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La Guardia Nacional y los derechos humanos

Rubén Aguilar Valenzuela
La Guarda Nacional (GN) es la fuerza de seguridad federal que más denuncias recibe de violación de los derechos humanos, de acuerdo a la organización ciudadana sin fines de lucro México Evalúa.
 
En su informe "Hallazgos. Seguimiento y evaluación del sistema de justicia penal" señala que, de 2020 hasta junio de 2022, la GN ha recibido 1,109 denuncias.
 
El Ejército, en el mismo tiempo, ha tenido 1,019 y la Fiscalía General de la República (FGR), 741.
 
México Evalúa considera que esto se pude deber a que el 71 por ciento de los efectivos de la GN carecen de certificación para desempeñar tareas de policía.
 
Hasta el 30 de junio de 2022, de los 118,188 elementos que componen la GN, sólo 30,199, el 29 por ciento, han recibido la certificación sobre capacidades y aptitudes necesarias para realizar funciones policiales.
 
Esto a pesar de que es un requisito previsto que establece la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, para formar parte de cualquier institución de seguridad pública.
 
En los hechos, con el aval del actual gobierno, los elementos de la GN salen a las calles sin tener la capacitación adecuada. Son soldados que hacen labores de policía.
 
El documento afirma que la gran mayoría de los integrantes del GN: "Cuenta con una plaza y una remuneración proveniente del presupuesto de la Sedena o la Semar, son un gran indicativo de que en la práctica se trata de una corporación de formación castrense".
 
En campaña, el ahora presidente López Obrador prometió que de llegar a la Presidencia de la República, regresaría de inmediato a los militares a los cuarteles.  
 
Ha hecho todo lo contrario y ha avanzado en el proceso más agresivo de militarización de la vida pública después de que en el gobierno del general Lázaro Cárdenas diera inicio el retiro de los militares de la actividad política y administrativa.
 
México Evalúa plantea que "la operación de la Guardia Nacional nos deja más inquietos que tranquilos, porque sabemos que ya nos está indicando grandes costos en términos de violaciones a derechos humanos".
 
Morena, violentando la Constitución, votó para que la GN se incorporara al Ejército de manera formal aunque en los hechos nació siendo parte del mismo.
 
Hay una demanda de anticonstitucionalidad de esta resolución ilegal ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Habrá que ver lo que resuelva.
 
Por lo pronto elementos del Ejército, con un informe de la GN, cumplen tarea de policía sin estar capacitados. Puede ser una explicación de la frecuencia con la que violan los derechos humanos.

Diccionarios de los católicos en México

Rubén Aguilar Valenzuela
El 27 de septiembre pasado, en el Instituto Mexicano de Doctrina Social (Imdosoc), junto con Valentina Torres Septién y Jean Meyer, presenté el Diccionario de Protagonistas del Mundo Católico en México (UAM, 2021). Comparto con ustedes mi intervención.
  
Inicio con una experiencia muy personal
 
Me enteré de la existencia del Diccionario de Protagonistas del Mundo Católico en México (UAM, 2021), por Raquel Pastor, que lo hizo llegar, en versión electrónica, a quienes participamos en un chat. De inmediato el tema me llamó la atención y le dije que me parecía un texto muy importante y significativo. Luego, sin más, me dijo que yo estaba contemplado en el libro. Mi primera reacción fue de susto.
 
Me puse a leer lo que estaba en mi ficha biográfica. Me sentí raro. Quien aparece en los diccionarios, me dije, son personas que ya dejaron esta vida. Hoy todavía me siento extraño. Luego, en un segundo momento, ya días después, me sentí agradecido con quien decidió que estuviera en esa publicación. Al mismo tiempo, agradecí estar con vida. Hubo situaciones en mi historia personal que sobreviví solo porque no me tocaba morir. 
 
Recordé al padre maestro, Edgardo de la Peza, que en el noviciado nos invitaba a los ejercicios de humildad. Él era humilde en grado sumo. Pensé en otras personas que deberían estar en el diccionario con muchos más méritos que los míos. Se me vinieron a la cabeza muchos nombres.
 
A los primeros que mandé el diccionario, también por vía electrónica, fue a los antiguos jesuitas en un chat en el que participamos 71 de los cientos que somos. En ese pequeño grupo está representada la sociedad mexicana. Hay de todas las corrientes políticas y maneras de entender y vivir el cristianismo, el agnosticismo y el ateísmo. El primero que reaccionó fue Guillermo de la Peña. Su comentario: Los personajes contemplados en el diccionario expresan la pluralidad de la Iglesia mexicana. Desmienten a aquellos que quieren hacer ver a la Iglesia como un pensamiento único, monolítico, de carácter conservador. No hay tal. Pienso lo mismo que Guillermo.
 
