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Prólogo de Jaque Mate al Crimen Organizado

Rubén Aguilar Valenzuela 
Jorge G. Castañeda, profesor en la Universidad de Nueva York, escribe el prólogo de Jaque Mate al Crimen Organizado. Coahuila: Una estrategia multidimensional para la paz (Planeta, 2022) de Rubén Moreira Valdez, gobernador de Coahuila (2011-2017), y de quien redacta este artículo.
 
A continuación comparto algunas de las afirmaciones de Castañeda. Su lectura del libro, que se deja ver en su escrito, me parece que es una buena guía de lectura, para quien se acerca a él. Estas son algunas de sus afirmaciones:
 
"No existen muchas experiencias exitosas en la fallida guerra contra el crimen organizado, que fue iniciada por el presidente Felipe Calderón en diciembre del 2006, y tuvo continuidad en los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador".
 
"Coahuila es una historia de éxito (...) Este libro explica cómo y por qué el estado norteño logró una reducción significativa de la violencia en seis años y cómo ha podido mantener dichos avances incluso con un cambio de gobierno, aunque no de partido en el mando".
 
"Los autores tocayos describen esta historia con sobriedad, perspicacia y, sobre todo, pensando en el interés del lector desde dentro (...) Aguilar y Moreira nos entregan una mirada interna, cercana, documentada, no carente de autocrítica, de lo que sucedió en Coahuila".
 
"Nos ofrecen también un escrutinio factual, con cifras y tendencias, que se agradecen. De allí los fundamentos para hablar de una historia de éxito".
 
"Sin duda, con excepciones y tropiezos, esto se logró con un correcto respeto por los derechos humanos y, sobre todo, con un esfuerzo notable en materia de desaparecidos".
 
"La gran pregunta que surge de este libro es, justamente, la que atañe al resto del país. Huelga decir que los Rubenes no aspiran explícitamente a presentar el caso de Coahuila como un ejemplo para todo México. Sin embargo, es evidente que parte de la lógica del texto yace en ese propósito".
 
"Nos hallamos ante un libro interesante, aleccionador, y que debiera constituirse en una invitación a otros gobernadores a emular tanto la acción de gobierno en Coahuila como la entrega posterior de una rendición de cuentas ante los lectores".
 
Espero que el Prólogo de Castañeda, las y los invite a la lectura del libro. En él con detalle se da cuenta de los quince elementos que integran la estrategia multidimensional y se ofrece el resultado de cada uno de ellos. La tesis central es que si el gobernador no se hace cargo del problema nunca se habrá de resolver.
 
 

¿Quién controla a quién?

Rubén Aguilar Valenzuela
En marzo de 2007, el presidente Vicente Fox me dijo una frase que se me quedó grabada: "Si tus ojos los pones hasta el frente ya nunca más volverás a ver".
 
Hacía poco más de tres meses que había terminado su presidencia. La frase se refería a que sí un presidente mandaba al Ejército a la calle ya no verías lo que éste iba a hacer.
 
Pero tampoco sabrías lo que hacían los demás. En la vía de los hechos el mejor sistema de información lo tiene el Ejército que está distribuido en todo el territorio.
 
El Ejército sabe qué hace el presidente, los secretarios del gabinete, los gobernadores y muchos más actores de la vida económica, política y social del país.
 
Si se le saca a las calles y se le dan tareas operativas que deberían realizar civiles u otras instancias deja de observar lo que hacen los demás.
 
El presidente, el comandante en Jefe, ya no se va a enterar de lo que hace el Ejército, pero tampoco de los otros actores en la medida que éste era quien le proveía de información.
 
¿Ahora quién depende de quién? ¿Qué tanto informa el Ejército de sus operaciones financieras? Por cierto, para hacer más opaca su gestión, todas las obras que realiza se han convertido en tema de seguridad nacional y no rinde cuentas de nada a nadie.
 
No las rinde a la sociedad, pero tampoco al presidente. El Ejército se maneja como un ente autónomo. Cuando López Obrador asumió su cargo cambió su idea del Ejército y en razón de esto también modificó su relación con él.
 
Asumió que para hacer sus proyectos (aeropuerto, bancos, trenes ...) la única institución del Estado en la que podía confiar, para realizar lo que se había propuesto, era el Ejército.
 
