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Murales de Diego Rivera en el Palacio Nacional del Centro Histórico (Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México)

 Rubén Aguilar Valenzuela
 

Desde 1987, el Centro Histórico de la Ciudad de México es Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco, y el Palacio Nacional es parte de esa declaratoria.

 

Historia

Diego Rivera pintó los murales en dos tiempos; los primeros de 1929 a 1935 y los segundos de 1945 a 1951. Esta obra de Rivera es una de las primeras realizaciones en el marco de la propuesta del arte para el pueblo que en su origen es una idea de José Vasconcelos, el primer secretario de Educación una vez que triunfa la Revolución Mexicana. Él invita y hace posible que los muralistas pinten los muros de los edificios públicos. 

 

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En 1927, en la presidencia de Plutarco Elías Calles se levanta el tercer piso de Palacio Nacional que es donde está la obra de Rivera.

 

Murales

Entre 1929 y1935 realizó al fresco el mural La Epopeya del Pueblo Mexicano en las paredes de la escalera monumental de Palacio Nacional. La hace en un tríptico, donde la parte central es más grande que las dos laterales.

 

El mural tiene 276 metros cuadrados. El de la pared central lleva el título México prehispánico, el segundo, la pared derecha, Historia de México: de la Conquista a 1930 y, el tercero, la pared izquierda, México de hoy y de mañana.

 

El pintor, militante del Partido Comunista de México (PCM), plasma su visión del conjunto de la historia de México: el mundo prehispánico, la conquista, la colonia, la Independencia, la Reforma, la dictadura porfirista, la Revolución Mexicana y el país posrevolucionario.

 

En 1945, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) invita nuevamente a Rivera a continuar con la realización de más murales en los corredores de la planta alta. En 1951, concluyó once paneles acerca de las culturas mesoamericanas y el mural la Llegada de los españoles a Veracruz.

 

En estos frescos, Rivera aborda la grandeza y vitalidad de las grandes culturas prehispánicas. Junto con esta serie, en un bastidor pintó la intensa actividad comercial en el tianguis de Tlatelolco, donde se alcanzan a ver las calzadas, las antiguas acequias y los templos de la antigua Tenochtitlan. En otra pintura aborda los numerosos productos que el mundo prehispánico heredó al mundo: maíz, cacao, calabaza, tomate, cacahuate y chiles, entre otros.

Comentario

 

Rivera tardó siete años en pintar el mural La Epopeya del Pueblo Mexicano (1929-1935) y seis años los paneles (1945-1951) de los corredores del tercer piso de Palacio Nacional que se construye en 1927.

 

El mural del cubo de las escaleras es uno de los iniciales de lo que será el movimiento muralista mexicano del cual Rivera será su más importante figura, junto con José Clemente Orozco y después David Alfaro Siqueiros.

 

Los primeros murales son pintados al fresco como en el Renacimiento. La idea de Vasconcelos de llevar el arte al pueblo a través de pintar las paredes de los edificios públicos se va a convertir, por su contenido, en uno de los más poderosos discursos "oficiales" de la Revolución, que se convierte en un constructor de identidad.

 

En Rivera su interpretación de la historia, en blanco y negro sin ningún matiz, idealiza a las culturas prehispánicas, denosta la conquista, alaba la Reforma, condena al porfiriato, engrandece la gesta de la Revolución y anuncia un mundo de prosperidad sin límite. En el desarrollo de estos temas siempre están presentes las masas.

 

El tratamiento del contenido de los murales de Palacio Nacional, después se va a desarrollar en los murales que se pintan en centenares de edificios públicos en todo el país. Las variaciones van a ser menores. El movimiento que inicia en la década de 1920 se mantiene muy vital por 40 o 50 años más.

 

El estilo cuenta, y la estética de Rivera, su forma de abordar la pintura de los murales no es la misma que la de Orozco, Siqueiros y la de otros muchos muralistas de muy diversa calidad artística. Se crearon modelos y estilos que después van a repetir.