Ahora voy a libro
 
Las 307 fichas biográficas que ofrece el diccionario dan cuenta de mexicanos, de católicos, que han desempeñado un papel relevante en la historia del país. A pesar de esa realidad, por un laicismo mal entendido que todavía sigue vigente, aunque con menos poder que el que ha tenido en otros momentos, en muchas ocasiones han sido ignorados o marginados por la historiografía oficial.
 
La investigación sobre las personas seleccionadas muestra con claridad las diferencias y las tensiones al interior de la institución eclesiástica. Un aporte del texto, entre otros muchos, es que el conjunto de las biografías permite ubicar la pluralidad del pensamiento y la acción de los católicos en el contexto político, social y cultural mexicano.
 
Está presente un abanico, lo más amplio posible, de las diversas interpretaciones que "ser católico" tuvo en el México de la segunda parte del siglo XIX, en el siglo XX y lo que va del siglo XXI. En las últimas décadas, nuevas investigaciones reflejan la multiplicidad de los actores que componen el mundo católico y las muy diversas cuestiones a las que se enfrentan.
 
La selección de personajes, sin ser exhaustiva, representa una muestra amplia de actores públicos que destacaron en la historia mexicana de los últimos 160 años. El estudio de estos personajes es una invitación a conocer más sobre la vida y obra de quienes, como católicos, han participado en los más diversos espacios de la sociedad mexicana.
 
Para este Diccionario se consideró como integrantes del "mundo católico" a aquellos que han basado su actuar político, social o cultural de manera implícita o explícita en su visión particular del catolicismo y que se asumen como tales. Los criterios para la selección de los personajes fueron: personas que en su vida y obra se han asumido como católicos; individuos cuyas fechas de nacimiento se sitúan entre 1850 y 1950; personajes que desde posturas diversas, vinculadas con el catolicismo, hayan tenido una repercusión política, cultural, social o ideológica en uno o diversos aspectos y momentos de la historia reciente del país.
 
Para ello se elaboraron fichas biográficas que, de acuerdo con la disponibilidad de las fuentes, incluyen los siguientes aspectos: lugar y fecha de nacimiento y muerte del personaje; educación y formación; vínculos formales e informales con la institución eclesiástica; acciones relevantes e impacto que tuvieron en los ámbitos religioso, político, social o cultural; producción escrita, en caso de que la tenga; fuentes fundamentales que abordan al personaje.
 
Otro de los aportes de este diccionario es que se aparta, con bases científicas, de los estudios que en el pasado estuvieron influidos por el contexto anticlerical de los gobiernos posteriores a la Revolución Mexicana. Ofrece investigaciones originales que se proponen dar a conocer nuevos datos y nuevas interpretaciones sobre los personajes que le ocupan, muchos de ellos poco conocidos o nunca considerados en otros estudios.
 
Esta obra, que hacía falta, se constituye en una referente fundamental para el estudio del catolicismo en México, así como para entender el conjunto de la historia mexicana de finales del siglo XIX, del siglo XX y lo que va del siglo XXI.
 
El texto, en el que participan ochenta investigadores, fue coordinado por los integrantes del seminario Estado, Iglesia y sociedad civil en México, siglo XX, un grupo independiente que lleva trabajando en el tema quince años, y que está integrado por las y los historiadores: María Gabriela Aguirre Cristiani; Camille Foulard; Austreberto Martínez Villegas; Andrea Mutolo; Nora Pérez Rayón y Elizundia; Franco Savarino Roggero; Yves Bernardo Roger Solis Nicot y Valentina Torres Septién y Torres.
 
Una reflexión personal final
 
Me sorprende como alguien a quien no conozco pueda saber tanto de mí y con tal exactitud. La ficha biográfica que construye sobre mí es detallada y precisa. Doy por hecho que todas las demás están elaboradas de la misma manera. Eso hace del diccionario una fuente particularmente valiosa; es confiable.
 
Las y los historiadores y todos aquellos que se acerquen al texto tienen en sus manos un libro muy interesante, con 307 historias, apasionantes todas. Es un poderoso instrumento de trabajo. Me conmueve y me enorgullece estar en el diccionario junto con hombres y mujeres a los que respeto y admiro. Unos se han ido y otros siguen con nosotros. 
 
En esta tarde rindo tributo a tres de ellos que han sido fundamentales en mi vida, a los que debo mucho de lo que ahora soy. Ellos ya no están con nosotros:  A Enrique Gutiérrez Martín del Campo, El Pajarito. A Pablo Latapí Sarre. A José Porfirio Miranda de la Parra.
 