El presidente para sus proyectos depende del Ejército. Éste ha sido retirado de tareas sustantivas, como el combate al crimen organizado, para centrase en las actividades que a él le importan.
 
Pero el Ejército depende del presidente porque éste es quien les da los recursos multimillonarios que ahora administra. ¿Le informará con transparencia del uso que hace de estos?
 
Se ha establecido una relación de mutua dependencia. En ese intercambio el poder del presidente es ser el dueño del dinero y el Ejército de realizar las obras que éste quiere. Los dos se necesitan.
 
Por esta relación de dependencia, con base en el poder de cada uno, pienso que el presidente López Obrador, es el que menos sabe lo que realmente hace el Ejército, aunque cree saber.
 
Cuando puso a las Fuerzas Armadas hasta adelante de todo dejó de ver. Estas no le dicen nada de su actividad o le dicen solo lo que quieren.  Con el tiempo se sabrán muchas cosas que ahora permanecen ocultas.

El convivio del difunto: Amor y amistad

El convivio del difunto es una obra de Martín Zapata, quien también la dirige. Es una puesta en escena de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), a cargo de Enrique Singer, con actores de su elenco estable.

De acuerdo a Alejando (Erando González), el médico de la familia, Mauricio (Arturo Beristain) ha muerto. Leonor (Mariana Giménez) su pareja lamenta su pérdida.
 
Lo extraño e inaudito es que Mauricio, después de muerto, sigue hablando. A pregunta de Leonor, el médico le dice que no hay duda de la muerte.
 
Acepta que es un caso extraño sobre lo cual no hay explicación. Sostiene que lo más seguro es que en las próximas horas ocurrirá la muerte total, como debe ser. 
 
Leonor habla a los amigos de Mauricio y ella, que son Alfonso (Rodrigo Vázquez) y Silvia (Sonia Francio). No les dice lo que ha ocurrido.
 
Cuando llegan les cuenta de que Mauricio ha muerto, pero que sigue hablando. De pronto éste se presenta en el comedor de la casa y se establece, como si nada, la conversación.
 
Magda (Diana Fidelia), la trabajadora del hogar, les sirve jaiboles y prepara de comida un mole. En su versión Mauricio no se ha muerto del todo porque su alma está "atorada". Hay algo que no lo deja "irse".
 
En el convivio, también Magda es invitada a la mesa, se platican de historias y viajes compartidos. En particular uno que las dos parejas hicieron a Venecia, ciudad que les encanta. 
 
Mauricio, una y otra vez, hace una apología del amor y de la amistad. Y de la unión de amor y amistad. Esa es la felicidad.  Es lo mejor que le puede pasar a toda persona.
 
Magda, Alejandro y Mauricio se van a la cocina a preparar el mole. En el comedor se quedan Leonor y Alfonso. Éste asegura que ellos son los responsables de que Mauricio no "parta" a la otra vida.
 
Su alma está "atorada" porque ellos lo han engañado y traicionado.  Desde hace 26 años son amantes y nunca se lo han dicho.
 
Todos estos años han vivido bajo la idea de que es posible tener relaciones "paralelas". Se aman, pero también aman a sus parejas.   
 
La situación provoca que en Alfonso se manifieste un gran complejo de culpa, por todos estos años que ha engañado a su mejor amigo.
 
Es complejo no lo vive Leonor que se sostiene es posible las relaciones "paralelas". En todos estos años ella ha amado a Alfonso y también a Mauricio.
 
Alfonso no resiste y confiesa su engaño y traición. Mauricio pide a Leonor y su amigo que abandonen la casa. Silvia, la esposa de Alfonso, le dice a éste que lo deja y que explique a sus hijos la situación.
 
Silvia se queda con Mauricio, que  le dice que en un tiempo estuvo enamorado de ella, pero por respeto a Leonor y Alfonso nunca se lo dijo.
 
En la conversación se manifiestan su amor. Bailan y se besan. Mauricio le dice que él, con la complicidad del doctor, preparó todo, para que se conociera lo que estaba pasando.
 
Tenía sospechas, pero no estaba seguro. La idea se le ocurrió cuando una vez oyó a Magda hablar de las almas "atoradas". Mientras planean su nueva vida, Mauricio sufre un infarto y muere. 
 
