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Muerte al invasor en Playa Girón

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado marzo visité el Museo Playa Girón, en Cuba, ubicado en la zona donde en abril de 1961 cubanos en el exilio, con apoyo de Estado Unidos, intentaron invadir Cuba y establecer una cabeza de playa, para ser reconocidos como un nuevo gobierno.

Parte central del recorrido por el museo, que es muy sencillo y digno, es ver el documental Muerte al Invasor una producción del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) de 1961. Dura 16 minutos. La copia se encuentra en buen estado, pero podía estar mejor.
 
La dirección es de Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996) y Santiago Álvarez Román (1919-1998) y de ellos también es el guion. A lo largo de los años ha habido una intensa discusión sobre el nivel de la participación de cada uno en la creación de este documental.
 
Para algunos críticos que conocen la obra de estos dos cineastas cubanos, el documental muestra signos tempranos del estilo de ambos directores: De Álvarez está su "montaje nervioso" y de Gutiérrez Alea la fuerza de las imágenes que ya señalan su estilo personal.
 
En ese entonces, el ICAIC envió a un equipo de corresponsales de guerra a cubrir el evento. Entre ellos estaban los directores y los camarógrafos que tomaron las imágenes mientras se desarrollaban los hechos: Mario Ferrer, Pablo Martínez y Julio Simoneau.
 
Las escenas tienen un gran valor histórico y, como lo dice un crítico, "cuentan con una cierta belleza en bruto que realmente retratan el espíritu de una nación que se defiende". Este mismo asegura que las imágenes son prueba de que Gutiérrez Alea fue el único director.
 
El documental da cuenta como un grupo de exiliados cubanos entrenados y apoyados por la CIA se propone derrocar al régimen instaurado por la Revolución Cubana que triunfa en enero de 1959 a la cabeza del comandante Fidel Castro.
 
La Operación Zapara inicia con el desembarco en las playas de Bahía de Cochinos, al este de la península Zapata en Cuba. Las milicias y las fuerzas armadas del gobierno revolucionario derrotan a los invasores y apresan a decenas de ellos.
 
Las acciones ocurren entre el 17 y 19 de abril de 1961 y es lo que en Cuba se conoce como la Batalla de Playa Girón. El documental destaca la participación de las milicias y de las fuerzas armadas y subraya el papel que desempeña el comandante Fidel Castro.
 
El ICAIC lo crea para difundirlo en su Noticiero ICAIC Latinoamericano. En 1961 gana el Festival Internacional de Cine Documental y de Animación de Leipzig, República Democrática Alemana (RDA) y obtiene el reconocimiento como película notable del año (ex-aequo) en el Festival Internacional de Cine de Londres, Gran Bretaña.
 
Hace muchos años que vi por primera vez este documental. Ahora que lo vuelo a ver, en el lugar de los hechos, me impresiona la fuerza de las imágenes y el ritmo que le imprime la edición. Después de 52 años, la fotografía y la edición siguen vigentes.
 
A la distancia la narración ha envejecido. Es producto de un determinado momento de la historia de Cuba, de América y el mundo. Hoy ese texto dice poco. Desde hoy habría que contar la historia de otra manera sin negar nada de los hechos.



Muerte al invasor
Título original: Muerte al invasor
Producción: Cuba, 1961
Dirección: Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez Román
Guion: Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez 
Fotografía: Julio Simoneau, Pablo Martínez, Mario Ferrer
Sonido: Alejandro Caparrós
Productor: Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC)

Nueva interpretación histórica sobre los crucificados junto a Jesús

Rubén Aguilar Valenzuela 
A lo largo de 2 000 años se ha sostenido que junto a Jesús fueron crucificados dos "ladrones" en el Gólgota. Esto en base a la interpretación de la afirmación en el evangelio de Marcos, que retoma Mateo, donde se dice que eran "bandidos" o "bandoleros", que no significa "ladrones" como se ha interpretado hasta ahora.
 
El historiador español Fernando Bermejo Rubio, profesor de Historia Antigua en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en España, ha publicado un texto donde plantea una nueva interpretación de quiénes eran los que mueren junto a Jesús (El País, 02.04.23).
 
