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Los años, de la vida

Rubén Aguilar Valenzuela
La Premio Nobel de Literatura 2022, la francesa Annie Ernaux (82), en 2008 publica en Francia Los años (Editorial Cabaret Voltaire, 2019).
 
El libro es un relato autobiográfico, como todas sus obras, que abarca de 1941 a 2006. Lo hace a través de la descripción de fotografías que le reviven recuerdos que la trasladan al pasado.
 
En el desarrollo de su autobiografía entreteje la historia social, económica y política de la Francia de esa época, pero la trasciende y hace referencia a lo que en ese momento ocurre en el mundo.
 
Es su historia, pero también la de una generación de franceses, de hombres y mujeres como ella, y también de más allá de esa frontera.
 
Como lector me identifico no solo con muchos de los hechos descritos sino también como los analiza y valora Ernaux. Ella tiene siete años más que yo.
 
En su momento Le Monde describió a Los años como "una inmersión magistral en el tiempo y la memoria de una mujer a lo largo de más de 60 años".
 
Le Figaro dijo que es "su libro más bello" y ​Télérama que es un "logro asombroso" y añade que es un "libro grande y hermoso, deslumbrante en su maestría".
 
Coincido con estos comentarios, la manera como la escritora teje su historia personal, con la historia de lo que ocurre en el entorno francés y mundial, es genial.
 
Ella, en el discurso ante la Academia Sueca al recibir el premio, planteó que su objetivo siempre ha sido "inscribir mi voz de mujer y de tránsfuga social en lo que se presenta siempre como un lugar de emancipación, la literatura".
 
El comité que le concedió el premio destaca "el coraje y la agudeza clínica" con la que "desvela las raíces, los extrañamientos y los frenos colectivos de la memoria".
 
Por el libro pasan todos los grandes personajes de la política y la cultura de Francia, y también se hace mención a las novelas y las películas que hicieron época en ese país y en el mundo.
 
Lydia Vázquez Jiménez, que ha traducido al español doce de los libros de Annie Ernaux, en Traducir a Annie Ernaux (Letras Libres, 07.10.22) comparte lo que ha significado para ella esa tarea.
 
En su primera traducción de la ahora Nobel de Literatura dice "tuve muchas dudas" y no por inexperiencia sino porque "había algo en esa lengua de Ernaux, aparentemente tan sencilla, que me hacía dudar a cada momento".
 
Y continúa, "pedí a los editores de Cabaret Voltaire, que me pusieran en contacto con la escritora para poder aclarar el sentido exacto de esta o aquella frase. Ahí comenzó otra maravillosa historia en mi vida, mi amistad con Annie, que ha ido consolidándose a lo largo de este periodo".
 
"¿Qué tiene, pues, esa escritura ernaldiana para que se resista a sus traductores y traductoras? Yo diría que tras esa apariencia "blanca", como la califican en el país vecino donde nació y donde reside, su prosa es exacta, casi matemática. Cada palabra es la palabra justa, la que hay que decir, escribir en cada momento, esa y no otra", afirma Vázquez Jiménez.
 
Añade que "como traductora tengo el deber profesional y moral de hacer lo mismo, encontrar, en castellano, la palabra adecuada, que es una, siempre, y no otra. Esa búsqueda me lleva tiempo, mucho, y un rico intercambio de mails con la autora, donde siempre irrumpe lo personal, de manera natural (...) A su universo literario se superpone pues otro afectivo, sensual, ideológico, que nos acerca, y me da calor y fuerza".
 
La traductora, pienso que como nadie, comprende la obra de Ernaux de la que dice: "Esta constelación socioautobiográfica, como podría llamarse a la imponente obra de Annie Ernaux, no solo nos ayuda a no sentirnos solas, no solo nos da fuerzas para seguir adelante en nuestra vida y en nuestro quehacer cotidiano, sino que supone un referente inusual en el panorama literario mundial, que es el de decir la verdad".
 
Y agrega "porque ante todo los libros de Annie Ernaux son verdad, una verdad profunda, que desvela lo mejor y lo peor de nosotros y nosotras, por eso cada palabra suya pesa tanto, porque carga con todo el peso de la verdad. Una verdad no disfrazada, no embellecida, no manipulada, la verdad pura y dura, expuesta a la luz cenital más cruda".
 