Muchas gracias.

La arquitectura de la Nueva España en siglo XVI

Rubén Aguilar Valenzuela
Arquitectura del Siglo XVI (UNAM, 2010) es un trabajo del arquitecto Agustín Piña Dreinhoffer con prólogo del arquitecto  Juan Benito Artigas.

Ofrece una panorámica de la arquitectura del siglo XVI en la Nueva España, que es un estilo que se deriva de la combinación de elementos indígenas, árabes, góticos tardíos y de los que aparta el Renacimiento.

En el texto aborda la arquitectura civil y la religiosa, que divide en la que realizan las órdenes mendicantes - franciscanos, dominicos y agustinos-, y en la que levanta el clero secular.
 
De la arquitectura civil que se hizo en el siglo XVI queda muy poco, pero hay ejemplos notables como el Palacio de Cortés, de Cuernavaca, que sigue los patrones estilísticos de los palacios renacentistas italianos y españoles.

La gran arquitectura del siglo XVI son los conjuntos conventuales, que se componen de la iglesia y el convento. Se levanten en el centro de lo que será el nuevo poblado.

Elementos propios que caracterizan la arquitectura conventual novohispana son el atrio, el portal de peregrinos, la capilla abierta, las capillas posas y la cruz atrial.

Las capillas abiertas fueron una gran innovación arquitectónica que se propuso contar con espacios que se pudieran construir muy rápido y pudieran servir a grandes contingentes.

Al inicio del siglo proliferaron en las regiones de la primera evangelización, pero luego se dejaron de hacer al asentarse en su lugar las nuevas iglesias conventuales y reducirse la población. 

A lo largo del siglo las iglesias más comunes fueron de una sola nave. Al inicio las hubo también de planta basilical y hacia final en forma de cruz latina con cúpula de crucero.

Los conventos siguen el patrón de las construcciones europeas con un patio central rodeado por el claustro que pude tener uno o dos niveles.

En el siglo XVI fue muy importante la pintura mural en el interior de las iglesias y los conventos. Es obra de manos indígenas, la más de las veces copiando estampas europeas de la época.   

Subsisten ejemplos notables como los del claustro bajo de Malinalco, Estado de México; los del convento de los Santos Reyes de Meztitlán, Hidalgo; los de Atlihuetzía, Tlaxcala; Uatlatlaucan, Puebla y Santa María Xoxoteco, Hidalgo.

Aunque mucho se ha avanzado, el campo de la investigación de la obra arquitectónica del siglo XVI tiene todavía mucho por descubrir.

Y queda mucho por hacer en el ámbito de la conservación del patrimonio monumental, que es no solo extraordinariamente importante sino también muy basto.  

Arquitectura del Siglo XVI
Agustín Piña Dreinhoffer
Material de Lectura 3
Serie Artes de México
Departamento de Humanidades
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
México, 2010

El general secretario

Rubén Aguilar Valenzuela
 
En la Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea, no hay ningún impedimento para que un general secretario de la Sedena pueda repetir en el cargo.
 
Lo único que se estipula es que para ser secretario se requiere ser general de división e hijo de padres mexicanos (Artículo 16). En el Ejército nunca hay más de 30 con este rango.
 
Es público que el actual general secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, desde inicio de su gestión se ha sumado, sin más, al proyecto político del presidente López Obrador.
 
En repetidas ocasiones, en declaraciones fuera de lugar para un general del Estado mexicano, se ha visto como un militar que apoya el proyecto que propone Morena.
 
Por la vía de los hechos, supongo que formalmente no lo es, actúa como un militante de ese partido.
 
Con el apoyo de su amigo el presidente López Obrador, Jaime Bonilla, electo gobernador de Baja California, por dos años (2019-2021), intentó violentar la decisión del electorado, para quedarse más tiempo. La SCJN se lo impidió.
 
López Obrador promovió de manera abierta y pública, que el presidente de la SCJN, Arturo Saldívar, violentando la norma, permaneciera en el cargo.
 
En un principio el ministro no reaccionó y dejó pasar el tiempo, para después no aceptar lo que el presidente de la República le proponía a costa de violar la ley, para perpetuarse en la presidencia.
 
El argumento del mandatario fue que era necesaria la permanencia de Saldívar, para dar continuidad a las reformas que se habían emprendido en el sistema judicial.
 
La apuesta del general, no sé si con el apoyo del presidente, es que si en 2024 gana la presidencia alguien de Morena, continuar en el cargo.
 
De ahí que de manera tan abierta manifieste su apoyo al proyecto partidista del presidente. Es público que desde hace tiempo dejó de ser general de Estado, para convertirse en general de partido.
 