 

Del muralismo que surge con la Revolución Mexicana Rivera dijo a Luis Cardoza y Aragón: (...) por primera vez en la historia del arte de la pintura monumental, es decir, el muralismo mexicano, cesó de emplear héroes centrales de ella a los dioses, los reyes, jefes de Estado, generales heroicos, etcétera; por primera vez en la historia del arte (...) hizo héroe del arte monumental a la masa, es decir, al hombre del campo, de las fábricas, de las ciudades, al pueblo".

 

En los murales de Palacio Nacional Rivera "retrata" a decenas de personajes históricos, unos con carácter de "buenos" y otros de "malos", y al "pueblo" en grandes contingentes. Tanto en el mural de La Epopeya del Pueblo Mexicano como en los murales de los corredores están plasmadas una gran cantidad de personas. Es una de sus características y también lo es la intensidad del color. En 2024 hice el recorrido con Laura Arañó, curadora del Museo Nacional de Arte. Arte Cubano, de La Habana, Cuba.

 

¿Tiene sentido criticar a la presidenta?

Rubén Aguilar Valenzuela 

Quedan 75 días al gobierno del presidente López Obrador. En una sociedad radicalmente polarizada como la de México, las valoraciones sobre su gestión son diametralmente opuestas.

 

Para los simpatizantes del presidente su gobierno ha sido el mejor de la historia posterior a la Revolución Mexicana y él en lo personal, el mejor presidente que ha tenido el país.

 

Para otros, me incluyo entre ellos, su gobierno ha implicado una regresión histórica y la vuelta al presidencialismo autoritario, corporativo y clientelar de los años más antidemocráticos del PRI.

 

Por años en la Universidad Iberoamericana, en la carrera de Ciencia Política y Administración Pública, impartí el curso de Sistema Político Mexicano.

 

Explicaba cómo se había constituido y cómo operaban sus componentes teniendo al presidente como articulador central del sistema a partir de sus atribuciones metaconstitucionales.

 

El presidente López Obrador, formado en ese PRI, ha restaurado ese sistema, del que según él, se había desviado por el neoliberalismo adoptado desde el gobierno del presidente Miguel de la Madrid.

 

Para López Obrador había que regresar al estatismo autoritario de los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo, sus modelos. En sus seis años de gestión lo ha logrado en buena medida.

 

La oposición ha criticado el regreso al presidencialismo autoritario, paternalista y clientelar, pero en lugar de golpear al presidente lo ha beneficiado. En su gestión ha sido inmune a la crítica y la ha aprovechado a su favor.

 

Eventos de la dimensión de Segalmex, que implica un fraude dos o tres veces mayor al de la Estafa Maestra, no le han hecho ningún daño a su imagen.

 

En 75 días el presidente ha dicho que se va a su rancho La Chingada en Chiapas. Lo suyo a partir del 30 de septiembre será pasado. La oposición tiene que ver al futuro y diseñar una nueva estrategia, para enfrentar al gobierno que asume la presidencia el 1 de octubre.

 

¿La presidenta Claudia Sheinbaum será también inmune a la crítica? ¿Estará blindada ante la misma? Es algo que la oposición tiene que analizar con cuidado. No puede cometer el mismo error de su estrategia al enfrentar a López Obrador.

 

Es posible que la crítica al seguimiento de la gestión de la nueva presidenta pueda ser capitalizados por la oposición, pero también que no sea así.

 

Esta, a partir de grupos de enfoque, con metodología antropológica, debe trazar una nueva estrategia, la que utilizó contra López Obrador tuvo claros efectos en su contra. ¿Cuál es la del futuro?

Convento de los Santos Reyes (Metztitlán, Hidalgo)

Rubén Aguilar Valenzuela 

Toponimia

 

Metztitlán deriva de las raíces náhuatl metztli, luna y tlan, lugar. Se traduce como "lugar de luna".

 

Historia

 

En 1536, la Orden San Agustín (OSA) celebra un capítulo, en el convento de Ocuituco, Morelos, donde los agustinos toman la decisión de emprender la evangelización de los hñähñu (otomíes) que habitaban la región que hoy se conoce como el Valle del Mezquital; de la Sierra Alta y, a través de esta alcanzar a los que se encontraban en la Huasteca.

