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¿El presidente violenta el proceso electoral?

Rubén Aguilar Valenzuela

El pasado cuatro de diciembre la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral (INE) dictó medidas preventivas contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Le pedía que se abstuviera de hacer comentarios sobre el proceso electoral, que ya está en marcha, y que con sus declaraciones podría violar el artículo 134 de la Constitución.

El INE atendió la solicitud del PRD, del PAN y de 12 diputados federales, quienes denunciaron al presidente por el uso indebido de recursos públicos, promoción personalizada y llamado indebido al voto.

La demanda refiere a declaraciones que el presidente hizo entre el 27 y el 30 de noviembre en Baja California y en la Ciudad de México, donde habló sobre alianza electoral de la oposición y promovió el voto a favor de Morena.

La Comisión no aceptó las quejas por promoción personalizada y por uso indebido de recursos públicos, pero sí dio lugar al llamado indebido al voto.

Al considerar que el presidente interviene en el proceso electoral, afecta la equidad y puede influir en las preferencias de los votantes. Se le pide no incurra en esas faltas.

En junio, en el proceso electoral pasado, el presidente también se metió a la contienda y en esa ocasión el INE le recordó sus obligaciones y las prohibiciones a las que está sujeto por los principios que señala la Constitución.

Este siete de diciembre, el presidente en la mañanera se manifestó en contra de los señalamientos el INE y acusó a los consejeros de atentar contra su libertad de expresión. Ese día volvió a meterse al proceso electoral y criticó la alianza de los partidos de oposición.

El ocho de diciembre, la Consejería Jurídica de la Presidencia impugnó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la resolución del INE. Argumenta que los dichos del presidente de ninguna manera interfieren en el proceso electoral.

La sala superior del TEPJF, el 14 de diciembre, revocó las medidas dictadas por el INE que ordenaban al presidente abstenerse de declaraciones de carácter electoral.

En la sentencia plantean que no se pueden emitir medidas cautelares sobre "actos futuros de realización incierta" y reclama al INE "por no ajustarse a criterios establecidos por la sala superior".

La sentencia también señala la necesidad que todos los integrantes del Poder Ejecutivo, en los tres niveles de gobierno, se abstengan de intervenir en los procesos electorales.

Lo que se debe de esperar del proceso electoral, que ya empezó y termina en junio del 2021, es que se establezca un círculo perverso que se inicia con declaraciones de carácter electoral por parte del presidente.

Luego viene el reclamo de la oposición al INE, para que haga valer la ley. Éste ordena al presidente no intervenir en el proceso electoral, luego Consejería Jurídica de la Presidencia se inconforma con la resolución y presenta su reclamo al TEPJF que finalmente dicta sentencia.

Queda en duda el carácter de las resoluciones del TEPJF: ¿Serán independientes al Poder Ejecutivo? ¿Se harán valer? Está también en duda si el presidente, en caso de que las sentencias no le favorezcan, deje de meterse al proceso electoral o sin más seguirá violando la ley.

Está también en duda cuál será la actitud de los gobernadores y presidentes municipales en caso de que el presidente no se sujete a las advertencias del INE y a las sentencias del TEPJF. ¿Optarán por meterse al proceso?

Exceso de muertes

Rubén Aguilar Valenzuela
Al cierre del 2020 habrá un "exceso de fallecimientos" de 280,000 personas con respecto al 2019, afirma Raúl Rojas, matemático de la Universidad Libre de Berlín (El Universal, 26.11.20).

La cifra se obtiene al comparar las actas de defunción del presente año con las del anterior. Es un dato, dice Rojas, mucho más confiable que las cifras oficiales de las muertes causadas por el Covid-19 que ahora suman más de 110,000.

Para la Secretaría de Salud solo se reconoce como muerte por Covid-19 si al fallecido se le aplicaron pruebas, para detectar la presencia del virus. Y se sabe que existe una política de no hacer pruebas.

La persona que murió por esa causa, pero no se le aplicó la prueba, no cuenta como víctima de la pandemia en la estadística oficial. Es una manera de tratar de esconder la gravedad de la tragedia.

