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CSP: La percepción al inicio de su mandato

Rubén Aguilar Valenzuela

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) inicia su gestión con un 66.0% de opinión positiva según la encuesta nacional realizada por Buendía & Márquez, para El Universal (23.09.24).

 

El estudio, que se hizo en vivienda, señala que el 81% de los encuestados dice que ella está bien preparada: el 74% que tiene carácter para gobernar; el 74% que entiende las preocupaciones de las personas y el 74% que es honesta.

 

Un 53% dice que sus decisiones no dependen de López Obrador y un 32% considera que "hace todo lo que el presidente le pide". Al comenzar su mandato, un sector amplio percibe que no es independiente de su antecesor.

 

De acuerdo a los encuestados los problemas más relevantes que debe resolver son: Seguridad (37%); mejorar la economía familiar (31%) y combatir la corrupción (26%).

 

El 23% le da entre un año y dos para disminuir la violencia y el 20% entre dos y tres años. El 23% le da entre uno y dos años para mejorar la economía familiar y el 21% entre dos y tres años.

 

Y el 25% le da entre uno y dos años para combatir la corrupción y el 21% entre dos y tres años. En los tres casos, un poco más del 40% le dan entre uno y tres años para obtener buenos resultados en estos temas.

 

Las expectativas de los encuestados sobre el gobierno de Sheinbaum en comparación con el de López Obrador: el 54% espera que sea mejor; el 19% igual de bien; el 11% igual de mal y el 7% peor.

 

Sobre las decisiones que ha tomado en los cuatro meses como presidenta electa el 76% las aprueba mucho y el 35% las aprueba algo.

 

En todas las respuestas hay una marcada diferencia entre quienes se asumen como militantes de Morena y quienes se dicen independientes o de la oposición.

 

En los meses y años por venir estos porcentajes podrá ser utilizado como un referente, para saber si con el ejercicio del poder aumenta su valoración positiva o crece la negativa.

 

El presidente López Obrador comenzó su gestión con 80% de aprobación y al iniciar su segundo año tenía 60%, en los primeros doce meses de gestión perdió 20 puntos. En ese porcentaje se mantuvo el resto del sexenio con variaciones menores arriba o abajo.

 

Al terminar su mandato López Obrador obtiene el 61% de valoración positiva; el presidente Peña Nieto, 24%; el presidente Calderón Hinojosa, 53 % y el presidente Fox Quesada, 59%, de acuerdo a Consulta Mitofsky.

 

Sheinbuam inicia su gestión como presidenta con 14 puntos abajo de su antecesor. Recibe un país con muchos problemas, aunque ella, por su relación con López Obrador, nunca lo va a decir. Eso puede afectar su percepción positiva.

 

Los encuestados le dan entre uno y tres años, para que ofrezca resultados en seguridad, economía familiar y combate a la corrupción. ¿Se mantendrá en la valoración inicial o en los próximos meses subirá o bajará la percepción que se tiene de ella? Las próximas encuestas lo van a decir.

 

Me asumo como minoría

Rubén Aguilar Valenzuela

Mañana primero de octubre asume la presidencia de la República Claudia Sheinbaum, la primera mujer en nuestro país en ocupar ese cargo en los más de 200 años de vida independiente. Lo celebro.

 

No voté por ella y no estoy de acuerdo con el proyecto que ha dicho habrá de seguir, y es el que diseñó e implementó en su gestión su líder y mentor, el presidente López Obrador.

 

Del 100% del 61% de las y los mexicanos que ejercieron su derecho a sufragar, el 54% votó por ella y el proyecto que representa. Se identifican con él.

 

Respeto la decisión de la mayoría, que no es abrumadora, pero es mayoría, y me asumo en mi condición de minoría. Las minorías debemos sujetarnos a la decisión de las mayorías, que estas, en una sociedad democrática, deben dar lugar a la expresión de las minorías.