Bandidos o bandoleros, dice el historiador, es un término que utilizó el historiador judío Flavio Josefo y los historiadores romanos que escriben en griego para referirse, de forma despectiva, a los insurgentes que se oponían a la dominación del Imperio Romano.
 
En el Gólgota, de acuerdo a los evangelios canónicos, junto a Jesús fueron crucificados dos personas más, se trató, pues, de una crucifixión colectiva. Este tipo de muerte, dice Bermejo Rubio, estaba destinada en la Palestina sometida a Roma casi en exclusiva a los rebeldes políticos y a sus secuaces.
 
Para el historiador, autor de La invención de Jesús de Nazaret (Siglo XXI), esto permite inferir que los crucificados junto a Jesús no fueron simples "ladrones", sino patriotas, insurrectos, luchadores por la libertad de su nación. En su versión Poncio Pilatos los manda ejecutar, al igual que Jesús, porque se habían  mostrado, de una manera u otra, como enemigos de Roma.
 
Luchar contra el Imperio representaba "un inequívoco crimen de lesa majestad por cuanto entrañaba un llamamiento a la subversión y a la independencia", que necesariamente implicaba ser llevados a la cruz como fue el caso de los tres ejecutados en el Gólgota.
 
Desde hace siglos, por lo menos desde el XVI, los historiadores asumen que Jesús fue crucificado porque "debió de estar implicado en algún tipo de resistencia antirromana" y para ello, asegura Bermejo Rubio, hay muchas evidencias que registran los evangelios como lo han reconocido los teólogos que se acercan al Jesús histórico en particular los seguidores de la Teología de la Liberación.
 
Para este historiador los hombres crucificados junto a Jesús, que la tradición reconoce como Gestas y Dimas, fueron ejecutados por las mismas razones que lo fue este y sufrieron los mismos tormentos, previo a su asesinato, que él. La vida y muerte de los tres "adquieren de ese modo pleno sentido en la Palestina, sometida al yugo romano, del siglo I de la era común".
 
La interpretación que ofrece Bermejo Rubio, que supone una nueva manera de entender a los hombres que son asesinados junto con Jesús, resulta no solo sugerente sino digna de tomar en cuenta. Los estudios del Jesús histórico y los planteamientos de la Teología de la Liberación, que estudié en mis años de jesuita y lo sigo haciendo, ofrecen elementos sólidos para aceptar esta manera de ver las ejecuciones del Gólgota.
 

La Iglesia ante la violencia llama a un diálogo por la paz

Rubén Aguilar Valenzuela 
Inmediatamente después del asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, el 20 de junio de 2022, la Iglesia mexicana asumió una posición crítica ante la estrategia de seguridad del gobierno que encabeza el presidente López Obrador.
 
Solo días después, de manera inexplicable, la Iglesia abandonó su crítica pública y guardó silencio. Al día de hoy, existen diversas interpretaciones de lo que pudo haber sucedido. Las autoridades eclesiales nunca explicaron su decisión.
 
Este lunes tres de marzo, la Iglesia vuelve a decir una palabra crítica sobre la inseguridad que existe en el país e invita a un Diálogo Nacional por la paz, que tendrá lugar del 21 al 23 de septiembre en la Universidad Iberoamericana de Puebla.
 
La convocatoria está firmada por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México (CIRM), la Dimensión Episcopal de Laicos y la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.
 
El encuentro se propone "recoger todos los aportes posibles para la paz con justicia y hacer una propuesta viable a nuestras autoridades y al país", dice el comunicado.
 
Plantea que el asesinato de los jesuitas es un homicidio más y un "caso emblemático de la violencia y de la descomposición social en que vivimos, ahí encontramos la ceguera de quien con un arma se siente todopoderoso, la corrupción institucional y la impunidad que dejó escalar los niveles de la delincuencia y la pérdida de los sistemas comunitarios capaces de regular los comportamientos".
 
La Iglesia afirma "que existe una urgente necesidad de revisar el sistema de justicia y de seguridad, por petición de muchas voces cualificadas de la sociedad civil, ante la indolencia de las autoridades políticas y la falta de resultados en las estrategias gubernamentales".
 
Los convocantes aseguran que la dinámica delictiva que hoy impera en el país "ponen en riesgo la convivencia social, la democracia, la economía, el medio ambiente y el bienestar en los territorios. Una realidad compleja que necesita de una reflexión profunda en un diálogo que incluya a todos los sectores de la sociedad (...)".
 
