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El “alto” al fuego, la OPEP+ y la economía

Francisco Tobías

El reciente anuncio del presidente Donald Trump de frenar los bombardeos contra Irán no solo representa un giro en la estrategia militar, sino también un respiro para la economía global. En cuestión de horas, los mercados reaccionaron con claridad: el precio del petróleo tipo Brent,  el cual es un referente internacional para fijar e precio del oro negro, llegó a caer entre un 4 y 6 por ciento, pasando de niveles cercanos de los 90 dólares por barril a la zona de los 84 a los 86 dólares, mientras que el WTI, petróleo texano que es referencia para el pretóleo de los EEUU retrocedió en cifras semejantes. Al mismo tiempo, las bolsas mostraron recuperación: el S&P 500, que podría considerarse como el índice bursátil más imoportante de los Estados Unidos, avanzó cerca de 1%, mientras que el Nasdaq, bolsa de valores que se centra en empresas de tecnología e innovación, subió alrededor de 1.3% tras el anuncio. La lectura es clara: menor tensión geopolítica reduce el riesgo percibido y devuelve liquidez a los mercados.

A este entorno petrolero se suma un factor clave del lado de la oferta, es decir de la explotación. La OPEP y sus aliados, Arabia Saudita y Rusia, anunciaron un aumento en la producción de crudo en 188 mil barriles diarios, buscando estabilizar el mercado y evitar un creciente incremento en el precio. Todo indica que hay una relación inversa entre las tensiones en Medio Oriente con la oferta mundial del pertóleo, es decir que cuando la tensión baja, la producción de este hidrocarburo aumenta, lo que ocasiona dos efectos, por un lado la baja del precio y por otro “alivio” a las economías, como México, que dependen de la importación de este tipo de energéticos. En nuestro país entre el 50 y 30 por ciento de la gasolina que consumimos es importada.

La “suspensión” de la guerra, el incremento de la producción mundial de petróleo, que dará inicio en junio, son factores que también dan alivio al comercio internacional

Este nuevo escenario reduce presiones inflacionarias y a da una mayor certidumbre tanto a  empresas como a consumidores en el corto plazo. Sin embargo, el equilibrio sigue siendo muy frágil, cualquier cambio en el conflicto podría revertir rápidamente estos avances. Es definitivo la economía global continúa moviéndose al ritmo de la geopolítica, donde cada decisión tiene efectos inmediatos en precios, inversiones y crecimiento. Como dijo Warren Buffett, “la incertidumbre es el amigo del inversor de largo plazo”; pero en el corto plazo, sigue siendo el principal factor que define el comportamiento de los mercados.

Entre el 0 y el 1

Francisco Tobías

Corrado Gini fue un italiano superdotado, quien en 1912 desarrollo un coeficiente mediante el cual se mide la desigualdad de ingresos de una población por medio de herramientas estadísticas.

El coeficiente de Gini se convirtió rápidamente en la herramienta principal para entender qué tan equitativamente se distribuye el dinero entre los habitantes de una sociedad. Aunque suene técnico, en realidad se puede explicar de forma sencilla: mide la desigualdad económica, es decir, qué tan grande es la diferencia entre los que tienen más y los que tienen menos ingresos.

Imaginemos una comunidad pequeña donde todos ganan exactamente lo mismo. En ese caso, no hay desigualdad: todos viven en condiciones similares. El coeficiente de Gini para esa comunidad sería 0, lo que representa igualdad perfecta. Ahora pensemos en el extremo opuesto: una comunidad donde una sola persona tiene todo el dinero y el resto no tiene nada. Ahí la desigualdad es total, y el coeficiente de Gini sería 1 En la vida real, los países se encuentran en algún punto entre estos dos extremos. Entonces, el coeficiente de Gini siempre se mueve entre 0 y 1. En realidad la mayoría de los países tienen valores entre 0.25 y 0.60 aproximadamente.

¿Por qué es importante este indicador? Porque no basta saber cuánto se produce en un país o en una economía. Ya que un país puede ser muy rico, pero si ese dinero se concentra en muy pocas manos, la mayoría de la población viviría en situaciones precarias. El coeficiente de Gini ayuda a ver esa realidad, la de la desigualdad del ingreso, que a veces no es evidente con otros datos.

En México el coeficiente de Gini va a la baja, de manera constante, desde el año 2000, siendo en el 2024, última medición, en 0.391, ubicándonos como una economía con “desigualdad moderada”, de hecho acabamos de pasar el umbral de la desigualdad.