"Sin pensar en qué dirá la sociedad, su familia o sus lectores y lectoras. Y no es que a Annie no le importen sus lectores, al revés. Le importan mucho más que todos los premios, que este premio Nobel tan merecido. Pero precisamente por eso, porque se debe a su público, sobre todo, su deber como escritora comprometida con la causa de las mujeres y los oprimidos es decir toda la verdad, pese a quien pese".
 
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Los años
Annie Ernaux
Editorial Cabaret Voltaire
España, 2019
pp. 336


 
Versión original: Les Annés, Francia, 2008. Traducción del francés al español de Lydia Vázquez Jiménez.  

Las nadadoras, una historia real

Rubén Aguilar Valenzuela
Las nadadoras (Reino Unido, 2022) de la directora Sally El Hosaini cuenta la historia de las hermanas Yusra (Nathalie Issa) y Sara Mardini (Manal Issa).
 
Se basa en hechos de la vida real, las dos, junto con su primo Nizar (Ahmed Malek), salen huyendo de la guerra en Siria, su país de origen, en 2015.
 
Ezzat Mardini (Ali Suliman) su padre, que fue un deportista, es ahora un entrenador de natación que prepara a sus hijas, para que un día puedan representar a su país en las Olimpiadas.
 
En Siria estalla la guerra y ese objetivo se hace imposible. En Damasco los bombardeos y la muerte está cada vez más cerca de la familia Mardini.
 
La madre Mervat Mardini (Kinda Alloush) ante la situación apoya que sus hijas se vayan del país, el padre se resiste, pero termina siendo solidario con ellas.
 
Toma un préstamo, para que sus hijas tengan recursos en el camino. Su objetivo es llegar a Europa. Los padres deciden que en el viaje las acompañe un hombre, su primo.
 
La película da cuenta de la travesía con dificultades y peligros. De Siria pasan a Líbano y de ahí a Turquía donde contactan con un contrabandista de personas, para llegar a Grecia.
 
Pagan por adelantado, al igual que otros migrantes, que también pretende llegar a Europa. Desaparece, pero regresa días después.
 
Trae consigo un bote inflable con un motor fuera de borda en el que deben viajar todos los que han pagado. Este les enseña cómo manejar el motor. En el cruce del Mar Egeo van solos.
 
En el camino se apaga el motor y el agua empieza a entrar al bote. Hay miedo. Tiran todo lo que pueden, para aligerar el peso. Sara se tira al mar y la sigue Yusra.
 
Las dos, que son muy buenas nadadoras, hacen esto, para empujar el bote a la costa griega. Es una decisión heroica. Después de tres horas de nadar llegan a tierra firme. Las 18 personas que van en el bote se salvan.
 
Ya están en Europa, pero quieren llegar a Alemania. En ese país consiguen ser acogidas, también su primo, como refugiadas. El proceso de asilo y la posibilidad de que venga la familia es lenta y se aleja.
 
Las hermanas escuchan de la existencia de un centro de natación cercano y se presentan. Sven (Matthias Schweighöfer) es el entrenador.
 
Le explican su situación y le comentan sus tiempos en las diversas pruebas en las que han participado. Este, frente a esos datos, decide darles una oportunidad y les ayuda con el alojamiento.
 
Con el paso de las semanas, Yusra se sujeta al rigor del entrenamiento, la natación es su pasión, pero Sara deja de entrenar y se dedica a otras actividades.
 
En 2016, Yusra, ante la imposibilidad de competir por Siria, se convierte en una de las 10 atletas del primer Equipo Olímpico de Refugiados del COI que participa en la Olimpiada de Río en 2016.
 
En ese mismo año los padres logran salir de Siria y obtienen el asilo en Alemania. La familia vive en Berlín. Nunca han regresado a Siria.
 
Yusra continuó con su entrenamiento de natación y logra ir a la Olimpiada Tokio 2020 también como parte del Equipo Olímpico de Refugiados del COI.
 
Sara entra a trabajar en una organización de ayuda a los refugiados en Lesbos, actividad que la llevó a ella y dos compañeros a ser arrestados por las autoridades en 2018.
 
Pasó 107 días en prisión antes de ser liberada bajo fianza tras ser acusada de contrabando de inmigrantes. En un juzgado griego, presentó declaratoria en la que afirma ser inocente. Su caso sigue en investigación.
 
La película de Sally El Hosaini, a partir del caso de las hermanas Mardini, va más allá y sitúa el drama de los migrantes en particular de los más de seis millones de sirios que tuvieron que dejar el país en los años de la guerra.
 