Y aseguran que "es tiempo de convocar a los especialistas, de conocer las mejores prácticas locales, escuchar a las víctimas, a los indígenas, a los migrantes, tomar en cuenta a quienes han logrado sostener bajos índices delictivos en los territorios, a las iglesias, y a quienes están participando en los conversatorios por la paz y en los foros de justicia y seguridad".
 
La Iglesia vuelve a asumir una posición crítica en un país que vive los peores niveles de violencia de por lo menos las últimas siete décadas, que se expresa, entre otras cosas, que en los primeros cuatro años del actual gobierno hayan sido asesinadas 140 000 personas.
 
Habrá que ver la propuesta que surge del Diálogo Nacional por la paz, del próximo septiembre, y ver también cuál será la reacción de un presidente y un gobierno que son refractarios a la más leve crítica y que sostienen, sin tener razón, que su estrategia de seguridad funciona y el país va muy bien.
 

El bosque de las columnas Museo Kaluz

Rubén Aguilar

Ciudad de México

Exposición
 
En la instalación de Paloma Torres con columnas de diversas épocas se exhiben 47 piezas; 31 provienen de la colección de la artista; 11 de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y cinco del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

La columna es una constante fuente de inspiración en su obra y las hay de diversos materiales: barro, metal, bronce, piedra y madera. Las formas son distintas, pero comparten ser precisamente columnas. La artista dice que siempre soñó con esta instalación, en la que ha podido reunir obras de diferentes etapas de su vida para ahora transitarlas junto con el público. De esta su primera instalación, dice:

"Cada columna es una historia que solo se puede descubrir circulando al interior del bosque. Es un como un acto meditativo en el que vas caminando y reflexionando, porque el entorno es parte de nuestra persona, nos pertenece y de alguna forma nos ayuda a conformar el carácter de una sociedad. Una persona que vive en la montaña no piensa igual que alguien que vive en el mar".

Y añade que: "En estas ciudades donde casi ya no existen los lugares privados, el poder caminar en este ambiente un poco meditativo del Museo Kaluz, nos va a dar la oportunidad de pensar qué es lo que sucede en estas ciudades. Si fuéramos conscientes de que el entorno conforma nuestro carácter, no permitiríamos tener estas ciudades horribles, llenas de basura, con tanto ruido visual y auditivo. Deberíamos exigir más a nuestras autoridades y a nosotros mismos comportarnos de una manera diferente en los espacios públicos".





 Además de las columnas de la instalación se exponen 12 pequeñas piezas también elaboradas por la artista.  
 
Comentario
 
El bosque de columnas, al centro del extraordinario patio del siglo XVIII del museo, está hecho para caminar en medio de cada árbol – columna. Y también son una invitación a la contemplación y al diálogo con las formas que asumen.
 
Cada una de las piezas es una propuesta bien distinta que corresponde a épocas diversas de la producción de la artistas, que al reunirse como un todo asumen una nueva posibilidad y otra forma de ser vistas. Son parte de un todo armonioso y bello. La instalación se puede ver hasta el lunes 10 de abril.



Paloma Torres 

 
Ciudad de México, 1960. Artista visual por la ENAP, UNAM, y Maestría en la Academia de San Carlos. Asistió al curso de Huecograbado en color, Atelier 17 de S. W. Hayter, París; técnicas de impresión cerámica con Graciela Olio. Realizó residencias como el Taller de Afelpado en el CaSa en San Agustín Etla, Oaxaca; la Universidad Visva Bharati, Shantiniketan Bengala, Calcuta; en la Ciudad Internacional de las Artes, París, Francia, y en el Museo de Arte de Cerámica Mexicana, en Fuping, Shaanxi, China. Ha impartido cursos y conferencias en México y el extranjero. Forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte y en 2014 se integró a la Academia Internacional de Cerámica (AIC/IAC) de Ginebra, Suiza.