La propuesta de Martín Zapata nos hace reflexionar sobre el amor, la amistad, la lealtad, la culpa y la traición. Lo hace con mucho humor.   
    
Las actuaciones de los seis actores son buenas, pero destaca la de Arturo Beristain en el papel de Mauricio. Es una de sus mejores en su ya muy larga carrera.
 
La escenografía es minimalista y a lo largo de las dos horas de función ininterrumpida es la misma. La selección de la música, que bailan los actores, es muy buena.
 
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Martín Zapata escribe: "La palabra "convivio" viene del latín comvivium, que significa "banquete". Con el tiempo, esta palabra se relacionó con el verbo "convivir", cuyo significado, nos dice el diccionario, es el siguiente: "vivir una persona en compañía de otra, u otras, en el mismo tiempo y espacio". Y añade, "vivir en armonía". De manera que un convivio, es una convivencia, con banquete o no, que sucede en armonía. Pero, a veces, por culpa de las pasiones subterráneas que dominan a los individuos, esta "armonía" puede verse alterada.
 
Por otra parte, la palabra "difunto" viene del latín "defunctus", que significa "el que ha cumplido, el que ha terminado". El diccionario normativo, define esta palabra, simplemente, como "una persona que está muerta". De manera que un difunto es una persona que ya cumplió, que ya terminó, y que, por eso, está muerta. Pero, a veces, por razones que escapan a nuestro entendimiento, puede darse el caso de que una persona que está muerta, todavía no haya cumplido, y tampoco terminado, y que, por eso, siga entre nosotros, "El convivio del difunto" trata acerca de un convivio, que transgrede los límites de ser convivio, y de un difunto, que transgrede, también, los límites de ser difunto".
 
Se presenta en el Teatro de las Artes, del Centro Nacional de las Artes (CNA), hasta el 19 de junio. 
 
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El convivio del difunto       
Teatro de las Artes
Centro Nacional de las Artes (CNA)
Dramaturgia y dirección: Martín Zapata 
Escenografía e iluminación: Alejandro Luna
Diseño sonoro: Joaquín López
Vestuario: Jerildy Bosch
Maquillaje y peinado: Maricela Estrada 
Coreografía: Dalia Balp 
Elenco: Arturo Beristain Mauricio Diana Fidelia Magda Sonia Franco Silvia Mariana Giménez Leonor Erando González Alejandro Rodrigo Vázquez Alfonso. Actores del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).

Francisco Tario, autor de culto

Rubén Aguilar Valenzuela 
Algunas noches, algunos fantasmas (Centzontle – FCE, 2004) reúne seis relatos de Francisco Tario (1911-1977) escritor que nunca formó parte de un grupo literario y tampoco optó por alguna corriente.

En estos cuentos - La noche del féretro; La noche del buque náufrago; La noche de la gallina; La noche de Margaret Rose; La noche del traje gris y La noche del loco - están presentes dos de sus obsesiones: los fantasmas y la noche.

Los féretros, las gallinas y los trajes de casimir hablan y dialogan con sus pares y los fantasmas se hacen presentes de una manera natural, como si estuvieran vivos.

En la obra de Tario es común que los objetos inanimados cobren vida y ofrezcan su visión de ellos mismos y del mundo en el que viven.

Francisco Peláez Vega, utilizó el apellido Tario ("lugar de ídolos" en purépecha) para firmar sus escritos. En su infancia, por la Revolución mexicana, su familia decide residir en España.

Ya adulto regresa a México y como futbolista profesional juega de portero en el Club Asturias. Una lesión lo retira del deporte.

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado fue dueño de tres cines en Acapulco. En 1960 decide vivir en Madrid con su familia.

Por no participar en los círculos literarios fue un autor marginal que apenas en los años recientes ha sido recuperado y sus obras publicadas.

Estas no encajan en el entorno literario de su época. Sus narraciones mantienen distancia con el realismo y el costumbrismo.

Sus personajes y tramas se sitúan en el campo de lo fantástico y fantasmal. Son relatos íntimos que describen situaciones inverosímiles.

Ahora se le considera como uno de los mejores cuentistas mexicanos junto a Juan Rulfo y Juan José Arreola. Hay quienes lo comparan al argentino Jorge Luis Borges.