 

La mayor parte de los electores se manifestaron por la restauración del viejo régimen del presidencialismo autoritario, del PRI de la década de 1970, cuando el presidente era el centro del sistema político y todo giraba en torno a él.

 

Y también lo hicieron por la existencia de un partido hegemónico, el sometimiento al Poder Ejecutivo del Poder Judicial y Legislativo y la sumisión de los gobernadores al presidente en turno.

 

El voto de las mayorías implica también, es parte de su decisión, el regreso del corporativismo, el clientelismo y el paternalismo ejercidos por el Poder Ejecutivo ahora en manos de una presidenta.

 

Su decisión avala también que el titular del Poder Ejecutivo, ahora una presidenta, polarice a la sociedad, desconozca la existencia de la oposición e insulte a la prensa y a los periodistas que critican su gestión como lo hizo López Obrador.

 

Luché por décadas por destruir ese sistema político antidemocrático y participé en una decena de organizaciones, en la década de 1990, que luchaban por la instauración de la democracia.

 

Como minoría asumo que el proyecto de un sistema político democrático, en el que creo y por el que luché, ha sido derrotado por decisión de la mayoría del electorado que optó por la restauración del sistema autoritario, que tanto trabajo constó derrocar.

 

Me equivoqué al pensar que la sociedad mexicana, por decisión de las mayorías, seguiría impulsando el proyecto democrático, al que se tenían que hacer muchas correcciones, para hacerlo cada vez mejor.

 

Me asumo como una minoría que no está de acuerdo con la restauración del viejo sistema político, que es el logro más grande de la gestión del presidente López Obrador, que fue priista por 14 años. Dice el dicho que lo priista nunca se quita, que imprime carácter.

 

Como minoría voy a seguir manifestando mis opiniones y dando a conocer mi análisis de la política a través de mi trabajo en la academia y en mis artículos en diversos medios, también en libros y en conferencias a las que soy invitado. Lo he hecho por muchos años.

 

Ya vendrán nuevas generaciones de hombres y mujeres, que se organicen para luchar por el fin del régimen autoritario, que ahora se ha restaurado, y volver a instaurar el régimen democrático que ahora se ha perdido. Será una lucha de años.

La seguridad depende del crimen organizado

Rubén Aguilar Valenzuela 

El general de división Jesús Leana Ojeda, comandante de la tercera región militar, con sede en Culiacán, el pasado 16 de septiembre, en una conferencia de prensa, hizo declaraciones que dan cuenta de cómo el Ejército asume el tema de la seguridad nacional y pública.

 

Dijo de manera clara, no ha lugar a las interpretaciones, están las grabaciones, que el problema de los enfrentamientos entre Los Chapitos y Los mayos, grupos del Cártel del Pacifico, solo "depende de los grupos antagónicos".

 

En su versión el problema de la seguridad no es un tema que corresponda al Ejército o a la Guardia Nacional (GN), sino solo a los grupos rivales, que no merecen el calificativo de crimen organizado, simplemente son "grupos antagónicos".

 

A pregunta expresa sobre cuándo la gente de Culiacán regresaría a la normalidad respondió: "Queremos que sea lo más pronto posible, pero no depende de nosotros. Depende de los grupos antagónicos que deben dejar su confrontación entre ellos y que estén dejando a la población en paz para que viva con tranquilidad".

 

El periodista, incrédulo con lo que acaba de oír, le vuelve a preguntar, para que no haya dudas, "¿la seguridad depende de los grupos delincuenciales?". Y el general le contesta: "Depende de ellos, son los que quieren hacer las agresiones, son los que están cobrando las vidas. Nosotros no, al contrario. Nosotros estamos acá para evitar que ellos tengan confrontación y haya pérdida de vidas".

 

El Ejército y la GN no se hacen cargo de la seguridad, esa no depende de ellos, sino solo de la buena voluntad de los grupos criminales. El general utiliza un lenguaje muy semejante al de su comandante en jefe, el presidente López Obrador, que llama a los criminales a "portarse bien" y de no hacerlo los va a "acusar con sus mamás".

