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Es el mercado, compadre

Francisco Tobías

Hace algunos días un compadre me llamó, vía telefónica, para decirme que no había explicación, que era un abuso, que era una exageración, los precios tan exorbitantes de las habitaciones de los hoteles en la Ciudad de México durante el mundial FIFA 2026.

Para entrar en contexto sobre los precios del hospedaje durante la jornada mundialista, estos se incrementan de manera descomunal. Según un estudio de The Athletic, el cual es un medio de información y noticias deportivas, de las 4 ciudades que tendrán el mayor aumento en el precio del hospedaje hotelero, 3 son las sedes mexicanas. En cuarto lugar, está la Perla Tapatía, con un 405 por ciento, la Sultana del Norte se encuentra en segundo lugar con un altísimo 466 por ciento, mientras que el primer lugar con un literal exagerado incremento de 961 por ciento está la Ciudad de los Palacios.

Para ejemplificar el caso de una manera más clara señalo dos ejemplos; el hotel Ibis, tiene una tarifa regular de 800 pesos por noche, durante la justa deportiva el precio por noche en ese hotel de franquicia francesa es de 9 mil pesos, es decir tuvo un incremento del mil 125 por ciento. Por su parte la cadena hotelera norteamericana Courtyard, tiene una tarifa regular de 2 mil quinientos pesos, y durante la copa FIFA el costo medio es de 28 mil pesos, lo que significa un aumento de mil 200 por ciento.

La realidad no es un exceso o abuso de las empresas hoteleras, la verdad es que el mercado quien establece los precios. Cuando la oferta, es decir cantidad de habitaciones disponibles, no puede ajustarse a la demanda; en este caso no se puede aumentar las habitaciones disponibles de la noche a la mañana y sólo durante un mes; se ocasiona una escasez provocando que las existentes, que son pocas, se conviertan en más deseadas, que de manera regular. Haciendo que los precios suban, ¿qué tanto?, lo suficiente para que todas las habitaciones se alquilen. Esto debido a que, al llegar una gran cantidad de turistas futboleros, están dispuestos a pagar los “exorbitantes” precios. Si los viajeros no están dispuestos a pagar esas tarifas, los precios bajarían, hasta un punto en el cual se pondrían de acuerdo, turistas y hoteles, a ese punto los economistas lo llamamos punto de equilibrio.

Todas ciudades mundialistas, incluso aquellas cercanas, en los tres países; Canadá, EEUU y México tendrán un aumento del turismo, generando así un aumento en el precio de las tarifas hoteleras, por ejemplo, en Houston será del 457 por ciento, Vancouver del 233 por ciento.

Regresando a la llamada telefónica, le dije: “Compadre, no es un abuso, así es el mercado”. Mi interlocutor al final de la llamada me aseguró que tendría que cambiar su visita a la Ciudad de México, cuando el mercado vuelva a la normalidad, es decir después del Mundial 2026.

Imprimir más dinero

Francisco Tobías

Si el dinero es el principal instrumento que utilizamos para comprar artículos y con ellos satisfacer nuestras necesidades, ¿por qué las autoridades monetarias no imprimen más dinero? Y así todos tuviéramos suficiente dinero para adquirir las mercancías.

Podríamos pensar que imprimir dinero a diestra y siniestra es la solución a todos los males económicos, pues así todos contaríamos con dinero para poder comprar mercancías con las cuales satisfagamos nuestras necesidades; sin embargo, esa es la peor decisión que se puede tomar.

Si el Banco de México (Banxico), autoridad monetaria de nuestro país, decidiera imprimir más billetes y troquelar más monedas, lo que ocasionaría sería más pobreza y mayores problemas económicos. La razón es que existiría mucho más dinero con el cual se pudieran comprar la misma cantidad de mercancías existentes, generando una escasez de ellas y ocasionando una inflación desmedida.

Imaginemos que tenemos 10 pesos, con los cuales deseamos ir a comprar, como todos los días, al estanquillo de la esquina, el de Don Félix, una golosina que sabemos cuesta esa misma cantidad. Llegamos, la compramos y la disfrutamos. Al día siguiente Banxico decide imprimir más dinero; nosotros llegamos una vez más con Don Félix y, al querer comprar la misma golosina, nos dice que el precio ahora es de 15 pesos. Le preguntamos el motivo, a lo que el vendedor nos dice: “Como ahora todos traen más dinero, empecé a vender más golosinas, de las cuales ya tengo muy pocas, por lo que decidí aumentar el precio”.

Don Félix haría lo correcto, lo que sucede en cualquier mercado y en cualquier economía: aumentaría el precio de sus productos, esto por la escasez ocasionada ante el exceso de dinero que hay. Por cierto, a esa cantidad de dinero los economistas la llamamos el circulante.

