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La serie de los Legionarios sobre Marcial Maciel que nunca pasó en la televisión

Rubén Aguilar Valenzuela
El periodista Emiliano Ruiz Parra investigaba sobre una película que Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, había mandado hacer en 1952 y en esa búsqueda se encontró, en forma inesperada, con una serie de televisión que la congregación mandó hacer entre 2002 y 2003.
 
En Autorretrato de un demonio: la serie secreta de Marcial Maciel, reportaje publicado en Gatopardo (28.1122), da a conocer la historia y el contenido de esta serie, que finalmente los Legionarios de Cristo decidieron que no saliera al aire.

El periodista, que estudió Letras Hispánicas, tiene en su mano el cuaderno con la transcripción de los capítulos de la serie donde la estrella es el propio Maciel, que pretendía, con la misma, pasar como un héroe de la fe y como una víctima de calumnias que difundía la prensa.

Con esta producción la congregación se proponía lavar la imagen de Maciel, para exonerarlo de los probados casos de pederasta, drogadicción y sostener relación de pareja con dos mujeres.
  
La casa productora fue Apsotolate Resource Center (ARC), el realizador David Murray y el productor ejecutivo el sacerdote legionario Evaristo Sada, que fue muy cercano a Maciel.

Cuando la serie se grabó ya era evidente y pública la doble vida del fundador de los Legionarios de Cristo. Estos, por eso mismo, decidieron que ya no saliera al aire. Hacerlo era aparecer de manera pública, siempre lo fueron en privado, cómplice de este "criminal" como lo calificó el papa Benedicto XVI.

La serie consta de 19 capítulos de entre 17 y 23 minutos cada uno. En estos se cuenta la vida de Maciel desde su nacimiento en 1920 hasta 1950 cuando se establece en Roma con los primeros integrantes de la congregación.

En 1956, el Vaticano lo investiga por pederastia y drogadicción, lo separaron un tiempo de cargo de superior, pero en 1959 libra la acusación y asume otra vez la dirección de la congregación que funda.

Los crímenes cometidos por Maciel se hacen públicos en 1997 cuando un grupo de ocho exlegionarios, abusados por él, lo denuncian. Es el principio del fin de Maciel.

Ellos son: Félix Alarcón, José Antonio Pérez Olvera, Fernando Pérez Olvera, Juan José Vaca, Saúl Barrales, Alejandro Espinosa, Arturo Jurado y José Barba.

Maciel, que nació en Cotija, Michoacán, a los 20 años, en 1941, funda los Legionarios de Cristo con un grupo de 13 seminaristas, que son los primeros miembros de la congregación.

La serie está dividida en siete apartados. Seis dedicados a la vida de Maciel: Cotija y su niñez, Orizaba, Fundación, El paso a Europa, Los años de Comillas y Cóbreces. El séptimo es Un día en la vida del fundador. Este último se ambienta en los años 2002 y 2003. El fundador se representa así mismo.

El narrador es Evaristo Sada y aparecen también Luis Garza Medina, entonces vicario general, y Rafael Moreno, secretario particular de Maciel. Hay escenas con Rafael Ducci y Daniel Brandenburg. Todos alaban al fundador.

Se le hace ver como un sacerdote dedicado a la oración y al trabajo. De madrugada, todavía de noche, empieza su oración, y el resto del día se dedica a las responsabilidades de su cargo.

Evaristo Sada, secretario general de la congregación, habla sobre la supuesta cotidianidad de Maciel que entre otras cosas implica que en un año se expidieron 12,600 cartas con consejos e instrucciones. Esto sin contar los correos electrónicos.
  
Al final de la jornada la única luz que queda prendida en la casa es de Maciel, que supuestamente se desvela trabajando. Se le hace ver como un líder religioso y también empresarial.