Para su continuidad la razón a esgrimir sería, que es necesario su permanencia, para dar continuidad a las tareas y proyectos que ahora tiene el Ejército.
 
Los apoyos manifiestos del presidente al general secretario y su insistencia en la confianza que le tiene no hacen más que avalar esta hipótesis.
 

La sed de los cometas, un tema de discusión

Rubén Aguilar Valenzuela
 
La ópera La sed de los cometas es una obra conjunta del compositor mexicano Antonio Juan-Marcos y de la escritora Mónica Lavín.

Se inspira en su novela histórica Yo, la peor, que aborda la vida de la religiosa jerónima y gran poetisa sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695), en el marco de la realidad de la época virreinal.

Ella es el personaje central de esta ópera, una mujer que en muchos aspectos se adelantó al tiempo que le tocó vivir. Entre otras muchas cosas estaba interesada en la ciencia, en la filosofía y la literatura.

El compositor y la libretista coinciden en señalar que la composición dramática y musical, se centra en poner en escena la pasión de sor Juana por el conocimiento y la libertad de pensar.

Los cometas fue un tema de discusión entre el intelectual novohispano, Carlos de Sigüenza y Góngora, y el padre jesuita Eusebio Francisco Kino, en el que intervino la monja jerónima.

El comportamiento de la naturaleza y sus efectos fue un tema que siempre interesó a sor Juana y plasmó, de una u otra manera, en su obra.

En la construcción de esta ópera, que duró dos años, hubo una colaboración estrecha entre la libretista y el compositor. En un ir y venir el liberto fue cambiando a medida que se musicalizaba. Para contar la historia sus plumas tenían que coincidir.

Los dos se han propuesto darle vida a sor Juana a través de su voz. Una voz que deja ver su extraordinaria inquietud y capacidad intelectual, pero también sus problemas y angustias.

El compositor ha dicho que "yo quería mostrar una sor Juana a quien pudiésemos escuchar y casi que dialogar, no a una especie de monumento histórico que nada nos diga de nuestra propia sociedad".

La historia se cuenta – canta a través de cinco personajes: La soprano Cecilia Eguiarte, que interpreta a sor Juan Inés de la Cruz; la mezzosoprano, Frida Portillo, a la virreina María Luisa Manrique; la contralto Araceli Pérez Martínez, a Juana de San José, la esclava de sor Juana; el tenor Enrique Guzmán, a Carlos de Sigüenza y Góngora y el barítono Rodrigo Urrutoa, al padre Antonio Núñez de Miranda, confesor de sor Juana.

Al centro del escenario la orquesta. Los intérpretes, en el marco de una escenografía minimalista, se mueven entre ella. Al fondo una gran pantalla en círculo donde pasan diferentes escenas con una gran nitidez. Los personajes visten con trajes de la época. También al fondo una escalera, a cada lado del círculo, por la que suben y bajan los intérpretes. El coro se ubica en ese mismo espacio.

En las dos escenas, en las que se divide la ópera, de poco más de dos horas de duración, hay momentos para los solistas y dúos. Me hubiera gustado que el coro tuviera más intervenciones. La obra adquiere mayores tonos dramáticos cuando eso sucede.

La interpretación de la soprano Cecilia Eguiarte, que representa a sor Juan Inés de la Cruz, me pareció muy buena. La fuerza y nitidez de su voz, pero también sus desplazamientos en el escenario. Lo llena. Destaco también la actuación del tenor Enrique Guzmán, que interpreta a Carlos de Sigüenza y Góngora.

La sed de los cometas es una propuesta arriesgada en la música, el libreto y la puesta en escena. Sale adelante con  éxito. No es una obra fácil, pero sí una construcción inteligente y creativa. La reacción del público en la Sala Nezahualcóyotl es muy positiva. Reconoce el esfuerzo y la calidad de la propuesta.

La producción de óperas originales en México es muy escasa. Celebro, que la UNAM haya impulsado esta creación, sobre todo en este momento que la cultura en el país vive tiempos muy difíciles, y es muy poco apoyada desde el gobierno. No es una de sus prioridades.
 
La sed de los cometas
Director concertador: José Areán
Directora de escena: Belén Aguilar
Música: Antonio Juan-Marcos
Libreto: Mónica Lavín
Intérpretes: Cecilia Eguiarte, Frida Portillo, Juana de San José, Enrique Guzmán y Rodrigo Urrutia
Orquesta: Juvenil Universitaria Eduardo Mata, dirigida por José Areán, director huésped
Coro: Madrigalistas de Bellas Artes, dirigida por Rodrigo Cadet.
Sala Nezahualcóyotl
Centro Cultural Universitario (CCU)
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

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