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Los obispos y el presidente López Obrador

Rubén Aguilar Valenzuela 
El lunes 31 de octubre, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dio a conocer un documento donde advierte del peligro que significaba para la democracia en México si la Cámara de Diputados aprueba la iniciativa de reforma electoral, que envío el presidente López Obrador.
 
Los obispos expresan su "franca preocupación, al igual que muchos ciudadanos de instituciones de la sociedad civil - y de las mismas organizaciones políticas -, por una reforma constitucional en materia electoral, iniciativa del Ejecutivo Federal, que por orientación y motivos es claramente regresiva".
 
Y dicen que la propuesta agravia a la vida democrática y es una "reforma destinada a afectar la representación y el equilibro de las minorías y las mayorías, llevando el control de estos comicios hacia el ámbito del Gobierno federal centralista, afectando su gestión presupuestal, eliminando su autonomía ciudadana y su imparcialidad partidista".
 
Roberto Blancarte, del Colegio de México, estudiosos de la relación entre la Iglesia Católica y el Gobierno, señala que en los obispos "hay una toma de distancia de las estrategias del Gobierno en general, al asumir posiciones más críticas, más abiertas, y está claro que la jerarquía católica no está de acuerdo con el rumbo que la 4T está tomando". Asegura que es el pronunciamiento más claro y fuerte de la CEM con relación al gobierno en los últimos 30 años.
 
En la comparecencia mañanera del 1 de noviembre, el presidente se refirió a la posición de la CEM: "Es su visión y la respetamos, aunque no estemos de acuerdo con ese punto de vista. Solo es cosa de que se diga que la palabra democracia se compone de dos partes, demos es pueblo, kratos es poder, y la democracia es el poder del pueblo y hay quienes quieren, los conservadores, los oligarcas, que nada más haya kratos sin demos, poder sin pueblo, no es el caso de la Iglesia (...)".
 
Y dijo que el Papa Francisco es un "verdadero cristiano", a diferencia de un sector de la Iglesia "que tiene vínculos con las élites del poder, que no se relaciona con el pueblo, sobre todo con los pobres". Ya en otras ocasiones ha dicho a los obispos mexicanos que no siguen el ejemplo de Francisco por estar "muy apergollados por la oligarquía mexicana".
 
López Obrador es refractario a toda crítica, nunca la acepta venga de donde venga, pero es particularmente reactivo a los señalamientos de la Iglesia Católica. Esto puede deberse a tres cosas:
 
1) Añora que los obispos lo reconozcan como un iluminado justiciero que lucha por el pueblo;
 
2) Sabe que 90.2 millones de mexicanos, el 71 % de la población, es católica;
 
3) Reconoce que la Iglesia Católica es, junto con el Ejército, la institución mejor valorada por la sociedad.
 
En versión de Elio Masferrer, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), estudioso de las religiones, "López Obrador le está disputando a la jerarquía católica su base social" y en su versión al presidente "lo que digan los obispos no le quita el sueño, porque él se lleva bien con Francisco. Muchos de los postulados de la '4T' coinciden con los de Francisco, todo el discurso social, la crítica al neoliberalismo".
 
La CEM ha tomado la decisión de mantener un perfil bajo, para no entrar en confrontación con López Obrador. Los obispos son conscientes de que, ante cualquier señalamiento, aunque se tenga razón, el presidente va a reaccionar de inmediato y de manera agresiva. Ante la radicalización de las posiciones del mandatario y su constante ataque a la democracia y a la unidad nacional, la Iglesia Católica no puede callar.
 
El silencio no es opción, por más prudente que se pretenda ser, y decir su palabra implica, aunque no lo quiera, confrontarse con López Obrador y esperar su inmediata y agresiva reacción. La CEM en solida unidad debe elegir las batallas públicas a dar. En la conciencia de que siempre tendrán costo.
 
La mayor de sus contribuciones es que en el ámbito de la pastoral cotidiana promueva la democracia y la justicia. Son tiempos difíciles que se habrán de agravar en los dos próximos años.

El candidato del presidente

Ruben Aguilar Valenzuela
En la medida que pasan los días toma fuerza la idea de que el candidato del presidente López Obrador para la elección presidencial de 2024, es su amigo, su hermano, Adán Augusto López Hernández, secretario de Gobernación.

Lo dicen, entre otros, altos dirigentes del PRI y del PAN, que argumentan que es la única corcholata, como el presidente dice a sus candidatos, a la que le tiene confianza absoluta.

Solo él sería garantía de continuidad del proyecto trazado por López Obrador una vez que en octubre de 2024 deje la presidencia de la República.

Su hermano representa más que ninguna de las otras dos corcholatas, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, la continuidad que imagina el presidente.

De quienes conocen personalmente al secretario y lo han tratado, recibo opiniones contradictorias. Unos me dicen que es un político muy inteligente y otros que es tonto e incapaz.

Coinciden en que a nivel personal es un priista de la más vieja escuela lleno de formas corteses y zalameras en el trato a los demás.