 

Los frailes agustinos Juan de Sevilla y Antonio de Roa llegan en 1536 a Metztitlán. Inician la construcción del convento de La Comunidad en 1537, que se abandona en 1539, para comenzar la edificación de este. La mayor actividad constructiva duró 20 años y se extendió de 1540 a 1560.

 

La iglesia se empezó a levantar en 1553 y su conclusión se sitúa en 1569. ​En una de las pinturas que se localizan en la portería del claustro, está inscrita la fecha del 7 de noviembre de 1577. Esta puede indicar dos cosas: primero, que en ese año el edificio se encontraba terminado; segundo, que el convento se encontraba en proceso de decoración pictórica.

 

En octubre de 2010, el convento fue saqueado y los ladrones se llevaron joyas de la imagen de la Virgen del Refugio. Entre ellas una corona de oro y un corazón que datan del siglo XVI.

 

En el terremoto del 19 de septiembre de 2017 el edificio sufrió algunos daños, pero que no fueron mayores como grietas y fracturas en el área del coro, sotocoro, y en la fachada principal.

 

Ahora el convento está habitado y adscrito a la Provincia Agustina de México de la Orden de San Agustín (OSA).   

 

Descripción:

 

- Atrio

El atrio es de grandes proporciones y se extiende al frente de la iglesia y al costado a izquierdo de la misma. Ahora el piso es de piedra. El atrio es una plataforma artificial en alto, que se sostiene con un gran paredón al frente y en el costado izquierdo.

Escalera de entrada al atrio y barda atrial en la parte frontal.

 

 

Barda atrial por fuera y por dentro en la parte frontal.

 

- Cruz atrial

 

Está en medio del atrio y se levanta sobre un pedestal de piedra de dos niveles. La forma de la cruz es cilíndrica. En la parte superior una cartelera con la inscripción INRI.

La corona de espinas en la intersección de los brazos y la representación de las llagas de Cristo.

 

- Capillas pozas

Solo se conserva una de las cuatro capillas posas que debió tener. Se encuentra frente a la entrada de la iglesia. Tiene un arco de medio punto y en la parte superior almenas. En el interior la planta es cuadrangular con techo de bóveda de cañón.

 

 

- Capilla abierta

Son dos capillas abiertas, una al lado de la otra. La dos son un arco de medio punto. La de la izquierda es más grande que la que se encuentra a la derecha. El techo de las dos es de bóveda de cañón. En las dos una escalinata recorre todo el ancho de la capilla. La de la izquierda tiene más escalones.

 

- Portal de peregrinos

El portal de peregrinos tiene tres arcos de medio punto de estilo renacentista. En la parte superior tres ventanas que se corresponden con los arcos. Entre el plano del atrio y el portal hay un desnivel que se resuelve con una escalinata que corre a todo lo largo. En el vestíbulo de la portería hay dos murales.

Galería interior del portal de peregrinos. 

 

Imagen de la Virgen Tota pulcra. La pintura se enmarca con una base y dos columnas corintias a los lados, se encuentra dividida en tres. La zona central de la Virgen con las manos juntas y sus pies sobre la luna. El grupo de pequeñas imágenes laterales que incluyen la inscripción superior y a Dios Padre bendiciendo; y posteriormente. La zona inferior del animal con colmillos, garras y lengua en forma de punta.

Mural del siglo XVI cuyo tema es El Árbol de la Vida, composición alegórica de Cristo en la Cruz, que es un esquema arbóreo con seis roleos enmarcando a los sacramentos.

 

- Costado izquierdo del atrio

En el costado izquierdo del atrio están las capillas abiertas y una construcción de siete arcos de medio punto. Debió haber sido una escuela o un hospital. Es de grandes dimensiones.

Al fondo en la esquina izquierda del atrio hay una capilla que tiene la forma de una capilla posa.

Los siete arcos de la escuela u hospital, y la pared izquierda de la iglesia con la portada lateral, las ventanas, los contrafuertes y las almenas. 

