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Homenaje al cine de Hollywood

Rubén Aguilar Valenzuela
Había una vez en Hollywood (Estados Unidos, 2019) de Quentin Tarantino cuenta la historia del actor de Hollywood venido a menos, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), y la de su amigo y doble para las escenas de acción, Cliff Booth (Brad Pitt).
 
Y de manera paralela se narra la vida de la actriz Sharon Tate (Margot Robbie) y de los miembros la Familia Manson, liderada por Charles Manson. Los hechos ocurren en Los Ángeles, California, en 1969.
 
De 1958 a 1963 Dalton protagonizó la serie de televisión western Bounty Law de 1958 a 1963. Su intento de transición al cine no funciona y en 1969 está luchando por conseguir trabajo.
 
El agente de casting Marvin Schwarzs (Al Pacino) aconseja a Dalton que haga westerns en Italia, pero siente que eso lo rebaja de lo que ha sido su trayectoria.
 
Booth, su amigo y doble, vive en un remolque con su perro. Siempre conduce para Dalton que por su alcoholismo ha tenido problemas de tránsito.
 
De manera paralela, la actriz Sharon Tate y su esposo, el director Roman Polanski, se mudan a la casa a un lado de la de Dalton, quien sueña con hacerse amigo de ellos para restaurar su estatus.
 
Booth da un aventón en una autopista a una muchacha joven (Margaret Qualley) que vive en una comuna (Familia Manson) en el Rancho Spahn. Conoce el lugar porque ahí filmaron una película. Pide ver al dueño porque sospecha que están abusando de él. Lo ve.
 
Dalton, en compañía de Booth, se traslada a Italia donde filma dos westerns. Ahí se casa con la estrella italiana Francesca Capucci (Lorenza Izzo). Juntos viajan de regreso a Estados Unidos. Aquí le dice a su doble que ya no puede pagar sus servicios.
 
Los integrantes de la Familia Manson estacionan su vehículo frente a la casa de Polanski y Tate. Dalton sale a la calle y les pide que se vayan, que no pueden estar ahí.
 
Estos se van, pero regresan con ánimo de matar a Dalton. Irrumpen en su casa, pero se encuentran con Booth que los identifica. Ordena al perro que los ataque. Matan a dos de la banda y a una que en el intento de huir cae en la alberca al que queman con un lanzallamas.
 
Booth tiene algunas heridas y es hospitalizado. En el escándalo por lo que ha pasado, Sebring (Jay Sebering), amigo de Tate, entabla conversación con Dalton y Tate lo invita a tomar una copa a su casa.
 
La doble historia, contada a la manera de Tarantino, con una gran dosis de violencia, es el pretexto para rendir un homenaje al cine y al Hollywood de los años sesenta del siglo pasado.
 
El director se vale de todos los géneros (western, comedia, musical, thriller ...), para construir su tributo al cine de Estados Unidos y a su meca en Los Ángeles, California.
 
Es también un homenaje a los grandes actores y actrices de esos años y la expresión de la nostalgia de cómo en el pasado se hacía el cine y se articulaban los personajes que le daban vida (productores, directores, artistas, dobles, extras, tramoyistas ...).
 
Hay también un homenaje a la música de los sesenta. La banda sonora tiene más de treinta canciones de la época de los más diversos estilos.
 
La película es una construcción compleja que muestra la extraordinaria creatividad de Tarantino. Actúa una pléyade de grandes artistas.
 
En los Premios Oscar de 2019 recibió diez nominaciones. Por su actuación Brad Pitt ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto. Y la película el Oscar a Mejor Diseño de Producción.
 
DiCaprio ganó como Mejor Actor en los Globo de Oro y Pitt como Mejor Actor de Reparto. Tarantino como Mejor Guion. El BAFTA como Mejor Actor de Reparto lo ganó Pitt.
 
Había una vez en Hollywood
Título original:  Once Upon a Time in Hollywood
Producción: Estados Unidos, 2019

 
Dirección: Quentin Tarantino
Guion: Quentin Tarantino
Fotografía: Robert Richardson
Música: La banda sonora tiene más de 30 canciones
Actuación: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirch, Margaret Loualley, Al Pacino, Kurt Rusell ...

