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Museo Nacional de Pintura Primitivista Asilia Guillén

Rubén Aguilar

Granada, Nicaragua

Edificio

 

El museo se aloja en lo que fue el Convento de San Francisco fundación de la Orden de Frailes Menores (OFM). En 1529, fray Toribio de Benavente, Motilinia, es quien establece el convento con el nombre de la Inmaculada Concepción. En 1585 se levanta uno nuevo que sustituye al anterior.

En 1856 el conjunto se destruye en la lucha contra el invasor William Walker. En 1868 se reconstruye y en 1874 sufre modificaciones para albergar el Instituto Nacional Oriente que estuvo aquí hasta 1975. A partir de 1989 se inicia la restauración del convento y la iglesia con el apoyo del Museo Histórico de Estocolmo.

Colección

 

En dos salas se muestran obras de los grandes pintores de las escuelas primitivistas de Solentiname, Masaya y Granada.  Entre otros artistas se pueden ver a: Asilia Guillén (1887-1964); Salvadora Enríquez de Nogera; María A. Duarte; Adela Vargas; June Beer (1933-1986); Hildegard Vogl Montealegre (1930- 2005), conocida como Hilda Vogl; Olivia Silva; Marina Silva; Daysi Silva; María Guevara, Gloria Guevara; Miriam Guevara; Nubia Guevara; Marina Ortega; Elba Jiménez; Elena Pineda; Rosa Pineda; Yelba Ubau; Julie Aguirre y María Magdalena Pineda.

Comentario

La colección del Museo Nacional de Pintura Primitivista da buena idea del trabajo que realizan los artistas que participan en este movimiento, que inicia hacia los años cuarenta del siglo pasado.

En los años setenta recibe un gran impulso del padre Ernesto Cardenal, en la comunidad que funda en la Isla de Solentiname.

Tengo obra de cinco o seis de los más importantes primitivistas de Solentiname y Masaya. Su trabajo me gusta, lo disfruto.

La frescura y sencillez con la que enfrentan todos los temas, me llama la atención su manera de tratar el paisaje y las poblaciones.

Twitter: @RubenAguilar

 

1767, la expulsión de los jesuitas

Rubén Aguilar Valenzuela 
En la novela 1767 (Editorial Joaquín Mortiz, 2004), Pablo Soler Frost (Ciudad de México, 1965) narra la historia de la expulsión y destierro de los jesuitas que integraban la Compañía de Jesús en tierras de la Nueva España.
 
El personaje central es un joven criollo, Pablo Rayón, de familia con recursos económicos propietaria de tierras por el rumbo de Malinalco en el actual Estado de México.
 
La expulsión por orden del rey Carlos III de España ocurre cuando es novicio y le toca emprender el viaje a Europa junto a los otros jesuitas. En el trayecto muchos perderán la vida.
 
En la Nueva España el decreto de expulsión fue firmado por el Marqués de Croix, virrey, gobernador y capitán general del Reino de la Nueva España, el 25 de junio de 1767.
 
El virrey advierte que "usará el último rigor y la ejecución militar", no sólo contra aquellos que contravengan la orden sino a cualquiera que se manifieste públicamente en contra de esta decisión.
 
Y añade que "pues de una vez para lo venidero deben saber los súbditos del gran monarca que ocupa el trono de España, que nacieron para callar, y obedecer, y no para discurrir, ni opinar en los altos asuntos del Gobierno".
 
Entre 1767 y 1769, de los 678 jesuitas que tenía la Provincia Mexicana, 101 murieron antes de abandonar la Nueva España, durante la travesía por el Atlántico o al llegar a Europa.
 
Una buena parte provenía de las misiones en el norte del país, que a marchas forzadas debieron cruzar el territorio hasta llegar a Veracruz, para viajar a Europa.
 
La novela da cuenta de las vicisitudes de los jesuitas después de la orden de expulsión y también de los levantamientos que se dieron en distintas ciudades en protesta a la decisión real.
 
Soler con esta obra se propone rendir tributo a la Compañía de Jesús, en particular a los jesuitas que en 1767 vivieron la expulsión.
 
