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CAPITALES: Acelerar el acceso a la energía sostenible, prioridad en la transición energética

Francisco Treviño Aguirre

 Asegurar el acceso a la energía es necesario para todo ser humano. Según lo establecido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, ya sea por empleo, seguridad, cambio climático, producción de alimentos o aumento de ingresos, el acceso a la energía para todos es esencial. Los mil millones de personas sin acceso a electricidad confiable y moderna y los 3 mil millones de personas que carecen de acceso a formas de alimentarse de manera adecuada, necesitan la energía para superar la pobreza, incorporarse a la economía moderna y alcanzar mejores niveles de vida. Permitir el acceso a energía limpia también es un imperativo climático. Si todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cumplen con los objetivos del Acuerdo de París pero aquellos que no pertenecen a la OCDE para 2030 no cumplen dichos objetivos, el calentamiento global seguramente superará los 2 grados centígrados. Es por esto que acelerar el acceso a la energía sostenible en los países en desarrollo es fundamental para la transición energética. El ritmo de la transición energética se está acelerando más allá de lo que muchos analistas y observadores de la industria han pronosticado o incluso reconocen, y las suposiciones pasadas pueden no ser válidas cuando se trata de proyectar el futuro energético. Sin embargo, el mundo no está en camino de cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Aunque ahora hay claridad sobre algunos aspectos de la transición, aún quedan importantes cuestiones por resolver, por tanto, existe una necesidad imperativa para difundir el acceso a la energía. Aún y cuando están disponibles las tecnologías para llevar energía libre de carbono a quienes se encuentran en la base de la pirámide, es necesario que los responsables de formular políticas, los líderes empresariales y los inversionistas aborden cuestiones clave para permitir que estas soluciones prosperen. Dentro de estas soluciones se debe de considerar que los gobiernos y las empresas de servicios públicos adopten procesos de planeación para reconocer el papel central de las soluciones de energía distribuida. Los gobiernos deben permitir, y las empresas de servicios públicos deben esforzarse, por la sostenibilidad financiera del sector de servicios públicos. En este sentido, los entornos regulatorios nacionales deben fomentar soluciones, como el dinero móvil y la energía distribuida, entre otras soluciones. El financiamiento concesional, el cual se ofrece e los miembros más vulnerables del Banco Interamericano de Desarrollo, y el capital fiduciario, deben asociarse para gestionar el riesgo jurisdiccional y cambiario para permitir mayores flujos de capital. También se debe continuar implementando soluciones financieras combinadas, mediante las cuales el financiamiento para el desarrollo, la filantropía y las finanzas comerciales asumen el nivel de riesgo/ rendimiento que corresponde a su capacidad de absorber pérdidas potenciales para un nivel de impacto determinado.

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CAPITALES: Renovables: Principal fuente de energía en 2040.

Francisco Treviño Aguirre

Las fuentes de energía renovable serán la principal fuente de energía del mundo dentro de dos décadas y están estableciendo un punto de apoyo en el sistema energético global más rápido que cualquier combustible en la historia, según British Petroleum. La compañía petrolera con sede en el Reino Unido enfatizó que la energía eólica, solar y otras renovables representarán aproximadamente el 30 por ciento de los suministros de electricidad del mundo para 2040 y en algunas regiones de Europa, la cifra alcanzará el 50 por ciento en el mismo año. El rápido crecimiento del sector ha sido algo sin precedente, si bien el petróleo tardó casi 45 años en pasar del 1 por ciento de la energía global al 10 por ciento, y el gas tomó más de 50 años, se espera que las energías renovables lo hagan dentro de los próximos 25 años. En el caso de un cambio más rápido a una economía baja en carbono, ese período se reduce a solo 15 años, lo que British Petroleum dijo que estaría “fuera de todo contexto" en relación con los cambios históricos. Pero la compañía, no ve desaparecer el petróleo en el corto plazo.