¿El presidente violenta el proceso electoral?

Rubén Aguilar Valenzuela

El pasado cuatro de diciembre la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral (INE) dictó medidas preventivas contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Le pedía que se abstuviera de hacer comentarios sobre el proceso electoral, que ya está en marcha, y que con sus declaraciones podría violar el artículo 134 de la Constitución.

El INE atendió la solicitud del PRD, del PAN y de 12 diputados federales, quienes denunciaron al presidente por el uso indebido de recursos públicos, promoción personalizada y llamado indebido al voto.

La demanda refiere a declaraciones que el presidente hizo entre el 27 y el 30 de noviembre en Baja California y en la Ciudad de México, donde habló sobre alianza electoral de la oposición y promovió el voto a favor de Morena.

La Comisión no aceptó las quejas por promoción personalizada y por uso indebido de recursos públicos, pero sí dio lugar al llamado indebido al voto.

Al considerar que el presidente interviene en el proceso electoral, afecta la equidad y puede influir en las preferencias de los votantes. Se le pide no incurra en esas faltas.

En junio, en el proceso electoral pasado, el presidente también se metió a la contienda y en esa ocasión el INE le recordó sus obligaciones y las prohibiciones a las que está sujeto por los principios que señala la Constitución.

Este siete de diciembre, el presidente en la mañanera se manifestó en contra de los señalamientos el INE y acusó a los consejeros de atentar contra su libertad de expresión. Ese día volvió a meterse al proceso electoral y criticó la alianza de los partidos de oposición.

El ocho de diciembre, la Consejería Jurídica de la Presidencia impugnó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la resolución del INE. Argumenta que los dichos del presidente de ninguna manera interfieren en el proceso electoral.

La sala superior del TEPJF, el 14 de diciembre, revocó las medidas dictadas por el INE que ordenaban al presidente abstenerse de declaraciones de carácter electoral.

En la sentencia plantean que no se pueden emitir medidas cautelares sobre "actos futuros de realización incierta" y reclama al INE "por no ajustarse a criterios establecidos por la sala superior".

La sentencia también señala la necesidad que todos los integrantes del Poder Ejecutivo, en los tres niveles de gobierno, se abstengan de intervenir en los procesos electorales.

Lo que se debe de esperar del proceso electoral, que ya empezó y termina en junio del 2021, es que se establezca un círculo perverso que se inicia con declaraciones de carácter electoral por parte del presidente.

Luego viene el reclamo de la oposición al INE, para que haga valer la ley. Éste ordena al presidente no intervenir en el proceso electoral, luego Consejería Jurídica de la Presidencia se inconforma con la resolución y presenta su reclamo al TEPJF que finalmente dicta sentencia.

Queda en duda el carácter de las resoluciones del TEPJF: ¿Serán independientes al Poder Ejecutivo? ¿Se harán valer? Está también en duda si el presidente, en caso de que las sentencias no le favorezcan, deje de meterse al proceso electoral o sin más seguirá violando la ley.

Está también en duda cuál será la actitud de los gobernadores y presidentes municipales en caso de que el presidente no se sujete a las advertencias del INE y a las sentencias del TEPJF. ¿Optarán por meterse al proceso?

19 desapariciones diarias

Rubén Aguilar Valenzuela
En los dos primeros años del gobierno del presidente López Obrador han desaparecido 19 personas cada día, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL) elaborado por la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Búsqueda.

Así, entre el 1 de diciembre de 2019 y el 1 de diciembre de 2020, desaparecieron 14,543 personas. En 2019 fueron 8,717 y en 2020 sumaron 5,826.

En el mismo lapso en el gobierno del presidente Peña Nietro fueron 9,104 y en el del presidente Calderón 1,677. El crecimiento en estos dos últimos años ha sido exponencial.

El 24 marzo de 2019 en Palacio Nacional, cuando se reinstaló el Sistema Nacional de Búsqueda, el gobierno se comprometió a terminar con las desapariciones. No ha sido así.

