Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

Cabezas clavas en la tradición Recuay en el Museo Arqueológico Áncash "Augusto Soriano Infante" (Huaraz, Perú)

Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

 

La Cultura Recuay se desarrolla en la sierra del actual Departamento de Áncash del año 100 a.C. al 700 d.C. ​Se le conoce también como Cultura Huaylas o Santa. Y corresponde a la etapa del mundo andino que se conoce como Intermedio Temprano.

 

Se considera a la tradición Recuay como un conjunto de señoríos y centros regionales con una fuerte variable. No existen evidencias que muestren la configuración política de un Estado unitario y la integración funcional entre los diferentes sitios de esta cultura.

 

Exposición

Las obras que se exponen pertenecen a la colección del museo. La selección de las piezas y curaduría de la exposición es del arqueólogo Mirko Brito Salvador. La museografía del artista Micha Valverde Robles.

 

Los edificios donde se encontraban colocadas estas cabezas clavas ya no existen. Son rostros humanos y de felinos. Todos tallados en piedra. Unos podrían ser calificados como imágenes realistas y otros como abstractas. 

 

Comentario

La exposición se inauguró en 2018 e iba a estar hasta 2019, pero ha continuado. Se exhibe en la sala de entrada al museo. Para nosotros fue un descubrimiento la Cultura Recuay (100 a.C. al 700 d.C.).

 

Estas esculturas clavas, con el tema de rostros humanos y de felinos, estuvieron insertadas en edificios que no se conservan. No es claro en que parte de los mismos estuvieron colocadas.

 

Son piezas de gran belleza unas de tipo realista y otras abstracto. La exposición en el museo fue una gran oportunidad para conocer la Cultura Recuay y esta expresión de suerte. Las piezas nos gustaron mucho.

La migración, Trump y los obispos de Estados Unidos

Rubén Aguilar Valenzuela 

Los obispos católicos de Estados Unidos están preocupados por la política migratoria y las eventuales deportaciones masivas anunciadas por el presidente electo Donald Trump (Nueva York, 1946).

 

Días atrás tres obispos, a nombre de la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), dieron a conocer una declaración donde plantean la posición de la Iglesia católica de ese país sobre ese tema en particular con la llegada del nuevo presidente.

 

Los tres obispos tienen una posición relevante en la conferencia y son: Timothy Paul Broglio (Cleveland, 1951), desde noviembre de 2022 presidente de la USCCB. Ha trabajado en el servicio diplomático del Vaticano. Fue nuncio en la República Dominicana y delegado apostólico en Puerto Rico. En la Santa Sede fue responsable del área de Centroamérica. Desde 2007 es vicario apostólico de las Fuerzas Armadas de su país.

 

Mark J. Seitz (Milwaukee, 1954) desde 2013 es obispo de la diócesis de El Paso, Texas, y presidente del Comité de Migración de la USCCB. Fue profesor de teología en la Universidad de Dallas. Es reconocido por sus posiciones y acciones a favor de los migrantes, y también por su condena al racismo y a la supremacía blanca.

 

El obispo Jaime Soto (Inglewood, 1955), de origen mexicano, desde 2007 obispo de la diócesis de Sacramento, California. Ha trabajado con la comunidad hispana. En la USCCB es presidente del Comité de Diversidad Cultural en la Iglesia y presidente de la junta directiva de Catholic Legal Immigration Network, Inc.(CLINIC).

 

En su comunicado los obispos plantean que "impulsados por el Evangelio de Jesucristo y reconociendo la dignidad inherente de cada individuo como hijo de Dios, nos solidarizamos firmemente con nuestros hermanos y hermanas inmigrantes que viven y trabajan en estos Estados Unidos".

 

Y que "desde la fundación de nuestra nación, los inmigrantes han sido esenciales para el crecimiento y la prosperidad de esta sociedad. Llegan a nuestras costas como extraños, atraídos por las promesas que ofrece esta tierra y se convierten en estadounidenses. Continúan brindando seguridad alimentaria, servicios de salud y muchas otras habilidades esenciales que apoyan a nuestra próspera nación.

 

Añaden que "nuestro país merece un sistema de inmigración que ofrezca caminos justos y generosos hacia la ciudadanía para los inmigrantes que viven y trabajan durante muchos años dentro de nuestras fronteras. Necesitamos un sistema que brinde alivio permanente para los inmigrantes que llegan en la infancia, que ayude a mantener a familias juntas y que dé la bienvenida a refugiados.

 

Y que Estados Unidos "debe tener un sistema de inmigración que protege a los migrantes vulnerables y sus familias, muchos de los cuales ya han sido víctimas de delincuentes. Juntos, debemos hablar en nombre de las "masas que quieren respirar en libertad" y pedir que nuestro gobierno brinde un trato justo y humano a nuestros queridos hermanos y hermanas inmigrantes. Es nuestra esperanza y nuestra oración que todos podamos trabajar juntos para apoyar una reforma significativa a nuestro sistema de inmigración actual".