En la actualidad, el autor de este gran reportaje, Ruiz Parra, es titular de la Unidad de Investigación Periodística de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

Museo Regional de Arqueología Precolombina

Rubén Aguilar

Granada, Nicaragua

 

Edificio

El museo se aloja en lo que fue el Convento de San Francisco fundación de la Orden de Frailes Menores (OFM). En 1529, fray Toribio de Benavente, Motilinía, es quien establece el convento con el nombre de la Inmaculada Concepción. En 1585 se levanta uno nuevo que sustituye al anterior.

En 1856 el conjunto se destruye en la lucha contra el invasor William Walker. En 1868 se reconstruye y en 1874 sufre modificaciones para albergar el Instituto Nacional Oriente que estuvo aquí hasta 1975. A partir de 1989 se inicia la restauración del convento y la iglesia con el apoyo del Museo Histórico de Estocolmo.

 

Colección

Hay una sala con vitrinas que muestran piezas arqueológicas de las distintas culturas prehispánicas que se desarrollaron en lo que ahora es Nicaragua.

Un cobertizo, en la parte posterior al patio central, protege a las 28 esculturas de gran tamaño que en 1880 fueron descubiertas en la Isla de Zapatera en el Lago de Nicaragua. En 1920 se trajeron a Granada. Las piezas de piedra datan del 800 al 1,200 d.C.

Comentario

En las vitrinas del museo hay piezas, que dan buena idea del desarrollo de las culturas prehispánicas en el área de la ahora Nicaragua. Algunas verdaderas obras de arte.    

Las piezas monumentales son enimgmáticas. Tienen un estado de conservación distinto. La civilización maya ya no se extiende a esta zona de Centroamérica.

Si hay presencia náhuatl, pero la mayoría son culturas originarias de esta zona de intersección entre Mesoamérica y el mundo inca.

Twitter: @RubenAguilar

La inteligencia artificial y la educación

Rubén Aguilar Valenzuela
Manuel G. Pascual, redactor de la sección de Tecnología de El País, entrevista a Kenneth Cukier (Estados Unidos, 1968), editor ejecutivo de The Economist e investigador sobre inteligencia artificial (IA) en la Universidad de Oxford (El País, 9.12.22).
 
En 2013, Cukier se dio a conocer internacionalmente con la publicación de Big data: la revolución de los datos masivos, en colaboración con Viktor Mayer-Schonberger, que se tradujo en más de 20 idiomas y en 2014 dieron seguimiento al tema con Learning With Big Data: The Future of Education.
 
La conversación tuvo lugar en Madrid, en el marco de las conferencias EnlightED, organizadas por la Fundación La Caixa y la Fundación Telefónica.
 
Cukier plantea que "aunque debemos adoptar la tecnología y los datos, no hay que hacerlo a expensas del elemento humano, de los profesores, de los compañeros de clase. Y si vamos a replantear la forma en que enseñamos en un entorno digital, debemos reconocer que estas funciones analógicas son realmente fundamentales".
 
Y añade que "en última instancia, lo que necesitamos enseñar es resiliencia y agilidad mental, a superar los problemas y a hacer frente a la adversidad. Ese es el núcleo de lo que creo que van a ser las necesidades de mucha gente en el siglo XXI".
 
En versión del editor ejecutivo de The Economist una forma evidente en la que la IA puede ayudar a la educación está, a manera de ejemplo, en que "si los chicos usan tabletas o dispositivos conectados, puedes averiguar cuándo están leyendo y a qué hora lo hacen; puedes consultarles, interrumpirles con una prueba para mantenerles alerta".

Y "también puede ayudar al docente a ser mejor. Sé de un caso en el que un profesor estaba estudiando las tareas y se dio cuenta de que el 80% de la clase había respondido mal y que la respuesta era exactamente igual en un examen de matemáticas, lo que sugería que no eran los niños los que se equivocaban, sino que él necesitaba mejorar su estilo de enseñanza".
 