 

Un alto mando del Ejército me dice también que esa es la posición del secretario de la Defensa. Y me confirma que la declaración del general no es un error o expresión de ingenuidad, sino es lo que se piensa en la actual Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a cargo del general Sandoval.

 

Traduce, en los hechos, la estrategia de seguridad trazada por el comandante en jefe, López Obrador, que se articula a partir de dos mantras: "Abrazos y no balazos" y "No uso de la fuerza pública por que su uso genera más violencia". A las Fuerzas de Seguridad, lo que toca entonces, es contemplar cómo se expande el crimen organizado en el territorio, pero de manera "pacífica".

 

Y en todo caso, como lo dice el general Leana Ojeda, a los militares solo les toca "evitar que ellos tengan confrontación". Para las Fuerzas Armadas no se trata de que no operen, de que no existan los grupos del crimen organizado, sino solo de que no luchen entre sí.

 

La seguridad, pues, como lo sostiene el general, que no es un caso único sino la actual doctrina del Ejército, solo "depende de los grupos antagónicos" y no de las Fuerzas Armadas. El actual comandante en jefe, al que le quedan días en el cargo, estableció un nuevo paradigma de seguridad nacional y pública que es no actuar y dejar que los problemas se resuelvan entre los criminales.

Museo del Sitio,, Huaca de Túcume (Túcume, Provincia de Lambayeque)

 
Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

 

El museo se crea en 1992 y se inaugura en 1993, para alojar las piezas encontradas en las excavaciones de los trabajos arqueológicos realizados entre 1989 y 1994 como parte de un proyecto de investigación que se lleva a cabo bajo el patrocinio del biólogo y explorador noruego Thor Heyerdahl, y financiado por el Museo Kon Tiki de Oslo, Noruega.

 

Edificio

Es un edificio moderno de buena arquitectura construido para ser museo. Tiene tres salas.

 

 

Exhibición

La mayor parte de las piezas son de la Cultura Lambayeque (700-1300 d.C.). Esta ciudad-Estado se funda en el 1000 d.C. Después fue habitada por pobladores de la Cultura Chimú y luego de la Cultura Inca.

 

En el centro urbano de la ciudad está el cerro La Raya o Purgatorio. Se desarrolla y extiende de manera particular sobre uno de sus lados. Hay 26 estructuras. En el museo hay una buena maqueta de la ciudad.

 

Dentro de los objetos que se exhiben destacan las joyas halladas en la tumba del Señor de Túcume, descubierta en 1991-1992.

La Sala 3 aloja piezas de la Cultura Chimú y de la Cultura Inca. Hay buena información en paneles. Al final de la sala dos se explica como las comunidades de la región siguen viviendo tradiciones milenarias y el sincretismo religioso entre las culturas indígenas y el cristianismo.

 

Comentario

El recorrido del museo lo hicimos con Cecilia, una guía que contratamos para la visita. Vale la pena tener una guía. Su información aporta y se pueden hacer preguntas. Conoce del tema. Con relación a otros museos que hemos visto en estos días éste muestra menos piezas originales.

 

La colección tiene 8500 objetos de cerámica, textiles, metales, madera, y otros materiales. Solo el 18 por ciento se muestra en las salas de exposición.

 

La arquitectura del edificio es buena. Las dos primeras salas son mejores que la tercera dedicada a los incas. La museografía es buena, pero falta mantenimiento. Cecilia nos dice que no hay presupuesto. Los baños bien y limpios.

 

En diversos textos leí que el museo se plantea en el marco de lo que se conoce como museografía social, que considera los conceptos de Territorio, Patrimonio y Comunidad como ejes fundamentales para su realización.