Es importante entender que un coeficiente de Gini alto no solo es un tema económico, sino también es unn tema social y político. Debido a que una gran desigualdad genera tensiones, inseguridad y desconfianza en las instituciones. Por otro lado, reducir la desigualdad suele estar relacionado con mejores niveles de bienestar general.

Sin embargo, el coeficiente de Gini tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, no muestra quiénes son los ricos o los pobres, ni cómo se vive realmente en cada grupo. Tampoco refleja aspectos importantes como el acceso a servicios públicos, la calidad de vida o las oportunidades.

Entender este concepto permite ver más allá de los números generales de crecimiento económico. Nos invita a hacernos una pregunta clave: no solo cuánto crece la economía, sino para quién crece realmente.

Además se trata de que todos ganemos más, que la economía sea más pareja, es decir que los de abajo suban, no de que los de arriba bajen. Lo primero es desarrollo económico lo segundo es estupidez.

Por cierto, Corrado Gini estudió derecho, matemáticas, economía y biología.

Banxico recortó la tasa de interés

Francisco Tobías

Salvo contadas naciones muy pequeñas, microestados e islas, el resto de los países en el mundo cuentan de manera individual con un banco central, en México es el Banco de México (Banxico), una institución que se encarga de mantener el valor del peso. No hablamos necesariamente de un tipo de cambio contra una divisa, sino de evitar que nuestra moneda pierda poder adquisitivo, es decir que nuestra economía y por supuesto nuestros bolsillos no sufran “mucho” por la contante inflación.

Para ello, Banxico, cuenta con distintas herramientas como lo es la emisión de dinero, la vigilancia del propio sistema financiero, el manejo de las reservas internacionales y el control sobre la tasa de interés. Sobre esta última herramienta es importante realizar un breve análisis.

La tasa de interés es utiliza por el banco central para controlar la inflación mediante el consumo, cuando aumenta la tasa de interés se busca por un lado que el consumidor consuma menos a crédito, ya que será más cara la compra y por otro lado desincentivar la inversión ya que las utilidades o ganancias para el empresario serían mayores en una inversión tipo bancaria. Situación opuesta tanto para el consumidor como para el empresario cuando la tasa de interés disminuye.

La inflación actual en la economía mexicana ha ido aumentando, en marzo del 2026 respecto al 2025 los precios aumentaron 4.59 por ciento, cifra muy superior a la esperada. Bajo la “lógica” económica, a veces creo que en economía no hay lógica alguna, el banco central debió de haber incrementado la tasa de interés para así poder meter un freno a la inflación. Pero sucedió lo opuesto.

La Junta de Gobierno de Banxico, integrada por 5 personas, decidió con 3 votos a favor y dos en contra reducir la tasa de interés en un cuarto de punto porcentual para de 7 por ciento llegar a 6.75 por ciento.

El argumento de quienes votaron por la reducción en la tasa de interés fue la existencia de dos factores para aliviar la inflación, por un lado, el muy ligero crecimiento económico; se espera que el 2026 la economía mexicana crezca en menos de 1.5 por ciento, y por otro lado la debilidad del dólar.

Con esta acción los créditos y por supuesto las compras a crédito se abaratan, además los empresarios pueden adquirir prestamos más baratos para realizar inversiones. Pareciera que el Banco de México esta buscando impulsar el crecimiento económico, a pesar de las grandes dificultades de la economía mundial como lo son los aranceles, los conflictos bélicos y los ajustes en la geopolítica, pero este crecimiento; tan necesario para generar empleos, tendrá un costo, una inflación un poco más alta.

Esperemos que el caldo no salga más caro que las albóndigas, aunque ambos aumenten de precio.

Los Tacos

Francisco Tobías

El sábado por la noche fui a cenar a Tacos Checo, acá en Saltillo, junto a Mariajosé mi hija más pequeña, a quien le digo Mi Preciosa Princesa Mágica Chiquitita, y con Ana mi novia. Mientras decidían que ordenar, yo siempre ordeno lo mismo y los meseros lo saben, les dije que pensaba escribir sobre la situación económica tan difícil que se aproxima a nivel mundial, producto del conflicto en Medio Oriente, cuando mi hija dejó de ver el menú, volteo a verme y me dijo: “Papá mejor escribe sobre algo bueno, como los tacos”. La verdad su comentario en un inicio lo tomé como en broma, pero tiene razón, existiendo tantas cosas geniales y sabrosas como los tacos, ¿por qué no escribir sobre la economía del taco?