Para introducir la tecnología en las aulas "hay que buscar fórmulas creativas para encontrar más docentes, por ejemplo recurriendo a profesionales con jubilación anticipada o empleados de otros sectores que puedan capacitarse con alguna formación como asistentes del profesor", dice el investigador de Oxford.
 
Y esto porque "es clave que los niños tengan más interacción con los instructores y que el aprendizaje no se limite a una certificación basada en vomitar contenidos memorizados, sino en una exploración acompañada de la creatividad y la imaginación, de hechos y de aprendizaje".
 
Cukier considera que "poco a poco dejaremos de hablar de IA, de la misma manera que no hablamos ya de la informática. Cuando uno va a un hospital, no dice que ha tenido una atención médica computarizada, por mucho que haya ordenadores por todas partes. Ahora estamos en un periodo de adaptación".
 
Para Cukier la carrera por IA entre China y Estados Unidos sigue y no está decidida, por ahora "Occidente tiene una cierta ventaja en todas las tecnologías. Puede que no dure mucho, pero ahí está" y advierte que el siguiente paso de la IA se usará en el "armamento y en la logística. Aquí también, la carrera está abierta, y va a ser muy dura"
 
Y añade que "sobre este tema, opino lo mismo que ha dicho Henry Kissinger: quienes creen en la democracia liberal deberían investigar el armamento inteligente para no perder la ventaja de esta tecnología, pero al mismo tiempo deberían iniciar conversaciones para establecer acuerdos de control de estas armas".

Los escenarios del Antropoceno

Rubén Aguilar Valenzuela
En materia de conservación de la Biodiversidad, el alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ONU) de aquí a 2030 es ya imposible, plantea Moisés Expósito-Alonso (España, 32 años).

Ecólogo y biólogo evolutivo, dirige el centro sobre plantas en la Institución Carnegie en la Universidad de Stanford (Estados Unidos).

En una entrevista con Jon Gurutz Arranz (El País, 08.12.22) afirma que de acuerdo a cálculos de su equipo, desde que se estableció el acuerdo, más de un 10% de todas las especies han desaparecido, esto exige replantearse los objetivos.

Sobre si estamos o no en el Antropoceno, el científico afirma "que no creo que haya problemas conceptuales con la definición, cuando más del 44% de toda el área terrestre del planeta ha sido modificada por la humanidad".

Y añade que es "una época que comenzó hace más de 10,000 años con las primeras poblaciones humanas, la creación de asentamientos y popularización de la agricultura, y que ha continuado con nuestro crecimiento demográfico exponencial y los múltiples impactos ambientales en la Tierra".

En su versión la pérdida de área del hábitat de un animal, afecta directamente a su capacidad de reproducirse y el "que una especie pierda su hábitat tiene serias implicaciones para la riqueza genética de un animal o planta, y su capacidad para hacer frente a los próximos desafíos del cambio climático".

A partir de los estudios de su equipo "hemos, dice Gurutz Arranz, calculado el área del hábitat pérdida de muchas especies, y eso puede haber supuesto que ya un 14% de media de la biodiversidad mundial haya desaparecido y sea irreparable".

"Lo que me preocupa más ahora mismo del Antropoceno es la extinción de la variación genética natural, dado que su ritmo de recuperación es mucho más lento que el de su pérdida. Nos importa un único animal, un tigre o un panda, mientras que el resto de las especies están sufriendo millones y millones de impactos", dice el científico.

Y añade que "podríamos mantener ahora mismo el 100% de las especies del planeta en un museo o zoo, pero esto no las salvaría. Si todos son iguales, clones o hermanos, esperar a que a través de mutaciones naturales consigan recuperar su riqueza genética equivaldría a millones de años".

Es evidente que "cuanto mayor sea el conjunto de mutaciones de las que pueda servirse una especie, mayores serán las posibilidades de dar con esa mezcla afortunada que la ayudará a prosperar a pesar de las presiones creadas por el cambio climático. A más diversidad, más posibilidades de sobrevivir".