El escenario central de la perspectiva prevé que la demanda de petróleo no alcanzará su punto máximo hasta la década de 2030, aunque bajo un escenario más ecológico ese hito podría alcanzarse desde ahora hasta los siguientes 4 años. Asimismo la empresa define como un papel importante para los hidrocarburos hasta 2040, lo que, según dice, requerirá una inversión sustancial. Para entonces, se espera que la demanda mundial de petróleo y gas sea de 80-130 millones de barriles por día, frente a los 100 millones diarios actuales. En este sentido, La compañía tiene planes ambiciosos para aumentar su producción de petróleo y gas en un 16 por ciento para 2025, para lo cual las perspectivas de evitar niveles peligrosos de calentamiento global no son muy alentadoras. El escenario central espera que las emisiones de carbono crezcan un 10 por ciento para 2040, a medida que la demanda mundial de energía crezca en un tercio y los combustibles fósiles sigan desempeñando un papel determinante.

La buena noticia es que se espera que las energías renovables crezcan un 7.1 por ciento cada año durante las próximas dos décadas, eventualmente desplazando al carbón como la principal fuente de energía del mundo para 2040. La mayor parte de la energía requerida no está directamente relacionada al sector del transporte, que representa alrededor de una quinta parte de la demanda de energía. Por lo tanto, se espera que los vehículos más eficientes tengan un mayor impacto en las emisiones que los automóviles eléctricos, principalmente el sector de transporte público, donde se estima que el gas natural pueda ser una de las soluciones más importantes para la disminución de dióxido de carbono. Por otra parte, también se examinó el impacto de las disputas comerciales, como la actual entre Estados Unidos y China. La compañía petrolera ve una demanda de energía un 4 por ciento menor en las próximas dos décadas si tales disputas continúan, como resultado de un menor PIB global y flujos comerciales. Asimismo, un grupo de expertos dijo que los gigantes de los combustibles fósiles todavía no pueden incentivar a sus fuerzas laborales para que abandonen los hidrocarburos. Un informe de CarbonTracker encontró que el 92 por ciento de las 40 empresas de petróleo y gas recompensaron una mayor producción de combustibles fósiles con un incentivo económico, para lo cual, British Petroleum está considerando un vínculo entre los recortes de emisiones de carbono y la remuneración de los ejecutivos.

@pacotrevinoa 

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CAPITALES: Como la economía circular puede solucionar la contaminación por plástico en los océanos

Francisco Treviño Aguirre

La contaminación en los mares con basura plástica, es un importante problema ambiental global ya que ésta daña a las especies marinas por ingestión y enredo, viola la integridad de los ecosistemas, inhibe el crecimiento de plantas marinas, acumula y transporta patógenos que pueden causar enfermedades y lesiones a los animales marinos, plantas y humanos, y en parte termina en la cadena alimentaria. Adicionalmente, causa pérdidas económicas debido a la reducción de los rendimientos pesqueros, la disminución de los servicios para el turismo y los daños a la navegación y la infraestructura relacionada. Parte del plástico que se encuentra en los océanos proviene de la pesca, la acuicultura, las actividades náuticas y el vertido ilegal en el mar, pero alrededor del 80 por ciento del total proviene de la tierra. La contaminación plástica terrestre es causada principalmente por el manejo inadecuado de los residuos de envases de plástico y productos de corta duración procedentes de diversos productos de consumo en numerosos sectores. Estos consisten, por ejemplo, en bolsas de plástico; contenedores de alimentos y bebidas de una o varias capas; envases de productos de limpieza y cuidado personal; envoltura de alimentos y bandejas; lámina de plástico; cubiertos de un solo uso; tazas; textiles y prendas de vestir sintéticos; calzado de plástico; entre otros. El viento y la lluvia llevan esta basura a arroyos y ríos, y luego a los océanos. Un mejor manejo de la basura plástica en tierra reduciría claramente la cantida que ingresa a los océanos, pero eso no aborda el problema de qué hacer con las cantidades abrumadoras de desechos plásticos generados. No hay ningún lugar para tirarlo todo. Una forma de abordar el desafío es mediante la transición a una economía circular, donde el concepto crucial es el diseño para la manipulación de residuos. La clave del éxito del enfoque de economía circular es centrarse en la etapa de diseño, en lugar de tratar de lidiar con los desechos al final de la vida útil del producto. En el caso del plástico, la idea es cambiar las prácticas y fomentar la innovación para que usemos menos plástico; diseñar productos plásticos de manera que puedan reutilizarse; desarrollar las tecnologías que permitan un reprocesamiento más efectivo y eficiente del plástico usado; e idear y usar alternativas más seguras a los plásticos tradicionales. Los envases de plástico, los textiles, la ropa sintética, y los productos de consumo de corta duración y rápido movimiento hechos de plástico contribuyen significativamente a la generación de basura plástica en el mar. Por lo anterior, las políticas para incentivar las prácticas de economía circular en el diseño podrían consistir en apoyar la implementación de innovaciones en el rediseño de productos existentes y el diseño de nuevos productos, y de esta manera impulsar a nuevas empresas e incentivar a aquellas que puedan llevar a cabo estas acciones, en particular las relacionadas con productos que utilizan plásticos nuevos y biodegradables.