Así, afirma Rojas, tenemos dos países: "Por un lado, el país de la Secretaría de Salud, donde se muere un cierto número de personas con prueba de Covid-19. Y por otro lado tenemos el mundo real, en el que el número de decesos es 2.5 veces mayor que la cifra oficial".

Rojas plantea que el margen de error de sus cálculos ronda en el 7 % que es sustancialmente menor al 150 % que tiene el dato de decesos oficiales por Covid-19.

El matemático se extraña, yo también, de que las actas de defunción que muestran el "exceso de fallecimientos" son públicas y están a la vista, pero los medios no hacen referencia a ellas.

Informan solo de las cifras oficiales con lo que se hacen caja de resonancia de los números que el gobierno quiere se manejen sobre la pandemia, para esconder la dimensión de la tragedia.

Y cuando el presidente López Obrador y López-Gatell, responsable de la pandemia, hablan de que "México le está dando un ejemplo al mundo" ese, afirma Rojas, "consiste en ocultar la dimensión del problema, así es, México es líder, como ya mostró el New York Times con su tabla de subregistro mundial de decesos de Covid, en donde nuestro país es el puntero en número absolutos, y por mucho".

En versión de Rojas, que comparto, los gobiernos populistas como el que ahora hay en México "privilegian la agenda política, pasando por encima las penurias impuestas por la pandemia, evidenciando una falta de empatía por las víctimas".

Y añade, que "el Covid-19 ha puesto en claro que las desigualdades sociales tienen desenlaces fatales para los más pobres y que como dijo Bonaventura de Sousa Santos (...) es muy cruel: "enseña matando". De manera que la conducción frívola del problema tiene resultados mortales y nos pone frente a un problema ético, el cual es precisamente el punto ciego del populismo".

Rojas asegura que "para los populistas latinos o norteamericanos, todas esas personas que tendrían que morir hasta alcanzar la inmunidad de rebaño no cuentan más que como huestes de una gran causa. En México, en particular, esté en curso uno de los más grandes experimentos mundiales para alcanzar la inmunidad de rebaño".

La política del presidente y de López-Gatell, el encargado de la pandemia, solo merece el calificativo de criminal. Y ese calificativo ya se lo he odio decir a altos funcionarios de salud y de relaciones exteriores del actual gobierno. Por diferentes razones no lo van a decir en público, pero lo piensan y lo comentan entre sus colegas.

Fratelli Tutti

Rubén Aguilar Valenzuela
San Francisco de Asís utilizaba con frecuencia la frase Fratelli Tutti (Hermanos todos) y es el nombre que el papa Francisco ha puesto a su tercera encíclica que lleva como subtítulo Sobre la fraternidad y la amistad social (Vaticano, 2020).
 
Para el papa es inspiración la figura del fundador de los franciscanos en el siglo XII. El documento lo firmó el pasado primero de octubre sobre la tumba de san Francisco en su natal Asís.

La encíclica se ubica en el contexto de la crisis del Covid-19 y propone lo que debería ser cada sociedad nacional y el sistema mundo después de la pandemia. Es un documento de análisis y de propuesta. Uno que ofrece horizonte e inspira.

Se presenta un diagnóstico de lo que según el papa no está funcionando a nivel económico, político y social en la dimensión personal, comunitaria, nacional e internacional. Ofrece una serie de propuestas ante esta problemática inspiradas en el Evangelio y otras fuentes humanistas.

Es una puesta al día del pensamiento social cristiano que en la  época moderna tiene su antecedente más sólido y acabado en la encíclica Rerum Novarum de Léon XIII publicada en 1891.

Se podría decir que la propuesta del papa es utópica, pero él sostiene que la fraternidad, tema central de la encíclica, es posible y que es la base indispensable para que el mundo cambie. Para eso se requiere que a nivel comunitario, nacional e internacional nos reconozcamos como hermanos.

Hay una crítica abierta al populismo y al neoliberalismo. Las propuestas que hace el papa se podrían inscribir en el marco de la social democracia o de un socialismo democrático.