 

- Iglesia

Exterior

 

La fachada lisa tiene tres elementos; la portada; la ventana del coro y una espadaña de remate.  

La portada de estilo renacentista tiene un cuerpo y tres calles. En la central un arco de medio punto que descansa sobre jambas decoradas.

 

En las calles laterales, en medio de dobles columnas, están las esculturas de san Pedro y san Pablo, colocadas en peanas cónicas decoradas con querubines y cubiertas por un dosel.

 

Sobre las columnas descansa un entablamento y tres hornacinas con esculturas del Niño Dios al centro y ángeles músicos en los extremos. Arriba la ventana del coro, un arco de medio punto alargado en medio de una estructura con frontón triangular.

 

En la parte superior una espadaña con siete arcos de medio punto con campanas. El del centro es más grande y los dos de los extremos son diferentes. A la izquierda de la fachada hay un contrafuerte de piedra.

Costado izquierdo de la iglesia con la portada lateral, las ventanas, los contrafuertes y las almenas. Todo de piedra aparente. Una plataforma, para resolver el desnivel del atrio con la puerta.

Fachada lateral izquierda de estilo renacentista. Es un rectángulo invertido en medio de pilastras. En la parte superior un frontón triangular.

Ventana arremetida que es un arco de medio punto alargado. En la parte más alta una serie de almenas a lo largo de toda la estructura de la iglesia. Contrafuertes.

Pared derecha del convento. Una entrada que pudo ser la salida a la huerta y un contrafuerte con arco.

 

Interior

La planta es de una nave con techo de cañón corrido. El espacio anterior al ábside tiene en el techo crucería ojival de tipo gótico. El techo del ábside tiene casetones. Un arco triunfal que se asienta sobre pilastras divide estos dos espacios de la nave.

Techo del ábside con los casetones.

 

 

En el interior hay siete altares. El mayor y cuatro altares barrocos dorados de principios del siglo XVIII sobre la pared derecha. En la pared izquierda dos altares, uno barroco de principios del siglo XVIII y otro neoclásico de finales del siglo XIX.

Cenefa del siglo XVI en las paredes de la iglesia. Tiene una parte central enmarcada por otras dos cenefas que forman un todo. En la parte central un niño o ninfo, entre plantas y aves. Predomina el color rojo y verde.

 

- Altar mayor

El altar mayor, el retablo de los Santos Reyes, es una obra de Salvador de Ocampo. En el contrato se firma el 5 de diciembre de 1696, para entregar el trabajo el 6 de enero de 1698. La obra descansa sobre un banco o basamento de madera, tres cuerpos y un remate; en sentido vertical se distinguen cinco calles. La del centro está ocupada básicamente por relieves; las calles intermedias son de menor anchura y alojan esculturas. En las de los extremos destacan seis grandes pinturas.

 

Las pinturas, son las que realizó Nicolás Rodríguez Juárez y representan pasajes de la vida de la Virgen y de Jesucristo. Su orden es el siguiente: Adoración de los PastoresLa CircuncisiónLa AscensiónNacimiento de la VirgenPresentación de la Virgen al templo y La Asunción. La parte central del primer cuerpo ha sufrido una seria modificación. En lugar de las esculturas originales se ha colocado una imagen de la Inmaculada Concepción. En cuanto a las esculturas, se conservan las siguientes: Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Sahagún y San Guillermo de Aquitania, San Nicolás de Tolentino, Santa Mónica y Santa Clara de Montefalco.

 

Retablos del lado derecho

 

> Retablo de San José

 

Se levanta sobre un basamento de mampostería. Las pinturas se atribuyen a Nicolás Rodríguez Juárez. Tiene tres cuerpos con tres calles que se dividen por columnas salomónicas. En la calle central en primer cuerpo la imagen de san José con el Niño Dios; en el segundo los Desposorios de la Virgen y en el tercero la Virgen de Guadalupe.