Cuenta con más de cien exhibiciones colectivas e individuales, tales como: Museo de Arte Carrillo Gil, Palacio de Bellas Artes, Museo Amparo en Puebla, Museo Federico Silva de San Luis Potosí, entre otros. Exhibió Urban Patterns en París, Berlín, Beirut, Doha, Kuwait, Bangkok y San Francisco. En junio del 2017 fue curadora de la Exposición Tierras Ambulantes en el Mexican Cultural Institute de Washington D.C., colectiva en la que también presentó su obra y que itineró en varios espacios culturales de EE.UU., el último de ellos: Newcomb Museum Tulane University, Louisiana. En 2019, "Recreaciones Urbanas" se presenta en la Capilla del Arte - UDLAP en Puebla y en 2020, esta exposición viaja al Museo Textil de Oaxaca.

Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas como: De Young Museum de San Francisco, California; Museo de Arte de Cerámica Mexicana, Shaanxi, China; Museo de Arte Moderno, CDMX; Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, Zacatecas, y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, CDMX, entre otros. Cuenta con más de cien exhibiciones colectivas y cincuenta y tres exposiciones individuales, siendo las más relevantes las realizadas en: Museo de Arte Carrillo Gil, Palacio de Bellas Artes, Museo Amparo de Puebla, Museo de Arte de Zapopan y Museo Federico Silva de San Luis Potosí. Expuso Urban Patterns en París, Berlín, Beirut, Doha, Kuwait, Bangkok y San Francisco.

Memorial de la Revolución

Rubén Aguilar Valenzuela

Timisoara, Rumanía

 

Historia 
El Memorial de la Revolución de Timisoara es un centro nacional de documentación, investigación e información pública sobre la Revolución rumana. Lo funda en abril de 1990, a la caída del régimen dictatorial de Ceausescu, una organización de la sociedad civil sin fines de lucro, la Asociación  Memorial de la Revolución.

Nació con el objetivo de conmemorar y mantener viva la memoria de los mártires revolucionarios que precipitan la caída de la dictadura y generar conciencia acerca de lo ocurrido en Rumanía durante los últimos años de la década de los años ochenta del siglo pasado.

En 2011, la asociación dedicada a la conservación del memorial compró una serie de edificios adyacentes para construir un museo con más espacio para la exhibición sobre la revolución rumana. En 2012, abrió al público bajo el nombre de Muzeul Revolutiei (Museo de la Revolución).

 

Edificio 
El museo se ubica en un edificio de inicios del siglo XX, que fue una escuela. En el exterior se encuentra un fragmento del Muro de Berlín y una serie de esculturas construidas por artistas locales que representan los ideales de la lucha revolucionaria rumana.

Colección
 
La colección incluye documentos, fotografías, carteles y distintos objetos relacionados con los días del levantamiento revolucionario de Timisoara. Se exhibe un video de 20 minutos, traducido en ocho lenguas, sobre los hechos de diciembre de 1989 en esa ciudad.

 

Comentario 
Es un museo muy sencillo, que se mantiene con pocos recursos. En su pobreza se refleja el espíritu y la voluntad de los creadores de mantener vivo el recuerdo de los héroes y la historia del levantamiento de Timisoara en contra de la dictadura.

Traian Orban, fundador y responsable del Memorial, cuenta que la Revolución contra la dictadura empezó en Timisoara. La totalidad del aparato represor del Ministerio de Defensa, de Interior y la Guardia patriótica, se movilizaron para detener a los manifestantes. Arrestan a más de 1 000 personas, entre ellas a 113 menores. La gente no se amedrentó. Al contrario, salieron muchos más a la calle. En distintas zonas de la ciudad columnas de manifestantes iban de barrio en barrio reuniendo más efectivos.

El aparato represivo usó armas y municiones de guerra. Hubo más de 450 heridos y 104 muertos, pero los timisoreanos continuaron manifestándose y al quinto día del inicio de la Revolución se inició una huelga general en todas las plataformas industriales de la ciudad. El 20 de diciembre de 1989 Timisoara se convirtió en la primera ciudad libre de Rumanía.

Su ejemplo cundió y el 21 de diciembre se encendieron focos revolucionarios en otras ciudades del país. Ceausescu organizó en Bucarest una gigantesca manifestación de apoyo al régimen y condena a la Revolución en marcha. Fue un fracaso. La manifestación se volvió en contra el régimen. Empezó la Revolución en Bucarest. El 22 de diciembre Ceausescu intentó escapar, fue arrestado y el 25 de diciembre ejecutado tras un proceso sumario.

 

Twitter: @RubenAguilar 

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