Hay una relación directa entre el aumento de los niveles de violencia, que ahora son mayores a los sexenios anteriores, y el crecimiento de las desapariciones.

En el caso particular de Jalisco y Guanajuato, los estados con el mayor número de víctimas, se asocia a la disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL).

Las diez entidades federativas con más casos son: Jalisco (3,547); Guanajuato (1,231); Sonora (1,215); Tamaulipas (1,209); Ciudad de México (1,195); Nuevo León (834); Sinaloa (816); Michoacán (763); Guerrero (466) y Chihuahua (401).

Y las diez con menos son: Aguascalientes (3); Campeche (6); Tabasco (15); Tlaxcala (18); Nayarit (36); Querétaro (41); Oaxaca (48); Chiapas (77); Baja California (79) y Durango (82).

Los colectivos familiares que buscan a sus seres queridos que han desaparecido afirman que las autoridades federales, estatales y municipales no tienen una estrategia de prevención y atención a los casos.

Y se quejan de que las autoridades, por lo mismo, nunca actúan con la rapidez requerida. Cuando llegan las denuncias no les hacen caso o las dejan de lado y  cuando reaccionan es ya muy tarde.

A pesar de la gravedad creciente del problema el tema no está en la agenda de las prioridades del gobierno. El presidente nunca hace referencia a él. Simplemente lo ignora.

Hay una falta absoluta, insensibilidad y de empatía con los familiares de las víctimas. Los colectivos de desparecidos lo registran y lo dicen.

Es uno más de los muchos problemas que la actual administración no ha sabido hacer frente. Ahora es mucho mayor que en los gobiernos anteriores. Las expectativas eran otras.

Exceso de muertes

Rubén Aguilar Valenzuela
Al cierre del 2020 habrá un "exceso de fallecimientos" de 280,000 personas con respecto al 2019, afirma Raúl Rojas, matemático de la Universidad Libre de Berlín (El Universal, 26.11.20).

La cifra se obtiene al comparar las actas de defunción del presente año con las del anterior. Es un dato, dice Rojas, mucho más confiable que las cifras oficiales de las muertes causadas por el Covid-19 que ahora suman más de 110,000.

Para la Secretaría de Salud solo se reconoce como muerte por Covid-19 si al fallecido se le aplicaron pruebas, para detectar la presencia del virus. Y se sabe que existe una política de no hacer pruebas.

La persona que murió por esa causa, pero no se le aplicó la prueba, no cuenta como víctima de la pandemia en la estadística oficial. Es una manera de tratar de esconder la gravedad de la tragedia.

Así, afirma Rojas, tenemos dos países: "Por un lado, el país de la Secretaría de Salud, donde se muere un cierto número de personas con prueba de Covid-19. Y por otro lado tenemos el mundo real, en el que el número de decesos es 2.5 veces mayor que la cifra oficial".

Rojas plantea que el margen de error de sus cálculos ronda en el 7 % que es sustancialmente menor al 150 % que tiene el dato de decesos oficiales por Covid-19.

El matemático se extraña, yo también, de que las actas de defunción que muestran el "exceso de fallecimientos" son públicas y están a la vista, pero los medios no hacen referencia a ellas.

Informan solo de las cifras oficiales con lo que se hacen caja de resonancia de los números que el gobierno quiere se manejen sobre la pandemia, para esconder la dimensión de la tragedia.

Y cuando el presidente López Obrador y López-Gatell, responsable de la pandemia, hablan de que "México le está dando un ejemplo al mundo" ese, afirma Rojas, "consiste en ocultar la dimensión del problema, así es, México es líder, como ya mostró el New York Times con su tabla de subregistro mundial de decesos de Covid, en donde nuestro país es el puntero en número absolutos, y por mucho".

En versión de Rojas, que comparto, los gobiernos populistas como el que ahora hay en México "privilegian la agenda política, pasando por encima las penurias impuestas por la pandemia, evidenciando una falta de empatía por las víctimas".

Y añade, que "el Covid-19 ha puesto en claro que las desigualdades sociales tienen desenlaces fatales para los más pobres y que como dijo Bonaventura de Sousa Santos (...) es muy cruel: "enseña matando". De manera que la conducción frívola del problema tiene resultados mortales y nos pone frente a un problema ético, el cual es precisamente el punto ciego del populismo".