 

En la calle lateral derecha encontramos tres lienzos con escenas dedicadas a san José: el Sueño de san Joséla Huida a Egipto y la Muerte o Tránsito de san José. ​ En la calle lateral izquierda, encontramos las escenas correspondientes a la vida de la Virgen: el Nacimiento de la Virgen María, Jesús entre los Doctores la Sagrada Familia.

 

> Retablo de San Nicolás Tolentino

Se levanta sobre un basamento de mampostería. Tiene tres cuerpos y en dos de ellos hay tres calles que se dividen por columnas salomónicas. En la calle central en primer cuerpo la imagen de san Nicolás Tolentino, en las calles laterales cuadros. En el segundo un cuadro en la calle central y en las laterales dos cuadros en cada una. El tercer cuerpo, que es el remate, un cuadro.

 

> Nuestra Señora de la Soledad

Existe un contrato de 1723 donde se dice que Francisco Martínez asume el compromiso de "intervenir" un retablo dedicado a Nuestra Señora de los Dolores, para que ahora esté bajo la advocación de Nuestra Señora de la Soledad. Se levanta sobre un basamento de mampostería. Tiene tres cuerpos con tres calles.

 

La temática de las esculturas y de las pinturas es la Pasión de Cristo. En la calle central, en el primer cuerpo un nicho que aloja una escultura de Nuestra Señora de la Soledad; en el segundo cuerpo una imagen de un Ecce Homo y en el tercero, la pintura de un Calvario.

 

En las calles laterales de ambos cuerpos encontramos seis pinturas. Los temas tratan diversos momentos de la Pasión de Cristo. ​La lectura de cada uno de los pasajes es de izquierda a derecha a partir del banco para terminar en el remate; por tanto, el orden a seguir es el siguiente: Ecce Homo; Jesús recibe la Cruz; Jesús ayudado por el Cirineo; La Verónica enjuga el rostro de Cristo; Jesús es clavado en la Cruz; Cristo es elevado en la Cruz; Los soldados sortean las vestiduras de Cristo; Jesús entrega a María a Juan, y por último El Calvario.

 

> Retablo de Jesús Nazareno

Su estructura consta de un banco, dos cuerpos y un remate. En sentido vertical se distinguen tres calles; las del primer cuerpo se dividen mediante columnas salomónicas, con capitel corintio. En el segundo nivel dobles pilastras que se mantienen en eje con los soportes inferiores.

 

El banco o predela, también se divide en tres calles: la del centro presenta un hueco ocupado por una imagen de la Virgen María, y las laterales se ornamentan con tarjas y relieves de vegetales. La calle central del primer cuerpo la escultura de Jesús Nazareno; en el espacio correspondiente al segundo nivel, encontramos una pintura con la representación de La Piedad.

 

Las calles laterales de ambos cuerpos se destinaron para alojar cuatro pinturas, dos por cada lado. Los temas representados cuatro momentos de la Pasión de Cristo. ​A partir de la calle izquierda y hacia arriba -en el sentido de las manecillas del reloj-, la secuencia es la siguiente: Oración en el Huerto; Flagelación; Ecce Homo y Cristo elevado en la Cruz. El remate mixtilíneo tiene teres pinturas en forma de óvalo.

 

Retablos del lado izquierdo

 

> Retablo de Jesús Crucificado

Es un trabajo de finales del siglo XVIII. Tiene dos cuerpos con tres calles. En el primero en la calle central un crucifijo en un nicho peculiar. En las calles laterales adornos. En el segundo cuerpo al centro una pintura y en las calles laterales dos pinturas.

 

> Retablo de la Virgen de Fátima

El retablo es de finales del siglo XIX. Es de manera laqueada en blanco. No tiene mayor valor artístico. Se levanta sobre un basamento de madera donde está el altar y el sagrario. Tiene dos cuerpos y un remate. En la calle central del primero una estructura, a la manera de un nicho con la imagen de la Virgen de Fátima. El techo es una media naranja y en la parte de arriba rayos de luz y nubes. En las calles laterales cuadros. En el segundo cuerpo la calle central es continuación del elemento de la primera. En las calles laterales cuadros. El remate es un frontón triangular. 