Critica también a los nacionalismos cerrados, egoístas y excluyentes, a las potencias hegemónicas, a políticos que manipulan e indoctrinan a la población y a todos los que depredan la naturaleza.

Habla sobre el derecho de los migrantes a buscar una vida mejor y al derecho que tienen los indígenas de que se respeten su tierra, cultura y costumbres. Habla también de los derechos de las mujeres.

Ofrece su concepción del pueblo que ciertamente no coincide con la de los actuales populistas de izquierda y de derecha. Plantea la necesidad urgente de acabar con la pobreza que ahora padecen millones de personas.

En la encíclica dialoga con el imán Ahmad Al-Tayyeb con quien se encontró en 2019. A él se le considera como la máxima autoridad islámica suní que es la mayoritaria.

Él, en El Cairo, Egipto, está a cargo de la mezquita de al-Azhar y es rector de la Universidad de al-Azhar que se funda en el 975, dos siglos antes de las primeras universidades europeas.

La encíclica invita al diálogo ecuménico e interreligioso que lleven a la acción común en la construcción de un mundo más justo y fraterno.

El tono de la encíclica es muy personal y da lugar a la manera de expresarse del papa. Como la encíclica Laudato Si se aleja de las formas y el lenguaje clerical. La versión original se publicó en español.

La encíclica está llamada a provocar la discusión y grandes cambios en el pensamiento social de la Iglesia. Seguramente encontrará resistencia en los sectores más conservadores de la institución, pero también aceptación en el sector mayoritario y simpatía entre amplios sectores de las otras iglesias y de los no creyentes.

Fratelli Tutti
Papa Francisco
Vaticano, 2020
pp. 127


 

19 desapariciones diarias

Rubén Aguilar Valenzuela
En los dos primeros años del gobierno del presidente López Obrador han desaparecido 19 personas cada día, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL) elaborado por la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Búsqueda.

Así, entre el 1 de diciembre de 2019 y el 1 de diciembre de 2020, desaparecieron 14,543 personas. En 2019 fueron 8,717 y en 2020 sumaron 5,826.

En el mismo lapso en el gobierno del presidente Peña Nietro fueron 9,104 y en el del presidente Calderón 1,677. El crecimiento en estos dos últimos años ha sido exponencial.

El 24 marzo de 2019 en Palacio Nacional, cuando se reinstaló el Sistema Nacional de Búsqueda, el gobierno se comprometió a terminar con las desapariciones. No ha sido así.

Hay una relación directa entre el aumento de los niveles de violencia, que ahora son mayores a los sexenios anteriores, y el crecimiento de las desapariciones.

En el caso particular de Jalisco y Guanajuato, los estados con el mayor número de víctimas, se asocia a la disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL).

Las diez entidades federativas con más casos son: Jalisco (3,547); Guanajuato (1,231); Sonora (1,215); Tamaulipas (1,209); Ciudad de México (1,195); Nuevo León (834); Sinaloa (816); Michoacán (763); Guerrero (466) y Chihuahua (401).

Y las diez con menos son: Aguascalientes (3); Campeche (6); Tabasco (15); Tlaxcala (18); Nayarit (36); Querétaro (41); Oaxaca (48); Chiapas (77); Baja California (79) y Durango (82).

Los colectivos familiares que buscan a sus seres queridos que han desaparecido afirman que las autoridades federales, estatales y municipales no tienen una estrategia de prevención y atención a los casos.

Y se quejan de que las autoridades, por lo mismo, nunca actúan con la rapidez requerida. Cuando llegan las denuncias no les hacen caso o las dejan de lado y  cuando reaccionan es ya muy tarde.

A pesar de la gravedad creciente del problema el tema no está en la agenda de las prioridades del gobierno. El presidente nunca hace referencia a él. Simplemente lo ignora.

Hay una falta absoluta, insensibilidad y de empatía con los familiares de las víctimas. Los colectivos de desparecidos lo registran y lo dicen.

Es uno más de los muchos problemas que la actual administración no ha sabido hacer frente. Ahora es mucho mayor que en los gobiernos anteriores. Las expectativas eran otras.