 

Esto implica el uso de herramientas y estrategias de trabajo comunitario participativo, responsable, interinstitucional y multisectorial, nacional e internacional para intervenir adecuadamente en la conservación del patrimonio cultural y natural, respetando los principios de sostenibilidad considerados por las entidades internacionales vigentes.

Estela Raimondi, Dios de tres poderes en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú

Rubén Aguilar Valenzuela 

Exposición

 

La exposición "La Estela Raimondi: Dios de tres poderes" se propone, según sus curadores, que se conozca mejor la historia de uno de los seres míticos de mayor presencia en el Perú Antiguo, el Dios de los Báculos.

 

Su poder e influencia llegó más allá de su centro de origen, el templo de Chavín de Huántar, su presencia, con matices, también se observa, entre otras, en culturas como Pucará, Paracas, Tiahuanaco, Nasca y  Wari.

 

- Pieza

 

Es un monolito de granito de 1.98 metros de alto por 74 centímetros de ancho y 12 centímetros de grueso. Está tallada en una de sus caras.

 

 

- Época y sitio

 

La estela pertenece a la etapa tardía de la Cultura Chavín hacia el 200 a.C.​ La pieza estaba en la parte superior del Templo Nuevo de Chavín, expuesta públicamente para ser reverenciada por los peregrinos que venían de todas partes del mundo andino.

 

En cambio, el Lanzón monolítico, otro importante monolito chavín, se hallaba oculto en una galería subterránea del Templo Viejo, adonde solo podrían entrar los nobles y los sacerdotes.

 

- Descripción

 

El dios aparece representado con sus brazos abiertos, sosteniendo dos grandes bastones o báculos, decorados con intrincados dibujos de felinos y serpientes. El dios está parado y mira de frente, con expresión severa.

 

Tiene una boca con colmillos de felino, y sus manos y piernas terminan en garras del mismo espécimen, de largas uñas. Lleva en su cintura lo que parece un cinturón del que emergen dos pares de culebras. En su cabeza tiene una gigantesca mitra o tocado del que brotan serpientes a manera de cabellera, la cual cubre casi dos tercios de la escultura.

 

- Interpretaciones

 

Para el arqueólogo Julio C. Tello, la imagen representa un dios jaguar coronado con un tocado ritual. Tiene dos báculos en las manos, y es un antecedente del dios Viracocha que se representa en la iconografía Tiahuanaco. Para Tello, la representación de un dios jaguar, animal propio de la selva, era prueba del origen amazónico de Chavín, misma que ahora se cuestiona. ​John Rowe destacó también la similitud con la deidad Tiahuanaco y lo denominó como el Dios de los báculos.

 

El arqueólogo alemán Max Uhle, consideró que las expresiones iconográficas del monolito derivan del estilo nazca e interpretó la imagen como un felino-hombre, de cuya cabeza se desprende una escolopendra o tal vez un milpiés con sus patas estilizadas en forma de bastones o culebras.

 

Federico Kauffmann Doig sostiene que se trata de un dios humanizado con atributos combinados de felino y de ave de rapiña. El cuerpo superior que se ve encima de la cabeza del dios sería en realidad su espalda desplegada, provista de alas estilizadas. Kauffmann ha denominado a esta divinidad como Piscoruna-Pumapasimi (en quechua: hombre ave con boca atigrada). 

 

Estela de Raimondi

- Descubrimiento

 

La estela fue descubierta hacia 1840 por Timoteo Espinoza, vecino del pueblo de Chavín, cuando removía un campo cercano al Templo Nuevo. Se lo llevó a su casa y la colocó en su patio con el lado de los relieves sobre el suelo, utilizándola como mesa de uso doméstico.

 

En 1860, el viajero italiano Antonio Raimondi visitó el sitio de Chavín y Espinoza le enseñó la estela, de la que hizo una copia en papel. En 1873 publicó el libro El departamento de Ancash y sus riquezas minerales, donde expresa el valor histórico y arqueológico que tiene el monolito.