El coro. Hay un órgano que existen documentos que prueban se compró a finales del siglo XVI. En el bajo coro, dividido por unas nervaduras, hay imágenes de querubines. El techo es azul y los querubines son rojos. Obra del siglo XVI. 

Sacristía

 

 

- Convento

El patio es cuadrado y tiene claustro bajo y alto. El estilo es renacentista. En el claustro bajo hay cuatro arcos de medio punto en cada uno de sus lados. Son lisos y se asientan sobre pilastras. Entre cada uno hay contrafuertes. El techo de las galerías es de cañón corrido y están decorados con murales. El claustro alto tiene seis arcos de medio punto en cada uno de sus lados. Son estilo renacentista. 

En la pared arriba de los arcos hay tres gárgolas en cada lado. 

 

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En las esquinas del claustro bajo hay murales que representan, de un lado, a un evangelista y del otro, en contraesquina, a un doctor de la Iglesia. Se encuentran: san Gregorio con san Marcos; san Jerónimo con san Mateo; san Juan Evangelista con san Agustín; san Lucas con san Ambrosio. En la parte superior los temas corresponden a pasajes del Antiguo y Nuevo testamento; uno está destruidos y el resto corresponde a El prendimiento, El sacrificio de Isaac, El camino hacia el calvario, La destrucción de la Serpiente de Bronce, Jesús muere en la cruz, La expulsión de Jonás y La Resurrección. En el claustro alto se pintaron escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Se encuentran muy deterioradas.

Galería del claustro bajo con techo de cañón corrido con murales de figuras geométricas.

En cada una de las cuatro esquinas de las galerías del claustro bajo hay una crucería de nervaduras estilo gótico.

Cenefa en las paredes de las galerías del claustro bajo. Los motivos son vegetales.

Sala De Profunis

 

La sala De Profundis con una columna al centro. El techo de bóveda de cañón corrido. Una cenefa recorre toda la sala y sobre esta hay otros murales. Figuras geométricas y plantas. Han sido restaurados recientemente.  

Sala, ahora utilizada como bodega. Mural del techo.

Escalera que une los dos claustros. Murales en el techo.  

Las representaciones pictóricas de la escalera, en mal estado, con dos temas capitales para la vida del monje: La Castidad y de la Paciencia. Ambas virtudes debían de ser ejercitadas ante las seducciones del mundo. Para el Triunfo de la Castidad se puso como prototipo a José el soñador, que desfila triunfante en primer término, cabalgando sobre un buey.

 

Para identificar al personaje se puso en el ángulo superior izquierdo la representación de sus hermanos vendiéndole a unos mercaderes egipcios. La representación del Triunfo de la Paciencia, en la que la protagonista, sedente y armada, desfila con sus atributos en un carro tirado por la Esperanza y el Deseo.

Comentario

 

Aquí en 1536 llegan los agustinos Juan de Sevilla y Antonio de Roa. La construcción del conjunto conventual inicia en 1539 una vez que se abandona el convento La Comunidad.

 

La iglesia se empezó a levantar en 1553 y se concluye hacia 1569. En una pintura de la portería está inscrita la fecha del 7 de noviembre de 1577. Ahora el convento está habitado y adscrito a la Provincia Agustina de México de la Orden de San Agustín (OSA).

Edward James y Plutarco Gastélum en Xilitla

Rubén Aguilar Valenzuela 

Lo primero que hay que decir del libro de Irene Herner, Edward James y Plutarco Gastélum en XilitlaEl regreso de Robinson (Fundación Pedro y Elena Hernández A.C., Gobierno de San Luis Potosí y Conaculta, 2011) es que se trata de un objeto de arte. El diseño es de Agustín Azuela de la Cueva y cada página está cuidada al detalle.

 

El texto es la tesis de Herner para obtener el grado de doctora en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Sociología del Arte, por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

La investigación tiene diversos objetos de estudio que forman un todo perfectamente integrado. Está la biografía de Edward James, de Plutarco Gastélum y su familia, la relación personal que se establece entre los dos y el trabajo conjunto en Las Pozas en Xilitla, San Luis Potosí.