Rojas asegura que "para los populistas latinos o norteamericanos, todas esas personas que tendrían que morir hasta alcanzar la inmunidad de rebaño no cuentan más que como huestes de una gran causa. En México, en particular, esté en curso uno de los más grandes experimentos mundiales para alcanzar la inmunidad de rebaño".

La política del presidente y de López-Gatell, el encargado de la pandemia, solo merece el calificativo de criminal. Y ese calificativo ya se lo he odio decir a altos funcionarios de salud y de relaciones exteriores del actual gobierno. Por diferentes razones no lo van a decir en público, pero lo piensan y lo comentan entre sus colegas.

Fratelli Tutti

Rubén Aguilar Valenzuela
San Francisco de Asís utilizaba con frecuencia la frase Fratelli Tutti (Hermanos todos) y es el nombre que el papa Francisco ha puesto a su tercera encíclica que lleva como subtítulo Sobre la fraternidad y la amistad social (Vaticano, 2020).
 
Para el papa es inspiración la figura del fundador de los franciscanos en el siglo XII. El documento lo firmó el pasado primero de octubre sobre la tumba de san Francisco en su natal Asís.

La encíclica se ubica en el contexto de la crisis del Covid-19 y propone lo que debería ser cada sociedad nacional y el sistema mundo después de la pandemia. Es un documento de análisis y de propuesta. Uno que ofrece horizonte e inspira.

Se presenta un diagnóstico de lo que según el papa no está funcionando a nivel económico, político y social en la dimensión personal, comunitaria, nacional e internacional. Ofrece una serie de propuestas ante esta problemática inspiradas en el Evangelio y otras fuentes humanistas.

Es una puesta al día del pensamiento social cristiano que en la  época moderna tiene su antecedente más sólido y acabado en la encíclica Rerum Novarum de Léon XIII publicada en 1891.

Se podría decir que la propuesta del papa es utópica, pero él sostiene que la fraternidad, tema central de la encíclica, es posible y que es la base indispensable para que el mundo cambie. Para eso se requiere que a nivel comunitario, nacional e internacional nos reconozcamos como hermanos.

Hay una crítica abierta al populismo y al neoliberalismo. Las propuestas que hace el papa se podrían inscribir en el marco de la social democracia o de un socialismo democrático.

Critica también a los nacionalismos cerrados, egoístas y excluyentes, a las potencias hegemónicas, a políticos que manipulan e indoctrinan a la población y a todos los que depredan la naturaleza.

Habla sobre el derecho de los migrantes a buscar una vida mejor y al derecho que tienen los indígenas de que se respeten su tierra, cultura y costumbres. Habla también de los derechos de las mujeres.

Ofrece su concepción del pueblo que ciertamente no coincide con la de los actuales populistas de izquierda y de derecha. Plantea la necesidad urgente de acabar con la pobreza que ahora padecen millones de personas.

En la encíclica dialoga con el imán Ahmad Al-Tayyeb con quien se encontró en 2019. A él se le considera como la máxima autoridad islámica suní que es la mayoritaria.

Él, en El Cairo, Egipto, está a cargo de la mezquita de al-Azhar y es rector de la Universidad de al-Azhar que se funda en el 975, dos siglos antes de las primeras universidades europeas.

La encíclica invita al diálogo ecuménico e interreligioso que lleven a la acción común en la construcción de un mundo más justo y fraterno.

El tono de la encíclica es muy personal y da lugar a la manera de expresarse del papa. Como la encíclica Laudato Si se aleja de las formas y el lenguaje clerical. La versión original se publicó en español.

La encíclica está llamada a provocar la discusión y grandes cambios en el pensamiento social de la Iglesia. Seguramente encontrará resistencia en los sectores más conservadores de la institución, pero también aceptación en el sector mayoritario y simpatía entre amplios sectores de las otras iglesias y de los no creyentes.

Fratelli Tutti
Papa Francisco
Vaticano, 2020
pp. 127


 

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