Morir en México

Rubén Aguilar Valenzuela
El documental Las tres muertes de Marisela (México, 2020) del director Carlos Pérez Osorio narra la lucha de Marisela Escobedo Ortiz (1958-2010), para que se lleve a prisión al asesino de su hija, misión que termina con su asesinato.

Rubí Marisol Fraire, una adolescente, la hija menor de Marisela, fue asesinada en 2008 por su pareja, Sergio Rafael Barraza, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Las autoridades no investigan y es ella la que lo hace. Barraza, por fin es arrestado, pero los tres jueces en el juicio oral declaran que no hay pruebas para declararlo culpable.

Estas son evidentes; el mismo confiesa haberla matado, da el dato del lugar que la enterró y en el juicio pide perdón a la madre por su crimen, pero aún así los jueces lo absuelven de manera inexplicable.

En esa ocasión ella declara: "Me la volvieron a asesinar estos jueces, le volvieron a dar muerte con su veredicto. Fue un teatro; los payasos fuimos nosotros y los que se rieron fueron ellos" a partir de ese momento se convierte en una activista que la vuelve un símbolo en la lucha contra los feminicidios.

Marisela presiona a las autoridades y logra que se restablezca el juicio y los nuevos jueces, ante la contundencia de las evidencias, condena a Barraza, pero este ya había huido.

La madre de Rubí, ante la indiferencia de las autoridades, inicia la búsqueda del asesino de su hija. Una vez más lo encuentra, esta vez en Zacatecas.

Da parte a las autoridades que realizan un operativo desastroso, de aficionados incompetentes, y una vez más huye. Para ese tiempo, él ya se ha ligado con uno de los cárteles del narcotráfico.

Marisela sigue su lucha y se instala en plantón permanente frente al Palacio de Gobierno en Chihuahua. Las autoridades en su indiferencia, incapacidad y cinismo no hacen nada.

El 16 de diciembre de 2010 Marisela Escobedo es asesinada por un sicario del crimen organizado frente al Palacio de Gobierno en pleno centro de la ciudad.

Pérez Osorio arma un rompecabezas con múltiples piezas. En esa construcción es fundamental la recuperación de los testimonios de Marisela y el registro de sus actividades que reclaman justicia y denuncian los feminicidios.

En el documental está la voz de las autoridades, que revelan insensibilidad e incapacidad, y siempre, de una u otra manera, se justifican y nunca asumen su responsabilidad. Está también el testimonio de sus hijos y de otros familiares.

Marisela describe su lucha: "Le he perdido el miedo a todo. Le he perdido el miedo a la muerte, que es lo peor que me podría suceder. He enfrentado a las autoridades. He enfrentado al gobernador. He enfrentado a quien se me ha puesto enfrente y quiero que mi hija, donde quiera que esté, sepa que la amo, que no voy a dejar de luchar hasta que se le haga justicia."

Ella, con su convicción y activismo, puso en evidencia, más que nadie, las fallas del sistema judicial en el país, la incapacidad de los ministerios públicos, de las policías y también la escaza o nula voluntad política de las autoridades para resolver los casos.

La estructura de la narración se basa en la investigación de la periodista Karla Casillas Bermúdez, "Las tres muertes de Marisela Escobedo" un poderoso relato, a partir de un caso concreto, sobre la impunidad ante los feminicidios que siguen creciendo.

El documental impacta y provoca la indignación. El director logra una narrativa, sin ser sentimentalista, que sí interpela a la conciencia y a las emociones. Es una poderosa denuncia al sistema judicial en México. Es, sobre todo, un homenaje a esta extraordinaria mujer. (Se puede ver en Netflix)

Las tres muertes de Marisela Escobedo
Título original: Las tres muertes de Marisela Escobedo
Producción: México, 2020
 
Dirección: Carlos Pérez Osorio
Guion: Carlos Pérez Osorio
Fotografía: Axel Pedraza 
Música: Armado López
Actuación: Marisela, sus hijos, autoridades y diversas personas implicadas

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