 

Por esa misma época, el historiador José Toribio Polo hizo una visita a las ruinas de Chavín, como secretario de la prefectura de Huaráz y profesor del Colegio Nacional La Libertad (1871). Encontró la estela abandonada en un patio, y al igual que Raimondi, vio su importancia arqueológica.​ Años después, en 1890, escribió artículos para la Revista Americana, donde describe tanto al Templo de Chavín como la estela, y en 1900 publicó un libro titulado La piedra de Chavín.​

 

En 1873, tomando la recomendación de Raimondi, el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle dispuso el traslado de la piedra a Lima. De esa labor se encargó el sargento mayor Manuel Marticorena. Inicialmente fue exhibida en el Palacio de la Exposición, inaugurado años antes con motivo de la celebración por los cincuenta años de la independencia.

 

Inicialmente la estela se conoció como la Piedra de Chavín, pero después se le nombró Estela Raimondi, en homenaje al italiano que fue el primero en percibir su importancia y en hacer las gestiones necesarias para posibilitar su conservación.​ En 1881 se salvó fortuitamente del pillaje de las tropas chilenas que ocuparon Lima.

 

Posteriormente fue trasladada al Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia de Pueblo Libre, donde se halla actualmente. El terremoto de 1940 hizo que cayese al suelo quebrándose en uno de sus extremos.

 

En septiembre de 2021, el Ministerio de Cultura del Perú  anunció que, atendiendo a un pedido de los pobladores de Chavín de Huántar, se estudiará la posibilidad de que la estela regrese a su lugar original. En 2024, la ministra de Cultura, anunció que el próximo año, la Estela Raimondi, será trasladada al Museo Nacional de Chavín, tal como es el deseo de la ciudadanía del lugar al que pertenece.

 

Comentario

 

La Estela Raimondi es un relieve de una extraordinaria calidad artística obra de la Cultura Chavín en su parte final hacia el 200 a.C. Fue encontrada en lo que ahora es la Zona Arqueológica de Chavín de Huántar.

 

Es la imagen de lo que se ha dado en llamar el Dios de los báculos, muy presente en diversas culturas del Perú  prehispánico. Es de granito y mide 1.98 metros de alto por 74 centímetros de ancho y 12 centímetros de grueso. Está tallada en solo una de sus caras.

 

Los arqueólogos piensan que se estaba en la parte principal del Templo Nuevo de Chavín, expuesta públicamente para ser reverenciada por los peregrinos que venían de todas partes del mundo andino.

 

El dios aparece representado con sus brazos abiertos, sosteniendo dos grandes bastones o báculos, decorados con intrincados dibujos de felinos y serpientes de notable calidad artística. El dios está parado y mira de frente, con expresión severa.

 

Tiene una boca con colmillos de felino, y sus manos y piernas terminan en garras del mismo espécimen, de largas uñas. Lleva en su cintura lo que parece un cinturón del que emergen dos pares de culebras. En su cabeza tiene una gigantesca mitra o tocado del que brotan serpientes a manera de cabellera, la cual cubre casi dos tercios de la escultura.

 

La estela fue descubierta hacia 1840 por Timoteo Espinoza, vecino del pueblo de Chavín, cuando removía un campo cercano al Templo Nuevo y decidió llevársela a su casa. Esto la salvo del saqueo la destrucción.

 

En 1860, el viajero italiano Antonio Raimondi visitó el sitio de Chavín y Espinoza le enseñó la estela de la que hizo una copia en papel. En 1873 publicó el libro El departamento de Ancash y sus riquezas minerales, donde expresó el valor histórico y arqueológico que tenía el monolito.  

 

En 1873, la estela se lleva a Lima. Estuvo expuesta en diversos sitios y finalmente en Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú. Existe el compromiso por parte del Ministerio de Cultura del Perú, que en 2025 la estela sea trasladada al Museo Nacional de Chavín, tal como es el deseo de la ciudadanía del lugar al que pertenece.

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