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BigMac 2025

Francisco Tobías

Imaginemos que pudiéramos adquirir un bien idéntico en cualquier parte del mundo, podríamos deducir que si lo compramos tendría el mismo precio sin importar si lo obtenemos en México, Estados Unidos, Argentina, Israel o donde sea. Ahora como cada economía tiene su moneda, el saber si pagamos el mismo precio por ese bien “idéntico” sería más fácil si lo adquirimos en dólares, pues, al fin y al cabo, hoy por hoy sigue siendo la moneda que más se utiliza en el mercado internacional, moneda que además es aceptada casi “universalmente”.

Existe una teoría económica llamada la teoría de la paridad adquisitiva, la cual sostiene que con la misma cantidad de dinero deberíamos de poder adquirir los mismos bienes y/o servicios es distintas economías. Es decir que si con 5.69 dólares podemos comprar una BigMac con esa misma cantidad de dólares convertidos en pesos podemos adquirir una de esas famosas hamburguesa en México. De hecho, la prestigiosa revista inglesa “The Economist” desde 1986 publica anualmente el índice BigMac, para así de una manera algo simpática para medir la paridad del poder adquisitivo.

Con este índice hamburguesero, podemos darnos cuenta si una moneda esta sobre o subvalorada frente al dólar norteamericano. En caso de que se pague un precio mayor por una BigMac la moneda está sobrevalorada, sí el precio es menos la moneda se encuentra subvaluada. la lógica del índice, indica que, si el precio de la hamburguesa es mayor en un país, en comparación con los demás, entonces la divisa de dicho país está sobrevalorada en relación con el precio del dólar norteamericano.

En el índice BigMac del 2025, se consideró que el precio de esa hamburguesa en Estados Unidos tiene un precio de 5.79 dólares, mientras que en México se pagarían 5.10 dólares, mostrando así que nuestra moneda se encuentra subvaluada en un 10.38 por ciento. Por cierto, en más de 50 países que contempla este análisis México ocupa la posición 13, siendo la 4ª en América Latina

La subvaluación de la moneda se presenta cuando es más barata que una moneda extranjera, en este caso el peso tiene una subvaluación frete al dólar, situación que provoca que los productos mexicanos sean más baratos, ocasionando que las exportaciones aumenten sin embargo esa misma situación de la subvaluación ocasiona que las importaciones que realizamos en México sean más caras.

Tener una moneda, como este caso el peso ante del dólar, subvaluada tiene efectos positivos, haciéndonos más competitivos en el mercado mundial, impulsando las exportaciones, teniendo mayor efectivo en la economía, generando empleos por medio de las inversiones privadas, todo esto acompañado de un crecimiento económico.

El índice BigMac que pareciera un juego o una broma se ha convertido en un referete económico, incluso ha sido tema para tesis doctorales de economía y ha ocasionado el desarrollo de otros índices como el índice “Latte” de Starbucks, el índice KFC y hasta uno de los iPhone.

Es el cuento de nunca acabar

Francisco Tobías

Una recesión económica se presenta cuando existe una reducción de la actividad económica, es decir cuando el Producto Interno Bruto (PIB) disminuye. Es necesario definir que el PIB es la suma de toda la producción de bienes y servicios que se realiza en un determinado territorio, generalmente un país, en un determinado tiempo.

Las recesiones son consecuencia de la existencia de la sobreproducción, de las pandemias, también influyen para su presencia la corrupción política y empresarial, la falta de innovación, pero sobre todo por la falta de consumo. Y es que los entes económicos, ya sean individuos, empresas o gobiernos, dejan de consumir en el presente por la incertidumbre al futuro.

Cuando una economía entra en recesión el consumo se reduce y la producción cae lo que ocasiona que las empresas tengan que despedir personal, ocasionando además de desempleo un menor consumo; pues los despedidos no podrán realizar consumos, las empresas dejan de invertir, por supuesto las utilidades se reducen, pareciera que lo único bueno que genera la recesión es la reducción de la inflación, es decir que los precios siguen aumentando, pero no con la misma intensidad.