Pues así sucede en la economía “real”, pero ahora imaginemos que no solo Don Félix aumenta sus precios, sino todos los vendedores y proveedores que hay en la economía, quienes actuarían de la misma manera. Por supuesto que los precios se elevarían de una manera considerable gracias a una espiral inflacionaria y a la escasez de mercancías que se tendría.

Una espiral inflacionaria se presenta cuando el aumento en el precio de ciertas mercancías, como por ejemplo la gasolina, genera que otras mercancías aumenten de precio, y estos aumentos generan otros aumentos, y así sucesivamente.

La impresión desmedida de dinero ocasiona que ese mismo dinero pierda valor. Incluso las hiperinflaciones que se han sufrido en el mundo se han ocasionado por la impresión descontrolada de dinero, tal como la que vivió México en 1982 o la que existió en Hungría durante el año de 1946, cuando los precios se tenían que actualizar, es decir, subir, cada 15 horas.

Tal como lo dijo el Premio Nobel de Economía, Milton Friedman: “La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que es y solo puede ser producida por un aumento más rápido de la cantidad de dinero que de la producción”. En pocas palabras, imprimir dinero no crea riqueza; la verdadera riqueza se genera produciendo más y mejor, no fabricando billetes.

IA

Franciso Tobías

Cada día que pasa la Inteligencia Artificial (IA) avanza, gana espacios, por supuesto que la primera idea es que cada vez es utilizada por más individuos, empresas, gobiernos, ONG´s e instituciones, pero también cada vez se utiliza más. Y es que al igual que sucedió con el televisor, está sucediendo con la IA, quien no conoce de distingos sociales, culturales, económicos, religioso ni de edad. Masificando su utilización.

Se podría pensar que el efecto económico de la IA se centra exclusivamente sobre su uso, ya sea en comunicación, comercio, educación, procesos de producción, salud, en el día a día, sin embargo, sus efectos en la economía son mucho mayores de los que se podría pensar. Para muestra la inversión estimada que se tiene para el 2025, en el mundo, cifra mayor a un millón de millones y medio de dólares, cifra que en español sería un billón y medio. El principal participante es la iniciativa privada, los EEUU liderean con casi un tercio de la inversión global, seguidos de China, Reino Unido y Canadá. Durante estos doce meses en México se invierten casi 33 mil millones de dólares en este rubro.

El caso de la inversión en la IA en la economía de nuestros vecinos del norte es interesante para realizar otro tipo de análisis económico. Los efectos en la generación de empleos, inversión, generando consumo, logrando un crecimiento en su economía.

En los EEUU los sectores económicos, tradicionales, han mostrado un estancamiento o retroceso mientras que la IA ha logrado generar inversiones históricas, absorbiendo los efectos negativos del resto de los sectores, convirtiéndose así en el mayor impulsor del crecimiento económico de ese país.

La inversión en IA esta logrando “jalar” a otros sectores “tradicionales” de la economía como a la industria cementera cuya asociación norteamericana estima que, en los próximos tres años, se consuman un millón de toneladas métricas de cemento para la construcción de centros de datos para la IA. Por supuesto ocasionando inversión y empleos, factores que contribuyen al crecimiento del PIB de la economía norteamericana. De hecho, las pérdidas económicas generadas como por las reducciones del turismo internacional en Las Vegas, la reducción del precio del petróleo de Dakota o hasta el cierre del gobierno han sido compensadas por la inversión en la IA.

Sin embargo, es importante realizar varias observaciones, o externalidades existentes, como lo es la escaza cantidad de empleos que generan los centros de datos para la IA, como también son los beneficios fiscales con lo que hoy cuenta este tipo de inversiones. Además del “consumo” al medio ambiente por la cantidad de energía eléctrica y agua que se utilizan en estos centros, los cuales generalmente de ubican en áreas rurales, por supuesto con sueldos más bajos.

Hace más de dos siglos y medio, en 1760, los integrantes de la economía global atravesaban un momento como el que atravesamos actualmente, hace 265 años con la revolución industrial se esperaba que la “tecnología” detonada por la máquina de vapor, generara el desplazamiento de los trabajadores, así como la explotación y la disrupción social. Hoy volvemos a tener esas mismas dudas, afortunadamente con el paso del tiempo y de acontecimientos los individuos, hemos sido capaces de lograr cambios sociales, económicos y políticos que generan, aunque no en la magnitud que quisiéramos, desarrollo.

Penny

Francisco Tobías

Cuando la sociedad empezó a utilizar el dinero, éste no era como lo conocemos hoy en día, ni billetes, ni monedas, ni que pensar en un cheque, en una tarjeta de crédito y olvidémonos del dinero digital. En sus inicios, hace más de 12 mil años, el dinero era mercancía, que se utilizaba para realizar trueque.