Es una obra escrita con simpatía y admiración a los jesuitas y a su obra en la Nueva España. Hasta ahora es la única novela que se ha escrito sobre este acontecimiento histórico.
 
La expulsión de los jesuitas de la Nueva España tuvo consecuencias negativas relevantes en el campo de la educación, la cultura y el desarrollo de regiones indígenas donde estos trabajaban.
 
1767
Editorial Joaquín Mortiz
México, 2004
pp. 199

No son tiempos de golpes de Estado

Rubén Aguilar Valenzuela 
El pasado 10 de noviembre el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval González, se reunió con los senadores de Morena, PRI, PAN, MC, PT y PVEM, que integran la Comisión de Defensa del Senado.

La reunión que tuvo lugar en el Campo Militar Número 1, duró cinco horas, y tuvo una agenda integrada con temas muy diversos entre ellos el hackeo al sistema informático del Ejército.

Los periodistas Luis Carlos Rodríguez y Víctor Gamboa tuvieron acceso a una fuente que asistió al encuentro y estuvo dispuesto a hablar fuera de grabación (El Universal, 19.11.22).

En versión del informante, el general estuvo dispuesto a tratar todos los temas y dar respuesta a las preguntas incluso más difíciles. La reunión la calificó de cordial.

Al cuestionamiento de senadores de la oposición sobre la militarización del país respondió que la Sedena se apega " a las cinco misiones que le marca y asigna la Constitución".

En su versión "no estamos ya en tiempos donde exista el riesgo de golpes de Estado" y tampoco a lugar a "la tentación de golpes de Estado".

La reunión se celebró a invitación del general, para reponer la cancelación de su comparecencia. Les dijo que fue la Junta de Coordinación Política quien no contempló su participación.

En la reunión afirmó que en lo que va del sexenio ha tenido 26 reuniones de trabajo con diputados y senadores y que estos han realizado 32 vistas a instalaciones militares.

Sobre el Guacamayaleaks les dijo que la información confidencial del Ejército no fue afectada por el hackeo. A lo que los hackers tuvieron acceso fue a datos que se encuentran en el sistema Zimba.

Éste se conecta a Internet y refiere a información, en una gran proporción, que se obtiene de fuente abiertas públicas que en muy buena parte han sido ya publicadas.

En versión de la fuente, a la que tuvieron acceso los periodistas, el general les aseguró que no toda la información que recaba el Ejército está corroborada.

Esta necesita pasar por filtros de verificación y que muchos de esos datos carecen de veracidad, son solo indicios de hechos, que requieren ser investigados.

En el encuentro el secretario estuvo acompañado por otros militares entre ellos el titular de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio.

Estos ofrecieron datos sobre el aumento del presupuesto de las Fuerzas Armadas, que según ellos no han contemplado los altos niveles de inflación.

Insistieron, que el presupuesto como equivalente del PIB está muy por debajo de lo que los ejércitos obtienen en otros países.

El secretario se encuentra con los senadores en su espacio y no en el de estos. Como integrante del Poder Ejecutivo debe acudir a donde lo cita el Poder Legislativo.

La reunión debió ser abierta y no cerrada. El Ejército en una sociedad democrática no debe gozar de privilegios y tiene que  someterse a la transparencia y la rendición de cuentas. 

Siete tumores que amenazan a México

Rubén Aguilar Valenzuela
La organización de la sociedad civil Signos Vitales, que preside Enrique Cárdenas Sánchez, acaba de dar a conocer su informe de noviembre Diagnóstico de México: Oscuras perspectivas. Se presentan siete tumores que son:
 
1) Desprecio por la ley. No hay Estado de derecho. El 99 % de todos los actos ilícitos permanecen impunes. En el Índice de Percepción de la Corrupción, de Transparencia Internacional, México ocupa el lugar 124 de 180, que lo coloca en peor posición que países con menor desarrollo económico como Sierra Leona o El Salvador.
 
2) Falta de verdaderos contrapesos y el deterioro de garantías cívicas. El actual gobierno ha promovido el desmantelamiento institucional que contempla, entre otras cosas, reducciones presupuestarias significativas que han afectado el funcionamiento de órganos autónomos relevantes.
 