Cuando una economía presenta dos trimestres negativos en su PIB, es decir que produjo menos, se afirma que esa economía se encuentra en recesión. México sufrió una reducción de -0.6% en el último trimestre del 2024, lo que nos pone en la frontera de la recesión, el mayor problema que puede enfrentar nuestra economía hoy es un factor externo, los famosos aranceles del presidente Trump. Insisto si el inquilino de la Casa Blanca actúa de manera racional, como lo ha realizado, no pondrá aranceles a los productos mexicanos, ya que al final de la cadena de producción, exportaciones, importaciones, compras y ventas quien pagará ese arancel será el consumidor norteamericano. Sin embargo, si llegará el momento en el cual el Trump pensará con el hígado y no de manera racional, ocasionaría que nuestra economía iniciara a sufrir una recesión.

Después de una recesión llega una depresión, pero después inicia una recuperación, para llegar a un auge y volver atravesar otra recesión y así sucesivamente.

Es necesario aclarar que todas las economías del mundo han vivido recesiones, sí en plural y volverán a tenerlas, ya que este fenómeno es parte del ciclo económico, el cual es permanente, continuo y aunque tuvo principio pareciera que no tiene fin.

Quiet ambition

Francisco Tobías

Las generaciones van cambiando y ocasionan de manera simultánea y paulatina una transformación en el sistema económico. Si a nuestros bisabuelos les hubieran dicho que en 100 años nos podríamos comunicar por medio de emojis, su primera duda sería precisamente, ¿qué es un emoji? O en aquellos años ni siquiera la gran imaginación de Julio Verne alcanzó a deslumbrar que un conjunto de redes computacionales, el internet, provocaría que muchos negocios cerraran físicamente sus tiendas para realizar ventas en línea.

Hoy las empresas están frente a una generación Z que prioriza el home office, que no le interesa trabajar horas extras, que de manera acertada buscan priorizar su vida personal a la laboral, fenómeno conocido como “quiet ambition”.

El comportamiento generacional es sumamente interesante ya que ellos están entendiendo que el empleo, el trabajo es un medio para lograr vivir experiencias como el viajar. Sin embargo, pareciera que esa conducta está ocasionando la pérdida de liderazgos en las empresas, ya que estudios del 2024, realizados por la empresa Randstad, líder mundial en la industrial de recursos humanos, han señalado que sólo el 50 por ciento, de la generación Z, que son empleados dan prioridad al crecimiento profesional. Otros estudios han dado como resultado que el 60 por ciento de la generación Z, rechazarían un trabajo que afecte el equilibrio de su vida.

Es muy interesante el dato de que el 60 por ciento de la generación Z busca trabajar en empresas que tengan un propósito más allá del económico, wooow, las generaciones anteriores muy difícilmente podremos comprender este comportamiento, el cual será un detonante en el corto plazo para provocar cambios positivos en la sociedad, convirtiéndonos, de seguir con esta tendencia, en una comunidad más solidaria y respetable con el medio ambiente.

El ”quiet ambition” logrará entre otras cosas el aumento en la esperanza de vida, pues quienes lo realizan no están dispuestos a un ascenso si su salud mental puede afectarse, priorizan su bienestar y tiempo libre sobre el poder, las largas jornadas y la ambición en el trabajo.

Estos cambios están provocando que las empresas tengan que cambiar la manera en la cual buscan retener sus talentos y lideres pues el recurso más importante de cualquier organización es precisamente el recurso humano.

El sistema no está cambiando, hoy la generación Z lo está transformando.

Felicidad solidaria

Francisco Tobías

Desde abril del 2012, cada año, las naciones unidas publican un estudio sobre la felicidad, en dicho análisis se encuesta a ciudadanos de 147 países para evaluar el nivel de vida con el que se vive.

Para el índice del 2025, dado a conocer en marzo, se analizaron factores de benevolencia, de solidaridad, apoyo comunitario, lazos familiares, amabilidad, compartir vivienda, conexión social, compartir alimentos y la confianza en los demás.