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CAPITALES: Riesgos globales en el 2020: ¿hacia dónde vamos?

Francisco Treviño Aguirre

El mundo no puede esperar a que se abra la cortina de la incertidumbre geopolítica y geoeconómica. Optar por superar el período actual con la esperanza de que el sistema global “retroceda” corre el riesgo de perder tiempos cruciales para abordar desafíos apremiantes. En cuestiones clave como la economía, el medio ambiente, la tecnología y la salud pública, todos los involucrados deben encontrar formas de actuar rápidamente y con un propósito claro dentro de un panorama global inestable. Según el reporte del Foro Económico Mundial respecto a los riesgos globales en el 2020, La economía mundial se enfrenta a una "desaceleración sincronizada", los últimos cinco años han sido los más cálidos de la historia, y se espera que los ataques cibernéticos aumenten este año, mientras los ciudadanos protestan por las condiciones políticas y económicas en sus países y expresan sus preocupaciones.

El comercio global ha sido históricamente un motor de crecimiento económico, y una herramienta clave para sacar a las economías de las recesiones, pero se colocaron restricciones significativas sobre el comercio mundial el año pasado, tal es el caso de Estados Unidos y China, las economías más grandes del mundo, que han sufrido una ruptura importante en sus relaciones comerciales. Más allá del riesgo de un posible conflicto, si las partes interesadas se concentran en la ventaja estratégicas geográficas inmediatas y no vuelven a adaptar los mecanismos de coordinación durante este período inestable, las oportunidades sobre aspectos prioritarios, más allá de lo político, puede derivar en acciones negativas sobres aspectos claves que repercuten a nivel global.

En medio de este panorama económico cada vez más oscuro, el descontento de los ciudadanos se ha endurecido con los sistemas políticos que no han logrado promover el avance. La desaprobación de cómo los gobiernos están abordando problemas económicos y sociales profundos ha provocado protestas en todo el mundo, debilitando potencialmente la capacidad de los gobiernos para tomar medidas decisivas en caso de una recesión. Sin estabilidad económica y social, los países podrían carecer de los recursos financieros, el capital político o el apoyo social necesarios para enfrentar los riesgos globales importantes. El cambio climático es cada vez más fuerte y más rápido de lo que muchos esperaban. Los últimos cinco años están en camino de ser los más cálidos de la historia, los desastres naturales se están volviendo más intensos y más frecuentes, y el año pasado se presenció un clima extremo sin precedentes en todo el mundo.

De manera alarmante, las temperaturas globales están en camino de aumentar al menos 3°C, el doble de lo que los expertos en clima han advertido es el límite para evitar las consecuencias ambientales más severas. Los impactos en el corto plazo del cambio climático se suman a una emergencia planetaria que incluirá la pérdida de vidas, tensiones sociales y geopolíticas e impactos económicos negativos. Sin que esto suene alarmante, el reporte del Foro Económico Mundial para el año 2020 es sin duda una voz de alerta para que las naciones puedan tomar las decisiones adecuadas, y evitar que la “tormenta perfecta” se forme en torno nuestro planeta, cada vez más deteriorado en aspectos ambientales, políticos, sociales y económicos.