3) La militarización. En los últimos años ha aumentado el número de militares que ocupan posiciones civiles en los distintos niveles de gobierno, que han capturado ámbitos de la administración pública. El presupuesto de las fuerzas armadas ha crecido significativamente todos los años.
 
4) Crisis de las finanzas públicas. Entre 2018 y 2021 hay un desequilibrio presupuestario de –414 mil millones de pesos, aun cuando el gobierno eliminó fideicomisos públicos esenciales para diversos sectores sociales.
 
5) Deterioro de la educación y de la salud. La pandemia de COVID–19 derivó en tres impactos negativos para los estudiantes: la ampliación de las brechas educativas; mayor abandono escolar, y la disminución en la calidad de los aprendizajes. El desmantelamiento del Sistema de Salud, la incapacidad de los servicios públicos y la ausencia de medicamentos e insumos médicos ha generado un aumento de 12% en la carencia de tales servicios esenciales, que implica dejar sin atención básica a más de 15 millones de personas.
 
6) La limitación en la producción, distribución y la seguridad energética. La manera en la que se maneja la política energética es un freno para el desarrollo económico del país, que, a su vez, condiciona la calidad de vida de millones de mexicanos. En el actual gobierno, las exportaciones petroleras han venido a la baja.
 
7) Descuido y desatención del medio ambiente, los recursos naturales y el cambio climático. No se cuenta con una política ambiental capaz de enfrentar los retos, amenazas y consecuencias que estos problemas traen consigo. El descuido del gobierno en esta materia afecta directamente la calidad de vida de las personas de manera inmediata en la salud, incremento de pobreza, de la insuficiencia alimentaria, el desempleo, el encarecimiento de productos básicos o estancamiento económico familiar.
 
Signos Vitales sostiene que los tumores que se describen "no solo constituyen una amenaza para México y los mexicanos, sino que cuentan con la lamentable característica de detonar mayores problemas si es que no se llegan a resolver o atender en el corto plazo (...) El hecho es que el costo por no atenderlos, estará́ afectando el rumbo del país y con ello la ruta que millones de mexicanos puedan tomar de forma inmediata".

Salón de los Clásicos: Centro Cultural El Cuartel

Rubén Aguilar

Ibarra, Ecuador

Edificio

 

El terremoto de 1868 destruyó el edificio del cuartel, que empieza a construirse de nuevo en 1907 y termina en 1935. A partir de 1980, el edificio se utiliza para alojar distintas oficinas públicas y en 2013 se convierte en museo de arte.

Colección

 

Se exponen obras de los pintores imbabureños Rafael Troya (1845-1920), Luis Toro Moreno y Luis Cadena. Son paisajes, escenas históricas y retratos. Destaca la obra de Troya, uno de los más importantes pintores ecuatorianos del siglo XIX e inicios del XX.

Es un gran paisajista. Nació en Ibarra, de joven va a Quito a estudiar y a abrirse espacio como pintor. En 1890 regresa a su ciudad. Funda una escuela de pintura, que influye mucho en la formación de importantes pintores. Troya se mueve entre el estilo romántico y el neoclásico.

Algunas de sus obras maestras son: Los Apóstoles, que se admiran en la catedral de Ibarra, La Fundación de Ibarra, conservado en el Salón de la Ciudad; Alegoría del amor, vista panorámica de Ibarra; El terremoto de Imbabura.

 

Obras de Troya con la temática religiosa se conservan en algunas iglesias de Quito, en la iglesia de Caranqui y en formar parte de la colección del Museo del Banco Central del Ecuador, en Quito.

 

Comentario

 

Es solo una sala con obras del siglo XIX e inicios del siglo XX de los pintores Rafael Troya (1845-1920), Luis Toro Moreno y Luis Cadena, que son de esta región del Ecuador.

Las obras tratan los temas del paisaje, el retrato y la historia. Es particularmente valioso el trabajo de Troya. Son cuadros de gran valor artístico.

No conocía a ninguno de los tres y la visita ha sido una gran oportunidad, para saber de ellos y ver sus obras.

 

Vista de Ibarra (1913), Rafael Troya.

Twitter: @RubenAguilar

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