 

Y Herner, para entender la dimensión de la obra realizada por James y Gastélum, también se adentra en el surrealismo y los surrealistas. Su trabajo es un enorme coro polifónico que se integra con muchas voces, que cantan en diversos tonos.

 

La manera como la autora aborda los diversos objetos de estudio con sus distintas capas, siempre yendo hacia lo más profundo, es muy original y como tal constituye un aporte al método de investigación, que resulta original y novedoso.

 

Herner reconstruye la vida del poeta surrealista Edward James, que hereda una gran riqueza familiar, a partir de una enorme revisión documental de textos que nunca se habían publicado que encuentra en maletas olvidadas, por décadas, en la casa de James en la selva de Xilitla. Hay cartas, poemas y textos autobiográficos.

 

La filosofía de vida de James es la de ser libre y salirse de toda convención social, de hacer todo lo que quiere. En Las Pozas, en Xilitla, encuentra un lugar ideal, en medio de la selva tropical, donde puede vivir aislado, tal como desea y disfruta. Gozar de la naturaleza, de la lluvia, de la vista y el canto de los pájaros y bañarse desnudo en el río.

 

Está la relación de amistad y mecenazgo que James establece con los surrealistas René Magritte y Salvador Dalí. Y la amistad profunda con Leonardo Carrington con la que mantiene una intensa correspondencia. Su afición a las artes plásticas y la compra y colección de grandes pintores de su época, entre ellos Picasso.

 

La frustración permanente de James de no ser reconocido como un poeta surrealista, que lo era, sino más bien solo como un rico excéntrico, que puede pagarse todos sus caprichos y que se convierte en reconocido mecenas de los artistas surrealistas que necesitan de su apoyo económico.

 

En Cuernavaca, Morelos, conoce a Plutarco Gastélum, un telegrafista de Sonora. Entre ambos se establece una relación que va más allá de la amistad, para convertirse en amantes. James lo convence de que se vaya a vivir a Xilitla y que lo ayude a adquirir la propiedad de Las Pozas, y luego a construir las obras que va imaginando, que resulta un trabajo conjunto, expresión de su relación.

 

El matrimonio de Gastélum con una mujer de Xilitla, el nacimiento de sus hijos. La relación de James con el matrimonio y la familia. Su protector y benefactor. Los viajes juntos a Europa. Las tensiones en la compleja relación entre James y Gastélum. Los amantes, los amigos, los compañeros de trabajo.

 

La construcción por treinta años de las 36 estructuras surrealistas de Las Pozas en un espacio de 40 hectáreas. Una combinación original de estilos donde el neogótico está siempre presente. Es, dice, Roger Bartra, un recordatorio "del hombre salvaje europeo... ha impulsado el eje más importante del arte vanguardista del siglo XX. Es la renuncia al principio de representación o reproducción y el desecho de los códigos tradicionales de comunicación visual".

 

La obra de James, con la ayuda de Gastélum, es expresión de un rebelde que se opone a la modernidad que todo lo homogeniza. Su obra, también su vida, van a contracorriente de las tendencias hegemónicas. El peregrino en busca del paraíso perdido edifica, paso a paso, a través de los años, una obra personal y única, que se inscribe en el surrealismo.

 

Esas estructuras son poesías realizadas en cemento. La poesía de James aquí adquiere otra forma de expresión, pero no deja de ser poesía. La naturaleza le ofrece la materia prima para hacer realidad sus fantasías. Y sin orden previo ni mapa de navegación empieza a remodelar el entorno. Dice Herner: "La idea de hacer una arquitectura escultórica como apropiación del concepto de jardín inglés con sus ruinas románticas fue surgiendo con el tiempo, al azar".

 

"La arquitectura se convierte en pasajes de un espacio a otro, en laberintos de pasillos marcados por formas escultóricas de extraña simbología que evocan composiciones pictóricas de naturalezas muertas, escalinatas defunción onírica, cuya inconsciencia las hace topar con el cielo para caer al infinito, puentes para una vida imaginaria. Entradas y salidas, el propio vértigo está construido en Las Pozas. Patios, contrafuertes y arcadas, bóvedas y estanques, un cuarto oscuro, pero con chimenea, encajes, floreteos y agujas góticas, que evocan las crestas de las pirámides mayas del Petén...", afirma Herner.