López Hernández (Tabasco, 1963), por instrucción presidencial, dejó la gubernatura de su estado, lo gobernó dos años y medio, para convertirse en secretario de Gobernación en agosto de 2021.

Como su hermano, el ahora presidente, fue un destacado militante del PRI en Tabasco. En 2001, después de 25 años de militancia, renuncia a ese partido y se inscribe en el PRD.

Como candidato del PRD fue diputado local en Tabasco (2007-2009), diputado federal (2009-2012) y senador (2012-2018).

En enero de 2014 anunció su salida del grupo parlamentario del PRD para sumarse a Morena, el partido fundado por su hermano el ahora presidente.

Es abogado por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y titular de la Notaría Pública Número 27 del estado de Tabasco, con licencia desde 2006.

El secretario de Gobernación en las últimas semanas ha viajado por todo el país y alcanzado una gran cobertura de prensa a través de la fórmula más fácil de dar nota; el escándalo, el insulto y la descalificación.

López Hernández ha dejado atrás las formas corteses del viejo priismo y se ha vuelto un imitador a pie juntillas del estilo rijoso de su hermano el presidente.

Como resultado de esta estrategia de comunicación, de cara a su candidatura, ahora ocupa todos los días espacios en la prensa del país y recibe los aplausos de las bases morenistas.

La corcholata de López Obrador, que estaba en el último lugar, empieza a hacerse presente en el espacio público y en la recordación de los posibles electores.

En Morena, como lo ha hecho ver el senador Ricardo Monreal, líder de su partido en el Senado de la República, crece la disputa entre las corcholatas y sus equipos.

Pura pasión, y la locura que despierta

Rubén Aguilar Valenzuela 
Annie Ernaux (1940), la escritora francesa Premio Nobel de Literatura 2022, en 1991 escribe Pura pasión (Tusquets Editores, 2019).
 
Ésta, como lo son todas las suyas, es una novela de corte autobiográfico donde da cuenta de una relación apasionada con un hombre, que le resulta especialmente atractivo.
 
En la narración de la historia recurre a un diario durante el tiempo que dura su aventura con un hombre extranjero y casado.
 
En su obsesión no piensa más que en él y todos los días está a la espera de que le llame, para rencontrarse y hacer el amor.
 
Al solo irse empieza el anhelo de la próxima llamada, para volver a citarse. En esa circunstancia la vida solo tiene sentido en la realización del próximo encuentro.
 
La espera de la siguiente llamada telefónica marca las horas y los días. El tiempo que transcurre entre una y otra llamada, que siempre se traduce en un encuentro, se vive como agonía.
 
Ella sabe de la locura en la que está inmersa, sabe que su hombre en cualquier momento puede desparecer y regresar a su país de origen. Que la puede dejar.
 
No le importa, lo que quiere vivir es el placer inmenso que le proporciona el encuentro cada vez que ocurre. Está dispuesta a pagar los costos de su apasionada locura.
 
La autora en solo 80 páginas construye un texto donde con enorme energía y fuerza relata la pasión del encuentro con el hombre del que se enamora de manera irracional.
 
Enuncia, el absurdo de esa relación, y sabe que no habrá de durar, pero aún así la quiere vivir. Del texto dice que "no quiero explicar mi pasión, sino sencillamente exponerla".
 
Es la mirada de una mujer que sabe que en esa relación se deja humillar y ofender. La pasión obsesionada lo justifica todo. El juicio moral se suspende.
 
La historia es la de una mujer, la de un ser humano, que se asume, sin más, en su debilidad y en su gozo. No a lugar a la razón solo a la pasión.
 
La historia y la escritura de Ernaux es franca y desencarnada. No hay concesiones, va directo. Hay una intencional ascesis de la palabra. Aquí está la fuerza de lo que se dice.
 
Pura pasión
Annie Ernaux
Tusquets Editores
Barcelona, 2019
pp. 80

Versión original: Passion simple, 1991. Traducción del francés al español de Thomas Kauf.

Encuéntrame en Venecia, para conocernos

Rubén Aguilar Valenzuela
Encuéntrame en Venecia (Países Bajos, 2015) es una película del director holandés Eddy Terstall (Ámsterdam, 1964).
 
En ella se cuenta la historia de Liza y su padre Mauro, que es italiano. Sus padres se separaron cuando tenía tres años y no lo conoce.
 
Mauro es músico y ha viajado por muchos países cantando y conociendo gente. Es un hombre que goza de la vida. Está deseoso de conocer a su hija biológica, ahora una joven.
 
Se han dado cita en Venecia desde donde habrán de iniciar un viaje, para entablar relación. Lo único planeado es el encuentro. El día a día será quien señale lo que sigue.
 
Es el viaje de encuentro y conocimiento mutuo de dos adultos, padre e hija. En su caminar van a pasar por Estambul, Lubiana, Zagreb, Serbia hasta llegar al Bósforo.
 
