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Secuestro y extorsión de mujeres

Rubén Aguilar Valenzuela 
En enero de 2020 fueron secuestradas 37 mujeres, que es 32.1 % más alto que en diciembre pasado cuando fueron 28, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

La cantidad es mayor a la de todos los meses de 2019 cuando el promedio mensual fue del 34 %. En los últimos cuatro años el secuestro de mujeres ha crecido en 27 % al pasar de 342 víctimas en 2015 a 413 en 2019. En 2016 fueron 384, en 2017, 369 y en 2018, 404.

En enero son trece los estados que tuvieron por lo menos un caso. El mayor número de secuestros corresponde al Estado de México (10), Morelos (5) y Veracruz (4).

La Ciudad de México, Tabasco y Zacatecas tuvieron cada uno tres casos. Con dos casos están Aguascalientes y Michoacán. Y con un caso Guanajuato, Oaxaca, San Luis Potosí y Quintana Roo.

En 2019 los estados con el mayor número de secuestros de mujeres fueron: Veracruz (89), Estado de México (57), Ciudad de México (55), Morelos (24), Puebla (18), Guanajuato (16), Quintana Roo (16) y Zacatecas (15), según la organización Alto al Secuestro.

La Ciudad de México y Veracruz son los principales focos rojos al pasar, en el primer caso de 21 en 2018 a 55 en 2019, y en el segundo de 58 a 89 respectivamente. Le sigue el Estado de México donde las víctimas pasaron de un año al otro de 46 a 57.

El 90 % de las mujeres secuestradas sufrieron violación sexual y menos del 7 % denunció el hecho. En otros artículos se ha explicado por qué las mujeres no denuncian las agresiones de las que son víctimas.

De 2015 a 2019, el número de las extorsiones de mujeres creció en 73.1 % al pasar de 1,739 en 2015 a 3,102, en 2019.

En enero de 2019 los estados con el mayor número de extorsiones fueron el Estado de México (79), Veracruz (31), Jalisco (24), Nuevo León (19) y Ciudad de México (15). Les siguen Guerrero (10), Quintana Roo (10), Querétaro (8), Baja California (7) y Tamaulipas (7).

Los estados donde no hubo ningún caso de extorsión a mujeres fueron: Yucatán, Tlaxcala, Nayarit, Michoacán, Guanajuato, Coahuila, Chihuahua, Chiapas y Campeche.

Alto al Secuestro sostiene que a pesar del aumento evidente de la violencia contra las mujeres las autoridades no han hecho nada por implementar una estrategia nacional integral para prevenirla y erradicarla. En los hechos, más allá de los discursos, no hay voluntad política, para hacerlo.

De cara a la nueva conciencia de las mujeres sobre el feminicidio y la expresión de nuevos niveles de organización, para dar a conocer esa dramática realidad, los tres niveles de gobierno están obligados a manifestar una más clara voluntad política, para hacer frente al problema y dar a conocer, más allá de los discursos, políticas públicas, para hacerle frente.

Impunidad y "normalización" de la violencia

Rubén Aguilar Valenzuela
En 2018 en el país se cometieron 16 millones 667 mil 291 delitos contra las mujeres y de éstos solo el 7 % fueron investigados, según la última Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad (Envipe), realizada por el INEGI.

Así, son 15 millones 609 mil 239 los delitos que no fueron investigados por el Ministerio Público (MP). En 2018 de un millón 58 mil 52 casos investigados solo 58 mil 228 de los agresores fueron llevados ante un juez.

Una investigación realizada por Alexis Ortiz (El Universal, 27.02.20) da cuenta de que en las últimas cuatro Envipe (2015, 2016, 2017 y 2018) los resultados son exactamente los mismos.

En 2015 hubo 14 millones 297 mil 016 delitos contra las mujeres, en 2016 fueron 15 millones 534 mil 717 y en 2017 sumaron 16 millones 851 mil 404. En esos años solo en el 7 % de los hechos hubo investigación.

Así, en 2015 fueron 64,588 casos, en 2016 sumaron 56,214 y en 2017 llegaron a 52,714. Y de éstos solo entre el 5 % y el 7 % de los presuntos delincuentes fueron presentados a la justicia.

La Envipe señala que en las entidades del país donde más se presentan los delitos contra las mujeres son: Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Puebla, Guanajuato, Baja California, Sonora, Nuevo León y Guerrero.

Y en los estados donde hay menos son: Colima, Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Tlaxcala, Quintana Roo y Yucatán.