 

El texto de Herner es un referente para conocer y entender la vida y la obra de Edward James. Abarca un abanico muy amplio y profundo de experiencias, encuentros, relaciones y trabajos. Y también para comprender la importancia de las esculturas de Las Pozas en el ámbito de la producción artística del surrealismo. Es un libro original, de un contenido extraordinario y de una gran belleza visual. Gocé de la lectura y aprendí mucho.

 

Edward James y Plutarco Gastélum en Xilitla

El regreso de Robinson

Irene Herner

Fundación Pedro y Elena Hernández A.C., Gobierno de San Luis Potosí y Conaculta

México, 2011

pp 278  

 

La llegada de los jesuitas a América

Rubén Aguilar Valenzuela 

En 1568 la Compañía de Jesús funda su primera provincia en América, que es la del virreinato del Perú. El virrey Francisco Álvarez de Toledo (1515-1582), solicita al general de los jesuitas, san Francisco de Borja (1510-1572), su envío al Perú.

 

De Borja y Toledo, fueron miembros del séquito del emperador Felipe II, donde se conocen y traban amistad. De Borja, pariente del papa Alejandro VI, en 1546, a la muerte de su esposa, decide ingresar a la Compañía de Jesús.

 

El duque de Gandía, que renuncia a sus títulos, es el tercer general de los jesuitas después de san Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Orden, y Diego Laínez (1512-1565), del grupo inicial que da origen a los jesuitas.

 

San Ignacio ya antes había aprobado el envío de jesuitas al Perú, pero el intento se frustró en dos ocasiones. De Borja decide mandar un grupo inicial de siete jesuitas, cinco sacerdotes y dos hermanos coadjutores. En 1569 llegan otros 20 jesuitas.

 

En un principio establecen las casas de Lima, Cusco y Arequipa y el Colegio Máximo de San Pablo en 1568, que fue seminario y colegio católico. En la provincia del Perú ocurren muchas de las creaciones iniciales de los jesuitas en América.

 

Una de las fundamentales, que tendrá un gran impacto en todo el Continente, es hacerse cargo de misiones de manera permanente entre los indígenas. En 1576, los jesuitas en Perú debaten sobre esta posibilidad.

 

El provincial, en ese momento José de Acosta (1540-1600), un humanista de la Escuela de Salamanca, decide asumir esta nueva tarea. Así, se hacen cargo del pueblo de Juli, en las cercanías de lago Titicaca, habitado por pobladores lupacas. Aquí antes trabajaron los dominicos.

 

Como provincial toma decisiones de carácter antropológico y etnológicos que dan forma al proyecto, cuenta con la notable gestión del jesuita Diego de Torres Bollo, sostén de la misión de Juli y primer provincial en las reducciones de Paraguay.

 

El objetivo es dar inicio a un proyecto misional, propio y original de los jesuitas, que contempla la evangelización, el desarrollo social y cultural y también espacios de autonomía política-administrativa de los indígenas y sus comunidades.

 

La Compañía de Jesús inicia aquí su extraordinario trabajo misional entre los diferentes pueblos indígenas de América, que continuará en forma ininterrumpida hasta su supresión de los territorios de la corona de España en 1767.

 

En la misión de Juli se estructura las bases de la estrategia que después, con variantes, se aplicará en todo el Continente. Aquí, los jesuitas hablan de que trabajan con el "pueblo santo".

 

El nuevo proyecto misional se propone construir una utópica comunidad cristiana, que proponía trabajar sobre una nueva escala de valores donde, entre otras cosas, no existiera la acumulación.

 

Desde un inicio, el proyecto misional se enfrenta a la realidad estructural de la injusticia, y también a problemas políticos y culturales. Los propios jesuitas de la época son autocríticos de la realización de su proyecto, pero también son conscientes de su éxito.

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