Este platillo prehispánico, de origen maya y azteca, cuyo objetivo era facilitar el traslado de la comida, hoy representa una parte importante de la economía, no sólo mexicana sino en el mundo, logrando convertirse en una tradición hasta en países muy lejanos como en Noruega, segundo país donde se consume más tacos per cápita del mundo, por supuesto después de México, gracias a que cada viernes se realiza el “Taco Fredag”, un tipo de convivencia entre amigos, familiares y vecinos que se realiza cada viernes, en el cual se reúnen a comer tacos.

En nuestro país el taco, ese sencillo platillo mexicano, genera para la economía un monto de 200 mil millones de pesos al año, según el INEGI, monto equivalente a casi 60 veces la inversión que se realizó en la remodelación del estadio Azteca. Generando casi el medio de millón de empleos a lo largo y ancho de México, en casi 150 mil taquerías. De hecho, más del 25 por ciento del gasto que realizamos las familias mexicanas en alimentos fuera de casa, es precisamente en tacos.

Pero este platillo que tiene de existir más de mil 200 años tiene un impacto en muchas partes del mundo, como lo es en Nueva York, ciudad en la cual se ubica la taquería “Los Tacos No. 1”, cuyas ventas mensuales son de 2 millones de dólares, siendo la taquería que más ingreso tiene en el planeta.

No es raro que se tengan cálculos que para el año 2035 el mercado mundial del taco tengo un valor de 34 mil 200 millones de dólares, equivalentes a casi 600 mil millones de pesos al día de hoy, si 1 de 4 restaurantes en el mundo ofrecen tacos.

Así que cada vez que comamos tacos pensemos más allá en la satisfacción de nuestras necesidades, objetivo primordial de la economía, y pensemos en que estamos participando en un gran mercado mundial cuyo origen se remonta a las tradiciones y cultura de nuestro México.

Educación financiera

Francisco Tobías

Existe una educación que difícilmente consideramos, la cual podemos adquirir de manera autodidacta y en casa, me refiero a la educación financiera.

Mas allá de modelos complejos económicos, de leyes, de gráficos indescriptibles y hasta de premios Nobel, las personas utilizamos el dinero para satisfacer la mayoría de nuestras necesidades, y el aprendizaje del uso de este instrumento, desde la infancia hasta la edad adulta, es importante, ¿para qué?, para satisfacer nuestras necesidades.

No es casualidad que países con alto nivel de desarrollo económico, como Australia, Noruega, Alemania, Suecia, Suiza Israel, Singapur, Dinamarca y el Reino Unido; se impartan clases de educación financiera desde la primaria. 

Por medio de conceptos básicos se busca que las personas obtengan conocimientos para después adquirir las habilidades necesarias para así poder ahorrar, invertir y consumir de una manera correcta; y con ello hacerse de un patrimonio económico, saber cómo cuidarlo, como usarlo y hasta como multiplicarlo.

Por medio de la lectura de libros incluso en el internet, hasta con videos en las redes sociales podemos conocer cómo aplicar la educación financiera. Para así saber la manera correcta de administrar nuestro dinero, saber si es conveniente adquirir una deuda y hasta como invertir en la bolsa de valores.

Me permitiré dar cinco recomendaciones básicas de educación financiera, las primeras cuatro no están enlistadas de acuerdo con su importancia pues todas son importantes, la quinta es la más importante para tener finanzas sanas en nuestro bolsillo.

Destina un porcentaje de tus ingresos a inversiones, puedes iniciar con 10 por ciento. En caso de tener deudas liquidarlas, empezando con la más pequeña y terminando con la más grande. Por cierto, ya que estamos hablando de deudas, mi tercera recomendación es no utilizar créditos para consumos inmediatos, es decir nunca financies una cena o comida en algún restaurante con tu tarjeta de crédito. Todas las inversiones que realices deben de generar un rendimiento mayor a la inflación, ya que de caso contrario estarás perdiendo dinero en términos reales. La recomendación más importante para la educación financiera es: siempre leer sobre educación financiera.

Bien lo dijo Xavier Serbia: “La pobreza no se soluciona solo con más dinero, se soluciona con educación financiera”.

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