Mercancías como sal, conchas, ganado, dientes de ballena, cacao se utilizaban para la compra - venta de otras mercancías. Por supuesto la sociedad, las relaciones comerciales cambiaron y por supuesto el dinero fue evolucionando. Hasta como lo conocemos hoy en día, ya sea en billetes, tarjetas, monedas, cheques o dinero digital como lo son las criptomonedas.

El dinero que utilizamos hoy en día es conocido como dinero fiduciario el cual representa un valor, y cuyo valor inscritico, es decir el valor por si mismo, es mucho menor que el que representa. Para ejemplificar hablemos de un billete de mil pesos mexicanos el cual representa esa cantidad, pero su valor, es decir lo que cuesta elaborarlo es de tan sólo un peso con 40 centavos.

En la economía norteamericana la moneda más utilizada, literalmente hasta este momento, es el “cent”, llamado “penny”, en circulación se encuentra la exorbitante cantidad de 114 mil millones de pennies, los cuales son fabricados de zinc y cobre, moneda que el pasado 12 de noviembre se acuñó por última vez en la casa de moneda de ese país, oficinas y fabrica instalada en la ciudad del amor, Philadelphia.

El motivo de la suspensión definitiva de la producción de monedas de un centavo norteamericano se debió a su costo de producción, pues cada “penny” costaba 3.69 centavos es decir casi 4 veces más que el valor que representa, convirtiéndose en realidad en un mal negocio hasta para quien fábrica las monedas. Además, la inflación se ha hecho presente, pues en realidad en 1792 cuando circuló el primer centavo de dólar, se podían adquirir varias mercancías y hoy en día no hay mercancía alguna que se pueda comprar con un “penny”.

Aquí en México tuvimos una situación semejante durante la década de los 50´s del siglo pasado, con los Hidalgos, las cuales eran monedas con valor nominal de 1 y 5 pesos, pero cuya acuñación contiene plata ley 0.720, por supuesto que su valor nominal es mucho menor que el valor mismo de la moneda.

Pareciera que en los Estados Unidos se dieron cuenta que, con los centavos, les sale más caro el caldo que las albóndigas.

De allá para acá y de acá para allá

Francisco Tobías

Las remesas durante muchos años han sido un factor favorable para la economía mexicana y por supuesto para los mexicanos, ese dinero que envían los connacionales que trabajan principalmente en los Estados Unidos, ha llegado a convertirse en la principal fuente de dólares para nuestro país, incluso más que el “tesoro” más preciado que tenemos, el petróleo.

Desde el arribo, por segunda ocasión, de Donald Trump a la presidencia de los EEUU, no es ningún secreto que se han aplicado políticas, severas, migratorias en aquel país, provocando que cada vez menos indocumentados tengan la posibilidad de conseguir un empleo en la Unión Americana ocasionando a la vez que las remesas hacia México disminuyan.

En el periodo de abril a septiembre, 6 meses, se ha registrado una baja mes a mes en el envío de las remesas, de hecho hay estudios los cuales señalan que después de la cifra récord de casi 65 mil millones de dólares que recibimos en el 2024 para este año se estima una reducción del 5.5 por ciento.

Un factor más que debemos de señalar es el tipo de cambio, el peso hoy se encuentra más apreciado, es decir vale más, frente al dólar norteamericano que hace un año, motivo por el cual, al convertir los dólares en pesos, son menos pesos que hace un año. Intentando ser más claro, cuando los trabajadores mexicanos nos envían dólares desde los EUA, al llegar a México esos dólares son convertidos en pesos, como hoy nos dan menos pesos por dólar que el año pasado, en términos reales y de pesos, recibimos menos.

Ambas situaciones, la reducción en las remesas y la apreciación del peso, han provocado una reducción en el consumo, ocasionando que la estimación del aumento en el PIB mexicano para el 2025 oscile entre el 0.5 y el 1 por ciento.

Pareciera que la economía es como cualquier moneda, de dos caras y el caso de las remesas no es la excepción, pues del 2020 al 2024 el envío de remesas desde México hacía Haití, Venezuela y Colombia han aumentado en un 141 por ciento.

Para frenar la caída en el consumo e inversión en nuestro país es importante aplicar políticas monetarias, fiscales y financieras que mantengan la baja inflación, una tasa de interés estable. Además del impulso a la generación de empleos estables y bien pagados, sin olvidar programas como los del empleo temporal, apoyo al primer empleo como al emprendimiento.

Más allá de culpar a Trump, por buscar aplicar sus leyes en su país, acá tenemos que volvernos en una economía, sociedad y personas más productivas, donde el trabajo en equipo, trabajadores, empresarios y gobierno genere frutos, para así lograr el crecimiento, desarrollo económico y el progreso de los mexicanos.,

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