Es una historia muy bien contada que impacta y ante la cual no se puede permanecer ajeno. Hay críticos que consideran que la directora en la narración cae en el melodrama. No me lo parece, sí es una película emocional, pero no melodramática.
 
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Las nadadoras
Título original: The Swimmers
Producción: Reino Unido, 2022
Dirección: Sally El Hosaini
Guion: Sally El Hosaini y Jack Thorne
Fotografía: Christopher Ross
Música: Steven Price
Actuación: Manal Issa, Nathalie Issa, Matthias Schweighöfer, Ahmed Malek, Ali Suliman, Kinda Alloush, James Krishna Floyd, Nahel Tzegai y Akuc Bol (...)
 

El discurso y los símbolos del bolsonarismo

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado domingo los fieles de Jair Bolsonaro (São Pablo, 1955), que fuera presidente del Brasil (2019-2023), se tomaron en Brasilia la plaza de los Tres Poderes.

En su ataque al Congreso, la Presidencia y el Tribunal Supremo contaron con el apoyo de la Policía Militar del gobierno del Distrito Federal a cargo de Anderson Torres, que fue ministro de Justicia en el gobierno anterior.

Al momento de los hechos se encontraba de vacaciones en Florida, donde ahora vive Bolsonaro.  En Brasil, la Policía Militar depende de los gobernadores para el caso de Ibaneis Rocha, aliado de primera hora de Bolsonaro.

Cuando los asaltantes ya habían iniciado su operativo y se supo que Torres estaba en Florida, el todavía gobernador en ese momento lo destituye. Y graba un video donde pide disculpas a Lula.

El sábado el ministro de Justicia federal, Flavio Dino, avisó al  gobernador que llegaba una nueva tanda de bolsonaristas para apoyar las protestas. No hizo nada.

El Tribunal Supremo suspendió al gobernador de su cargo por 90 días a quien acusa de connivencia con delincuentes que ya habían anunciado cometerían actos violentos contra los poderes constituidos.

Eduardo Heleno, politólogo y profesor del Instituto de Estudios Estratégicos de la Universidad Federal Fluminense (INEST-UFF), a propósito de la acción del domingo, ha hecho un análisis de los símbolos que utiliza la derecha bolsonarista.

En término del discurso Bolsonaro y sus fieles seguidores dicen defender la libertad y la democracia, pero en su voz dejan de ser bienes comunes, para pasar a ser instrumento del nuevo fascismo que ellos representan. 

La demostración más clara de que rechazan la democracia es que no reconocen los resultados de la elección y tampoco aceptan la crítica y nada que los contradiga.

En ese marco se han apoderado de los símbolos de la República. La bandera de Brasil se ha convertido en símbolo de su partido.

Los uniformes de camuflaje, de uso exclusivo para las Fuerzas Armadas, de acuerdo a la ley brasileña, se han convertido en vestimenta oficial de estos fascistas.

El himno nacional para ellos no es símbolo de la comunidad nacional, sino afirmación moral de un grupo que excluye a los otros. Solo ellos son la nación.

En versión de Heleno, el bolsonarismo tiene los elementos propios de una secta: culto a la personalidad, estado de gracia que se expresa en el carisma, percepción de un entorno hostil, lectura religiosa extremista y la ilusión del acceso a la verdad.

El estrato social del bolsonarismo se caracteriza en lo general por ser blanco, pertenecer a los estratos medios altos, muchos son militares en activo o pertenecen a la reserva de las Fuerzas Armadas y de la policía.

Esto, dice el politólogo, da a los bolsonaristas la falsa sensación de omnipotencia y la percepción delirante de ser la reserva moral de la nación. No temen ser castigados porque para ellos la ley solo aplica a los demás.

En Brasil, la reacción de los otros poderes es ahora decisiva para contener a los fieles del bolsonarismo. La disyuntiva es clara: La república y la democracia brasileña se fortalecen o quedan a merced del nuevo fascismo creado por Bolsonaro. ¿Algún parecido con México?
 

El Ejército y la creación de la Guardia Nacional

Rubén Aguilar Valenzuela
La propuesta de creación de la Guardia Nacional (GN) fue de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), de acuerdo a un documento en poder de Reforma (11.11.22).
 
Ésta, en su momento, se le presentó al entonces candidato a la presidencia de la República, López Obrador. La idea central es que con la creación de este cuerpo se libraba al Ejército de las tareas de seguridad pública.
 