 

El gobierno de México debe establecer una alianza estratégica con los obispos de la USCCB y trabajar con ellos en la defensa de los migrantes. En Estados Unidos, la Iglesia Católica es la institución más grande y reconocida que trabaja a favor de la migración y los migrantes y puede ser el más importante de sus aliados ante la política antimigrante ya anunciada por el presidente Trump.

El amor que me juraste, se terminó

Rubén Aguilar Valenzuela

El amor que me juraste (Ediciones Cal y Arena, México, 2016) de la escritora mexicana Silvia Molina (Ciudad de México,1946) en 2001 fue nominada en la Short List del International impac Dublin Literary Award, por su traducción al inglés The Love You Promised Me, y en 1998 obtuvo el Premio Internacional Sor Juana Inés de la Cruz que otorga la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

En la historia que se cuenta, Marcela, toma distancia al término de una relación amorosa y para ello viaja al lugar del origen de su familia, quiere conocer su pasado, que siempre ha permanecido como algo borroso e impreciso.

En la tierra de sus ancestros inicia un viaje que la lleva a conocer su historia familiar, la de sus abuelos y la de sus padres. En ese viaje al pasado todo para ella es nuevo. Empieza a saber quién es y de dónde viene. Y también el por qué sus padres no hablaron de esa historia.

Marcela en la novela dice: "Estaba en San Lázaro porque se me ocurrió que era un refugio al que podía huir, porque necesitaba estar lejos, alejarme de esta Ciudad de México, la cómplice que nos había encubierto, para comprender lo que había hecho de mi vida, para evocar y conjurar mis errores y tomar una decisión. Necesitaba valor para aceptar no sólo el rompimiento, sino sentir mi vanidad lastimada. Huir, aunque me sirvió, fue un pretexto tonto, lo reconozco, porque como mi papá le dijo un día a Alberto, mi hermano: Dondequiera que vayas, vas a encontrar una cucaracha. (...) San Lázaro era una escala más en mi camino a Ítaca".

En el hotel en San Lázaro, lee las treinta cartas que le escribió Eduardo, el amante que la ha dejado. A partir de ellas intenta entender qué fue su relación y por qué terminó. Debe dar vuelta de página y seguir su relación con el compañero de toda su vida.

La novela abarca muchos planos de la condición humana, a partir de la historia de Marcela. El dolor, la culpa, la soledad, el aburrimiento, la pérdida del sentido cotidiano de la vida, la infidelidad, el deseo, el amor y el vivir lo nuevo y distinto.

El estilo de la novelista es el de una prosa directa, tersa y muy clara. La trama de la historia y la estructura psicológica de los personajes hacen de El amor que me juraste una novela sólida y consistente. Logra transmitir la intensidad del momento que vive Marcela y el recuento que hace de su vida.

Silvia Molina, entre otros muchos reconocimientos, en 1977 ganó el  Premio Xavier Villaurrutia 1977, por La mañana debe seguir gris y en 1992 el Premio Nacional de Literatura Juan de la Cabada, por Mi familia y la Bella Durmiente cien años después. Parte de su obra ha sido traducida al italiano, francés, inglés y alemán.

La novela me gustó y disfruté mucho el estilo de la prosa de la autora que es ágil y directo. Habla de un gran oficio. Y me pareció muy bien resuelto la manera como a partir de una historia personal, la de Marcela, aborda la condición humana con toda su complejidad.

 

El amor que me juraste

Silvia Molina

Ediciones Cal y Arena

México, 2016

pp.172

 



"Adelina y Amador", Fotografía documental de Jeannine Ferrand en el Centro Cultural Inca Garcilaso (Lima, Perú)

 
Rubén Aguilar Valenzuela

Exposición

 

"Adelina y Amador", una muestra de fotografía documental que comprende imágenes que la artista Jeannine Ferrand registró hace 44 años en el poblado de El Carmen, en Chincha, Perú. La exposición se presenta ahora por primera vez.

La exposición ha sido curada por el cineasta y artista visual Mario Acha, quien escribe: "La mirada aguda y transparente de Jeannine Ferrand es un buen ejemplo de una manera de tomar fotografías, que dirige la mirada hacia la compleja realidad que nos envuelve y que nos obliga a relacionarnos con el otro. Sin artificios técnicos y una luz ambiental natural, capta escenas que muestran la historia íntima de una familia con costumbres antiguas heredadas y comportamientos todavía marcadamente rurales".

