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Turismo y economía

Francisco Tobías

Cuando pensamos en los motores de la economía, nos imaginamos grandes fábricas, parques industriales o bien enormes centros de producción. Sin embargo, existe una actividad que genera riqueza, inversión, derrama económica y millones de empleos sin necesidad de una sola chimenea, ese es el turismo.

Esta industria del sector terciario a nivel mundial, es en realidad una auténtica potencia económica. Para dimensionar su importancia económicas podemos señalar que durante el  2024, la actividad turística generó alrededor de 10.9 billones de dólares, equivalentes al 10% de toda la economía mundial, según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo. Además, sostuvo aproximadamente 357 millones de empleos, es decir, uno de cada diez puestos de trabajo en el planeta.

México no es la excepción. De acuerdo con el INEGI, durante 2024 el turismo aportó 2.71 billones de pesos a la economía nacional, lo equivalente al 8.7% del Producto Interno Bruto. Es decir casi nueve de cada cien pesos que se generan en México provienen directa o indirectamente de la actividad turística.

Pero quizá el dato más importante e interesante es el que se refiere al empleo, ya que el sector turístico genera casi 5 millones de empleos en nuestro país, lo que es equivalente a casi el 9% del empleo nacional.

Lo interesante es que el turismo, como industria, tiene un efecto multiplicador como pocas actividades económicas. Cuando una familia hace turismo en una ciudad, no solo paga una habitación de hotel. También consume alimentos, utiliza transporte, compra artesanías, visita museos, adquiere souvenirs, sin olvidar que participa en actividades recreativas. Y ese dinero gastado circula por toda la comunidad, beneficiando a la economía.

Por ello se le conoce como la “industria sin chimeneas”. El turismo genera desarrollo económico sin depender necesariamente de grandes plantas industriales. Su materia prima son la cultura, la historia, la naturaleza, la gastronomía y la hospitalidad de las personas.

Cada turista que llega a una ciudad representa más que una visita. Representa consumo, inversión, empleo y oportunidades para cientos de familias. Por eso, cuando hablamos de turismo, no hablamos solamente de vacaciones. Hablamos también de industria y desarrollo económico.

La ola de calor

Francisco Tobías

Es indudable que el fenómeno del cambio climático afecta desde lo individual hasta lo colectivo, teniendo consecuencias “nada halagüeñas” económicas. Ejemplo de ello es la ola de calor que está azorando a Europa.

El mercurio ha subido como nunca en los termómetros europeos, alcanzando hasta los 35 grados Celsius en el Reino Unido, es importante señalar que el promedio de la temperatura para el mes de mayo en ese país son los 18 grados. En España los termómetros han marcado 34 grados centígrados, donde la temperatura durante mayo siempre había oscilado entre los 11 hasta lo 28 grados.

Lo más doloroso de esta ola de calor histórica es sin duda alguna las pérdidas humanas, las cuales suman hasta este momento 75.

Menos dolorosas son las consecuencias económicas que se esperan para el viejo continente, pero al fin consecuencias, como lo es la reducción del crecimiento de su economía entre un 5 y 7 por ciento, en el lustro 2026 – 2030. Según un estudio de Allianz Trade, la cual es una compañía de seguros francesa, cuando los termómetros, en Europa, llegan a los 30oC se atraviesa por un “umbral” de pérdida de productividad, ocasionando un declive en la producción. Pero no sólo eso, además la ola de calor por la cual atraviesan los europeos afecta también la inversión y la recaudación fiscal.

Este mismo estudio señala que a partir de los 30 grados, cada vez que la temperatura sube un grado la productividad cae un 3 por ciento. Y los costos de la energía por cada grado que aumenta la temperatura, pasando el mismo “umbral” se incrementan en 1.2 por ciento.

Sólo entre Francia, España, Italia y Alemania las pérdidas, estimadas, rondan en los 650 mil millones de dólares.

En aquel continente las olas de calor se han multiplicado por 7 desde la década de los 80´s del siglo pasado y desafortunadamente las muertes por este fenómeno se han multiplicado por 5.