Las mujeres no acuden al MP a presentar sus denuncias porque: Considera que es una pérdida de tiempo; no confían en la autoridad; consideran que el delito no tiene importancia; no tienen pruebas que presentar; piensan que es un trámite largo; por miedo al agresor; por la actitud hostil de las autoridades y por temor a ser extorsionadas.

Especialistas en el tema consideran que detrás de las reservas ya señaladas por parte de las mujeres, para denunciar la violencia en su contra, está la visión que éstas tienen, producto de la cultura dominante, de asumir como "normal" que los hombres sean violentos. Así, tienden a minimizar las vejaciones de las que son objeto.

De otro lado está que las instituciones públicas están rebasadas y no están preparadas, para recibir todas las demandas que puedan presentar las mujeres. Ahora sólo se enfrentan al 7 % de los casos y no pueden con ellos. ¿Qué pasaría si les llegan el 20 % o el 30 %?

La evidencia señala que, a más de la incapacidad de las instituciones públicas, está el trato que en ellas reciben las mujeres que se caracterizan por: la discriminación, el prejuicio y los estereotipos. Y a esto, se añaden preguntas como: si está segura quiere denunciar, si no estaba alcoholizada al momento de los hechos o si no tenía una relación con el agresor.

El enigmático caso de Joseph Bloch

Rubén Aguilar Valenzuela  
El controvertido Peter Handke (Austria, 1942) obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2019. Su primera novela de gran éxito fue El miedo del portero al penalti (Alianza editorial, 2019) que se publica en 1970.

En ella, una mañana, al mecánico Joseph Bloch, que antes había sido un famoso portero en un equipo de fútbol, lo despiden de su trabajo. A partir de entonces, para él empieza una nueva vida.

La narración, de esa vida, no tiene ninguna lógica secuencial y tampoco ningún sentido. Las cosas pasan una tras otras solo por que sí. Bloch va y viene sin que nada parezca le interese o tenga alguna relevancia.

Sin más, ahorca a una mujer después de tener relaciones con ella solo porque sí. No hay razón alguna para hacerlo. Solo la ha visto algunas veces en la taquilla del cine.

Los personajes de Handke, lo es Bloch, están desarraigados e indefensos. Están solos e incomunicados. Viven una crisis existencial que enfrentan como marionetas que se mueven solo por moverse.

Nadie los acompaña, no tienen con quien estar. No hay un otro. Viven aislados. Son hijos de una sociedad que no los acoge y que nada les da.

Bloch es un personaje inquieto y angustiado, que deambula por las calles, los hoteles y los restaurantes. Lee el periódico y toma café. No hay nada que lo fije en alguna relación.

Para él, la vida no tiene ningún sentido y tampoco algo que merezca la pena. El problema no es solo el personaje sino la sociedad en la que vive.

Bloch me recuerda a Mersault, el personaje de El Extranjero de Albert Camus, también Premio Nobel de Literatura. Él también es presa de una profunda crisis existencial.

Hay vasos comunicantes entre Mersault y Bloch, entre el existencialismo de Camus y el de Handke. Los dos personajes de la novela, como expresión de la sociedad en la que viven, se mueven en la indiferencia y el sin sentido.

Ellos son hijos de un mundo enajenado e incomunicado que sufre y no se encuentra. ¿Vivir tiene sentido? ¿Y si lo tiene cuál es? ¿Cómo se explican los crímenes de la Segunda Guerra Mundial? ¿Los de ahora?

En las 158 páginas de la novela no hay un espacio en blanco. Un reglón sigue al otro y una página a la otra. No hay descanso. Es una lectura angustiosa. Se avanza en el texto sin que aparezca ninguna historia. Son solo hecho aislados y sin sentido.

El miedo del portero al penalti
Peter Handke
Alianza editorial
Madrid, 2019
pp. 158

 
Versión original: Die Angst de Tormanns beim Elfmeter Erzählung, Suhhrkamp Verlag, 1970, Frankfurt am Main. Traducción del alemán al español de Pilar Fernández Galiano. Primera edición en español 2006.

Feminicidios

Rubén Aguilar Valenzuela
La geofísica María Salguero Bolaños, con sus propios recursos y esfuerzos, ha logrado levantar el mejor instrumento para registrar los feminicidios en México, que es el Mapa Nacional de Feminicidios.

Lo lleva desde 2016 cuando contabilizó 2,400 casos y en 2017 obtuvo la misma cantidad, en 2018 fueron 2,500 y en 2019 subieron hasta los 3,825.

En 2016 se asesinaban entre 5 y 6 mujeres al día y en 2019 ya son entre 10 y 11. En 2016 la mayoría de ellas tenía entre 30 y los 36 años y en 2019 entre 18 y 25 años.

