del Poder Judicial con el apoyo del presidente de la SCJN. Estamos a días de saberlo.

El presidente que ingresó al PRI en los años del esplendor de la presidencia autoritaria tiene en ella su modelo de gobierno. Se formó en ese partido y en esa tradición política que ahora pretende restaurar. Lo hace con manual en mano.

Fue un buen alumno y asimiló todos los componentes del paradigma. Como presidente del PRI en Tabasco, su estado natal, durante la gubernatura de Enrique González Pedrero (1983-1987), pudo poner en práctica las lecciones aprendidas. En 1984 fue maestro en el instituto de formación política del PRI nacional.

La restauración del modelo implica a más de poner al Poder Legislativo y al Poder Judicial bajo el control del Poder Ejecutivo, eliminar los órganos autónomos del Estado que sirven de contrapeso al poder presidencial.

Ya en la presidencia ha suprimido a algunos, otros han logrado que se reformen, para disminuir su campo de acción, y en otros ha puesto gente de su confianza, incondicionales a él, para controlarlos.

En el mismo esfuerzo de eliminar todo tipo de contrapeso a la figura del presidente emperador, ha declarado la guerra a las organizaciones de la sociedad civil, que entre otras funciones actúan como contrapeso al poder del gobierno.
 
La radicalización reciente del agresivo discurso presidencial en contra de todo lo que no se le somete se origina, entre otras cosas, en qué hay una gran posibilidad de que en el próximo junio pierda la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Él estaba seguro de que tendría esa mayoría y desde esa condición reformaría las leyes, incluso la Constitución, para que de manera legal se restituyera el presidencialismo imperial autoritario con él a la cabeza. Su manifiesta frustración deriva de que todo indica que esto no será posible.

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