Parece que la ola de calor está derritiendo la economía europea, vaporizando la productividad, quemando la inversión, dilatando los precios, encendiendo las alarmas por la baja en el consumo.

Las guaguamóviles

Francisco Tobías

Hace algunas semanas asistí a una boda, durante el festejo trasmitieron videos en los cuales en más de una ocasión mostraron imágenes de la mascota de la pareja, incluso de forma simbólica Lorenza, como se llama la perrita de raza cocker, firmó el acta de matrimonio entre Marielita y Sayeg.

Los gustos, las tendencias sociales, así como el precio, las expectativas, los precios de otras mercancías, y hasta la cantidad de la población son factores que determinan la demanda de la mayoría de los productos.

Existen ejemplos visibles de como las tendencias sociales y la cantidad de población “objetivo” de ciertas mercancías afectan en la demanda, como sucede en el mercado de lo son las “mamá móviles” sí me refiero a esas miniváns diseñadas para tener mayor comodidad y espacio interior, ideal para familias numerosas, las cuales generalmente eran o son conducidas por madres de familia.

La demanda de este tipo de vehículos tuvo su auge del año 2000 al 2005 comercializándose a nivel mundial 8.5 millones vehículos, empezando después un declive anual quinquenal, ya que del 2006 al 2010 las ventas fueron de 7 millones de unidades, para los siguientes 5 años las minivans vendidas en el mundo fueron 5 millones, reduciendo sus ventas para una cantidad de 4 millones del 2020 al 2025.

Por otro lado, la demanda, y la venta, de accesorios automotrices para mascotas se ha disparado de manera espectacular, para darnos una idea, este mercado en el año 2000 representaba menos de 2 mil millones de dólares, para el 2015 equivalía a 4 mil quinientos, 10 años después, es decir en el 2025 las ventas de estos artículos fue mayor a los 32 mil millones de dólares, tendiendo un crecimiento de más del 700 por ciento.

Este cambio en la demanda y por lo tanto en el mercado no se debió por la falta de comodidad de las “mamá móviles”, ni del precio de estos autos, sino fue por un cambio en el comportamiento de los consumidores, mientras las familias más jóvenes hoy, conformadas principalmente sólo por la pareja, prefieren tener mascotas que hijos, su comportamiento hicieron cambiar el mercado, desplazando las minivans por autos en los cuales se pudieran instalar accesorios para sus mascotas.

Así es bien los dijo el filosofo griego Heráclito: “Todo cambia nada es” y pareciera que las “ mamá móviles” están siendo cambiadas por “guaguamóviles”.

PD Que Marielita y Sayeg, junto a Lorenza sean siempre felices.

Índice TACO

Fransico Tobías

En realidad, pensé que se trataba de un índice económico, sobre el taco, ese platillo de comida que es símbolo universal de la mexicanidad, pero no, ni de harina ni de maíz. Se trata de un índice desarrollado por Deutsche Bank, la cual es una institución financiera de origen alemán siendo una de las más grandes del mundo.

Los analistas de esta entidad financiera desarrollaron hace poco un indicador financiero llamado “TACO”, pero déjeme aclarar antes de que empiece a saborearse unos taquitos, que este indicado nada tiene que ver con los tacos y poco pero muy poco con la economía mexicana. En realidad, se refiere al acrónimo “Trump Always Chickens Out”, que en español significa “Trump siempre se acobarda”.

 

Para nadie es un secreto que el presidente Donald Trump después de lanzar una amenaza o de realizar una acción como el imposición o aumento de los aranceles, al paso de poco tiempo suaviza su acción o incluso ha llegado hasta a retractarse. De hecho, pareciera que el comportamiento del presidente 47 de los EEUU es irracional. Dejando a su paso reacciones en los mercados financieros. Antes esta situación y con el fin de prever lo que sucederá en los mercados los analistas desarrollaron el índice TACO considerando 4 factores de la Unión Americana, tres económicos y uno político; calculado cada 20 días.