 

Y agrega que en las fotografías se puede ver "al patriarca Amador Ballumbrosio (1933-2009), albañil de oficio y notable violinista, cajonero y danzante (hoy convertido en leyenda de la música afroperuana), rodeado de su esposa Adelina, hijos y nietos, en la intimidad familiar. La frescura de estas escenas testimoniales desinhibidas, así como los retratos íntimos, son testimonio cargado de nostalgia y de trascendencia humana. La casa de Amador y Adelina vive en estas fotografías."

 

Jeannine Ferrand (Lima, 1954) es fotógrafa independiente con más de 45 años de experiencia en el campo de la fotografía documental y artística. Con estudios en Antropología en la Pontificia Universidad Católica del Perú, ha cursado talleres de fotografía y serigrafía en Lima y Barcelona. En Ibiza, instaló un laboratorio donde ejerció como fotógrafa entre 1976 y 1980. A su regreso abrió un estudio en Lima para luego, en 1993, ir a radicar a Costa Rica, donde trabajó durante diez años en su propio estudio.

 

Comentario

127fda5e-fce7-ae95-39e9-c5d34925096c.jpg

De su trabajo la fotógrafa dice: "Llegué a El Carmen en 1980 buscando a los Ballumbrosio. El talento de la familia ya era conocido en esa época, pero no sabía cómo podía ser recibida una limeña que cargaba a un niño de cinco años y una cámara de fotos (...) No tenía un proyecto en mente, pero era tal el cariño de esa familia que al poco tiempo me sentí completamente cómoda para tomar todas las fotos que quisiera. En realidad, esa fue la primera vez que pude hacerlo con tanta soltura; la generosidad de Adelina disipó todos mis temores. Ella y Amador tenían 15 hijos, pero aun así nos acomodaron".

Los obispos tienen una nueva directiva

Rubén Aguilar Valenzuela 

El pasado 12 de noviembre la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) anunció la conformación de la nueva estructura del Consejo de Presidencia para el período 2024-2027.

 

De acuerdo a los estatutos de la CEM, el Consejo de Presidencia es el máximo órgano ejecutivo del conjunto de los obispos y se integra por: presidente, vicepresidente, secretario general, tesorero general y dos obispos vocales.

 

Todos elegidos por la Asamblea Plenaria de entre los miembros del Consejo Permanente, que es el órgano representativo de los obispos, y tiene como función asegurar la continuidad de las tareas de la CEM y el cumplimiento de los acuerdos.

 

El Consejo Permanente se integra por el obispo titular y suplente de las Provincias Eclesiásticas de: Acapulco; Baja California; Bajío; Chiapas; Chihuahua; Durango; Guadalajara; Hermosillo; Hidalgo; México; Monterrey; Morelia; Puebla; San Luis Potosí; Tlalnepantla; Toluca; Oaxaca; Xalapa y Yucatán.

 

El nuevo presidente es Ramón Castro y Castro, obispo de Cuernavaca; vicepresidente, Jaime Calderón Calderón, arzobispo de León; secretario general, Héctor Mario Pérez Villarreal, obispo auxiliar de México; tesorero general, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, arzobispo de San Luis Potosí; primer vocal, Roberto Yenny García, obispo de Ciudad Valles y segundo vocal, Rutilo Felipe Pozos Lorenzini, obispo de Ciudad Obregón.

 

En el comunicado dice que "los obispos que hoy asumen estas importantes responsabilidades lo hacen conscientes del gran compromiso que representa servir a la Iglesia en México en estos tiempos desafiantes. Su misión será́ guiar a nuestra Iglesia particular en comunión con el papa Francisco, respondiendo a los signos de los tiempos y a las necesidades más apremiantes de nuestro pueblo".

 

Los obispos de la CEM dicen que como pastores reconocen "los desafíos que enfrenta nuestra nación y reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando por: El fortalecimiento del diálogo y la escucha activa en todos los niveles de la Iglesia; La construcción de la paz a través de la reconciliación y la justicia".

 

Y también: "La atención a las periferias existenciales y geográficas; El acompañamiento pastoral a las familias y comunidades; La formación integral de los agentes de pastoral y La promoción de una cultura de encuentro y solidaridad".

 

A la nueva directiva de la CEM, le va a tocar los primeros tres años de la presidencia de la República de Claudia Sheinbaum (2024-2030). La relación de los obispos con el presidente López Obrador (2018-2024) fue tensa y en más de una ocasión ríspida por parte del mandatario. Habrá que ver cómo se da la relación entre la Iglesia y la presidenta.

 

El nuevo presidente monseñor Ramón Castro y Castro, goza de gran prestigio y reconocimiento dentro de los obispos, y hay grandes expectativas sobre el trabajo que pueda realizar al frente de la CEM. Entre los obispos hay acuerdo en que la Iglesia debe tener un papel más activo y con posturas más firmes y claras frente a los grandes problemas nacionales.

Página 52 de 218