Rubén Aguilar Valenzuela
Tomás Moro: Lord canciller de Inglaterra (Editorial Rialp, 1999) de Andrés Vázquez de Prada sobre el extraordinario personaje que es el santo, el político, el teólogo y el intelectual inglés, me decepcionó.
 
Es una hagiografía escrita a la manera de las vidas ejemplares con elucubraciones piadosas sobre lo que supuestamente vivió y pensó Moro. Hay poco de historia.
 
No se introduce de lleno en la obra y el pensamiento humanista, político y teológico del canciller inglés. El autor censura partes de la vida de Moro, que no cuadran con el propósito apologético de la obra.
 
A pesar de lo anterior, que no puede negarse, se plasman aquí y allá rasgos de la vida de este personaje al que desde hace muchos años le tengo enorme respeto y simpatía. Lo admiro.
 
Hay muchas cosas en la vida de Moro que me impresionan. Su amor por el estudio, su afición por coleccionar, sus ideas humanistas, su vida en familia y el sentido de la amistad.
 
En él siempre me ha llamado la atención su idea de la Utopía y la manera de entender la política como servicio a la justicia y a los más necesitados.
 
Me impresiona su idea del poder, su fidelidad al príncipe, pero sobre todo su amor a Dios y en razón de él, el tratar de vivir y actuar siempre en coherencia con lo que se piensa.
 
Siempre procuró su relación con Dios, que fue parte de la vida de todos los días. Tomás Moro nace el 7 de febrero de 1478 y muere ejecutado por Enrique VIII, el 6 de julio de 1535.
 
Cuando vi por primera vez la película "El hombre de los dos reinos", en Guadalajara, tenía 21 ó 22 años. Me impresionó mucho. Desde ese momento la figura de Moro pasó a ser importante para mí.
 
El aborde de Vázquez de Prada a la figura de santo Tomás Moro es limitada y parcial. Se ubica en el campo de la hagiografía y no de las biografías.
 
Tomás Moro: Lord canciller de Inglaterra
Andrés Vázquez de Prada
Editorial Rialp
Madrid, 1999
pp. 376