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Rubén Aguilar Valenzuela
El presidente López Obrador desde que asumió su cargo ha ofrecido un solo argumento para justificar el proceso de militarización de la administración pública.
Lo que ha dicho en múltiples ocasiones es que al llegar al gobierno se encontró con que todas las instituciones públicas estaban inmersas en una enorme corrupción.
En su valoración no había funcionarios civiles honestos en ninguna dependencia y por lo mismo no se podía confiar en ellos.
Se encontró también que las únicas instituciones del gobierno integradas por funcionarios que no eran presa de la corrupción eran los soldados y marinos.
Solo en ellos podía confiar, para iniciar la transformación de la administración pública y del país que se había propuesto al llegar a la presidencia.
A lo largo de dos décadas, como candidato a la presidencia, se había comprometido a que si triunfaba de inmediato iba a regresar al Ejército a los cuarteles.
La nueva posición del presidente implicó un cambio radical de su visión del Ejército y la Marina, ahora ya no eran fuerzas represivas sino las únicas instituciones del gobierno que no eran corruptas.
Desde el inicio de su mandato, López Obrador decretó que en su gobierno ya no había corrupción. De la noche a la mañana los que eran corruptos ahora ya no. Se habían convertido a la honradez.
A partir de entonces en la valoración del presidente todos los integrantes de las dependencias de la administración pública ya no son corruptos, sino ejemplo de virtud pública.
Y si la única razón para involucrar al Ejército y la Marina en las tareas de la administración pública, que no les corresponden, era porque todos los funcionarios civiles eran corruptos, ya no es así.
Ahora, por lo mismo, la intervención excepcional del Ejército y la Marina ya no se requiere. Se les debe de dar las gracias y hacer que regresen a los cuarteles, que era la idea original de López Obrador.
Y los funcionarios civiles honrados, que ahora participan en este gobierno, que lo son todos, dice el presidente, deben hacerse cargo de las tareas propias de los civiles en la administración pública.
La nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, que recibe un gobierno con solo funcionarios ejemplarmente honrados, ya no necesita que el Ejército y la Marina estén a cargo de tareas propias de los civiles.
El argumento utilizado por López Obrador ya no es válido porque ya no existen funcionarios civiles corruptos, no es, por lo mismo, el argumento que pueda utilizar la nueva presidenta.
¿En el gobierno de Sheinbaum, el Ejército y la Marina seguirán haciéndose cargo de áreas de la administración pública que deberían estar en manos de los civiles?
¿Cuál, entonces, sería el nuevo argumento? ¿No es cierto que se haya terminado la corrupción en la administración pública? ¿Por qué se necesita de la militarización, para gobernar?
Rubén Aguilar Valenzuela
A lo largo del sexenio del presidente López Obrador el aumento salarial de los integrantes del Ejército alcanzó un promedio general del 21.08%.
A nivel de la tropa el aumento promedio fue del 20.45%. Los soldados recibieron un aumento del 27.22%; los cabos del 16.6%; los sargentos segundos del 23.0% y los sargentos primeros del 15.0%.
En términos de ingreso esto significa que los soldados y cabos pasaron de ganar entre 10 000 y 12 000 pesos al mes a 14 000 pesos al mes. Y los sargentos de ganar 13 000 pesos al mes a entre 15 000 y 16 000 pesos al mes.
A nivel de los oficiales el aumento promedio fue del 23.6%. Los subtenientes recibieron un aumento del 25.9%; los tenientes del 26.3%; los capitanes segundos del 21.4% y los capitanes primeros del 21.7%.
En términos de ingreso esto significa que los subtenientes pasaron de ganar 16 000 pesos al mes a 20 000 pesos al mes. Y los tenientes y capitanes de ganar 19 000 pesos al mes a 24 000 pesos al mes.
A nivel de los jefes el aumento promedio fue del 20.56%. Los mayores recibieron un aumento del 20.5%, los tenientes coroneles del 20.4% y los coroneles del 20.8%.
En términos de ingreso esto significa que los mayores pasaron de ganar 39 000 pesos al mes a 47 000 pesos al mes. Los tenientes coroneles pasaron de ganar 49 000 pesos al mes a 59 000 pesos al mes y los coroneles pasaron de ganar 72 000 pesos al mes a 87 000 al mes.
A nivel de los generales el aumento promedio fue del 19.73%. Los generales brigadier recibieron un aumento del 21.17%; los generales de brigada del 19.38% y los generales de división del 18.69%.
En términos de ingreso esto significa que los generales brigadier pasaron de ganar 85 000 pesos al mes a 103 000 pesos al mes. Los generales de brigada pasaron de ganar 98 000 pesos al mes a 117 000 pesos al mes y los generales de división de 107 000 pesos al mes a 127 000 pesos al mes.
Ahora responsabilidad del Ejército no es solo la seguridad nacional sino también la seguridad pública. Y a estas tareas el presidente les ha encargado otras 250.
El proceso el presidente lo justifica diciendo que cuando asumió el poder se encontró con una administración pública totalmente corrupta.
Y que las únicas instituciones que no participaban de esta lacra eran el Ejército y la Armada y por lo mismo solo con estas podía contar para iniciar "el proceso de trasformación del país".