A seis meses sin nuestros hermanos

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado 20 de noviembre los diez jesuitas que trabajan entre los rarámuris en la Sierra Tarahumara dieron a conocer un texto, emitido desde Creel, Chihuahua, donde está una de sus casas, al cumplirse seis meses del asesinato de dos jesuitas y dos laicos, perpetrados por el mismo criminal.
 
Dicen que "seguimos exigiendo verdad y justicia por el asesinato de los padres jesuitas Javier Campos, Joaquín Mora, del guía de turistas Pedro Palma y del joven Paúl Osvaldo Berrelleza. (...) condenamos la vergonzosa impunidad que se vive ante estos y miles más de homicidios".
 
Los jesuitas, algunos de ellos con más de 50 años de trabajo en la Tarahumara, afirman que "anhelamos la paz en las comunidades de la Sierra y en todo el territorio nacional, y nuestra voz se une a la de miles de víctimas en este país, así como a la de muchos pueblos como el de Cerocahui que ya no quieren vivir con miedo e incertidumbre."
 
Y advierten que "la paz solo será posible en la medida en que haya una justicia expedita y real. La indiferencia y el silencio no son una opción y las muertes piden ser escuchadas". Han transcurrido seis meses y no pasa nada. El criminal continúa libre y hay evidencias de que sigue en la sierra.
 
Los hijos de san Ignacio de Loyola, quien funda la Compañía de Jesús en 1540, conocen mejor que nadie la Sierra Tarahumara y la cultura rarámuri, están ahí desde 1619 cuando el sacerdote portugués Pedro Mendes llega a Chínipas, muy cerca de los límites con la hoy Sonora.
 
En 1767 los jesuitas dejan la Nueva España en razón de la política de supresión de esta Orden religiosa en los reinos de los Borbón. En 1770 un papa suprime a los jesuitas; y en 1814 otro papa los restituye.
 
La Compañía de Jesús regresa a la Tarahumara en 1900 y ahí sigue. La relación entre la comunidad rarámuri y los jesuitas es histórica. Son más de cuatrocientos años de vivir entre ellos y estar a su servicio.
 
"Hacemos un llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno para que se revise la estrategia de seguridad pública de la región y se adopten todas las medidas de protección para salvaguardar los derechos de las víctimas, pues continúan los asesinatos, las extorsiones, la tala clandestina y los desplazamientos forzados en la Sierra Tarahumara", señalan los jesuitas.
 
Y solicitan "evaluar la situación de seguridad de Cerocahui y todo el Municipio de Urique, y diseñar un plan de restablecimiento de las condiciones de paz a largo plazo que implique garantizar el buen ejercicio de la función pública y la coordinación interinstitucional. Queremos respuestas estructurales a problemas estructurales".
 
Añaden que "nuestros hermanos jesuitas donaron la vida hasta el final, fueron asesinados sirviendo. Se llevaron sus vidas, pero nos dejaron la memoria para seguir resistiendo, la fuerza para seguir caminando en la Sierra y la dignidad para seguir hermanándonos con otras y otros".
 
Terminan el documento diciendo que "seguiremos levantando nuestra voz para exigir justicia, optamos por la memoria y resistiremos junto con el pueblo rarámuri y mestizo. La realidad actual de violencia visibilizada por estos homicidios no es una novedad y la Sierra Tarahumara atraviesa desde hace muchos años por una situación de inseguridad y violencia que no ha sido atendida de forma adecuada por las autoridades. A la fecha no hemos encontrado la prometida justicia pronta".
 
¿Antes de que se cumplan siete meses del asesinato las autoridades de los tres órdenes de gobierno harán algo? Han transcurrido 24 semanas desde el crimen y no pasa absolutamente nada. La impunidad sigue presente y también, como lo señalan los jesuitas, la acción del crimen organizado en la Sierra Tarahumara no solo continúa sino crece sin que nadie ponga un alto.
 

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