Las cifras de Salguero contrastan con las del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad (SESNS) que para 2016 registra 602 casos; en 2017, 741; en 2018, 891 y en 2019, 976.

El Mapa Nacional de Feminicidios señala a Colima, Chihuahua, Baja California, Jalisco, Guanajuato y al Estado de México como las entidades que registran el mayor número de casos.

Para Salguero, la impunidad absoluta de este tipo de crímenes es lo que explica su aumento y a eso se añade que en la disputa entre las bandas del crimen organizado "las mujeres son vistas como objeto de posesión del rival y para dañarlo asesinas a sus mujeres".

Un estudio del Programa Ciudades y Espacios Públicos Seguros que realiza ONU-Mujeres en cinco ciudades del país: Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Torreón y Puebla señala que el 70 % de las mujeres se sienten inseguras en sus localidades.

El 34.3 % ha sufrido algún incidente sexual a lo largo de su vida. El 30 % en el transporte o el espacio público. El 73.6 % se siente insegura en el trasporte público, el 71.0 % en la calle y el 60.8 % en los parques y centros recreativos.

La gran mayoría de las mujeres víctimas de violencia, el 93.4 %, no la denuncia en razón de: 49.5 % porque considera es algo sin importancia; 15.2 % no sabe a dónde ir para poner la denuncia; 8.9 % por vergüenza; 7.3 % por miedo a las consecuencias y amenazas y el 4.7 % por miedo a que no se les crea o se diga que ellas son las responsables.

El estudio de ONU-Mujer señala que los espacios donde se dan los mayores casos de violencia sexual son el barrio, la calle, el transporte, el entorno laboral, el entorno escolar, los baños públicos y los mercados. Ocurren también en el ámbito familiar.

En la sociedad mexicana la violencia contra las mujeres está "normalizada", dice el estudio, y no hay conciencia de parte de la ciudadanía y de las autoridades, en todos sus niveles, de la gravedad del problema.

Las mujeres en ese entorno, que es semejante en todo el país, ven limitada su libertad que se traduce, entre otras cosas, en no poder movilizarse a donde quieran y a las horas que elijan y tampoco poder expresarse como gusten en el vestir y en lo que dicen.

La vida cotidiana en 2050

Ruben Aguilar Valenzuela

Las proyecciones siempre tienen margen de error en lo más puntual y específico, pero no fallan en señalar las grandes tendencias y los cambios que estos implican en la vida de la sociedad.

La nueva manera de utilizar el carro es un ejemplo paradigmático de lo que va a ocurrir con la vida cotidiana en los próximos 30 años. Lo que ya se sabe va a suceder con el carro va a tener lugar en otros muchos aspectos de la vida cotidiana.

Entre los futurólogos hay acuerdo en que hacia 2050 ya no habrá carros de motores impulsados por combustible fósiles y que éstos solo se podrán ver en los museos. Ya en 2030, en diez años, el 95 % de los kilómetros recorridos por una persona será en carro eléctrico.

El fin del uso del petróleo en los carros, que ahora son el principal emisor de gases de efecto invernadero, va a abatir de los niveles de bióxido de carbono de manera notable.

Los carros ya no tendrán conductor y se manejarán por computadora. Los accidentes de carretera, donde el 99 % son efecto de errores humanos, van a desaparecer y con ello el número de las víctimas fatales.

En la actualidad solo se utiliza el 4 % del tiempo de los carros. Ahora un carro de propiedad privada recorre al año unos 15,000 kilómetros y en el futuro, donde ya no habrá carros privados o solo serán unos cuántos, al año va a recorrer 150,000 kilómetros.

La manera distinta de utilizar el carro y de generar su movimiento va a provocar grandes cambios en el espacio físico de las ciudadanas y también en la atmósfera contaminada de las mismas.

Y va a producir el desplazamiento del 100 % de todos los trabajos relacionados con el carro tal como se realiza el día de hoy.

Esto no es exclusivo de esta actividad. Un estudio de la Universidad de Oxford señala que para 2050 entre el 50 % y el 80 % de los actuales trabajos serán desarrollados por robots.

La nueva realidad mundial, que ya está presente y año con año se va a acelerar, arroja la necesidad de resolver el problema del empleo de manera distinta a como se ha realizado hasta ahora.

Así surge la idea de la renta universal. Son cada vez más los economistas que piensan que, a pesar de sus riesgos, esta medida es la solución al desplazamiento de los empleos y que, para 2050 este tipo de renta estará ya generalizada.

Estas son realidades, no especulaciones, sobre las que se va a discutir mucho en los próximos años. (Con información de Miguel Ángel Criado, El País, Domingo, 12.11.17)

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