 

Los factores económicos que se consideran son: la inflación esperada en un año, el comportamiento del índice S&P 500; el cual es el índice bursátil más importante de los EEUU agrupando a las 500 empresas de mayor capitalización; y la tasa de interés del bono norteamericano a diez años. Por su parte el factor político es la popularidad de Trump.

 

Cuando la combinación de estos 4 factores aumenta o es alto se espera que en breve el presidente norteamericano de marcha atrás a alguna decisión o bien la suavice.

 

Pero ¿este indicador sobre el comportamiento de Trump que nada tiene que ver con los deliciosos tacos para qué se utiliza? Con este índice los inversionistas pueden tomar decisiones de comprar acciones cuando el presidente norteamericano amenaza o realiza una acción, que pareciera incongruente, para que al momento en el cual suavice su acción o recule obtener una ganancia por el rebote financiero. En palabras más sencillas: cuando Trump amenaza o toma una decisión “alocada” los mercados caen, el precio de las acciones baja; ese es el momento para comprar; cuando se acobarda Trump, las acciones suben de precio; siendo este el momento de la venta para así aprovechar el rebote y obtener una ganancia.

 

En economía casi todo se puede medir, o bien los economistas tratamos de medir todo, aunque en ocasiones pareciera que el famoso androide C-3PO de Star Wars tiene razón al decir: “A veces no comprendo el comportamiento humano”. Y eso que no conoció a Donald Trump.

 

 

 

No es la dieta, es la economía

Francisco Tobías

La semana pasada fui a comer con dos compañeros de trabajo al restaurante “La Puntada” en Nueva Rosita al salir, Hugo, uno de mis dos compañeros, nos invitó un helado de yogurt. Llegamos al negocio, entramos y la vendedora de manera muy amable nos ofreció la nieve en venta, eran tres presentaciones, medidas o tamaños. Juan José, apodado “Toro”, quien dijo estar a dieta, empezó escogiendo el vaso más pequeño y terminó con el más grande. Por supuesto que Hugo y yo escogimos el más grande desde el principio, él tal vez por gusto yo para no desaprovechar que me lo iban a “pichar”.

Al salir del negocio, después de comernos el helado, Juan José me dijo: “Rompí la dieta”, a lo que le dije: “la economía puede más que la dieta”. Se me quedo viendo y empecé a explicarle.

Dentro de la ciencia económica existe una rama llamada la economía del comportamiento la cual, con herramientas de psicología, estudia y analiza la manera en que los factores emocionales, cognoscitivos y sociales participan en la toma de decisiones del individuo o del consumidor. Es decir, estudia la diferencia entre lo que debería de hacer una persona de manera racional y lo que realmente hace.

Dentro de este estudio hay un análisis llamado “efecto señuelo”, en el cual a las opciones de compra - venta se incluye una tercera opción, siendo esta la intermedia o la del medio. Señalando que la “peor” opción es precisamente esa tercera, la del medio. En palabras sencillas la opción intermedia está colocada sólo para provocar que la gente compre la opción grande, no para que el consumidor la elija.

Volvamos al ejemplo de la nieve de yogurt, las medidas de los vasos y sus precios eran, el chico por 20, el mediano por 35 y el grande 40 pesos. ¡Por sólo 5 pesos más puedes comprar el vaso grande! ¡Wooow es una ganga! Eso pensamos los consumidores, creemos que tenemos un ahorro sin embargo la realidad es distinta lo que ha logrado el vendedor es vendernos más.

El sesgo cognitivo, que es la generación de juicios equivocados, ocasionando decisiones irracionales gracias a las interpretaciones erróneas, se hace presente en el efecto señuelo.

Este “truco” provoca por otro lado que las primeras dos opciones parezcan muy pequeñas y caras ante la opción grande.

Así que cada vez que compre el paquete “grande” se dará cuenta que ha vuelto a caer en el señuelo, y si compra un helado grande recuerde, como le sucedió a “Toro”, no es la dieta es la economía.

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