Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

El Museo Virreinal se encuentra en San Miguel Zinacantepec, Estado de México.

 

Historia

 

El edificio donde se aloja el museo fue restaurado de 1977 a 1980. En julio de 1980 abrió sus puertas al público. El objetivo de preservar y difundir el acervo colonial y virreinal del convento de San Miguel, Zinacantepec.

 

Edificio

 

El museo se aloja en el convento de San Miguel Arcángel, fundación de la Orden de Frailes Menores (OFM) del siglo XVI.

 

Exposición

 

 

 

 

El museo cuenta con 20 salas permanentes, que son espacios del convento, en el claustro bajo y alto, que incluyen la cocina, la alacena, en ante refectorio, el refectorio, sala de profundis, las celdas, y otros espacios, donde se recrea como pudo ser la vida que aquí llevaban los frailes franciscanos. 

En estas salas se muestran esculturas y pinturas con temas religiosos de los siglos XVI al XIX. Y también objetos y utensilios antiguos de uso cotidiano. Se exponen también armas y armaduras del período colonial.

 

La biblioteca que cuenta con más de 4500 volúmenes, escritos en latín y español impresos en los siglos XVI al XVIII en México, Italia, Francia, España, Alemania y Portugal. Y también se guarda el archivo parroquial de 1602 a 1971.

Siglo XVI

 

Siglo XVIII

 

 

Comentario

 

 

 

 

 

El edificio del convento del siglo XVI está muy bien conservado, y tiene buen mantenimiento. Sorprende un museo como este en una población pequeña como es San Miguel Zinacantepec, Estado de México.

Tiene una buena colección de pintura y escultura del período que va de los siglos XVI al XIX. Hay pintura de autores anónimos de muy buena calidad. Es notable el crucifijo del siglo XVI.

En el interior, las paredes del convento están decoradas con cenefas en la parte alta, y algunas paredes pintadas en su totalidad con figuras geométricas.       

 

 

 

 

 

 

La reconstrucción de espacios como la cocina y algunas celdas, donde se exhiben diversos tipos de objetos de uso cotidiano. Las armaduras y armas del Ejército de la colonia.

 

La museografía es buena, y hay fichas técnicas con información relevante. Ayudan a hacer la visita. Es un sitio que vale la pena conocer. Y está además está el convento, la iglesia, la capilla abierta y la pila bautismal, que es extraordinaria.