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CAPITALES: México y su desarrollo digital: 240 mil millones de dólares adicionales al PIB

Francisco Treviño Aguirre

Según un análisis elaborado por la empresa McKinsey & Company, ésta ubica a México en el puesto 55 en cuanto a su madurez digital en un ranking de 151 países. En comparación con países con un desarrollo económico similar, México ha avanzado, pero el país todavía tiene que lograr el tipo de transformación digital de clase mundial que alimenta la productividad y el crecimiento económico. Los países que se han transformado adecuadamente, como Estonia y Malasia, tienen ingresos cercanos a México, pero superan su peso cuando se trata de la madurez digital. México está a mitad de camino. Sin embargo, tomar medidas para mejorar su posición digital global podría aumentar el PIB del país de un 7 a un 15 por ciento. (Aproximadamente $155-240 mil millones de dólares) para 2025. Tal aumento sería impulsado por una mayor productividad y empleo en las industrias existentes, nuevas empresas digitales, un sector ampliado de tecnología de la información y la comunicación así como la exitosa transición de la fuerza laboral al mundo digital. Para que los ciudadanos participen en los servicios de un estado digital, primero deben tener acceso a Internet, redes móviles y otra infraestructura segura de datos. En 2018, México tenía solo 14 de suscripciones de banda ancha de línea fija por cada 100 habitantes, según el ranking del Banco Mundial. La tasa de suscripción a la banda ancha móvil es más alta, con un 61 por ciento, pero aún esto todavía deja a una parte considerable de la población desconectada y, por lo tanto, gasta tiempo y dinero adicionales en llegar a centros físicos para acceder a los servicios gubernamentales. Si bien el gobierno digital de México ha avanzado mucho en los últimos años con la creación del portal gob.mx, el cual consolida 34 mil bases de datos de 250 instituciones gubernamentales y 5 mil 400 servicios públicos, aún hay mucho camino por recorrer. Esta plataforma se describe como la pieza central de los esfuerzos de digitalización de México, permitiendo a los ciudadanos un fácil acceso a importantes documentos legales como actas de nacimiento y la automatización de procesos internos, lo que hace que las tareas en estos lugares de trabajo, sean una herramienta que facilita las actividades para los empleados del gobierno y para los mismos usuarios. Una sociedad digital puede mejorar la calidad de vida de los ciudadanos fomentando una mayor participación cívica, brindando acceso a la información y ofreciendo nuevas herramientas para la salud y la educación, donde los ciudadanos pueden participar en encuestas y debates públicos, así como presentar posibles soluciones digitales a problemas sociales graves. México está en camino de lograr una calificación de madurez digital "buena" o "muy buena" (en este momento, el país es "aceptable"). Según McKinsey, Hay tres iniciativas básicas que el gobierno mexicano podrían ejecutar para acelerar la transición a los niveles superiores de digitalización: Primero, el gobierno mexicano debe definir una visión y estrategia digital. En segundo lugar, debe vincular esa visión con la formulación de políticas públicas y entrelazar los dos para aseguras que la digitalización actúe como una "palanca" para el éxito de las mismas. La tercera iniciativa sugerida tiene que ver con el poder para las personas. Las transformaciones digitales exitosas son aquellas que se centran en los ciudadanos, en lugar de las instituciones que los sirven y los gobiernan. Esto significa que la prestación de servicios es clave, y la centralización de los esfuerzos de digitalización, inicialmente, tal vez en forma de un consejo que supervisaría la transformación gubernamental, podría ayudar en gran medida a las agencias gubernamentales a conseguir lo que desean. A medida que México se transforma, también lo harían las formas en que las ideas se generan y se ponen en acción.

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