En la carpeta, que hace semanas el secretario de la Defensa entregó a senadores de la Comisión de Defensa Nacional, se hace un alegato de la amenaza que representa para el país el crimen organizado.
 
De acuerdo al texto, el Colegio de la Defensa estudió la constitucionalidad de la creación de un organismo que contribuyera a contener y desarticular a las bandas del crimen organizado.

En el documento se dice que la creación de la GN tiene como finalidad: "(...) complementar y en su momento relevar al Ejército y Fuerza Aérea Mexicana de las tareas de seguridad pública".
 
Y añade "tomando como referencia los diferentes países que cuentan con organismos similares con una base militar, constatando que las naciones que han aplicado este modelo de seguridad han obtenido, resultados favorables, una vez que se han consolidado".
 
El documento lleva el nombre de "Presunto proceso de militarización del País y control operativo y administrativo de la Guardia Nacional (GN)".
 
Tal como se presenta el documento en Reforma, la creación de la GN era para relevar al Ejército, como en otros países, de las tareas de seguridad pública.
 
En un principio se dijo que la GN era un organismo civil, aunque se integró con elementos del Ejército y la Armada y estuvo a cargo de militares. En los hechos solo fue civil de membrete.
 
¿En algún momento hubo cambio de posición del Ejército que ya no vio a la GN como un instrumento para relevarlo en las tareas de seguridad pública? ¿Fue decisión del comandante en jefe?
 
Lo que ahora quiere el Ejército, hay un grupo del alto mando que se opone, es que la GN sea otro cuerpo dentro del mismo, a más de la Fuerza Aérea.
 
La mayoría de Morena en la Cámara de Diputados, violando la Constitución, votó que así fuera, y el caso está en manos de la SCJN, que todavía no resuelve sobre esa materia.
 
Lo correcto, en cumplimiento de lo que señala la Carta Magna, sería que la SCJN decretara que es anticonstitucional la incorporación de la GN al Ejército.
 
Esto obligaría a la creación de un organismo civil de carácter nacional que se haga responsable de la seguridad pública, para apoyar la acción de la policía de los gobiernos estatales.
 
La evidencia señala que si los estados no se hacen responsables de la seguridad pública, con el apoyo de las fuerzas federales, nunca habrá de resolverse el problema.

México, la actitud ante los migrantes

Rubén Aguilar Valenzuela
En nuestro país menos del uno por ciento de sus habitantes es migrante contra el 16% en Estados Unidos y el 21% en Canadá, naciones con las que integramos la América del Norte.

Este grupo está fundamentalmente constituido por jubilados de estos dos países, que han decidido vivir a México por las condiciones del clima y porque es considerablemente más barato.

La Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022 (Enadis), que realiza la Secretaría de Gobernación (Segob), identifica las actitudes de la sociedad mexicana con relación a los migrantes.

La Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Upmrip), responsable de aplicar la encuesta, percibe prejuicios en la sociedad mexicana con relación a los migrantes.
 
En su versión dentro de la población en general se piensa que los migrantes quitan empleo, generan inseguridad y traen enfermedades.

Estas percepciones generan un ambiente de rechazo, xenofobia y discriminación hacia los migrantes, que dificulta su integración en las comunidades.

Propicia también se violen sus derechos humanos y se crean barreras, que dividen y polarizan a las comunidades que los reciben.

La Segob sostiene, con todo, que la percepción sobre los migrantes y refugiados no se divide en blanca o negra sino que existe una gama de matices, que van de la aceptación al rechazo.

Considera también que los medios de comunicación y las redes sociales pueden contribuir a generar una actitud positiva o negativa sobre los migrantes y los refugiados.

Nuestro país, recuerda la Segob, es signataria de acuerdos mundiales y regionales que obligan a respetar y proteger los derechos humanos de los migrantes.

Esto sin importar su nacionalidad y estatus migratorio a fin de garantizar su seguridad y bienestar. El discurso de la Segob es el correcto, pero la realidad es otra.

La política migratoria de México, acordada con Estados Unidos, desde el gobierno de Donald Trump, es la deportación de los migrantes, en particular de los centroamericanos.

Los discursos son unos y la realidad es otra. Lo que cuenta, más allá de las palabras huecas, ocurre en la realidad, que podemos constatar todos los días.

Añado un dato de la encuesta: el  65.1% de los encuestados percibe que, entre la población de la localidad en la que vive, existen prejuicios hacia los migrantes.

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