Cada día uno y el otro se conocen más. Son distintos y hay poco o nada que los una a no ser el interés de saber quién es cada uno de ellos.
 
La banda sonora, las interpretaciones y la voz es de Beppe Costa (Catania, Italia, 1941), que no es cantante sino poeta, novelista, editor y librero.
 
El padre se revela a los ojos de Liza como un personaje excéntrico y poco convencional. Vive a su muy particular manera.
 
Siempre ha sido así y él se reconoce y asume en sus virtudes y deficiencias. Es feliz. Su manera de ser no cambia en el encuentro con su hija. Es él.
 
En los días de viaje, que son de encuentro y descubrimiento mutuo, se producen tensiones y problemas. Se manifiestan las distintas maneras de pensar y valorar la vida.
 
Liza y Mauro se acercan y aceptan en medio de los distintos medios de transporte en los que viajan, y también en los hoteles, restaurantes, casas de amigos y grupos de conocidos que se reúnen a tocar y cantar.
 
Es el encuentro de dos seres humanos adultos que antes no se conocían, que tiene la peculiaridad de que son padre e hija.
 
El director se acerca con una mirada amorosa a la geografía -paisajes, costumbres y música- que recorren los viajeros. Las actuaciones son naturales y creíbles. La película me gustó y me dijo.
 
Se puede ver en Prime Video
 
Encuéntrame en Venecia
Título original: Meet Me in Venice
Producción:  Países Bajos, 2015

Dirección: Eddy Terstall
Guion: Eddy Terstall y Erick Wūnsch
Fotografía: Gábor Deák
Música: Beppe Cosdta y Michel Banabila
Actuación: Roberta Petzoldt, Beppe Costa, Nikola Rakocevic, Merel Polat, Lidija Stevanovic, Goran Radakovic, Riquel Gilliard, Jerelino Augustuszoon, Marta Sebestyen, Anton Antonov, Nikolay Hristov, Dragomir Varimezov (...).

La reforma electoral, el INE y la Iglesia Católica 

Rubén Aguilar Valenzuela 
El pasado lunes, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dio a conocer su posición con relación a una posible reforma electoral que contemple la iniciativa que mandó el presidente López Obrador a la Cámara de Diputados.

"Expresamos nuestra franca preocupación, al igual que muchos ciudadanos de instituciones de la sociedad civil - y de las mismas organizaciones políticas -, por una reforma constitucional en materia electoral, iniciativa del Ejecutivo Federal, que por orientación y motivos es claramente regresiva", afirma la CEM.

Y aseguran que la propuesta "constituye un agravio a la vida democrática, reforma destinada a afectar la representación y el equilibro de las minorías y las mayorías, llevando el control de estos comicios hacia el ámbito del Gobierno federal centralista, afectando su gestión presupuestal, eliminando su autonomía ciudadana y su imparcialidad partidista".

La lectura política que hace la CEM sobre la propuesta electoral de López Obrador es acertada. Lo que pretende el presidente es precisamente lo que advierten los obispos. Y también tiene razón cuando señala que el presidente, que juró la Constitución, no puede hacer una propuesta que violenta la Carta Magna y "pone en entredicho la calidad moral de quienes la impulsan".

Los obispos reunidos en la CEM apelan a "la prudencia legislativa y al compromiso del Gobierno para con toda la ciudadanía, más allá de intereses partidaristas o de protagonismo histórico" y añaden que "la defensa de nuestras instituciones electorales es responsabilidad y deber de todos los ciudadanos. Por ello decimos junto a millones de voces no pongamos en riesgo la estabilidad y gobernabilidad democrática".

En el documento de la CEM, los obispos dicen que "exhortamos respetuosamente al Poder Ejecutivo y Legislativo a que asuman su responsabilidad con la historia y con las futuras generaciones haciendo a un lado intereses ideológicos, particulares e inapropiados".

Estudiosos de las relaciones entre la Iglesia Católica y el gobierno, como Roberto Blancarte del Colegio de México, plantean que el documento de la CEM es algo que no se veía por lo menos en los últimos 30 años.

Y señala que de parte de los obispos "hay una toma de distancia de las estrategias del Gobierno en general, al asumir posiciones más críticas, más abiertas, y está claro que la jerarquía católica no está de acuerdo con el rumbo que la 4T está tomando".

La CEM, añade, "no está de acuerdo en particular con este tema de los ataques al Instituto Nacional Electoral y a lo que significa todo el sistema electoral, que, como ellos mismos han escrito, se está construyendo desde hace décadas con muchos trabajos, con muchos esfuerzos y no hay que dar marcha atrás".

Los obispos en contra de las posiciones antidemocráticas y regresivas de López Obrador salen en defensa de la Constitución, de la democracia, del sistema electoral, de los pesos y contrapesos y del INE que el presidente quiere desaparecer. Los integrantes de la CEM saben bien lo que significa que el proceso electoral quede en manos del gobierno y no de un órgano autónomo imparcial.

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