La verdad resulta sumamente interesante la manera en la cual el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford junto a la empresa norteamericana de análisis y asesoría Gallup, con la participación de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se analiza desde una perspectiva de solidaridad la felicidad en cada país.

Los países nórdicos vuelven a “ganar” los primeros lugares, encabezados por Finlandia, seguido de Dinamarca, en tercer lugar se encuentra Islandia, después Suecia, en 5º lugar, y primera posición para un país no nórdico, se encuentran los Países Bajos, el primer país de América en aparecer es Costa Rica en la posición sexta, seguida de Noruega, quien es nórdico, para continuar con Israel, Luxemburgo y en la décima posición México.

Nuestro país en el 2024 obtuvo una calificación de 6.68 sobre 10 para ubicarse en la posición 25, para este año obtuvimos una calificación de 6.979. Es la primera ocasión en la cual México se encuentra dentro del top 10.

Los países menos felices desde esta perspectiva son Zimbabue, Malawi, Líbano, Sierra Leona y en el último lugar se encuentra Afganistán.

En reporte sobre la felicidad en el mundo sostiene que la benevolencia es un factor que influye la política, en las políticas públicas, pues se concluye que el populismo es una respuesta a la infelicidad, sin importar su ubicación ideológica de derecha o izquierda.

Pareciera que como hace algunos días le dije a Huguito, quien quiere estudiar economía y a quien le dije: la economía está en todo, todo es economía, pues esta ciencia social se encuentra hasta en la felicidad de dar.

El informe mundial de felicidad 2025 el análisis se centró en el impacto del cuidado y el intercambio en la felicidad de las personas. Bien los escribió Shakespeare, en su obra de teatro el mercader de Venecia, el cuidado es doble bendición, pues bendice a quienes se les da y a quienes dan.

La guerra

Francisco Tobías

De manera reciente hemos escuchado sobre una guerra comercial entre nuestro país vs nuestro mayor y mejor socio comercial, los Estados Unidos de América, pero, que significa esto.

Cual si se tratará de una guerra, pues en realidad lo es, existen armas que se utilizan con el fin de proteger la economía local, es decir México con sus armas, poderosas o no, intenta cuidar su economía. Lo mismo sucede con nuestros vecinos del norte. Las herramientas económicas que se utilizan, son tanto barreras jurídicas como económicas. Ambas se utilizan para proteger la economía e intentar detonarla desde su interior. De hecho, desde 1938 hasta 1982, México aplicó un sistema económico llamado “crecimiento desde adentro”, con el cual se incentivó la producción de mercancías que se importaban, ocasionando por un lado inversión y generación de empleos. La estrategia era sencilla, altos aranceles a las importaciones de productos que producíamos o pudiéramos producir en territorio nacional.

Con el intento de la guerra comercial de América del Norte -pues los tres países estamos involucrados- las consecuencias serían catastróficas desafortunadamente como cualquier guerra, pues el meter “reversa” al proceso de globalización o internacionalización de la producción, de tres economías tan ligadas, lo único que se lograría es inflación, pérdida de inversiones y aumento en la tasa de desempleo.

Si el Presidente Trump llegará imponer aranceles a las importaciones que realizan en su país desde México, ese impuesto al final de la cadena de pagos la pagará el consumidor final. A esta acción norteamericana la reacción menos conveniente para nuestro país sería reaccionar la misma manera pues los precios en México aumentarías, de hecho, esta situación no exime que con sólo los aranceles de Estados Unidos los precios en nuestro país aumenten, pues bastaría mencionar que mientras nosotros les exportamos petróleo crudo se los volvemos a importar ya refinado es decir en forma de gasolina.

La guerra comercial por supuesto que no es la ruta a seguir para lograr desarrollo y crecimiento económica, pues la tendencia de la historia universal es la globalización, fenómeno que se desarrolla de manera cada vez más rápida, fenómeno intrínseco del sistema económico.

Definitivamente a nadie le conviene una guerra comercial.

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