El cuentista, hermano del pintor Antonio Peláez, fue pianista y aficionado a los toros. Tuvo una amistad cercana con Manolete y con Dominguín. Fue amigo de Octavio Paz, José Luis Martínez, Alí Chumaceron y Lola Álvarez Bravo. 

En la Introducción del libro, para describir a Tario se dice: "Hablamos entonces de un fantasma por voluntad propia más interesado en la rica diversidad de la vida privada que en la exposición insensata de la vida pública; más propenso a preocuparse por concluir la lectura de un libro que los rituales acostumbrados de las presentaciones, reseñas o multiplicaciones de ventas de sus propias obras".
    
Para mí ha sido un descubrimiento este hombre multifacético y también su obra literaria. Los temas y personajes, que le son muy propios, resultan únicos en la literatura mexicana. Su prosa es elegante. La construcción de las historias es inteligente, atractiva y novedosa.

Algunas noches, algunos fantasmas 
Francisco Tario
Centzontle - Fondo de Cultura Económica (FCE)
México, 2004
pp. 91

La República Saharaui y los crímenes de guerra de España

Rubén Aguilar Valenzuela
La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) a través de la Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos, se plantea presentar una denuncia ante los tribunales españoles para que estos decidan sobre la responsabilidad del Estado en matanzas como la de Zemla, que ocurrió en 1970, cuando la Legión mató a tiros a manifestantes en la capital saharaui.
 
Ahora España aboga por la propuesta marroquí de autonomía, que considera como la más realista, en el marco de un acuerdo mutuo, sobre el Sáhara Occidental, antes su colonia. Los saharauis definen el abandono de la tradicional neutralidad oficial de España, en este conflicto, como "una traición" y formula el deseo de que la justicia española asuma la investigación.
 
Ese país mantiene clasificados documentos oficiales de su administración del Sáhara, entre 1884 y 1976. La matanza de la manifestación en el barrio de Zemla, en El Aaiún, es una de esas páginas oscuras del periodo final de la colonización española. El 17 de junio de 1970, los líderes políticos que reclamaban la independencia del territorio saharaui, citaron a una manifestación pacífica que fue reprimida por las autoridades españolas.
 
De acuerdo a diversos historiadores, en esa ocasión una compañía de la Legión española, del Tercio Juan de Austria, mató a tiros a un número de saharauis que nunca se ha determinado. Si la denuncia se hace realidad, la causa contra el Estado español podría prosperar ante la justicia porque en ese entonces los habitantes autóctonos de ese territorio "tenían la consideración de españoles".
 
En 2015, así lo determinó la Audiencia Nacional cuando procesó a 11 altos cargos marroquíes por genocidio contra el pueblo saharaui. En ese entonces, el magistrado en su exposición de los hechos planteaba como alrededor de 74,000 saharauis censados por España en 1974 antes de la invasión marroquí, tenían DNI, pasaporte y libro de familia. Eran españoles, y la justicia española tiene jurisdicción universal en los crímenes contra todos los nacionales del país.
 
Un alto tribunal español consideró en 2014 que, mientras no concluya la descolonización del Sáhara Occidental, España sigue teniendo responsabilidad sobre el territorio en su calidad de potencia administradora. Además, los delitos de genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad no prescriben.
 
Las organizaciones de derechos humanos de la diáspora saharaui, en Argelia, atribuyen a España una responsabilidad que va más allá de los posibles crímenes cometidos por los colonizadores. La Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos defiende que en caso de que se presente la demanda se plantea también pedir cuentas al Estado español por no haber defendido a la población, una vez que Marruecos se anexionó del territorio, cuando España aún no se había retirado del todo.
 
Es un hecho que la invasión marroquí del Sáhara Occidental ni fue pacífica, como sostiene Marruecos, ni comenzó con la Marcha Verde, integrada por 350,000 civiles, de los que una parte atravesó la frontera saharaui el 6 de noviembre de 1975. Una semana antes, el 30 de octubre, 40,000 militares marroquíes penetraron por el este de la colonia sin que España presentara oposición alguna. Hay evidencia, aclara, que al inicio de la invasión hubo masacres del Ejército marroquí sobre la población civil saharaui.  (Este artículo está redactado con base a un reportaje de Trinidad Deiros Bronte, enviada especial de El País a Rabuni, Argelia, que se publicó el 27 de mayo, 2022).

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